Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

sábado, 27 de marzo de 2010

Morbo

Siempre me gustó trabajar con maquinaría; responde a sus normas constructivas. Y mis grandes disgustos han tenido origen en el trato con personas. Sirva esto exclusivamente para afinar la comprensión de lo que expongo a continuación, como consecuencia de un artículo del mismo título publicado por Silvia.

Penetrar en la idea que otro tiene de algo a través de sus palabras es muy arduo. Está por ver que aquel, de entrada, logre expresar verbalmente con precisión lo que piensa o siente; luego, que quien le oye capte lo mismo que el otro dice. Y, al cabo, cada uno asimilamos de lo oído solo ciertas cosas y de cierta manera. En resumen: que de lo imaginado por uno a lo entendido por otro, un abismo. Por eso es imprescindible que nos esforcemos siempre en expresarnos con precisión, pues bastante difícil resulta entenderse como para defender la hoy tan jaleada pobreza lingüística de las masas analfabetas.

Pero en el asunto tratado en el artículo aún hay más. La imaginación puede recrear, desde lo desconocido, escenas y sonidos, pero no olores, sabores ni dolores, de modo que por lo que sea -y que cada uno le de al sea el significado más conveniente- tiende a obtener un resultado coincidente con el deseo de quien lo imagina y no con la realidad, que resulta falseada Y perder de vista la realidad es siempre nefasto.

Tras esta brevísima introducción, he de decir que me he preguntado muchas veces que es el morbo. La explicación etimológica de la Academia resulta convencional y, sin rechazarla, pide una ampliación con criterios psicosociales contemporáneos. Así que me pregunto: ¿qué es el morbo?. Y para responder sin divagar, dado el número de campos donde pudiera aplicarse el término, me centraré en uno solo, el del sexo.

Creo que es lo que resulta cuando lo imaginado sexualmente supera a lo aceptado por la realidad convencional, bien de una creencia, un grupo social, un oficio, ... Morbo es ir mentalmente más allá de lo posible sin crítica, de modo que si actuamos morbosamente precisaremos superar la Peer Pressure, arrostrar la opinión de los demás.

Suele decirse para defender comportamientos sexuales no convencionales que, en tanto en cuanto sean consentidos por las partes, gusten, no hagan daño a nadie y cosas así, son tolerables. Creo que esto constituye un error mayúsculo y una muestra del relativismo moral imperante hoy en día. Idea parecida a la que mantienen quienes se extasían ante todo lo natural, como quintaesencia de lo perfecto, concepto dieciochesco y luego romántico que ya va siendo hora de poner en su sitio. Y si no que se lo digan a los haitianos y chilenos que han sufrido algo tan natural como un terremoto.

Consentidas por las partes.. Para que exista una relación así deben darse los requisitos siguientes:Solo basta recordar, entre otras muchas posibilidades, el inmenso dolor producido por los abusos sexuales a menores, y no empleo el término infantil a propósito, ya que hay muchos menores mentales en cuerpos adultos, en los que el desconocimiento de la realidad a vivir y el engaño, unidos a cualquier prevalimiento o fuerza, destrozan personas como el arado destripa terrones.

El brocardo Volenti non fit injuria tiene pues un claro límite de aplicación que nunca debe olvidarse: la dignidad humana. Mantengo que en aras de la libertad no podemos consentir que alguien trate a otro de modo que afecte a su dignidad. Por mucho que este lo tolere o desee. Y una manera muy sencilla de saber si mantenemos nuestra dignidad es examinar hasta que punto nuestro comportamiento se acerca a lo animal.

Pero no piensen que estoy en contra del morbo. ¡Eso está lejos, muy lejos de mi intención!. Lo defiendo; creo que es beneficioso. Si he sabido explicarme, pues se que me entienden, lo que me hace dudar es la madurez de las personas y no los beneficios de la imaginación aplicados a nuestra sexualidad. El morbo, imaginar situaciones y comportamientos sexuales más allá de lo habitual y cotidiano es algo saludable para nuestra mente y provechoso para la vida íntima, tanto del individuo como de la pareja.

Y lo es porque vivir es imaginar. Lo hacemos a cada instante. Sin imaginación no podríamos afrontar lo que haremos mañana al levantarnos. Teniendo siempre presente que, en tanto en cuanto nuestros deseos y nuestra realidad estén más próximos, seremos más dichosos, estar vivo no es otra cosa que imaginar y soñar...

