Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

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jueves, 17 de julio de 2014

Que hay que asumir para comportarse democráticamente

Acabo de leer un texto excelente. Consta de dos partes clarísimas: una expositiva general en sus cuatro primeros párrafos y otra en la que aplica las razones de la primera al caso concreto de la situación actual de Cataluña. El planteamiento expositivo contiene un análisis tan claro de la enjundia de como se llega a iniciar una sociedad democrática y de como se ataca su nacimiento y desarrollo, que considero imprescindible comprenderlo hasta la última coma.

Hubo un momento en la Historia en que la decisión sobre lo que convenía o no, lo que podía hacerse o no, los castigos a las gentes, la propiedad de las cosas, .., era consecuencia de la Voluntad. Voluntad de uno, del rey y señor de turno, que además adquiría ese poder bien por ser el guerrero más eficaz o bien por descender de quien tenía aquel poder. ¿Qué concedía a ciertas poblaciones determinadas facilidades?; si, a veces, porque le interesaba y por su voluntad, nunca porque el rey y señor estuviese sometido a un poder mayor -de boquilla decían que Dios era su señor, pero lo interpretaban para seguir haciendo su voluntad-. Los hechos que sustentan la leyenda de "La Campana de Huesca" muestran la realidad. Y el comportamiento de Fernando VII de España durante su reinado, también.

La Historia evoluciona, aunque no sé si solo porque un poderoso derrota a otro y esto logra que la voluntad de este se debilite lo bastante como para que sus súbditos se agiten lo suficiente como para respirar algo más -entiendo por poderoso no solo una persona sino también un hecho o sucesión de estos-. Dudo de que los cambios a mejor los origine la buena voluntad de los hombres, aunque estoy seguro de que hay hombres de buena voluntad.

La pugna se puede plantear con sencillez: o creemos que somos incapaces de vivir juntos, conviviendo en Sociedad, a menos que un poder fuerte nos sujete lo suficiente como para no hacer barbaridades, pues el individuo busca su satisfacción aun a costa de los demás, o creemos que ese egoísmo individual puede controlarse a través de acuerdos que nos obliguen a todos, y que se plasman en Normas que se publican para que todos puedan conocerlas y cumplirlas, aunque no sean las que más nos satisfagan, las que desearíamos.

Si nos decantamos por lo primero, proclamaremos un rey, un dictador o algo así, concediéndole todos los poderes con tal de que nos controle y tengamos paz, aunque sea su paz. Esta concepción la defendió Thomas Hobbes, al que le adjudican aquello de que "el Hombre es un lobo para el Hombre", aunque no sea exacto. Si creemos en la Esperanza y sentimos que es viable que el Hombre llegue algún día a convivir con el Hombre.. ¿quien o qué puede resolver nuestras disputas, derivadas de nuestro egoísmo, de nuestro miedo, de nuestras ambiciones, de la maldad que mora en parte de nuestro interior?. Desde luego, quien o lo que sea, tiene que ser capaz de obligarnos a cumplir lo que resuelva, pues si esto último quedase a nuestro libre albedrío no quedaría más remedio que volver los ojos al tirano y dar la razón a Hobbes.

John Locke se decantó por algo muy antiguo: la Norma. Pero dándole un carácter distinto; no era el poderoso quien decía en ella lo que tenían que hacer sus súbditos, sino eran estos quienes, siguiendo un procedimiento que les permitía llegar a un acuerdo, la imponían entre todos y para todos, incluido el mandamás. El paso siguiente era inevitable, The Bill of Rigths, de la que se derivan las libertades que goza la Humanidad, por lo menos la parte de ella que las goza, en parte ...

Así que todo se reduce, hablando para españoles, a lo siguiente: Franco o Derecho. O defendemos que la voluntad de alguien, uno o varios, está por encima de todo o defendemos que la única esperanza que tiene el ciudadano -sobre el que actúan poderes e intereses de todo tipo, de modo que resulta la parte más débil de la cuerda social- es la Creación de las Normas que rigen a todos mediante procedimientos establecidos previamente y de obligado cumplimiento, que nos permitan participar y no nos dejen al margen, y que una vez creadas sean seguidas sin excusas por todos, castigando a quien no se ajuste a ellas con tal severidad que cualquiera prefiera cumplirlas antes que saltarse la Ley.

Pero somos herederos de absolutistas y dictadores. Anida en nuestro sentimiento íntimo la semilla del poder. Sea un ciudadano cualquiera, sean aquellos que caracterizados como políticos dicen que nos gobiernan en libertad. Enseguida, pasada la euforia inicial, a una velocidad de vértigo, tienden a sentir que están en posesión de la verdad, que cualquier opción que facilite sus deseos es conveniente para todos. Camino que siguen los tiranos......... En soledad y silencio, meditemos, recordemos comportamientos, palabras, gestos, decisiones, ....; desde un tratante incompetente como Adolfo Suárez, pasando por el endiosamiento de Felipe González y la grosera altanería de su secuaz, al comienzo, Alfonso Guerra, hasta llegar a la soberbia absurda de Aznar y a la idiocia de Zapatero. Y si esos llegaron más alto, ya no hablo de los que no alcanzaron su nivel, que si su categoría.

