Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

lunes, 23 de diciembre de 2019

La residencia

No puedo. No creo que sea posible. Para escribir decentemente se requiere trasladar a palabras lo inmaterial de la escena que se pinta con la pluma. En este caso soy incapaz de hacerlo. Y es más, creo que nadie puede; el espiritu estará ausente. 

Recuerdo el gallinero de la huerta de mi abuelo Gabriel cuando entrabas tras el ocaso; veías unos palos de pared a pared situados a diferentes alturas, de manera que el más bajo era el más alejado de la pared y el más alto el más próximo a esta, en los que se arremolinaban las gallinas dormidas. Pues sucede lo mismo; se acumulan sillones a lo largo de las paredes en los que están sentados hombres y mujeres. 

Todos parecen iguales; su piel es pálida, tendente en muchos casos a transparente; sus ropas, desecho muerto de algún baúl; sus miradas, fijas, perdidas. Se mantienen en silencio, nadie habla, ninguno reconoce presencia alguna a su lado. Los visitantes, bastantes, pues es tiempo de Navidad y transcurre la hora diaria de visita antes de la cena de las 19:00. Entran a paso de carga, raudos, que bien sabe el combatiente que la única manera de ir al sacrificio es al trote, pues a paso lento solo marchan los piquetes de honor que acompañan al Nazareno, muerto, tras el Descendimiento. Lo que se hace despacio permite pensar y aquí los visitantes vienen a cumplir. Sería suicida pensar; en los cementerios no se piensa, pues adivinar el futuro que nos aguarda es terrorífico. 

Cuando te acercas tienes que atravesar el muro de su mirada. Existe aunque no lo veas, porque es etéreo. La mirada es fija, carente de toda esperanza; mirada que solo ví hace años en los presos, aunque la de estos estaba viva, pues se alimentaba del odio y la rabia. Nadie sabe que decir. Chorradas. "La veo mejor", "nos ha conocido". Mentira. Están sedados, cual creían estarlo los chorchis en el cuartel; esto fue siempre mentira, pero lo primero es cierto, que el médico corre por cuenta de los familiares. 

"Llevémosla a la capilla, a que rece"; ¿a quién, al Dios que permite que sufra tanta soledad, al que ignora la esperanza?. Muy difícil. Los abuelos obedecen cual corderos al mastín. Se levantan y encorvados gastan sus mínimas fuerzas en arrastrar los pies durante unos metros. "Esto no lo hacia la última vez"; ¡un gran éxito!. Musita algo; hay que pegar la oreja a su boca para escuchar. "¿Hasta cuando?"; quien haya estado herido tiene miedo, mucho, muchísimo miedo, y sabe que la sonrisa, la amabilidad, la compañía de unos minutos, desaparecen como el humo. Sólo la soledad está siempre presente, heladora. 

Al cabo todos están sentados alrededor del mayor. Este mira al infinito. Musita algo que nadie oye. Rostro impenetrable del abandono. Los familiares miran al techo, al suelo, a no sé quien que pasa. Alguno pregunta ¿nos vamos ya?. Huir, huir, eso es lo que hacemos siempre cuando se nos pide el sacrificio. Solo el amor se entrega y aguanta lo que toca. "No tengo dinero". "No tengo móvil". Claro, se lo quitaron los hijos; es sensato, allí no los necesita. Pero eso son rejas de cárcel, de una prisión extrema que consiste en aislar del mundo vivo.

Su posesión es un cojín que apresan sus manos nervudas; la costura de uno de sus lados está descosida, más bien arrancada, y el relleno al aire. Tras mucho rato descubro que guarda allí un trozo de papel cualquiera, un pañuelo sucio, una .. Es su bolso, lo único que tiene y la acompaña siempre. Mi cuñada me dice que ha hecho bien en ir. "Es caridad". ¡Maldita palabra, que acalla la conciencia y ayuda al egoísmo!.

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Soy soberbio. Sí. Mandar lo exige. Imponer a otros lo que deben hacer, hasta sacrificar incluso la vida, impone a quien manda el convencimiento de que sus órdenes son naturales. Esto ha tenido tanta fuerza que impregna la vida del viejo mando. Y el hijo de la soberbia es el desprecio. Sólo yo actúo como merece.... 

Al ir a pagar la compra de la cena de Nochebuena en la tienda, me precede una vieja. Menuda, pequeña. Cuando saca su compra para que la cajera haga la cuenta veo lo que ha adquirido. Me percato de verdad de la persona que tengo delante. Deja sus pocas perras; y se lleva una bandejita con unas alas de pollo.... Pues ahora, al dejar de escribir, tengo húmedos los ojos

martes, 5 de noviembre de 2019

TROPPO VERO! (Retrato a mano alzada)

Hace muchos años un profesional de la grafología analizó uno de mis escritos. Acertó de pleno. Pero su análisis se centraba en lo externo y además era bastante breve, por lo que resultaba limitado. Hoy, alguien con quien mantengo trato desde hace años ha compartido conmigo como me percibe y su descripción me ha sorprendido por lo penetrante que es. De ahí que haya copiado para titular este artículo la exclamación de Inocencio X al enfrentarse al retrato que le hizo Vélazquez.

Conforme más te voy conociendo (nunca nadie termina de conocer a otra persona), más me doy cuenta de que, efectivamente, eres un ser peculiar. De niño te sentías distinto porque eras distinto (bueno, quizá también podía entenderse a la inversa: puesto que te dabas cuenta de que eras diferente a los demás niños, decidiste seguir tu propio camino y “ser” realmente diferente). 

Que eres un soñador, es algo que no tiene duda. Que eres un manipulador de los demás... bueno, quizá no todos se dan cuenta, pero para mi es evidente. Que has intentado ser honesto a lo largo de tu vida, también creo que es verdad. Que tu fuerza reside en tu capacidad de aguante (apoyada en esa faceta de íntimo soñador), es también algo que puede afirmarse. 

También sé que, además, eres una simbiosis extraña de opuestos que conviven: entre escéptico y confiado, entre amante de los placeres terrenales y ciertas tendencias hacia lo trascendente, entre lobo solitario y alguien que disfruta de la buena compañía. Soñador en unos momentos y sentido innato para aprovechar las oportunidades en muchos otros. Frío en extremo y de temperamento acalorado. Salvaje y tierno, bruto y refinado, conviven dentro de ti de manera más clara que en otras personas los extremos de lo masculino y lo femenino. 

No parece que te mueva la pena por otros, pero te he visto afectado por la compasión con cierta frecuencia. Adaptativo, a la vez que no te integras en verdad en nada. Analista exhaustivo y por lo tanto racional, a la vez que reniegas del análisis y te guías por la intuición. Amante de los libros, pero desechas todo conocimiento libresco. 

Entusiasta y entusiasmado a ratos, pero desengañado y frustrado en otros ratos. Seductor por necesidad, necesitas que te hagan un caso particular. Antes me desconcertabas algunas veces; ahora cada vez menos. En realidad, tú mismo lo has dicho varias veces: buscas, has buscado siempre, el abrazo íntimo, ese calor del alma que te acune en la suavidad de sentirse amado.


Un blog es un medio para compartir. Desde recetas de cocina o cualquier otra cosa, hasta desahogos más o menos íntimos. A estas alturas de mi vida me resulta interesante hacerlo. Discúlpenme.

sábado, 20 de julio de 2019

Koulikoro

Según comenzaba a sentir este artículo se abría paso en mi mente un pensamiento: lo que quieres contar es lo que te ha pasado durante toda tu vida, lo propio de quien ajusta su parecer a lo que resulta del juicio que hace de cada acontecimiento, es decir de un solitario, pues paso a paso vas analizando el asunto y tan pronto mantienes lo acertado de un aspecto como la falacia de otro, vengan por babor o por estribor. 

