Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

domingo, 29 de junio de 2008

Valle de Tena

Pues verán ustedes.. Aprovechando que en Zaragoza hace un calor de mil demonios, que se concentra en una Expo plena de hormigón, henchida de colas, huérfana de sombras y en la que no hay manera fácil de que el viajero sediento aplaque su sed..
Considerando que tengo unos amigos .., eso amigos, que me han regalado unos días en un spa del Pirineo aragonés, concretamente en la estación de esquí de Formigal...
A la vista de que me gusta viajar, o sea, recorrer poco en mucho tiempo y hablando más con las gentes del lugar....
Discurriendo que estarán ustedes hasta el moño de los muchos discursos que suelto aquí...
He pensado que podría mostrarles algunas fotos y escribir poco. Así que ....

Desde mi ventana. Al fondo, aún nieve en Tendeñera

Sallent de Gállego y al fondo el pico de "Tunia"

Sallent de Gállego y el pantano de Lanuza

Tramacastilla de Tena. Vista hacia Peña Telera

Casa Patro. Tramacastilla de Tena. Migas y asados

Ventana. Tramacastilla de Tena

lunes, 23 de junio de 2008

El negro y los demás

Una vez más. Vuelvo a la costa mediterránea española. Quizá ahora ... Es difícil, lo se. Ella y yo hemos fracasado hasta hoy en todos y cada uno de nuestros encuentros. Ella huele a pino y yo quiero olerla a basa, como huelen las marismas cantábricas de mi bahía; ella es templada y yo la busco fría y cortante; ella, si no se enfurece, solo me acaricia suavemente y yo busco que me abatan sus olas y me cubra su espuma; ella es amante del sol y yo de la bruma y de la lluvia ....

Así que esta vez he elegido un gran hotel costero, con centro de belleza, gimnasio, wifi y todo eso. Hasta tenía reservada en la playa cada día una tumbona debajo de un toldo; todo del hotel, atendido por un amable marroquí durante la mañana, pues por la tarde lo sustituía un español de amargada catadura, terriblemente molesto por tener que atender a quienes por todo mérito tenían el de dar a cambio un dinero del que salía su sueldo.
Pero queridos míos.. El hotel es grande; y como me confesaba el maître del restaurante -digno oficio en el que suelo buscar amigos-, para rentabilizarlo hay que procurar que esté lleno. Al precio que sea... Temed lo peor.

Las comidas se sirven mediante buffet. Y estos no son lugares donde comer, no se crean. No. En ellos salen a relucir los más fieros y primitivos instintos. Allí se comporta con la misma ferocidad una dulce y encantadora abuelita que un niño de primaria, y en ellos se demuestra la avaricia del Hombre, capaz de acumular para si mucho más de lo que necesita.

El parapléjico mantiene una mirada torva; su mujer, que camina tras su silla con motor eléctrico, la muestra cansada, sin brillo. Se dirige a la primera mesa disponible y espera, sin pestañear, que le abran paso. La mujer le pregunta que le apetece y él ordena cual general con mando en plaza. Sentada, le corta en pedazos la comida, de modo que él pueda llevárselos a la boca, y le da de beber, pues él no tiene suficiente destreza para ello.
De vez en cuando, protesta. Ella le discute, le corta la aspereza, no se amilana; voy viendo que hace mucho que entendió que tiene que convivir con la amargura del hombre que, posible y extrañamente, aún ama, pero, también, que nadie puede argüir una tragedia para pasar por encima de los demás en cualquier situación. Eso sería tanto como suicidarse.
Pero siempre se pagan precios en esta nuestra vida. Y me pierdo en sus ojos, que no en su mirada. No luce en ellos esperanza alguna; solo determinación. Comprendo que ella será su esposa y compañera, que aguantará. Y en esas me hago, una vez más, la misma pregunta íntima... ¿Cual sería la respuesta si ella fuese la parapléjica?.

Veo como el hombre, que presumo que ya cumplió hace años los 70, sostiene entre sus manos con gran cuidado un plato hondo. Se dirige hacia la mesa que está a mi espalda; despacito, que su edad y lo colmado del plato no admiten riesgos ...
¡Jesús, María y José!, oigo exclamar detrás de mí a quien creo su mujer. ¿Pero qué has cogido infeliz?. Y es que el abuelo mira con ilusión el platazo de fabada con ... uno, dos, tres, cuatro trozos de morcilla, que con seguridad no ha catado desde hace años. ¡Es que me gusta tanto!, responde con cara de inocencia ....

Tiene unos treinta y tantos años. Le observo despacio ..; su aspecto corresponde al del promedio masculino del comedor. Calza unas sandalias, mezcla de goma y loneta, que conservan sus pies sudorosos y enrojecidos, combinación perfecta con varias durezas y bastante mierda callejera que han acumulando mientras camina. Las féminas, más delicadas, suelen calzar algún tipo de chancleta, que cuando está bien pringada hace resbalar de vez en cuando la planta del pie, provocando una especie de "vete y ven que m'escoño," que realza su cadencioso caminar de princesas y destaca su grácil figura.
Pero sigo, que me distraigo ... Aquellos pies sustentan unas piernas sin volúmenes, temerosas durante años de todo deporte y amantes del fútbol televisivo; o expertas en Formula 1 -eso si, solo durante el tiempo en que Fernando (Alonso para los ignorantes) lograba algún triunfo que otro-.
Compruebo que, como muchos otros ejemplares del comedor, el individuo es algo patizambo -que mea entre paréntesis, si ustedes quieren una descripción más gráfica-, producto, posiblemente, de esas prisas que les entran a muchas mamás para lograr que sus retoños sean los primeros en decir algo, pedir pis y caca, o caminar.
El cuerpo de nuestro protagonista es peludo; más o menos como la media, sin abusar. Pelo lacio, sucio en apariencia, que se descuelga por los bordes del elegante conjunto de camiseta de tirantes y pantaloneta gris semicaída, dado totalmente de si. El resultado es, cuando menos, asqueroso.
Le observo mientras recorre la línea de fuentes de comida ... Transporta en cada mano un plato, en los que va depositando sucesivamente y según toca, una ensalada de arroz y plátano con salsa rosa, espaguetis con chistorra, jamón asado, sepia a la plancha, bolas de patata rebozadas y fritas, salsa dulce de mango, y albóndigas. ¡Si puede con eso, me pongo a dieta!, pienso abrumado.

A mi izquierda está la máquina de helados. Están de "pedrada", o sea que son una mezcla barata de colorante, polvos y algo más. Pero eso si, su fórmula es absolutamente eficaz; comas lo que devores, tomarlos elimina toda sensación de pesadez.
El niño tendrá unos 10 ó 12 años. Se acerca despacio, con prudencia, hacia los grifos dispensadores de helado.. Entre sus manos, una sopera individual de las que hay en la vajilla para servir el gazpacho y las cremas. Se da cuenta de que le miro ..., pero sigue maniobrando mientras me contempla a hurtadillas...
Sitúa la sopera bajo el grifo nata-fresa y baja la palanca con cuidado, observando como un churro de helado se autoenrrolla según cae.. Me mira ... Se desliza ingrávido hacia el de vainilla-chocolate y le da ... En la sopera va apareciendo una especie de monte Fuji que se retuerce sobre si mismo a consecuencia de aquella erupción de colores. Sigue sin perderme de vista ..., como yo a él. Sube la palanca y cesa el churretón de helado.
Y sin dejar de contemplarnos, se acerca, serio y circunspecto, a los botes situados junto a la máquina y que contienen los dulces confetis de colores ... ¡A cucharón, los echa a cucharón!. Me mira por última vez, sin temor -sabe que no me chivaré-, y se pierde entre las mesas ...

Mi gran momento es el del atardecer. Tiempo para mecer y acariciar recuerdos. La noche llega mientras los veladores de la terraza, en cuyo centro se sitúan la orquesta y la pista de baile, van siendo ocupados ...
Me siento al fondo, desde donde contemplo bien la pista y una amplia zona de la terraza. Y comienzo ... "Manhattan, por favor". El servicio, eso si, impecable. Y como iba diciendo .., comienzo a disfrutar del espectáculo...

Al rato atraen mi atención dos parejas. Creo que hace tiempo que cumplieron los cincuenta y está claro que no han dejado de trabajar de sol a sol durante toda su vida. Lo de trabajar al sol es evidente; su moreno cuarteado y profundo no lo han logrado en la playa.
Pero destacan porque parecen haberse escapado de un futbolín. El más alto puesto de pie es más bajo que yo sentado. Siento respeto, y mucho, por ellos. Hacen falta muchas generaciones desayunando un vaso de cazalla y sin probar carne, para que las personas se desarrollen tan poco. Y horas y horas de azada, para tener tal fortaleza en las manos.
Y con todo en contra, aquí están. Disfrutando de lo que tienen bien ganado. Si algún día tengo que pelear por algo, me gustaría tener gente así a mi lado.
Recuérdenme que algún día escriba sobre esto, solo datos de una tesis doctoral, para que atisben la miseria de la España de la última mitad del XIX y primer cuarto del XX.

"Dry Martini", que la noche es larga... Y es que he decidido recorrer la carta ... A mi derecha están los que inmediatamente llamamos "los vascos". Simplemente porque por su acento desmedido, el volumen de su voz y su declaración de ser vascongados, no permiten otra cosa.
Sobre su cuerpo, todo un surtido de joyería. Por lo que dicen, empresario triunfador él; ella, amargada -de sabor amargo- juzgadora de todo. Hacia los sesenta, ambos. Delgados, morenísimos, vestidos tan clásicos que más es imposible.
Él, de estirado pelo negrísimo azabache, fuma un puro, que sabe encender. Ella, de lacia melena canosa, es un quita y pon constante de unas pequeñas gafas de lectura, que, excepto para ser mordisqueadas, no se que chorra pintan en la noche bailable. Él muestra en la muñeca un peluco -su grosor, brillo y número de botoncitos, excitan mi vena barriobajera- que tampoco se muy bien que utilidad puede tener para un fulano de ciudad y oficina. Ella es solo tensión sobre dos patas, recubierta de pedrería. Cuando ha fumado el puro, se van. ¡Qué alivio!.

