Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

domingo, 2 de noviembre de 2008

La tragicomedia de "Patachunga"

Érase una vez que se era una tarde cualquiera. Patachunga, malandrín de poca monta, aguardaba en la habitación de la clínica a que fuesen a buscarle para bajarlo al quirófano. Se puso el camisón verde -modelo Jack Nicholson, o sea con el culo al aire- y un gorrito de gasa. Luego se sacó la foto.. Deprimente.

Poco después vino un celador, vestido también de verde, que es un trabajador que vale tanto para un roto como para un descosido y que más que celar suele ir de culo. Patachunga se acostó, sonrió a su mujer y se dejó llevar... Recordó sus años mozos, cuando se dedicaba apasionadamente al automovilismo; en tensión, dispuesto a ganar aun sabiendo que podía perder, recostado en un lugar estrecho, sintiendo pasar las luces cual meteoros, trazando las curvas al límite, rebotando de vez en cuando contra una esquina..

Las luces se deslizaban sobre él, hipnóticas, como hipnotizadas eran las miradas que le dirigían las gentes que pululaban por los pasillos, mostrándole el mismo interés que los del tendido del siete hacia el morlaco cuando sale de toriles. ¿Qué juego dará?, ¿rehuirá el castigo?, ¿se crecerá cuando le piquen?, ¿sabrá palmar con estilo?. Y así..

Cuando aquella carrera se detuvo al fin en el quirófano, aparecieron más seres verdosos; no podía sentirlos como personas, pues todos iban uniformados de aquel color y con todo el cuerpo oculto a excepción de los ojos. Ausente toda sonrisa, cualquier gesto cómplice, solo eran mirada inexpresiva.
Entonces, uno de ellos le quitó el gorrito y el camisón, como si eso dejase bien claro que solo él, el distinto, un puro despelote, era un enfermo; ellos sabían como curar aquel cuerpo desnudo y se aplicaban diligentemente a la tarea. La dificultad es que el mono desnudo es algo más que un cuerpo...

Utilizaron anestesia radicular durante la operación, esa que la gente suele llamar epidural, así que nuestro Patachunga no se perdió ripio. Identificó claramente el momento en que descoyuntaron la articulación de la cadera. No dudó; sonó igual que cuando él lo hacia con los pollos que guisaba.
Luego oyó la puesta en marcha de la sierra -que dedujo sería circular, ya que tenía tiempo para pensar en eso y en to-, que le recordó el placer que sentía cuando la dulce Mary se le acercaba torno en mano ... TSCHIIIIIIIIIII
Y rebotó de contento, y su cerebro 1/4 de fase retrasado, cada vez que uno de los seres verdosos se batía el cobre con el que imaginaba descomunal martillo, pues bien clarito le oyó cuando lo pidió: "El martillo..; no, ese no, el grande. Que tiene el hueso muy gordo".
Al cabo, percibió el ruido de la grapadora.. "Un pistolero", pensó; le está dando gusto al dedo.. Y es que, como dice no se quien, con todo se puede hacer música. Chuinxq, chuinxq, chuinxq,.. Y es que notaba que el tío se ponía cachondo por momentos y aceleraba el disparo.
Le volvieron boca arriba. Otro ser verdoso le separó impúdicamente las piernas, cogiole el miembro viril -que a estas alturas de la película andaba no ya en retirada sino, mismamente, en desbandada- y se la metió toda, de una embestida. ¡Qué sonda, qué pedazo de sonda, qué parecía una anaconda del Amazonas!.

Llegó a la U.C.I. Era su primera vez, como doncella candorosa que se entrega al tálamo. Un cubo pintado de gris; todo, paredes, suelo, techo ... Silencioso. Sin referencia temporal o espacial alguna, cual catacumba martirial, situado en alguno de los anillos circulares profundos del inframundo hospitalario.
Curiosamente, aquí los seres iban de blanco. "Será que estamos próximos al gran tránsito", pensó. Pureza y eso. Y recordó lo sucedido hace muchos años, cuando era un joven piloto para emergencias en un curso de buceadores de combate.
El joven médico que formaba equipo de rescate con la tripulación de vuelo le contó que acababan de inaugurar la U.V.I. del hospital. "Mucha idea no tienen, la verdad; la han puesto a cargo del dentista". "Y resulta", prosiguió, "que el páter -buen mocé donde los haya- se enteró de que habían reunido a todos los enfermos desahuciados en una misma sala. De manera que en cumplimiento de su sagrado ministerio y para auxiliar como es debido a quienes se hallaban en semejante trance, se revistió de pontifical, o como se diga, y dispuso a dos monagos -vestidos de grana y oro (blanco manchao)- para que le acompañasen; uno con la cruz alzada y otro con aquellas campanillas en montaje cuádruple que sonaban como la sinfónica de Filadelfia. Precedido por ellos, penetró sin avisar en la U.V.I., sosteniendo bien alto el Santo Viático ..... ". El médico cabeceaba.. "En el primer minuto, según vieron el desfile, cascaron cinco de un infarto".

A lo que iba, que en seguida me voy por los Cerros de Úbeda.. Me dejaron encamado en el centro del cubículo e inmediatamente se pusieron a enchufarme a maquinitas. Lo hicieron primero con una que parece ser que mide la tensión cada cinco minutos, pero que en realidad consigue mantenerte despierto por agotado que estés, pues cuando menos lo esperas suena algo así como PUTCHUUUSS y te preta el brazo con desesperación. Al primer intento se descojonó, pues Patachunga, suyo que lo es, tenía antes de este tratamiento un perímetro de bíceps de 51 cms. y pura y simplemente el manguito reventó al hincharse. Pero encontraron la medida..
Y allí se quedó solo Patachunga... Sin rostro humano que mirar, sin voz que oír, sin reloj que consultar, sin saber como, cuando ni donde... Solo, desesperadamente aislado, cual mono desnudo, cuyos ojos siguen diciéndonos que no solo necesita cuidado y comida, pues VIVE DEL CALOR HUMANO.

No es de extrañar que Patachunga, dándose cuenta de que en la punta de su dedo índice portaba una luz roja -cual entrada de putiferio- que controlaba su pulso, extendiese el brazo y se dedicase a dibujar en rojo el vacío del aire, mientras decía bajito cosas incomprensibles.. "Mi caaaassssaaaaaa".
Seguía la soledad invadiendo la vida, avanzando como la Nada en contra de Bastian... Gélida, implacable. En la frontera del Hombre, que sabe que carece de ayuda y debe de enfrentarse a sus miedos y soledades.
Patachunga llegó al punto en que dudaba que fuese real; aquello era un sueño. Y para salir de dudas, King Kong. Así que cerró los puños y, como no sabía que coño dice King Kong en semejante situación, se dedicó a golpearse los pechos cual gorila de montaña, mientras clamaba algo así como UHHHHUAHHHH. Le tranquilizó. Sobre todo porque como estar mucho rato haciendo el gorila, aburre, comenzó a modular el UHHHHUAHHHH, de manera que más que un gorililla comenzó a sentirse como Baloo, el oso del Libro de las Tierras Vírgenes. ¡Y es que la música...!.
Con todo, la Nada iba ganando terreno poco a poco... Recordó sus primeros años, sus ilusiones, la juventud,.... y púsose a cantar... NADIE EN EL TERCIO SABÍAAAA.... Se dio cuenta de que ya no entraban en su box las enfermeras y solo aparecía de vez en cuando un mocetón, que, eso si, le dijo muy amablemente que eran las cuatro de la madrugada. ¡Y Patachunga que creía llevar en aquel antro solitario tres años y un día!.

Al fin le sacaron de allí. Por razones médicas no creo, pues estaba más o menos como entró. Posiblemente para perderlo de vista. Un alunado. Y lo llevaron a hacerle una foto, que en los hospitales se conocen como placas. Cosas.
Por el camino encontró una mirada y una sonrisa. Y se sintió mejor. Además los pasillos estaban más fresquitos, ¡qué es horroroso el calor que hace en un hospital, por Dios!. Gracias que él siempre va en pelota, que es propenso a la caló y al sofoco -más desde que está pitopáusico perdío- y le basta, y le sobra, cubrirse con una sábana, para que no sufran pudores ajenos.
Ya en la sala de rayos, le colocaron entre varios celadores sobre la especie de cama metálica que permite hacer las radiografías, pero en la operación se separó de la sábana que protegía sus frágiles carnecillas.
Uno de los celadores se quedó pensando... "Hay que taparlo, que se ha quedado desnudo". Patachunga le contestó que no se preocupase, que ni tenía frío ni pudor. Era ya solo un mono desnudo. Pero el celador sonrió ... "No, si no es por usted; es que alguno se va a alterar demasiado si le ve..".

Por fin le dejaron reposar en su habitación. Reposar si, que comer en absoluto. El buenazo de Patachunga, grandón y todo eso, es en realidad algo inocentón. Y viene a resultar que al ingresar declaró que era hipertenso -típico; las mujeres le han hecho siempre poco caso y no está desfogao-. Así que algún gracioso discurrió que había que darle comida hipocalórica, hipograsa, hiposódica, hipomierda.... Que los purés de verdura eran, tal cual, diarrea de mamoncillo.
¡Otra vez...!. Que no compañero, que la vida no es solo sufrimiento ni pastillas ni cables, ni medidas de no se que. La vida es una caricia, y también una mirada, y siempre una sonrisa, y no sobra una palabra suave, y vivir es sentir que una mano coge la tuya. Y no dudes, campeón, que vivir son también dos huevos fritos con chorizo. ¡Ayyyyyy...!.

Estoy seguro que dentro de unos siglos, si antes no hemos quebrado todo, cuando la gente del mañana lea algún trabajo histórico sobre nuestra medicina pensará: "¡Qué atrasados estaban; qué primitivos!". Y es que la ciencia, aunque no sepa admitirlo, siempre fue, es y será primitiva. De ahí la pasión por saber e investigar del Hombre.

Pero hay algo intemporal. La ternura.

lunes, 20 de octubre de 2008

Sangre y élite

El pasado jueves me hicieron la última extracción de sangre. Parece que se pierde mucha durante la operación y la medida más sensata es tener dispuesto de antemano un perolillo con la del propio paciente.

He aprendido mucho durante los días que he estado en el Banco de Sangre y Tejidos. Sencillez, cariño, profesionalidad, humildad, ...; cosas así. En estos sitios se reconcilia uno con el mundo; tanto dándose cuenta del constante goteo de personas que donan su sangre como sintiendo el oficio de quienes allí trabajan. Oficio..., si; pues el trato y atención que dispensan no se estudian sino que se maman día a día. Es el único camino para saber dar afecto.

Durante la entrevista con el hematólogo solicité que si no se utilizaba mi sangre en este suyo que lo es, sirviese para cualquier otra transfusión. Que tengo hierro para dar y tomar, y tela de cacharricos pequeñajos de esos coloraos que pudieran ser necesarios. ¡Vamos, que si con sangre de cerdo se hacen morcillas, que no se desaproveche la mía!.