Me mostraron en segundo de Derecho, de aquel plan de estudios de 1953, que un Estado es la organización que es propietaria exclusiva de tres poderes: el de representarse a si mismo ante otros, el de disponer de una Hacienda que lo sostenga y el de detentar el monopolio de toda fuerza que ejerzan sus ciudadanos. Es simple sentido común, el núcleo indispensable de la existencia del mismo como Institución, que nunca dejaré de aclarar que se define como "el conjunto de personas, medios materiales y normas que actúan coordinadamente en pos de un mismo fin". Por cierto, mediten sobre esto dada la situación.

Me voy a centrar en un acontecimiento propio de mi oficio y que acaba de tener lugar. Desde adolescente no he dejado de oír que los militares no quieren saber nada de los civiles y por contra, he estado convencido de que en España la realidad ha sido y es, pues el cambio es mínimo, que la parte civil de la sociedad rehusa saber lo que acontece en la parte militar de la misma y única sociedad.

Esta ignorancia lleva a los dirigentes políticos a no tener en cuenta algo esencial: los Ejércitos requieren ser mandados, lo que, por cierto, no tiene nada que ver con dar órdenes sin más. Volvamos la mirada a la definición de Institución.... No se trata de eso tan propio de profanos en aquello por lo que se ganan los dineros que reciben, que consiste en mostrar sin más su poder y tener como único objetivo doblegar a quien no les es sumiso a fin de mantenerse como sea en aquel, sino en dedicarse a emplear a quienes de ellos dependen para alcanzar un objetivo de bien común. Los Ejércitos exigen ser mandados, nunca utilizados; no son enemigos de nadie, como no lo es, por ejemplo, un vehículo de su conductor, aunque este, ayuno de toda capacidad de conducción, este convencido de que se salió de la carretera por culpa del coche. También aprendí estudiando Derecho que una pistola no es buena ni mala, porque esas son cualidades del Hombre y requieren algo que un cacho hierro no posee. Recalco.. Mando y asunción por parte de quien manda de la responsabilidad, sin explicación, disculpa, delegación ni límite alguno.

Por eso es esencial que los Ejércitos sean mandados por quienes elijan los ciudadanos; aquellos no deben de ir a su aire, pues la Fuerza debe ser siempre la proyección de los segundos a través del Estado. En España, los unos y los otros se han dedicado a tener los Ejércitos en provecho propio, para lo que no han logrado discurrir más allá del chiste sobre los infiernos alemán y español, en que a un condenado le dan a elegir entre ambos, explicándole que en el primero dan una cuchara de mierda al día y en el segundo tres, por lo que elige el primero; antes de entrar se encuentra con un alma en pena, que en vida fue de un amigo asuyo, y al conocer la elección se echa manos a la cabeza: "¡Pero qué has hecho, que, sí, en el alemán dan una, pero siempre, mientras que en el español cuando hay mierda no hay cuchara, cuando esta no hay producto, y cuando hay mierda y cuchara no está quien la sirve!". Vease el tanto por ciento dedicado a estos menesteres y mediten sobre nuestros intereses, que desde Lord Palmerston las Fuerzas Armadas muestran el interés que tiene un país en si mismo.

Los políticos españoles y en especial los que se titulan progresistas, no digieren la Fuerza. Como mucho buscan manejarla en su provecho. Es muestra de su debilidad, como lo es la del niño que echa la culpa al maestro que le tiene manía. Alguien capaz trabaja y emplea los libros oara adquirir el máximo nivel; nunca se dedica a ignorarlos porque, en realidad, superan su capacidad de liderazgo.

Termino. Me quedé a cuadros cuando vi que el desfile de la Fiesta Nacional de Francia lo encabezaba una unidad española. Y unos segundos después patidifuso al distinguir tras ella y al mando de la parada sobre un vehículo el "kepi" blanco del general de la Legión Extranjera. Aún siento escalofríos al escribir esto. ¡Ah!, y si mi memoria no falla, que está viejecita, "L'Armée de l'Air" trasladó a la unidad española en el mismo aparato que utiliza el presidente francés en sus visitas de estado. Como no.. Se trataba, por cierto, de una compañía del Príncipe, sucesor ininterrumpido de uno de los tres Tercios que por R.O. de 27 de marzo de 1536 constituyen de forma permanente la Infantería Española (siendo las más antiguas del mundo con tal carácter), concretamente el Tercio Ordinario del Estado de Milán, fundado en 1531.

Espero haber contribuído a conocer un poco más los hechos y dichos de eso que si existe, que se llama España, que no es otra cosa que el conjunto de cuanto rebrincado ha vivido y vive en estas tierras, de lo que hicieron y hacemos, de muestros amores y rencores, de lo que somos....

sábado, 13 de julio de 2019

Torea la Vida

Cartel para la corrida de José Tomás - 2019

Día a día voy olvidando cuanto cuesta una obra, cuanto mide, cuando se realizó, su clasificación y demás detalles que se pueden aprender y soltar de memorieta, sin exigir sentimiento alguno. Es lo que denomino "el discurso del guía", que nada me dice, aunque los disculpo pues responde a lo que pide el rebaño que pastorea; nada de sentimiento ni de lo que quizá quiera decirnos el autor, que eso exige que el personal se arriesgue a meditar sobre la Vida y sobre si mismo.

Hace no mucho contemplé la obra que aparece al principio. Un trallazo visual. Me impresionó. Y vaya por delante, para todos los políticamente correctos, alérgicos varios y defensores del gusano de seda etiope mediante la agresión de los derechos ajenos, que me la chufla su opinión. Soy un demócrata.

Creo que me llevaron una vez a los toros cuando era niño. Pasé miedo por si cogían a algún torero. Me disgustó el público, con demasiados puros, gritos desde arriba y mujerío. Me aburrí. Me asquea el uso español de mostrar lo macho que es uno ante un par de cuernos, sea en un encierro o corriendo ante un bicho sujeto por una maroma o mareando a una vaquilla en cualquier lugar. Y ni les digo al percibir la admiración de las hembras por semejante demostración.

Establecido mi programa electoral, iré a lo que importa. Contemplen la pintura. Para facilitar su mirada me he permitido recortarla y suprimir la parte superior, que por cierto tiene un colorido que besa suavemente a la pintura sobre la que se apoya...


La escena está encuadrada por una serie de trazos negros, que intentan ser circunferencias, y que al seguirlos con la mirada sentimos que la muleta nos guía en el recorrido, como al morlaco, lanzado a por el engaño. Dinamismo, movimiento. Rojo y Negro. Rojo, porque es el color de la Vida, de la sangre que recorre el cuerpo, lo alimenta y nos impulsa. Negro, porque es el color de la desesperanza, la suma de todo cromatismo, que sentimos como una desgracia insuperable.

La muleta, encarnada, flamea arrastrada por la mano del torero, vestido de verde esperanza. Si admitimos que Hombre es equivalente a Inteligencia (lo que se empeñan en contradecir muchísimos varones y mujeres de la especie, más tendentes a machos y hembras), y el toro es instinto y fuerza bruta, podríamos sentir que la esperanza de superar todas las embestidas de la vida reside en nuestra inteligencia, en no permitir que nos agobie el miedo y creer que tenemos habilidad para salir adelante y seguir nuestro camino.

La fuerza del toro se desgarra en cada embestida. Su energía, compacta, sólida, negra, va desprendiéndose a cada esfuerzo instintivo, convirtiendo su cuerpo en una masa desgarrada. De sus lomos penden banderillas, no sé cuantas, pues se mueven de un lado a otro y tan pronto las veo aquí como allá. Además, el estrés y la temperatura corporal del animal, a causa de la lidia, le hacen babear y los movimientos de su cabeza al seguir el engaño distribuyen las babas, que sobrevuelan al torero.