"Daiquiri" .... Y mi mirada es atraída hacia la pista de baile; bueno, la mía y la de la mayoría. ¡Qué espectáculo!. Francesa -lo supe luego-, casi tan alta como yo -con tacones-, corpiño sin mangas de lamé, falda tubo negra algo por encima de la rodilla, con poderío, pelo garçon, mirada firme y directa, y unos zapatos de altísimo tacón que eran poco más que una plantilla donde apoyar unos pies bien escoscaos, sujetos a sus piernas por un larguísimo cordón, que se enrrollaba hacia arriba ...
Y se empieza a mover ... Poco, muy poco más, que un balanceo de caderas y un dibujar círculos en el aire con las nalgas .. Sus piernas -espectaculares, largas, fuertes, formadas- deslizan el cuerpo, mientras los brazos bailan al compás del vaivén de sus pechos .. Los ojos cerrados, sintiendo ... La cabeza, puro equilibrio mágico.. Sola .. Una espléndida mujer, plena de sabor, con esa belleza demoledora que ellas solo alcanzan tras cumplir los cuarenta .... ¡Madredelamorhermoso!.

"Piña colada".. Pasa a mi lado. Me mira. ... "Gin Fizz", que hay que refrescar el ambiente y, además, voy a terminar con un pedete lúcido, que decía el aspirante frustrado a notario. Y no hay mejores acompañantes de la pasión que la elegancia, la inteligencia y el amor.

Él es negro; delgado, de unos 50 años, cerca de metro noventa. En su sencillez, pura elegancia; sus calcetines y zapatos negros de cordones, limpísimos, como el suéter gris ceniza de manga larga y sus "jeans", recién planchados.
Ella, algo más joven. De rostro típicamente bretón. Un cuerpazo. Sandalias de cordones, pies limpísimos, falda oscura y una blusa clara, sin mangas. Entre sus manos, guarda una rosa de tallo largo.
Hablan en inglés. Él, un "british" exquisito; ella con un claro acento francés. Lo de hablan tengo que matizarlo.. Están tranquilos, serenos; se escuchan el uno al otro, sin interrumpirse, charlando sin prisas, manteniéndose a veces en silencio, contemplándose, viviendo el entorno...
Él no pretende demostrarle nada a ella. Paladea a la mujer, la considera importante, haciéndola sentirse inteligente. La acompaña; busca estar junto a ella, caminar a la par, las manos entrelazadas. No hay conquista; se saben parejos, iguales y se gustan así. Compañeros, cómplices, amantes ....
"Coke" para él, cerveza a presión para ella. Están enamorados. Creo que les siento. Amar requiere cierto tiempo, comprender. Nosotros, los llamados hombres por ejemplo, tenemos que intentar no ser importantes. Más bien se trata de ser, solo, uno mismo, para conseguir vivir algo importante, el amor.
Debo estar ya borracho.. Me retiro a mis aposentos. Tengan ustedes, mis amigos, una noche enamorada.

jueves, 12 de junio de 2008

Persistencia de la memoria

Como ya he escrito muchas veces, creo que el verdadero sentimiento ante cualquier expresión artística nace de nuestra capacidad de rechazar aquello que no nos gusta, llave lógica que abre de manera serena nuestros sentidos ante todo lo que nos es placentero.
Y a este servidor de ustedes no le gusta el Arte Surrealista. O me inquieta, si les parece mejor. Sea cual sea la razón, no disfruto contemplándolo. Pero una mujer especial me ha pedido que dedique un artículo a una obra de ese estilo. Y surrealista o no, mi manera de ver lo que sea carece de importancia ante el significado que tienen para mi ciertas personas de mi entorno. Comencemos pues..

El fundamento del Surrealismo si me parece importantísimo; refleja la esencia de la personalidad del Hombre. Cualquiera de nosotros recibe durante su existencia una enorme variedad de estímulos en diversas formas; unas veces mediante la educación que se nos da, otras a través de las experiencias que vivimos, en ocasiones -menos de las que desearía- por el estudio y la formación, etc ...
Y todo lo recibido queda alojado en algún lugar dentro de nosotros. Y desde allí pone a prueba, instante a instante, la capacidad innata que tiene el Hombre para ser Libre. Y, con la mano en el corazón, reconozcamos que nuestros pensamientos, obras y omisiones no responden exactamente a nuestros impulsos primarios, sino que son el resultado de filtrar estos a través del destilado de aquellos estímulos recibidos.
Si nos ceñimos a la expresión artística y más precisamente a la pictórica, tenemos que admitir que el artista tiene condicionada su expresividad aún más que cualquiera de nosotros, pues evidentemente aspira a que su pintura sea contemplada y admirada por la mayor cantidad de gente posible, de modo que, aun sin darse cuenta, suprimirá aquello que vaya contra dicha aspiración.
Y no caigáis en la simpleza de pensar que ciertos expositores de obras agresivas no están sujetos al proceso descrito. Antes bien, creo que sufren un condicionamiento extremo, resultado de estímulos e influencias que se escapan a mi pobre entendimiento.
Pues bien. Lo que defienden los surrealistas es que hay que pintar al primer impulso de la mente; es decir, procurando que el contenido inconsciente de la misma fluya hacia el exterior con la mayor libertad posible. Que salga lo que salga y que los dioses repartan suerte ...

El arte será para los surrealistas un método de conocimiento de la realidad interior, de aquello que no apreciamos mediante nuestros sentidos. Por ello, usan el automatismo, que consiste en dibujar o escribir sin lógica, moviendo la mano incontroladamente; la desorientación reflexiva, por la que reúnen objetos sin relación aparente, surgidos del subconsciente, en espacios reales y habituales, queriendo hacer buena la frase de Lautreamontbello es el encuentro fortuito sobre una mesa de operaciones, de una máquina de coser y de un paraguas”; el Frottagge o dibujo obtenido mediante frotamiento, y otras técnicas dadás, como el fotomontaje, el objeto encontrado,etc.
El Surrealismo es heredero del movimiento Dadá en el uso constante de la provocación -“épater le bourgeois”- y los materiales normales y corrientes, así como en su deseo de liberar la imaginación del corsé de la razón. Inspirándose en Freud, los surrealistas creían que la única forma de hacerlo era teniendo acceso al subconsciente, lo que les condujo a centrar su temática en el mundo de los sueños.
Dentro del Surrealismo coexistirán dos corrientes: una objetiva o figurativa, que utiliza una técnica casi fotográfica para imitar la realidad, a la que pertenecen Dalí, Magritte, Ernst, Delvaux, .. y la antiobjetiva, que tiende a la abstracción, de un lenguaje casi poético, en la que podemos incluir a Miró, Tanguy, Matta...

Ha llegado el momento.. No hay más remedio.. Para explicarlo mejor, seré su conejillo de indias. ¡Ay!. Cogeré un trozo de papel, un lápiz y, como si estuviese garabateando distraídamente mientras hablo por teléfono, pintarrajearé algo...

¡Jo!. ¡Un fenómeno!. "Peazo artísta".... ¿Qué les parece?. Y puedo prometer y prometo que lo he hecho "a vuela pluma", sin levantar el dedo del ratón y sin dejar de mover este. ¿Lo creen, verdad?. (Menos cachondeo...)
Pues según los surrealistas ahí está mi subconsciente.. ¡Tela!. Seguro que están descubriendo mis neuras... Además, lo mismo que yo, también pueden coger pápel y lápiz y ponerse manos a la obra.. ¡Ánimo valientes!. ¿Qué, que no ven nada?. ¡Por favor!.
(Les dejo un ratito... ¡Miren, miren, que hay mucho!)

¿Ya?. Que conste que si es por ver, veo en el centro de los trazos hasta un fulano en moto festejando su triunfo en una carrera ... Pero no quiero exigirles mucho, que esto es solo un ejemplo y, además, no sea que vayan a creer que mi surrealismo proviene de que "estoy como una regadera".

Arriba y a la izquierda del espectador -en color anaranjado- puede distinguirse el auricular de un teléfono, de aquellos de sobremesa que había hace años; o visto hacia la derecha, ¿por qué no?, un miembro viril circuncidado. A su lado -en verde opaco- el caparazón de una tortuga del que sobresale su cuello, bien estirado. Más abajo, a media altura y hacia la derecha, otro auricular -en amarillo-. Abajo, a nuestra derecha, en azul y con el ojo en negro, la cabeza de un reptil, y a nuestra izquierda, en turquesa y vista de perfil, una de esas sartenes de ahora, en las que nada se pega ... hasta que se pega.
¡Qué lo del motorista no iba en broma!. Fíjense con detenimiento entre el auricular amarillo y la sartén turquesa ...; el brazo derecho en alto, la pierna flexionada con el muslo claramente a la vista, el depósito de combustible alargado -propio de una custom- bajo el auricular amarillo y sus maletas traseras sobre la sartén turquesa.... ¡Ah! y el fulano con un casco enorme, de esos nuevos con airbag.


El motorista -en gris-, con su casco y moto -en lilas-
(Para Kalia, agradeciéndole las aspirinas)

Resumiendo. Me asustan los reptiles, me gustaría tener una moto, cocino bastante bien y estoy todo el día colgado de un teléfono. Y el "piticlín" ... (esto es lo que está pensando ahora más de un lector).
Pero en honor a la verdad, si, soy un buen cocinero; me gusta y me relaja cocinar. Llevo más de 30 días -límite legal para realizar la portabilidad del número de un móvil entre compañías telefónicas- sin saber cuando Telefónica le pasará a Simyo mi número y cuenta. Me dan asquito los reptiles -lo siento "Luisaifer"-. Y desde hace muchos años me gustaría tener una moto.

