Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

lunes, 14 de enero de 2008

Intentaré ....

Intentaré explicarle a Cobre alguna de las cuestiones que plantea en su comentario a mi artículo anterior -"Llegó" del 11 de Enero de 2008-. Creo que son muy importantes.
"... estos paisajes me hacen sentir miedo.... la gente q es capaz ... de luchar contra la naturaleza y llegar tan lejos, ....". He sacado algunas palabras de su contexto para que me den el pie en lo que quiero aclarar.
Aceptando la clasificación que me enseñaron cuando comencé a formarme como montañero, la baja montaña está comprendida entre los 800 y 1500 metros sobre el nivel del mar; la media montaña, entre los 1500 y los 3000, y el área de alta montaña comienza por encima de esos 3000 metros de altura. No es una clasificación exacta, pues en la misma influyen otros aspectos, como la latitud del lugar; no tiene la misma dureza una cota de 3000 metros en los Pirineos que en la Antártida..
Aunque hay población que vive en áreas de alta montaña, como en el entorno andino o centro-asiático, no lo hace en las cimas sino que busca los lugares más protegidos, que suelen ser los valles o medias laderas a resguardo. Y su densidad es pequeña.
La montaña es distinta a los lugares donde vivimos. Así que cuando nos adentramos en ella nuestros sentidos .., no, más, todo nuestro cuerpo necesita cierto tiempo para habituarse a su ambiente.

Suelo caminar como un viejo, para intentar llegar como un joven.. Así que normalmente voy mirando al suelo. Pero hay un momento.., quizá cuando te detienes para intentar que tus pulmones aspiren un aire que no existe, en que miras hacia arriba y adelante .. Lo que te rodea es gigantesco. Te das cuenta del tamaño y de la fuerza de la Naturaleza. Y te sientes tan débil ... Y tan pequeño ... Estás allí, perdido, sin referencias ...
Y eso es bueno, muy bueno. Este ser, llamado humano, que desde su soberbia ciudadana se siente "dueño" de derechos y sistemas, que se cabrea y cisca en todo y en todos cuando algo no funciona en su mundo tecnificado de servicios, comprende hasta lo más íntimo que no es "dueño" de nada y que en cualquier momento puede pasarle de todo. Y que la palma en un "plis plas".

Y te aterra. Sientes tu pequeñez..; bueno, pequeño es mucho.. Sientes que eres insignificante dentro de la variedad y riqueza de la Vida. Y te deslumbra un hecho clarísimo: ¡Vivir, sin más, es un fabuloso milagro!. Y asientes con la cabeza, como hago ahora, .. quizá porque ya ni el cuello la sostiene.
Y así, situado en la realidad de la existencia, comprendes lo poco que puedes. Aquí de nada sirve la apariencia. Solo lo que realmente eres. Así que esta sería la primera razón que justifica el adentrarse en la alta montaña: Ver y sentir con claridad quien soy. En el más profundo sentido de la palabra. Sin matices.

No puedes más.. Estás agotado .. Te apoyas, doblado, sobre el piolet.. El "balcón" a tu costado.., 3 quilómetros de "vuelo" si te "vas" .. ¿Qué hago yo aquí?; ¡cago'n mis tripas!... ¡¡Venga, venga, levanta el pie, un paso solo..!!. ...........
Allí nadie puede, en principio, resolver tus problemas; bastante tiene cada uno con los suyos. Las fuerzas son tan escasas que crees que son menos que las que precisas. Y sabes que lo que le pidas a otro puede ser aquello que él necesita para volver...
Así que en la alta montaña te enfrentas a ti mismo. Con todas las consecuencias. Descubres de que eres capaz, hasta donde llegas, ... "Ves" lo que vales. Sin engaños. Ese, exactamente, soy yo.

Esas son, compa Cu, dos razones esenciales para intentar conquistar la alta montaña. Saber de una vez por todas quien soy y que valgo. En realidad y sin paliativos. Con toda crudeza.

Y ahora un secreto... ¿Sabéis que deseaba ardientemente en aquellos momentos?..... ¿No os lo imagináis...?. Es que cada uno es cada cual y no como otros...
Estar tumbado en la arena de la playa entre los brazos de .... ¡Uuuuuuuummmm!.


Y unas horas más tarde, he pensado mostraros dos imágenes de mis comienzos. Una es una foto nocturna de los refugios de la Compañía de Esquiadores Escaladores en Candanchú. Está hecha en una noche de luna llena con aire limpio y puro. Eso véis: nieve virgen recién caida, luz de luna y silencio....


