Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

viernes, 6 de abril de 2007

Divagando sobre la pareja

"La pareja" podría ser la de la Benemérita, porque es la primera que me viene a la mente -que no la que tengo in mente-. Parece, y podría ser, que se organizó así no sólo para que se apoyasen mutuamente cuando fuese menester, sino para que cada uno de sus miembros fuese testigo del comportamiento de su compañero. Sutil.
¿Pero qué tiene que ver con la clásica pareja amorosa?. Uhmm... Pues oiga, ¿que quiere que le diga?; que según lo pienso..., se me ocurre que mucho.
Pasemos, aquí y ahora, por alto el que nuestra pareja esté enamorada, pues es cuestión que deben resolver entre ambos y, además, merece ser tratada con independencia. De manera que aproximémonos a ellos, comencemos a observarles y a sacar alguna que otra consecuencia.

Comencemos por el apoyo mutuo. Protección, auxilio, favor...; así define el término la R.A.E. y dado que conviene pensar metódicamente, tratemos en primer lugar de como se protegen y auxilian entre si los miembros de una pareja, pues proteger y auxiliar no es otra cosa que amparar, y conviene tratar ambas acciones como un solo asunto.
Pasaron los tiempos en que se protegía espada en mano, "uno para todos y todos para uno..". Hoy día nos protegemos y auxiliamos mediante una sucesión de pequeños actos, de actividades diarias. Pero para que surtan el efecto deseado deben tener el mismo significado y la misma finalidad para ambos miembros de la pareja, pues no hay cosa más dañina que los malentendidos.
Diría que todo debe tender al equilibrio. En el planeamiento de las Órdenes de Operaciones militares hay un apartado que los norteamericanos denominan timing y los españoles calendario. Como su nombre indica, refleja la sucesión de acontecimientos previsibles y el momento en que se estima que ocurrirán.
Creo que la existencia de cada individuo ofrece un calendario... posible. Cada persona suele vivir una serie de experiencias a edades determinadas; uno de los factores que maduran eficazmente al individuo es que las viva en el momento preciso y de manera que pueda asimilarlas con eficiencia. Y tan malo es dejar vacío el calendario como cumplirlo con premura.
En tanto en cuanto los calendarios de cada uno de los miembros de la pareja estén suficientemente vividos, en especial en aquellos aspectos esenciales para nuestro desarrollo emocional, será más fácil que ambos acoplen sus ritmos vitales. Pero sí uno de los calendarios está bien cumplido y el otro falto de vida, el desequilibrio de la pareja está servido.
Aquí me veo en la necesidad de recordar algo. La pareja en la que pienso no es aquella que se constituye para mantenerse mientras la convivencia sea fácil, sino aquella cuyos miembros se reconocen distintos, saben que discreparán antes que tarde, y que deberán esforzarse para modular sus personalidades y caracteres hasta conseguir convivir en suficiente armonía.
Volvamos pues a nuestro asunto. ¿Qué ocurre cuando los calendarios están en desequilibrio o en equilibrio inestable, sí lo prefieren (que es en desequilibrio, pero sin reconocerlo u ocultándolo, por temor)?.
La vida no tiene marcha atrás. Aunque un sinnúmero de personas se empeñen en negarlo. Lo que quedó atrás, murió, que decía mi tía. Podría suceder que quien vivió "cojitranco", bien quiera recuperar el tiempo perdido o bien quede deslumbrado, dadas sus carencias, ante lo por vivir; para lo primero le sobra su pareja, pues aquel tiempo es privativo y maldita la falta que le hace una "carabina", y sí sucede lo segundo, algo parecido, pues su pareja -sin deslumbrarse ante las posibilidades del día a día- no entenderá sus motivaciones.
Resumiendo. S'esmorrarán, que dicen por estas tierras. Pero..., ¡el apoyo mutuo también incluía actuar mediante el favor!. ¿Quedará esperanza?. Hombre, paisano, eso es lo último que se pierde... Dicen.

Volvamos a la R.A.E.: "Ayuda, socorro que se concede a alguien; honra, beneficio, gracia". Parece que quien favorece pierde, pues entrega sin contrapartida; por lo menos inicialmente. Para empezar, aquí y ahora, sin que nadie nos escuche, les diré que me gusta más hablar de amor; pero bueno.. Así que recurriré a la palabra gracia. Me gusta; me gusta la gracia de un dicho inteligente, la gracia de una mujer, la gracia de quien perdona, las gracias que entrega quien recibe, ...
Y en pareja hay que proceder con inteligencia, hay que eludir el aburrimiento, hay que disculparse a cada momento, hay que agradecer cada gesto por pequeño que sea, ...
Tan importante es la gracia que puede compensar, con su gran peso, el desequilibrio de la balanza de calendarios. O, quizá, dar tiempo a que el paso del tiempo reestructure el peso de lo vivido.
¡Pero la vida está llena de modorros!. De personas que aún no se dieron cuenta de como funciona esto del vivir. Mis padres, protagonistas de una guerra, vivieron pendientes de sus carencias; sus hijos jodimos nuestras ilusiones dando una importancia que no tienen al trabajo, al dinero y al prestigio; y nuestros hijos me da que la han reducido al consumo novedoso y a su posición económica. ¡Redios, que gran cagada!.
Así que no. Presiento que creen que la boda o el momento del "arrejunte" apoya y consolida el porvenir. No hijos, no.
Amores se van marchando
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar

El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprietan mis manos
el otro lo mueve el azar

Quien no escribió poemas
huyendo de la soledad
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar

Y quien, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quien no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar

Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar

El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar
míralo al caer la tarde
que no lo vengan a pisar

Quien no escribió...

