He soñado casi todos los días de mi vida, Y sigo soñando, imaginando lo que no he vivido. Abrumado por el sufrimiento ajeno....
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viernes, 21 de mayo de 2021
martes, 13 de noviembre de 2018
Amor
Amor.. No hay que engañarse creyendo que la ilusión es lo mismo. Todos encuentran ilusiones. La característica principal de estas es que son finitas. La ilusión se encuentra gorda y reluciente, pero, cual gocho de matacía, se va consumiendo según se disfruta. Al final restan unos huesos pelados que no sirven más que para el caldo del recuerdo.
Unos pocos y me reafirmo, pocos, encuentran el amor. Encuentran, porque el amor aparece ante quien le sale de la punta del ciruelo (me gusta, ¡abajo lo correcto, destrocemos a todos los pusilánimes!). No sirve buscarlo ni esforzarse, como si se estuviese aprendiendo a multiplicar. Un día cualquiera se planta ante ti y te saca la lengua; sí, se cachondea, pues no deja de ser un reto. El amor exige y exige. El amor busca que te entregues y todo aquel que necesita nadar y guardar la ropa, que quiere medrar antes que amar, va jodido. ENTREGA ...
.. ¿qué hay que entregar?.
Todos somos como la Tierra, esferas apepinadas unas, con forma de pera otras, muchas amelonadas o sandíos. Estamos cubiertos de bultos de diferentes tamaños, con volcanes sudorosos y agujeros infernales, unidos por cuanto pliegue y arruga puede uno imaginar. Todo eso podría tolerarse si solo fuese físico, pero resulta que hay mucho más desmadre en nuestro espíritu y en nuestra personalidad que en nuestro cuerpo.
Pero, órdiga, ¿qué es el amor?, que divagas como siempre y esperan que trates sobre ello. Pues se basa en algo que posee otro y no lo sabe, que emana de él según vive y que no controla. El amor es el resultado del aura que flota en torno a alguien y que envuelve a algún otro, que la recibe cual sopapo, más rápido que deprisa, o le va inundando cual riada, pero en ambos casos de manera que no es posible resistir.
¿Y cómo actúa? Porque hasta ahora lo único que ha escrito, generalidades etéreas, mayormente. Dije que somos a modo de esferas irregulares, en cuanto a personalidad y ánimo, de rebote inesperado cuando topamos con otra, lo que provoca que resultemos impredecibles en demasiadas ocasiones y que nos proyectemos sin precisión sobre los demás, desviándonos de nuestro objetivo, de manera que dañamos lo que querríamos acariciar, saliendo disparados sin control hacia donde menos se espera.
Pero aquel aura, siendo anímica, puede impregnar y deslizarse por todas nuestras rugosidades, colmatando golfos y volcanes, suavizando cabos y riscos agresivos, tornando aquel pelotón irregular en una esfera perfecta. La fusión entre dos, gracias al amor (olvidemos lo fácil, las débiles ilusiones) nos completa, nos perfecciona en el tiempo, sin alcanzar jamas la perfección; vamos, que nos exige esforzarnos día a día, hasta el final. El amor no es para quien cede ante un obstáculo o se acobarda ante la dificultad, el esfuerzo y el sufrimiento. El amor es para corredores de maratón, dispuestos a mantenerse en ultra trail.
Y lo más .. ¿injusto, duro? es que produce sus efectos en tanto en cuanto se mantiene la fusión del pelotón y el aura. Si estos se separan vuelven a aparecer las rugosidades de los cuerpos originales y todo se acaba. Quien espere que basta el amor para vivir es un simple, un iluso. Solo hay una manera de vivir, la del espíritu jinete, ir superando obstáculos lanzando el corazón más allá de cada uno de estos y yendo a buscarlo sin esperar nada.
Por eso hoy se fracasa tanto, porque se espera demasiado del mero transcurso de la existencia o de la suerte. Ya prometió sir Winston Churchill que para ganar había que luchar y esto trae sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo.
¡Qué bien!. La ilusión, de la que hablaba al principio, es cual saldo de una libreta en la que se van practicando grandes reintegros y pequeños ingresos; el resultado es que el saldo final es 0. Por contra el amor es cual cuenta de crédito, donde el saldo no es en realidad nuestro sino que está a nuestra disposición para que lo vayamos empleando a fin de alcanzar un objetivo. Cual parábola de los Talentos, alcanzar la meta cuesta, hay siempre que arriesgar y poner constantemente carne en el asador vital.
La ilusión no exige esfuerzo. El amor, al contrario, es trabajo constante por "amor al arte", sin recompensa ni seguridad de obtener nada. Solo ENTREGA. Por amor.
Y todo lo anterior se condensa en el axioma : sin amor soy mero gorilón, con amor, un Hombre.
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Amor
viernes, 12 de enero de 2018
El amor es un acto de valentía
Estoy ahora solo. La soledad es una amiga espléndida, siempre que no sea la única que tengamos. Conversar con ella es no solo interesantísimo sino imprescindible, pues nos permite ir conociendo pasito a paso los vericueros del alma y saber así quienes somos. Voy teniendo años y ya no corro como antes; ahora hasta pienso, aunque solo de vez en cuando. Además, callo ante muchas cosas de los míos; resulta que voy comprendiendo a mis padres y me doy cuenta de lo mucho que callaron ante las insensateces y desplantes de un infeliz como yo. Comprendo que nadie nace aprendido y que necesitamos tiempo para digerir el aire que respiramos, por lo que hay que dejar espacio a las oportunidades que, mediante el procedimiento de prueba y error, nos ofrecen la posibilidad de entender como funciona esto del vivir. ¡Lo triste es que desaprovechamos tantas oportunidades..! Vivir, como todo lo esencial, no se aprende en los libros. Vivir se aprende caminando por la existencia, equivocándose, reconociendo los errores y comprendiendo en lo posible la realidad.
Tranquilos que esto es solo para ambientarles. Dentro de unos cien folios creo que comenzaré a tratar lo que de verdad quiero contar.. Aunque mejor entro ya en harina, que sospecho que lo que estoy haciendo es ahuyentarles. El caso es que acabo de escuchar una gran verdad: Amar es un acto de valentía. Me he quedado muy quieto... Hace años me hicieron comprender que amar es entregarse y hacerlo exige ser valiente, pues somos poco dados a regalar nada; el Hombre es egoísta, quizá por aquello de la necesidad de sobrevivir, y hay que esforzarse para depositar lo nuestro en manos de otro sin obligación de que este nos dé cosa alguna.
Pero hay más. Porque lo que acabo de exponer viene después. Lo primero, lo esencial del amor es decidir. Te quiero.... Mejor callar si no sentimos que vamos a entregar alma, corazón y vida. Declarar amor es un acto de enorma valentía, siempre que no sea un brindis al sol, que suele ser lo normal y así nos va. Hay que ser valiente no para decir aquellas dos palabras sino para convertirlas en realidad y en consecuencia entregarlo todo sin esperar nada.
Alguno estará pensando que eso es cosa de santos y tiene razón. Solo el Amor parece que se entregó de verdad. De lo que hablo es de nuestro amor, del que buscamos todos los días, de ese que da pero reclama a la vez. En fin.. Amar es cosa de valientes. Y valiente no es Rambo, sino cualquiera que se decide a vivir de verdad y pagar lo que eso exige.
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Amor
martes, 2 de enero de 2018
Manos
El padre mantiene la mirada fija. Su mente se perdió. Sentado a su lado, su hijo. Charlamos con normalidad, pero sin que nadie cite al enfermo y la conversación va por otros derroteros. Mantengo silencio. Observo.
El hijo, que pasó los cuarenta, mantiene entre la suya la mano del padre. Con el dedo pulgar acaricia despacio la piel curtida de quien se ha ido. Tengo claro que ese suave roce es el verdadero protagonista de la Vida.
Otro lugar, otras personas. Sobremesa. Como siempre, observo. La mujer no puede más; durante años ha soportado. El marido, igual y sobre lo mismo. Sé que cuando está solo se acurruca en el suelo de la ducha y llora, pero luego se esfuerza y apoya, aunque se equivoque.
Ella tiene un aneurisma cerebral que se trató hace unos años. Contemplo. Comprendo que por un flanco ha cargado el sufrimiento causado por los fracasos y por el otro el daño que originó aquel. No está perdida, pero si dañada. Y en ese momento su mirada se vacía. Su marido, que no está pendiente, baja al instante una mano y recoge en ella la de su mujer, manteniéndola en un abrazo delicado, mientras sigue charlando con los demás.