Bueno, ahora que ya os he relajado un poco con este ejercicio surrealista y que espero que haya servido para comprender mejor este estilo de las Vanguardias, pasemos a nuestro cuadro....

“Persistencia de la Memoria”
Salvador Dalí
Óleo sobre lienzo - 1931 - 24 x 33 cms. - MOMA - Nueva York

Contemplémoslo despacio.. Dalí ha compuesto la obra con una estructura clásica. La línea de costa, donde las olas vienen a morir en la playa, divide el cuadro en dos partes: una superior muy luminosa y otra, inmediata al espectador, lóbrega. Para disimular algo lo rectilíneo del trazo, la completa a nuestra izquierda con una .. especie de plataforma de apariencia metálica y a nuestra derecha con la línea de máxima luz solar.
Fijaros bien en esta línea divisoria horizontal cuando la encontréis en un cuadro. Cuanto más alta esté, como puede ser este caso, el espacio comprendido bajo ella se acerca al espectador, logrando una sensación de proximidad para los objetos que se encuentran en el área inferior. Pero si dicha línea está trazada muy baja, cerca del borde inferior del cuadro, el efecto que se logra es de sensación de profundidad, tanto más cuanto más abajo esté.
Pero el Arte tiende de manera natural al equilibrio .. Y tanta horizontalidad precisa ser compensada de algún modo. Reparad en ese tronco seco de árbol ...; verticalidad. Y ahora en los dos prismas existentes en la izquierda de la obra, restos de pintura geométrica; aquel que citaba antes como una plataforma y el que sirve de base al árbol ... Fijaros en sus aristas..; verticales unas, para reforzar aquella compensación, y diagonales las superiores, líneas de fuga que impelen a nuestra mirada a perderse en el horizonte, en la luz del fondo .... Y es que siempre que encontréis diagonales, sentiréis dinamismo en la obra; atracción hacia el movimiento.
Los relojes y ese extraño volumen en el centro del cuadro, que soporta un reloj blando, cumplen la misma función dinámica, ofreciendo sus líneas al juego de horizontalidad y verticalidad, así como al de las diagonales, en el caso del reloj duro con tapa y de aquel volumen.
Como vemos, Dalí utiliza una perspectiva tradicional, representado más nítidos y de mayor tamaño los objetos más próximos, pero en mi opinión el espacio resulta extraño, posiblemente por el vacío de ciertas zonas y la ausencia de vida. El punto de vista del espectador es alto, como si estuviese sentado en lo alto de la silla de un socorrista playero.

El dibujo tiene una enorme importancia en el cuadro, como es habitual en Dalí. Los objetos están representados con exactitud y detalle, con pureza en sus líneas, recortados con claridad en el espacio, aunque sus dimensiones no son reales y están deformados.
La luz juega un gran papel. En primer término, el foco de luz, situado a la derecha, ilumina suavemente los objetos, mientras que, al fondo, la costa y la mar están fuertemente iluminadas con una luz muy blanca, deslumbrante, irreal, que resalta su trascendencia.
El cromatismo juega con el contraste entre los tonos fríos (azules, grises, blancos) y los cálidos (ocres, marrones y amarillos), colaborando al dinamismo de la obra, ya que los cálidos acercan los objetos, mientras que los fríos los alejan.

Pero mucho de lo dicho podríamos aplicarlo a otras pinturas... ¿Donde reside entonces la singularidad de esta obra?. Pues en la combinación del significado de cada uno de los elementos pintados con la percepción psicológica del artista ante una idea o situación concreta.
No, no pongáis esa cara. Nos ocurre a todos. Algo exterior nos impresiona y para desahogarnos, se lo contamos a alguien. Lo que ocurre aquí es que el artista lo refiere mediante ciertas imágenes que en su mente tienen una enorme fuerza y un significado preciso.
Y aquí reside una de las grandes dificultades existentes para asimilar la obra daliniana. Hay que saber exactamente el significado que para Salvador Dalí tenía cada "cosa" que pintaba. Es como un lenguaje en clave, codificado; sin el código que nos permite descifrarlo, lo que nos quería decir permanecerá oculto. Por eso, podéis encontrar muchas obras dedicadas a explicar, más que su pintura, lo que significan una hormiga, un reloj blando, el pan (ciclo vital), un huevo (vida, nacimiento) ...

Dicho esto, entremos en la obra.. Para empezar, digamos algo de su método paranoico-crítico. Con él, Dalí encontró un estilo propio, apartado del automatismo, que le permitió mantener el espíritu surrealista. Elaboró un lenguaje que le acompañaría el resto de su vida y que el propio Breton consideró fundamental para el movimiento que lideraba.
Con este método consiguió que su obra fuese el vehículo que transportaba sus obsesiones, fusionando lo consciente y lo inconsciente, lo simbólico y lo real, de forma espontánea pero a sabiendas de que modulaba voluntariamente lo que dictaba la razón. Explicó que se basaba en “el poder repentino de asociación constante, propio de la paranoia, que ayuda a sistematizar la confusión y contribuye al descrédito total de la realidad”.
Pretendía reflejar las imágenes que nacían del delirio, de la obsesión, como las que aparecen en los sueños. En estos, una imagen se transforma a veces repentinamente en otra, se desdobla y adquiere formas irreales, pero familiares y reconocibles.

La manera de conseguir que el arte transmitiera el desconcierto característico de la fantasía interior era a través de una técnica próxima a la realidad, con figuras muy definidas, casi fotográficas. Se debía hacer creíble algo que parecía real, pero que no lo era. Sólo pintando figuras irreales, con un estilo preciso, conseguía transmitir la misma sensación que en los sueños y, por lo tanto, hacer del arte el apoyo y vehículo del inconsciente.

¡Claro como el agua!. Es algo parecido a estos cocineros del "último grito". Hace unos días descubrí el café con leche con croissant, muestra paranoica-crítica muy de hoy en día.

En la "Persistencia de la Memoria", conocida también como los “Relojes Tiernos”, entran en juego muchos de los elementos obsesivos a los que Dalí recurrió constantemente. Expuesta en París, fue la primera obra -que pudo contemplarse- en la que sistematizó la esencia de aquel método y acabó convirtiéndose en una de las creaciones emblemáticas y más famosas del genio ampurdanés.

El artista explicó que un día de verano especialmente caluroso tuvo después de comer un fuerte dolor de cabeza y no quiso acompañar a Gala, su mujer, que salió a hacer unas compras. Se quedó amodorrado en el comedor.. Medio dormido, contempló unos trozos de queso Camembert que habían sobrado de la comida y que debido al fuerte calor estaban semiderretidos.
Esa noche, mientras dormía, tuvo un sueño, como una visión, en la que los churretones de queso Camembert tenían forma de reloj y aparecían junto a un olivo, de ramas rotas y sin hojas, en el que Dalí se había fijado durante un atardecer en Port Lligat.

El cuadro muestra un paisaje onírico, influenciado por los trabajos que realizó sobre el mar en su juventud. Se puede reconocer el Cabo de Creus y aparecen fuertemente iluminados los acantilados de Port Lligat, mostrando el panorama de su playa al anochecer. Primera clave: el Mediterráneo, el paisaje de La Costa Brava, significa la patria en la obra daliniana; luminosa, vibrante, enaltecida.

Centrada sobre la arena de la playa, contemplamos una extraña figura, con pestañas y nariz, que podría ser un a modo de autorretrato del propio Dalí mientras duerme, lo que explica que aparezca en forma de ameba, ya que en los recuerdos y en el sueño, las formas se confunden. Su cuello se elonga hacia la oscuridad y tiene encima uno de esos relojes blandos, como si no pudiera librarse del control del tiempo. Aunque al final, la memoria de lo vivido, nuestro recuerdo, pervive siempre por encima del tiempo cronológico.
El pintor se representa inmóvil y con la lengua fuera, aislado en un paisaje árido y caluroso; en estas condiciones la percepción del tiempo y del espacio, y la apariencia de los recuerdos, se reblandecen, ajustándose mentalmente a las circunstancias.
Esta "cabeza" protagoniza también "El gran masturbador" (1929) y algunas otras de sus obras, como autorretrato obsesivo.

Observamos cuatro relojes de bolsillo, tres blandos y uno duro, con tapa. Los relojes, el tiempo, es un tema recurrente en la obra del artista. Los que se hayan sobre el autorretrato y la rama del árbol, marcan las seis, mientras que el que se encuentra sobre el gran prisma señala las siete y en el restante, al tener echada la tapa, no podemos ver la hora. Posiblemente nos indican el momento en que sucede la escena, el del ocaso en Port Lligat -que nos permite situar el momento del año en que transcurre-.
(No olvidemos que se producía a la misma hora solar que hoy en día, por lo que debemos descontar el adelanto que la legislación impone hoy a la hora oficial. O sea, teniendo en cuenta nuestro adelanto de dos horas y que Port Lligat está en el límite este geográfico de la Península Ibérica, el anochecer se produciría alrededor de las nueve de la noche solares -zulu-, lo que nos sitúa en Junio)
A la izquierda, sobre lo que parece un bloque prismático rectangular de madera, encontramos dos relojes: uno más pequeño, cerrado, sobre el que se apelotona una multitud de hormigas, y otro, enorme, blando y alabeado, de oro -con una mosca encima-, que se escurre por el borde de la mesa. De ésta nace un árbol roto, con una sola rama seca y sin hojas -que representa el paso del tiempo- sobre la que hay un tercer reloj blando y que refuerza dicho significado.