No, se trata de que Podemos -que es solo una palabra que maneja útilmente ilusiones de muchos-, cualquier persona, incluido quien esto escribe, se desvía con el tiempo de sus promesas y obligaciones, pudiendo llegar a ser un tirano. ¿Confiar en el criterio de un dirigente o de varios?. ¡No, nunca!. Hay que crear un proceso de verdadera participación que logre que los ciudadanos creen unas normas que, aunque a nadie satisfagan plenamente, puedan ser aceptadas por una gran mayoría y sirvan como esqueleto de una Sociedad que permita convivir en paz. Y estas Normas deben ser seguidas escrupulosamente por todos y más si cabe por los gobernantes, esclavos abyectos del cumplimiento legal

Y SI NO, QUE LAS MODIFIQUEN Y LAS SOMETAN A NUESTRO VOTO SEGÚN LA LEY

martes, 23 de febrero de 2010

Una de verdades

Pues eso. Las cosas.., como son. O más bien, como fueron.

jueves, 14 de enero de 2010

Educación de la persona contemplándola en el futuro

Les aconsejo que vean el vídeo con atención. Y luego piensen con detenimiento en lo que han escuchado


sábado, 6 de junio de 2009

Libre soledad

Hace poco que he leído este artículo de Silvia y desde entonces he tenido ganas de escribir algo relacionado con lo que expone, aunque en una línea más general que la del comentario que hice. Y por lo que sea, que no lo se, he sentido la necesidad de hacerlo a través de un cuadro....

Der Mönch am Meer
Caspar David Friedrich
1810 - Óleo sobre lienzo - 110 x 171.5 cm.
Gemäldegalerie - Berlín - Alemania.

Pero esta vez voy a seguir un esquema diferente al que utilizo habitualmente. Si hacéis clic sobre el título de la obra que aparece bajo ella, podréis leer el comentario sobre el cuadro que existe en la página de la U.O.C.. Actuando igual sobre el nombre del autor, abriréis la página que le dedica la Wikipedia y haciendo lo mismo sobre el nombre de la pinacoteca, os llevará a su página, que se ofrece bien en alemán o en inglés. En principio y para lo que pretendo, suficiente. (La imagen se amplia siguiendo el mismo procedimiento)

Expone Umberto Eco -posiblemente el semiólogo vivo de mayor nivel- en "Apostillas a El nombre de la rosa" (Barcelona, Lumen, 1985) que “escribir es construir, a través del texto, el propio modelo de lector” (p. 54) y que “el autor no debería, en buena lid, facilitar interpretaciones de su obra, pues esta, por esencia, debe ser ante todo una máquina de generar interpretaciones” (p.10).
Esta es la razón por la que en este artículo, más que autor, me convierto en espectador del cuadro -lector en caso de un libro-, junto a quien quiera acompañarme. Y que mi interpretación, especialmente después de lo expuesto, no es más que una visión parcial, que debe digerirse junto a cualquier otra para desarrollar una idea mínimamente válida. (Por esto dejé de contestar a los comentarios a mis artículos; como ya expuse, mi texto y los comentarios constituyen un todo indivisible que cada uno debe recoger, sin que yo deba apuntillar nada a estos últimos)

Y ahora si; planteado esto, contemplemos el cuadro.... Cuando lo vi por primera vez en una clase de Pintura Romántica alemana me sobrecogió, mientras que, por el contrario, la representación de cementerios, riscos y castillos derruidos, suele causarme una sensación de puerilidad.

Para comprender una pintura de paisaje es necesario tener en cuenta a dos personajes: el espectador que la contempla y el artista que la crea, ya que no existe una estética en el paisaje hasta que el ser humano se la otorga, pues el artista es quien la identifica y la reproduce, y el espectador quien la interpreta.

En cuanto a la aparición en una obra paisajista de la figura humana, creo que la mejor explicación que podemos hallar se encuentra en la tradición China de paisajes "puros", donde la diminuta figura humana simplemente invita al observador a participar en la experiencia.

Así que comencemos por aproximarnos a la estética que crea el artista en el cuadro. Todos sus lienzos son deslumbrantes por muchas razones, tanto técnicas como sensoriales, pero en "El monje junto al mar", uno de los más apreciados, sorprendió la ruptura del concepto de la perspectiva que aplicaban sus contemporáneos; no la utiliza y da profundidad a la escena mediante una sucesión de planos fuertemente contrastados: una delgada franja de tierra elevada y clara, un mar de un negro profundo y un inmenso cielo nublado, donde sólo se atreven a aparecer tres gaviotas y que quiebra una luz cenital, de manera que aún resulta más inquietante que la mar batida por la marejada. La luz y el color configuran la atmósfera, cuya presencia inunda el lienzo....

Sigue pues un esquema que utiliza la horizontalidad para dar sensación de verticalidad, de profundidad. La imagen no posee un punto de vista sino que se elabora sobre una serie de horizontes visibles, en un espacio de perspectiva invertida, pues prima el fondo sobre el primer plano. Y fijaros en como aproximando la línea de tierra al borde inferior del cuadro y bajando el horizonte marino, de modo que tierra y mar ocupen poca superficie pictórica, obtiene una gran profundidad, pues siempre que una pintura esté cruzada por la línea del horizonte, cuanto más baja se represente esta más fondo se obtiene

La composición es extremadamente austera y sólo una minúscula figura, apenas perceptible, se opone sin gran éxito a su inmensa horizontalidad, introduciendo al espectador en la grandiosidad del paisaje. Algún experto ha sugerido que el monje podría ser una representación del mismo Friedrich, aunque en realidad la identificación de esa persona es irrelevante; podría ser cualquiera, un espectador que ante la inmensidad inabarcable de la naturaleza toma conciencia de su propia pequeñez, uno de nosotros... Friedrich sitúa al ser humano en un reducido lugar en el universo de sus telas y casi siempre de espaldas o en escorzo, de manera que no distinguimos sus rasgos.

Y ahora observemos con atención a ese espectador que contempla la obra. Leamos sus pensamientos... Así que ese hombrecillo podría ser yo... Y el paisaje trasluciría mis sentimientos... Cuando quiero vivir de verdad mi realidad abandono la compañía de los demás y solo conmigo mismo procuro cantarme mis verdades. No es fácil; intento desesperadamente encontrar cualquier disculpa que justifique mi comportamiento, mi manera de vivir.