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Amor
jueves, 3 de septiembre de 2015
En silencio, amanece el otoño
El hombre está sentado en un velador de una de las cafeterías del plaza. No hay mucha gente. Tarde soleada de agosto. Frente a él, cedros del Libano y abetos. Su mirada flota a la deriva en el ambiente. El tiempo pasa, la vida sigue, sin que atraigan su atención. Mira a su izquierda..; se queda inmóvil. Todo desaparece, excepto una tamizada luz dorada que baña su corazón; el sol se desliza a través del vello del brazo y del muslo de una mujer muy joven, sentada pocos metros más allá. Si no fuese por la luz solo se apreciaría su piel caliente. Pero la luz, la luz... Finísimos hilos dorados que el sol besa suavemente. Y el hombre revive al instante, intensamente, como nació al amor...; quieto, sin aire, desaparecen los años y siente la fuerza pura de la existencia. Amanece la vida....
La tarde es espléndida, el sol se aleja, da gusto estar al aire libre. El hombre observa distraído como la vida pasa, como las gentes se repiten, uniformes los gestos y palabras. Unos pretenden decir a los demás que ellos son alguien, otros pasean impávidos sus tosquedades, todos procuran ocultar fracasos y tristezas, intentando olvidar lo que duele todo lo que no se vivió. Abruma y aburre no poder distinguir con claridad unas personas de otras. Su mirada vaga de un lugar a otro, hasta que contempla algo que brilla con luz propia: bajo los soportales se acerca caminando lentamente una pareja. Son mayores, bastante mayores, alguno diría que ancianos. Él marcha un pasito por delante, empujando con su mano izquierda una silla de ruedas vacía, mientras toma con su mano derecha la izquierda de ella, que le sigue dócilmente. La expresión del hombre es serena, tranquila; no está agobiado, aunque si se intuye lo mucho que ha entregado. La de ella no existe; sus ojos se pierden en el infinito, alimentados por una mente vacía que ya no late. Se acercan pasito a paso, con mimo, recorriendo el otoño de la vida, prendidos en su amor...
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Amor
sábado, 31 de agosto de 2013
Existe, existe...
Ayer estuvimos con sus padres y con ella. Como te expliqué en algún momento tiene 37 años y tuvo de niña chica bien una meningitis bien una encefalitis, que no termino de aclararme y no es cosa de preguntar. Su cuerpo pequeño está, pero no sé donde... Tomamos unos quemadillos en la plaza, sentados en una mesa rodeada de otras muchas, llenas de miradas. No hay crítica alguna en mis palabras, solo constatación de la realidad.
Los padres han alcanzado un nivel muy alejado de la normalidad, pues logran estar con quien sea sin dar muestra de que les influya la situación, viviendo, sin estar sujetos aparentemente a su hija, pero basta que esta necesite su cuidado para que al instante abandonen todo y se entreguen...
Ella babea constantemente por su boca abierta, cruzados sobre su pecho escuálido sus brazos con manos contraídas. Y cuando algo la alegra, como un águila que vuela siguiendo los deseos del cetrero que la exhibe en el Mercado Medieval, se altera de tal modo que cae en crisis epiléctica; hay que cubrirle los ojos con un antifaz negro, para que pierda de vista el entorno y deshacer la crispación de su cuello echado hacia atrás con violencia.
Para muchos de quienes nos rodean nos hemos vuelto invisibles; solo una chica de unos veintitantos años mantiene la mirada fija, tanto que hasta se levanta de su silla y se sienta en un poyete desde donde contempla sin que su gesto sea tan aparente. Sus ojos permiten leer con facilidad su pensamiento: ¿Pero qué es esto?. La escena la supera. Diría que mentalmente repite que si su futuro puede ser algo así, prefiere dejar de existir.
El padre me cuenta que tiene la espalda reventada, pues cada noche tiene que cambiarla de postura cinco veces, pues si mantiene la misma no solo se llaga sino que la epilepsia activa la crisis y su pequeño cuerpo se torna piedra. La madre atiende a cada latido de su hija y su mirada quizá contenga la explicación; de sus ojos brota a cada instante un chorro de vida que cae a caño abierto sobre aquella cara de mirada perdida.
Pero la preocupación se reduce a la gran pregunta: ¿Y cuando no estemos, qué?. Y los ojos de los padres se llenan de agua transparente... Han vivido una confrontación íntima enorme e intensa; desde la asociación creada por las familias que sufren el problema les aconsejaban que aceptasen una de las plazas disponibles en su residencia de asistidos. Tenéis una edad en la que cada día caben menos dudas; pensad que podéis faltar y tenéis que haber solucionado el futuro que le quede a vuestra hija, pues podría ocurrir que cuando necesite entrar no hubiese plaza, que sabéis muy bien, como todos nosotros, que nuestros recursos son muy limitados.
Y entre semana vive en la residencia, pero los viernes los padres van a buscarla para que esté con ellos. La madre me susurra que cada lunes se le rompe el alma. ¿Sirve esto de algo?. De verdad, no lo sé. Solo sé que contemplo en vivo el Amor
Y entre semana vive en la residencia, pero los viernes los padres van a buscarla para que esté con ellos. La madre me susurra que cada lunes se le rompe el alma. ¿Sirve esto de algo?. De verdad, no lo sé. Solo sé que contemplo en vivo el Amor
martes, 16 de julio de 2013
Hace 50 años prometimos..
Ella y él estaban sentados solos en el primer banco del lado del Evangelio. Los hijos, algunos a su altura en el lado de la Epístola, otros más atrás, a ambos lados. Los dos nietos jugaban sin ruido en el banco que estaba tras del de sus abuelos y la nieta chica, Gabriela, contemplaba todo con seriedad arrebujada en la falda de su madre. Las lecturas las hicieron los hijos y las oraciones los dos nietos; aquello empezó a caldearse.. El niño mayor, que habla español con acento brasileño y un deje alemán, fue el primero y le siguió con seriedad -incomprensible en quien es movido como nadie- el menor; rogaron por muchas cosas y también por sus abuelos, que tanto se habían esforzado durante su vida.
Y el coñocura -que así llamo al páter que trata sobre lo que necesitan las gentes y lo hace para ayudar a vivir según lo que dijo Jesús, pues el sábado se hizo para el Hombre y no el hombre para el Sábado- se puso a hablar; a lo pequeño, que la capilla no era grande y no requería ni altavoz. Y pajodela, habló con sentido y sentimiento, con carnalidad, que es tanto como reconocer que el hombre vive cayendo y levántandose, de modo que su calidad se mide por su esfuerzo y no tanto por su éxito.
Les dio la enhorabuena, las gracias y les felicitó. Enhorabuena por llegar, recordando que muchos no lo logran, bien por desvanecerse en la niebla bien porque aquel amor no fue suficientemente fuerte para imponerse a los días; recordó a quienes estaban aquella mañana de hace 50 años y se habían alejado para siempre, pero todo sin retórica, a lo íntimo.. Les dio las gracias en nombre de todos, pero especialmente por si mismo, pues aclaró que día tras día intentaba explicar lo que era el matrimonio, quizá sin lograrlo, y tener a una mujer y a un hombre que renovaban sus bodas, no porque todo les hubiese salido bien y su amor hubiese sido idílico, sino porque habían vivido juntos paso a paso, superando desencuentros, frustraciones, desilusiones y realidades gracias a creer en el otro, a entregarse y a vivir con esperanza, mostraba mejor que cualquier sermón el camino del amor.
Terminó felicitándoles de todo corazón por estar allí, porque sus hijos estaban a su lado, por aquella docena de amigos íntimos que les arropaban, por haber generado futuro para otros y haberles regalado cariño ... Acabó la misa y volvieron los hijos a subir a la tarima. El cura quedó en silencio, contemplando... Y uno tras otro los hijos agradecieron a sus padres, con pocas palabras, la vida y el esfuerzo, el amor y la presencia. Aquello finalizaba...
Y se levantó Ella; habló.. Estoy muy nerviosa y no sé que voy a decir, a pesar de que lo tengo escrito y que lo voy a leer. Se trabucó, agradeció nuestra compañía y no sé que más dijo, pues luego Él hizo lo propio. Leyó... Siempre me emociono... He dedicado mi vida a mi familia y a trabajar; he hecho siempre todo lo que he podido y lo mejor que he sabido, tanto en familia, entregando mi vida a mi mujer y a mis hijos, como en mi trabajo a los enfermos. Levantó la mirada, contempló a los suyos y dijo: ¡Os quiero tanto!. Y se echó a llorar..
Y se quedó allí quieto, de pie, llorando, en mitad del silencio de todos. Al cabo, que no sé a cuanto, aplaudimos y me enorgullezco de que mis palmadas fueron las últimas que se oyeron. Me volví un poco. Su nuera lloraba en silencio. Junto al último pilar entre naves de aquella catedral que abrió el Camino, los del bautizo que venía a continuación y unos cuantos turistas estaban inmóviles, contemplándole, atendiendo a la vida...
Post Scriptum.- Cuando nos invitaron, nos dijeron que no querían regalo alguno. Solo nos dieron la cuenta de Cáritas...