Amores se van marchando.
(Mari Trini, "Amores)

¿Por que, qué es vivir en pareja?. Una tautología; vivir como viven las parejas. No, que no es una repetición inútil. Fijémonos en lo que hacen las parejas que mantienen durante años su convivencia y se siguen mirando con un mínimo de decencia. Pues eso; eso es vivir en pareja.
¡Contemplarse, órdigas!. O sí les va la marcha, ¡"se contemplen, coño"!.
Otra vez la R.A.E.: "Complacer a alguien, ser condescendiente con él, por afecto,..". Estar pendiente de ti, sin agobiarte, necesitando tu existencia, sintiendo tu aroma, caminando en tu palabra, alegrándome cuando siento tus pisadas,...
Que no, que hablar de amor se me da mal....

Así que la visión de la pareja del benemérito Instituto me lleva a pensar que va a entrar en escena el primer actor: El sufrimiento. Cuando unos no les hemos preparado lo suficiente, otros, sí no son vivos y despiertos, deberán aprender como hemos hecho todos, sufriendo. Aprender a no mirarse, tanto, el propio ombligo...

10 comentarios:

Dianora dijo...

... Cada vez que voy a uno de mis centros, y veo a esa pareja de ancianos, que caminan cogidos de la mano, o que están en la terraza, en silencio pero mirándose, o que uno de ellos ayuda al otro con el bastón, esa complicidad, esa mirada de cariño, de respeto, de... No hay muchos, pero los hay. Y yo quiero eso.

Eso no lo da ni el dinero ni la posición social. Quizá esta generación pudiéramos luchar por otros valores.

Besos

Marian dijo...

Cuando el sufrimiento es inevitable; y creo que en el fondo hablamos del único sentimiento global (Amor) que se construye igual que nuestra identidad, hay que aprovecharlo para madurar. Convivir en pareja es una aventura, dos subjetividades distintas cada una con su propia historia afectiva como equipaje, dos identidades construyéndose a diferente ritmo y ofreciéndose uno al otro su parte más vulnerable en la seguridad de ser entendido aceptado y querido. ¿En qué se puede fallar? En casi todo …pero de los errores se aprende. Inconscientemente buscamos nuestra media naranja, cuando lo mejor que puede pasarnos es que dos naranjas (con sus carencias y diferencias/ pulpa y monda) se involucren para sacarle el jugo a la vida, se acompañen admirándose y compartiéndose…sabiendo que la convivencia no es un largo río tranquilo ni seguro, que requiere valor y voluntad, paciencia y cierta dosis de creatividad .

Oshidori dijo...

Pareja, del latín par-paris: igual, análogo, compañero/a, esposo/a.
Los "pares" valen tanto el uno como el otro, igualan y equiparan.
Vivir en igualdad de compromiso, de aceptación y de renuncia no es sencillo, ni fácil. Es una casa que no sostienen la pasión y el embeleso efímeros, sino el compañerismo y la "sociedad" de un camino común, libremente elegido por dos personas, y al que se ha llegado por amor.
Y cuando dos personas se aman, uno ya es parte del otro. No son líneas paralelas que llevan su camino, sino una sola línea y un solo camino.
Convivir es duro y complicado, pero hermoso. Y cualquier sacrificio deja de serlo cuando se ve el reflejo de una mirada en la mirada del otro.
Y estaremos bien cuando nuestro "par" esté bien. Cuando miremos su ombligo y no el nuestro.
Abrazos muy fuertes.

Caboblanco dijo...

Pues, ahora que no me oye nadie, diré que el verdadero y natural estado del ser humano es la soledad. Pero, como lo bueno de lo soledad es poder ejercerla cuando nos apetezca y dejar de hacerlo cuando nos pongamos "cariñosos", hemos inventado lo de la pareja...

No, en serio... vivir en pareja me parece deseable, loable y hasta beneficioso pero tampoco la considero la panacea de la existencia. Hay que saber ejercer ese estado como cualquier otro... y no es sencillo.

Un abrazo Turu.

Mafalda dijo...

Dice Capoblanco que no es sencillo. Pues no, no lo es. Tampoco lo contrario. Siempre quedan huecos, rendijas que nos gustaría compartir.
"Contemplarse"... sí, es una muy buena manera de conseguir la vida en pareja. "Dejar de mirarse el ombligo" es un ejercicio muy poco practicado en la actualidad.
Enfin, todo es difícil... pero, ¿hay algo fácil en la vida? Pues eso, que si la opción elegida es la de par, habrá que esforzarse en dejar nuestro ego por ratitos y ser una poco el otro, aunque sólo sea por curiosidad (para mi el el primer motor de aprendizaje); claro que hay quien ya nace aprendido y no le interesa conocer.
Estupenda reflexión, Turu.
Un abrazo.