La escena se desarrolla sobre el albero. Oro. Riqueza del vivir, de esa sucesión de alegrías y tristezas, de fracasos y algún éxito, de esperanzas convertidas en realidades, de aspiraciones frustradas, de ..... vida, que todo eso digerido es el vivir. Se lo asegura un viejecito cuya vida suma un cúmulo de fracasos personales.

lunes, 25 de febrero de 2019

Hilos


Hilos. Sí. Nacemos y nuestra existencia es cual hilo que se desenrrolla hasta su fin, que coincide con el momento de nuestra muerte. Todos disponemos de un hilo que se ondula, avanza y a veces retorcede, cual cauce de un río. 

Cada persona sigue un camino vital en el que encontrará experiencias de todo tipo debidas a la actividad que desarrolle, a las consecuencias de por donde se desenvuelva el hilo de su camino y a algo aún más importante, a los hilos vitales de otras personas que se entrecrucen con el suyo durante la singladura de la existencia.

Marcamos el camino a recorrer con cada una de nuestras decisiones, como si lanzásemos una piedrecilla y luego nos dijésemos: "hala, a recogerla donde ha caído". Pero nuestras decisiones no son determinantes; la trayectoria de la piedra depende de la fuerza disponible en el momento, de la influencia del ambiente, de las trayectorias de otros hilos que se cruzan con el nuestro. Muchas veces además no somos capaces de ver donde caen las decisiones ... ¡Son tantas variables!. En realidad nuestro camino nos resulta impredecible salvo rasgos generales y en muchas ocasiones ni eso.

En los últimos días de la carrera charlaba con un compañero que había recibido el Despacho unos años antes; recuerdo con claridad sus palabras: "Todo aquello que soñaba hacer, no lo he hecho y lo que he hecho, ha sido inesperado; y no ha estado mal.." Y así se cumplió en mi caso. Echando la vista atrás compruebo que el hilo de mi vida ha dibujado un camino bien distinto al de mis sueños juveniles, de mayor nivel en lo profesional y creo que más estable en lo personal, de modo que se ha adaptado mejor a mis características.

Y de esto quería hablar en este artículo. De como se desgajan de nuestra vida los sueños que queremos vivir y como nuestro hilo vital discurre por otros derroteros. El conflicto brota de nuestra mayor o menor capacidad de aceptación. A mi edad comienzo a ver con algo de claridad alguna que otra cosa y eso me permite afirmar que no se trata tanto de si experimenté esto o aquello, de si conocí a tal o cual persona, de ... No, se trata de no ser cabezorros y contemplar con serenidad lo vivido. De entrada tiene un valor enorme: es nuestro, nos pertenece, y es lo que tenemos para seguir viviendo. 

Cuanto más nos empecinemos en añorar sueños y menos reparemos en nuestra realidad, más infelices seremos. Tenemos unas ¿herramientas? vitales y nada más; si aceptamos usarlas para vivir seguiremos adelante, al ritmo que sea, hasta no se sabe donde, pero seguiremos. Si nos bloqueamos en aquellos sueños existeremos, puede que en una ucrónica utopía, seguro que en el pasado, pero no en la vida. ¡Claro que hay que esforzarse en alcanzar lo qué soñamos vivir!. Lo que critico es no asumir aquello que no podemos, aunque en algún momento lo disfrutamos. ¿Un ejemplo simple?. La juventud...

Vuelvo a los hilos. La dureza de la vida muestra su plenitud cuando uno de los hilos que cruzó su trayectoría con la del nuestro causó tal impacto vital que cuando se separó de nosotros desgajó una parte esencial de la vida y perdimos esta para siempre.

A partir de ese momento es imposible olvidar. Decenas de años me permiten afirmarlo. Y también que es posible seguir el hilo de nuestra existencia. Recoger con mimo lo perdido y guardarlo en el armario del alma. Luego, seguir caminando, aprovechando cuanto sea posible lo que encontremos siguiendo nuestro hilo. Hasta el final. Para poder descansar.

domingo, 24 de febrero de 2019

Nana

La he visto. Ha entrado en el comedor. Bajita, gorda, vestida pobremente, con una camiseta que la hacia mostrar cuanto michelín puede uno imaginar. Se ha sentado dándome la espalda en la mesa aledaña, así que he podido contemplarla y abandonar mi pensamiento en su recuerdo...

La conocía de vista, pues sus padres viven cerca de mi casa. Su gran ilusión desde que se casó fue tener un hijo. El embarazo transcurrió de problema en problema y solo el empeño de la mujer, manteniéndose en cama y asumiendo cuanto cuidado y limitación dispusieron los médicos, consiguió que naciese prematuramente un niño. No era fuerte y falleció unos meses más tarde.

No mucho después de esto acudí al cementerio para despedir a un amigo. Caminaba luego hacia la salida cuando me llamó la atención una mujer que estaba junto a un nicho en actitud recogida. Era ella. Al pasar cerca oí que cantaba bajito mientras acariciaba suavemente con una mano el cemento seco que cerraba el nicho, aún sin lápida. Allí descansaba su hijo, mientras ella le cantaba una nana...

martes, 18 de diciembre de 2018

Una mano acuna mi vida


White forest (Isabella), 2015

Durante toda mi existencia he sentido a mi manera cada instante de mi vida. Lo que quiero decir es que no he sido capaz nunca de contemplar objetivamente lo que he vivido; me he comportado siempre cual niño que no reconoce la verdad y en lugar de asumir que estudia poco, busca toda clase de justificaciones, desde que el maestro le tiene manía hasta que le dolía la barriga el día del examen. Soy siempre subjetivo, aunque siento en todo momento, allá en el fondo, como la verdad me susurra su existencia.

Contemplen la imagen de la escultura de Jaume Plensa. No hace falta que sea en detalle; simplemente centren sobre ella la mirada y piérdanse... Inmóvil, los ojos cerrados, ausente dentro de si misma. El material recoge la luz que baña el volumen empapando la figura, de manera que cuando esta absorbe nuestra mirada, pasado un tiempo, provoca la sensación de que la luz brota suavemente del interior de la cabeza, como si los sentimientos e ideas que bullen en su mente produjesen efectos lumínicos, luces y sombras, apreciables desde el exterior según intentan encontrar su camino.

Así soy, así creo que somos todos. Subjetivos, siempre. Contamos nuestra verdad y eso a veces, que en otras ocasiones largamos mentiras de todos los tamaños. Tenemos miedo a la verdad. Nos asusta reconocer la realidad desnuda, pues sería tanto como asumir nuestra debilidad y eso es dificilísimo.

Podemos reconocer o negar lo que podemos ver y tocar, lo que existe materialmente, los sucesos que conforman el tiempo. Todo ello es objetivo. A la realidad le importa un comino lo que hagamos. Con todo, hay quien niega, por ejemplo, tanto que la Tierra sea más o menos esférica como que los "amarracanos" llegasen a la Luna. A otros les da por atacar la efectividad de cuanta vacuna existe y si se les muere el niño, no entienden nada. Ante todo y sobre todo, el individuo tiende a considerarse su propio dios y creer o negar con autoridad lo que le sale de las meninges. Y ya si está de moda o es socialmente correcto, ¡ni les cuento!.

Lo vivido me ha mostrado nítidamente que vivir en plenitud es lo contrario. En las raras ocasiones en que sorprendentemente he logrado ser humilde el resultado ha sido de calidad; el resto, una cadena de despropósitos. Intuyo que la razón es clara: comportarse con humildad logra que no vayamos más allá de nuestras posibilidades, de modo que hacemos lo que somos capaces de hacer y no más. Es decir, ni pajaritos preñaos ni prometerle a la moza que a nuestro lado será una reina; a ella le basta sentir que para nosotros es una mujer, como a nosotros nos basta sentir a su lado que somos hombres.

