Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

domingo, 8 de julio de 2018

Justicia y amor

La vida al revés. Tanto más joven, tanto más ignorante. Al cabo voy alcanzando a entender como soy, aunque no sé aún quien soy. Por eso la vida está al revés, pues cuando decides no sabes y cuando algo sabes, ya está todo decidido. Me voy marchando, que dije hace no mucho a una mujer y sé que no me entendió. ... ¡Pero que cosas digo, que no me entienden los que leen!. Discúlpenme.

Era joven cuando descubrí lo que sentía. Se planteó un juego en el pequeño grupo de amigos del que formaba parte. Jesús expuso un cuento corto con muy pocos personajes y nos pidió que eligiésemos con cual de ellos nos sentíamos identificados. A mi lado estaba la mujer que amaba; elegimos... Después, Jesús nos explicó el significado. Yo había elegido a quien representaba con más claridad la justicia; ella se había decantado por el amor.

Desde entonces he recordado muchas veces en silencio aquellos momentos. He asimilado que en mi caso no se trató de elegir una idea. Opté con claridad por lo que sentía. Sigo sintiéndolo. No puedo ser de otra manera, so pena de no ser. 

Necesito que me convenza cada palabra, cada gesto, cada comportamiento, cada idea. En caso contrario elijo la soledad antes que la compañía. Aborrezco a quien sigue a un grupo, a un líder, a quien se guarda con otros. Se es solo; no hay otra manera. Se alcanza la vida por contacto, inmediatmente, nunca por no se sabe que fin lejano, que nos disculpa por no aceptar la realidad ni nos obliga a comportarnos a tenor de la verdad que nos incomoda.

Sé que ni ha existido ni existe ni existirá Justicia. Exigiría que el Hombre fuese Dios. Como tampoco el Hombre es capaz de otorgar el Perdón, que exige regalarlo sin motivo, con olvido absoluto de lo sucedido. El Hombre llega a lo más a disculpar, si recibe a cambio de la ofensa una razón; pero no olvida lo sucedido, digase lo que se diga. Por eso es solo Hombre.

Sé que si Dios existe Es Amor. O no es. Así que el Amor está infinitamente por encima de la Justicia, como el Perdón está más allá de toda disculpa. Entiendo que mi elección, que ha guiado mi vida, no fue la mejor. Solo muestra mi pobre condición, mis carencias.

Pero sigo sintiendo igual. De ahí mi soledad. Porque el amor nunca queda en segundo lugar.

sábado, 26 de mayo de 2018

¿Cómo titulo la Historia vivida?

Pues eso, ¿cómo dar título a un escrito que desborda todos los títulos? Así que contaré algo de lo que pasa por mi cabeza, vieja ya, pues hace muy pocos días he cumplido 70 años. Mucho de lo que cuentan como pasado en los medios de comunicación no es más que lo que viví en mi madurez y compruebo con amargura una y otra vez que aquellos adulteran lo que fue real y entregan un relato que suena a lo que fue, pero que jamás existió; es muy fácil hacerlo, pues basta modificar pequeños detalles materiales aquí y allá, a la vez que se oculta todo lo que contradice la idea que se quiere trasladar a la masa, magnificando por contra hechos que pueden servir de apoyo a aquel deseo, de modo que quien no viviese el tiempo descrito sorbe como verdadera la descripción engañosa que conviene a los intereses, siempre materiales, de quienes mangonean a la gente.

Daría una regla que ayuda a descubrir mentiras e invenciones. No es exacta, pero funciona en la mayoría de las ocasiones. "Si molesta o incomoda es verdad, si agrada me están engañando". La razón de esto es muy sencilla: somos una sociedad de consumidores; de todo. El consumo necesita que se consuma; esta tautología no es otra cosa que rudimento de Teoría Económica, ya que para que funcione una sociedad consumista es imprescindible que las personas adquieran bienes en mayor cantidad cada vez y para lograrlo hay que mentalizarlos a comprar y comprar; atiendan, por ejemplo, a los anuncios del "Día de la Madre o del Padre" o a las campañas de Navidad de los grandes almacenes.

El fulcro sobre el que pivota la palanca del consumo es la Información. En la entrada de cierto lugar en que me formé pude leer: "La Información es el Poder". Si quiero vender, primero necesito saber que es lo que se puede vender, inmediatamente mentalizar de la bondad del producto a quien puede comprar y crear la necesidad de poseer. Todo, no deja de ser utilidades de la Información. Y hay algo que se nos vende: el Poder. ¿Pero el Poder se compra?. ¡Claro!. Quien ansía este producto y busca poseerlo necesita comprar los votos suficientes para ser elegido. ¿Y cómo se compran los votos?. En el juego llamado democrático, ofreciendo promesas en un programa electoral. 

El Poder no puede consentir, so pena de correr el riesgo de perderlo, que se dé cualquier circunstancia que no facilite la adquisición del voto y la Historia muestra como una y otra vez se ofrece a la población propaganda en lugar de información pura y dura. ¡Consuman, consuman, que así estarán en nuestras manos y jugaremos con sus vidas!. Observen a su alrededor, dejan de lado sus gustos, sean críticos aun en su contra... Se juegan la verdad.

Conocí a Rogelio Alonso cuando él daba clases en la universidad del Ulster, en Belfast. Claro como el agua desde que era un desconocido, aunque sospecho que en realidad sigue siéndolo y eso es un seguro de vida. Esta tarde les ruego que lean y mediten sobre la entrevista que le ha hecho "El Mundo".

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Ahora, en la noche de muy pocos días después, leo otro artículo que en este caso relata una reunión durante una cena y soy incapaz de no relacionarlo con el que he enlazado unas líneas antes. Me considero de un pueblo que está a 60 quilómetros de Bilbao, donde viví momentos muy agradables durante años; y terminé mi vida profesional en Barcelona, donde me resultó agradable la calle y completamente retrasada su "¿gente dirigente?".

El siglo XIX fue determinante en todos los países del llamado hoy Primer Mundo. Provocó cambios que costaron grandes dolores a sus sociedades, pero que permitieron el avance que hemos tenido en todos los órdenes (negado por todos aquellos sin capacidad para seguir "el ritmo del partido"); hoy sucede algo similar con la tecnología, criticada por quienes no son capaces de emplear algo más complejo que un ábaco. La respuesta de las clases dirigentes en muchas regiones fue agarrarse fieramente a sus privilegios, usos y costumbres, cual nobleza medieval ante la Modernidad, para seguir viviendo sin alteración alguna en su comodidad.

ETA brotó en el seminario de Derio apoyándose en las juventudes del PNV, partido que ha aprovechado ad nauseam cada ocasión en que los españoles pasaban por momentos difíciles para sacar tajada. Repugnante. Para mí la gente cabal es aquella que sacrifica lo suyo para ayudar, cual emigrante de una cultura distinta basada en compartir y ayudarse. (Principio básico económico: todo empresario que busque incrementar su beneficio marginal no solo debe pulir su proceso productivo sino hacer lo posible para que se incremente la riqueza de la gente, pues si esta no compra él se puede meter lo que fabrique por el mismísimo culo, ¡qué estoy harto de ser correcto!)