Y el coñocura -que así llamo al páter que trata sobre lo que necesitan las gentes y lo hace para ayudar a vivir según lo que dijo Jesús, pues el sábado se hizo para el Hombre y no el hombre para el Sábado- se puso a hablar; a lo pequeño, que la capilla no era grande y no requería ni altavoz. Y pajodela, habló con sentido y sentimiento, con carnalidad, que es tanto como reconocer que el hombre vive cayendo y levántandose, de modo que su calidad se mide por su esfuerzo y no tanto por su éxito.
Les dio la enhorabuena, las gracias y les felicitó. Enhorabuena por llegar, recordando que muchos no lo logran, bien por desvanecerse en la niebla bien porque aquel amor no fue suficientemente fuerte para imponerse a los días; recordó a quienes estaban aquella mañana de hace 50 años y se habían alejado para siempre, pero todo sin retórica, a lo íntimo.. Les dio las gracias en nombre de todos, pero especialmente por si mismo, pues aclaró que día tras día intentaba explicar lo que era el matrimonio, quizá sin lograrlo, y tener a una mujer y a un hombre que renovaban sus bodas, no porque todo les hubiese salido bien y su amor hubiese sido idílico, sino porque habían vivido juntos paso a paso, superando desencuentros, frustraciones, desilusiones y realidades gracias a creer en el otro, a entregarse y a vivir con esperanza, mostraba mejor que cualquier sermón el camino del amor.
Terminó felicitándoles de todo corazón por estar allí, porque sus hijos estaban a su lado, por aquella docena de amigos íntimos que les arropaban, por haber generado futuro para otros y haberles regalado cariño ... Acabó la misa y volvieron los hijos a subir a la tarima. El cura quedó en silencio, contemplando... Y uno tras otro los hijos agradecieron a sus padres, con pocas palabras, la vida y el esfuerzo, el amor y la presencia. Aquello finalizaba...
Y se levantó Ella; habló.. Estoy muy nerviosa y no sé que voy a decir, a pesar de que lo tengo escrito y que lo voy a leer. Se trabucó, agradeció nuestra compañía y no sé que más dijo, pues luego Él hizo lo propio. Leyó... Siempre me emociono... He dedicado mi vida a mi familia y a trabajar; he hecho siempre todo lo que he podido y lo mejor que he sabido, tanto en familia, entregando mi vida a mi mujer y a mis hijos, como en mi trabajo a los enfermos. Levantó la mirada, contempló a los suyos y dijo: ¡Os quiero tanto!. Y se echó a llorar..
Y se quedó allí quieto, de pie, llorando, en mitad del silencio de todos. Al cabo, que no sé a cuanto, aplaudimos y me enorgullezco de que mis palmadas fueron las últimas que se oyeron. Me volví un poco. Su nuera lloraba en silencio. Junto al último pilar entre naves de aquella catedral que abrió el Camino, los del bautizo que venía a continuación y unos cuantos turistas estaban inmóviles, contemplándole, atendiendo a la vida...
Post Scriptum.- Cuando nos invitaron, nos dijeron que no querían regalo alguno. Solo nos dieron la cuenta de Cáritas...
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sábado, 5 de mayo de 2012
Agapē - αγάπη
Es lo que hay....; escuchen. El final..
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Sociedad / Economía
jueves, 1 de marzo de 2012
A través del cristal; saliendo despacio..
Esperaba en la acera, paseando entre la puerta del consultorio y la esquina. Al pasar frente a la puerta trasera del café miré distraídamente al interior. En el salón del local solo había una pareja de unos treinta años; delgados. Él me daba la espalda y ella estaba recostada sobre su hombro, abandonada y confiada. Él la abrazaba con suave dulzura. Una de las manos de la mujer reposaba abierta y con la palma arriba, sobre la pierna del hombre. Inmóviles, sus bocas eran una, en un beso tan lento y duradero que habían posado sus vidas en un suspiro. Belleza y paz. Seguí paseando.. Al volver, volví a mirarles. El tiempo seguía detenido, pero ella había entregado su otra mano en el cuello de su amor. Afuera, ruido y luces.
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sábado, 14 de mayo de 2011
Atardece
Veo por la ventana que el cielo está panza de burro; tan lleno de nubes de color gris plomo y tono mate que no puedo apreciar si se mueven o el contorno de cada una. Muere una tarde anodina, una más de las muchas que voy dedicando a pensar. Y recuerdo otra tarde...
Como la mayoría de las tardes por aquellos días estaba solo. Cansado de estudiar, dejé a un lado un manual cualquiera y encendí la tele. La película había comenzado hacía un rato, pero conocía el argumento: una pareja que se quiso y que la vida separó, se reencuentra brevemente y se miran a los ojos...
Lentamente, comencé a sentir los latidos del silencio. Mis ojos comenzaron a contemplar lo vivido tiempo atrás. Mi cuerpo se fue contrayendo sobre si mismo; los músculos se fueron volviendo piedra. Duele. Caricias que fueron tiernas rasgan de ausencia la piel. Miradas de soles congelan el aliento. Alma, corazón y vida quiebran. Y surge el espasmo del llanto. Se dobla el cuerpo. La boca se abre buscando un poco de aire que no encuentra. Vibras sin poder moverte.
Y al cabo surge desde allá adentro, de las mismísimas tripas, un aullido bajo, de fiera herida, que no acaba nunca, que te vacía, que porta el dolor, mano que se tiende sin moverse en busca de la nada. Hasta que el cuerpo se derrumba, sin fuerzas, vencida toda voluntad. Entonces, lloras, recogiéndote sobre ti mismo, acurrucándote, vacío, solo.
Como la mayoría de las tardes por aquellos días estaba solo. Cansado de estudiar, dejé a un lado un manual cualquiera y encendí la tele. La película había comenzado hacía un rato, pero conocía el argumento: una pareja que se quiso y que la vida separó, se reencuentra brevemente y se miran a los ojos...
Lentamente, comencé a sentir los latidos del silencio. Mis ojos comenzaron a contemplar lo vivido tiempo atrás. Mi cuerpo se fue contrayendo sobre si mismo; los músculos se fueron volviendo piedra. Duele. Caricias que fueron tiernas rasgan de ausencia la piel. Miradas de soles congelan el aliento. Alma, corazón y vida quiebran. Y surge el espasmo del llanto. Se dobla el cuerpo. La boca se abre buscando un poco de aire que no encuentra. Vibras sin poder moverte.
Y al cabo surge desde allá adentro, de las mismísimas tripas, un aullido bajo, de fiera herida, que no acaba nunca, que te vacía, que porta el dolor, mano que se tiende sin moverse en busca de la nada. Hasta que el cuerpo se derrumba, sin fuerzas, vencida toda voluntad. Entonces, lloras, recogiéndote sobre ti mismo, acurrucándote, vacío, solo.
¿Han amado?
martes, 2 de junio de 2009
La carta
Creo que fue esta mañana, en la tertulia que mantenemos unos pocos amigos, cuando le comenté a Luis que me había quedado en blanco, que carecía de ideas que desease transmitir a los demás a través de Turulato.
Cosas de la vida... En seis meses mi mujer ha perdido a su madre y a su hermano mayor; el hermano que le queda padece un cáncer de pulmón. Dentro de unos días se oficiará una misa por su descanso y el sacerdote, que no conocía a los fallecidos, pidió que se le escribiese una nota sobre ellos, para que sus palabras tengan cierto fundamento.
Mi mujer escribe a lo antiguo, a lo bello, a mano, descubriéndose en sus rasgos, unas veces nerviosos, otras rápidos, en ocasiones alargados... Luego me ha pedido que pase sus palabras por correo electrónico a la parroquia. La carta manuscrita se la ha guardado ella..
Y es que en lugar de dar alguna referencia o resaltar algún momento de la vida de su familia, lo que ha hecho es escribir una carta a su madre y a su hermano. Y, como solíamos hacer cuando escribíamos cartas, al final se ha despedido de ellos...
Así que me he sentado ante el ordenador y he ido pasando a máquina su carta. (Acabo de quedarme quieto, sin hacer nada, mirando la pantalla..) Me he ido sumergiendo poquito a poco en un baño de dolor. Ella, palabra a palabra, ha ido reviviendo la vida de quienes quería y, según lo hacía, ha ido sintiendo el dolor... Se nota como despacio va rasgando el alma de quien escribe.
Y yo he ido, letra a letra, aprendiendo a vivir. ¿Qué más queréis que os diga?. Que el dolor hay veces que convierte algo en belleza. Que hay sufrires que no son del cuerpo y bailan en lo más íntimo, en el alma o como queráis llamarlo. Y que el silencio es la residencia de la belleza más delicada.
Cosas de la vida... En seis meses mi mujer ha perdido a su madre y a su hermano mayor; el hermano que le queda padece un cáncer de pulmón. Dentro de unos días se oficiará una misa por su descanso y el sacerdote, que no conocía a los fallecidos, pidió que se le escribiese una nota sobre ellos, para que sus palabras tengan cierto fundamento.