Las hormigas son para Dalí símbolo de podredumbre y putrefacción. Las hormigas y la mosca, que recorren los relojes, forman parte de las aversiones del genio; las hormigas le provocaban especial repugnancia y las asociaba a la muerte o a la descomposición de la materia. La mosca la adoptó de la figura de san Narciso, patrón de Gerona, que atacaba a los enemigos de la ciudad con estos insectos.
Nueva referencia a los efectos del tiempo, incluso aunque se intente "combatir" a base de dinero, con el oro ... Al cabo, la desaparición de la vida, como muestra el paisaje de la obra, muerto, desierto, conformado por aquella rama seca y una tonalidad ocre, vacía. Todo es una alegoría de la subjetividad del tiempo y de la diferencia existente entre el tiempo del reloj-máquina y el del biológico o subjetivo.
Creo que el artista nos muestra que el efecto del paso del tiempo doblega hasta a sus propios instrumentos de medida, de modo que nada ni nadie escapa a su transcurso, aunque nuestros recuerdos deformen la realidad de lo sucedido en nuestra vida. Reconozco que también insinúa como muchas personas creen que modificando ciertos aspectos de la apariencia pueden reblandecer, retrasar, el correr del tiempo.. ¡Vano propósito!.
En esta obra los insectos se relacionan estrechamente con la futilidad del tiempo y su relación con los recuerdos. Como los sueños, con el paso del tiempo, los recuerdos se debilitan y aún así siguen siempre ahí, del mismo modo que los relojes -aun semiderretidos- continúan marcando la hora. El tiempo y el espacio no son permanentes en el mundo de los sueños, sólo existen en nuestra vida organizada. La percepción del tiempo es pues subjetiva; se contrae, fluye, dependiendo de como la percibamos. Los relojes expresan una visión delirante de nuestra irracionalidad, que se enternece y se funde.

Para el método paranoico-crítico adquiere importancia la fusión de lo tierno y lo duro, que son metáforas de la paranoia y de la crítica, de lo inconsciente y lo consciente. En esta obra se plasma a través de la contraposición entre los relojes blandos y la dureza de los acantilados de Port Lligat. Para Dalí triunfa lo irracional frente a la realidad del espacio natural, que queda en un segundo plano, alejado.

"Desintegración de la persistencia de la memoria"
1952- 54 Museo Dalí - Sant Petersburg - Florida USA

Más adelante, tras la Segunda Guerra Mundial, recuperaría esta obra con el título "Desintegración de la persistencia de la memoria", muestra de su creciente interés por la ciencia tras ver las consecuencias destructivas de la energía atómica.
Los relojes blandos, símbolo del tiempo, ya no están apoyados sobre una base firme, sino que flotan en el espacio. Uno de ellos se encuentra bajo el substrato atómico, escapando a todo control.
Fruto del impacto que la energía atómica produjo en el pintor, el tema se repite en “Galatea de las esferas”. Toma como base su obra anterior. Los objetos están formados por átomos, representados por ladrillos que se mueven cual proyectiles hacia el vacío uniforme de la inexistencia, representado por la superficie del mar. Todo se estira, se desgaja, se diluye, se desintegra por la acción atractiva de una energía nueva, que el Hombre sabe como provocar pero no controlar... Me atrevería a darle un sobrenombre a esta obra: "Dinamismo de la vida hundiéndose con el Mediterráneo en un agujero negro....

martes, 10 de junio de 2008

La Justicia no admite excepciones

Las leyes están para ser cumplidas

domingo, 8 de junio de 2008

Mentí, lo confieso...

Hace tiempo que Dianora me preguntó que música oía.. "Ninguna", respondí, "no necesito nunca oír música; vivo perfectamente sin ella". Y contesté así porque es lo que siento habitualmente.
Y quienes visiten a Kalia habrán leído mis diatribas, a ratos, contra la música como camino de plenitud. Mis comentarios reflejan mi manera de pensar. Y pienso como siento, pues siento según mis pensamientos. O lo que es lo mismo: Mis comentarios a lo expuesto por Kalia contienen mi verdad, aunque pueden no ser ciertos.

Y.., es que quiero, busco ser fuerte. Y hay veces, demasiadas veces, que cuando la música es la que es me abre en canal.. Me arrebujo a mi mismo; mi pensamiento se aleja sin saber hacia donde y me siento tierno y débil.... Me quedo inerme. Y me da miedo. Temo; sentir tanto.


Billie Holiday
I'm A Fool To Want You

sábado, 7 de junio de 2008

No olvido


Aunque mantengo la posibilidad de comentar, creo que el gran error español ha sido dejar que las personas sientan y consientan que las palabras sirven para algo en esta podredumbre.

jueves, 5 de junio de 2008

Para discurrir un ratico..

Hace tanto que ya no me acuerdo, estudiaba Teoría del Estado. Reducido a su esencia, ¿qué es un estado?, preguntábanse sabios doctores. Pues aquel que tiene capacidad de defenderse a si mismo hasta las últimas consecuencias, que se representa sin otros apoyos ante los demás estados, y que dispone de su dinero con libertad. Es decir...
Que dispone de unas fuerzas armadas y de una estructura de defensa eficientes, que le permitan disponer de libertad de acción ante cualquier intervención contra él de otro estado, organización o grupo.
Que es reconocido como tal tanto por otros estados como por las organizaciones internacionales e interactúa con ellos sin intermediarios.
Y que organiza libremente la obtención de sus recursos y la distribución de sus gastos, mediante la elaboración de sus propios presupuestos.

¿Destaca alguna de esas tres características primarias del concepto de estado sobre las demás?. Evidentemente. Como dicen los aragoneses, "con perricas, chufletes". Difícilmente dispondrá de algo quien carezca de recursos propios y los maneje a su gusto.

De manera que, queridísimos y amantísimos lectores míos, un estado será tanto más serio y democrático cuanto más control ejerzan sus ciudadanos sobre los dineros públicos. Por eso me gustaba tanto la expresión que utilizaba la excelente y anterior Ley de Procedimiento Administrativo, que calificaba a los españoles como "administrados" -en cuanto a su relación con la Administración Pública-. Y es que suelo exigir a mi administrador que rinda cuentas y no me toque las narices. (La actual es poco más que una hija de aquella, en la que me llaman "ciudadano". Y eso que soy de pueblo).

Pues bien. Al homo economicus le da por elucubrar y en El Blog Salmón, que encontrarán entre mis enlaces, han publicado una interesante y básica calculadora para saber cuantos meses dedico a trabajar para ...

Visto lo visto, ¿no les parece que ya es hora de que los españoles les apretemos las pelotas a nuestros mandamases y no dejemos de amores?.

martes, 3 de junio de 2008

Homo informaticus

Su seguro servidor. Si. Yo. Un gilipollas. Ignorante. "Cagaprisas". Y cuantas lindezas se les ocurran; las acepto todas. Resulta que tengo ante mí eso que los americanos denominan computadora -from computer, ¡oh, yeah!-, los franceses ordenador -mais ouais, l'ordinateur- y yo, mierda máquina.
Viene a resultar que hace no se cuantos días estaba cumplimentando mis autoliquidaciones anuales de Hacienda. Debió ser el profundo placer que me embarga cada vez que vivo dicha situación...
Ya están, pensé.. Ahora, a presentarlas. Lo hice. Sensato que es uno. Lo primero es lo primero, pues tenía que "meterle mano" al ordenador, ya que los altavoces del cacharro no funcionaban y corría riesgos...
Y es que el Servicio Técnico de Microsoft, tras varios intentos de arranque "en limpio", me aconsejó que utilizase el disco de sistema para reparar este último.
Pero antes de ponerme a la faena, sabía -¡si, lo sabía!- que tenía que hacer copia de seguridad en mi disco duro externo, que para eso lo tengo, de los archivos que no pueden nunca perderse .. Y crear una imagen del disco duro ...
Me dijo el "ingeniero" del Servicio Técnico de Microsoft: Tranquilo; introduzca -¡qué palabra, por favor!- el CD de Windows XP en su lugar y arranque el ordenador -como tengo mis años, estudié francés cuando era niño-. Verá -prosiguió- que al arrancar el sistema aparece la opción de reparar los archivos dañados. Utilícela.
Como dije, había enviado la documentación a Hacienda .. Solo me quedaba realizar la imagen del disco duro y crear una copia, en el disco externo de seguridad, de mis queridos, imprescindibles, maravillosos, trabajadísimos, .., archivos antes de "tocarle las tripas" a la máquina. Por lo que pudiera suceder...

Pero en ese momento, mi cara se transformó ..; un rictus de locura apareció en ella.. ¡Mister Hyde había llegado!. Y si, ¿qué pasa?, ¡ni copias, ni imágenes, ni leches!. ¡Pa chulo yo y pa tonto'l'haba, también!.
Así que sin asegurar nada introduje -como meter, más o menos- el CD del Sistema Windows XP que había comprado por 114 euros cuando adquirí el chisme y que tenía su clave validada por Microsoft ....
Miré satisfecho a la pantalla... Dispuesto a introducir.., no.., coñe, a meter; ¡que no!, a pretar mesmamente sobre la "R" -repair, en inglé, que hice como que lo estudiaba de mayor-. "Y colorín, colorado, comería perdices" ....

Mi dedito sandunguero quedose en el aire mientras miraba alelado como un gráfico, a modo de termómetro, me indicaba como mi disco duro -hard drive, en inglé- se formateaba a toa h...... Disculpen lo procaz y soez de mi lenguaje, pero comprendan la situación.
Acababan de convertirse en humo cinco años de archivos de Hacienda y apuntes sobre 12 siglos de Arte Japonés, desde el Periodo Heian ... Y eso, de aperitivo.... Me va a dar un "parabien", que dicen en mi pueblo...