Y la otra.. (sonrisa). En la nieve se duerme en muchos sitios, algunas veces por extrema necesidad como alguno de mis compañeros de "Al Filo ..", pero uno de los lugares más confortables es un buen iglú.. Quien lo dude, que lo compruebe...

viernes, 11 de enero de 2008

Llegó...


Ha fallecido Edmund Hillary. Su compañero de cordada Tenzing Norgay murió en 1986. Fueron los primeros, que tengamos constancia, en coronar el Everest.
Sirvan estas fotos como un pequeño homenaje a ellos y a todos los que se han entregado a sus ideales. Todas fueron hechas por Pepe Orta, excelente compañero y mejor persona, además de gran montañero, durante la expedición del Grupo Militar de Alta Montaña en 1989.

Mirando hacia arriba desde el Campo IV, a 7020 metros, en el collado norte

Vista, hacia abajo, desde el Campo V, a 7800 metros. Ese grupito de manchas marrones, más o menos en la mitad de la foto, es el Campo IV.

Restos de Maurice Wilson

lunes, 7 de enero de 2008

Pariendo Arte

La plenitude ressenti en ce momment de calme total, après deux jours de navigation sur une pinasse (petit bateaux comme celui de la photo) sur le fleuve Niger, .... "Serenite" - Javier Sanchis .

¿Os gusta esta imagen?. Fijaros bien.. Una línea de horizonte muy baja -menos de un tercio de la altura total- divide el conjunto en dos ámbitos simples; en el superior, amplio, dominante, el azul del cielo tamizado por la calima y unos borreguitos desvaídos, que quieren ser cúmulos. La inmensidad .... Y bajo ella, hombres, motas en algún lugar. Acuarela beige de tierra. Línea vital de la Humanidad, agua de vida. Unos vienen, otro va; ¿o es al revés?. Negro futuro.
O ... Suavidad. Armonía. Tibieza. Sosiego... Parece que el río soporte el cielo, liviano. Y la soledad del mundo se llena, sin más, con dos trazos negros y tres sombras -que producen una enorme sensación de profundidad y son pura perspectiva-. ¡Qué sencilla es la realidad!. Y enorme, como la Vida.

Divago, divago. Disculpadme. ¿Os gusta esta obra?. ¿Qué es?. Luz y sombra. Fauve. ¿Donde está el foco que ilumina la escena?. Fijaros en la intensidad de la luz, que ha hecho que aparezca, tras ella, el gran complementario de todos, el negro. ¡Qué paleta tan bien dispuesta!.
Porque luz tiene, pero dibujo ... Muy realista no es. Insinúa.., da que pensar.. No es como esas fotografías que recogen con exactitud todos y cada uno de los detalles de la escena, dejando poco a la imaginación y que no nos obligan a discurrir.
Porque la imagen es color.. ¿O es dibujo?. ¿O quizá concepto?; ¡ay, ay!. Esto me lleva a pensar cuando nace el Arte; ¿cuando se concibe?, ¿cuando se ejecuta?. Pero .., si ejecutar es poner por obra algo que ya existe .., el Arte es anterior, pues la obra ya ha sido creada en la mente del artista y existe antes de que este la realice, la manifieste; ¡luego el Arte reside en la concepción de la obra!. Así que el Arte es Pensamiento en estado puro...
Ya me he perdido. Soy un desastre. En lugar de controlar mis ideas para escribir algo pasable, me emborracho con lo que pienso.. ¡Ay!. Y sigo sin descifrar la imagen. Es una foto que es pintura.., o una pintura realizada mediante una foto. ¿Qué pensáis?.