Sonrió y me dijo que no era posible; que para mí o para nadie. Me miró... "¿Difícil de entender, verdad?", comentó. Hice un gesto, tanto de afirmación como de extrañeza, al que respondió serio con unas palabras muy hermosas...
"Recordará que hace años se pagaba dinero a quien permitía que le sacásemos sangre. Es más, en la base americana hubo un tiempo que se obtenía de la yugular y por cada litro daban 1.000 pesetas de las de entonces; ¡una fortuna!. Eso dio lugar a que se transmitiesen enfermedades muy graves. La sangre transporta lo que necesitamos para vivir y, también, es un vehículo fantástico para todo lo que puede viajar por el organismo.
Se corrigió la situación estableciendo un control analítico rigurosísimo y además se comprendió algo evidente: donar sangre tenía que ser necesariamente altruista. Pero dimos un paso más... Lo importante no era la sangre en si sino la decisión del donante, el hecho de que la regalase, soportando incomodidades a cambio de nada, exclusivamente por el deseo gratuito de donar.
Así la donación muestra su esencia y adquiere su valor. Es, solo eso, un regalo de vida. Por eso usted no ha donado, pues lo que le trae aquí es, en principio, su propia necesidad; aceptar un uso alternativo para su sangre sería tanto como pasar por alto que la vida no se compra ni se vende; solo se regala, se entrega".

En estos días lo he entendido; y lo he disfrutado viendo la actitud de cuanto donante ha coincidido conmigo. ¡Y no hablemos de los de plasma y plaquetas, que se tiran una hora en el trono!. Y nadie se vanagloria de nada, en ningún momento.

Por eso sentí un regusto amargo viendo el anuncio en la tele de un programa que iban a ofrecer por la noche. Se trataba de un reportaje sobre el Samur, los bomberos, la policía y otros servicios de auxilio ciudadano.
Carreras, gritos, luces de colores, estrellato, .... En fin, farándula y vanidad, que parece ser cuanto puede explicar hoy un periodista. "Personas de élite", clamaba una engolada voz en off. Y eché muchísimo de menos a los donantes y a las personas del Banco de Sangre, seres anónimos que regalan vida sin alharacas.
Entendí a la perfección el valor ético que me explicaba el médico. Y concluí, una vez más, que ante la Verdad no hay héroes anónimos. Y que mal favor hacen todos aquellos que quieren prestigiar la excelencia a base de élites y publicidad.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Kiva, excelente sistema

Enlazo aquí esta noticia de "El Mundo". Creo que si apoyamos ideas de este tipo, colaborando activamente, podemos hacer mucho bien. Y como hay que ser previsor, enlazo la página principal de Kiva y, para remachar, la que recoge el listado de emprendedores. No sea que alguna de ellas se pierda en el trasiego internetero.

La Humanidad necesita gente con ganas de crear soluciones materiales e imaginación y redaños para ponerlas en práctica. Estos días podemos aprender mucho; dejemos de lado a quienes quieren tener cada día más sin entregar valor añadido a la Sociedad.

Y dejemos de una vez de acallar nuestra conciencia con la limosna, que es eso, limosna. Habrá ocasiones en que ciertas personas necesiten, antes que nada, ayuda para no sucumbir. Ayudemos, sin duda. Pero superada esa situación, procuremos volcar nuestro esfuerzo hacia actividades que permitan a las personas lograr su sustento y vida con dignidad, huyendo del simple sistema limosnero, pues este lo que en realidad consigue es esclavizar al que pide.

Aunque hay que analizar con gran finura cada situación, pensemos que lo que en muchas ocasiones ha conseguido la ayuda internacional es destruir la economía del territorio. Si mando toneladas de arroz a una región devastada por un tsunami, puede que consiga dar de comer durante un tiempo a la población, pero lo que es seguro es que nadie comprará arroz a los campesinos locales, que necesitan cobrar un precio por él. ¿Para que comprar si los de la O.N.G. X lo regalan?. Así que, arruinados en muy breve tiempo -sus escuálidas economías aguantan poco-, abandonan sus cultivos.
Unas semanas después ..., la tragedía deja de interesar a nuestros medios de comunicación vampirescos; no rinde ya suficiente morbo ni dinero y sus noticias desaparecen. Pero aquellas gentes siguen necesitando arroz, y .. Los envíos de ayuda internacional decaen hasta cesar o ser induficientes.
La única posibilidad es obtener recursos locales. No hay. ¿Para que trabajar cultivando, elaborando, ..., si se podía tener gratis?.
Hambruna. Tragedía. Dolor.

jueves, 9 de octubre de 2008

¿Eres valiente?

El artículo anterior decía la verdad; pero expresada en broma. ¿Quieres enterarte de lo mismo, pero sin risas?. Ahora te pregunto, ¿eres valiente?. ¿Pero valiente, valiente?. ¿Tipo legionario?. ¿Tienes estómago?. ¿Eres de los que nunca lloran?. Cuando te operan, ¿exiges que sea sin anestesia?. Si es así, lee ....

domingo, 5 de octubre de 2008

Claro como el agua



Fuente: Antonio Toca en "El Blog Salmón" (enlace en la columna lateral)

martes, 30 de septiembre de 2008

El baile

Leí cuando se publicó este artículo de Silvia. No hay palabra alguna que pueda utilizar para calificarlo; sería una necedad por mi parte. Un despropósito. Únicamente se me ocurre relatar otros instantes vividos. No se fijen en mis palabras; no merece la pena. Procuren solo trasladarse en el tiempo y en el espacio, e imaginar ....

Aquellos días celebrábamos la Inmaculada, la Patrona de la Infantería Española. En aquel pueblo del Pirineo hacía frío, mucho y aunque aún no había comenzado el invierno, ya había caído la primera nevada.
La noche del 6 de diciembre dábamos, como todos los años, un baile en la Residencia de Oficiales. No éramos muchos y nuestra importancia institucional era pequeña, así que pudimos organizarlo con cierta intimidad. Después de cenar y en el mismo salón, comenzó la música, normalita; el ambiente alegre, como corresponde a unos años y a un lugar en que no había muchas fiestas.

Yo estaba sin pareja, así que decidí tomarme una copa y disfrutar contemplando. Una sonrisa aquí, una palabra amable allá y con un poco de habilidad consigues aislarte lo suficiente para no terminar la noche con la cabeza caliente y los pies fríos.

Los ví ... Él, un oficial con ciertos años de servicio, aunque no mayor; era gallego y su trato mostraba en todo momento un gran estilo y una cuidada educación. Era muy alto; ella, pequeñita y menuda, había venido esos días para estar junto a su marido, ya que mantenían su hogar en la ciudad como consecuencia de obligaciones familiares. Estaba suavemente bella con su vestido negro.

Acababan de salir a la pista. Despacio, cogidos de la mano, mirándose ocasionalmente la sonrisa. Él se giró hacia ella y con suavidad la cogió por la cintura, rodeando su talle completamente. Y sin detenerse un momento la atrajo, la apretó contra él. Algo la dijo, porque ella levantó su mirada y mantuvo con firmeza la del hombre.
Quedaron mirándose. Él, desde su altura; ella, desde sus brazos. Y casi sin que me diera cuenta, comenzaron su danza ... Aislados, solos, entre la fiesta que los rodeaba. Era un vaivén suave, vibrante, unidos los cuerpos, enlazadas las manos en el aire. Viviendo mecidos en el silencio magnífico de su música.

Y me dí cuenta de que el amor es una danza silenciosa. Dejarse llevar por la música de la vida en brazos de la esperanza. Entregar el futuro, como un regalo que no espera más que la presencia de aquel que inunda tus sueños. Anhelar al otro, hasta perder la respiración. Aunque duela.

Pasaron aquellas Navidades. Aquel hombre elegante, mi jefe, retornó junto a su familia. Y siguió la vida llevándonos por donde ella sabe y nosotros recelamos. Yo seguí conservando, hasta hoy, la sensación profunda de haber contemplado el amor.

Un día cualquiera, no mucho después, hablaba con otro oficial de los que estábamos destinados en aquel pueblecito pirenáico. ¿Recuerdas ..?. "Si hombre, el ...... Mala suerte. Su mujer; un cáncer. Se le ha muerto en unos meses. La enterró la semana pasada".

Hoy, vive en una calle cercana a la mía. Alto, elegante. Silencioso. Está vivo, pasea por la avenida, firme y recto. Mira lejos. ¡Y yo que se!. Posiblemente siga viéndola, inundando sus sueños. Quizá sigue teniendo esperanza de volver a enlazar su talle, con recia finura, y deslizarse por los tiempos con la mujer que ama entre sus brazos.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Para entender como hacer mejor las cosas

Si. Los americanos van a hacerlas a su modo. Venden la imagen de ser un país en el que impera la libertad y la igualdad. De lo primero, habría mucho que tratar; y en contra de ellos. Sobre lo segundo, ¡naranjas de la china!.
Ya dicen en La Rioja que "el que más chifla, capador". O sea, que a quien más puede, más se atiende. Para algo su actual presidente es algo así como un representante de las compañías petrolíferas.

Aconsejo leer este artículo, sobre como reaccionó Suecia en las mismas circunstancias. De manera diametralmente opuesta. Comparen y piensen. Es bueno.

Para entender algo de la situación iraquí

Para entender algo de la situación iraquí de hoy en día y de los errores que han cometido los U.S.A., aconsejo la lectura de este texto de Florentino Portero, publicado en "El Semanal" este último domingo.
Aunque comprendo que para los españoles es complicadísimo, difícil y casi impensable dejar de mirarse el ombligo y olvidarse de la importancia mundial que tiene el número de sacos de abono que recibimos cada uno del partido para cultivar la zanahoria.
Nos daríamos cuenta de los pocos que somos y de lo pequeñaja que es nuestra patria. Y saberse y sentirse débil y pequeño, no suele ser mala cosa. Lo que es desastroso es comportarse como el "chulo la cagona", a lo macho, pero sin tener media galleta.
Eso es enorgullecerse de la propia ignorancia, lo que nos llevará, antes o después, a sentir miedo. Más o menos, como alguna americana, que cuando te pregunta de donde eres y le respondes que de España, contesta: ¡Iiiimmpooosibol; eso está en África!.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Chicas y chicos

Escribí hace poco a una amiga sobre los chicos. Tras leer la carta me anima a publicarla. Me da cierto reparo, pues si hay un tema vidrioso en el que al cabo no nos ponemos de acuerdo es este, pero Silvia ha escrito algo, sobre lo que nadie termina tampoco coincidiendo, que tiene bastante relación con lo que subyacía en mi pensamiento cuando redacté aquella carta. Así que transcribo lo que escribí.... (Por cierto; notaréis que he cambiado los nombres de las personas..)

A lo nuestro... Te dije que te escribiría sobre los chicos, esos especímenes que vosotras decís que os cuenta entender. Y para no filosofar y poner las cosas fáciles, volcaré cuanta experiencia propia recuerde o las ajenas que he tenido ante mis ojos. No, no voy a resumir hechos, sino que voy a desarrollar lo que pienso y siento sobre una sucesión de momentos concretos.