Mi mujer escribe a lo antiguo, a lo bello, a mano, descubriéndose en sus rasgos, unas veces nerviosos, otras rápidos, en ocasiones alargados... Luego me ha pedido que pase sus palabras por correo electrónico a la parroquia. La carta manuscrita se la ha guardado ella..
Y es que en lugar de dar alguna referencia o resaltar algún momento de la vida de su familia, lo que ha hecho es escribir una carta a su madre y a su hermano. Y, como solíamos hacer cuando escribíamos cartas, al final se ha despedido de ellos...
Así que me he sentado ante el ordenador y he ido pasando a máquina su carta. (Acabo de quedarme quieto, sin hacer nada, mirando la pantalla..) Me he ido sumergiendo poquito a poco en un baño de dolor. Ella, palabra a palabra, ha ido reviviendo la vida de quienes quería y, según lo hacía, ha ido sintiendo el dolor... Se nota como despacio va rasgando el alma de quien escribe.
Y yo he ido, letra a letra, aprendiendo a vivir. ¿Qué más queréis que os diga?. Que el dolor hay veces que convierte algo en belleza. Que hay sufrires que no son del cuerpo y bailan en lo más íntimo, en el alma o como queráis llamarlo. Y que el silencio es la residencia de la belleza más delicada.
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Sentimientos,
Vida
martes, 30 de septiembre de 2008
El baile
Leí cuando se publicó este artículo de Silvia. No hay palabra alguna que pueda utilizar para calificarlo; sería una necedad por mi parte. Un despropósito. Únicamente se me ocurre relatar otros instantes vividos. No se fijen en mis palabras; no merece la pena. Procuren solo trasladarse en el tiempo y en el espacio, e imaginar ....
Aquellos días celebrábamos la Inmaculada, la Patrona de la Infantería Española. En aquel pueblo del Pirineo hacía frío, mucho y aunque aún no había comenzado el invierno, ya había caído la primera nevada.
La noche del 6 de diciembre dábamos, como todos los años, un baile en la Residencia de Oficiales. No éramos muchos y nuestra importancia institucional era pequeña, así que pudimos organizarlo con cierta intimidad. Después de cenar y en el mismo salón, comenzó la música, normalita; el ambiente alegre, como corresponde a unos años y a un lugar en que no había muchas fiestas.
Yo estaba sin pareja, así que decidí tomarme una copa y disfrutar contemplando. Una sonrisa aquí, una palabra amable allá y con un poco de habilidad consigues aislarte lo suficiente para no terminar la noche con la cabeza caliente y los pies fríos.
Los ví ... Él, un oficial con ciertos años de servicio, aunque no mayor; era gallego y su trato mostraba en todo momento un gran estilo y una cuidada educación. Era muy alto; ella, pequeñita y menuda, había venido esos días para estar junto a su marido, ya que mantenían su hogar en la ciudad como consecuencia de obligaciones familiares. Estaba suavemente bella con su vestido negro.
Acababan de salir a la pista. Despacio, cogidos de la mano, mirándose ocasionalmente la sonrisa. Él se giró hacia ella y con suavidad la cogió por la cintura, rodeando su talle completamente. Y sin detenerse un momento la atrajo, la apretó contra él. Algo la dijo, porque ella levantó su mirada y mantuvo con firmeza la del hombre.
Quedaron mirándose. Él, desde su altura; ella, desde sus brazos. Y casi sin que me diera cuenta, comenzaron su danza ... Aislados, solos, entre la fiesta que los rodeaba. Era un vaivén suave, vibrante, unidos los cuerpos, enlazadas las manos en el aire. Viviendo mecidos en el silencio magnífico de su música.
Y me dí cuenta de que el amor es una danza silenciosa. Dejarse llevar por la música de la vida en brazos de la esperanza. Entregar el futuro, como un regalo que no espera más que la presencia de aquel que inunda tus sueños. Anhelar al otro, hasta perder la respiración. Aunque duela.
Pasaron aquellas Navidades. Aquel hombre elegante, mi jefe, retornó junto a su familia. Y siguió la vida llevándonos por donde ella sabe y nosotros recelamos. Yo seguí conservando, hasta hoy, la sensación profunda de haber contemplado el amor.
Un día cualquiera, no mucho después, hablaba con otro oficial de los que estábamos destinados en aquel pueblecito pirenáico. ¿Recuerdas ..?. "Si hombre, el ...... Mala suerte. Su mujer; un cáncer. Se le ha muerto en unos meses. La enterró la semana pasada".
Hoy, vive en una calle cercana a la mía. Alto, elegante. Silencioso. Está vivo, pasea por la avenida, firme y recto. Mira lejos. ¡Y yo que se!. Posiblemente siga viéndola, inundando sus sueños. Quizá sigue teniendo esperanza de volver a enlazar su talle, con recia finura, y deslizarse por los tiempos con la mujer que ama entre sus brazos.
Aquellos días celebrábamos la Inmaculada, la Patrona de la Infantería Española. En aquel pueblo del Pirineo hacía frío, mucho y aunque aún no había comenzado el invierno, ya había caído la primera nevada.
La noche del 6 de diciembre dábamos, como todos los años, un baile en la Residencia de Oficiales. No éramos muchos y nuestra importancia institucional era pequeña, así que pudimos organizarlo con cierta intimidad. Después de cenar y en el mismo salón, comenzó la música, normalita; el ambiente alegre, como corresponde a unos años y a un lugar en que no había muchas fiestas.
Yo estaba sin pareja, así que decidí tomarme una copa y disfrutar contemplando. Una sonrisa aquí, una palabra amable allá y con un poco de habilidad consigues aislarte lo suficiente para no terminar la noche con la cabeza caliente y los pies fríos.
Los ví ... Él, un oficial con ciertos años de servicio, aunque no mayor; era gallego y su trato mostraba en todo momento un gran estilo y una cuidada educación. Era muy alto; ella, pequeñita y menuda, había venido esos días para estar junto a su marido, ya que mantenían su hogar en la ciudad como consecuencia de obligaciones familiares. Estaba suavemente bella con su vestido negro.
Acababan de salir a la pista. Despacio, cogidos de la mano, mirándose ocasionalmente la sonrisa. Él se giró hacia ella y con suavidad la cogió por la cintura, rodeando su talle completamente. Y sin detenerse un momento la atrajo, la apretó contra él. Algo la dijo, porque ella levantó su mirada y mantuvo con firmeza la del hombre.
Quedaron mirándose. Él, desde su altura; ella, desde sus brazos. Y casi sin que me diera cuenta, comenzaron su danza ... Aislados, solos, entre la fiesta que los rodeaba. Era un vaivén suave, vibrante, unidos los cuerpos, enlazadas las manos en el aire. Viviendo mecidos en el silencio magnífico de su música.
Y me dí cuenta de que el amor es una danza silenciosa. Dejarse llevar por la música de la vida en brazos de la esperanza. Entregar el futuro, como un regalo que no espera más que la presencia de aquel que inunda tus sueños. Anhelar al otro, hasta perder la respiración. Aunque duela.
Pasaron aquellas Navidades. Aquel hombre elegante, mi jefe, retornó junto a su familia. Y siguió la vida llevándonos por donde ella sabe y nosotros recelamos. Yo seguí conservando, hasta hoy, la sensación profunda de haber contemplado el amor.
Un día cualquiera, no mucho después, hablaba con otro oficial de los que estábamos destinados en aquel pueblecito pirenáico. ¿Recuerdas ..?. "Si hombre, el ...... Mala suerte. Su mujer; un cáncer. Se le ha muerto en unos meses. La enterró la semana pasada".
Hoy, vive en una calle cercana a la mía. Alto, elegante. Silencioso. Está vivo, pasea por la avenida, firme y recto. Mira lejos. ¡Y yo que se!. Posiblemente siga viéndola, inundando sus sueños. Quizá sigue teniendo esperanza de volver a enlazar su talle, con recia finura, y deslizarse por los tiempos con la mujer que ama entre sus brazos.
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Amor
lunes, 9 de abril de 2007
Y un poco más, para terminar.
Oshi y yo charlábamos esta mañana sobre la pareja; o más bien sobre las parejas jóvenes. Es hombre leído y que ya ha vivido sus cosas, así que sus opiniones dan para mucho discurrir. Le he propuesto que escriba sobre ello, pero, con esa gentileza tan habitual en él, me ha ofrecido el uso de su derecho de propiedad intelectual y me ha dicho que lo haga yo.
Hemos hablado de amor, de renovación, de actualidad, de fracaso y frustración, de... De tantas y tantas cosas, como cuando el asunto del que se trata es esencial para vivir.
Quizá podría concretarse todo lo dicho en como renuevan hoy las gentes sus ..; no, su pequeñísimo mundo.