Desde finales del XIX, en Vascongadas y Cataluña (que no olvidemos que nacieron en sus límites actuales de la reforma de Javier de Burgos de 1833) vivieron unas clases burguesas cuya preocupación fue medrar económicamente y aprovecharse cuanto pudiesen. Aun cuando en alguna ocasión expresaron su interés en que España avanzase no lo hacían para que mejorasen las Urdes, por ejemplo, sino para que su velocidad de crucero no disminuyese.

Pues bien lean este artículo


domingo, 18 de febrero de 2018

Sueños de una vida

Uno leía de niño, mucho muchísimo y mayormente como corresponde a esa edad, libros de ... ¿aventuras?. Mi espíritu se forjó en Beau Geste, aprendiendo de Winnetou, bañándome en la soledad de Tarzán, viajando con Picaporte, creyendo en KPO la pantera, soñando vivir en las Tierras Vírgenes, queriendo vivir como Hermann Buhl, ... ¡Y yo qué sé cuanto más!, que el título del blog no lo puse a humo de pajas, pues fui, soy y seré un inútil soñador.

Mi primera y gran vocación fue la de marino. Cosas del ambiente que viví durante mi infancia y juventud. La mar ..., ¡cómo la añoro!. Mis soledades están repletas de recuerdos, de sonidos, de olores, ... (No se extrañen de tanto punto suspensivo, que escribo lo que acude a mi mente y esta suele perderse habitualmente de una cosa a otra). Y en una de estas he recordado que se inicia el Crucero de Instrucción de Guardiamarinas de la Escuela Naval a bordo del Juan Sebastían de Elcano.

Partirá de Cádiz y hará escalas en Funchal, Las Palmas, Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Ushuaia, Punta Arenas, Valparaíso, El Callao y Charleston, desde donde volverá directamente a Cádiz, sin arribar a Marín para desembarcar a los guardiamarinas, como suele hacer. La ruta queda clara, la derrota según provea Dios Nuestro Señor, que se ha comentado que intentarán pasar a vela el Cabo de Hornos o de las Tormentas, pero si arriban a Ushuaia y más tarde a Punta Arenas doblarán por el Canal de Beagle ... Que no es moco de pavo, pues Drake, Magallanes y Beagle son áreas de vientos catabáticos, que pueden escorar de tal modo el barco que lleguen a acostarlo, lo que recuerdo que no será una experiencia nueva para la nave, pues me contaron que hasta el pater manejaba el hacha que daba gloria bendita.


Esto me da pié a hablarles de los Anillos, esos que dan derecho a mantenerse en pie ante Su Majestad y a mear a barlovento, lo que no dudo, aunque no sé yo con que resultados, en especial lo segundo. Pero tratando lo concreto recuerden que la "libreta de ahorros" más popular, hasta hace cuatro días, han sido las joyas, que permiten mover mucho capital bien pegado a nuestro cuerpo, por lo que permite sentir cerca los dineros. Así que me apunto a la versión que expone que el verdadero derecho que tenían los marineros que cruzaban a vela determinadas zonas era el de colgar de su oreja un anillo de oro tras navegar por cada uno de los tres grandes cabos o estrechos; dado que los marinos suelen repetir ruta, los que recorrían las más peligrosas se ahogaban tarde o temprano y de esa manera cuando aparecía el cadaver, si aparecía, se podían pagar los gastos de su entierro con el oro de su oreja.

En general se admite que los anillos eran tres y hay acuerdo sobre dos de ellos: el que correspondía por pasar entre el Atlántico y el Pacifico doblando el Cabo de las Tormentas, y el que se lograba por lo mismo entre el Índico y el Atlántico, doblando Buena Esperanza y Agulhas, conocido este por tal nombre al ser nula en el mismo la declinación magnética y marcar las agujas imantadas el norte geográfico.


Pero hay más. ¿Qué hay respecto al tercer anillo?. Hay quien dice que como los dos primeros se ganan doblando cabos, el tercero también, y defienden que se ganaría doblando el Cabo Leeuwin - en holandés, de la Leona-. Pero observando las rutas de navegación en un mapamundi se cae en la cuenta de que el tráfico marítimo entre China, Sudeste Asiático, India y África hacia Europa y América no pasaban por dicho cabo, lo que lo aislaba de las grandes rutas, que además aprovechaban el área del paralelo 40º S para impulsarse.


Así que me apunto a lo que escuché desde niño en el puerto: el tercer anillo se lograba atravesando a vela el Mar de Tasmania, con lo que se lograba de tacada sumar dos estrechos y dos cabos: el estrecho de Cook y el de Bass, y los cabos South East y South West. Tasmania ...; siempre contaron que era terrible. Aunque puede que fuesen ensoñaciones infantiles tras acompañar a los Tigres de Monpracen ...



sábado, 17 de febrero de 2018

Opinión pública

Profesor don José Luís Sampedro

lunes, 29 de enero de 2018

A una amiga

Confío en que ya no estés tan aburrida. Pero por si las moscas te ilustraré sobre mi manera de navegar por aguas tan procelosas (no sé bien que significa, pero queda decimonónicamente elegante) como las del aburrimiento. Antes, bucearé (se nota que pasté junto a la mar) en este último; creo que el aburrimiento mana suavemente cuando coinciden dos circunstancias: poco quehacer y limitación de espacio. La primera no necesita explicación y la segunda tendría que ver con nuestra permanencia en un lugar pequeño, reducido, de donde no nos movemos; el mero hecho de viajar y descubrir novedades, aunque solo sea mirando, diluye el aburrimiento. 

A estas alturas de mi disertación me voy dando cuenta de que me he aburrido una jartá. Horas, días, semanas, .., sin estar autorizado a desplazarme, existiendo en lugares limitados y mayormente sin otra cosa que hacer que estar. Por si pasaba algo tener alguien a quien culpar de lo que fuese... Bien. 

Pasemos a los métodos que empleé para combatir (término del soldado) a ese enemigo implacable, el aburrimiento. El primero fue el bocadillo; sí, un humilde pedazo de pan relleno de algo. Al estar aburrido da lo mismo lo que contenga; los he probado hasta de sopa de fideos. Antes que convertirte en zombi es preferible hacer lo que sea y como no me llaman las manualidades, que he preferido siempre que las haga otro, brotó en mí la calma que aporta el yantar y como no tenía perras para que este fuese de calidad ni ocasión para desplazarme a un buen comedero, pues lo que cayese... No te lo recomiendo. Te desarrollas y eliminas arrugas de la piel, que queda terse y lustrosa, pero pasas mucho calor en verano y a la gente del norte no nos sienta bien. 

Así que pasaré al segundo método: leer. He leído tanto que no me he enterado de la mayor parte. Y es que en aquella situación de asislamiento no puedes elegir la lectura; lees lo que hay o no lees. Así que eché mano tanto de las estadísticas del Servicio Nacional del Trigo en los silos castellanos desde su creación (algo queda siempre y eso permite apabullar a incautos en una discrepancia) hasta la estructura de los dioses hindúes. Por supuesto nada de profundizar que eso convertiría la lectura en algo así como dedicarse a un trabajo (en expresión de alguien en edad productiva) o en una afición o hobby (según diría un jubilado). Además, este método de leer sincopadamente (¿elegante, eh?) tiene la ventaja de que termina atontándote de tal manera que te amodorra y esto es utilísimo para ocultar el aburrimiento. 