En lo que alcanza mi memoria, no me sentí distinto a una niña hasta, más o menos, los 9 años. Tampoco era difícil, pues en mi entorno no había algún ser que pudiera sentir como tal, aunque en propiedad reconozco que Ervigia, la vecina de Sisebuto, pertenece al sexo femenino.
A los 9 años y en Camelot comencé a sentir un raro calorcillo ante Gundisalva, la hija de una amiga de mi tía doña Mayor -la hermana pequeña y soltera de mi madre-. El hecho no tendría mayor importancia si no fuese por el contenido material del calorcillo.. Admiración y seguridad. Eso.
Gundisalva tenía 10 años. Su madre era viuda y chula (mi familia materna tendió siempre a lo timorato), y su hermano era sordomudo, lo que me llevaba a mal traer, pues se dirigía a mí en plena calle mediante grandes gestos y gruñidos.. Acojonaba, oyes..
Me imagino que sus circunstancias familiares habrían influido en su personalidad, pues yo la contemplaba embobado, sin decir o hacer oste ni moste, mientras ella preguntaba lo que fuese a su madre o hablaba con absoluta normalidad con mi tía. Evidentemente, yo era invisible.
A mí, aquel comportamiento relajado en quien consideraba sin duda alguna como mi igual, un niño, me tenía asombradísimo. Hasta entonces mi vida se había limitado a leer cuanto libro caía en mis manos, a protagonizar varias anécdotas relacionadas con Gargantúa y a jugar. Pero ante un mayor, silencio y gesto bravo. Sin embargo, aquella niña parecía tratarles como si fuesen sus iguales...
Quizás, en aquellos momentos comenzó a fraguarse en mí una sensación que nunca me ha abandonado: Una chica es un ser que esconde algo .. Si.

Debía andar por los 12 ó 13 años. Estaba sentado tranquilamente en el cuarto de estar; en batín. Me acababan de servir la merienda (eso de que yo fuese en batín y me sirviesen -también me vestían- tenía soliviantados a algunos de mis amigos del colegio). Como siempre, disfrutaba beatíficamente de la serenidad del momento cuando apareció por la puerta del cuarto Beremunda, jugando con alguno de mis sobrinos. Bere -en confianza- tiene un año más que yo y en aquel momento se inclinó.., de manera que, además de un año más, comprobé que tenía un par de tetas de no te menees. Debí poner tal cara de yo que se que se dio cuenta de los orígenes de mi asombro. Se enderezó y se fue por el pasillo.
Me quedé inmóvil. Vacío de todo pensamiento. Todo yo, turulato perdido, estaba ocupado por dos volúmenes bamboleantes de puritita carne sonrosada y natural. Y lo terrible es que no sabía que me pasaba ni por que..
Pero aquello me reafirmó en aquel sentimiento que guardaba celosamente en la más profunda intimidad. Una chica esconde algo.. Sin ninguna duda, los bultos esos y algo más bajo la falda, pues solo hay que ver como la sujetan cuando hace viento. Pero hay más; lo anterior no es tan importante. Mientras que yo me trabucaba y me ponía colorado cuando algún mayor me dirigía la palabra, una chica solía tener un comportamiento más natural (aunque bien es verdad que mi atención estaba puesta en las que eran algo más mayores que yo).
El resultado es que las chicas eran algo misterioso y que según iban creciendo, más. Tan pronto te sonreían al pasar y te decían hola, como desdeñaban absolutamente tu presencia. Con frecuencia nos reuníamos en el patio del colegio a charlar en un rincón.. A pesar de nuestra poca edad -todos lo reconocemos hoy- salíamos pensando que ninguno de nosotros sabía de que hablaba y que no entendíamos de la misa la media.

Acabábamos el colegio, comenzaba la universidad o la preparatoria de ingreso en las legiones.. Suintila y yo vivíamos en la misma casa y éramos aspirantes a pretendientes a opositores a ... Íbamos por el cardus maximus a clase.... "¡Fíjate, fíjate que tía! - ¿Está buena, eh?". La conversación no solía dar para más...; la mirada se mantenía hipnóticamente fija en el caminar de la muchacha y el cuerpo se tensaba sin que nos diésemos cuenta.
En la parte alta del paseo estaban los hotelitos que componían las instalaciones de la preparatoria. Allí, en un régimen cuasi carcelario a veces -dirigido por viejos legionarios faltos de dinero- vivían y estudiaban sin salir los aspirantes a ... E inevitablemente el cuidado de los locales estaba a cargo de un grupo de limpiadoras, que algún descerebrado había elegido jóvenes... Unamos en un solo recinto a unos 300 chicos de más o menos 20 años, alejados de sus familias e internos, con algo más de media docena de mujeres ligerísimamente más mayores...
Aquel día entramos mientras limpiaban la entrada, subidas en unas escaleras que ocupaban todo el espacio disponible..; pasamos bajo las escaleras, aprovechando la apertura de estas y bajo las piernas de las "kelys" -que limpian-.
Pasar, en realidad, no pasaba mucho, que yo sepa. Pero el calentón era constante. Y lo que es peor, el desconocimiento mútuo, absoluto. Y creo que las razones son sencillas: Por un lado, la desinformación religiosa de nuestra educación -ya se sabe; al cabo, los druidas terminan jodiéndote- y la presión social de la época sobre el comportamiento, y por otro que, sin educación que la oriente, toda la energía de los chicos estaba dirigida con ferocidad a meter mano.... Y no son las mejores herramientas para entenderse.

A todo esto, desde unos años antes, según ibas terminando el colegio, en los chicos nacía y crecía una necesidad vital.. Si, mis padres, mi familia me quieren y dicen que soy guapo, pero ¿que hay de verdad; puedo ganarme a alguien. Me querrá una extraña, por mi mismo?.
Y a esa edad, en ese momento, todo son inseguridades. Suele coincidir, además, con la separación del individuo de su entorno habitual, lo que acrecienta sus dudas. Sería conveniente una suficiente preparación que le permitiese relacionarse con tanta novedad sin descuajeringarse.
Por otro lado, y por lo que sea, la sexualidad del chico está impulsada intensamente en sus años jóvenes hacia la parte física de la relación sexual. Y digo bien, pues el acto sexual tiene su física y su química; y sus emociones y sus sentimientos. ¡Qué tristeza siento por quien no haya experimentado la integración de todo en una sola vivencia!. Desconocimiento, misterio, desinformación, presión social, inmadurez, salidismo, ... Un desastre.

No, entonces no -que también-. Un desastre para luego, porque bebido el cóctel que acabamos de describir la gran masa de la gente se pierde en el camino.
Unos porque no han conseguido follar decentemente una sola vez en su vida -¡¡si follar; no me soltéis la chorrada esa de hacer el amor!!. Puro galicismo. ¡¡Recordar y honrad al Arcipreste holgando con pasión bravía!!-. Y no hay cosa que origine más inseguridad en un hombre que sentirse incapaz de satisfacer físicamente a una mujer.

Y mujer u hombre mal follados son seres infelices de por vida
No gozados
Salvando a quienes se dediquen a la excelsa vida contemplativa...

Otros porque se pierden a media humanidad, ya que nunca consiguen establecer un contacto normal con las mujeres, a las que unas veces adoran -a la espera de lo que ocurra- y otras desprecian, a veces salvajemente -porque no creen en la esperanza-.
Los más porque, ante aquel misterio y desconocimiento del que tratábamos, no consiguen establecer una relación con la mujer lo bastante pareja como para aprovecharse y apoyarse mutuamente, desaprovechando la potencia que proporciona que hombre y mujer caminen hombro con hombro, de la mano, conjuntamente, y no van más allá de la preponderancia del hombre sobre la mujer o al revés, de modo que uno suele intentar dar más de lo que sabe y el otro no desarrolla aquello de lo que es capaz.
El resultado lo resumiría en que se sufre de soledad, en el grado que sea, pues las circunstancias personales son muy diversas. Y aparece la frustración.

Pasa el tiempo... Y con los años, algunos algo aprenden. Por el sistema de prueba y error, las personas suelen ir descubriendo y dándose cuenta de que quieren y que les gusta. No es una cuestión de inteligencia ni de aptitudes. Simplemente, al cabo del tiempo pasa por nuestra vida tanta gente y en circunstancias tan diversas que, con un mínimo de sensibilidad, podemos percibir lo que se ajusta a nosotros como un guante.
Y sucede con cierta rapidez; durante tanto tiempo vivimos prueba y error que nuestra base de datos es amplísima. Si nuestra personalidad es sensible y procesa bien, las conclusiones llegan pronto y con claridad.

Pero aún hay que aprender; nunca estás en la meta. La existencia, como he dicho, no deja de ser un acúmulo de vida, de experiencias, de conocimientos, de relaciones, ...
Y siempre hay una trampa que se nos tiende, en la que se cae con mucha facilidad: Desdeñar la carga de lo vivido. Aunque se intente, no se puede hacer borrón y cuenta nueva, pues es tanto como pretender que una gran parte de lo que somos admite goma de borrar. Y la vida no se borra, solo se asimila.

Hay quien comete el error, al descubrir ¡al fin! la vida que le llena, de creer primero y actuar luego como si pudiese prescindir de su pasado, ignorando que somos pasado tanto como posible futuro y que solo integrando ambos viviremos suficientemente en equilibrio.

Y aquí ya no me queda más que parafrasear a César González Ruano:
"El hombre vive recordando lo que hizo y soñando lo que hará"
y a Ildefonso Manuel Gil:
"Nacemos sin saber y cuando algo aprendemos, nos vamos; impertinente broma"

martes, 16 de septiembre de 2008

Demencia senil

Demencia senil. Si, eso de los abuelos; un día se olvidan donde dejaron las llaves, otro dejan el gas de la cocina abierto y, por fin, no recuerdo cuando, se quedan sentados en un sillón, con la mirada acuosa perdida en ninguna parte.
Por el medio quedaron disgustos, más de una mala cara y algún que otro berrido. Luego, cuando su familia percibe la enfermedad, termina apareciendo, antes o después, el agotamiento que produce el esfuerzo, día tras día, que requiere atender a un enfermo cuyo síndrome consiste en dirigirse hacia el vacío.

Ella tiene sus años. Hubo un tiempo en que se miraba al espejo y no se veía guapa; o más bien nunca se creyó guapa, aunque él se ponía frente a ella y la decía con firmeza: "¡Mírame, de hombre a hombre; aguántame los ojos !" .... Y luego, bajando un poquito la voz, la susurraba: "¡Guapa, que eres bella como el agua marina, limpia y clara como aire tras la lluvia!".

Pasó el tiempo. Ella es fuerte y luchadora, pero está cansada. Cuida, protege a su marido, a aquel con quien ha compartido tiempo y vida. Él es ahora silencio. Y ella añora las palabras. Siente nítida, constante su presencia, aunque en la mente del hombre, antes tan viva, no queda capital, perdida la memoria, y desapareció su patrimonio, los recuerdos de una vida.