A mi esto de pensar me da calentura, así que prefiero pasar a la acción. Tú, lector, y yo somos dos "peazos" de artistas; y, además, aventureros, como el tal Indiana Jones.. Y ya que estamos en tierras regadas por el río Níger, quedémonos en Malí ..
¿Te gusta Shanga?. País Dogón... Misterio. La estrella Sirio. Caldeos y Sumerios... Pero no estamos ahora para eso. Hoy es día de mercado en Sanga, que también la encontrarás escrita así. ¡Fíjate, abre bien los ojos!. ¡Qué colorido!. ¡Marea!. ¡Qué luz!.
Manos a la obra ... Caballete.., paleta... ¡Listos!. Y ahora.. ¿qué pintamos?. No, no es nada fácil; ¿verdad?. De esta baraúnda que nos rodea, de todo lo que captan tus ojos, ¿qué necesita recoger tu corazón?. Y cuando sientas con claridad lo que es, ¿cómo reflejarlo en una superficie tan pequeña?. ¡Hay que eliminar tanto y quedarse con tan poco...!.
Y, además, lo que vemos es puro movimiento. Me estoy desanimando.. ¿Cómo colocarlo en este rectangulito de papel?; ¿qué situar a un lado y otro?; ¿con que tamaños?; ¿cómo dispongo luces y sombras?.. ¡Ay Dios mío, que todo eso tengo que concebirlo en mi cabeza!. Y luego, mis manos tendrán que ser capaces de plasmarlo en colores.... Tengo la impresión de que o aquí hay un artista de verdad o ....

Marche de Shanga, la Jupe verte
Miquel Barceló
Técnica mixta sobre papel - 58 x 77 cm

Se poquísimo de Arte. Y creo que muchos de los que se dedican a él saben lo mismo que yo. Además, creo que el mercantilismo lo desvirtúa, aunque ayude a su difusión y conservación; que facilite su creación, me es difícil de creer.
Tengo dos amigos que presentan posturas opuestas. Uno es espectador asiduo de salas de conciertos; el otro se admira ante galerías de pintura que exhiben obras de artistas famosos, siempre que sean de suficiente formato y representen lo que sea con calidad fotográfica.
El primero comenzó a oír música porque le gustaba, aunque no tenía ni repajolera idea; hoy confiesa que sigue sabiendo poquísimo, pero que le emociona lo que oye. No es un hombre con estudios, pero si de espíritu refinado. No se fija demasiado en fama ni en nombre. Solo siente, disfruta.
El otro golosea ante el precio y la revalorización de la pintura. Contempla en el cuadro una estampita, con dos vacas, una casa bucólica con su chimenea humeante y un riachuelo, y engorda de satisfacción.
¡Si por lo menos actuase así ante un gran artista!. Pero no; estos quedan muy lejos de sus posibilidades, de modo que se dedica a enaltecer a quienes le corresponden, a medianos pintores locales que, al cabo de los años, cansados, deciden dedicarse a vender y no a realizar sus sueños.
Tú, lector, y yo descubrimos en Sanga que nos somos artistas dignos de tal nombre. Pero ..., ¿qué te parece si procuramos al menos disfrutar con lo que vemos?.
No hay reglas. No puedo orientarte. Solo te pido tres cosas: Ten paciencia, que la vida se entrega poco a poco; si no te gusta, no te gusta y se acabó, por mucha fama que tenga; y, ¡por favor, por favor!, deja que sienta tu corazón.. ¡Abre de par en par la puerta a los sentidos!.
¿Qué así te sientes débil?. ¡Claro!. Tú, yo y todos. Y meterás socialmente la pata más de una vez. Y harás el ridículo en ocasiones. Y .. también estarás vivo, vivo. Tú eliges.

Todo lo que has leído y visto hasta aquí, es, claro, una introducción. Vamos a contemplar juntos una obra de un artista vivo, lo que significa que sigue sorprendiendo, pues sigue creando y desarrollando su arte, de manera que, aunque hay mucho escrito y dicho sobre él, nadie se ha atrevido a fijar las características últimas de su estilo. Así que tú y yo podemos arriesgarnos .. ¿a descubrir la cuadratura del círculo?.

In Mali
Miquel Barceló

1989 - Pigmento, latex sobre papel - 150 x 100 cm.
Colección MACBA - Antigua Colección Salvador Riera - Barcelona, España

Podrías acompañarme a Malí.. Barceló viajó allí en 1988 por primera vez, cuando tenía 31 años. Pero creo que no hará falta.. África va estando a nuestro alrededor. Es muy posible que debamos viajar menos, con la premura que lo hacemos, y escuchar más..
¿A cuantos negros africanos has visto pidiendo en nuestras calles?. Piensa.. ¿Y cuantos actos violentos recuerdas que haya cometido aquí un negro africano?. No digo que no existan; solo que no tanto como otros.. Piensa.
A nadie le gusta dejar su tierra. A nadie. Pero hay veces que es la única salida. Eso o morir. ¿Has contemplado despacio las caras de los que llegan en las pateras?. Han sobrepasado el dolor; reina la ausencia, el vacío, en la mayoría de las miradas. Y el miedo; un miedo muy profundo, que soporta todo..., menos la muerte. El miedo huele, huele.. Lo he olido.
Esta noche, tú y yo, solos, vamos a intentar aproximarnos un poquito, una minucia, a esa tierra y sus gentes. Y vamos a utilizar un cuadro, el que has visto inmediatamente antes de estas palabras.