Thalatta dijo...

Me acerco mucho a la reflexión de "Caboblanco", creo que aquellos/-as que no sabemos vivir ni con nosotros mismos difícil podremos contemplar, mostrar afecto o cualquier otra particularidad que nos sirva en la pareja.
Pero no me atrevo elucubrar, cuando aprenda algo más, algún día... te cuento :)
Besos en parejas

Cobre dijo...

Después de leer tu post lo primero q he pensado es "y yo q sé!", lo segundo, en mis padres. Eso para mí es una pareja.
No creo q haya fórmulas perfectas para q la pareja funcione ni condiciones tan categóricas q la hagan fallar irremediablemente. Cada pareja es un mundo, una serie de circunstacias, los mil matices q forman a cada uno de los miembros, una serie de.. factores q no podemos controlar y q pueden beneficiar o perjudicar. Pero sí creo q hay "cosas" básicas. Una de ellas es conocerse a uno mismo/a (o cuanto menos haber hecho el esfuerzo de intentarlo) antes de zambullirse en una relación e intentar conocer al otro y q todo sea perfecto. Las ganas y el amor no son suficientes.
Otra es saber estar solo/a, no buscar a alguien pq necesitas la compañía y el "amor" q una pareja te pueda dar.
No estoy nada de acuerdo con Caboblanco, no creo q estado natural del ser humano sea la soledad, pero si q, lamentablemente, muchas pesonas fuerzan y se empeñan en emparejarse por evitarla, e ignoran, o prefieren ignorar, q también existe la soledad acompañada.
Pero ya lo dije al principio, yo no sé nada!. Yo solo soy una niñata q cree q juntando la dosis adecuada de realismo e ilusión se puede ser feliz. Sea como sea.

Y no digas gilipolleces!, sabes hablar de amor muy muy bonito.

Un besazo y un fuerte abrazo, Tururú

kosmos dijo...

No sé si hablar de pareja es hablar de amor. A veces parece justo lo contrario. Los poetas saben cantar al amor. O mejor, a su pérdida. El anhelo infinito del otro siempre ha sido la fuente más vigorosa de la inspiración poética. Quizá en la añoranza de lo que se ha perdido somos más capaces de crear. Lo cierto es que vivir en pareja es a veces difícil: con frecuencia tienes que renunciar a tu ser individual. Pero Amor vela para que todo ello sea un perverso placer. A veces la vida cotidiana acaba con ese misterio amoroso; por eso, cuando el amor se desvanece seguramente es mejor dejarlo pasar. Pero el grito de dolor del alma sola es agudo. Lamentos de amor. Hablar de pareja es hablar de amor. Y tú sabes hacerlo de maravilla.

Un trozo de un canto del cancionero español dice:

Ay linda amiga que no vuelvo a verte,
Cuerpo garrido que me lleva a la muerte.

No hay amor sin pena,
Pena sin dolor,
Ni dolor tan agudo,
Como el del amor.
Ni dolor tan agudo,
Como el del amor.


Ay linda amiga que no vuelvo a verte,
Cuerpo garrido que me lleva a la muerte.

“Ay Linda Amiga”
Anónimo siglo XVI


Por cierto, las palabras de Oshidori, magníficas

Una maruja en internet dijo...

Pues no es complicado el tema, caballero.
Yo sólo tengo preguntas:
¿Siempre hay que mirar el ombligo del otro? ¿y que pasa con el nuestro?
¿El objetivo de una pareja es vivir mucho tiempo juntos? ¿Envejecer juntos? ¿No será la necesidad la que los mantiene unidos?
¿Vale la pena renunciar a tanto para mantenerse en pareja?
¿No será la comodidad o el miedo lo que nos mantiene en pareja?

Oshidori, yo no sé vivir sin pasión, pero estoy segura que sí viviría sin un compañero ;)

Y para finalizar os diré un secreto, para mi la panacea es tener un harén y envejecer juntos :)).

maitina dijo...

¿Hablar de amor...?.Creo si me permites, bueno al fin y al cabo esto y escribiendo lo que me dá la gana, pues eso, que hablar de algo tan básico, tan primordial, no debería ser tan dificil, o cuando menos ago que nos asuste tanto, o puede ser que lo consideramos como un estar, un no predecir, un mirar, que de tan frágil a veces se rompe al caer de las manos..., o rompemos a conciencia...
Sí sabes hablar de amor, y aquella Mari Trini de mis entrañas,(ahora sonrío con nostalgia, porque todo hay que decirlo), lo figuraba en nuestros corazones de una forma un tanto inusual, con ese toque francés que tanto se estilaba por aquellos andurriales, y conseguía que nos sintiésemos diferentes, únicos...
Bueno, me he ido por las nubes de no sé dónde, pero lo que sí quería decir, es que descubro mucho amor en estos soliloquios con la pantalla...
¡Encantada de conocerte!.