No se que pinto en esta vida. Ahora, recién cumplidos los 61 años, comienzo a darme cuenta de algunas pocas "cosas" que he querido vivir y de cuales son mis cualidades; en cuanto a las primeras, la mayoría, ¡cómo no!, ya no serán posibles, pues pasó mi momento; nunca supe esperar y en lugar de coger el tren que me llevaría a mi destino, tomé el primero que pasaba.

Mis cualidades son indiferentes. He aprendido mucho y aun así me queda todo por saber. Pero no es eso. Vivo en una sociedad que prima la juventud, pues todo lo que pretende es exprimir a las personas devolviéndoles a cambio lo menos posible, ya que es fácil torear a quien carece de experiencia, suele confiar en sus fuerzas y le han formado en que lo que importa es tener solucionada materialmente la vida, cuanto antes y más, mejor.

¿Donde quedaron los ideales y los sueños que movieron a mi generación?. Estoy convencido de que se ha cometido un error descomunal: se ha puesto todo el esfuerzo en aumentar el nivel económico de las personas y se ha despreciado su formación. En términos de mi oficio, diría que se ha entregado un arma cargada y alimentada a un niño que juega con ella desconociendo la terrible realidad de sus consecuencias.

Me encuentro muy solo, aislado, como el hombrecillo del cuadro. Mi entorno no me ofrece abrigo ni asidero, como tampoco a él esa costa desnuda. Y frente a mí, la Masa; Masa y Mar..; se parecen. Siento que ambas son terribles, despiadadas. Uno de mis orígenes está en la mar, en el Cantábrico. Solo quien, como yo, haya vivido una galerna puede comprenderme. Inmerso en ella, como en la Vida, si te dejas llevar dejas de existir; así que solo cabe desplegar todas tus habilidades y aplicar todos tus recursos, junto con toda la entereza humana disponible, para salir con bien.

No valen esos falsos ánimos, preñados de debilidad, con los que suelen apoyarse las gentes; son ánimos que buscan consolar ocultando, ignorando o reduciendo la gravedad del problema, como si eso bastase para dar solución a nuestras cuitas y, por eso, se reducen en realidad a palabras y algo de compañía.

¡Qué idiotez!. Ante un problema, solo cabe resolverlo; ante una dificultad, solo cabe encontrar como superarla; ante uno mismo, solo cabe crecer día a día.. ¡Y hay que vivir con dignidad!. Y para eso es imprescindible un comportamiento ajustado a la Moral, pues no es válida cualquier respuesta o solución y crecer es aumentar nuestra calidad humana; e imprescindiblemente debemos basarnos en el conocimiento, pues solo este nos permitirá utilizar los medios y procedimientos que nos ayuden.

Por eso el Hombre necesita que le doten de conocimientos y le fortalezcan el espíritu, de forma que esté en condiciones de afrontar lo que le toque en suerte vivir. Vivir es crecer como persona, para lo que se requiere superar la serie de dificultades que la vida nos plantea. ¡Superarlas, enfrentarse a ellas, dejando en el empeño, si es preciso, alma, corazón y vida!. Así crecemos y maduramos; así y solo así, nos sentiremos felices, paladeando el inmenso placer de alcanzar la meta gracias a nuestro esfuerzo. Y si no llegamos...; será para bien, que decía mi abuela.

Pretender, como hacen algunos que dicen ayudarnos, ocultar la gravedad de las situaciones y mantenernos agazapados en espera de que pase el temporal, es capitidisminuir al Hombre. Empequeñecerlo y despreciarlo. Puede salir uno vivo de una galerna porque Dios lo quiso -y solo los que hemos visto la muerte cara a cara tenemos la certeza de que Él lo quiso. Aunque seamos agnósticos-, pero parece más humano y prudente luchar, esforzarse, para salir con bien.

¿Y cómo lucha el Hombre por su Vida?. Con dineros os aseguro que no. ¿O sóis tan simples que os creéis que es posible comprar a la Muerte o atraer a la Felicidad?. Los dineros ayudan a que no se presenten, o a resolver, determinados problemas que origina su carencia; pero ninguno más. El problema no es la falta de dinero en si, sino que hemos creado una sociedad y un estilo de vida en los que no tener dinero es ya un problema. Pero eso es otra historia...

En fin. El Hombre vive en tanto en cuanto se esfuerza y procura ser cada día más Hombre, una persona más solida. Y para ello utiliza su mente, su personalidad; voluntad y carácter. Y como nadie nace enseñado, todo es una cuestión de... ¿Instrucción, Educación, Enseñanza, Formación?; llamarlo como queráis, pero ahí reside todo el problema: En que valores criamos y hacemos crecer a las generaciones que nos siguen. Y la vileza más grande que puede cometer un individuo es manipular la formación de sus semejantes en su propio beneficio. Está destruyendo el futuro. Y formar a una persona es enseñarla a pensar con independencia, por si misma, de manera que pueda ser el protagonista de su vida y no una mera marioneta cuyos hilos manejan otros.

Comenzaré mi asalto a la costumbre y mentalidad que encuentro en la gente, declarando que estoy totalmente convencido de que mi esfuerzo es inútil. El resultado es el mismo que razonar con las paredes de un manicomio..: vano esfuerzo enloquecido.

¿Por qué?. Creo que cualquier ser humano nace sabiendo mamar, berrear, dormir, agitarse y cagar; ¿hablo claro, no?. A las 24 horas de ser parido, el Código Civil español le considera persona, lo que hay que entender en el sentido de la acepción 6ª del diccionario de la R.A.E., lo que recomiendo hacer antes de que aparezca en nuestra cara la sonrisa propia de un imbécil babeante, efecto natural en todo aquel que sitúa la convicción propia por encima de toda razón y conocimiento.