Silvia deja que los cuadros le susurren cuentos. Y como una niña atenta, e inquieta, siente cuando los escucha que en su mente nacen las preguntas... Junto a ella, cogidos de la mano, he contemplado el cuadro...
Hemos entrecerrado los ojos.. Es un juego; una manera de acercarse a la realidad sin que su dureza anule su encanto. Un día cuando era niño entrecerré los ojos por primera vez.. Estaba en un trigal de un campo castellano; poco antes de San Juan. Calor del mediodía, transportado por la brisa. Y ..
.. Apareció un mar amarillo, ondulante, en mitad del cual me hallaba. Su superficie estaba recorrida por olas doradas, y era cálida. Y siseaba..., en silencio. Y me tocaba, a veces, como de puntillas, secamente, con minúsculos pinchazos..
Eso es lo que hemos visto Silvia y yo, cuando hemos dirigido la mirada, con los ojos mudados en rendijas.. Habían desaparecido las piedras, los escasos matorrales, .. Sólo contemplábamos atónitos el beso inmenso del sol a la tierra que, como por arte de magia, la preñaba de oro, dejando a la vista la inmensidad de su desnudez.
Fijaros. Haced la prueba. Lo conseguiréis. Contemplaréis la esencia de la tierra, su verdad, cuando sin nada que ofrecer ya, pues nada tiene sino el hambre de sus gentes, se entrega a la luz. ¡La luz!. Es sólida. Tan intensa que se palpa.
Y en mitad de la nada, un espejo, que parecía achicarse por momentos.. Recordé cuando de niño jugaba con el vaho del aliento en los cristales de mi casa santanderina, mientras caía la lluvía.. Sobre el cristal empañado dibujaba un corazón, regalaba un beso.. Me gustaba ver como suavemente se deshacía.. Saudade..
Aquí no. El agua de la charca no se deshace. No da tiempo. La besa el aire y su pasión la devora. Empequeñece por momentos; tanto que deja atrás algún charco, hijo abandonado por una madre exhausta.
Madres agotadas.. Hombres enjutos. Poco más que piel y huesos. Amparan la esencia de su vida y se esfuerzan por ella; la tratan como lo que es, un tesoro. Auténtico tesoro, pues sin ella no hay vida. Llegan caminando desde muy lejos; uno tras otro, procesión de sombras.. Tan escasos de fuerza, que ni derecho mantienen el camino.
Por eso la charca a la que se dirigen las sombras que llamamos hombres ocupa el centro de la composición. El artista ha querido así darle el máximo realce. Porque sabe que en África, plena de maternidad, el ombligo es el centro del Hombre. A través del ombligo nos alimenta la Madre; a través del ombligo nos unimos a la vida. El ombligo, origen de un cordón invisible, nos une a nuestro clan, a nuestros ancestros, a nuestra especie, a la Historia..
Y en el África subsahariana, desaparecerá la Historia cuando desaparezca el agua de la última charca y el último anciano que atesoraba en su memoria la cultura de su pueblo no pueda contar a nadie la biblioteca de sus sueños.
Allá a lo lejos está el Níger. Allá arriba. Cuesta llegar hasta él. ¿Y luego qué?... Aun poderoso y largo, el río es solo una vena de la tierra. No vale mucho que allí haya agua, y hasta parece que olas por los reflejos del azul, si está sin repartir. El agua es vida, y riqueza, y no sirve de nada que en algún lugar haya suficiente si en otros no hay nada. La razón es tan elemental que sorprende que no caigamos en la cuenta: Cuando la vida desaparece, los supervivientes se quedan solos. Y la soledad es posiblemente el mayor de los castigos.
Abruma la grandiosidad de esta tierra; y la resistencia de sus gentes. Espacio sin fin, derroche de luz, pura desnudez. Quizá por eso la persona se refugia en si misma, envuelta en el pobre muro de sus murallas de tela obscura.
Quizá también por eso el cielo ocupa un espacio pequeñito, allá arriba del todo, donde no se si el cuadro -o el cuento- empieza o termina. Tres espacios: Uno inmenso, tierra dorada y agua clara en su ombligo -como si señalase el centro del universo-; el segundo el río, que cruza en la lejanía de un lado a otro, sin detenerse, por encima de la tierra, pero sin decidirse a derramarse sobre ella y fecundarla, perdiendo así importancia y desplazándose a un extremo del cuadro; y, por fin, lejano, el cielo, que ni nubes tiene y que si, rodea a la tierra, pues se ve la curva de nuestra querida bolita, pero no parece prestarle mucha atención..., como tampoco el artista se la da.