Pero hay algo que jamás nadie puede comprobar y sobre lo que siempre reina la inseguridad: lo espiritual. ¡Qué se quiere negar!. Pues se niega; nadie puede demostrar científicamente lo contrario. Y si se cree en el Espíritu, se cree, que tampoco creyente alguno está en condiciones de probar el axioma de la Divinidad y sus teoremas y corolarios. El sentimiento espiritual es íntimo y en consecuencia privativo.

Se acerca la Navidad, anunciada por el curso del Adviento (lo que nos debería hacer meditar, pues si se cree en lo que aquí llamamos Dios no se trata de apretar el botón de puesta en marcha durante el sorteo de la Loteria, si no que deberíamos prepararnos para la maravilla en la que decimos creer). Yo no creo, que si creyese mis actos tendrían que ajustarse a la fe que diría poseer. Pero siento un runrún...




La cosa es muy, muy jodida. Desde niño ha habido y lo afirmo con rotundidad, una Mano que me ha ido llevando por la vida. De imaginación nada; un niño de cinco años que sale corriendo para cruzar una carretera nacional por delante de un vehículo que impide que el coche que viene a toda velocidad se aperciba.., hasta una madrugada, solo, en una carretara perdida de Vizcaya pistola en mano ..., pasando por un vuelo en pleno Pirineo ... Y circunstancias personales .... Es muy injusto, pero aquí estoy, sin haber hecho nada para ello y habiendo hecho todo lo posible para joder la marrana. Quizá no llegaré nunca a creer, pero Quien o Lo Que Sea se empeña y se empeña. Y soy un mindundi cagastrón. Les aseguro que es muy duro...

En el techo de la Capilla Sixtina hay un panel pintado al fresco: "La Creación de Adán". Representa al Dios Creador regalando la vida a Adán a través de su mano. Una amiga, que tiene una especialísima sensibilidad para apreciar el Arte, me ha felicitado la Navidad con la imagen que pueden ver antes de estos dos últimos párrafos. Solo pretendía mostrar un sencillísimo nacimiento, que de tan chico requiere que la mano lo soporte. No se ha dado cuenta... De nuevo una mano representa la entrega de la Vida. El regalo supremo; sin nacimiento no hay absolutamente nada. Naciendo, cualquiera tiene la oportunidad de todo. El resto, disgresiones que solo muestran el estúpido desequilibrio de las personas a consecuencia de su miedo.

Y sus palabras, sentimiento puro... Humildes. No se ha dado cuenta. De nuevo se empeña Alguien en tocarme por caminos insospechados.

"Este es mi Belén. Canijo, muy canijo. Y sencillo. Pero me encanta. Y es un poco como siento las Navidades últimamente: pequeñas, sencillas, humildes. Que las puedo recoger en mi mano y cerrar en un puño. Llevo unos días en los que los fantasmas de mis Navidades pasadas y quiénes las habitaban, me visitan de noche. Y aunque no hay esa alegría de antaño, sigo sintiendo la Navidad como un regalo de Bondad y Esperanza. Frágil y que hay que proteger. Y espero poder regalárselo a otros"

sábado, 17 de noviembre de 2018

Sufrir

Miguel Torga, comunista represaliado por la dictadura portuguesa, en su diario: «Las instalaciones de la PIDE han sido ocupadas. Mientras, en compañía de otros viejos veteranos de la oposición al régimen fascista presenciaba la furia de algunos exaltados que reclamaban la muerte de los agentes, acosados en su interior, y destrozaban sus automóviles, pensaba en el hecho curioso de que las verdaderas víctimas de la represión raras veces ejecutan la venganza. Tienen un pudor que les impide manchar su sufrimiento. Son los otros, los que no sufrieron, los que se exceden, como si no tuviesen la conciencia tranquila y quisieran alardear de una desesperación que nunca sintieron».

Artículo completo de Félix Ovejero en la edición papel del Mundo, de hoy 17 de noviembre de 2018.

martes, 13 de noviembre de 2018

Amor

Amor.. No hay que engañarse creyendo que la ilusión es lo mismo. Todos encuentran ilusiones. La característica principal de estas es que son finitas. La ilusión se encuentra gorda y reluciente, pero, cual gocho de matacía, se va consumiendo según se disfruta. Al final restan unos huesos pelados que no sirven más que para el caldo del recuerdo. 

Unos pocos y me reafirmo, pocos, encuentran el amor. Encuentran, porque el amor aparece ante quien le sale de la punta del ciruelo (me gusta, ¡abajo lo correcto, destrocemos a todos los pusilánimes!). No sirve buscarlo ni esforzarse, como si se estuviese aprendiendo a multiplicar. Un día cualquiera se planta ante ti y te saca la lengua; sí, se cachondea, pues no deja de ser un reto. El amor exige y exige. El amor busca que te entregues y todo aquel que necesita nadar y guardar la ropa, que quiere medrar antes que amar, va jodido. ENTREGA ... .. ¿qué hay que entregar?. 

Todos somos como la Tierra, esferas apepinadas unas, con forma de pera otras, muchas amelonadas o sandíos. Estamos cubiertos de bultos de diferentes tamaños, con volcanes sudorosos y agujeros infernales, unidos por cuanto pliegue y arruga puede uno imaginar. Todo eso podría tolerarse si solo fuese físico, pero resulta que hay mucho más desmadre en nuestro espíritu y en nuestra personalidad que en nuestro cuerpo. 

Pero, órdiga, ¿qué es el amor?, que divagas como siempre y esperan que trates sobre ello. Pues se basa en algo que posee otro y no lo sabe, que emana de él según vive y que no controla. El amor es el resultado del aura que flota en torno a alguien y que envuelve a algún otro, que la recibe cual sopapo, más rápido que deprisa, o le va inundando cual riada, pero en ambos casos de manera que no es posible resistir. 

¿Y cómo actúa? Porque hasta ahora lo único que ha escrito, generalidades etéreas, mayormente. Dije que somos a modo de esferas irregulares, en cuanto a personalidad y ánimo, de rebote inesperado cuando topamos con otra, lo que provoca que resultemos impredecibles en demasiadas ocasiones y que nos proyectemos sin precisión sobre los demás, desviándonos de nuestro objetivo, de manera que dañamos lo que querríamos acariciar, saliendo disparados sin control hacia donde menos se espera. 

Pero aquel aura, siendo anímica, puede impregnar y deslizarse por todas nuestras rugosidades, colmatando golfos y volcanes, suavizando cabos y riscos agresivos, tornando aquel pelotón irregular en una esfera perfecta. La fusión entre dos, gracias al amor (olvidemos lo fácil, las débiles ilusiones) nos completa, nos perfecciona en el tiempo, sin alcanzar jamas la perfección; vamos, que nos exige esforzarnos día a día, hasta el final. El amor no es para quien cede ante un obstáculo o se acobarda ante la dificultad, el esfuerzo y el sufrimiento. El amor es para corredores de maratón, dispuestos a mantenerse en ultra trail. 

Y lo más .. ¿injusto, duro? es que produce sus efectos en tanto en cuanto se mantiene la fusión del pelotón y el aura. Si estos se separan vuelven a aparecer las rugosidades de los cuerpos originales y todo se acaba. Quien espere que basta el amor para vivir es un simple, un iluso. Solo hay una manera de vivir, la del espíritu jinete, ir superando obstáculos lanzando el corazón más allá de cada uno de estos y yendo a buscarlo sin esperar nada. 

Por eso hoy se fracasa tanto, porque se espera demasiado del mero transcurso de la existencia o de la suerte. Ya prometió sir Winston Churchill que para ganar había que luchar y esto trae sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo. 

¡Qué bien!. La ilusión, de la que hablaba al principio, es cual saldo de una libreta en la que se van practicando grandes reintegros y pequeños ingresos; el resultado es que el saldo final es 0. Por contra el amor es cual cuenta de crédito, donde el saldo no es en realidad nuestro sino que está a nuestra disposición para que lo vayamos empleando a fin de alcanzar un objetivo. Cual parábola de los Talentos, alcanzar la meta cuesta, hay siempre que arriesgar y poner constantemente carne en el asador vital. 