Veo que durante el descanso que me he tomado unos amables lectores y amigos han aportado posibles soluciones. Para aclararlas sigamos contando lo ocurrido...

Llamé al susodicho "ingeniero" y le conté lo que me había sucedido. No le eché las culpas. Sus instrucciones habían sido correctas. Era yo quien, a pesar de darme cuenta de lo que iba a ocurrir, había procedido mal. Me explicaré..
Para comprar un CD con el sistema operativo de Microsoft que vamos a utilizar legalmente hay dos caminos: Uno comprar a Microsoft -por ejemplo- el conjunto de CD, manuales y código de licencia, y otro recibirlo junto al ordenador cuando adquirimos este, como una parte del producto. En este último caso nos entregarán junto con la máquina un CD con el sistema operativo y su clave de activación. Ambos procedimientos son legales, tienen su clave de activación y permiten la actualización en línea desde Windows Update.
Pero la diferencia es abismal. El primero es un CD completo del sistema operativo, que, cuando arrancamos la máquina con él en la caja de CD ROM del equipo, nos permite controlar las operaciones subsiguientes y, por supuesto, proceder a la reparación de los archivos defectuosos sin que desaparezca lo que tenemos instalado.
El segundo es otro cantar. Quien compró el CD original a Microsoft fue el fabricante o montador de nuestro ordenador. Y este hace una instalación en los ordenadores que vende; la que le interesa, incluyendo en ella la mayoría de las veces copias de programas que nos "regala" como parte de la compra. Y estas copias tienen su clave, pues están autorizadas y son legales. Pero los CD que nos entregan no son los de los respectivos programas originales, sino copias -imágenes, algo así como "fotos"- con autoarranque de aquella primera instalación en la fábrica. Con ellos no hay opciones, el todo o nada. Cuando arrancan lo primero que hacen es formatear el disco duro y luego instalan en él aquella "foto". Sin alternativas. Todo lo que hubiese antes se evapora....
Pero hay más. Con el primer CD -el original de Microsoft- podemos solicitar apoyo al servicio técnico de esta multinacional, mientras que con el segundo -el que describo como una "foto"- no es posible, pues lo que tenemos es algo realizado por el fabricante o montador del ordenador y será a este a quien tengamos que pedir apoyo en caso de problemas. Y aún peor; quienes compraron mi marca en determinada gran superficie comercial, tampoco pueden acudir a quien fabricó o montó la máquina, sino exclusivamente a dicho "gran comercio".
En mi caso, acudí al servicio técnico del montador en España del equipo.. Me recibió, una señora hispanohablante.. ¿Saben ustedes quien es Iker Casillas?. Un portero que lo para todo.. Pues eso. Camino bloqueado. Y un cliente perdido para siempre...
(Hay veces que creo que los directivos de las empresas españolas no saben ganar dinero; o sea, clientes que compren sus productos. Como consecuencia de lo que les estoy contando, acudí a una empresa americana de seguridad para recuperar uno de mis programas.
No tenía la factura ni los códigos de compra, pues los tenía depositados como adjuntos en una cuenta de correo de auna@com, que Ono -que compró Auna- ha volatilizado el 1 de mayo, sin otro aviso que una nota en su web.., que nunca visitamos los que usamos administradores de correo.
Solo tenía mi dirección de correo electrónico. Les expliqué a los "amarracanos" el problema, les proporcioné los poquísimos datos disponibles ... Y ellos se preocuparon de indagar en sus archivos. Tres horas más tarde tenía en funcionamiento el programa. Sin pagar un real. Y era domingo... Y, además, son capaces de "ponerse a parir" en Los Simpon's y Padre de Familia. Algo similar en nuestro muy democrático y liberal país es impensable.)

Continúo.. El formateo de un disco no borra los datos de los archivos que contenía. Estos siguen ahí. Lo que elimina son los enlaces que conducían a ellos. Algo así como si retirásemos de las carreteras todas las indicaciones; no podríamos localizar nada.
Para recuperar aquellos solo es preciso utilizar los programas adecuados. Y yo los tenía... Estos programas exploran el disco hasta localizar dichos archivos, luego te los muestra, para que decidas que recuperas, y para finalizar te pide que les marques un disco de destino donde depositarlos, una vez recuperados. Y por pura lógica ese disco de destino tiene que ser distinto a aquel donde se encuentran, pues si los recogemos y luego los depositamos en el mismo lugar, es muy posible que se sobreescriban, destruyéndose la información.

Sin problemas, pensé. Tenía hechas particiones del disco duro, es decir que estaba dividido en cachos. Recuperaría de uno y lo volcaría al otro. ¡Ja!... Eso que creía tan seguro, la partición, y que en mi ignorancia informática me imaginaba como el foso de un castillo medieval, resulta que es solo una tabla de asignación de espacios. Algo así como otro programa más. Si te lo cargas, desaparecen las particiones al instante. Mi gozo en un pozo.

Bueno... Tengo un disco duro externo... Recuperaré las cosas sobre él. Pero mi disco duro externo se conecta al ordenador mediante USB... Y mis programas recuperadores, algo ancianos ya -poco más de cuatro años- no reconocen dichas conexiones. ¡A cascala!.

En esta tesitura tuve que hacer un análisis coste-beneficio muy elemental. Comparé lo que perdía y podía recuperar, con las consecuencias de llevar el ordenador a un taller. Y resolví volver a empezar desde cero....
(Gracias a las copias de seguridad del disco duro externo y al archivo en red, he recuperado todo lo que me interesaba. Lo de Hacienda y los trabajos sobre Arte Japonés lo tengo en papel, por lo que el problema se reduce a realimentar el ordenador. Solo he perdido parte de los datos de documentación e información. Pero .. ¡seguro que se habían quedado obsoletos!.)

En realidad, siempre he querido ser un marujo. Lo que he hecho es limpiar y organizar mis armarios. Nada más. Y nada menos. Y estoy satisfecho.

Para finalizar, me atrevo a aconsejar:
  • Utilicen discos duros externos para guardar copias de seguridad de lo que no quieran perder.
  • Archivos de no mucho volumen o ciertos datos sensibles, pueden convertirse en adjuntos a correos electrónicos que se envíen a ustedes mismos. En su cuenta de correo crean una carpeta para guardarlos y allí estarán tranquilos. Además, vayan donde vayan, los tienen a su disposición..
  • Utilicen cada día más programas de oficina en red, como ThinkFree Online, Buzzword Adobe Acrobat, o Google Docs. Tienen las mismas ventajas de lo expuesto inmediatamente antes.
  • Hagan particiones de su disco duro. En una guarden sus programas y en otra los archivos de datos. O mejor, tengan dos o más discos duros físicos instalados. Y utilicen uno para guardar una "imagen" de cada uno de los otros. Si antes de hacer dicha imagen, realizan una buena y profunda limpieza de virus, troyanos y demás, seguida de una desfragmentación, ante cualquier problema les bastará descargar la imagen correspondiente en el disco deseado para volver todo a su estado original e impoluto. Para realizarlo les recomiendo Norton Ghost.
Dulces sueños...
(Que no se entere nadie. Los altavoces siguen sin funcionar. Tan "panchos")

viernes, 16 de mayo de 2008

1954. Escenas

Hace frío; finaliza diciembre. El niño se despierta; ya no pesan las mantas y la colcha que le cubren casi hasta los ojos. Se levanta; tirita. Se pone rápidamente la gruesa bata casera de cuadros grises. Hasta la tarde no encenderán la caldera en la cocina.
La cocina.. Humea el bol de café con leche. Parte la bolla de pan en trozos y los echa dentro. Pan con sopas; su desayuno. Se quema. Y el sabor se graba en su alma para cuando sea anciano, mientras su mirada se pierde en la vaporada.
Tiene seis años; hasta los siete no irá al colegio de Jesuitas. Juega en la calle. Le atrae acompañar a los albañiles; también juegan. Levantan un castillo mágico, que los mayores llamarán teatro. Encuentra trampas, pasadizos, precipicios, cuevas, ...
Los piratas dejan de trabajar; quizá encontraron el tesoro. Han prendido unas ramas y papeles en el suelo, allá dentro. Se acerca. El calor de la llama es bronco; ambiente espeso de varón, piel a cuartos, manos de rollizos férreos, ropas sucias y marchitas, pelo enredado carente de esperanza.
Arriman pequeñas cazuelas granates, de alma celeste. Huele bien, a hogar de madrugada. Silencio. Algunos ojos miran; "¿quieres?". Y el niño come a cucharada y paso atrás .. Una bota; recio, oscuro como la sangre, sabroso como las lágrimas. "Serás fuerte chaval, con vino y caldero".

Delante de su casa está el parque; bajo su ventana el invernadero. La entrada le acoge, cálida y húmeda, entre colores del sol de invierno paridos por vieja tierra que reposa en los cristales. Al fondo del cobertizo, sentado, está su amigo, el joven jardinero. Entre sus manos una carta. Vino desde allá lejos, tierra de saudade..
Se sienta en un madero, a su lado. Mira. Silencio. Manos recias abrazan un papel; suenan sílabas despacio.. "Hijo, al recibo de la presente, bien de salud, ... , nunca pides pero hemos ahorrado, .... Te esperamos. Padre y madre".
Dedos sucios rebuscan en el sobre .. Un papel doblado, un pequeño billete, de una peseta, húmedo de sudor, arrugado de amor.

25 de diciembre. Navidad. Se despierta tarde. Voces graves en el pasillo. Pasos. Atiende. "Si, hace poco; lo descubrieron a las diez". Sale, en busca del calor de la cocina. "Repartieron coñac como aguinaldo; tenía una botella". Se sienta a desayunar. "Estaba solo. Esta Nochebuena heló; y el invernadero es poco más que yeso, cañizos y cristales. Debió de quedarse dormido; había bebido". La vaporada del bol envuelve sus ojos. "Muerto. De frío."

viernes, 2 de mayo de 2008

Medita...