Él la contempla a veces, cuando ella va de aquí para allá, trajinando. ¿Qué pensará el hombre vacío?; quien sabe... Por eso, ella se sobresalta un día, cuando él le dice con suave encanto cuando pasa junto a su sillón:

"Señorita, es usted muy guapa. Me gusta mucho. ¿Querría casarse conmigo?"

jueves, 4 de septiembre de 2008

Para ....

Para .... todas y cada una de las mujeres que han llenado de vida mis sueños

martes, 2 de septiembre de 2008

Charlando con las estrellas

Una noche, hace ya muchos años, me encontré solo; muy solo. Necesitaba desahogarme; y compartir mis pensamientos. Como cualquiera. El problema era que aquella madrugada hacía un frío calahuesos, estaba tirado en el suelo en mitad del campo y acurrucado junto a unas piedras.
Durante un buen rato busqué únicamente que el cierzo no encontrase resquicio alguno entre mi ropa. Inútil. Al cabo me resigné; y ciscándome en todo lo imaginable aguardé a que llegase quien debía. En plena tiritera, mis ojos descubrieron el cielo. Obscuro; y a la vez muy azul. Frío; y silencioso. Y como no tenía otra cosa que hacer mis ojos contemplaron las estrellas....

Sin darme cuenta, comencé poco a poco a sentir que algunas estrellas me indicaban el lugar donde estaba en aquel instante alguien a quien amaba. Y recordé. Y sonreí. Y me emocioné. Y me pregunté. Y ... Comencé a charlar con las estrellas. En silencio.

Han pasado los años. Nunca dejé de charlar con ellas. Hermosísimas noches. Crujientes noches blancas en la montaña, llenas de caricias plateadas y susurros en la mar, inmensas de la estepa. A lo largo del tiempo, quizá hayan sido las estrellas mis mejores amigos y sus noches, mis celdas cartujanas. Gracias a ellas he podido entenderme y sobrellevar mi inconsciencia.

Hace unos años, retirado de toda actividad que no generen putas, pobres y parientes, descubrí que había un tiempo de cita entre ellas y yo. Días de Lágrimas de san Lorenzo, noches pirenaicas, momento de recapitular lo vivido. Soledad buscada y necesaria.
Y desde entonces, agosto y el Pirineo han sido mi retiro.


miércoles, 9 de julio de 2008

Cliente a la española

Tengo un móvil. Apagado, eso si. Cuando saco el coche de paseo, lo llevo; apagado, solo por si tengo una emergencia. Y digo que saco el coche de paseo porque vivo en un sitio de la ciudad desde el que llego caminando en minutos a todos los lugares a los que la gente va a comprar o a divertirse. Miento muy poco. La Expo me queda algo a trasmano, pero no tengo afición a guardar cola o a sudar a 40º a la sombra.
Y el coche es poco más que un capricho. Me gustaban muchísimo en mis años mozos, cuando tenía poco dinero, así que ahora me he comprado un haiga. Y me doy una vuelta de vez en cuando, por aquello de mantener la máquina; pero fíjense lo que utilizo el auto que he llegado a salir un verano con los restos del depósito de gasolina del verano anterior. Gasolina, si; como Dios manda.

Después de haberles distraído un poquito volvamos al móvil.. Resulta que me enteré de que Simyo cobra 9 céntimos por minuto, sea el día y la hora que sea, cuando se llama a cualquier teléfono en España y 0 céntimos entre sus clientes. Y sin obligaciones de permanecer cierto tiempo o consumir un mínimo.
La explicación es sencilla. Siempre hay explicación; el problema es encontrarla. Simyo es la operadora virtual de la teléfonica holandesa KPN en España. Virtual significa que no tiene redes fijas instaladas, por lo que no se ha gastado nada en torres, repetidores y demás, lo que le permite un ahorro financiero considerable, pues no tiene que pagar intereses ni devolver dinero de crédito alguno, porque no necesitó financiarse ya que nada construyó. Ni ofrece cambiar de móvil a no se que precio cada no se cuanto; no pierde dinero financiando nuestro terminal.
Lo que hace es comprar a otros operadores, que si tienen una red desarrollada, tiempo de uso para sus clientes; si mi memoria no falla, lo hace con Orange.
Y claro, está empezando; comenzó en febrero. Y es chiquita. Y quien quiere crecer tiene que dar facilidades.. Así que cobra lo imprescindible; si mi memoria sigue fiendo fiel, aquellos 9 céntimos por minuto son lo que se cobran entre si las compañías telefónicas por interconexión.
¿Entonces que gana?. ¡Coño clientes!. Que en Economía bien entendida es lo que hay que ganar. Hay mucha gente que no lo entiende; quieren afanar desde el principio y no se dan cuenta de que no gana más quien aprovecha un euro de su único cliente, sino quien obtiene un céntimo de cada uno de sus mil clientes.
Así que los holandeses -buenos mercaderes donde los haya, desde tiempo inmemorial- lo hacen bien. Beneficio cero en lo básico, lo que atrae clientes, y ganancia en lo añadido, tráfico de datos y resto de llamadas múltiplicados por cuantos más abonados mejor. Y ya habrá tiempo para ir subiendo las cuotas ...

Yo era cliente de Movistar, que me suena que algunos conocen como "timofónica". Y tenía un número con muchos ceros repetidos, fácil de recordar, que no quería perder. Así que opté por la portabilidad de mi número; es decir, que el número de teléfono sigue al cliente que cambia de compañía y no se lo queda la telefónica originaria.
Para traspasar el número, la compañía de salida -Movistar- dispone de un plazo que no puede superar los 30 días. Durante este tiempo puede hacer alguna oferta al cliente que pierde, si lo considera oportuno, para que cambie su decisión y permanezca; si le convence, el cliente debe manifestar por escrito a dicha compañía que ya no desea cambiar, de manera que esta pueda demostrar a la compañía de destino -Simyo- que todo "queda en agua de borrajas".

En mi caso y el de las compañías citadas, pedí la portabilidad el 11 de Mayo. Y uno es paciente; porque no necesito el móvil para nada... (De ahí las disquisiciones del principio). Y la semana pasada tuve la increible suerte de "topar" con "la lista". Si, una operadora de atención al cliente de Simyo atenta, que sabe su trabajo y que explica las cosas como son. ¡Y pásmense!; no hay que volverse loco llamándo.. ¡Es ella la que te llama a ti para contarte como va el asunto y encima a la hora que le indicas que te viene bien!. Se llama María, es extremeña -la tierra de mi abuelo paterno- y ha conseguido quitarme el enfado y, ¡lo más importante!, que me haya hecho cliente de su compañía. Aún a costa de perder mi viejo número.

Resulta que los de la rama móvil de timofónica, ante las reclamaciones de Simyo cuando finalizó el plazo legal para completar la portabilidad -según expliqué-, respondieron que mi número no era de Movistar y cuando, ante mi reclamación a Simyo, se reiteró la solicitud, no tuvieron empacho en manifestar que si, que era de ellos, pero que yo no quería ya cambiar. ¡Toma del frasco Jeroma!. Inevitablemente, no existe escrito o manifestación alguna por mi parte que muestre mi deseo de seguir con ellos.

¿El resultado de una actuación empresarial así? (Pues empresarial es tanto lo que hace hacia el exterior el CEO como un empleado del nivel más bajo). Sencillo; he abandonado Movistar y me he pasado con armas y bagajes a Simyo. Donde, por cierto, se puede elegir el nuevo número -en su página web y dentro de ciertos límites lógicos-.
Alguno me dirá que lo comprende, pero que no he tratado del coste que tiene perder el número del teléfono móvil a través del que mucha gente se comunica con nosotros. Creo que eso no deja de ser una disculpa fácil. Informar de nuestro nuevo número a quien nos interesa es una operación sencilla y rapidísima si se dominan las posibilidades del medio; además limpia nuestra agenda, cosa muy conveniente ya que muchos de nuestros enlaces carecen de interés pasado cierto tiempo.
Es cierto que podía haber iniciado un procedimiento de reclamación ante Movistar, pero, hoy por hoy, al cliente le es más costosa -en tiempo, disgustos y dinero- la reclamación ante un pequeño conflicto que el beneficio que obtiene logrando una solución rápida en otra compañía de la competencia.

Reclamemos y exijamos nuestro dereho, ¡sin duda!, cuantas veces sea preciso. Pero no olvidemos que, como en política, tenemos una fuerza formidable: ¡¡ Cambiar de opción !!. Que se ganan a pulso el quedarse más solos que la una.

martes, 1 de julio de 2008

Carnet de bloguero

Interesantísimo artículo. Les recomiendo su lectura. Y la de este.

domingo, 29 de junio de 2008

Valle de Tena

Pues verán ustedes.. Aprovechando que en Zaragoza hace un calor de mil demonios, que se concentra en una Expo plena de hormigón, henchida de colas, huérfana de sombras y en la que no hay manera fácil de que el viajero sediento aplaque su sed..
Considerando que tengo unos amigos .., eso amigos, que me han regalado unos días en un spa del Pirineo aragonés, concretamente en la estación de esquí de Formigal...
A la vista de que me gusta viajar, o sea, recorrer poco en mucho tiempo y hablando más con las gentes del lugar....
Discurriendo que estarán ustedes hasta el moño de los muchos discursos que suelto aquí...
He pensado que podría mostrarles algunas fotos y escribir poco. Así que ....

Desde mi ventana. Al fondo, aún nieve en Tendeñera

Sallent de Gállego y al fondo el pico de "Tunia"

Sallent de Gállego y el pantano de Lanuza

Tramacastilla de Tena. Vista hacia Peña Telera

Casa Patro. Tramacastilla de Tena. Migas y asados

Ventana. Tramacastilla de Tena

lunes, 23 de junio de 2008

El negro y los demás

Una vez más. Vuelvo a la costa mediterránea española. Quizá ahora ... Es difícil, lo se. Ella y yo hemos fracasado hasta hoy en todos y cada uno de nuestros encuentros. Ella huele a pino y yo quiero olerla a basa, como huelen las marismas cantábricas de mi bahía; ella es templada y yo la busco fría y cortante; ella, si no se enfurece, solo me acaricia suavemente y yo busco que me abatan sus olas y me cubra su espuma; ella es amante del sol y yo de la bruma y de la lluvia ....

Así que esta vez he elegido un gran hotel costero, con centro de belleza, gimnasio, wifi y todo eso. Hasta tenía reservada en la playa cada día una tumbona debajo de un toldo; todo del hotel, atendido por un amable marroquí durante la mañana, pues por la tarde lo sustituía un español de amargada catadura, terriblemente molesto por tener que atender a quienes por todo mérito tenían el de dar a cambio un dinero del que salía su sueldo.
Pero queridos míos.. El hotel es grande; y como me confesaba el maître del restaurante -digno oficio en el que suelo buscar amigos-, para rentabilizarlo hay que procurar que esté lleno. Al precio que sea... Temed lo peor.