Nacemos, a veces, entre mierda -que no será la primera ni la última la próxima mujer que, con los esfuerzos del parto, defeque- y morimos igual, pues la costumbre es dejar de funcionar y se relajan los esfínteres. ¿Pero que es lo que existe entretanto?. Pienso que la respuesta a esta pregunta depende del desarrollo de aquello que más nos caracteriza, la mente, de modo que en tanto en cuanto esta tenga tales o cuales matices y características el individuo será distinto.

Centrémonos pues en nuestra mente.. Hace muchos años, un compañero me dijo algo que tengo siempre presente.... "Cuando alguien tiene muchas ideas variadas es posible razonar con él y convencerle de algo contrario a lo que piensa dándole argumentos suficientes; pero si una sola idea preside su cabeza, se aferrará a ella con fiereza, ya que perderla es tanto como quedarse vacío y eso le horroriza. Así son los fanáticos.".

Ideas, pensar, filosofar... Eso es lo que nos humaniza. Un loro pronuncia palabras, hay animales que parecen sonreír y algunos tienen más bondad en la mirada, y fidelidad en su comportamiento, que más de una persona. Pero para bien y para mal, solo piensa el Hombre.

El Hombre... Una Masa no piensa. Solo el individuo. El pensamiento, con sus inimaginables matices y variables, es privativo de cada uno de nosotros y su ejercicio es una acción de carácter personalísimo -como testar o morirse-, ya que nadie puede hacerlo en nuestro lugar.

Por eso me horrorizan, me repugnan, todas esa manadas humanas que vociferan sus consignas en apoyo de un fin determinado, tanto para ellos como para los ajenos a su idea, basándose no en el diálogo, el acuerdo y el análisis razonablemente ponderado del caso concreto, sino en sus deseos, complejos, miedos, ambiciones, frustraciones y prejuicios, únicas causas que en realidad les agrupan.

Pensar.. Confrontar el contenido de nuestra mente con lo que no reside en ella.. Contemplar algo intelectualmente con detenimiento y atención, analizarlo luego, extraer conclusiones, inducir principios después, para alcanzar un resultado, una idea, un concepto..., que desde entonces tiene que guiar nuestro comportamiento. E ir así entendiéndonos y creciendo como personas, pues aquella confrontación no deja de ser una dura pugna con nosotros mismos, en la que debemos superar nuestros miedos para llegar a ser. Ese es el auténtico camino iniciático del Hombre y como tal, solo es posible hacerlo y vivirlo en soledad, en intimidad.

Así que fijaros en todo lo que da de si contemplar un cuadro. Abre la mente ..... Incluso, alguno podría pensar que esa luz que rompe las nubes es la Esperanza. A pesar de todo.

viernes, 1 de mayo de 2009

¡Me importa un pito!

En mi calle hay una tienda de ultramarinos atendida por chinos, supongo, pues mi perspicacia no llega a tanto como para distinguirlos de otros orientales. Una de sus características -de la tienda, no de los chinos- es que debe gozar de la misma extraterritorialidad que su embajada, a tenor de algún artículo invisible de los Convenios de Viena de 1961 y Nueva York de 1969, dado que está exenta del cumplimiento de cualquier norma española, central o autonómica, sobre horarios comerciales y de cualquier control sobre la venta de alcohol a menores.

Al pasar esta noche frente a su puerta, de vuelta de una cena, unos chicos que salían a la calle después de comprar unas botellas de licor, me han dicho de buenas a primeras: "Tenemos dieciocho años", a lo que les he contestado en el mismo tono amable: "¡Me importa un pito!".

Y es que creo que la gente va con el paso cambiado. Hoy he enlazado en el apartado lateral de este blog "Hay que pensar sobre.." un artículo de Juan Manuel de Prada, que tiene relación con el asunto. Así que pensemos un poquito...

Lo que les debiera haber dicho a esos chicos, y muchísimo antes a sus padres y maestros, es que no se trata de si cumplen la norma que permite hacer lo que sea, por lo que su acto es legal, sino, además, de si están convencidos de la bondad de lo que hacen. Es decir: ¿que importancia tiene la moral en su comportamiento?.

Porque legal es toda norma que se aprueba y publica siguiendo el procedimiento normativo previsto, esté firmada por Adolf Hitler o Iósif Stalin. Y legítima cuando dicho procedimiento emana del órgano elegido democráticamente, caso que se produce cuando al frente del Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei Adolf Hitler es nombrado Canciller tras ganar, primero, las elecciones y coaligarse, después, con otras fuerzas políticas. Y eso, sin alejarnos mucho..

Así que va siendo hora de asumir y exigir con todas las consecuencias que la elaboración legislativa legítima debe basarse inexcusablemente en la Moral, que es lo mismo que la Ética, pues lo ético no es otra cosa que lo conforme a la Moral (R.A.E.).

Y sobre todo les debiera haber dicho que no piensen en los derechos que tienen. Que de tanto derecho propio vamos a ahogar a los demás y de tanto derecho ajeno, nadie va a poder respirar siquiera. Que dejen de mirarse el ombligo y de divertirse bebiendo; que le pongan más imaginación al existir; que cumplan primero sus deberes y solo después exijan sus derechos; que sean su propio líder y critiquen ferozmente todo aquello -incluido lo que digo- que les intenten inculcar, pues solo deben asumir las ideas tras su análisis y crítica exigente.

Y que esto exige una preparación intelectual intensa y profunda durante años, cuyo resultado será que tendrán la posibilidad de ser libres y no simples miembros de una jauría berreando cualquier necedad, para que se aprovechen unos pocos. Y también que huyan de quienes les ofrecen éxito y fama material en poco tiempo, pues ese camino es la mayor "picadora de carne humana" que existe.