Pero ir a contracorriente, ser fiel a uno mismo, viene siempre de la mano de la soledad. Así, cual Juan Salvador Gaviota, vengo a ser.

martes, 23 de marzo de 2010

domingo, 21 de marzo de 2010

Economía de vanguardia

Gracias a un amigo, en una de cuyas páginas he descubierto esta joya, he comprendido, ¡al fin!, el proyecto económico de nuestro gobierno. Como hace quien preside este, no puedo decirles ni quien es el amigo ni de donde ha salido .. la joya. Pero ustedes, crean. ¡Fe, mucha fe!.

lunes, 8 de marzo de 2010

Biografía de Miguel Hernández

He leído este fin de semana una entrevista a Eutimio Martín, biógrafo de Miguel Hernández, que por su interés creo que merece la pena divulgar. Comienza aquí y acaba aquí.

viernes, 5 de marzo de 2010

Autor de "El Lazarillo de Tormes"

¡Impresionante descubrimiento!. Don Diego Hurtado de Mendoza es el autor del "Lazarillo de Tormes". La paleógrafa Mercedes Agulló -Ph. Dr.- ha descubierto la documentación histórica que permite afirmarlo.

Quienes estén interesados en esta noticia, tienen en este enlace la debida información.

lunes, 1 de marzo de 2010

Las acelgas y el transistor

Acabo de echar un vistazo a las medidas económicas del gobierno. Y me ha venido a la memoria una anécdota que me sucedió hace unos pocos años. Verán ....

El caso es que fui a comprar el periódico. Solía hacerlo en una papelería cercana a mi casa, en la que por habitual tenían ya cierta confianza conmigo. En aquel tiempo estaba en su apogeo la llamada guerra del agua entre Aragón y otras autonomías, debido a la posibilidad de que se efectuase un trasvase desde la cuenca del Ebro a las de otros ríos.

Al entrar comprobé que la propietaria charlaba acaloradamente con varias clientas sobre la necesidad de que los aragoneses hiciesen una defensa numantina de su agua. Al darse cuenta de mi presencia y antes de que pudiera solicitar cosa alguna, me pidieron mi opinión sobre asunto tan trascendente.

Aclareme la garganta y con campanuda voz, pregunté: ¿Qué cosa les place más, las acelgas o los transistores?. Hízose un silencio sepulcral, pues aquellas señoras, a las que acababa de cambiar el paso, no sabían a donde quería ir a parar.

Miren ustedes..., continué. Así al pronto y sin entrar en mayores profundidades, tanto para mí como para mis hijos prefiero poder trabajar en una moderna fábrica de transistores, calentito, con formación técnica y tal, que cultivando acelgas a cielo raso, con la boina puesta y sufriendo los cambios de tiempo. Cogí la prensa, pagué y salí mientras ellas quedaban cabreadas, ya que, españolas al fin, no les había contestado lo que esperaban y dado la razón.

¡Qué tozudez!. Un empresario, harto de la falta de formación técnica de quienes buscaban empleo, me comentaba hace años que este era, laboralmente, un país de putas y camareros; es decir, de servicios, donde lo básico es estar disponible muchíiiiisimas horas para el cliente, aunque producir, lo que se dice producir, no sea tan importante y para lo que, lógicamente, más que una preparación cualificada se requiere cierto ánimo de esclavo.

¿Les ofende?. Me es indiferente. Informénse en detalle sobre la situación general de la enseñanza, del prestigio universitario en el mundo de nuestros centros, de las patentes tecnológicas españolas que otros se ven obligados a pagar, de nuestros premios Nobel en Física, Medicina, Química, ..

Una de las características más claras de un adulto maduro es no negar sus carencias y retorcerse el alma para superarlas, pagando el precio en esfuerzo, sangre, sudor y lágrimas que eso exige. Lo que caracteriza al español promedio es la súplica, el terror a innovar y su afiliación mental sin crítica al rebaño. Rural, vamos...