(derecha)

Shōrin-zu byōbu -Pinos entre la niebla-

Biombo - 156,8 x 356 cada lado - Total seis paneles
Periodo Momoyama - c. 1600 -Museo Nacional de Tokyo - Tesoro Nacional del Japón

Tōhaku Hasegawa(izquierda)


nanigo no
owashimasu kawa
shiranedomo
katajikenasa ni
namida kobururu


¿Que divinidad se venera aquí?
No lo se.
Solo mi corazón desborda en lágrimas de profundo agradecimiento
Saigyô (1118 - 1190)

La pintura está realizada en tinta -sumi- sobre papel de arroz –washi-. Evoca la niebla entre los árboles y la brisa que los acaricia, mediante un dibujo caligráfico –perfectamente definido-, de fusión delicadísima, y un estilo sencillo. Si alguna pintura ha capturado el sonido del silencio ha sido esta, considerada una de las de mayor nivel de la pintura japonesa. Esencia, núcleo del ser, corazón de la mirada.

Entrego a la niebla mi mirada.. La niebla me abraza despacio, con tierna delicadeza; me pide que desnude mi alma, que me desprenda de mi mismo y que conserve solo el corazón. Me embriaga.. No veo, pero siento la vida, envuelta como yo en el abrazo del amor.. Solicita mi fe, confianza en aquello que desconozco, en el vacío de mis ojos. Torpe mirada ciega..
Humildad. Mi ignorancia no es certeza de la inexistencia, solo prueba de mi pequeñez. Siento.., sin palpar; la vida late y formo parte del Todo. Cierro los ojos... Aspiro el aire que acaricia el rocío. La brisa susurra entre las quimas los nombres de mi amor, caricias y roces que me apresan suavemente. Amo.
Vacío.. Existo en el Todo.. Abandona la razón, siente el corazón.

Kiyoku, mazushiku, utsukushiku ikuru
Vivir con un corazón limpio, austero y hermoso

Cuando se toma una cosa
todo el Universo va con ella.
Una flor es la primavera
y una hoja de arce caída, es el otoño


Una mota de polvo
contiene la tierra entera.
Cuando una flor se abre
el mundo entero nace.

Resulta extraordinario tratar con acierto la manera en que otra cultura se expresa. En la mayoría de las ocasiones nuestra percepción no se origina tanto en lo que la obra de arte quiere trasladar al espectador como en lo que las normas de la cultura de este interpretan. A pesar de esto, el Arte permite comprender la sensibilidad y la cosmovisión de otras culturas. Como todas las artes de las culturas asiáticas, los fundamentos de la estética japonesa descansan sobre la comunión con esferas sutiles, con nuestra percepción espiritual.

Cuando contemplamos una obra de arte japonés, resulta evidente la proximidad entre la creación artística y una profunda intuición filosófica de la realidad; el zen, rama del budismo iniciada por Bodhidharma (o Daruma en el Japón), impregnó vigorosamente la cultura japonesa y sus diversas expresiones artísticas, como la pintura, la poesía, la arquitectura, la jardinería o la célebre ceremonia del té.

El zen, el perfil místico del budismo, vincula su ideal de realización humana con la experiencia de lo real a través de su “nervadura” más profunda, entendida como algo subyacente, inasible e infinito vacío de nuestro conocimiento del que misteriosamente procede la multiplicidad de las cosas.

Lo vacío es la fuente primaria del sentido, de la plenitud, la belleza y la expansión vital. El arte japonés, mediante la apelación a la espontaneidad creadora, la economía de formas, la percepción íntima de la naturaleza y la elaboración de formas irregulares o asimétricas, pretendió expresar la experiencia vivificante del vacío creador.

El artista japonés descuida la apariencia de la cosas, su forma exterior, para llegar a la verdad; su pincel dibuja una forma siguiendo unos trazos convencionales, pero la idea esencial se trasluce a través de una pintura, más abstracta en tanto en cuanto más pura, donde el objeto sólo es utilizado como un símbolo, como por ejemplo, el bambú, la roca, la cascada.

La simplicidad domina la estética japonesa. La pobreza de los medios y de la materia, el “wabi” japonés, caracteriza el Arte de este país. Wabi (佗 con significado de quietud o refinamiento), lo sobrio, o gusto sometido "se caracteriza por la humildad, moderación, simplicidad, naturalidad, profundidad, imperfección;  por objetos y arquitectura simples, sin adornos, enfatizadamente asimétricos; y por el placer que proporciona la suave belleza que el tiempo y el cuidado imparten a los materiales". (Introducción: Chanoyu, el Arte del Té, en la página Urasenke). El elemento ornamental desaparece, las líneas se simplifican, el artista persigue ante todo las formas naturales -una vieja cepa torcida, una simple piedra de extraño aspecto, una flor silvestre...,- precisamente porque su mirada ha sabido captar la belleza del objeto en sí mismo, su riqueza en evocaciones estéticas.

Así, el arte japonés de inspiración zen es austero. El espectador se siente impresionado ante la elegante simplicidad de sus cerámicas, estatuas, pinturas, de las artes menores, y descubre una distinción natural, una finura instintiva, un gusto infalible. El arte japonés es aristocrático, es decir, no fácil, no relajado, no descuidado.

Otro elemento importante de la estética japonesa es la importancia del vacío, de la soledad, “sabi”, alrededor del objeto representado, eludiendo la gravedad y pesadez del espacio que lo rodea. Las pinturas zen son notables desde este punto de vista; tres cuartas partes del cuadro están vacías y, sin embargo, el conjunto resulta de una gran riqueza evocadora.

El artista ha sabido disponer su objeto (rama de árbol, pájaro, pico de una montaña, orilla del mar) y rodearlo de nada, en una soledad pictórica absoluta; también se puede considerar que esta soledad habla, es vacío que se impone y nos atrae, una nada que es a la vez un todo.

El arte abstracto occidental utiliza también el vacío, pero, a menudo, sorprende comprobar lo evidente que resulta el esfuerzo de abstracción, el intento de conseguir este efecto, mientras que el arte oriental es de una espontaneidad extraordinaria, de una riqueza sugestiva que muy a menudo falta en la artificial y complicada obra europea.

La razón está en el valor religioso que impone el “sinto” al objeto, en su sacralización estética, que hace aparecer su luz interior tras un detalle insignificante o la aparente vulgaridad material. Esta luz es la razón de ser del choque estético.

Esta vulgaridad, esta familiaridad del objeto, el “shibu”, es visible en la apariencia inacabada de la obra de arte; la trivialidad externa atrae al artista japonés porque es la prueba de que el objeto está vivo, es rico en posibilidades, brilla por la presencia de los “kami”.

La escoba de la cocina, el cazo, el vaso de agua, el bastón de un viejo campesino han desempeñado un importante papel en el arte y eso sin ningún esfuerzo para situar esos objetos en el cuadro; la escoba está allí, en un rincón del monasterio, como en la realidad, y sin embargo interviene en el diálogo zen. Hay un sentido de lo inacabado que subraya la asimetría de los rasgos; la estética japonesa no ha esperado al arte occidental para comprender el valor de esta técnica. La simplicidad, auténtica y profunda, consecuencia de su sentido zen, convierte al Arte en un camino de percepción inapreciable por los sentidos.

La consecuencia es que la Belleza es un valor interior, más allá de la forma y por lo tanto de la apariencia, que nace de su expresividad.

Desde el zen, el arte ha evitado conscientemente la expresión simétrica, no sólo en lo referido al conjunto final de la obra sino, incluso, a la simple repetición de sus motivos, ya que se ha considerado la uniformidad en el diseño como algo fatal para la frescura imaginativa.

Las formas en el arte japonés de inspiración zen propician que se complete lo incompleto y asimétrico mediante una respuesta activa de la mente. Lo simple expresa una fuerza de sentido inacabado; es el pequeño resplandor de una realidad total, luminiscente imán que despierta el asombro del ojo atento, que se esfuerza por devolver a lo pequeño su grandeza.

El hombre occidental, encerrado en su lenguaje, en sus teorías y símbolos, pierde el contacto directo con el ritmo precioso y radiante de cada forma natural, de modo que la falta de atención de su mente hacia lo extraño a él mismo, a su pequeño mundo, a sus tediosas costumbres, ya que le gusta más imponer y ordenar que recibir, hace que la naturaleza puede languidecer y adquirir la palidez de las sombras.

La carencia de inquietudes mentales hacia lo que no es propio, útil y no puede controlarse (acaso la realidad normal en Occidente) impide reparar en la proximidad de un vacío creador, en un ritmo universal, o en las fuerzas invisibles que envuelven las cosas. Mediante el sencillo y pequeño resplandor de sus objetos, la naturaleza es movimiento hacia la proximidad de lo infinito, disfrazado por las pequeñas joyas de las cosas simples.

El Arte pretende recrear la actitud de un alma que acaba de despertar, que se demora aún entre brumosos sueños del pasado y que, sumida en la dulce inconsciencia de una mórbida luz espiritual, añora la libertad que yace más allá, en el espacio, y la fugacidad, la fragilidad, la levedad, y el aparente abandono que la acompañan. Lo eterno solo se halla en el espíritu, que encarnado en simples elementos los embellece con el sutil resplandor de su refinamiento.

El concepto zen de la perfección, debido a la naturaleza dinámica de su filosofía, considera más importante el proceso por el que se busca la perfección que esta misma. La verdadera belleza puede ser descubierta sólo por aquel que completa mentalmente lo incompleto. El vigor de la vida y el arte consiste en sus posibilidades de crecimiento.