Y para ir acabando, un pensamiento sublime..: Sobre cualquier mierda hay un montón enorme de moscas. Disfrutan. Son muchas. Pero eso no cambia que sea mierda. Pura y enroscada.

A estas alturas, algún soplamingas sentirá lástima de los chavales y dirá que son muy jóvenes para esas exigencias, pensando que tienen que disfrutar, pues están en la edad.. ¿Cuando les exigimos pues, cuando vayan a violar a la niña de catorce años o al recibir el Sagrado Sacramento de la Extremaunción?.

martes, 27 de diciembre de 2005

Aprender es vivir

Y sí aprender es vivir, tenemos que encontrar el modo de instruirnos. A mi edad y con mi experiencia, no creo en la formación autodidacta; es posible que un autodidacta ofrezca ciertos resultados en un campo determinado, pero no estoy escribiendo sobre lo que cada uno puede hacer sino sobre el nivel intelectual que cada persona es capaz de alcanzar.
La preparación intelectual de un individuo no puede dejerse al azar. Debe y tiene que ser sistemática. Y para que sea así, otro individuo tiene que ser su maestro.
(Maestro.. ¡Qué palabra más bella!, ¡qué tarea tan hermosa!. Sólo los ignorantes llenos de complejos y de manías creen que ser maestro es poca cosa, y quieren llamarse de otra forma, sin darse cuenta de que el desprecio hacia el maestro no está en la palabra sino en su mentalidad, en ellos mismos, en que carecen de pasión por enseñar y no soportan sus penurias.
¿O acaso creen que existe alguna pasión, que genere entrega hacia los demás, que proporcione prestigio social y dinero?. ¡Pobres infelices!).
Hay dos clases de pobres, a mi entender: Los hombres pobres y los pobres hombres (Y advierto que pertenezco a la cultura clásica, aquella que se arrastra desde la humanidad más primitiva, en que HOMBRE somos todos los miembros de esta especie única, sin distinción de sexo. Nosotros, los seres, los iguales, los dueños de la risa y de la lágrima, los que poseemos el lenguaje complejo, nosotros..).
Pues bien, los primeros carecen de medios materiales. Conozco y he convivido con personas que eran analfabetas absolutas a los 14 años, y cuya actividad había sido el pastoreo de cabras; les he visto licenciarse en una universidad y a uno tuve el placer de atenderle como ministro. Esfuerzo, esfuerzo y sacrificio. Como decia sir Winston Churchill, "sangre, sudor y lágrimas".
Los segundos, los pobres hombres, carecen de energía espiritual. Quieren poseer lo que no tienen, pero no son capaces de esforzarse lo suficiente para conseguirlo. Así, dan una gran importancia a los títulos, "a los papeles", pues son la única muestra que tienen a su disposición que les permite sentir que son..
Por contra, para quien peleó día a día por ser, el título es un recordatorio de lo aprendido, de su sacrificio, de alegrías y sinsabores, del esfuerzo entregado.. Pero nunca es un valor en si mismo.
Los pobre hombres consideran que hay que poner los títulos al alcance de todos. ¡No, por Dios!. Lo que hay que poner al alcance de todos es la posibilidad de aprender. El aprobado, el apto, tiene que ser, exclusivamente, el reconocimiento público del esfuerzo y de la capacidad intelectual.
¡Pobre España!. En poder de pobres hombres.. Generaciones enteras trituradas. Autocomplacencia.. Nos manifestamos, ergo existimos. Somos mayoría, ergo tenemos razón.. Pues mire usted, la mayoría más mayor que conozco es la mosca verde; se alimenta de mierda.

Así que echen una mirada a la clasificación universitaria que les ofrece el enlace final. Se trata de una evaluación de la capacidad de investigación de sus docentes. Y estén seguros de que sólo enseña quien investiga; el resto se dedica a repetir, no abre camino al pensamiento ní a la duda.
Y quien no se entrega a la ciencia será siempre un esclavo. De la ignorancia y de los poderosos.