Vuelve a recaer el gobierno en primar el esfuerzo físico de las masas de mano de obra en la construcción. ¿Ya se han dado cuenta del horario laboral de la jornada de los chinos y similares?. ¿Han oído algo sobre su capacidad de sacrificio y ahorro?. ¿Han entendido que los magrebíes no tienen remilgo alguno para trabajar en lo que sea?, ¿saben por qué salario curran y durante cuantas horas?. ¿Atisban la preparación que tienen los naturales de los países de Europa Oriental, conocen su determinación y lo duros que pueden llegar a ser?. ¿Aprecian que un africano de raza negra es capaz de atravesar un desierto para trabajar, sin pedir nada?. Todo lo pueden constatar a la vuelta de la esquina.. ....

¿Y con todo y con eso, quieren competir con ellos a mano desnuda, mediante trabajo de masas sin estudios y sin mayor cualificación?. ¿Se dan cuenta de que no tenemos capacidad para competir con los países que se han volcado en investigar nuevas cosas y en cualificar a sus trabajadores, pues todo lo que hemos hecho ha sido generar masas de albañiles y yeseros, de camareros y similares, sin estudios y que trabajan a destajo?. ¿Y que es imposible que nuestros productos salgan adelante en el mercado si seguimos queriendo cobrar como un alemán, cuando seguimos siendo un país de mano de obra, lo que nos hace competir con China, Europa del Este y el Magreb?.

Suicidas, son ustedes suicidas....

No pasa nada

Esta mañana hemos estado charlando don Oshi y yo sobre la vida. Aunque sería más exacto decir que él exponía ideas y yo escuchaba, matizando de vez en cuando alguna menudencia. Es posible que lo tratado no tenga mayor importancia para muchos, pero si para mí.

¿Por qué?. Para mí no es tan importante vivir como saber porqué hago lo que hago. Mantiene Kalia que la educación que recibimos, todo ese entramado de costumbres, normas, valores y conceptos que se nos inculcan según crecemos, tienen por objeto no tanto hacernos madurar en plenitud como encuadrarnos en la sociedad, de modo que esta pueda funcionar sin mayores dificultades.

Así, la meta no es la felicidad del ser humano, sino la gestión social de este como miembro de un grupo. O lo que es lo mismo, mucho de lo que se nos enseña carece de valor para el individuo como tal y solo tiene sentido y utilidad si lo que se pretende es mantener un tipo concreto de sociedad.

Si repasamos con tranquilidad nuestro comportamiento diario y lo evaluamos con detenimiento, examinándolo tanto a la luz del sentido común como a la de la Moral, caeremos en la cuenta de que la mayor parte de aquello que condiciona nuestra existencia no es ni bueno ni malo, ni nos sirve para cosa alguna que no sea ... ¿quedar bien ante los demás?. Lo que se dice ser una persona socialmente cabal.

Esto es útil, no lo niego. Somos seres sociales y necesitamos convivir agrupados con nuestros semejantes. Pero eso no debe confundirnos y llevarnos a considerar como un valor axial lo que no es otra cosa que una utilidad práctica. Nunca, nunca una norma o costumbre social es intrínsecamente moral, o sea imprescindible para la existencia humana.

Lo que sucede es que la peer pressure, que una mañana hizo que faltase poco para que gozase de la eternidad, tiene una fuerza descomunal. Y antes de que nos demos cuenta, sacrificamos nuestra felicidad a lo socialmente correcto. ¡Y no, no!; como le decía a don Oshi, no he nacido para ser un desgraciado, ni para sufrir o amargarme la vida ante la enorme batería de lo que se considera que no debo hacer.

Tendré que afrontar cuanta dificultad aparezca en mi existencia y superar las desventuras que me toquen en suerte, pero para ser más maduro, para conseguir algún día ser Hombre, según el fin para el que fui creado. En tanto en cuanto no haga daño a nadie, respete lo que concierne a la Moral y trate al prójimo como desearía que se me tratase, viviré del modo que me permita ser más feliz.

Porque..., ¿sabes?. Descubres que viviendo así, no pasa nada. Que todos aquellos temores ante el que dirán, ante las miradas displicentes de brujas amargadas y pequeños eunucos orgullosos, se disuelven como la noche al amanecer. No pasa nada, excepto que es posible que vivas más feliz.

Y a todos aquellos que les parezca mal, ¡que les den po'l saco!.

Música en la entraña

Esta publicación no tiene nada de original. Silvia conoce de tal manera lo que me gusta que me descubre la música que llega a mi entraña. Y me la regala. Es tanto el placer que siento que no puedo dejar de compartirla con quien abra este mi pequeño mundo. Gracias Silvia, gracias. Disfrutemos...