Nos quedamos un momento en silencio. Silvia murmuró que el cuadro le contaba un cuento, el de los tres .. Pero se calló sin terminar. Intuí que se estaba preguntando ....
Pero lo que bulle en vuestra mente ya no es objeto de mis palabras alunadas sino de vuestros comentarios. Buenas noches y gracias por haber perdido algo de tiempo escuchándome...

lunes, 17 de diciembre de 2007

Educación sentimental

¡Cuánto daño nos ha hecho a veces la educación basada en valores heredados, que han obligado a asumir roles que no siempre son los nuestros! Aquellos hombres de antes debían de ser viriles y aquellas mujeres de entonces debían de ser delicadamente femeninas, aunque no excesivamente sensuales.

Los primeros debieron alejarse forzosamente de la madre, y en realidad de todo su lado femenino, con lo que engulleron sus lágrimas y se enfrentaron a la vida. Muchas veces con éxito. Incluso alcanzaron su porción de poder y fueron capaces de lograr una cómoda posición social. Pero para ser tan fuertes como la vida les exigía, debieron alejar tanto de sí cualquier vestigio de sentimentalismo que al final se convirtieron en dura roca, o en frío hielo. Pura lógica, puro análisis. En muchos casos la inteligencia fue su mejor arma. La usaron tanto que se encontraron condenadamente solos. Al final olvidaron la palabra, la verdadera palabra, esa que brota de las entrañas. Los hombres piensan –pensaron-, las mujeres sólo sienten. “Si soy hombre no debo, no puedo, sentir”, se repitieron tenazmente cada minuto.

Lo malo es que sentían y mucho, con fuerza, con pasión. Se enamoraron, se enamoraron de lo que no tenían, de la mujer. La pusieron en un altar para los dioses: ¡era tan hermosa, tan dulce y delicada! Él la cuidaría siempre, la protegería con su fuerza. ¡Necesitaba el calor del abrazo femenino tanto como el aire que respiraba! O más.

Fue hermoso, pero la vida les fue demostrando que a su lado tenía una compañera, una mujer que también era inteligente y hasta acertaba muchas veces utilizando caminos intrincados. “Intuitivos”, dicen ellas. Pero algo faltaba. Cuando la vorágine de la vida les permitió ralentizar el paso, empezaron de nuevo a mirar su corazón, como solían en aquella lejana adolescencia. Y se sintieron vacíos. Tan vacíos que cuando quisieron llorar se dieron cuenta de que las lágrimas se les habían secado. Pero alguno, más osado, se atrevió a iniciar un camino peligroso, un camino difícil, pero muchas veces placentero. Golpeó su corazón, quiso sentir, aunque fuera sufriendo. Y cuando se dio cuenta de que la vida le estaba regalando la oportunidad de volver a construirse, no dejó que pasara de largo. Se armó con un pantalón corto y con un puñado de imaginarias hojas en blanco e inició el viaje, un viaje paralelo. Poco a poco fue descubriendo lo que su corazón le había ocultado: su lado femenino. El hielo se fue fundiendo. ¡Iba a poder disfrutar por fin! Cada uno de los ladrillos que había ido desmontando, iba a recobrar su lugar natural. Y seguía conservando la viril fuerza, el apasionamiento vital de su carácter. Se había ido convirtiendo en hombre sabio; sabía hablar, pero también sabía escuchar. Fino mármol: piedra sólida en la que muchos se refugian en las tempestades, pero también capacidad para moldearse, para alcanzar la forma deseada. ¡Al final el camino convergía! Un nuevo edificio, nuevos engranajes que lograrían el aspecto de un ser hermoso, redondo, completo.