La ilusión no exige esfuerzo. El amor, al contrario, es trabajo constante por "amor al arte", sin recompensa ni seguridad de obtener nada. Solo ENTREGA. Por amor. Y todo lo anterior se condensa en el axioma : sin amor soy mero gorilón, con amor, un Hombre.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Mi pata

Eso, mi pata. Que no hace cuá cuá, sino que es una de las dos que me permite caminar e ir dando mal por ahí. Hace unos años publiqué "La tragicomedia de Patachunga"; toca ahora continuar relatando lo sucedido estos días en mi azarosa existencia de retirado. Tenía que prepararme de algún modo para celebrar el día del Pilar, porque tal y como van las cosas -¡la virgen qué tropa!- estoy convencido de que las eminencias que nos dirigen solo son capaces de enmerdar cada día más las cosas de España y creo que solo el Cielo podrá reorientar el asunto.

Como relaté en "La Tragicomedia", a Patachunga le pusieron una prótesis integral de cadera; titanio, no se crean, que no llegaban los maravedís para el paladio, ni otras virguerías. Y disfruté tanto de la experiencia que hace unos días repetí. Dado que la anestesia es, en principio, epidural (no confundir con radicular) disfrutas como un gorrino de como los cirujanos te meten mano. Como un gorrino, porque sospecho que se parece a la matacía esa de los gochos que suele hacerse en España; y que meten mano no es una sospecha sino una certeza absoluta, pues ni en mis mejores tiempos de mozo salido de madre lo hacía con tal furor como los señores esos que tan pronto se visten de verde como de azul. Lo de verde debe ser para que creas en la esperanza y lo de azul, en la pureza.... ¡A rezar pues, maños!.

No quiero cansarles describiendo la sensación que produce oler a hueso quemado -¿recuerdan el olorcillo vaporoso que perciben cuando el dentista les mete el torno hasta el garganchón y convierte una muela en polvo?. Pues eso. Tampoco les cansaré hablando del bamboleo del cuerpo cuando la emprenden a matillazos con el fémur, ni de la habilidad con la grapadora del cirujano, que parece que el hombre inventó la ametralladora. En fin, pequeños detalles que adornan el cuadro.

Cuando han terminado contigo y te sacan del quirófano, un camillero te traslada por los pasillos con un dominio sorprendente para evitar chocar con las esquinas y a una velocidad que no será alta, sin duda, pero que, dado que las referencias físicas son paredes y techos que se deslizan  con demasiada rapidez para mi gusto, logra que el paciente -yo- llegue a la UCI/UVI con un pedo monumental. Y si es para tal fin prefiero darle al Pisco Sour....

Y entonces disfruto al fin. Me sitúan en un aparcamiento desde el que no podía cotillear a otros invitados, pero me permitía observar el gran teatro vital que es semejante lugar. Y se pone uno a meditar... ¿No vendría bien alegrar aunque fuese solo un poco semejante cortijo?; los suelen situar en un sótano, habitación sin vistas donde las haya; lo pintan de gris, tono alegre que te rilas; y por si alguno de los residentes aguanta, te rodean de máquinitas que pitan y te "pretan" el cuerpo cada 10 minutos, logrando que no descansen más que los que están más p'allá que p'acá, En fin..

Recordé lo que ya contó Patachunga sobre aquellos tiempos jóvenes en que tuve un vuelo de apoyo a cierto hospital; formaba parte temporalmente de la tripulación un joven médico intensivista aragonés más somarda que el que inventó el término. Me contaba el hombre que en aquel hospital se había inaugurado no hacía mucho la UCI y que al principio, como no habia especialistas y nadie suspiraba por hacerse cargo de la misma, habían encomendado tal responsabilidad al estomatólogo. Un encanto. El capellán, enterado de la existencia de un lugar desde el que podía accederse a los cielos, decidió colaborar y presto a salvar almas, se revistió como es propio de su ministerio (no sé si se dice así, pero ustedes se hacen una idea), formó a los monagos y los dotó de campanillas de esas que requiebran al mínimo movimiento, además de poner como cabo de gastadores a uno de ellos con la cruz alzada. Y tal procesión se dirigió rauda a aquella UCI; abrieron la puerta de un empellón y penetraron a toque de campanillas y envueltos en sahumerio. "Los cinco que había de cardiología cascaron en el primer instante", rememoraba el joven séneca intensivista.

Como siempre divago. Ya me perdonaran, pero es que a estas alturas uno tiene bastante lleno el saco de lo vivido y se escapa el contenido. Sigo. Me sitúo; en la UVI/área de la UCI.. Observo.. Capta mi atención una rubia de ojos grandes y mirada clara, alta y con tipazo, que sin duda es la que manda allí. En poco tiempo dejo de lado su físico y me conquista su buen hacer. Incomprensible. No para de trabajar, pero lo hace serena; descubre rápidamente los fallos que cometen las enfermeras que la acompañan y, ¡oh maravilla!, no solo las advierte del error, sino que las instruye sobre como realizar el trabajo para que resulte como es debido y todo ello con calma, sin irritarse ni crispar a nadie. Y eso que contemplándola mi vieja sabiduría concluye que es personalidad de fuego apasionado, una mujer que es todo carácter y claridad.

Viene enseguida a saludar a este, su nuevo cliente. Sé que está de trabajo hasta las ....., pero se detiene a mi lado como si lo único que le interesase en esta vida fuese como me encuentro. Regala sosiego y te devuelve la sensación de que eres una persona personalmente, que diría mi admirado Catarella, y no una línea en un listado. Me hago pequeñín y ella grande. Personas así son un regalo de la vida y ella una especie de hada que ayuda a que la realidad se ilumine cuando sonríe.

Llega Fernando Alonso, el habilidoso conductor de mi cama por los pasillos y en un plis plas me devuelve a mi habitación en la planta. Pasan los días y aquí me tienen, contando lo vivido; no tanto para informar de si hago esto o lo otro, cual moderno/a/a/o, sino para reconocer a quien lo merece, como he hecho malamente en los dos párrafos precedentes. El resto, palabras para camuflar la verdad al lector, como hacía cuando me examinaba "long time ago"

sábado, 14 de julio de 2018



¡Qué afán de centrar el esfuerzo en el pasado, dejando de lado el futuro!.

"Siendo Otto von Bismark primer ministro prusiano (1863), con ocasión de recibir a un embajador español, le dijo al funcionario llegado de Madrid: 
España es una gran nación. Yo la admiro profundamente, conozco la historia de la creación de su imperio y creo que resulta indestructible. 
¿Por qué herr Canciller?, preguntó el poncio. 
Porque ni siquiera ustedes los españoles son capaces de destruir su nación."

Me repiten una y otra vez, según he ido haciéndome mayor, que lo que importa es lo que me espera  al día siguiente y que no tengo que centrarme en lo que quedó atrás. En España eso es pecado mortal, pues los hechos muestran que todo se centra en remover la mierda que los de estos pagos fueron dejando por el camino, de modo que a cada instante se reavivan dolores y rencores. ¿Para qué dedicarnos a crear mañanas si podemos inflar a otro a patadas en los bajos?.

Unos grupos, fieles a sus orígenes, se dedican a poner en marcha todo lo que desean quienes les votan, a fin de tenerlos bien atados para lograr los sillones, aunque aquellos deseos de hoy sean dañinos mañana. Son cual esos padres amiguetes que en lugar de apoyar con su madurez la formación de sus hijos facilitan cuanto despropósito nace del deseo.

Otros grupos, tan amantes del sillón como aquellos -no olvidemos que la política en España es la agencia de colocación más grande-, trabajan sobre intereses, que no son siempre límpios, dejando de lado que quien dirige debe generar ilusiones y sueños de un futuro mejor.