No se si habré conseguido con estas pinceladas que los lectores que me soportan se aproximen un poquito al arte japonés. Por si acaso, indico a continuación la bibliografía básica que he utilizado y que pudiera interesar a quien quiera conocer algo más sobre lo tratado.

Bibliografía:
“Religión y espiritualidad en la sociedad japonesa contemporánea”, de Federico Lanzaco Salafranca
“El zen y la cultura japonesa”, de Suzuki Daisetz-Teitaro
“El libro del té”, de Okakuro Kakuzo
“El arte japonés”, de Jean Roger Riviere

sábado, 19 de abril de 2008

Agua y soluciones

Cada día me siento un bicho más extraño. Mi tendencia natural es analizar cualquier cosa que aparece ante mí y huir, ya casi por instinto, de asumir cualquier postura que no haya sometido antes a crítica. Será mi pasado economista, será.
Quiero escribir poco, que luego alguno se duerme si me extiendo. Por eso anticipo que lo que sigue no llega ni a un simple esbozo y que mi única pretensión es activar el pensamiento sobre una situación que se agrava día a día.
Como entremés, afirmo que cuando ante cualquier problema actuamos solo sobre alguna de sus partes, sin solventar el núcleo que lo origina, estamos aumentando su gravedad a medio y largo plazo, enmerdando.

Comenté hace poco un artículo de Silvia sobre el problema del agua y quiero desarrollar un poquito lo que expuse allí. Un problema no solo del levante y sur de España. Durante años solo tuve agua de 9 a 12 de la mañana en mi casa familiar de un pueblo de Santander. Y en Aragón, donde vivo ahora, hay muchos pueblos a los que es necesario abastecer de agua de boca con camiones, ya que están absolutamente secos.
Así que lo primero que hay que hacer es conocer con total exactitud el problema. Aunque reconozco que los españoles podemos seguir disfrutando dándonos por el culo unos a otros, como es costumbre. Ya nos cabe cualquier cosa.
Tras un estudio serio, que seguro que existe y es bien conocido desde hace mucho, habrá que utilizar todos los recursos existentes en España, para solucionar los problemas de toda España. Y a un ritmo parejo, que en Aragón aún no se han construido las obras hidráulicas aprobadas por ley durante el gobierno de Primo de Rivera, confirmadas durante la II República y mantenidas por el régimen de Franco. Y claro, esta gente anda algo mosca. ¿Brillante, eh?.

El agua es cada día que pasa un recurso más escaso. Un bien económico que exige ser administrado. Pero se puede administrar en doble sentido, ya que es posible hacerlo tanto sobre la oferta como sobre la demanda.

Así, para que nuestros hijos puedan tener más oportunidades, los padres nos esforzamos en nuestros trabajos, procurando ganar más para poder proporcionarles cosas que les permitan tener más calidad de vida. O eso creemos. Los padres actuamos sobre la oferta; la incrementamos. Pero hay ocasiones en que no nos parece adecuado lo que piden nuestros hijos y se lo negamos. Estamos actuando sobre la demanda.

Bien. ¿Por qué los gobiernos suelen responder actuando siempre sobre la oferta?. La respuesta, en principio, es clara: Negar algo a los ciudadanos es invitarles a que dejen de votarte.. Pero una buena administración debe conjugar ambos aspectos, oferta y demanda en beneficio de todos.

Agua.. No hay duda de que la Administración Pública debe ofertar la necesaria para que los ciudadanos satisfagan sus necesidades básicas (beber, lavarse, cocinar, ..). ¿Pero debe proceder igual cuando se trata de regar campos de golf?. ¿Y para aumentar cada vez más el riego en territorios que mantienen una industria agrícola muy importante?. Que ciertamente generan riqueza y puestos de trabajo...
¿Y si ese suministro obliga a detraer recursos que podrían satisfacer otras necesidades?; ¿y si estas necesidades a satisfacer corresponden a territorios distintos al que demanda agua?. ¿Y a quien atender, al más rico o al más pobre?. ¿Y quien es más rico o más pobre, en función de que criterios?.
Un simple, de esos que nunca aportan soluciones, diría que se haga lo más justo. Vale einstein, mañana eres el ministro responsable de solucionarlo y disfrutaré con tu deslumbrante explicación de lo más justo.. Y luego admirando el problemón que has creado durante generaciones.
¡Cuanto asesino social en potencia genera la falta de preparación!. (Hay pueblos del Cuarto Mundo entrando en hambruna gracias al dulce encanto ecologista que me permite usar biocombustible mientras me rasco la panza conduciendo el fin de semana).

No. Lo que tenemos es un conflicto de intereses. Y eso se ha solucionado -mal, pero en parte por lo menos- a lo largo de la Historia por tres vías:
  1. La Fuerza. Soy quien más puedo y me llevo los recursos.
  2. El Derecho. Si existe un ámbito jurídico que admita mi reclamación, que resuelva en equidad y que sea capaz -esencial, pues sin esto es pura agua de borrajas- de imponer el cumplimiento de lo que decida a quien no lo cumpla. Con lo que el Derecho nos lleva a la Fuerza, pues, como se establece en cualquier manual básico de estudios jurídicos, una de las características esenciales del Derecho y que lo diferencian de otras Normas, es su coercibilidad.
  3. La Riqueza. Soy quien genera más puestos de trabajo, quien más produce, quien tiene más futuro, quien tiene más población, quien te da más votos, quien...; luego apóyame, decide a favor de mis intereses.
El resultado será siempre un incremento de oferta para unos, respondiendo a su demanda, y una insatisfacción de la demanda de otros. Pura Economía. Que cada uno se decante por lo que le interese. Porque serán los intereses más potentes los que ganen, como siempre. Triste.

Se preguntarán: Y tú, defensor de putas pobres, ¿por que te decantas?. He partido de que hay que actuar sobre la oferta, pero dentro de lo razonable. Satisfacer necesidades y generar riqueza. Evidente. Pero me decanto por actuar sobre la demanda. Con claridad. Y por tres razones:
  • El agua cada día va a ser un bien más escaso, que por ello necesitará ser muy bien administrado. No podemos, desde ya mismo, generar una mentalidad de que el gobierno es capaz de abastecer a alguien con la cantidad que sea "ad eternum".
  • Los agricultores deben comprender que en el futuro tendrán que centrar sus miradas no en el agua que necesiten sus cultivos sino en como sacar el máximo partido de la que dispongan, siempre en menor volumen esta que aquella y que, en consecuencia, les será muy difícil aumentar, e incluso mantener, la superficie cultivada. La única respuesta a sus problemas vendrá de soluciones I+D y de una tecnificación exhaustiva de todo su proceso productivo. Y lo mismo todos y cada uno de nosotros en cuanto al uso doméstico.
  • Porque dirige la economía territorial hacia la agricultura y el turismo, obviando otras posibilidades de desarrollo. Así, aquí en Aragón parece que todos deseasen para sus hijos un futuro dedicado al cultivo de la zanahoria. Y desecharon el proyecto de Carlo Rubbia, que hubiese colocado a Aragón y a España en un primer nivel tecnológico mundial. Aunque reconozco que la actual estructura política de poder, basada en los controladores pueblerinos del desarrollo de la acelga se hubiese ido a tomar p'ol saco. Y no lo consintieron. Quien manda, se aferra.
¿Cómo se actúa sobre la demanda?. De varias maneras; por ejemplo:
  • Precios: Algo escaso no puede ser barato. Y es una locura subvencionarlo. Como proteger la agricultura. Algún día los estados del Primer Mundo se van a ahogar en lo que les cuesta producir, cuando sería más barato comprar al Tercer Mundo -y puede que la emigración se autorregulase- y dedicarnos a otros sectores.
  • Regulaciones: Sobre mantenimiento de redes y criterios de abastecimiento. Imponiendo sistemas de uso (prohibir riego por "agua rodada", reciclaje y depuración, reaprovechamientos, ..)
  • Compensaciones interterritoriales: Te doy lo mío porque somos de la familia, pero tú me das, también, algo a cambio. ¡Qué chuli!.
¡Vamos, échenle imaginación!. Que pedir, sin más, es cosa de pobres. Sobre todo de espíritu.

Funeral de amor

La capilla no era muy grande. ¿Para qué?. En estos casos, la gente ahueca; no quieren compromisos. Cuando entré, el ataúd estaba ya sobre los caballetes y el viejo esperaba. Habían dejado libres los primeros bancos, a la izquierda y a la derecha.
Eso está bien, así no se juntan. Los hijos de la esposa en uno; su mujer amante y al cabo también esposa en el otro.
Entraron. Hijos y nueras, juntos, algo perdidos, indecisos en el papel que la vida les llevaba haciendo representar desde hacía tantos años. En sus caras se leía el contraste; resentimiento en el uno, tan encelado en si que era incapaz de romper su resquemor hacia quien se fue de casa un día. Mirada perdida en el otro, pues vagaba por los recuerdos de su padre, que siempre les atendió -¡tan vivo!- y que un día, cuando eran ya mayores, eligió vivir enamorado.
Cuando se sentaron, entró la anciana. Modesta en el vestir, perdida la apariencia; tuvo que ser grande de cuerpo, pero en aquel momento solo se apreciaban arrugas, un bastón y un caminar quedo. A su lado, otra mujer de mediana edad, quizá su hija. La otra parte contratante de la primera parte....
El cura navegando, como casi siempre. Que si amaros, que si perdonaros, que si.. Y cada dos por tres alabando al viejo, un dechado de virtudes, según él que no lo conoció. Y llegó el momento de darse la paz.. La paz del Señor sea con vosotros; y con tu espíritu. Todo normal, cada uno en su banco y Dios en el de todos.