Y dado que me han cedido el uso y disfrute de la idea, y quiero dejar de marear la perdiz -actitud desastrosa en asuntos importantes-, al grano...
Había escrito unos párrafos sobre los años durante los que él y yo crecimos. Los he borrado. En parte porque daba cierto protagonismo a aquella época y a sus costumbres, y quiero exponer mis ideas de forma intemporal; en parte porque me desviaba del asunto -cosa habitual en mí- y no quiero extenderme -más habitual, aun-.
Me ha venido bien el comentario de "Cobre" -No creo q haya fórmulas .. Pero sí creo q hay "cosas" básicas.. Las ganas y el amor no son suficientes.. saber estar solo/a, no buscar a alguien pq necesitas la compañía..-. ¡Cuanto sentido común!.
Luego no cifremos el éxito de la pareja en su enamoramiento; posiblemente, ní siquiera es necesario para que funcione, como nos demuestra la historia, refleja la literatura y se manifiesta en determinadas sociedades. ¡Vaya roto!; ¡con lo que nos gusta a las personas disponer de una fórmula mágica, o pildorilla, que solucione nuestros males, sin necesidad de esforzarnos!.
Además de lo dicho, comenta que no debe uno emparejarse para vencer sus soledad; creo que, en la medida que corresponda a cada caso, es uno de los errores más comunes. ¡Nunca, nunca!. No se trata de atraer a quien deseo sino de ir al encuentro de quien quiero.
En español -aunque no lo parezca, aún existe- recuerdo un refrán: "Sí te aburres, cómprate un mono". Más claro, el agua.
Pero como dice mi amiga, si hay algo básico para que perviva la pareja. En mi opinión, el quid de nuestro análisis debe ser el tiempo.. ¡Si, el tiempo!. Todo tiene su compás.. Y según cual sea el que creamos que le corresponde a una vivencia, así ajustaremos nuestra conducta al experimentarla.
Cuando me casé -así se llamaba en aquellos tiempos- tuve claro que prometía solemne y públicamente vivir para mi mujer, tanto sí venían mal dadas como sí comíamos perdices. Y que era para siempre me marcó.. ¡Joder, que sí me marcó!. Ella y yo hemos pasado buenos y malos momentos; nos hemos confesado que alguna vez hemos estado a punto de tirar la toalla..
Pero, era para siempre.. Había que esforzarse, luchar, ceder, disculpar, tolerar, apoyar, hablar, convivir,.. Una y otra vez, lo mismo.
Porque, aquel día, hice algo más que una promesa; aquel día decidí que Ella era mi objetivo vital como mujer y confié en que para Ella yo lo era como hombre. Vital, necesario para vivir, para dar sentido a la existencia.
¿El divorcio?. No sólo lo admito, sino que lo defiendo y lo considero imprescindible. Pero no es una institución jurídica "mondadientes", de usar y tirar. Pésimo entendimiento y ejercicio de la convivencia demuestra una sociedad que maneja su Derecho cual arma arrojadiza y acomodaticia. "Sí me sirves, existes; sí me exiges, te ignoro".
No, creo que en la vida primero hay que esforzarse sin medida. Y sólo cuando nuestro esfuerzo no resulta, acudir al remedio. Pero sabiendo que este proclama nuestro estrepitoso fracaso.
Fracaso.. Yo soy un fracasado.., ¡en tantas y tantas cosas!. Quien a mis años no sienta el peso terrible de múltiples fracasos es o tonto o bobochorras -feliz expresión de La Rioja- (en Santander, mi tierra, se traduce por babión). ¡Coño, qué bien sabemos insultar en España! -si, aún existe-.
Pero no os preocupéis. Mis fracasos son, a manera de cicatrices, mi orgullo; me demuestran que he vivido. Porque sólo fracasa quien se atreve, mientras que quien no se arriesga, cierto, no fracasa. Pero se frustra. Y mantengo que no hay mayor tristeza que frustrar la vida, anular la esperanza y rehuir el futuro.
Hemos hablado de amor, de renovación, de actualidad, de fracaso y frustración, de... De tantas y tantas cosas, como cuando el asunto del que se trata es esencial para vivir.
Quizá podría concretarse todo lo dicho en como renuevan hoy las gentes sus ..; no, su pequeñísimo mundo.
Y dado que me han cedido el uso y disfrute de la idea, y quiero dejar de marear la perdiz -actitud desastrosa en asuntos importantes-, al grano...
Había escrito unos párrafos sobre los años durante los que él y yo crecimos. Los he borrado. En parte porque daba cierto protagonismo a aquella época y a sus costumbres, y quiero exponer mis ideas de forma intemporal; en parte porque me desviaba del asunto -cosa habitual en mí- y no quiero extenderme -más habitual, aun-.
Me ha venido bien el comentario de "Cobre" -No creo q haya fórmulas .. Pero sí creo q hay "cosas" básicas.. Las ganas y el amor no son suficientes.. saber estar solo/a, no buscar a alguien pq necesitas la compañía..-. ¡Cuanto sentido común!.
Luego no cifremos el éxito de la pareja en su enamoramiento; posiblemente, ní siquiera es necesario para que funcione, como nos demuestra la historia, refleja la literatura y se manifiesta en determinadas sociedades. ¡Vaya roto!; ¡con lo que nos gusta a las personas disponer de una fórmula mágica, o pildorilla, que solucione nuestros males, sin necesidad de esforzarnos!.
Además de lo dicho, comenta que no debe uno emparejarse para vencer sus soledad; creo que, en la medida que corresponda a cada caso, es uno de los errores más comunes. ¡Nunca, nunca!. No se trata de atraer a quien deseo sino de ir al encuentro de quien quiero.
En español -aunque no lo parezca, aún existe- recuerdo un refrán: "Sí te aburres, cómprate un mono". Más claro, el agua.
Pero como dice mi amiga, si hay algo básico para que perviva la pareja. En mi opinión, el quid de nuestro análisis debe ser el tiempo.. ¡Si, el tiempo!. Todo tiene su compás.. Y según cual sea el que creamos que le corresponde a una vivencia, así ajustaremos nuestra conducta al experimentarla.
Cuando me casé -así se llamaba en aquellos tiempos- tuve claro que prometía solemne y públicamente vivir para mi mujer, tanto sí venían mal dadas como sí comíamos perdices. Y que era para siempre me marcó.. ¡Joder, que sí me marcó!. Ella y yo hemos pasado buenos y malos momentos; nos hemos confesado que alguna vez hemos estado a punto de tirar la toalla..
Pero, era para siempre.. Había que esforzarse, luchar, ceder, disculpar, tolerar, apoyar, hablar, convivir,.. Una y otra vez, lo mismo.
Porque, aquel día, hice algo más que una promesa; aquel día decidí que Ella era mi objetivo vital como mujer y confié en que para Ella yo lo era como hombre. Vital, necesario para vivir, para dar sentido a la existencia.
¿El divorcio?. No sólo lo admito, sino que lo defiendo y lo considero imprescindible. Pero no es una institución jurídica "mondadientes", de usar y tirar. Pésimo entendimiento y ejercicio de la convivencia demuestra una sociedad que maneja su Derecho cual arma arrojadiza y acomodaticia. "Sí me sirves, existes; sí me exiges, te ignoro".
No, creo que en la vida primero hay que esforzarse sin medida. Y sólo cuando nuestro esfuerzo no resulta, acudir al remedio. Pero sabiendo que este proclama nuestro estrepitoso fracaso.
Fracaso.. Yo soy un fracasado.., ¡en tantas y tantas cosas!. Quien a mis años no sienta el peso terrible de múltiples fracasos es o tonto o bobochorras -feliz expresión de La Rioja- (en Santander, mi tierra, se traduce por babión). ¡Coño, qué bien sabemos insultar en España! -si, aún existe-.
Pero no os preocupéis. Mis fracasos son, a manera de cicatrices, mi orgullo; me demuestran que he vivido. Porque sólo fracasa quien se atreve, mientras que quien no se arriesga, cierto, no fracasa. Pero se frustra. Y mantengo que no hay mayor tristeza que frustrar la vida, anular la esperanza y rehuir el futuro.
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Amor
viernes, 6 de abril de 2007
Divagando sobre la pareja
"La pareja" podría ser la de la Benemérita, porque es la primera que me viene a la mente -que no la que tengo in mente-. Parece, y podría ser, que se organizó así no sólo para que se apoyasen mutuamente cuando fuese menester, sino para que cada uno de sus miembros fuese testigo del comportamiento de su compañero. Sutil.
¿Pero qué tiene que ver con la clásica pareja amorosa?. Uhmm... Pues oiga, ¿que quiere que le diga?; que según lo pienso..., se me ocurre que mucho.
Pasemos, aquí y ahora, por alto el que nuestra pareja esté enamorada, pues es cuestión que deben resolver entre ambos y, además, merece ser tratada con independencia. De manera que aproximémonos a ellos, comencemos a observarles y a sacar alguna que otra consecuencia.