Las segundas también se esforzaron dócilmente en contrariar su naturaleza. Obedecieron, obedecieron por encima de todo, de sus propias inclinaciones y deseos. Incluso aprendieron el recato, aunque fueran tan vitales y de naturaleza desbordante. Se sentían a menudo culpables cuando sus ansias de vivir les impulsaban por caminos poco recomendables. Algunas decidieron vivir su femineidad a su manera. Pero casi siempre se enamoraron de hombres que las cuidaron. Pero también descubrieron que eran inteligentes y tenían afán por conocer. Desarrollaron sus propias facultades, aprendieron por caminos circulares, y vivieron. Hasta comprendieron que tenían capacidad para controlar a los hombres. Sí, ese ser tan dulce y delicado puede controlar a los hombres. Después encontraron en la maternidad la fuerza de la naturaleza: se hicieron fuertes. Fueron madres fuertes que lucharon con uñas y dientes por lo más importante: sus hijos.

Lo malo fue que con la edad un día creyeron que perdían la belleza y con ella su fuerza. Además sus hijos crecieron: habían sido fuertes porque otros necesitaban su fuerza, pero se sintieron débiles y desvalidas cuando sus hijos no las necesitaron. Tenían que aprender a vivir de nuevo, a estar orgullosas y satisfechas. Algunas se sintieron fracasadas, pues sólo habían sido madres. Cayeron víctimas del cuento de que la maternidad era cosa de poca importancia.

Pero cuando consiguieron recobrarse decidieron que había llegado su hora y que iban a coger la vida por los cuernos, decidieron que iban a lidiarla con bravura. Debían pensar de nuevo, debían encontrar el otro lado de su naturaleza que tanto habían ocultado y debían mostrarse, así, serenamente, generosamente con el mundo. A partir de entonces rieron a carcajadas: eran tan fuertes que ya nada les hería. Pero no porque su coraza fuera la más poderosa, sino porque eran tan flexibles que ya nada podía traspasarlas. Descubrieron su belleza, también redonda y acabada. Aprendieron a ser felices y nos hicieron la vida mucho más agradable.

Dicho todo lo anterior, creo que también hay buenos valores heredados en los que se debe de seguir educando, pero siempre que sean valores esenciales, adaptados a nuestros días, que no distingan de sexos, pero que no castren a ninguno. Y que busquen tanto la fortaleza del carácter para afrontar la vida como la fina sensibilidad para disfrutarla.

viernes, 14 de diciembre de 2007

"Intuigción"

Una de mis amigas me intuye. La llamo la "intuigtiva". Cuando la conocí no me cayó del todo bien; o sea, que más que charlar echábamos unos "rounds". Poquito a poco hemos ido conociéndonos y limando asperezas.
Y como se que leerá esto más tarde o temprano.. Es una mujer guapa, con una belleza intemporal, natural, que no depende de modas. Y tiene carácter. Y es naturalmente sensual. Y muy intuitiva. Y es aragonesa; eso, también.
Pues bien. Me dijo hace poco que Turulato y yo éramos distintos. Y que le gustaba más Turulato. Y hoy, aprovechando que tenía delante una caja de polvorones, me ha dicho que tengo un carácter difícil y una manera de ser arrogante. Eso. Que tiene muchísima razón. Tanta que el asunto merece un artículo.

Ya he dicho con anterioridad que empecé este blog porque leí que un blog era un diario personal. Y necesitaba desahogar mi intimidad. Y eso -nadie me va a convencer de lo contrario- solo se hace completamente bien de forma anónima. Así que creé a Turulato.
Turulato soy yo en "pelota picada". Con mis sentires, ideas y pensamientos en cueros vivos. Pero.., ¡imagínense!; salir desnudo, para que te vean todos. ¡Qué horror!. Me moriría de vergüenza. Además, quien quisiese lastimarme lo tendría fácil; mucho.

Les contaré una anécdota.. Aunque no se.. Es que soy algo susceptible. ¡Bueno, va!.
Agosto. El pueblo era silencio; las aceras, sol de plomo. El niño caminaba su ilusión hacia el puerto; ellas volvían con su trabajo a las espaldas. Dos edades, dos mundos, dos aceras.
Sudor. El niño, buscando la mar, alejaba de si la ropa. Ellas, vestían ropas de hierro en el alma.
No se miran. No se entienden. Solo, como tantas otras vidas, se cruzan.
El niño ve volar una gaviota. Ella, al paso, ve al niño en bañador. Necesita reírse, que sus días son duros.
¡Míalo, qué tié tetas!.
Ellas siguen sin reparar. No tiene importancia. El niño, de golpe, siente la soledad de la calle. Y, dos pasos más, la inmensidad de la mar. Se siente desnudo; está indefenso. Le huye la palabra. El rostro grana. Quieto, en medio del sol de plomo. Sin fuerza.