Las comidas se sirven mediante buffet. Y estos no son lugares donde comer, no se crean. No. En ellos salen a relucir los más fieros y primitivos instintos. Allí se comporta con la misma ferocidad una dulce y encantadora abuelita que un niño de primaria, y en ellos se demuestra la avaricia del Hombre, capaz de acumular para si mucho más de lo que necesita.

El parapléjico mantiene una mirada torva; su mujer, que camina tras su silla con motor eléctrico, la muestra cansada, sin brillo. Se dirige a la primera mesa disponible y espera, sin pestañear, que le abran paso. La mujer le pregunta que le apetece y él ordena cual general con mando en plaza. Sentada, le corta en pedazos la comida, de modo que él pueda llevárselos a la boca, y le da de beber, pues él no tiene suficiente destreza para ello.
De vez en cuando, protesta. Ella le discute, le corta la aspereza, no se amilana; voy viendo que hace mucho que entendió que tiene que convivir con la amargura del hombre que, posible y extrañamente, aún ama, pero, también, que nadie puede argüir una tragedia para pasar por encima de los demás en cualquier situación. Eso sería tanto como suicidarse.
Pero siempre se pagan precios en esta nuestra vida. Y me pierdo en sus ojos, que no en su mirada. No luce en ellos esperanza alguna; solo determinación. Comprendo que ella será su esposa y compañera, que aguantará. Y en esas me hago, una vez más, la misma pregunta íntima... ¿Cual sería la respuesta si ella fuese la parapléjica?.

Veo como el hombre, que presumo que ya cumplió hace años los 70, sostiene entre sus manos con gran cuidado un plato hondo. Se dirige hacia la mesa que está a mi espalda; despacito, que su edad y lo colmado del plato no admiten riesgos ...
¡Jesús, María y José!, oigo exclamar detrás de mí a quien creo su mujer. ¿Pero qué has cogido infeliz?. Y es que el abuelo mira con ilusión el platazo de fabada con ... uno, dos, tres, cuatro trozos de morcilla, que con seguridad no ha catado desde hace años. ¡Es que me gusta tanto!, responde con cara de inocencia ....

Tiene unos treinta y tantos años. Le observo despacio ..; su aspecto corresponde al del promedio masculino del comedor. Calza unas sandalias, mezcla de goma y loneta, que conservan sus pies sudorosos y enrojecidos, combinación perfecta con varias durezas y bastante mierda callejera que han acumulando mientras camina. Las féminas, más delicadas, suelen calzar algún tipo de chancleta, que cuando está bien pringada hace resbalar de vez en cuando la planta del pie, provocando una especie de "vete y ven que m'escoño," que realza su cadencioso caminar de princesas y destaca su grácil figura.
Pero sigo, que me distraigo ... Aquellos pies sustentan unas piernas sin volúmenes, temerosas durante años de todo deporte y amantes del fútbol televisivo; o expertas en Formula 1 -eso si, solo durante el tiempo en que Fernando (Alonso para los ignorantes) lograba algún triunfo que otro-.
Compruebo que, como muchos otros ejemplares del comedor, el individuo es algo patizambo -que mea entre paréntesis, si ustedes quieren una descripción más gráfica-, producto, posiblemente, de esas prisas que les entran a muchas mamás para lograr que sus retoños sean los primeros en decir algo, pedir pis y caca, o caminar.
El cuerpo de nuestro protagonista es peludo; más o menos como la media, sin abusar. Pelo lacio, sucio en apariencia, que se descuelga por los bordes del elegante conjunto de camiseta de tirantes y pantaloneta gris semicaída, dado totalmente de si. El resultado es, cuando menos, asqueroso.
Le observo mientras recorre la línea de fuentes de comida ... Transporta en cada mano un plato, en los que va depositando sucesivamente y según toca, una ensalada de arroz y plátano con salsa rosa, espaguetis con chistorra, jamón asado, sepia a la plancha, bolas de patata rebozadas y fritas, salsa dulce de mango, y albóndigas. ¡Si puede con eso, me pongo a dieta!, pienso abrumado.

A mi izquierda está la máquina de helados. Están de "pedrada", o sea que son una mezcla barata de colorante, polvos y algo más. Pero eso si, su fórmula es absolutamente eficaz; comas lo que devores, tomarlos elimina toda sensación de pesadez.
El niño tendrá unos 10 ó 12 años. Se acerca despacio, con prudencia, hacia los grifos dispensadores de helado.. Entre sus manos, una sopera individual de las que hay en la vajilla para servir el gazpacho y las cremas. Se da cuenta de que le miro ..., pero sigue maniobrando mientras me contempla a hurtadillas...
Sitúa la sopera bajo el grifo nata-fresa y baja la palanca con cuidado, observando como un churro de helado se autoenrrolla según cae.. Me mira ... Se desliza ingrávido hacia el de vainilla-chocolate y le da ... En la sopera va apareciendo una especie de monte Fuji que se retuerce sobre si mismo a consecuencia de aquella erupción de colores. Sigue sin perderme de vista ..., como yo a él. Sube la palanca y cesa el churretón de helado.
Y sin dejar de contemplarnos, se acerca, serio y circunspecto, a los botes situados junto a la máquina y que contienen los dulces confetis de colores ... ¡A cucharón, los echa a cucharón!. Me mira por última vez, sin temor -sabe que no me chivaré-, y se pierde entre las mesas ...

Mi gran momento es el del atardecer. Tiempo para mecer y acariciar recuerdos. La noche llega mientras los veladores de la terraza, en cuyo centro se sitúan la orquesta y la pista de baile, van siendo ocupados ...
Me siento al fondo, desde donde contemplo bien la pista y una amplia zona de la terraza. Y comienzo ... "Manhattan, por favor". El servicio, eso si, impecable. Y como iba diciendo .., comienzo a disfrutar del espectáculo...

Al rato atraen mi atención dos parejas. Creo que hace tiempo que cumplieron los cincuenta y está claro que no han dejado de trabajar de sol a sol durante toda su vida. Lo de trabajar al sol es evidente; su moreno cuarteado y profundo no lo han logrado en la playa.
Pero destacan porque parecen haberse escapado de un futbolín. El más alto puesto de pie es más bajo que yo sentado. Siento respeto, y mucho, por ellos. Hacen falta muchas generaciones desayunando un vaso de cazalla y sin probar carne, para que las personas se desarrollen tan poco. Y horas y horas de azada, para tener tal fortaleza en las manos.
Y con todo en contra, aquí están. Disfrutando de lo que tienen bien ganado. Si algún día tengo que pelear por algo, me gustaría tener gente así a mi lado.
Recuérdenme que algún día escriba sobre esto, solo datos de una tesis doctoral, para que atisben la miseria de la España de la última mitad del XIX y primer cuarto del XX.

"Dry Martini", que la noche es larga... Y es que he decidido recorrer la carta ... A mi derecha están los que inmediatamente llamamos "los vascos". Simplemente porque por su acento desmedido, el volumen de su voz y su declaración de ser vascongados, no permiten otra cosa.
Sobre su cuerpo, todo un surtido de joyería. Por lo que dicen, empresario triunfador él; ella, amargada -de sabor amargo- juzgadora de todo. Hacia los sesenta, ambos. Delgados, morenísimos, vestidos tan clásicos que más es imposible.
Él, de estirado pelo negrísimo azabache, fuma un puro, que sabe encender. Ella, de lacia melena canosa, es un quita y pon constante de unas pequeñas gafas de lectura, que, excepto para ser mordisqueadas, no se que chorra pintan en la noche bailable. Él muestra en la muñeca un peluco -su grosor, brillo y número de botoncitos, excitan mi vena barriobajera- que tampoco se muy bien que utilidad puede tener para un fulano de ciudad y oficina. Ella es solo tensión sobre dos patas, recubierta de pedrería. Cuando ha fumado el puro, se van. ¡Qué alivio!.

"Daiquiri" .... Y mi mirada es atraída hacia la pista de baile; bueno, la mía y la de la mayoría. ¡Qué espectáculo!. Francesa -lo supe luego-, casi tan alta como yo -con tacones-, corpiño sin mangas de lamé, falda tubo negra algo por encima de la rodilla, con poderío, pelo garçon, mirada firme y directa, y unos zapatos de altísimo tacón que eran poco más que una plantilla donde apoyar unos pies bien escoscaos, sujetos a sus piernas por un larguísimo cordón, que se enrrollaba hacia arriba ...
Y se empieza a mover ... Poco, muy poco más, que un balanceo de caderas y un dibujar círculos en el aire con las nalgas .. Sus piernas -espectaculares, largas, fuertes, formadas- deslizan el cuerpo, mientras los brazos bailan al compás del vaivén de sus pechos .. Los ojos cerrados, sintiendo ... La cabeza, puro equilibrio mágico.. Sola .. Una espléndida mujer, plena de sabor, con esa belleza demoledora que ellas solo alcanzan tras cumplir los cuarenta .... ¡Madredelamorhermoso!.

"Piña colada".. Pasa a mi lado. Me mira. ... "Gin Fizz", que hay que refrescar el ambiente y, además, voy a terminar con un pedete lúcido, que decía el aspirante frustrado a notario. Y no hay mejores acompañantes de la pasión que la elegancia, la inteligencia y el amor.

Él es negro; delgado, de unos 50 años, cerca de metro noventa. En su sencillez, pura elegancia; sus calcetines y zapatos negros de cordones, limpísimos, como el suéter gris ceniza de manga larga y sus "jeans", recién planchados.
Ella, algo más joven. De rostro típicamente bretón. Un cuerpazo. Sandalias de cordones, pies limpísimos, falda oscura y una blusa clara, sin mangas. Entre sus manos, guarda una rosa de tallo largo.
Hablan en inglés. Él, un "british" exquisito; ella con un claro acento francés. Lo de hablan tengo que matizarlo.. Están tranquilos, serenos; se escuchan el uno al otro, sin interrumpirse, charlando sin prisas, manteniéndose a veces en silencio, contemplándose, viviendo el entorno...
Él no pretende demostrarle nada a ella. Paladea a la mujer, la considera importante, haciéndola sentirse inteligente. La acompaña; busca estar junto a ella, caminar a la par, las manos entrelazadas. No hay conquista; se saben parejos, iguales y se gustan así. Compañeros, cómplices, amantes ....
"Coke" para él, cerveza a presión para ella. Están enamorados. Creo que les siento. Amar requiere cierto tiempo, comprender. Nosotros, los llamados hombres por ejemplo, tenemos que intentar no ser importantes. Más bien se trata de ser, solo, uno mismo, para conseguir vivir algo importante, el amor.
Debo estar ya borracho.. Me retiro a mis aposentos. Tengan ustedes, mis amigos, una noche enamorada.

jueves, 12 de junio de 2008

Persistencia de la memoria

Como ya he escrito muchas veces, creo que el verdadero sentimiento ante cualquier expresión artística nace de nuestra capacidad de rechazar aquello que no nos gusta, llave lógica que abre de manera serena nuestros sentidos ante todo lo que nos es placentero.
Y a este servidor de ustedes no le gusta el Arte Surrealista. O me inquieta, si les parece mejor. Sea cual sea la razón, no disfruto contemplándolo. Pero una mujer especial me ha pedido que dedique un artículo a una obra de ese estilo. Y surrealista o no, mi manera de ver lo que sea carece de importancia ante el significado que tienen para mi ciertas personas de mi entorno. Comencemos pues..