Que cada uno se pregunte si construye sobre los cimientos o toda su labor es modificar lo que se hizo el día anterior.
 

domingo, 8 de julio de 2018

Justicia y amor

La vida al revés. Tanto más joven, tanto más ignorante. Al cabo voy alcanzando a entender como soy, aunque no sé aún quien soy. Por eso la vida está al revés, pues cuando decides no sabes y cuando algo sabes, ya está todo decidido. Me voy marchando, que dije hace no mucho a una mujer y sé que no me entendió. ... ¡Pero que cosas digo, que no me entienden los que leen!. Discúlpenme.

Era joven cuando descubrí lo que sentía. Se planteó un juego en el pequeño grupo de amigos del que formaba parte. Jesús expuso un cuento corto con muy pocos personajes y nos pidió que eligiésemos con cual de ellos nos sentíamos identificados. A mi lado estaba la mujer que amaba; elegimos... Después, Jesús nos explicó el significado. Yo había elegido a quien representaba con más claridad la justicia; ella se había decantado por el amor.

Desde entonces he recordado muchas veces en silencio aquellos momentos. He asimilado que en mi caso no se trató de elegir una idea. Opté con claridad por lo que sentía. Sigo sintiéndolo. No puedo ser de otra manera, so pena de no ser. 

Necesito que me convenza cada palabra, cada gesto, cada comportamiento, cada idea. En caso contrario elijo la soledad antes que la compañía. Aborrezco a quien sigue a un grupo, a un líder, a quien se guarda con otros. Se es solo; no hay otra manera. Se alcanza la vida por contacto, inmediatmente, nunca por no se sabe que fin lejano, que nos disculpa por no aceptar la realidad ni nos obliga a comportarnos a tenor de la verdad que nos incomoda.

Sé que ni ha existido ni existe ni existirá Justicia. Exigiría que el Hombre fuese Dios. Como tampoco el Hombre es capaz de otorgar el Perdón, que exige regalarlo sin motivo, con olvido absoluto de lo sucedido. El Hombre llega a lo más a disculpar, si recibe a cambio de la ofensa una razón; pero no olvida lo sucedido, digase lo que se diga. Por eso es solo Hombre.

Sé que si Dios existe Es Amor. O no es. Así que el Amor está infinitamente por encima de la Justicia, como el Perdón está más allá de toda disculpa. Entiendo que mi elección, que ha guiado mi vida, no fue la mejor. Solo muestra mi pobre condición, mis carencias.

Pero sigo sintiendo igual. De ahí mi soledad. Porque el amor nunca queda en segundo lugar.

sábado, 26 de mayo de 2018

¿Cómo titulo la Historia vivida?

Pues eso, ¿cómo dar título a un escrito que desborda todos los títulos? Así que contaré algo de lo que pasa por mi cabeza, vieja ya, pues hace muy pocos días he cumplido 70 años. Mucho de lo que cuentan como pasado en los medios de comunicación no es más que lo que viví en mi madurez y compruebo con amargura una y otra vez que aquellos adulteran lo que fue real y entregan un relato que suena a lo que fue, pero que jamás existió; es muy fácil hacerlo, pues basta modificar pequeños detalles materiales aquí y allá, a la vez que se oculta todo lo que contradice la idea que se quiere trasladar a la masa, magnificando por contra hechos que pueden servir de apoyo a aquel deseo, de modo que quien no viviese el tiempo descrito sorbe como verdadera la descripción engañosa que conviene a los intereses, siempre materiales, de quienes mangonean a la gente.

Daría una regla que ayuda a descubrir mentiras e invenciones. No es exacta, pero funciona en la mayoría de las ocasiones. "Si molesta o incomoda es verdad, si agrada me están engañando". La razón de esto es muy sencilla: somos una sociedad de consumidores; de todo. El consumo necesita que se consuma; esta tautología no es otra cosa que rudimento de Teoría Económica, ya que para que funcione una sociedad consumista es imprescindible que las personas adquieran bienes en mayor cantidad cada vez y para lograrlo hay que mentalizarlos a comprar y comprar; atiendan, por ejemplo, a los anuncios del "Día de la Madre o del Padre" o a las campañas de Navidad de los grandes almacenes.

El fulcro sobre el que pivota la palanca del consumo es la Información. En la entrada de cierto lugar en que me formé pude leer: "La Información es el Poder". Si quiero vender, primero necesito saber que es lo que se puede vender, inmediatamente mentalizar de la bondad del producto a quien puede comprar y crear la necesidad de poseer. Todo, no deja de ser utilidades de la Información. Y hay algo que se nos vende: el Poder. ¿Pero el Poder se compra?. ¡Claro!. Quien ansía este producto y busca poseerlo necesita comprar los votos suficientes para ser elegido. ¿Y cómo se compran los votos?. En el juego llamado democrático, ofreciendo promesas en un programa electoral. 

El Poder no puede consentir, so pena de correr el riesgo de perderlo, que se dé cualquier circunstancia que no facilite la adquisición del voto y la Historia muestra como una y otra vez se ofrece a la población propaganda en lugar de información pura y dura. ¡Consuman, consuman, que así estarán en nuestras manos y jugaremos con sus vidas!. Observen a su alrededor, dejan de lado sus gustos, sean críticos aun en su contra... Se juegan la verdad.

Conocí a Rogelio Alonso cuando él daba clases en la universidad del Ulster, en Belfast. Claro como el agua desde que era un desconocido, aunque sospecho que en realidad sigue siéndolo y eso es un seguro de vida. Esta tarde les ruego que lean y mediten sobre la entrevista que le ha hecho "El Mundo".

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Ahora, en la noche de muy pocos días después, leo otro artículo que en este caso relata una reunión durante una cena y soy incapaz de no relacionarlo con el que he enlazado unas líneas antes. Me considero de un pueblo que está a 60 quilómetros de Bilbao, donde viví momentos muy agradables durante años; y terminé mi vida profesional en Barcelona, donde me resultó agradable la calle y completamente retrasada su "¿gente dirigente?".

El siglo XIX fue determinante en todos los países del llamado hoy Primer Mundo. Provocó cambios que costaron grandes dolores a sus sociedades, pero que permitieron el avance que hemos tenido en todos los órdenes (negado por todos aquellos sin capacidad para seguir "el ritmo del partido"); hoy sucede algo similar con la tecnología, criticada por quienes no son capaces de emplear algo más complejo que un ábaco. La respuesta de las clases dirigentes en muchas regiones fue agarrarse fieramente a sus privilegios, usos y costumbres, cual nobleza medieval ante la Modernidad, para seguir viviendo sin alteración alguna en su comodidad.

ETA brotó en el seminario de Derio apoyándose en las juventudes del PNV, partido que ha aprovechado ad nauseam cada ocasión en que los españoles pasaban por momentos difíciles para sacar tajada. Repugnante. Para mí la gente cabal es aquella que sacrifica lo suyo para ayudar, cual emigrante de una cultura distinta basada en compartir y ayudarse. (Principio básico económico: todo empresario que busque incrementar su beneficio marginal no solo debe pulir su proceso productivo sino hacer lo posible para que se incremente la riqueza de la gente, pues si esta no compra él se puede meter lo que fabrique por el mismísimo culo, ¡qué estoy harto de ser correcto!)

Desde finales del XIX, en Vascongadas y Cataluña (que no olvidemos que nacieron en sus límites actuales de la reforma de Javier de Burgos de 1833) vivieron unas clases burguesas cuya preocupación fue medrar económicamente y aprovecharse cuanto pudiesen. Aun cuando en alguna ocasión expresaron su interés en que España avanzase no lo hacían para que mejorasen las Urdes, por ejemplo, sino para que su velocidad de crucero no disminuyese.