Y lo vi .. Giró su mirada, que seguía perdida, hacia la mujer que tanto amaba a su padre y a la que este había entregado su vida, por encima de costumbres, sociedad y comidillas de quienes nunca vivieron. Y salió del banco, despacio, con los hombros caídos, buscando la mejilla de aquella mujer extraña.. Y la dio un beso. Y sonrió. Y se miraron.
Y ya puestos, besó a la hija. Y es posible que se sintiesen, beso y mirada, dolor y ternura, compañía. Y la hija, con fuerza, cruzó también el pasillo de la capilla y se lió a besos suaves con aquellos que no la hablaban.

"Viejo -pensé- de esta vas al Cielo. Se están perdonando. Y el daño que hiciste se esfuma como la niebla que mueve el viento. ¡Tiene cojones, viejo!. ¡Qué cosas puede el amor!. Será que es lo único que se nos pide. Amarnos".

En el pasillo, busqué su mirada. Ya no estaba perdida. Solo líquida. Enrojecida. Le abracé por la cintura. Y nos cogimos las manos, sonriendo, apretando los dedos entrelazados. Y le dije en voz baja: "Campeón, eres todo un hombre y estás vivo". Sonreía. Su padre descansaba.

martes, 15 de abril de 2008

Excma. Sra. Ministro de Defensa

Vaya por delante que no hay intención alguna en el título de burlarme de la recién nombrada. Ocurre que uno tiene su manera de ver las cosas y procura proceder en consonancia. Hace más años de los que quisiera recordar me encontraba en L'École de Spécialisation de l'Aviation Légère de l'Armée de Terre en Dax, Aquitania. Y como uno, modestamente, representaba a España y a todos ustedes, fue acompañado por el oficial que l'Armée (*) de Terre había designado como su enlace (**) a saludar al alcalde de la ciudad.
Cuando nos recibió, aprecié el exquisito protocolo con el que el oficial francés se dirigía a dicha autoridad. "Monsieur le Maire". Nada de alcalde a secas ni zarandajas por el estilo; cuadrado y absolutamente educado, el oficial francés no tomó la iniciativa verbal, limitándose a responder cuando se le preguntaba, sin atreverse a tomar libertad alguna.
Y entendí muy bien por que se comportaba así. No estaba ante una persona ni un político concretos. En un acto oficial estaba ante la totalidad de los habitantes de Dax, personalizados por Monsieur le Maire. Y tantos franceses imponen y merecen respeto.
Cuestión que no entendió nuestro Presidente de Gobierno, cuando se mantuvo desconsideradamente sentado al paso de la bandera que representa a todos los ciudadanos de los Estados Unidos de América. Que merecen respeto.

Así que nuestra actual Ministro de Defensa es la Excelentísima señora doña Carmen Chacón. Los periodistas han destacado que es mujer y que está embarazada. Me resulta absolutamente indiferente.
Veamos. Las Fuerzas Armadas tienen entre 140.000 y 150.000 militares profesionales, a los que habría que sumar los civiles contratados en régimen de Derecho Administrativo y los que lo están por contrato laboral. Creo que podemos afirmar que se trata de lo que en economía se califica como "gran empresa".
El presupuesto del ministerio durante el año 2007 se elevó a 8.052.758,14 (miles de €). Mantiene tropas en operaciones en Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Afganistán y el Líbano. Y de él dependen el Centro Nacional de Inteligencia, las cuestiones de personal de la Guardia Civil y y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial "Esteban Terradas", aparte de otras menudencias.
Sus decisiones implican consecuencias importantísimas para España en cuestiones de seguridad territorial, relaciones internacionales, I+D, y lucha antiterrorista.
¿Entienden por qué carece de importancia para mí que sea mujer?. Me importa que sea capaz de negociar al máximo nivel de complejidad lingüística en inglés, y trabaje con fluidez en alemán y francés (y no pido nada que no exista en mi familia).
Que tenga gran experiencia en alta dirección y gestión económica, tanto dentro de la economía pública como la privada. Que se maneje con soltura y tenga profunda experiencia en nuestra Administración Pública.
Que asuma que quien dirige a las Fuerzas Armadas, al igual que debe exigirse a todos los que ostenten cualquier mando en ellas, carece de cualquier derecho propio si antes los soldados no han visto satisfechos los suyos. Cuestión no baladí: Puede morir quien sustituye a una compañera que disfruta su permiso de maternidad. Y digo yo que también tendrá derecho a vivir. Y en los Ejércitos ha sido esencial durante la Historia que cada palo aguante su vela..
He oído que su nombramiento es un gesto. No se que es eso. En asuntos en que cuarenta millones de personas se juegan tanto no entiendo los gestos.
Y si nada de esto les convence, les preguntaré: ¿En la vida diaria contratan a alguien para un buen trabajo sin "mirarle hasta los higadillos"?; ¿es que a sus hijos les hacen "gestos" para obtener un trabajo?; ¿se dejarían operar ustedes por un cirujano que por todo mérito les informase de que es mujer y está preñada?; ¿gana el prestigio de las excelentes profesionales que hay cuando se promueve a otras mujeres por el mero hecho de su sexo -lo del género, en español, es otra cosa-?; ....
¿Es serio este país, antes conocido como España?.


(*) Armée, en francés, como Army, en inglés, no corresponden a Armada en español, que es la Marina de Guerra, sino a Ejército. Nuestra Armada corresponde al francés Marine National -La Royale- y al inglés Navy.
Y ya puestos, aunque comprendo que para algún periodista español pasar unos días en los Estados es el desideratum, "to arrest", en el derecho anglosajón, corresponde a la detención del derecho español, ya que el arresto en España es una sanción prevista y regulada en los artículos 35 y ss. de nuestro Código Penal; de manera que, aunque periódicos y periodistas lo afirmen por su santa madre, parece excesivo que un policía pueda, sobre la marcha y en plena calle, sentenciar a pena de arresto a un ciudadano en lugar de un juez, cuando lo que está haciendo es detenerlo.
Y como soy picajoso, el término "efectivos" tiene las acepciones que quieran, pero en los reglamentos militares -establecidos en consonancia con la normativa vigente- comprende la totalidad de los medios humanos y materiales en plantilla de una unidad o dispuestos al cumplimiento de una misión. Así que no queda más remedio que adjetivar: los efectivos del Ejército de Tierra son tantos soldados, más tantos vehículos, más tantos cañones, más....

(**) Un personaje curiosísimo. De empleo equivalente a un teniente coronel de Caballería, era hijo de un cordobés que había combatido durante nuestra Guerra Civil en el Ejército Republicano, a consecuencia de lo cual tuvo que emigrar a Francia.
Vestía el uniforme del Ejército Francés, si, pero hablaba un español perfecto con un fortísimo acento andaluz. Y, heredado de su padre, amigo del maestro, cubría su cabeza con un fantástico sombrero cordobés, en cuya badana figuraba la firma y una dedicatoria de Manuel Rodriguez "Manolete".
Juntos nos fuimos a ver torear a Paquirri y al Yiyo. Y por la noche intentaba enseñarme la manera correcta de bailar un pasodoble. ¡Y aún no he encontrado un español que baile mejor el pasodoble ni que entienda tanto de toros!.

martes, 1 de abril de 2008

¡Así necesito que me veas!

Espero no extenderme; que luego me dicen que soy canso. Y más que eso lo que ocurre es que mi cabeza ya no es lo que era. Hoy mismo, he ido a liquidar el I.V.A y he tenido que hacer varios viajes, pues cuando no me había olvidado el nombre dejaba la firma en blanco. En fin.
Aunque todo tiene su ventaja. Tanto paseo dicen que adelgaza; y, además, me permite observar a las gentes...

En un cruce de calles ha parado un coche; y digo parar porque no puedo calificar su maniobra de otro modo. Se ha detenido en el único espacio libre, sobre el paso de cebra y la acera del chaflán de un edificio. Con esa proverbial empatía que me caracteriza y que hace mi trato suave y delicado, he pensado: Un trabajador agobiado por sus obligaciones, que reclama la comprensión y el derecho ajeno ante la dureza de su vida y el poco tiempo que dispone, motivo por el que ignora y pisotea cualquier otro derecho y trabajo. Lo mismo que hacen con él otros como él. Todos jodidos...

A lo que iba. Ha abierto el maletero y he podido ver que este iba lleno de unas garrafas de plástico de unos cinco litros; las mismas que se desparramaban por los asientos del vehículo. Ha cogido varias y ha entrado en la peluquería de señoras que abre su puerta en aquel chaflán. ¡Vaya -me he dicho- un humilde repartidor!.

Pero como a uno le gustan, además de las mujeres y la buena mesa, los coches, no he tenido más remedio que echar una ojeada al vehículo... Un Bayerische Motoren Werke, serie 5, de la última gama, color marfil. Entonces me he fijado en el repartidor, un hombre de unos 30 años, vestido con un pantalón y jersey marrones corrientes, con una pinta física más corriente aún.

Y me he puesto a discurrir.. He recordado inmediatamente a las dos mujeres de mi quinta que merendaban ayer junto a mí en una cafetería..; hastiadas de todo y volcando su tristeza en sus sortijas y visones. Caras silenciosas, miradas opacas, cutis grises..
Y he pensado que quizá nuestro repartidor es un trasunto de lo mismo. Una persona que carece de sensación de su propia existencia y que anduvo a los veinte años por las calles hablando con sus amigos a voz en grito, de manera que el sonido le hiciese sentir que estaba vivo, ya que no encontraba en su interior algo que se lo dijese.
Y que hoy, unos años más tarde, ha utilizado todo lo que tiene o no tiene para comprarse un coche llamativo, que es el sueño de la mayoría de los machos humanos que no saben a que asirse vitalmente, pretendiendo que el resto de la humanidad les digamos convencidos: ¡Oh, si, existes; tu vida merece la pena; te admiro!.
Y saldrá exultante el sábado por la noche montado en su corcel, dispuesto a que le admiren castas y sabias doncellas...