Tampoco te recomiendo tres sistemas que conducen a situaciones problemáaticas: el vino, la brisca y las mujeres (hoy habría que decir mujeres, hombres y viceversa). El primero, o similares, suele llevar a una melancolía profunda y esta al desprecio personal, además de al odio al resto de las personas. El segundo, excitante es, como todos los juegos, pero te sumerge en el deseo de ganar cuando, por esencia, el único ganador posible es el propio juego, de quien se depende siempre e inexcusablemente para llevar la cabo la apuesta esperanzada e imposible de ganar al fin a quien te domina y esclaviza. 

¿Y las mujeres o viceversa?. Tentado estoy de quedar por tonto y dejar que pienses que mi cabeza está ya medio perdida y me he olvidado de explicarlo. El problema, dicho así como una parábola, es el mismo que el de estos artículos; expongo una idea, pero para completarla es necesario que quien lee añada lo que piensa sobre lo mismo, pues en caso contrario resulta algo incompleto, imperfecto, que no llega a desarrollarse. Y las personas, de ser algo, somos un añadido de desequilibrios en tensión. Así que combatir el aburrimiento mediante la pareja es un mal negocio. A la pareja hay que acudir bien cocido y suficientemente descargado de las tonterias que priman en los días de la época en que se viva.

Mal asunto. Pero no nos pongamos serios. Exploremos otro método, el que uso actualmente, el propio de ese inútil social al que la organización califica como jubilado, bien sea pensionista o pobre de mierda, que no es más que un subgrupo de aquel. ¡Pensar!. Ciertos individuos a los que su experiencia (cada uno en su nivel, claro, no se lo discuto) les va aclarando la mente y perciben cuando les toman el pelo, quien es un inútil y aun con eso les dirige, que proceso no tiene ni pies ni cabeza, pues lo parió un tonto a quien le dieron un lápiz, ..., y cosas así, la "Organización" los excluye, ya que se vuelven un peligro y diluyen la dicha en que flota la Masa. Te jubilan, te dicen que te substituyen por otro al que van a pagar una miseria, pues tú sales caro, y eso si no dejan vacío el lugar que ocupabas. Y gastan millones en organizar como te atienden (dicen).

Pensar. Comienza uno contemplándose en un espejo. Recuerda la gran cantidad de memeces que ha dicho, las oportunidades que la vida le puso en bandeja para ser feliz y él trituró, todo lo que pudo aprender y desdeñó, ... Se da cuenta de aquello que ya es imposible vivir. ¡Vamos, qué al fin y al cabo comienza uno a reparar en quien y cómo es!. Y poco a poco profundiza, expurga, matiza, ajusta cuentas..... Este proceso no termina nunca, requiere tiempo y evita el aburrimiento. Y así, cuando te vas, una vez aprendido un poco, desapareces. 

Lo que elimina definitivamente el aburrimiento.

viernes, 12 de enero de 2018

El amor es un acto de valentía

Estoy ahora solo. La soledad es una amiga espléndida, siempre que no sea la única que tengamos. Conversar con ella es no solo interesantísimo sino imprescindible, pues nos permite ir conociendo pasito a paso los vericueros del alma y saber así quienes somos. Voy teniendo años y ya no corro como antes; ahora hasta pienso, aunque solo de vez en cuando. Además, callo ante muchas cosas de los míos; resulta que voy comprendiendo a mis padres y me doy cuenta de lo mucho que callaron ante las insensateces y desplantes de un infeliz como yo. Comprendo que nadie nace aprendido y que necesitamos tiempo para digerir el aire que respiramos, por lo que hay que dejar espacio a las oportunidades que, mediante el procedimiento de prueba y error, nos ofrecen la posibilidad de entender como funciona esto del vivir. ¡Lo triste es que desaprovechamos tantas oportunidades..! Vivir, como todo lo esencial, no se aprende en los libros. Vivir se aprende caminando por la existencia, equivocándose, reconociendo los errores y comprendiendo en lo posible la realidad.

Tranquilos que esto es solo para ambientarles. Dentro de unos cien folios creo que comenzaré a tratar lo que de verdad quiero contar.. Aunque mejor entro ya en harina, que sospecho que lo que estoy haciendo es ahuyentarles. El caso es que acabo de escuchar una gran verdad: Amar es un acto de valentía. Me he quedado muy quieto... Hace años me hicieron comprender que amar es entregarse y hacerlo exige ser valiente, pues somos poco dados a regalar nada; el Hombre es egoísta, quizá por aquello de la necesidad de sobrevivir, y hay que esforzarse para depositar lo nuestro en manos de otro sin obligación de que este nos dé cosa alguna.

Pero hay más. Porque lo que acabo de exponer viene después. Lo primero, lo esencial del amor es decidir. Te quiero.... Mejor callar si no sentimos que vamos a entregar alma, corazón y vida. Declarar amor es un acto de enorma valentía, siempre que no sea un brindis al sol, que suele ser lo normal y así nos va. Hay que ser valiente no para decir aquellas dos palabras sino para convertirlas en realidad y en consecuencia entregarlo todo sin esperar nada.

Alguno estará pensando que eso es cosa de santos y tiene razón. Solo el Amor parece que se entregó de verdad. De lo que hablo es de nuestro amor, del que buscamos todos los días, de ese que da pero reclama a la vez. En fin.. Amar es cosa de valientes. Y valiente no es Rambo, sino cualquiera que se decide a vivir de verdad y pagar lo que eso exige.

martes, 2 de enero de 2018

Manos

El padre mantiene la mirada fija. Su mente se perdió. Sentado a su lado, su hijo. Charlamos con normalidad, pero sin que nadie cite al enfermo y la conversación va por otros derroteros. Mantengo silencio. Observo.

El hijo, que pasó los cuarenta, mantiene entre la suya la mano del padre. Con el dedo pulgar acaricia despacio la piel curtida de quien se ha ido. Tengo claro que ese suave roce es el verdadero protagonista de la Vida.

Otro lugar, otras personas. Sobremesa. Como siempre, observo. La mujer no puede más; durante años ha soportado. El marido, igual y sobre lo mismo. Sé que cuando está solo se acurruca en el suelo de la ducha y llora, pero luego se esfuerza y apoya, aunque se equivoque. 

Ella tiene un aneurisma cerebral que se trató hace unos años. Contemplo. Comprendo que por un flanco ha cargado el sufrimiento causado por los fracasos y por el otro el daño que originó aquel. No está perdida, pero si dañada. Y en ese momento su mirada se vacía. Su marido, que no está pendiente, baja al instante una mano y recoge en ella la de su mujer, manteniéndola en un abrazo delicado, mientras sigue charlando con los demás.

Comienza el año, descansa compañero

Llaman. Ha muerto ... 