lunes, 18 de abril de 2005

Aprender y enseñar

Comentando un artículo de otro "blog" e intercambiando opiniones con otros comentaristas, se ha iniciado una controversia sobre la enseñanza.
No me ha parecido correcto tratar el asunto en un lugar donde sólo soy un invitado; allí donde me acogen procuro ser cortés, lo que me impide ejercer protagonismo alguno, pues creo que sólo cabe leer las opiniones del titular del "blog", comentarlas y, como mucho, intentar escribir algo grato como muestra de afecto y señal de apoyo.
A lo que iba. Un comentarista defendía la enseñanza de la filosofía, otro decía que la suprimiría por aburrida, yo criticaba -medio en broma, medio en serio- a los alumnos y me respondían negando la motivación del profesorado...
Creo que todos manifestamos dos errores mayúsculos: Calificamos el todo por la parte y generalizamos lo particular. Intentaré explicarlo.
Para ello me servirá como ejemplo la enseñanza de la filosofía. Detengámonos en el significado de la palabra. En griego, Filo nos describe al amigo -en el sentido del amante puro- y Sofía se refiere a la sabiduría, al afán del hombre por saber y conocer.
Pues bien; ¿álguien postula que carece de importancia, o que no es esencial, enamorarse del conocimiento?; ¿y no es irreal creer que se puede descubrir lo que ignoramos sin ayuda y sin esfuerzo?.
Yo mantengo lo contrario. No hay nada más hermoso que conocer y entender el universo, el mundo y la vida. Descubrir algo nuevo cada día exige esfuerzo y sacrificio. Y la realidad me ha convencido de que para aprender precisamos ayuda de quienes saben más que nosotros.
¡Y, aun así, qué despacio avanzamos!.
Y nadie nace aprendido... Y no hay mayor tristeza que creer que se "está de vuelta" de algo, pues implica negar la novedad, lo imprevisto, la infinitud de matices de la vida y el resultado inconmensurable de sus posibles combinaciones.
Por lo tanto, el problema radica más en la práctica de la enseñanza de la filosofía que en dudar del axioma "es preciso amar el saber y estimular el aprendizaje".
Abandonemos la teoría y "agarremos por los cuernos el toro" de la realidad..
Muchos estudiantes se encuentran con maestros (¡ ja !) que sienten tanta pasión por enseñar como por dedicarse a sexar pollos. Muchos maestros reciben estudiantes (¡ ja !) a los que sólo les motiva el ganar dinero y obtener bienes materiales, clara consecuencia del ambiente social en el que viven y del embrutecimiento que se busca mediante la masa.
Son escasos, además, aquellos que tienen habilidad natural para transmitir algo a otra persona. La rutina impera y aprender es ingrato, pues se repite año tras año prácticamente lo mismo. Sólo en la universidad, quien investiga innova; hacerlo sin medios y a base de imaginación es una labor de titanes, pero sólo desde la constante innovación del conocimiento puede lograrse atraer la atención del aprendiz.
Así, el estudiante que topó con un "nosecomollamarlo" hastiado de serlo, intentando aprender una materia en la que no vale utilizar únicamente la memoria, pura y dura, termina odiando materia, "nosecomo...", escuela y....
Y quienes tienen pasión por mostrar a otros lo maravillósamente divertido que es saber, topan con personas cada vez menos idealistas, pendientes de obtener ventajas materiales y prebendas, carentes de perseverancia,....
Pero por habitual que sea lo anterior, sólo descalifica al sistema que lo permite. La importancia de aprender y de enseñar se mantiene. La necesidad de saber matemáticas, filosofía, ..., es indudable.
Luego el estado del "todo" -la enseñanza- no puede llevarnos a triturar "la parte" -un área o materia de conocimiento-. Así, se suicidan hoy los españoles; ¿qué en Matemáticas y Filosofía hay muchos suspensos?.. ¡Es sencillísimo!; o las suprimimos o permitimos aprobar con un 3/10. ¡Ya nos "cargamos" el Griego y el Latín!. ¡Muerte a la Física y Química!. ¡Abajo la Historia!. ¡Acabemos con la Literatura!..........
Y aprovechan "lo particular".. Le "venden" al padre -que se dormía en clase- su "particularidad": "Escucha. Sí tú, cacho bestía, lo pasabas tan mal con las sumas.., ¿quieres que tu hijo se duerma con tanto garabato y con los cuentos de esos tíos tan antiguos?. Así te lo suspenden y no tendrá el graduao". A continuación aplican la experiencia particular a "lo general"... "Como no te gustaba estudiar los números.. ¿apoyas que suprimamos su estudio pa toos?". ¡Beeeeeeeee!.
La historia económica enseña que el hombre sin conocimientos es fácil de explotar. Por esta razón está ocurriendo lo que relato. Un capitalismo inhumano quiere maximizar el beneficio marginal a costa del empobrecimiento espiritual del hombre. Al comenzar el siglo XIX a los españoles les dió por gritar ¡"Vivan las caenas"!. He vivido muchísima violencia.. Siempre sentí que nacía del miedo y este de la ignorancia.
Me siento viejo, un "bicho raro", alejado de lo que se estila. Me encanta aprender cada día; estoy enamorado de la vida. Y considero un reto personal todo aquello que desconozco.
¿Y vosotros?.

jueves, 31 de marzo de 2005

¿Seré yo o serán ellos?

Aprovechando el "descanso" que con tanta gentileza me ha ofrecido Blogger, pues desde anteayer no he podido acceder, estuve de tertulia con algunos viejos amigos.
Uno de ellos, solterón empedernido -"tión" en expresión pirenáica-, que acaba de dejar sus clases en la E.T.S. de Industriales de la Diagonal barcelonesa y le interesa sobremanera todo lo relacionado con la enseñanza, me ha contado lo que sigue.
Charlando con uno de sus sobrinos pequeños sobre el colegio al que asiste, el niño mencionó el "ámbito lúdico". Mi amigo, algo desconcertado, le pregunto "¿y eso qué es?". Su sobrino le explicó que era el patio donde jugaban entre una clase y otra... Al notar la cara que se le quedaba a mi amigo, explicó que era el nombre que empleaba su profesor y dirigió a su tío una de esas miradas despectivas con las que se premia al que se considera algo "gagá", "out",.. "abuelo cebolleta" o como queráis llamarlo.
El pobre diablo le preguntó entonces que como llamaba el "profe" a la tabla esa que está en la pared de la clase y donde se escribe y pinta.. "Espacio vertical expresivo".
¡Hay que joderse!. ¡Lo que saben ahora!. No como yo, que sólo digo "pecaos" que decía mi madre..
Y me acabo de enterar que ya no habrá "e.s.o." sino otra.. Y que...
No sé sí lo que yo pienso será acertado o ellos actúan como deben pero ¿entendéis por qué me siento "Turulato"?.

lunes, 21 de marzo de 2005

¿Hasta cuando estudiar?