Así que me dije: ¡Nunca más!. Otros tendrán desparpajo y no se andan con contemplaciones. Pues bien, se enterarán. Y aquel día puse en marcha mi cabeza. Y resolví, como desde entonces he resuelto siempre, en silencio hacia los demás, pero charlando sin parar conmigo mismo.
Años más tarde ingresé joven en una academia militar. Y la primera noche lloré a oscuras; "en cuanto se duerma esta manada de cabrones, me piro". No tuve valor; o que se yo..
Y me oculté con gran rapidez. Modelé, o modelaron -¡qué más da!- mi personalidad. Y cada día me hice más resistente. Más. Y luego, durante años, impuse mi voluntad. A veces, no siempre limpia. Y me fortalecí físicamente; mucho. Y desde entonces miro serio, desde lejos..
Y, sobre todo, descubrí el valor de la palabra. Es poderosísima, si se sabe utilizar. Y de la fuerza del carácter. Y de la ironía, cruel hasta la sangre. Y el poder supremo de la información. Y la importancia de la capacidad de decisión. Y que dirigir a otros es, en la mayoría de las ocasiones, mandarles con energía y rapidez antes de que reaccionen. Y que muchas de mis capacidades personales, generadas en la milicia, podían aplicarse socialmente con sutiles adaptaciones.

Así que mi preciosa "intuigtiva" me captó a las primeras. Muy fina. Y acertada. Si, soy altanero. Tengo un carácter muy difícil. Mi trato no es sencillo. Y no me muestro; hablo y hablo para que quienes me escuchan no tengan descanso ni ocasión de reparar en mis verdades. Me acorazo. Resumiendo: Inaguantable.
Pero también tengo suerte. Mucha. Hace unos años pasé a la reserva del Ejército; y me encontré mirando alelado los documentales de la televisión. Uno tras otro, hora tras hora.. Desde entonces, aunque con lentitud, el proceso ha sido inverso. Poquito a poco voy abriéndome. Cuesta, cuesta mucho, pero lo intento; fracaso a veces y meto la pata muchas otras.
Y han cruzado mi vida buenas gentes amigas, la mayoría mujeres. Me han ayudado y ayudan mucho, muchísimo. Estoy echando una carrera.. Se que voy, si no a ganarla, si a terminarla.
Algún día Turulato y yo seremos iguales.

martes, 11 de diciembre de 2007

La pasión de vivir

Desde hace tiempo no contesto a los comentarios que se hacen a mis artículos. Al principio si lo hacía, pues consideraba que debía responder educadamente a quienes tenían la amabilidad de leerme.
Poco a poco, leyendo comentarios, aprecié que había aspectos mucho más interesantes en ellos que en mis palabras. De ahí a darme cuenta de que artículo y comentarios forman un todo comprensible, fue muy rápido. Y dejé de contestar.
Os ruego que no lo toméis como descortesía; más bien, es una muestra de humildad. Y os aseguro que no suelo ser modesto.
Estudié hace años ciertas teorías de Filosofía del Derecho desarrolladas en los países escandinavos sobre el lenguaje. Interesantísimas. Apliquemos algo a nuestro asunto...
Pienso sobre algo..; a continuación, me apetece contároslo aquí.. Pero de aquello que bulló en mi mente a lo que soy capaz de exponer por escrito, hay una gran diferencia; tanto de matices como de sentimientos y de complejidad, y extensión, en su contenido.
Lo leéis... Y de lo que yo había escrito a lo que recoge vuestra lectura, otro salto. Y de esto a lo que asimiláis y luego comprendéis... Resumiendo: de aquello que pensé a lo que vosotros pensáis al cabo sobre ello hay un abismo.
De modo que concluí que cualquier artículo comienza en la primera palabra que escribo y termina en el punto y final del último comentario. Solo leyendo el conjunto es posible entender lo tratado. Conjunto que engloba lo que he sido capaz de decir con lo que mis lectores han asimilado. El resto..., humo. Por eso, comentar los comentarios.. No. Conviene acotar lo que se escribe y no prolongarlo, so pena de terminar enmerdando la cuestión.