Comencemos por el apoyo mutuo. Protección, auxilio, favor...; así define el término la R.A.E. y dado que conviene pensar metódicamente, tratemos en primer lugar de como se protegen y auxilian entre si los miembros de una pareja, pues proteger y auxiliar no es otra cosa que amparar, y conviene tratar ambas acciones como un solo asunto.
Pasaron los tiempos en que se protegía espada en mano, "uno para todos y todos para uno..". Hoy día nos protegemos y auxiliamos mediante una sucesión de pequeños actos, de actividades diarias. Pero para que surtan el efecto deseado deben tener el mismo significado y la misma finalidad para ambos miembros de la pareja, pues no hay cosa más dañina que los malentendidos.
Diría que todo debe tender al equilibrio. En el planeamiento de las Órdenes de Operaciones militares hay un apartado que los norteamericanos denominan timing y los españoles calendario. Como su nombre indica, refleja la sucesión de acontecimientos previsibles y el momento en que se estima que ocurrirán.
Creo que la existencia de cada individuo ofrece un calendario... posible. Cada persona suele vivir una serie de experiencias a edades determinadas; uno de los factores que maduran eficazmente al individuo es que las viva en el momento preciso y de manera que pueda asimilarlas con eficiencia. Y tan malo es dejar vacío el calendario como cumplirlo con premura.
En tanto en cuanto los calendarios de cada uno de los miembros de la pareja estén suficientemente vividos, en especial en aquellos aspectos esenciales para nuestro desarrollo emocional, será más fácil que ambos acoplen sus ritmos vitales. Pero sí uno de los calendarios está bien cumplido y el otro falto de vida, el desequilibrio de la pareja está servido.
Aquí me veo en la necesidad de recordar algo. La pareja en la que pienso no es aquella que se constituye para mantenerse mientras la convivencia sea fácil, sino aquella cuyos miembros se reconocen distintos, saben que discreparán antes que tarde, y que deberán esforzarse para modular sus personalidades y caracteres hasta conseguir convivir en suficiente armonía.
Volvamos pues a nuestro asunto. ¿Qué ocurre cuando los calendarios están en desequilibrio o en equilibrio inestable, sí lo prefieren (que es en desequilibrio, pero sin reconocerlo u ocultándolo, por temor)?.
La vida no tiene marcha atrás. Aunque un sinnúmero de personas se empeñen en negarlo. Lo que quedó atrás, murió, que decía mi tía. Podría suceder que quien vivió "cojitranco", bien quiera recuperar el tiempo perdido o bien quede deslumbrado, dadas sus carencias, ante lo por vivir; para lo primero le sobra su pareja, pues aquel tiempo es privativo y maldita la falta que le hace una "carabina", y sí sucede lo segundo, algo parecido, pues su pareja -sin deslumbrarse ante las posibilidades del día a día- no entenderá sus motivaciones.
Resumiendo. S'esmorrarán, que dicen por estas tierras. Pero..., ¡el apoyo mutuo también incluía actuar mediante el favor!. ¿Quedará esperanza?. Hombre, paisano, eso es lo último que se pierde... Dicen.
Volvamos a la R.A.E.: "Ayuda, socorro que se concede a alguien; honra, beneficio, gracia". Parece que quien favorece pierde, pues entrega sin contrapartida; por lo menos inicialmente. Para empezar, aquí y ahora, sin que nadie nos escuche, les diré que me gusta más hablar de amor; pero bueno.. Así que recurriré a la palabra gracia. Me gusta; me gusta la gracia de un dicho inteligente, la gracia de una mujer, la gracia de quien perdona, las gracias que entrega quien recibe, ...
Y en pareja hay que proceder con inteligencia, hay que eludir el aburrimiento, hay que disculparse a cada momento, hay que agradecer cada gesto por pequeño que sea, ...
Tan importante es la gracia que puede compensar, con su gran peso, el desequilibrio de la balanza de calendarios. O, quizá, dar tiempo a que el paso del tiempo reestructure el peso de lo vivido.
¡Pero la vida está llena de modorros!. De personas que aún no se dieron cuenta de como funciona esto del vivir. Mis padres, protagonistas de una guerra, vivieron pendientes de sus carencias; sus hijos jodimos nuestras ilusiones dando una importancia que no tienen al trabajo, al dinero y al prestigio; y nuestros hijos me da que la han reducido al consumo novedoso y a su posición económica. ¡Redios, que gran cagada!.
Así que no. Presiento que creen que la boda o el momento del "arrejunte" apoya y consolida el porvenir. No hijos, no.
¿Por que, qué es vivir en pareja?. Una tautología; vivir como viven las parejas. No, que no es una repetición inútil. Fijémonos en lo que hacen las parejas que mantienen durante años su convivencia y se siguen mirando con un mínimo de decencia. Pues eso; eso es vivir en pareja.
¡Contemplarse, órdigas!. O sí les va la marcha, ¡"se contemplen, coño"!.
Otra vez la R.A.E.: "Complacer a alguien, ser condescendiente con él, por afecto,..". Estar pendiente de ti, sin agobiarte, necesitando tu existencia, sintiendo tu aroma, caminando en tu palabra, alegrándome cuando siento tus pisadas,...
Así que la visión de la pareja del benemérito Instituto me lleva a pensar que va a entrar en escena el primer actor: El sufrimiento. Cuando unos no les hemos preparado lo suficiente, otros, sí no son vivos y despiertos, deberán aprender como hemos hecho todos, sufriendo. Aprender a no mirarse, tanto, el propio ombligo...
¿Pero qué tiene que ver con la clásica pareja amorosa?. Uhmm... Pues oiga, ¿que quiere que le diga?; que según lo pienso..., se me ocurre que mucho.
Pasemos, aquí y ahora, por alto el que nuestra pareja esté enamorada, pues es cuestión que deben resolver entre ambos y, además, merece ser tratada con independencia. De manera que aproximémonos a ellos, comencemos a observarles y a sacar alguna que otra consecuencia.
Comencemos por el apoyo mutuo. Protección, auxilio, favor...; así define el término la R.A.E. y dado que conviene pensar metódicamente, tratemos en primer lugar de como se protegen y auxilian entre si los miembros de una pareja, pues proteger y auxiliar no es otra cosa que amparar, y conviene tratar ambas acciones como un solo asunto.
Pasaron los tiempos en que se protegía espada en mano, "uno para todos y todos para uno..". Hoy día nos protegemos y auxiliamos mediante una sucesión de pequeños actos, de actividades diarias. Pero para que surtan el efecto deseado deben tener el mismo significado y la misma finalidad para ambos miembros de la pareja, pues no hay cosa más dañina que los malentendidos.
Diría que todo debe tender al equilibrio. En el planeamiento de las Órdenes de Operaciones militares hay un apartado que los norteamericanos denominan timing y los españoles calendario. Como su nombre indica, refleja la sucesión de acontecimientos previsibles y el momento en que se estima que ocurrirán.
Creo que la existencia de cada individuo ofrece un calendario... posible. Cada persona suele vivir una serie de experiencias a edades determinadas; uno de los factores que maduran eficazmente al individuo es que las viva en el momento preciso y de manera que pueda asimilarlas con eficiencia. Y tan malo es dejar vacío el calendario como cumplirlo con premura.
En tanto en cuanto los calendarios de cada uno de los miembros de la pareja estén suficientemente vividos, en especial en aquellos aspectos esenciales para nuestro desarrollo emocional, será más fácil que ambos acoplen sus ritmos vitales. Pero sí uno de los calendarios está bien cumplido y el otro falto de vida, el desequilibrio de la pareja está servido.
Aquí me veo en la necesidad de recordar algo. La pareja en la que pienso no es aquella que se constituye para mantenerse mientras la convivencia sea fácil, sino aquella cuyos miembros se reconocen distintos, saben que discreparán antes que tarde, y que deberán esforzarse para modular sus personalidades y caracteres hasta conseguir convivir en suficiente armonía.
Volvamos pues a nuestro asunto. ¿Qué ocurre cuando los calendarios están en desequilibrio o en equilibrio inestable, sí lo prefieren (que es en desequilibrio, pero sin reconocerlo u ocultándolo, por temor)?.
La vida no tiene marcha atrás. Aunque un sinnúmero de personas se empeñen en negarlo. Lo que quedó atrás, murió, que decía mi tía. Podría suceder que quien vivió "cojitranco", bien quiera recuperar el tiempo perdido o bien quede deslumbrado, dadas sus carencias, ante lo por vivir; para lo primero le sobra su pareja, pues aquel tiempo es privativo y maldita la falta que le hace una "carabina", y sí sucede lo segundo, algo parecido, pues su pareja -sin deslumbrarse ante las posibilidades del día a día- no entenderá sus motivaciones.