Don Luís Miguel Caboblanco, al que ruego que me perdone esta identificación tan directa pero ha sido él quien ha hecho pública su identidad, me agradece lo que digo de su "blog" en mi artículo "Estudiante aburrido" y me pide mi opinión sobre la continuidad de sus estudios.
Su agradecimiento le honra, tanto por mostrarlo hacia álguien insignificante como yo -de lo que tengo plena conciencia- como por tomarse la molestia de hacerlo.
Vivimos una época en España en que la amabilidad se ofrece al poderoso. Esta reunión vital de esquizofrénicos que los siglos han llamado España ha pasado mucha hambre de libertad, mucha, muchísima. Recordad que parte de los españoles gritaban en el siglo XIX "¡Vivan las "caenas"!.. ¡Qué tristeza!. Sí alguna cosa es el Hombre es Libertad...
Con todas las limitaciones que queráis, desde 1978 controlamos nuestro destino. Pero somos como un niño pequeño; nadie nace aprendido -Ildefonso Manuel Gil "dixit"- y las masas menos. Nos han educado en la obediencia y a nuestros políticos en la adulación. Pasará mucho tiempo hasta que los españoles lleguen a ser líbremente adultos...
Por eso aprecio a quien agradece sin premio. Es de bien nacidos. Sueño con que "aquí, la cortesía y el buen trato", que escribió aquel soldado de la Infantería española llamado don Pedro Calderón de la Barca, se generalicen y dejemos de ser la nación bronca que somos.
Y esto me lleva a otra cuestión planteada por Luís, el estudio...
Quién ha querido dominar a otros ha utilizado dos procedimientos que, en sustancia, son lo mismo. O ha dicho a la masa "esto es cosa de los dioses" o ha procurado embrutecerla y empobrecerla.
Con el primero decía a los demás que determinado aspecto vital escapaba al control de los hombres.., para inmediátamente -como recordaba Luís- declararse "intermediario" entre ellos y los dioses, o lo que es lo mismo : lo que yo digo me lo ha dicho dios. ¡Toma ya!.
Y embrutecer o empobrecer, o ambas cosas a la vez, a los demás es la herramienta básica para esclavizar a la persona y a la masa.
Ambas situaciones se corrigen con instrucción -bella palabra olvidada- y educación. La primera nos enriquece con los datos y conocimientos necesarios para tomar las decisiones que exige la vida, y la segunda nos enseña a tratar a los demás con afabilidad para que la convivencia no se agríe.
La educación creo que es competencia y responsabilidad de la familia. Dejémoslo aquí pues el asunto ofrece materia para muchos artículos.
La instrucción precisa un desarrollo extremo. No se puede estar enseñando siempre lo mismo; la vida es dinámica, avanza a una velocidad enorme y nos exige que vayamos a la par que ella. Si no investigamos y descubrimos lo que desconocíamos destruimos la enseñanza. Nos dedicaremos a repetir y no a instruir, pues quien instruye avanza..
Voy a dejar de lado aquí, a sabiendas de su trascendencia, la investigación no universitaria. Así simplifico la exposición, contesto a Luís y, con todo, cumplo el propósito de este artículo.
En mi opinión, la "punta de lanza" de la investigación debería residir en el ámbito universitario. Quien durante sus estudios ha "viajado"por diversas materías, adquiriendo un sustrato de conocimientos específicos que le permitan tener una comprensión general de su carrera, se encuentra en alguna de estas situaciones:
A : Con esto tengo que comer el resto de mi vida.
B : Comer, en mayor o menor medida, ya como de otra cosa pero esto me gusta.
C : Soy un sádico; disfruto examinando.
D : Me entusiasma el/la "xxxx" y necesito saber cada día más.
Pues bien. Los que se reconozcan en "A".., ¿qué queréis que os diga?. Sí habéis estudiado SÓLO por esta causa creo que os habéis equivocado. Sí estudiásteis porque sentíais que vuestro futuro, el que fuese, pasaba por los libros y que vuestro título puede abriros, y sólo eso, la puerta de "las alubias", esforzaros en ser buenos profesionales y ganaros la vida lo mejor que podáis.
Sí pertenecéis al grupo "B", mi caso en cierta medida, tenéis que decidir. Podéis conformaros con el placer de haber aprendido lo que ignorábais y seguir vuestro camino; o, quizás, la atracción de lo nuevo sea muy fuerte y queráis cambiar de oficio.. Sí os decidís por lo primero siempre os quedará la duda de cual habría sido el resultado "sí yo.."; sí os arriesgáis y cambiáis de profesión tendréis que asumir los riesgos.. La respuesta está en el amor a la responsabilidad y decisión para resolver, pues no estéis seguros de que lo que os gustó estudiar va a gustaros ejercerlo.
No tengo interés en hablaros de los miembros del grupo "C". Siento la nobleza de la enseñanza y quien esté en ella por motivos distintos, e inseparables, al placer de enseñar y de aprender cada día, no merece mi atención.
El grupo "D" es complejo; reune a los extremistas del "B", a especímenes del "C" y a "pura sangres" del "D". La universidad les ofrece el doctorado, que en España, al contrario que en otros paises, sólo nos lleva a la docencia.
¿Y qué es el doctorado?. En "román paladino" es lo que hace quien investiga sobre un aspecto concreto hasta dominarlo, descubriendo al hacerlo facetas y detalles desconocidos, y llega a unas conclusiones que ofrece al conocimiento general.
Requiere un doctorando que "sirva".. No se trata de pasarse 5 años analizando la cadena genética de la espinaca; no se trata de acumular, de ser un burro de carga, no. Las universidades anglosajonas son un buen ejemplo; allí, el director de tesis puede decirte :"Eres muy inteligente, tienes gran capacidad de trabajo, estás muy preparado, pero no sirves para investigar". Como, quizás, tampoco servirías para "Sherlock Holmes"..
¿Y por qué?. Pues porque un resultado doctoral tiene que ser fresco, vivo, ágil, profundo, intenso, amoroso sí me permitís.. No es fácil. Es vocacional e intenso.
He oido muchas conferencías en mi vida. Sólo dos me han "impactado"; ambos conferenciantes, dominadores de su materia, estaban enamorados de aquello que estudiaban y del conjunto de la vida, que husmeaban contínua y profúndamente. Algún día hablaré de ellos..
El resultado de estas personas es el mismo siempre.., les escuchas y aprendes sin darte cuenta lo que parece ser algo sencillo..
Pero, aunque "no es oro todo lo que reluce" por esos mundos -hay publicadas relaciones de tesis doctorales absurdas-, en España tropezamos con el clientelismo universitario. ¿Estudiaste con.., estás en mi departamento, me interesa que tú.., lo que propones necesita dinero para.. ?. No quiero extenderme. Creo que la solución, por lo menos en ciertas áreas, está en la necesaria y siempre aplazada reunión de los intereses del mundo empresarial y del universitario.
Con lo anterior no he pretendido responder preguntas sino generar dudas.. Sólo quien duda se inquieta.. Y sólo los inquietos se preguntan y buscan respuestas...