El fundamento del Surrealismo si me parece importantísimo; refleja la esencia de la personalidad del Hombre. Cualquiera de nosotros recibe durante su existencia una enorme variedad de estímulos en diversas formas; unas veces mediante la educación que se nos da, otras a través de las experiencias que vivimos, en ocasiones -menos de las que desearía- por el estudio y la formación, etc ...
Y todo lo recibido queda alojado en algún lugar dentro de nosotros. Y desde allí pone a prueba, instante a instante, la capacidad innata que tiene el Hombre para ser Libre. Y, con la mano en el corazón, reconozcamos que nuestros pensamientos, obras y omisiones no responden exactamente a nuestros impulsos primarios, sino que son el resultado de filtrar estos a través del destilado de aquellos estímulos recibidos.
Si nos ceñimos a la expresión artística y más precisamente a la pictórica, tenemos que admitir que el artista tiene condicionada su expresividad aún más que cualquiera de nosotros, pues evidentemente aspira a que su pintura sea contemplada y admirada por la mayor cantidad de gente posible, de modo que, aun sin darse cuenta, suprimirá aquello que vaya contra dicha aspiración.
Y no caigáis en la simpleza de pensar que ciertos expositores de obras agresivas no están sujetos al proceso descrito. Antes bien, creo que sufren un condicionamiento extremo, resultado de estímulos e influencias que se escapan a mi pobre entendimiento.
Pues bien. Lo que defienden los surrealistas es que hay que pintar al primer impulso de la mente; es decir, procurando que el contenido inconsciente de la misma fluya hacia el exterior con la mayor libertad posible. Que salga lo que salga y que los dioses repartan suerte ...

El arte será para los surrealistas un método de conocimiento de la realidad interior, de aquello que no apreciamos mediante nuestros sentidos. Por ello, usan el automatismo, que consiste en dibujar o escribir sin lógica, moviendo la mano incontroladamente; la desorientación reflexiva, por la que reúnen objetos sin relación aparente, surgidos del subconsciente, en espacios reales y habituales, queriendo hacer buena la frase de Lautreamontbello es el encuentro fortuito sobre una mesa de operaciones, de una máquina de coser y de un paraguas”; el Frottagge o dibujo obtenido mediante frotamiento, y otras técnicas dadás, como el fotomontaje, el objeto encontrado,etc.
El Surrealismo es heredero del movimiento Dadá en el uso constante de la provocación -“épater le bourgeois”- y los materiales normales y corrientes, así como en su deseo de liberar la imaginación del corsé de la razón. Inspirándose en Freud, los surrealistas creían que la única forma de hacerlo era teniendo acceso al subconsciente, lo que les condujo a centrar su temática en el mundo de los sueños.
Dentro del Surrealismo coexistirán dos corrientes: una objetiva o figurativa, que utiliza una técnica casi fotográfica para imitar la realidad, a la que pertenecen Dalí, Magritte, Ernst, Delvaux, .. y la antiobjetiva, que tiende a la abstracción, de un lenguaje casi poético, en la que podemos incluir a Miró, Tanguy, Matta...

Ha llegado el momento.. No hay más remedio.. Para explicarlo mejor, seré su conejillo de indias. ¡Ay!. Cogeré un trozo de papel, un lápiz y, como si estuviese garabateando distraídamente mientras hablo por teléfono, pintarrajearé algo...

¡Jo!. ¡Un fenómeno!. "Peazo artísta".... ¿Qué les parece?. Y puedo prometer y prometo que lo he hecho "a vuela pluma", sin levantar el dedo del ratón y sin dejar de mover este. ¿Lo creen, verdad?. (Menos cachondeo...)
Pues según los surrealistas ahí está mi subconsciente.. ¡Tela!. Seguro que están descubriendo mis neuras... Además, lo mismo que yo, también pueden coger pápel y lápiz y ponerse manos a la obra.. ¡Ánimo valientes!. ¿Qué, que no ven nada?. ¡Por favor!.
(Les dejo un ratito... ¡Miren, miren, que hay mucho!)

¿Ya?. Que conste que si es por ver, veo en el centro de los trazos hasta un fulano en moto festejando su triunfo en una carrera ... Pero no quiero exigirles mucho, que esto es solo un ejemplo y, además, no sea que vayan a creer que mi surrealismo proviene de que "estoy como una regadera".

Arriba y a la izquierda del espectador -en color anaranjado- puede distinguirse el auricular de un teléfono, de aquellos de sobremesa que había hace años; o visto hacia la derecha, ¿por qué no?, un miembro viril circuncidado. A su lado -en verde opaco- el caparazón de una tortuga del que sobresale su cuello, bien estirado. Más abajo, a media altura y hacia la derecha, otro auricular -en amarillo-. Abajo, a nuestra derecha, en azul y con el ojo en negro, la cabeza de un reptil, y a nuestra izquierda, en turquesa y vista de perfil, una de esas sartenes de ahora, en las que nada se pega ... hasta que se pega.
¡Qué lo del motorista no iba en broma!. Fíjense con detenimiento entre el auricular amarillo y la sartén turquesa ...; el brazo derecho en alto, la pierna flexionada con el muslo claramente a la vista, el depósito de combustible alargado -propio de una custom- bajo el auricular amarillo y sus maletas traseras sobre la sartén turquesa.... ¡Ah! y el fulano con un casco enorme, de esos nuevos con airbag.


El motorista -en gris-, con su casco y moto -en lilas-
(Para Kalia, agradeciéndole las aspirinas)

Resumiendo. Me asustan los reptiles, me gustaría tener una moto, cocino bastante bien y estoy todo el día colgado de un teléfono. Y el "piticlín" ... (esto es lo que está pensando ahora más de un lector).
Pero en honor a la verdad, si, soy un buen cocinero; me gusta y me relaja cocinar. Llevo más de 30 días -límite legal para realizar la portabilidad del número de un móvil entre compañías telefónicas- sin saber cuando Telefónica le pasará a Simyo mi número y cuenta. Me dan asquito los reptiles -lo siento "Luisaifer"-. Y desde hace muchos años me gustaría tener una moto.

Bueno, ahora que ya os he relajado un poco con este ejercicio surrealista y que espero que haya servido para comprender mejor este estilo de las Vanguardias, pasemos a nuestro cuadro....

“Persistencia de la Memoria”
Salvador Dalí
Óleo sobre lienzo - 1931 - 24 x 33 cms. - MOMA - Nueva York

Contemplémoslo despacio.. Dalí ha compuesto la obra con una estructura clásica. La línea de costa, donde las olas vienen a morir en la playa, divide el cuadro en dos partes: una superior muy luminosa y otra, inmediata al espectador, lóbrega. Para disimular algo lo rectilíneo del trazo, la completa a nuestra izquierda con una .. especie de plataforma de apariencia metálica y a nuestra derecha con la línea de máxima luz solar.
Fijaros bien en esta línea divisoria horizontal cuando la encontréis en un cuadro. Cuanto más alta esté, como puede ser este caso, el espacio comprendido bajo ella se acerca al espectador, logrando una sensación de proximidad para los objetos que se encuentran en el área inferior. Pero si dicha línea está trazada muy baja, cerca del borde inferior del cuadro, el efecto que se logra es de sensación de profundidad, tanto más cuanto más abajo esté.
Pero el Arte tiende de manera natural al equilibrio .. Y tanta horizontalidad precisa ser compensada de algún modo. Reparad en ese tronco seco de árbol ...; verticalidad. Y ahora en los dos prismas existentes en la izquierda de la obra, restos de pintura geométrica; aquel que citaba antes como una plataforma y el que sirve de base al árbol ... Fijaros en sus aristas..; verticales unas, para reforzar aquella compensación, y diagonales las superiores, líneas de fuga que impelen a nuestra mirada a perderse en el horizonte, en la luz del fondo .... Y es que siempre que encontréis diagonales, sentiréis dinamismo en la obra; atracción hacia el movimiento.
Los relojes y ese extraño volumen en el centro del cuadro, que soporta un reloj blando, cumplen la misma función dinámica, ofreciendo sus líneas al juego de horizontalidad y verticalidad, así como al de las diagonales, en el caso del reloj duro con tapa y de aquel volumen.
Como vemos, Dalí utiliza una perspectiva tradicional, representado más nítidos y de mayor tamaño los objetos más próximos, pero en mi opinión el espacio resulta extraño, posiblemente por el vacío de ciertas zonas y la ausencia de vida. El punto de vista del espectador es alto, como si estuviese sentado en lo alto de la silla de un socorrista playero.

El dibujo tiene una enorme importancia en el cuadro, como es habitual en Dalí. Los objetos están representados con exactitud y detalle, con pureza en sus líneas, recortados con claridad en el espacio, aunque sus dimensiones no son reales y están deformados.
La luz juega un gran papel. En primer término, el foco de luz, situado a la derecha, ilumina suavemente los objetos, mientras que, al fondo, la costa y la mar están fuertemente iluminadas con una luz muy blanca, deslumbrante, irreal, que resalta su trascendencia.
El cromatismo juega con el contraste entre los tonos fríos (azules, grises, blancos) y los cálidos (ocres, marrones y amarillos), colaborando al dinamismo de la obra, ya que los cálidos acercan los objetos, mientras que los fríos los alejan.

Pero mucho de lo dicho podríamos aplicarlo a otras pinturas... ¿Donde reside entonces la singularidad de esta obra?. Pues en la combinación del significado de cada uno de los elementos pintados con la percepción psicológica del artista ante una idea o situación concreta.
No, no pongáis esa cara. Nos ocurre a todos. Algo exterior nos impresiona y para desahogarnos, se lo contamos a alguien. Lo que ocurre aquí es que el artista lo refiere mediante ciertas imágenes que en su mente tienen una enorme fuerza y un significado preciso.
Y aquí reside una de las grandes dificultades existentes para asimilar la obra daliniana. Hay que saber exactamente el significado que para Salvador Dalí tenía cada "cosa" que pintaba. Es como un lenguaje en clave, codificado; sin el código que nos permite descifrarlo, lo que nos quería decir permanecerá oculto. Por eso, podéis encontrar muchas obras dedicadas a explicar, más que su pintura, lo que significan una hormiga, un reloj blando, el pan (ciclo vital), un huevo (vida, nacimiento) ...