Soy el más joven. Y soy viejo. Nos vamos yendo. Nos hemos dado el pésame unos a otros. Iremos a despedirle. Le dejaremos en el nicho. Espero, deseo que descanse. Aquí queda su hija con síndrome de Down, mayor, su mujer, a la que tanto debe y por ello tanto debemos todos. El uniforme irá con él. Y una parte de nuestra Historia del último tercio del siglo XX.

Sufrimiento y muerte, sacrificio, Servicio. No puedo contar más. Uno de los compañeros ha dicho que las flores compongan la bandera de España. Así se hará.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Hace 31 años ....

Hace treinta y un años Rosa Montero escribió una columna en "El País" titulada "Príncipe". La he buscado en la hemeroteca para enlazarla y que puedan leer algo bien escrito y no mi texto, que entre mis fracasos y mis emociones suele ser de difícil entendimiento, pero no la he encontrado. Así que intentaré descubrir lo que cuenta en ella, pues conservo en mi archivo y en papel muchos artículos que me plació leer.

Antes quiero hacer una aclaración. Turulato cometió un error: informó a algunas personas sobre quien era. Inmediatamente desapareció el mayor valor de estas pobres letras, que no era otro que la sinceridad. Turulato, cobarde al fin, se autocensuró y eso le llevó a dejar de escribir, pues fue perdiendo la capacidad de compartir, aunque fuese embutido en la bruma de un seudónimo. Pero volvamos al "Príncipe"...

"La verdad es que los cuentos infantiles se las traen"; nos van induciendo a soñar y los sueños, sueños son, que clamaba Segismundo. Los sueños son estrellas que nos guían muchas más veces de las convenientes por el camino de la frustración. "Oiga, señorita, que a los hombres también nos han engañado". "Se nos educó en confundir la pasión con un espasmo pánfilo, y salimos al mundo así de equivocados, con el príncipe enquistado en el deseo".

Pasan los años. Y un día "habitas un terreno común de menudencias". Apego. No, no es el fracaso que parece. Es el resultado del esfuerzo, del hoy por ti y mañana por mí, del trabajo conjunto, del sacrificio en tantas cosas, de caminar de la mano de otro en busca de una meta común. "El príncipe no es más que una momia en el recuerdo y las arañas del palacio se han fundido



Ambición

Iba a titular este apunte "Ambición y competividad" pero basta con la primera. No creo que alguien pueda ser competitivo si no ambiciona. Mi padre era de origen humilde. Luchó con todas sus fuerzas para triunfar. Admiro su esfuerzo; comprendo su necesidad; me agobia lo que sufrió. Quería dejar de ser para llegar a ser. Siempre fué él. Como todos. Así es la vida.

Puedes mejorar cuanto quieras materialmente; la experiencia y el conocimiento te modulan, pero siempre serás el que eres pues "vivimos recordando lo que hicimos y soñando lo que haremos", sin que posiblemente hiciéramos exactamente lo que recordamos ni lleguemos a vivir lo que soñamos. Todo va unido y dentro de un sólo recipiente: "Tú".

Así que murió sin lograrlo. Triunfó, pero no alcanzó a olvidarse. Aprendí a su lado que triunfar es inútil. Que luchar por alcanzar fama, poder, dinero, ... , no te permite ver en el espejo lo que deseas cuando te miras cada día. Querrías ver a quién buscas ser y, día tras día, sigues viendo quien eres. Me convencí de que mi espejo me dirá durante toda la vida: "Este es el único responsable de tí". En consecuencia, ambiciono no ser competitivo y compito conmigo para no ser ambicioso. Intento "ir a mi paso" sea cual sea el de los demás. No es fácil.

Cual resolución de nudo gordiano, lo anterior -escrito hace 13 años y sin publicar- lleva a un callejón sin salida: ya que no puedes cambiar, no hagas nada. Pero los callejones sin salida son trampas imaginarias; basta alterar el punto de vista, para que se abran caminos que no habíamos percibido y que manteniendo el contenido anterior nos abran una salida.

sábado, 18 de marzo de 2017

Por lo vivido, por respeto, por necesidad

Escribe Ignacio Camacho en su columna de ABC de hoy 17 de marzo de 2017:

"En una tumba del cementerio de Vitoria, una mujer ha dejado una corona cuya leyenda dice «L’Chaim»: un brindis por la vida en hebreo. El hombre que ya no podrá leerla se llamaba Fernando Altuna Urcelay y era hijo de una víctima de ETA. A su padre lo asesinaron en 1980 los polimilis, considerados por la opinión pública como los etarras buenos. El crimen quedó impune, al igual que otros 325 de los 858 cometidos por el terrorismo vasco, y como esa rama de la banda se disolvió poco después ni siquiera fue investigado. Fernando solía decir que no podía perdonar porque nunca supo a quién debía hacerlo.

Aquel niño de diez años no pudo superar la orfandad familiar y moral vivió toda su vida trastornado, bajo el angustioso síndrome del hombre al que le falta algo. Le faltaban el padre, la verdad y la paz; le faltaba el consuelo y le faltaba una justicia que aplicase en su conciencia herida alguna suerte de bálsamo. Se sintió siempre un perdedor, un paria de la historia, un ser abandonado. A menudo trataba de esconder su tristeza en un hálito de ternura risueña que a veces le hacía parecer un gran niño simpático. Pero su drama interior le derrotaba una y otra vez con el oleaje de un tormento recurrente, doloroso, trágico. Hasta que esta semana se cansó de vivir, mortal y desoladoramente harto.

Ayer, cuando ETA se abría paso en los medios con su enésimo montaje de propaganda póstuma, con su obsceno trajín de negociadores, observadores e intermediarios, abrí una vez más el Mapa del Olvido, el testamento moral de Fernando. Un espacio digital (www.mapadelolvido.blogspot.com) donde, con ayuda de la tecnología fotográfica de Google, levantó una cartografía del horror que localizaba el escenario de cada atentado. Lo hizo lenta y minuciosamente, apoyado por otras víctimas, en un desafío de rebeldía contra la impunidad y contra la desmemoria, su forma francotiradora de luchar en silencio contra la melancolía del fracaso. Allí está la intrahistoria documental del holocausto vasco, clasificada por provincias, por días, por meses, por años. El verdadero relato que ya nadie quiere leer. Las actas del espanto.

No es difícil imaginar que, de haber vivido un par de días más, la pantomima del desarme le hubiese provocado un comentario entre escéptico y sarcástico. Altuna Urcelay nunca creyó en la paz porque él no la tuvo, pero jamás se hizo a sí mismo una concesión al odio ni al rencor; sólo le mortificaba el olvido, la sensación de pertenecer a un grupo humano preterido, incomprendido, abandonado. Se sentía un zombie empeñado en la verdad mientras los demás le veían como un tipo cenizo y amargo. 326 asesinatos sin resolver le cargaban la espalda del alma con el peso de una causa perdida que le impedía ser feliz como un extranjero en una sociedad donde –lo ha escrito Fernando Savater– la gente huye de las personas tristes como de los borrachos."