Pues bien lean este artículo


domingo, 18 de febrero de 2018

Sueños de una vida

Uno leía de niño, mucho muchísimo y mayormente como corresponde a esa edad, libros de ... ¿aventuras?. Mi espíritu se forjó en Beau Geste, aprendiendo de Winnetou, bañándome en la soledad de Tarzán, viajando con Picaporte, creyendo en KPO la pantera, soñando vivir en las Tierras Vírgenes, queriendo vivir como Hermann Buhl, ... ¡Y yo qué sé cuanto más!, que el título del blog no lo puse a humo de pajas, pues fui, soy y seré un inútil soñador.

Mi primera y gran vocación fue la de marino. Cosas del ambiente que viví durante mi infancia y juventud. La mar ..., ¡cómo la añoro!. Mis soledades están repletas de recuerdos, de sonidos, de olores, ... (No se extrañen de tanto punto suspensivo, que escribo lo que acude a mi mente y esta suele perderse habitualmente de una cosa a otra). Y en una de estas he recordado que se inicia el Crucero de Instrucción de Guardiamarinas de la Escuela Naval a bordo del Juan Sebastían de Elcano.

Partirá de Cádiz y hará escalas en Funchal, Las Palmas, Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Ushuaia, Punta Arenas, Valparaíso, El Callao y Charleston, desde donde volverá directamente a Cádiz, sin arribar a Marín para desembarcar a los guardiamarinas, como suele hacer. La ruta queda clara, la derrota según provea Dios Nuestro Señor, que se ha comentado que intentarán pasar a vela el Cabo de Hornos o de las Tormentas, pero si arriban a Ushuaia y más tarde a Punta Arenas doblarán por el Canal de Beagle ... Que no es moco de pavo, pues Drake, Magallanes y Beagle son áreas de vientos catabáticos, que pueden escorar de tal modo el barco que lleguen a acostarlo, lo que recuerdo que no será una experiencia nueva para la nave, pues me contaron que hasta el pater manejaba el hacha que daba gloria bendita.


Esto me da pié a hablarles de los Anillos, esos que dan derecho a mantenerse en pie ante Su Majestad y a mear a barlovento, lo que no dudo, aunque no sé yo con que resultados, en especial lo segundo. Pero tratando lo concreto recuerden que la "libreta de ahorros" más popular, hasta hace cuatro días, han sido las joyas, que permiten mover mucho capital bien pegado a nuestro cuerpo, por lo que permite sentir cerca los dineros. Así que me apunto a la versión que expone que el verdadero derecho que tenían los marineros que cruzaban a vela determinadas zonas era el de colgar de su oreja un anillo de oro tras navegar por cada uno de los tres grandes cabos o estrechos; dado que los marinos suelen repetir ruta, los que recorrían las más peligrosas se ahogaban tarde o temprano y de esa manera cuando aparecía el cadaver, si aparecía, se podían pagar los gastos de su entierro con el oro de su oreja.

En general se admite que los anillos eran tres y hay acuerdo sobre dos de ellos: el que correspondía por pasar entre el Atlántico y el Pacifico doblando el Cabo de las Tormentas, y el que se lograba por lo mismo entre el Índico y el Atlántico, doblando Buena Esperanza y Agulhas, conocido este por tal nombre al ser nula en el mismo la declinación magnética y marcar las agujas imantadas el norte geográfico.


Pero hay más. ¿Qué hay respecto al tercer anillo?. Hay quien dice que como los dos primeros se ganan doblando cabos, el tercero también, y defienden que se ganaría doblando el Cabo Leeuwin - en holandés, de la Leona-. Pero observando las rutas de navegación en un mapamundi se cae en la cuenta de que el tráfico marítimo entre China, Sudeste Asiático, India y África hacia Europa y América no pasaban por dicho cabo, lo que lo aislaba de las grandes rutas, que además aprovechaban el área del paralelo 40º S para impulsarse.


Así que me apunto a lo que escuché desde niño en el puerto: el tercer anillo se lograba atravesando a vela el Mar de Tasmania, con lo que se lograba de tacada sumar dos estrechos y dos cabos: el estrecho de Cook y el de Bass, y los cabos South East y South West. Tasmania ...; siempre contaron que era terrible. Aunque puede que fuesen ensoñaciones infantiles tras acompañar a los Tigres de Monpracen ...



sábado, 17 de febrero de 2018

Opinión pública

Profesor don José Luís Sampedro

lunes, 29 de enero de 2018

A una amiga

Confío en que ya no estés tan aburrida. Pero por si las moscas te ilustraré sobre mi manera de navegar por aguas tan procelosas (no sé bien que significa, pero queda decimonónicamente elegante) como las del aburrimiento. Antes, bucearé (se nota que pasté junto a la mar) en este último; creo que el aburrimiento mana suavemente cuando coinciden dos circunstancias: poco quehacer y limitación de espacio. La primera no necesita explicación y la segunda tendría que ver con nuestra permanencia en un lugar pequeño, reducido, de donde no nos movemos; el mero hecho de viajar y descubrir novedades, aunque solo sea mirando, diluye el aburrimiento. 

A estas alturas de mi disertación me voy dando cuenta de que me he aburrido una jartá. Horas, días, semanas, .., sin estar autorizado a desplazarme, existiendo en lugares limitados y mayormente sin otra cosa que hacer que estar. Por si pasaba algo tener alguien a quien culpar de lo que fuese... Bien. 

Pasemos a los métodos que empleé para combatir (término del soldado) a ese enemigo implacable, el aburrimiento. El primero fue el bocadillo; sí, un humilde pedazo de pan relleno de algo. Al estar aburrido da lo mismo lo que contenga; los he probado hasta de sopa de fideos. Antes que convertirte en zombi es preferible hacer lo que sea y como no me llaman las manualidades, que he preferido siempre que las haga otro, brotó en mí la calma que aporta el yantar y como no tenía perras para que este fuese de calidad ni ocasión para desplazarme a un buen comedero, pues lo que cayese... No te lo recomiendo. Te desarrollas y eliminas arrugas de la piel, que queda terse y lustrosa, pero pasas mucho calor en verano y a la gente del norte no nos sienta bien. 

Así que pasaré al segundo método: leer. He leído tanto que no me he enterado de la mayor parte. Y es que en aquella situación de asislamiento no puedes elegir la lectura; lees lo que hay o no lees. Así que eché mano tanto de las estadísticas del Servicio Nacional del Trigo en los silos castellanos desde su creación (algo queda siempre y eso permite apabullar a incautos en una discrepancia) hasta la estructura de los dioses hindúes. Por supuesto nada de profundizar que eso convertiría la lectura en algo así como dedicarse a un trabajo (en expresión de alguien en edad productiva) o en una afición o hobby (según diría un jubilado). Además, este método de leer sincopadamente (¿elegante, eh?) tiene la ventaja de que termina atontándote de tal manera que te amodorra y esto es utilísimo para ocultar el aburrimiento. 

Tampoco te recomiendo tres sistemas que conducen a situaciones problemáaticas: el vino, la brisca y las mujeres (hoy habría que decir mujeres, hombres y viceversa). El primero, o similares, suele llevar a una melancolía profunda y esta al desprecio personal, además de al odio al resto de las personas. El segundo, excitante es, como todos los juegos, pero te sumerge en el deseo de ganar cuando, por esencia, el único ganador posible es el propio juego, de quien se depende siempre e inexcusablemente para llevar la cabo la apuesta esperanzada e imposible de ganar al fin a quien te domina y esclaviza. 

¿Y las mujeres o viceversa?. Tentado estoy de quedar por tonto y dejar que pienses que mi cabeza está ya medio perdida y me he olvidado de explicarlo. El problema, dicho así como una parábola, es el mismo que el de estos artículos; expongo una idea, pero para completarla es necesario que quien lee añada lo que piensa sobre lo mismo, pues en caso contrario resulta algo incompleto, imperfecto, que no llega a desarrollarse. Y las personas, de ser algo, somos un añadido de desequilibrios en tensión. Así que combatir el aburrimiento mediante la pareja es un mal negocio. A la pareja hay que acudir bien cocido y suficientemente descargado de las tonterias que priman en los días de la época en que se viva.