Dicho esto, entremos en la obra.. Para empezar, digamos algo de su método paranoico-crítico. Con él, Dalí encontró un estilo propio, apartado del automatismo, que le permitió mantener el espíritu surrealista. Elaboró un lenguaje que le acompañaría el resto de su vida y que el propio Breton consideró fundamental para el movimiento que lideraba.
Con este método consiguió que su obra fuese el vehículo que transportaba sus obsesiones, fusionando lo consciente y lo inconsciente, lo simbólico y lo real, de forma espontánea pero a sabiendas de que modulaba voluntariamente lo que dictaba la razón. Explicó que se basaba en “el poder repentino de asociación constante, propio de la paranoia, que ayuda a sistematizar la confusión y contribuye al descrédito total de la realidad”.
Pretendía reflejar las imágenes que nacían del delirio, de la obsesión, como las que aparecen en los sueños. En estos, una imagen se transforma a veces repentinamente en otra, se desdobla y adquiere formas irreales, pero familiares y reconocibles.

La manera de conseguir que el arte transmitiera el desconcierto característico de la fantasía interior era a través de una técnica próxima a la realidad, con figuras muy definidas, casi fotográficas. Se debía hacer creíble algo que parecía real, pero que no lo era. Sólo pintando figuras irreales, con un estilo preciso, conseguía transmitir la misma sensación que en los sueños y, por lo tanto, hacer del arte el apoyo y vehículo del inconsciente.

¡Claro como el agua!. Es algo parecido a estos cocineros del "último grito". Hace unos días descubrí el café con leche con croissant, muestra paranoica-crítica muy de hoy en día.

En la "Persistencia de la Memoria", conocida también como los “Relojes Tiernos”, entran en juego muchos de los elementos obsesivos a los que Dalí recurrió constantemente. Expuesta en París, fue la primera obra -que pudo contemplarse- en la que sistematizó la esencia de aquel método y acabó convirtiéndose en una de las creaciones emblemáticas y más famosas del genio ampurdanés.

El artista explicó que un día de verano especialmente caluroso tuvo después de comer un fuerte dolor de cabeza y no quiso acompañar a Gala, su mujer, que salió a hacer unas compras. Se quedó amodorrado en el comedor.. Medio dormido, contempló unos trozos de queso Camembert que habían sobrado de la comida y que debido al fuerte calor estaban semiderretidos.
Esa noche, mientras dormía, tuvo un sueño, como una visión, en la que los churretones de queso Camembert tenían forma de reloj y aparecían junto a un olivo, de ramas rotas y sin hojas, en el que Dalí se había fijado durante un atardecer en Port Lligat.

El cuadro muestra un paisaje onírico, influenciado por los trabajos que realizó sobre el mar en su juventud. Se puede reconocer el Cabo de Creus y aparecen fuertemente iluminados los acantilados de Port Lligat, mostrando el panorama de su playa al anochecer. Primera clave: el Mediterráneo, el paisaje de La Costa Brava, significa la patria en la obra daliniana; luminosa, vibrante, enaltecida.

Centrada sobre la arena de la playa, contemplamos una extraña figura, con pestañas y nariz, que podría ser un a modo de autorretrato del propio Dalí mientras duerme, lo que explica que aparezca en forma de ameba, ya que en los recuerdos y en el sueño, las formas se confunden. Su cuello se elonga hacia la oscuridad y tiene encima uno de esos relojes blandos, como si no pudiera librarse del control del tiempo. Aunque al final, la memoria de lo vivido, nuestro recuerdo, pervive siempre por encima del tiempo cronológico.
El pintor se representa inmóvil y con la lengua fuera, aislado en un paisaje árido y caluroso; en estas condiciones la percepción del tiempo y del espacio, y la apariencia de los recuerdos, se reblandecen, ajustándose mentalmente a las circunstancias.
Esta "cabeza" protagoniza también "El gran masturbador" (1929) y algunas otras de sus obras, como autorretrato obsesivo.

Observamos cuatro relojes de bolsillo, tres blandos y uno duro, con tapa. Los relojes, el tiempo, es un tema recurrente en la obra del artista. Los que se hayan sobre el autorretrato y la rama del árbol, marcan las seis, mientras que el que se encuentra sobre el gran prisma señala las siete y en el restante, al tener echada la tapa, no podemos ver la hora. Posiblemente nos indican el momento en que sucede la escena, el del ocaso en Port Lligat -que nos permite situar el momento del año en que transcurre-.
(No olvidemos que se producía a la misma hora solar que hoy en día, por lo que debemos descontar el adelanto que la legislación impone hoy a la hora oficial. O sea, teniendo en cuenta nuestro adelanto de dos horas y que Port Lligat está en el límite este geográfico de la Península Ibérica, el anochecer se produciría alrededor de las nueve de la noche solares -zulu-, lo que nos sitúa en Junio)
A la izquierda, sobre lo que parece un bloque prismático rectangular de madera, encontramos dos relojes: uno más pequeño, cerrado, sobre el que se apelotona una multitud de hormigas, y otro, enorme, blando y alabeado, de oro -con una mosca encima-, que se escurre por el borde de la mesa. De ésta nace un árbol roto, con una sola rama seca y sin hojas -que representa el paso del tiempo- sobre la que hay un tercer reloj blando y que refuerza dicho significado.

Las hormigas son para Dalí símbolo de podredumbre y putrefacción. Las hormigas y la mosca, que recorren los relojes, forman parte de las aversiones del genio; las hormigas le provocaban especial repugnancia y las asociaba a la muerte o a la descomposición de la materia. La mosca la adoptó de la figura de san Narciso, patrón de Gerona, que atacaba a los enemigos de la ciudad con estos insectos.
Nueva referencia a los efectos del tiempo, incluso aunque se intente "combatir" a base de dinero, con el oro ... Al cabo, la desaparición de la vida, como muestra el paisaje de la obra, muerto, desierto, conformado por aquella rama seca y una tonalidad ocre, vacía. Todo es una alegoría de la subjetividad del tiempo y de la diferencia existente entre el tiempo del reloj-máquina y el del biológico o subjetivo.
Creo que el artista nos muestra que el efecto del paso del tiempo doblega hasta a sus propios instrumentos de medida, de modo que nada ni nadie escapa a su transcurso, aunque nuestros recuerdos deformen la realidad de lo sucedido en nuestra vida. Reconozco que también insinúa como muchas personas creen que modificando ciertos aspectos de la apariencia pueden reblandecer, retrasar, el correr del tiempo.. ¡Vano propósito!.
En esta obra los insectos se relacionan estrechamente con la futilidad del tiempo y su relación con los recuerdos. Como los sueños, con el paso del tiempo, los recuerdos se debilitan y aún así siguen siempre ahí, del mismo modo que los relojes -aun semiderretidos- continúan marcando la hora. El tiempo y el espacio no son permanentes en el mundo de los sueños, sólo existen en nuestra vida organizada. La percepción del tiempo es pues subjetiva; se contrae, fluye, dependiendo de como la percibamos. Los relojes expresan una visión delirante de nuestra irracionalidad, que se enternece y se funde.

Para el método paranoico-crítico adquiere importancia la fusión de lo tierno y lo duro, que son metáforas de la paranoia y de la crítica, de lo inconsciente y lo consciente. En esta obra se plasma a través de la contraposición entre los relojes blandos y la dureza de los acantilados de Port Lligat. Para Dalí triunfa lo irracional frente a la realidad del espacio natural, que queda en un segundo plano, alejado.

"Desintegración de la persistencia de la memoria"
1952- 54 Museo Dalí - Sant Petersburg - Florida USA

Más adelante, tras la Segunda Guerra Mundial, recuperaría esta obra con el título "Desintegración de la persistencia de la memoria", muestra de su creciente interés por la ciencia tras ver las consecuencias destructivas de la energía atómica.
Los relojes blandos, símbolo del tiempo, ya no están apoyados sobre una base firme, sino que flotan en el espacio. Uno de ellos se encuentra bajo el substrato atómico, escapando a todo control.
Fruto del impacto que la energía atómica produjo en el pintor, el tema se repite en “Galatea de las esferas”. Toma como base su obra anterior. Los objetos están formados por átomos, representados por ladrillos que se mueven cual proyectiles hacia el vacío uniforme de la inexistencia, representado por la superficie del mar. Todo se estira, se desgaja, se diluye, se desintegra por la acción atractiva de una energía nueva, que el Hombre sabe como provocar pero no controlar... Me atrevería a darle un sobrenombre a esta obra: "Dinamismo de la vida hundiéndose con el Mediterráneo en un agujero negro....

martes, 10 de junio de 2008

La Justicia no admite excepciones

Las leyes están para ser cumplidas

domingo, 8 de junio de 2008

Mentí, lo confieso...

Hace tiempo que Dianora me preguntó que música oía.. "Ninguna", respondí, "no necesito nunca oír música; vivo perfectamente sin ella". Y contesté así porque es lo que siento habitualmente.
Y quienes visiten a Kalia habrán leído mis diatribas, a ratos, contra la música como camino de plenitud. Mis comentarios reflejan mi manera de pensar. Y pienso como siento, pues siento según mis pensamientos. O lo que es lo mismo: Mis comentarios a lo expuesto por Kalia contienen mi verdad, aunque pueden no ser ciertos.

Y.., es que quiero, busco ser fuerte. Y hay veces, demasiadas veces, que cuando la música es la que es me abre en canal.. Me arrebujo a mi mismo; mi pensamiento se aleja sin saber hacia donde y me siento tierno y débil.... Me quedo inerme. Y me da miedo. Temo; sentir tanto.


Billie Holiday
I'm A Fool To Want You

sábado, 7 de junio de 2008

No olvido


Aunque mantengo la posibilidad de comentar, creo que el gran error español ha sido dejar que las personas sientan y consientan que las palabras sirven para algo en esta podredumbre.

jueves, 5 de junio de 2008

Para discurrir un ratico..

Hace tanto que ya no me acuerdo, estudiaba Teoría del Estado. Reducido a su esencia, ¿qué es un estado?, preguntábanse sabios doctores. Pues aquel que tiene capacidad de defenderse a si mismo hasta las últimas consecuencias, que se representa sin otros apoyos ante los demás estados, y que dispone de su dinero con libertad. Es decir...
Que dispone de unas fuerzas armadas y de una estructura de defensa eficientes, que le permitan disponer de libertad de acción ante cualquier intervención contra él de otro estado, organización o grupo.
Que es reconocido como tal tanto por otros estados como por las organizaciones internacionales e interactúa con ellos sin intermediarios.
Y que organiza libremente la obtención de sus recursos y la distribución de sus gastos, mediante la elaboración de sus propios presupuestos.

¿Destaca alguna de esas tres características primarias del concepto de estado sobre las demás?. Evidentemente. Como dicen los aragoneses, "con perricas, chufletes". Difícilmente dispondrá de algo quien carezca de recursos propios y los maneje a su gusto.