"Le faltó el padre, la verdad, la justicia y la paz; se sentía un perdedor, un paria de la Historia, un ser abandonado"


viernes, 13 de mayo de 2016

Muerte

He visto muertos; gracias a Dios muchísimos menos de los que vio mi padre. A mi edad, ya presencié en directo como se fueron todos mis mayores. Y alguno de mis iguales. Morir sentado en un sillón, vestido cual caballero inglés, bebiendo su mejor licor durante dos días, sin moverse, esperando que llegase la que tan bien conocía. Morir metiéndose el revólver en la boca y no aguantar más. Morir asesinado por una bomba puesta por un fanático cobarde, que provoca que desaparezca parte del cuerpo, que se desgajen miembros, que la sangre derramada sea oscura, casi negra y pastosa, que los intestinos se arrastren por el suelo. Morir tras fallar las fuerzas y desprenderse del patín del helicóptero de rescate al que se agarran los brazos, con la boca al final desgarrada y tan vertical como la nariz, con la mitad de la barbilla a la altura de uno de los ojos, con el cráneo estallado y los sesos, blanca pasta esparcida. Morir por sorpresa, en cualquier lugar, un tiro. He visto morir.

Escuchaba una tarde a don Julián Marías decir en voz alta y clara que nos pasamos la existencia buscando seguridad, mientras que lo único seguro es que hemos nacido y que algún día, hagamos lo que hagamos -pobres diablos-, moriremos. Morir no es difícil. Físicamente cuestión de casi nada. Lo difícil es transitar de un lado a otro con entereza y, muchísimo más, con tranquilidad; y lo es porque no estamos seguros de que pasa y pasará. Por mucha fe que creamos sentir y quizá en la misma proporción, nos inundan las dudas; quien ha estado cerca por si mismo sabe que antes es gratis mantener lo que sea, pero cuando llega el momento no mantienes más que el miedo. Nadie sabe. Nadie supo nunca. Nadie sabrá.  

Ví al padre, mi amigo y compañero, acompañar a su hijo muerto. Sereno, como siempre fue su estilo; "cuando uno ha gastado toda la munición y no hay otra, solo queda aceptar e ir tranquilo". He visto hace poco, en la habitación del hospital junto a la nuestra, como un compañero se entregaba a la honda soledad y se ausentaba de todos, perdida la mirada en donde solo él sabe. En fin. Ayer acompañé junto con otros a un amigo que se va .......

Me puso un SMS. Quiero verte. Sabía que su estado era terminal. Me comentó que también se lo había pedido a dos amigas comunes. Le contesté que cuando y donde quisiese; no puedo moverme de la cama, ven... Y ayer a la mañana, cuando dijo, llamamos a su puerta. Nos abrió su hermana, la que le acompaña en todos sus instantes, hambrienta de su presencia, consciente de que se agota; sonrió con suavidad, nos miraron uno a uno sus ojos grandes, y en silencio nos abrazó, uno a uno también, para recibirnos en paz, para que le entregásemos la fuerza que ahora necesita.

Él estaba en su dormitorio, en su cama, en el último lugar que ocupará en el mundo. Quieto. Su pelo, ahora ralo, cano; su barba, crecida, blanca; su cara, afilada; su cutis, pálido; sus manos, finas; su pecho, escaso; sus brazos, trazos; sus piernas y pies, enormes, tanto que a la presión se hundía la piel creando un volcán, que luego iba subiendo cual erupción de líquido retenido.

Nos fue abrazando, uno a uno. Fui el último; contemplaba... Nos abrazaba con ganas, que no con fuerza. Algo dijeron las amigas; quizá dije algo, no recuerdo nada. Nos sentamos; cual teatro griego, él, personaje principal de la mayor obra clásica que todos vivimos, ocupaba el centro del Proskenion y los demás, espectadores privilegiados de la tragedia viva, nos sentamos a su alrededor en el Koilon.

Estoy tranquilo, en paz. La Unción me ha serenado. Habíamos hablado muchas veces de lo que creíamos ambos; que nadie piense que ni él ni yo flotábamos cual San Juan de la Cruz. Somos carnales y débiles, flojitos y sin seguridad en nada. Pero, ¡sobre todo!, que nadie niegue nada ni afirme soberbio lo que nadie puede saber, estableciendo certezas conejiles desde la lejanía de la muerte. A la muerte, socios, hay que mirarla cara a cara, sentir como se acerca mientras niegas que viene a ti, oler a podrido, saborear la dulzura de la sangre, la mierda y la meada que escaparon, sentir el miedo intenso, profundo e íntimo, a ser tú el que muera un instante después, y entonces ¡callaros JODER!, que os aseguro que con coraje solo logras silencio y sin  él, niegas hasta la madre que te parió. Que estamos demasiado acostumbrados a que todo sea palabra, ideas sin completa crítica y a que el papel lo soporte todo. Y la vida es pura obra, nunca postureo ni imagen, ni mucho menos satisfacción de frustraciones.

Conversamos de como se encontraba; él ya no oía bien y se "perdía". Comentó, mirando a la ventana, lo mucho que le gustaba el sol, la luz; la luz..., casi el único placer que le llegaba de fuera. Nos dijo que comía, aunque poquito. Y que dormía bien, a pesar de que se adormilaba por el día de vez en cuando. Paciencia y paz, es lo que me queda vivo, comentó. Alguna insinuación le hice de otro momentos, que jugamos juntos hace tiempo; respondió pícaro, recordando, aunque su fuerza estaba ausente. Yo, de vez en cuando, contemplaba a los demás; sentí que todos íbamos más tarde a comprobar que, en realidad, el presente no se vive, pues vivimos recordando lo que pasamos e imaginando lo que nos espera.

Fui el primero en levantarme. Su hermana me llevó aparte; abrázame.., lo único que desconoce es el plazo que creen los médicos que le queda, alrededor de una semana. Será verdad, pensé, pero sabe ciertamente que su vida se extingue. Ella siguió..: le pregunté que donde quería estar. Me contestó que donde diese menos trabajo. Entonces respondí: estarás hasta el fin en tu cama, en tu casa, con todo aquello que te ha acompañado en cada instante. Me acompañó hacia la salida, pero antes me enseñó su despacho; contemplé el lugar en silencio, paladeando los detalles, la disposición, sintiendo que allí se habían vivido sueños y sentido ilusiones. La casa estaba viva, allí donde llegaba la muerte.

Todo llega. Y esto acaba. Adios amigo. No sé que es lo que vas a vivir. No sé que es después. No sé nada. Pero échame una mano, que si no voy jodido.

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Una amiga con bellos ojos de mirada lejana ha leído a Turulato. "Descarnado, duro.." dice de lo escrito. Le he contestado....: Hace años acompañaba al viejo veterinario del Regimiento cuando tuvimos a la vista una cierva que estaba pariendo; nos tumbamos en la hierba y procurando no hacer ruido ni movernos, contemplamos la escena. No hacen ruido, pero sé que parir no es tan fácil para un animal como presumimos. Al cabo, el cervato cayó al suelo; la cierva volvió la cabeza, lo miró durante unos momentos y, sin más, se alejó. Con toda claridad no quería saber nada de aquel.