Resumiendo. S'esmorrarán, que dicen por estas tierras. Pero..., ¡el apoyo mutuo también incluía actuar mediante el favor!. ¿Quedará esperanza?. Hombre, paisano, eso es lo último que se pierde... Dicen.
Volvamos a la R.A.E.: "Ayuda, socorro que se concede a alguien; honra, beneficio, gracia". Parece que quien favorece pierde, pues entrega sin contrapartida; por lo menos inicialmente. Para empezar, aquí y ahora, sin que nadie nos escuche, les diré que me gusta más hablar de amor; pero bueno.. Así que recurriré a la palabra gracia. Me gusta; me gusta la gracia de un dicho inteligente, la gracia de una mujer, la gracia de quien perdona, las gracias que entrega quien recibe, ...
Y en pareja hay que proceder con inteligencia, hay que eludir el aburrimiento, hay que disculparse a cada momento, hay que agradecer cada gesto por pequeño que sea, ...
Tan importante es la gracia que puede compensar, con su gran peso, el desequilibrio de la balanza de calendarios. O, quizá, dar tiempo a que el paso del tiempo reestructure el peso de lo vivido.
¡Pero la vida está llena de modorros!. De personas que aún no se dieron cuenta de como funciona esto del vivir. Mis padres, protagonistas de una guerra, vivieron pendientes de sus carencias; sus hijos jodimos nuestras ilusiones dando una importancia que no tienen al trabajo, al dinero y al prestigio; y nuestros hijos me da que la han reducido al consumo novedoso y a su posición económica. ¡Redios, que gran cagada!.
Así que no. Presiento que creen que la boda o el momento del "arrejunte" apoya y consolida el porvenir. No hijos, no.
Amores se van marchando
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar
El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprietan mis manos
el otro lo mueve el azar
Quien no escribió poemas
huyendo de la soledad
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar
Y quien, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quien no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar
Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar
El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar
míralo al caer la tarde
que no lo vengan a pisar
Quien no escribió...
Amores se van marchando.
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar
El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprietan mis manos
el otro lo mueve el azar
Quien no escribió poemas
huyendo de la soledad
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar
Y quien, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quien no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar
Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar
El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar
míralo al caer la tarde
que no lo vengan a pisar
Quien no escribió...
Amores se van marchando.
(Mari Trini, "Amores)
¿Por que, qué es vivir en pareja?. Una tautología; vivir como viven las parejas. No, que no es una repetición inútil. Fijémonos en lo que hacen las parejas que mantienen durante años su convivencia y se siguen mirando con un mínimo de decencia. Pues eso; eso es vivir en pareja.
¡Contemplarse, órdigas!. O sí les va la marcha, ¡"se contemplen, coño"!.
Otra vez la R.A.E.: "Complacer a alguien, ser condescendiente con él, por afecto,..". Estar pendiente de ti, sin agobiarte, necesitando tu existencia, sintiendo tu aroma, caminando en tu palabra, alegrándome cuando siento tus pisadas,...
Que no, que hablar de amor se me da mal....
Así que la visión de la pareja del benemérito Instituto me lleva a pensar que va a entrar en escena el primer actor: El sufrimiento. Cuando unos no les hemos preparado lo suficiente, otros, sí no son vivos y despiertos, deberán aprender como hemos hecho todos, sufriendo. Aprender a no mirarse, tanto, el propio ombligo...
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Amor
domingo, 16 de julio de 2006
El aparcamiento
Domingo. Cae la tarde. Una ventana. Un patio ajardinado. Me invade..
Estuve "fuera del mundo". Sólo una vez. Nunca supimos quien lo dió primero. Un abrazo, un beso... ¿El tiempo?; no existe. ¿El mundo?; sólo tú y yo. Paz.., suave paz. ¡Pasión!. Miradas. Entrega. Miradas, tus ojos.. Sé que he estado vivo.
Estuve "fuera del mundo". Sólo una vez. Nunca supimos quien lo dió primero. Un abrazo, un beso... ¿El tiempo?; no existe. ¿El mundo?; sólo tú y yo. Paz.., suave paz. ¡Pasión!. Miradas. Entrega. Miradas, tus ojos.. Sé que he estado vivo.
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Amor
viernes, 14 de julio de 2006
Una más...
En Febrero le descubrieron a mi mujer un bulto en el útero; lo llamo bulto porque los médicos los llaman de muchas maneras y los enfermos no saben que significa cada uno de ellas, así que prefiero perder precisión en pro del entendimiento. Por cierto, ¿no creen que los facultativos deberían hacer lo mismo?. Precisión hacia ellos, entendimiento hacia el enfermo.
Tras hacerle una exploración exhaustiva, se lo extirparon. ¡Qué bien, a disfrutar tranquilos...!. No fueron así las cosas. A finales de Mayo, a causa de unas pérdidas de flujo, una nueva exploración descubrió otro bulto, esta vez en uno de los ovarios.
La cara de la ginecólogo fué un grito silencioso. Mi mujer preguntaba: ¿Cómo no lo vistes en Febrero?; la respuesta fué clara: En Febrero no estaba; se ha desarrollado en tres meses.
La operaron en la última quincena de Junio. Desde que nos casamos vivimos separados de nuestras familias, tanto en España como en otros paises; nos hemos acostumbrado a prescindir de su presencia. Tanto, que esos.. encuentros familiares que se producen en ocasiones como esta nos resultan.. ¿extraños?, como poco.
Así que fuimos solos a la clínica el día que la citaron para operar y solo me quedé cuando la bajaron al quirófano.
Que rara es una habitación sin cama, sólo con un diván y un sillón reclinable.. Demasiado espacio. No hay ruido alguno. Lo único vivo es la ventana.. Tras ella se ven casas y sí te fijas aprecias algún cuarto de estar, quizá una cocina.. Personas haciendo su vida diaria, rutinaria y normal. Vida..
Tú no. Estás parado en el tiempo. Piensas; recuerdas. Ilusiones, risas, llantos, errores, preocupaciones, esfuerzos, triunfos, derrotas,.... Recuerdas 33 años de vida. ¿Vida de quién?; ¿de ella, tuya..?. Empezó siendo la vida de una mujer y un hombre jóvenes; hace no sé cuanto ya que es la vida de una pareja. Nada podría entenderse del uno sin el otro.
Al cabo..., se abre la puerta de par en par; entra deslizándose la cama y, sobre ella, mi otro yo. Nuestro hijo, con sensible y cariñosa cortesía, respeta el encuentro, presenciándolo en silencio.. Luego, también se acerca. Y se entrega, como un niño, a su madre.
"La operación ha salido bien, pero en estos casos no se puede decir nada hasta que se sepa el resultado del análisis de anatomía patológica"; la afirmación es rotunda, sin concesión alguna. Sólo queda esperar.
(A nuestros amigos "de a pie" ya les dimos las gracias por sus nervios compartidos. A los que me visitáis aquí, lo hago ahora. Un "blog" recibe muchas acepciones, entre ellas la de diario, cuaderno que recoge la íntima palabra.
Ayudan las explicaciones que me doy al escribir, pero vuestra presencia, aunque lejana, y vuestras opiniones son importantísimas. Gracias. Sí queréis compartir mi alegría abrir el enlace...).
Tras hacerle una exploración exhaustiva, se lo extirparon. ¡Qué bien, a disfrutar tranquilos...!. No fueron así las cosas. A finales de Mayo, a causa de unas pérdidas de flujo, una nueva exploración descubrió otro bulto, esta vez en uno de los ovarios.
La cara de la ginecólogo fué un grito silencioso. Mi mujer preguntaba: ¿Cómo no lo vistes en Febrero?; la respuesta fué clara: En Febrero no estaba; se ha desarrollado en tres meses.
La operaron en la última quincena de Junio. Desde que nos casamos vivimos separados de nuestras familias, tanto en España como en otros paises; nos hemos acostumbrado a prescindir de su presencia. Tanto, que esos.. encuentros familiares que se producen en ocasiones como esta nos resultan.. ¿extraños?, como poco.
Así que fuimos solos a la clínica el día que la citaron para operar y solo me quedé cuando la bajaron al quirófano.
Que rara es una habitación sin cama, sólo con un diván y un sillón reclinable.. Demasiado espacio. No hay ruido alguno. Lo único vivo es la ventana.. Tras ella se ven casas y sí te fijas aprecias algún cuarto de estar, quizá una cocina.. Personas haciendo su vida diaria, rutinaria y normal. Vida..
Tú no. Estás parado en el tiempo. Piensas; recuerdas. Ilusiones, risas, llantos, errores, preocupaciones, esfuerzos, triunfos, derrotas,.... Recuerdas 33 años de vida. ¿Vida de quién?; ¿de ella, tuya..?. Empezó siendo la vida de una mujer y un hombre jóvenes; hace no sé cuanto ya que es la vida de una pareja. Nada podría entenderse del uno sin el otro.