jueves, 17 de marzo de 2005

Estudiante aburrido

Eso fuí yo, un niño patidifuso ante la enseñanza que le administraban. Y he escogido cada una de mis palabras porque yo era muy pequeño cuando ví a un maestro, me quedé parado de asombro ante el espectáculo que tuve ante mí, solo sabía jugar y tenían que enseñarme cual es el camino que hay que seguir para ser un hombre de provecho, y el procedimiento de aprendizaje estaba administrado para deglutir inocentes.
Antes, lo que parecía un autómata -pues se comportaba con frialdad y actuaba bajo el imperio de reglas muy precisas- y resultó ser una señora que visitaba nuestra casa, me preguntó: "¿Qué quieres ser cuando seas mayor?". "Obispo o general". "¡Hombre..!, eso está muy bien pero primero tendrás que ser cura o soldado, ¿no?". Con rapidez felina respondí: "Así es muy cansado".
Cuento la anécdota para que quede claro que tuve siempre cierto espíritu principesco.. Y que, en consecuencia, tropecé con el primer maestro que tuve; tendría yo poco menos de seis años cuando mis padres decidieron que recibiese clase en nuestra casa y me preparase así para mi entrada en el colegio.
El maestro elegido era joven, de veintipocos años, "más serio que un miura", y eficiente cumplidor de su obligación. Yo, solo un tierno infante, hice lo que siempre he hecho : "Probar" el temple de quien tengo delante.. No habrían pasado más de diez minutos desde que había comenzado la clase cuando recibí el primer sopapo..
Duró poco como profesor particular. Mi familia debió ceder ante "mi aflicción".. Pero nunca olvidaré su seriedad y aquel sopapo, bien merecido y que recuerdo con agrado. En minutos, aquel maestro supo enseñarme dos cosas que nunca olvidaré : El excelente e imperecedero recuerdo que deja quien nos trata con justicia y quien cumple con su obligación.
Entré luego en el colegio de los Jesuitas, donde estudié toda la Enseñanza Primaria y Secundaría. Me recibió una excelente persona, aunque algo pintoresca. Era navarro y se había alistado muy joven en la Legión. Durante la Batalla del Ebro, en la Guerra Civil española entre 1936 y 1939, había sido herido muy grave en el vientre y trasladado, en consecuencia, al Hospital de Sangre que estaba instalado en el colegio jesuítico.
Parece ser que, al sentir que iba a "irse al otro barrio", juró por lo más sagrado que si no la diñaba se metía jesuita.. Álguien le tomó la palabra.
Saber, sabía esenciálmente lo que sabe un legionario. Los jesuitas, con su proverbial sutileza, decidieron hacerle responsable de los más pequeños, de los que teníamos seis años.
¡Nueva lección!. Para resolver grandes problemas sólo se requiere sencillez y decisión. Recordar "el nudo gordiano".
Luego.., el tedio. Con el tiempo me convertí en el mejor falsificador de boletines de notas del colegio. Lo de menos era transformar unos números en otros; ¡eso lo hace cualquier principiante!. Mi especialidad era borrar el sello en tinta de "suspenso"; el problema venía luego pues los productos químicos que empleaba amarilleaban y acartonaban el papel, lo que me llevaba a un complicado proceso de recuperación. Nunca me descubrieron..
Lo más curioso es que nunca he tenido problemas con mis estudios. Símplemente me aburría. Estudiaba lo imprescindible para aprobar todo "a la primera" y sólo ponía interés en algunas materias que me atraían, como la Geografía y las Ciencias Naturales.
Sólo presté atención a dos profesores, uno jesuíta y otro seglar. El primero, un noble caballero, me mostró el camino de la elegancia; aprendí de él que en cualquier circunstancia son preferibles la cortesía y el buen trato -que no impiden la firmeza- que el desprecio y la agresividad. Murió siendo profesor de Georgetown cuando yo estaba agregado como oficial aliado en el "Army" .
Del segundo, químico de profesión en una empresa, aprendí a no regalar algo a quien tiene capacidad para obtenerlo con su esfuerzo.
Como váis viendo, soy de los que no dan gran importancia a los conocimientos concretos pero si a la personalidad y al proceder de quienes comparten nuestra vida.
Creo que lo de menos es lo que se enseñe; en principio porque nadie tiene derecho a enseñar, pero cualquiera tiene derecho a aprender. Lo importante, lo que logra hacer atractiva la enseñanza, es la pasión por la materia, y por la vida, del docente, que hace que pueda "transmitir" cualquier cosa por extraña que parezca.
Curiósamente mi vida se ha llenado con el estudio. Soy un excelente profesor. He impartido cursos de doctorado y también dado clases de primaria a quien lo necesitaba. Por eso, hacerme caso. Hay un "blog" -cuyo enlace encontraréis al pie- que está escrito con conocimiento, con emoción a veces, y de cuya lectura nace el afán de pensar... El único camino auténticamente revolucionario...., después del Amor.