Me sorprendió; como todos las personas cuyo ambiente es urbano mi mentalidad está formada por una serie de ideas tópicas cuya única finalidad es facilitar que la sociedad urbana funcione, que aceptamos sin más y que nos acompañan a todas horas. Así que le pregunté a aquel hombre mayor, cuya piel mostraba en su color y arrugas las muchas horas vividas en el monte: "No lo entiendo, ¿y el instinto maternal de la cierva?".

El veterinario me contempló como el maestro al parvulito recién llegado y contestó: "Acabas de comprobar que existe. Sabes apreciar la bondad porque has conocido la maldad; si todo en tu vida hubiese sido maravilloso y bueno, sin contraste con lo malo, su contrario, serías incapaz de reconocer lo bueno. Es como la Belleza, que solo adquiere valor cuando sentimos la Fealdad. Cuando has visto que la cierva, que seguramente es primeriza y no lo ha pasado bien, se alejaba del dolor, has sentido la ausencia del instinto maternal y así sabes que existe".

La muerte es siempre descarnada. No hay muerte amable. Gracias a eso y al dolor que sentimos, podemos apreciar la maravilla de la Vida. Al igual que la cierva, lo que nos pide el cuerpo es huir, rechazar el dolor, negar la dureza, lo que nos agrede. Es lo mismo que nos susurra el Miedo: "niega la verdad, acepta solo lo fácil; en el momento que algo te moleste o te tuerza la oreja, recházalo, desprécialo y niega su valor.." Y así se frustra la Vida.

Vivir es duro. Por eso merece la pena, porque siempre merece la pena ir jodido preparando una prueba, para poder luego saborear el placer íntimo de haberla superado. Es duro morir, no creo que sea un trago de gusto para nadie; ¿pero cabrearse, rechazar la enfermedad terminal, ayudaría?. No nos damos cuenta de que nuestra amargura, airarse por el dolor, negar la realidad, ..., no aporta nada y solo contribuye a nuestro hundimiento y a esparcir amargura y tristeza en nuestro entorno. Vivir es recorrer un trayecto entre el día que nos parieron y nuestro último suspiro. A lo largo de él nos encontraremos pruebas, obstáculos, problemas, dificultades,.. Un niño rechaza la pérdida de un juguete; llora. Un adulto afronta la existencia. Una persona madura siente que lo es gracias a que lo que ha ido pasando va logrando hacerle, a la vez, más resistente ante el esfuerzo y más comprensivo ante las debilidades ajenas de quienes no logran superar algún obstáculo.

Madurez..; sentido comprensivo de la vida, asunción del mérito por el esfuerzo, de avanzar superando obstáculos, de saber que el dolor es útil, que nos permite comprender a otros y ser más sensibles y tiernos de verdad, y no como quien proclama frases huecas desde el rechazo y el miedo. He fracasado mucho; en aspectos vitales esenciales. Pero también tengo clarísimo a estas alturas que lo que aporto a la vida deriva de lo que he aprendido tropezando y volviéndome a levantar para avanzar a trompicones. Así se logra algo magnífico, convertir una derrota o una pérdida pública en una victoria íntima

Un beso

sábado, 20 de febrero de 2016

Re



''Untitled (Yellow, Orange, Yellow, Light Orange)'' 

Intensidad



''The Blow'' 
 Michaël Borremans

viernes, 19 de febrero de 2016

Expresión lírica


''Interchange'' 



''No. 17A''

sábado, 23 de enero de 2016

Cerezas y esperanza

Escribí un artículo sobre la hija de un compañero mío. Supo que iba a morir; tenía un hijo pequeño. Y sabía amar. Ignoro los vientos que recorrerían su intimidad al amparo de soledades, pero conozco a que dedicó sus momentos: dejó a su hijo un libro sobre las estrellas. Quiso que su muerte no vaciase de ternura y llenase de soledad a quien tanto amaba, así que le regaló esperanza. En aquel libro le explicaba al niño que Dios la iba a convertir en una estrella, para que siempre estuviese viva, tan bella. Pero nunca dejaría de estar a su lado y cada vez que la necesitase podría levantar la mirada. Vería palpitar su estrella. Era ella, su madre, atendiéndole, acompañándole; podría contarle sus cosas y nunca se sentiría solo .....

Ayer comí con el abuelo del niño, con el padre de la mujer que escribió el libro y que hoy luce en el Cielo. Somos ya algo mayores y tan pronto reímos, como perdemos la mirada. Me pidió que le fotografiase con su móvil y al hacerlo pude ver imágenes de algunas de sus pinturas. Recogí dos. Hace tiempo que no siento necesidad de escribir; aunque levemente, ayer sentí que debería compartir algo con quien abriese esta página.




¿Saben cómo lograr que palpiten las cerezas?. Entrecierren los ojos y dejen que sueñe en rojo la mirada; añadan ligeros chorros del tono del café oscuro recién hecho, aún humeante. Y terminen de matizar suavemente con algo de amarillo, casándolo con azul para que nazca el verde. El rojo no deja de ser rastro de vida, de pasión, mientras que un buen café, sabroso y ceñido por pequeñas burbujas doradas, tonifica las noches frías. Amarilla o si lo prefieren, dorada es la luz del sol que nos templa la mañana. Y Dios es Azul, que cantaba el poeta, lo mismo que la hondura del mar es azul humo. Vida, pasión, calor, Espíritu, la profundidad de todo misterio.

He escrito muchas veces en estas páginas que la pintura es un lenguaje, la herramienta que permite a ciertas personas abrir su intimidad e impulsarla hacia nosotros para que nos susurre sentimientos, sueños, alegrías y dolores. Hay quien nos habla con música, otros con palabras, algunos con imágenes; necesitamos que salga el alma, como cuando el hombre primitivo convivía con un mundo misterioso y lanzaba al aire sus temores. Hoy pensamos que comprendemos, cuando solo nos hemos acostumbrado. Seguimos envueltos en misterios.

Me confesó el artista que la imagen no es suya. El solo la pintó, copiando lo que veía, e interpretó como aparecen los objetos, componiendo con sensibilidad. Cerezas vivas, que se desprenden y caen. Cerezas en el agua, que se alza cuando se sumergen y parece acoger en un abrazo a las que llegan luego. Es un bodegón, sencillo, en que todo es movimiento, cuando estamos acostumbrados a que sean estáticos. El frutero donde se recogen las cerezas, frescas y jugosas, es cristal de agua, que es espejo. Todo el sabor de la vida, la pasión y la esperanza, verde hoja florecida, se bautiza en agua limpia y fresca. Parábola de vida. Y de muerte, cuando se desprende el aliento y caemos al olvido.




Me contaba que había disfrutado  con este cuadro, depositando la pintura para luego extenderla y diluirla, con fuerza, quizá con rabia. Acuarela, pura y dura. Dos colores, verde y negro, sobre una base clara. El artista juega con tonalidades, que no con la paleta. Derrama, extiende, concentra. Recuerda la representación oriental del paisaje; por eso me parece Zen, aunque no lo sea. Y siempre que es así estamos ante la materialización del sentimiento.