Y en ese instante sientes un profundísimo vacío.
Pasan las horas. Llega uno de nuestros hijos. Es ya un hombre, pero aún es joven; no curten su ánimo ricas cicatrices ní se apoya su espíritu en el sabor placentero del saberse vivido. Se lo notas en su compostura; se controla, quiere estar junto a tí, pero le puede su propio miedo. Y te enternece; y eso te da una gran fuerza. No hay mejor apoyo que compartir esperanzas...Al cabo..., se abre la puerta de par en par; entra deslizándose la cama y, sobre ella, mi otro yo. Nuestro hijo, con sensible y cariñosa cortesía, respeta el encuentro, presenciándolo en silencio.. Luego, también se acerca. Y se entrega, como un niño, a su madre.
"La operación ha salido bien, pero en estos casos no se puede decir nada hasta que se sepa el resultado del análisis de anatomía patológica"; la afirmación es rotunda, sin concesión alguna. Sólo queda esperar.
Ayer la dieron el alta. No hay cáncer. Un bulto, ya lo dije al principio...
(A nuestros amigos "de a pie" ya les dimos las gracias por sus nervios compartidos. A los que me visitáis aquí, lo hago ahora. Un "blog" recibe muchas acepciones, entre ellas la de diario, cuaderno que recoge la íntima palabra.
Ayudan las explicaciones que me doy al escribir, pero vuestra presencia, aunque lejana, y vuestras opiniones son importantísimas. Gracias. Sí queréis compartir mi alegría abrir el enlace...).
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Amor
lunes, 8 de mayo de 2006
Desazón
No, no me siento desazonado. Ocurre simplemente que la palabra que titula el artículo aboceta lo que quiero explicar a continuación.
Hace años, el gobierno ordenó la puesta en marcha de la "Operación Alazán", con la misión de impermeabilizar la frontera española con Francia y conseguir evitar el paso clandestino de la muga en provecho de los terroristas de E.T.A. o de sus organizaciones de apoyo. Años duros.
Y allí fuí yo. Entre los compañeros con los que coincidí, recuerdo con especial agrado y cariño a un granadino, que, sin saberlo, va a ser el protagonista de mi relato. Era, y espero que siga siendo, una persona singular. ¿Por qué?; pues por su normalidad. Carecía de ese cúmulo de manías y pejigueras que con tanto placer degustamos la mayoría de las personas.
Su sentido común y claridad de juicio me inclinaron, primero, a tratarle y, luego, a lograr su amistad. Su atractivo no provenía del gracejo sino de la naturalidad de su personalidad, de modo que quienes le trataban buscaban más a la persona que a sus hechos.
Ninguno de los dos tenía allí a su familia; él porque estaba destinado en Pamplona con carácter forzoso y esperaba volver a Granada, y yo porque mi estancia era temporal, mientras durase la impermeabilización. Además, yo no estaba fijo sino que iba y venía.
Una tarde lo encontré... desazonado. "¿Estás bien?"; me hizo un gesto vago, encogiendo los hombros..
Guardé silencio; permanecí a su lado. Al poco, comenzó, despacio, a hablar..
"Allá, en Granada..; ¿sabes?, en mi casa, a estas horas, estoy con ella, estamos juntos.. Quizá yo estudio, ella trastea... No la veo; puede que esté en otra habitación.., (sonrió, con dulzura) pero la siento".
Me miró... "Y siento que estamos juntos, sin ver, sin hablar; nos sabemos el uno al otro".... "Su ausencia; me vacía. Me doy cuenta de que nos hemos ido fundiendo en pequeños detalles, en costumbres menudas, con risas y llantos... (Sonrió, de nuevo) Sólo con ella consigo cortarle bien un traje a álguien".
Sonreí; nos miramos fijamente... "Mira.. -respondí-, a ella no la sustituye nadie y sólo ella llena el vacío. Sí te fijas, sólo puedo hacerte compañía, pues no sé que decir. Pero sí esto te conforta, podemos compartir el silencio".
Era una noche fresca de Mayo...
Hace años, el gobierno ordenó la puesta en marcha de la "Operación Alazán", con la misión de impermeabilizar la frontera española con Francia y conseguir evitar el paso clandestino de la muga en provecho de los terroristas de E.T.A. o de sus organizaciones de apoyo. Años duros.
Y allí fuí yo. Entre los compañeros con los que coincidí, recuerdo con especial agrado y cariño a un granadino, que, sin saberlo, va a ser el protagonista de mi relato. Era, y espero que siga siendo, una persona singular. ¿Por qué?; pues por su normalidad. Carecía de ese cúmulo de manías y pejigueras que con tanto placer degustamos la mayoría de las personas.
Su sentido común y claridad de juicio me inclinaron, primero, a tratarle y, luego, a lograr su amistad. Su atractivo no provenía del gracejo sino de la naturalidad de su personalidad, de modo que quienes le trataban buscaban más a la persona que a sus hechos.
Ninguno de los dos tenía allí a su familia; él porque estaba destinado en Pamplona con carácter forzoso y esperaba volver a Granada, y yo porque mi estancia era temporal, mientras durase la impermeabilización. Además, yo no estaba fijo sino que iba y venía.
Una tarde lo encontré... desazonado. "¿Estás bien?"; me hizo un gesto vago, encogiendo los hombros..
Guardé silencio; permanecí a su lado. Al poco, comenzó, despacio, a hablar..
"Allá, en Granada..; ¿sabes?, en mi casa, a estas horas, estoy con ella, estamos juntos.. Quizá yo estudio, ella trastea... No la veo; puede que esté en otra habitación.., (sonrió, con dulzura) pero la siento".
Me miró... "Y siento que estamos juntos, sin ver, sin hablar; nos sabemos el uno al otro".... "Su ausencia; me vacía. Me doy cuenta de que nos hemos ido fundiendo en pequeños detalles, en costumbres menudas, con risas y llantos... (Sonrió, de nuevo) Sólo con ella consigo cortarle bien un traje a álguien".
Sonreí; nos miramos fijamente... "Mira.. -respondí-, a ella no la sustituye nadie y sólo ella llena el vacío. Sí te fijas, sólo puedo hacerte compañía, pues no sé que decir. Pero sí esto te conforta, podemos compartir el silencio".
Era una noche fresca de Mayo...
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Amor
jueves, 4 de mayo de 2006
No me abandones
Hoy, jueves 4 de Mayo del año de gracia de Nuestro Señor de 2006.... En un programa cultural de la segunda cadena de Televisión Española...
Pregunta: "¿Cual es el significado del título de la canción "Ne me quite pas"?."
Respuesta: "Ní me quitas ní me pones".......
Aquí me tienen; agarrado a la botella; bebiendo "a morro"; acariciando una guitarra; con las persianas bajas; convertido en puro recuerdo; aquí me tienen....
Pregunta: "¿Cual es el significado del título de la canción "Ne me quite pas"?."
Respuesta: "Ní me quitas ní me pones".......
Aquí me tienen; agarrado a la botella; bebiendo "a morro"; acariciando una guitarra; con las persianas bajas; convertido en puro recuerdo; aquí me tienen....
JACQUES BREL - " Ne me quite pas "
Ne me quite pas
il faut oublier
tout peut s'oublier
qui s'enfuit deja
oublier le temps
des malentendus
et le temps perdu
a savoir comment
oublier ces heures
qui tuaient parfois
a coups de pourquoi
le cœur du bonheur
ne me quite pas,
ne me quite pas,
ne me quite pas,
Moi je t'offrirai
des perles de pluie
venues de pays
ou il ne pleut pas
je creus'rai la terre
jusqu'apres ma mort
pour couvrir ton corps
d'or et de lumiere
je f'rai un domaine
ou l'amour s'ra roi
ou l'amour s'ra roi
ou tu seras reine
ne me quite pas,
ne me quite pas,
ne me quite pas..
Ne me quite pas
il faut oublier
tout peut s'oublier
qui s'enfuit deja
oublier le temps
des malentendus
et le temps perdu
a savoir comment
oublier ces heures
qui tuaient parfois
a coups de pourquoi
le cœur du bonheur
ne me quite pas,
ne me quite pas,
ne me quite pas,
Moi je t'offrirai
des perles de pluie
venues de pays
ou il ne pleut pas
je creus'rai la terre
jusqu'apres ma mort
pour couvrir ton corps
d'or et de lumiere
je f'rai un domaine
ou l'amour s'ra roi
ou l'amour s'ra roi
ou tu seras reine
ne me quite pas,
ne me quite pas,
ne me quite pas..
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Amor
domingo, 23 de abril de 2006
martes, 13 de septiembre de 2005
Psique y Eros
Paulo Coelho no me entusiasma pero me ha gustado su artículo en "El Semanal", publicado este domingo pasado y titulado "El respeto al misterio". El último punto y aparte de su párrafo final dice una gran verdad.
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Amor
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