Mal asunto. Pero no nos pongamos serios. Exploremos otro método, el que uso actualmente, el propio de ese inútil social al que la organización califica como jubilado, bien sea pensionista o pobre de mierda, que no es más que un subgrupo de aquel. ¡Pensar!. Ciertos individuos a los que su experiencia (cada uno en su nivel, claro, no se lo discuto) les va aclarando la mente y perciben cuando les toman el pelo, quien es un inútil y aun con eso les dirige, que proceso no tiene ni pies ni cabeza, pues lo parió un tonto a quien le dieron un lápiz, ..., y cosas así, la "Organización" los excluye, ya que se vuelven un peligro y diluyen la dicha en que flota la Masa. Te jubilan, te dicen que te substituyen por otro al que van a pagar una miseria, pues tú sales caro, y eso si no dejan vacío el lugar que ocupabas. Y gastan millones en organizar como te atienden (dicen).

Pensar. Comienza uno contemplándose en un espejo. Recuerda la gran cantidad de memeces que ha dicho, las oportunidades que la vida le puso en bandeja para ser feliz y él trituró, todo lo que pudo aprender y desdeñó, ... Se da cuenta de aquello que ya es imposible vivir. ¡Vamos, qué al fin y al cabo comienza uno a reparar en quien y cómo es!. Y poco a poco profundiza, expurga, matiza, ajusta cuentas..... Este proceso no termina nunca, requiere tiempo y evita el aburrimiento. Y así, cuando te vas, una vez aprendido un poco, desapareces. 

Lo que elimina definitivamente el aburrimiento.

viernes, 12 de enero de 2018

El amor es un acto de valentía

Estoy ahora solo. La soledad es una amiga espléndida, siempre que no sea la única que tengamos. Conversar con ella es no solo interesantísimo sino imprescindible, pues nos permite ir conociendo pasito a paso los vericueros del alma y saber así quienes somos. Voy teniendo años y ya no corro como antes; ahora hasta pienso, aunque solo de vez en cuando. Además, callo ante muchas cosas de los míos; resulta que voy comprendiendo a mis padres y me doy cuenta de lo mucho que callaron ante las insensateces y desplantes de un infeliz como yo. Comprendo que nadie nace aprendido y que necesitamos tiempo para digerir el aire que respiramos, por lo que hay que dejar espacio a las oportunidades que, mediante el procedimiento de prueba y error, nos ofrecen la posibilidad de entender como funciona esto del vivir. ¡Lo triste es que desaprovechamos tantas oportunidades..! Vivir, como todo lo esencial, no se aprende en los libros. Vivir se aprende caminando por la existencia, equivocándose, reconociendo los errores y comprendiendo en lo posible la realidad.

Tranquilos que esto es solo para ambientarles. Dentro de unos cien folios creo que comenzaré a tratar lo que de verdad quiero contar.. Aunque mejor entro ya en harina, que sospecho que lo que estoy haciendo es ahuyentarles. El caso es que acabo de escuchar una gran verdad: Amar es un acto de valentía. Me he quedado muy quieto... Hace años me hicieron comprender que amar es entregarse y hacerlo exige ser valiente, pues somos poco dados a regalar nada; el Hombre es egoísta, quizá por aquello de la necesidad de sobrevivir, y hay que esforzarse para depositar lo nuestro en manos de otro sin obligación de que este nos dé cosa alguna.

Pero hay más. Porque lo que acabo de exponer viene después. Lo primero, lo esencial del amor es decidir. Te quiero.... Mejor callar si no sentimos que vamos a entregar alma, corazón y vida. Declarar amor es un acto de enorma valentía, siempre que no sea un brindis al sol, que suele ser lo normal y así nos va. Hay que ser valiente no para decir aquellas dos palabras sino para convertirlas en realidad y en consecuencia entregarlo todo sin esperar nada.

Alguno estará pensando que eso es cosa de santos y tiene razón. Solo el Amor parece que se entregó de verdad. De lo que hablo es de nuestro amor, del que buscamos todos los días, de ese que da pero reclama a la vez. En fin.. Amar es cosa de valientes. Y valiente no es Rambo, sino cualquiera que se decide a vivir de verdad y pagar lo que eso exige.

martes, 2 de enero de 2018

Manos

El padre mantiene la mirada fija. Su mente se perdió. Sentado a su lado, su hijo. Charlamos con normalidad, pero sin que nadie cite al enfermo y la conversación va por otros derroteros. Mantengo silencio. Observo.

El hijo, que pasó los cuarenta, mantiene entre la suya la mano del padre. Con el dedo pulgar acaricia despacio la piel curtida de quien se ha ido. Tengo claro que ese suave roce es el verdadero protagonista de la Vida.

Otro lugar, otras personas. Sobremesa. Como siempre, observo. La mujer no puede más; durante años ha soportado. El marido, igual y sobre lo mismo. Sé que cuando está solo se acurruca en el suelo de la ducha y llora, pero luego se esfuerza y apoya, aunque se equivoque. 

Ella tiene un aneurisma cerebral que se trató hace unos años. Contemplo. Comprendo que por un flanco ha cargado el sufrimiento causado por los fracasos y por el otro el daño que originó aquel. No está perdida, pero si dañada. Y en ese momento su mirada se vacía. Su marido, que no está pendiente, baja al instante una mano y recoge en ella la de su mujer, manteniéndola en un abrazo delicado, mientras sigue charlando con los demás.

Comienza el año, descansa compañero

Llaman. Ha muerto ... 

Soy el más joven. Y soy viejo. Nos vamos yendo. Nos hemos dado el pésame unos a otros. Iremos a despedirle. Le dejaremos en el nicho. Espero, deseo que descanse. Aquí queda su hija con síndrome de Down, mayor, su mujer, a la que tanto debe y por ello tanto debemos todos. El uniforme irá con él. Y una parte de nuestra Historia del último tercio del siglo XX.

Sufrimiento y muerte, sacrificio, Servicio. No puedo contar más. Uno de los compañeros ha dicho que las flores compongan la bandera de España. Así se hará.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Hace 31 años ....

Hace treinta y un años Rosa Montero escribió una columna en "El País" titulada "Príncipe". La he buscado en la hemeroteca para enlazarla y que puedan leer algo bien escrito y no mi texto, que entre mis fracasos y mis emociones suele ser de difícil entendimiento, pero no la he encontrado. Así que intentaré descubrir lo que cuenta en ella, pues conservo en mi archivo y en papel muchos artículos que me plació leer.

Antes quiero hacer una aclaración. Turulato cometió un error: informó a algunas personas sobre quien era. Inmediatamente desapareció el mayor valor de estas pobres letras, que no era otro que la sinceridad. Turulato, cobarde al fin, se autocensuró y eso le llevó a dejar de escribir, pues fue perdiendo la capacidad de compartir, aunque fuese embutido en la bruma de un seudónimo. Pero volvamos al "Príncipe"...

"La verdad es que los cuentos infantiles se las traen"; nos van induciendo a soñar y los sueños, sueños son, que clamaba Segismundo. Los sueños son estrellas que nos guían muchas más veces de las convenientes por el camino de la frustración. "Oiga, señorita, que a los hombres también nos han engañado". "Se nos educó en confundir la pasión con un espasmo pánfilo, y salimos al mundo así de equivocados, con el príncipe enquistado en el deseo".

Pasan los años. Y un día "habitas un terreno común de menudencias". Apego. No, no es el fracaso que parece. Es el resultado del esfuerzo, del hoy por ti y mañana por mí, del trabajo conjunto, del sacrificio en tantas cosas, de caminar de la mano de otro en busca de una meta común. "El príncipe no es más que una momia en el recuerdo y las arañas del palacio se han fundido