¿Qué toda obra está revestida de sentimiento, responden?; si creer eso les hace felices.. Es como si me dicen que hoy la gente busca encontrar lo que le gusta para luego trabajar en ello, cuando en realidad buscan lo que llaman curro -uno cualquiera-, que no es otra cosa que sacar alguna perra -que eso si gusta- haciendo algo mal, en especial si comprende servicio a otros. Pero no divagaré, que me excita y eso a mis años, enloquece.

Decía que esta pintura es sentimiento. La mano se desliza; ¡zas, fschss!. El color se extiende, sin forma deseada, hacia donde en principio no se sabe. De pronto nace la necesidad de abandonar el verde esperanza y bañar de negro el cuadro de la vida. Me atrevería a decir que estamos ante una Abstracción Lírica. Y cuando sucede esto no se trata solo de contemplar sino de intuir. ¿Qué tensión íntima ha llevado la mano a lanzarse donde la voluntad no decide?.

Nadie puede decirlo; ni el propio autor. Ha habido quien al contemplar esta obra ha visto el desembarco de los Marines en Iwo Jima, aunque con helicópteros, tanques y todo eso. ¿Y por qué no?. Si es Abstacción Lírica, es ensoñación y esta no es más que lanzar a vivir los sueños. Que cada uno, contemplando el Arte, vea lo que quiera. Y que cada artista, vuelque en la obra lo que le pida el alma.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Pequeñas cosas sujetan grandes pesos

La calidad técnica de la imagen deja todo que desear, pero puede que por ello centremos nuestra atención en la imaginación y creatividad de quien abandonó en la calle, allí y así precisamente, algo tan simple y sencillo como una pinza de madera para la ropa. Y es que la vida da respuestas sencillas a grandes cargas... 



jueves, 17 de septiembre de 2015

Como se ha originado

Haber estudiado durante toda mi vida es lo que me ha hecho sentir soledad en mayor medida. Y que mis estudios hayan sido multidisciplinares ha aumentado el dolor que produce siempre aquella. Hace más de 25 años era profesor en último curso de carrera de una materia que entonces ni se tocaba en la universidad española, mientras que las anglosajonas se volcaban en impartirla. "No corráis que es peor, dijo el cojo cuando se arrancó el toro"; España, siempre.

Esta mañana alguien me pedía que le citase uno de mis escasos límites a no sobrepasar, tan escasos que casi sobran los cinco dedos de una mano. He contestado que el dolor ajeno, no hacer daño en la medida de lo posible; estoy tan harto del dolor que constantemente provoca la ignorancia, origen primario de todo desmán, que aun a sabiendas de que mis palabras llegarán a muy pocos, si llegan, no aguanto sin recordar algunas cosas. En este artículo no voy a revelar más que lo que es del dominio público desde hace muchos años. No puedo ir más allá. Muchas veces enseñar no es otra cosa que ofrecer caminos por si a alguien le resulta atractivo seguirlos.

A ello. Documentaba en aquellos días -hace más de 25 años- un análisis preparatorio académico en un informe norteamericano que había llegado a mis manos. Sus autores, Paul Dundes Wolfowitz y Richard Norman Perle. Desarrollaban una doctrina sobre los intereses geopolíticos de los Estados Unidos en el siglo XXI. Como siempre, faltaban imaginación y creatividad; salvo extrañísimas excepciones el pensamiento se apoya en lo conocido, en lo que ya ha existido, pero si tratamos de aventurar lo que sucederá "mañana" la Historia demuestra que siempre aparecen nuevas técnicas y las sociedades evolucionan constantemente, dando lugar a realidades insospechadas. Solo el Hombre se repite.

Los americanos topan con un gran obstáculo en todos los aspectos de sus asuntos exteriores. Mientras que los españoles tendemos naturalmente a considerar que lo nuestro no vale nada y quizá por ello somos poco dados a la verdadera autocrítica creativa, los norteamericanos contemplan todo bajo el prisma de que su sistema es bueno y que defender sus intereses lo justifica todo. La consecuencia es evidente: si lo mío es bueno resolverá los problemas de otros lugares y en caso de duda nos dedicaremos a defender nuestros intereses por encima de todo. Y no, las culturas y las sociedades son distintas, y si se intenta uniformar las reglas que las rigen el resultado es desastroso.

Esquemáticamente, aquel informe planteaba una afirmación de partida: aproximadamente en 2050 se agotarían las reservas petrolíferas existentes en los Estados Unidos, lo que tendría como consecuencia la dependencia total de estos del suministro de otros estados que siguiesen manteniendo en producción sus reservas petrolíferas, Es decir, que perderían en la práctica su Libertad de Acción y parte de su independencia económica. Inadmisible, intolerable (como tantas veces, solo se ponderaba lo ya existente y conocido, despreciando el futuro a través de la innovación: el fracking).

¿Donde podrían obtener los Estados Unidos el suministro de petróleo necesario para mantener su supremacía y defender sus intereses?. En el área del Golfo Pérsico, donde se encontraban algo más de la mitad de las reservas mundiales y en palabras de los autores "Iraq flotaba sobre un mar de petróleo". Para que más..



Mantenían los autores que la supervivencia de los Estados Unidos exigía controlar la totalidad de los estados del entorno del Golfo Pérsico, dejando para el final Arabía Saudí e Irán; el primero porque era un aliado y el segundo por todo lo contrario, y a la vista del coste que supondría intervenir en él. El resto es casi conocido. Se trabaja a Iraq para que piense que puede ofrecer a su población la recuperación de su antiguo territorio del sur sin que vaya a haber otra respuesta occidental que palabras... Pero la respuesta fue una guerra de liberación de Kuwait, seguida de la ocupación en fuerza del territorio iaquí. Y se inició el despropósito..

Pensaban que los iraquíes les recibirían con flores y música, cual parisinos liberados de los nazis, pero no; a quienes formaban parte del régimen Baaz la invasión les habían jodido vivos y para la mayoría de la población -una sociedad oriental estructurada en tribus y dividida entre chiíes y suníes- la experiencia fue la contraria, la de entrada en París de la Wehrchmat. Como sucede siempre en todo régimen dictatorial, sufre quien se opone y discute al dictador, pero no tanto quien asume la situación y vive su vida; el resultado de esto en Iraq era que buena parte de la población vivía tranquila y suficientemente bien, desconocedora de la imagen que se trasladaba de ellos en Occidente, basada en que hasta los pastores de cabras eran perseguidos sistemáticamente.

El resultado fue que los ocupantes norteamericanos se encontraron aislados socialmente, sin contacto con la gente e ignorantes de lo que implica convivir con población musulmana, que los veía como sus opresores. Los políticos, que desconocen realidades fuera de sus despachos, ignoran que sus órdenes carecen de efectividad más allá de lo que pueden comprar y eso si no les engañan, y sobre todo.., que es muy fácil entrar en un problema, pero extremadamente difícil salir de él con bien (los europeos de toda condición parecen ignorar también esto en el momento en que escribo).