De manera que, queridísimos y amantísimos lectores míos, un estado será tanto más serio y democrático cuanto más control ejerzan sus ciudadanos sobre los dineros públicos. Por eso me gustaba tanto la expresión que utilizaba la excelente y anterior Ley de Procedimiento Administrativo, que calificaba a los españoles como "administrados" -en cuanto a su relación con la Administración Pública-. Y es que suelo exigir a mi administrador que rinda cuentas y no me toque las narices. (La actual es poco más que una hija de aquella, en la que me llaman "ciudadano". Y eso que soy de pueblo).

Pues bien. Al homo economicus le da por elucubrar y en El Blog Salmón, que encontrarán entre mis enlaces, han publicado una interesante y básica calculadora para saber cuantos meses dedico a trabajar para ...

Visto lo visto, ¿no les parece que ya es hora de que los españoles les apretemos las pelotas a nuestros mandamases y no dejemos de amores?.

martes, 3 de junio de 2008

Homo informaticus

Su seguro servidor. Si. Yo. Un gilipollas. Ignorante. "Cagaprisas". Y cuantas lindezas se les ocurran; las acepto todas. Resulta que tengo ante mí eso que los americanos denominan computadora -from computer, ¡oh, yeah!-, los franceses ordenador -mais ouais, l'ordinateur- y yo, mierda máquina.
Viene a resultar que hace no se cuantos días estaba cumplimentando mis autoliquidaciones anuales de Hacienda. Debió ser el profundo placer que me embarga cada vez que vivo dicha situación...
Ya están, pensé.. Ahora, a presentarlas. Lo hice. Sensato que es uno. Lo primero es lo primero, pues tenía que "meterle mano" al ordenador, ya que los altavoces del cacharro no funcionaban y corría riesgos...
Y es que el Servicio Técnico de Microsoft, tras varios intentos de arranque "en limpio", me aconsejó que utilizase el disco de sistema para reparar este último.
Pero antes de ponerme a la faena, sabía -¡si, lo sabía!- que tenía que hacer copia de seguridad en mi disco duro externo, que para eso lo tengo, de los archivos que no pueden nunca perderse .. Y crear una imagen del disco duro ...
Me dijo el "ingeniero" del Servicio Técnico de Microsoft: Tranquilo; introduzca -¡qué palabra, por favor!- el CD de Windows XP en su lugar y arranque el ordenador -como tengo mis años, estudié francés cuando era niño-. Verá -prosiguió- que al arrancar el sistema aparece la opción de reparar los archivos dañados. Utilícela.
Como dije, había enviado la documentación a Hacienda .. Solo me quedaba realizar la imagen del disco duro y crear una copia, en el disco externo de seguridad, de mis queridos, imprescindibles, maravillosos, trabajadísimos, .., archivos antes de "tocarle las tripas" a la máquina. Por lo que pudiera suceder...

Pero en ese momento, mi cara se transformó ..; un rictus de locura apareció en ella.. ¡Mister Hyde había llegado!. Y si, ¿qué pasa?, ¡ni copias, ni imágenes, ni leches!. ¡Pa chulo yo y pa tonto'l'haba, también!.
Así que sin asegurar nada introduje -como meter, más o menos- el CD del Sistema Windows XP que había comprado por 114 euros cuando adquirí el chisme y que tenía su clave validada por Microsoft ....
Miré satisfecho a la pantalla... Dispuesto a introducir.., no.., coñe, a meter; ¡que no!, a pretar mesmamente sobre la "R" -repair, en inglé, que hice como que lo estudiaba de mayor-. "Y colorín, colorado, comería perdices" ....

Mi dedito sandunguero quedose en el aire mientras miraba alelado como un gráfico, a modo de termómetro, me indicaba como mi disco duro -hard drive, en inglé- se formateaba a toa h...... Disculpen lo procaz y soez de mi lenguaje, pero comprendan la situación.
Acababan de convertirse en humo cinco años de archivos de Hacienda y apuntes sobre 12 siglos de Arte Japonés, desde el Periodo Heian ... Y eso, de aperitivo.... Me va a dar un "parabien", que dicen en mi pueblo...

Veo que durante el descanso que me he tomado unos amables lectores y amigos han aportado posibles soluciones. Para aclararlas sigamos contando lo ocurrido...

Llamé al susodicho "ingeniero" y le conté lo que me había sucedido. No le eché las culpas. Sus instrucciones habían sido correctas. Era yo quien, a pesar de darme cuenta de lo que iba a ocurrir, había procedido mal. Me explicaré..
Para comprar un CD con el sistema operativo de Microsoft que vamos a utilizar legalmente hay dos caminos: Uno comprar a Microsoft -por ejemplo- el conjunto de CD, manuales y código de licencia, y otro recibirlo junto al ordenador cuando adquirimos este, como una parte del producto. En este último caso nos entregarán junto con la máquina un CD con el sistema operativo y su clave de activación. Ambos procedimientos son legales, tienen su clave de activación y permiten la actualización en línea desde Windows Update.
Pero la diferencia es abismal. El primero es un CD completo del sistema operativo, que, cuando arrancamos la máquina con él en la caja de CD ROM del equipo, nos permite controlar las operaciones subsiguientes y, por supuesto, proceder a la reparación de los archivos defectuosos sin que desaparezca lo que tenemos instalado.
El segundo es otro cantar. Quien compró el CD original a Microsoft fue el fabricante o montador de nuestro ordenador. Y este hace una instalación en los ordenadores que vende; la que le interesa, incluyendo en ella la mayoría de las veces copias de programas que nos "regala" como parte de la compra. Y estas copias tienen su clave, pues están autorizadas y son legales. Pero los CD que nos entregan no son los de los respectivos programas originales, sino copias -imágenes, algo así como "fotos"- con autoarranque de aquella primera instalación en la fábrica. Con ellos no hay opciones, el todo o nada. Cuando arrancan lo primero que hacen es formatear el disco duro y luego instalan en él aquella "foto". Sin alternativas. Todo lo que hubiese antes se evapora....
Pero hay más. Con el primer CD -el original de Microsoft- podemos solicitar apoyo al servicio técnico de esta multinacional, mientras que con el segundo -el que describo como una "foto"- no es posible, pues lo que tenemos es algo realizado por el fabricante o montador del ordenador y será a este a quien tengamos que pedir apoyo en caso de problemas. Y aún peor; quienes compraron mi marca en determinada gran superficie comercial, tampoco pueden acudir a quien fabricó o montó la máquina, sino exclusivamente a dicho "gran comercio".
En mi caso, acudí al servicio técnico del montador en España del equipo.. Me recibió, una señora hispanohablante.. ¿Saben ustedes quien es Iker Casillas?. Un portero que lo para todo.. Pues eso. Camino bloqueado. Y un cliente perdido para siempre...
(Hay veces que creo que los directivos de las empresas españolas no saben ganar dinero; o sea, clientes que compren sus productos. Como consecuencia de lo que les estoy contando, acudí a una empresa americana de seguridad para recuperar uno de mis programas.
No tenía la factura ni los códigos de compra, pues los tenía depositados como adjuntos en una cuenta de correo de auna@com, que Ono -que compró Auna- ha volatilizado el 1 de mayo, sin otro aviso que una nota en su web.., que nunca visitamos los que usamos administradores de correo.
Solo tenía mi dirección de correo electrónico. Les expliqué a los "amarracanos" el problema, les proporcioné los poquísimos datos disponibles ... Y ellos se preocuparon de indagar en sus archivos. Tres horas más tarde tenía en funcionamiento el programa. Sin pagar un real. Y era domingo... Y, además, son capaces de "ponerse a parir" en Los Simpon's y Padre de Familia. Algo similar en nuestro muy democrático y liberal país es impensable.)

Continúo.. El formateo de un disco no borra los datos de los archivos que contenía. Estos siguen ahí. Lo que elimina son los enlaces que conducían a ellos. Algo así como si retirásemos de las carreteras todas las indicaciones; no podríamos localizar nada.
Para recuperar aquellos solo es preciso utilizar los programas adecuados. Y yo los tenía... Estos programas exploran el disco hasta localizar dichos archivos, luego te los muestra, para que decidas que recuperas, y para finalizar te pide que les marques un disco de destino donde depositarlos, una vez recuperados. Y por pura lógica ese disco de destino tiene que ser distinto a aquel donde se encuentran, pues si los recogemos y luego los depositamos en el mismo lugar, es muy posible que se sobreescriban, destruyéndose la información.

Sin problemas, pensé. Tenía hechas particiones del disco duro, es decir que estaba dividido en cachos. Recuperaría de uno y lo volcaría al otro. ¡Ja!... Eso que creía tan seguro, la partición, y que en mi ignorancia informática me imaginaba como el foso de un castillo medieval, resulta que es solo una tabla de asignación de espacios. Algo así como otro programa más. Si te lo cargas, desaparecen las particiones al instante. Mi gozo en un pozo.

Bueno... Tengo un disco duro externo... Recuperaré las cosas sobre él. Pero mi disco duro externo se conecta al ordenador mediante USB... Y mis programas recuperadores, algo ancianos ya -poco más de cuatro años- no reconocen dichas conexiones. ¡A cascala!.

En esta tesitura tuve que hacer un análisis coste-beneficio muy elemental. Comparé lo que perdía y podía recuperar, con las consecuencias de llevar el ordenador a un taller. Y resolví volver a empezar desde cero....
(Gracias a las copias de seguridad del disco duro externo y al archivo en red, he recuperado todo lo que me interesaba. Lo de Hacienda y los trabajos sobre Arte Japonés lo tengo en papel, por lo que el problema se reduce a realimentar el ordenador. Solo he perdido parte de los datos de documentación e información. Pero .. ¡seguro que se habían quedado obsoletos!.)

En realidad, siempre he querido ser un marujo. Lo que he hecho es limpiar y organizar mis armarios. Nada más. Y nada menos. Y estoy satisfecho.

Para finalizar, me atrevo a aconsejar:
  • Utilicen discos duros externos para guardar copias de seguridad de lo que no quieran perder.
  • Archivos de no mucho volumen o ciertos datos sensibles, pueden convertirse en adjuntos a correos electrónicos que se envíen a ustedes mismos. En su cuenta de correo crean una carpeta para guardarlos y allí estarán tranquilos. Además, vayan donde vayan, los tienen a su disposición..
  • Utilicen cada día más programas de oficina en red, como ThinkFree Online, Buzzword Adobe Acrobat, o Google Docs. Tienen las mismas ventajas de lo expuesto inmediatamente antes.
  • Hagan particiones de su disco duro. En una guarden sus programas y en otra los archivos de datos. O mejor, tengan dos o más discos duros físicos instalados. Y utilicen uno para guardar una "imagen" de cada uno de los otros. Si antes de hacer dicha imagen, realizan una buena y profunda limpieza de virus, troyanos y demás, seguida de una desfragmentación, ante cualquier problema les bastará descargar la imagen correspondiente en el disco deseado para volver todo a su estado original e impoluto. Para realizarlo les recomiendo Norton Ghost.
Dulces sueños...
(Que no se entere nadie. Los altavoces siguen sin funcionar. Tan "panchos")