Tras la ocupación, el Mando Militar de Ocupación mandó al paro a la totalidad de las fuerzas armadas y policiales iraquíes, sin pararse a pensar que eso dejaba internamente inerme al país y que aunque sus mandos -tanto más según tuviesen un empleo más alto- formaban parte del régimen derribado, la gran masa de soldados y policías, junto a sus mandos intermedios, lo único que hacían era tener algo que les permitía, a ellos y a sus familias, comer todos los días. ¡¡No seas memo, controla lo que quieras y como quieras, pero mantén las organizaciones que permiten estructurar el estado!!. Para más inri, facilitó que la minoría chií controlase el gobierno, dejando a su aire a la mayoría suní de la población. Si querían montar una bomba con espoleta a tiempos era imposible hacerlo mejor...




Imaginemos que el mapa que vemos es una galleta, que con la mano izquierda la cogemos por la Península Arábiga y con la derecha por Irán; luego giramos las manos para partir la galleta. ¿Por donde se romperá?. Si, lo sabe, la línea de ruptura irá desde Kuwait City a Alepo; por cierto, quizá este último nombre les suene en estos días... Sí, los dos lumbreras que citaba al comienzo proponían que tras el control de Iraq había que orientar el esfuerzo contra Siria, de manera que se mataban -¡órdigas, qué expresión!- dos pájaros de un tiro: se proseguía aumentando el control norteamericano sobre el área petrolífera vertebrada por el Tigris y el Eúfrates, al norte del Golfo Pérsico, y se neutralizaba la presión sobre la frontera norte de Israel, a quien se consideraba no ya aliado sino parte espiritual de los Estados Unidos. En fin, para que cansarles; tras Iraq y Siria, había que ir a por los estados menores de la península Arábiga (por cierto, si a ustedes les interesa lo que sucede en el mundo, habrán oído que hay guerra en Yemen.. Suníes y chiíes dándose de lo lindo).

¿Cual ha sido la realidad?. Esta. Los norteamericanos están dentro de un avispero del que no saben como salir. El poder chií que gobierna en Iraq lo ostenta gente implicada en casos de corrupción antes de la invasión y que desde entonces parecen haber ido a peor. La población suní, sin mayor representación en el poder y bajo la bota de una fuerza de ocupación, se ha ido rebelando cada vez más y sin nada que perder va apoyando a grupos violentos formados y dirigidos en parte por algunos de los militares y policías del antiguo régimen depurados a la brava por los norteamericanos, que hoy tienen un papel importante en el Daesh (nombre que por cierto no les gusta a sus miembros, dado que si en lugar de un acrónimo se considera una palabra su significado no es halagador)

Por otro lado, no cometan el error de pensar, tanto de Iraq como del resto del área, que aquello es humanamente un todo homogéneo; eso solo sucede en los mapas políticos resultantes de la descolonización de las potencias occidentales. Los clanes y tribus tienen un papel esencial y no digamos la división entre suníes y chiíes. ¿Recuedan una guerra entre el Iraq Baaz suní y el Irán chií de los ayatollah que fue toda una carnicería sin otro resultado que esta? Pues más de lo mismo..

¿Se extrañan de que tras todo esto, posiblemente puesto en marcha por tales inteligencias -Wolfowitz fue aquel presidente del Banco Mundial conocido por los tomates en los calcetines-, la población de la zona emigre como alma que persigue el diablo?. No, por el Daesh no tanto, que aunque son unos asesinos están organizando y estabilizando las zonas que controlan; por Bashar Hafez al-Asad, que en su afán tiránico aplasta a su propia población, de lo que sin duda se aprovecha el Daesh.

No sé si gozamos en vida de nuestros aciertos, pero sí sé que pagamos todos nuestros errores.

jueves, 3 de septiembre de 2015

El anillo

El hombre está quieto a fie firme en la acera de la calleja del casco viejo frente a la iglesia románica de Santiago. Como siempre observa para distraerse la vida de la gente; normalidad, aburrida existencia. Bajo las arquivoltas de la entrada al templo aguanta y espera un pobre a que salgan de misa los fieles, que ni ellos saben si creyentes. Silencio.. Se abre una puerta, se inicia la salida. Desparrame de carne, carencia de felicidad. Al final, aparece una silla de ruedas que empuja con esfuerzo una mujer; está sentada en ella una mujer que el hombre sabe que cumplirá cuarenta años, de grandes ojos verdes bien abiertos, aunque de mirada perdida. Su boca babea, abierta. Su cuerpo pequeño pesará lo que un niño grande. Su cabeza está sujeta por un arnés y su cuerpo atado a la silla mediante cinchas, para que ni se caigan ni se doblen. Sus pies torcidos, en postura incomprensible. Nadie sabe si su mente vive...

Cuesta subir la silla del nivel del atrio al de la acera, superando la estructura de madera de las puertas de Santiago. El pobre espera,... Ya nadie dejará alguna moneda en su mano, que parece resguardarse en el bolsillo, acabada la jornada. El pobre contempla... Sale la mano de su bolsillo y el mendigo se inclina suavemente al paso de la silla, coge con delicadeza la mano de la inválida y coloca en su dedo un anillo ancho, como de plata.

Y aquellos ojos verdes miran el anillo y se llenan de luz
Y aquella boca se distiende aún más en una sonrisa 

En silencio, amanece el otoño

El hombre está sentado en un velador de una de las cafeterías del plaza. No hay mucha gente. Tarde soleada de agosto. Frente a él, cedros del Libano y abetos. Su mirada flota a la deriva en el ambiente. El tiempo pasa, la vida sigue, sin que atraigan su atención. Mira a su izquierda..; se queda inmóvil. Todo desaparece, excepto una tamizada luz dorada que baña su corazón; el sol se desliza a través del vello del brazo y del muslo de una mujer muy joven, sentada pocos metros más allá. Si no fuese por la luz solo se apreciaría su piel caliente. Pero la luz, la luz... Finísimos hilos dorados que el sol besa suavemente. Y el hombre revive al instante, intensamente, como nació al amor...; quieto, sin aire, desaparecen los años y siente la fuerza pura de la existencia. Amanece la vida....

La tarde es espléndida, el sol se aleja, da gusto estar al aire libre. El hombre observa distraído como la vida pasa, como las gentes se repiten, uniformes los gestos y palabras. Unos pretenden decir a los demás que ellos son alguien, otros pasean impávidos sus tosquedades, todos procuran ocultar fracasos y tristezas, intentando olvidar lo que duele todo lo que no se vivió. Abruma y aburre no poder distinguir con claridad unas personas de otras. Su mirada vaga de un lugar a otro, hasta que contempla algo que brilla con luz propia: bajo los soportales se acerca caminando lentamente una pareja. Son mayores, bastante mayores, alguno diría que ancianos. Él marcha un pasito por delante, empujando con su mano izquierda una silla de ruedas vacía, mientras toma con su mano derecha la izquierda de ella, que le sigue dócilmente. La expresión del hombre es serena, tranquila; no está agobiado, aunque si se intuye lo mucho que ha entregado. La de ella no existe; sus ojos se pierden en el infinito, alimentados por una mente vacía que ya no late. Se acercan pasito a paso, con mimo, recorriendo el otoño de la vida, prendidos en su amor...