Pero hay comentarios brillantísimos, que reclaman a gritos que se les realce y se les extraiga del cubículo que tienen dispuesto. Así ocurre con alguno de los que se han hecho al artículo que antecede a este. Y cayendo en aquellos problemas del lenguaje, voy a detenerme en ciertas frases escritas por dos de mis comentaristas: Anónimo -dia 8 de este mes de diciembre, a las 1:16 p.m.- y Kalia. Copio integros sus textos, pero les ruego que lo lean siguiendo las cursivas...

"En algún momento, llegué a sufrir como un estorbo eso que ahora llaman tener la cabeza bien amueblada, no porque ciertamente la tuviera ( al final, se quedo en una falsa alarma)… sino porque mi pasión por conocer no encontraba encaje con esa emoción vivificadora que nos hace visibles a los ojos de quienes admiramos. Empiezo a entender, que no se trata tanto de tirar esos muebles (realmente tienen su utilidad), sino de ampliar todo lo que pueda el espacio para no tropezar con ellos. No sé si el temperamento condiciona nuestra capacidad de apasionarnos o la intensidad con la que nos apasionamos. Sé que cuando no hay pasión, una fuerza que alimente la vida, es que estamos muertos. Sé que en todos y cada uno de nosotros hay un delicadísimo espacio, un “yo” encantador que es secuencia y trayecto y que ese niño intuyó en el mismo momento en que se atrevió a hacerlo visible… rompiendo el silencio de los “hombrinos” (no, no he querido hacer sólo ingenioso juego de palabras ,que también, es que casualmente aquí a los bocartes los llaman hombrinos). Creo que el recuerdo es el hijo del Amor. Antes que la sabiduría pueda trazar un sendero a la inclinación, ésta es necesario que exista. La vida no es silencio, aunque la mayor parte del tiempo lo experimentemos, bajo la superficie del ruido. La verdadera calma no se encuentra en la inmovilidad absoluta, sino en el equilibrio de los movimientos. La esperanza es una música que mueve la razón y el corazón. Yo la entiendo como una pasión suave que dilata y embellece el horizonte de la existencia; excita sin fatigar, calienta sin consumir, y transforman gradualmente la llama que arde en cada corazón en una luz quieta y fecundante… indicio de la verdadera fuerza, la que jamás abdica su imperio. Yo confío porque recuerdo los primeros movimientos de esa música “Haced vibrar en el individuo la cuerda de la pasión que mejor corresponda a su disposición en cada momento, y veréis como poco a poco las cuerdas de las demás pasiones vibrarán al unísono, y el instrumento entero se pondrá en el diapasón conveniente. Entonces se producirá la armonía, que es la vida misma, porque la vida no es el silencio.” Ya te imaginarás de dónde me vino el “chivatazo”."

"Había empezado a escribir algo sobre todo esto de las pasiones, pero me parece que otros u otras ante de mí ya han dicho lo que yo hubiera querido decir, y además de una manera verdaderamente bella, apasionada. Que el alma humana es una cuerda que vibra en movimiento armónico según el surco que la vida va trazando y que el plectro que la mueve sigue fielmente la composición que van creando nuestras pasiones, es algo que desde antiguo han sabido los poetas, los que dominan el arte del movimiento del alma, el fino arte de conmover, los que con su música poseen el mágico poder de hacer vibrar sutilmente esa cuerda humana, que resuena con las melodías que ellos van cantando.

Ciertamente, lo que nos mueve siempre es una pasión. Pasión es lo que nos hace salir de nosotros y aprehender el mundo. Y lo que nos mueve, la pasión, siempre es deseo, deseo de lo que es distinto, deseo de otro. La fuerza del deseo es poderosa: si el deseo es tan incontrolado que domina nuestra vida, entonces caemos enajenados, esclavizados; pero si el deseo se desvanece, entonces podríamos decir que estamos muertos. Aunque todos poseemos en mayor o menor medida pasiones de todo tipo, podemos ver que el deseo, la pasión que predomina, es diferente en cada uno de nosotros. Puede que dependa de neutra propia naturaleza, de nuestro carácter, pero también puede venir de nuestra edad, sexo o incluso de nuestra condición socio-cultural. Por eso unos se ven impelidos a actuar por el deseo de poder, por el impulso de imponerse sobre los demás, por poseer su alma, sea mediante la fuerza física, sea mediante la relevancia social o el dominio del dinero, o sea incluso mediante la autoridad de la cultura o de la inteligencia. Otros ven dirigida su vida por la pasión amorosa, que también de algún modo es posesión, y que puede manifestarse de muchas formas, como la que está detrás del amor romántico, la que es puramente erótica, la del amor paterno-filial o incluso la estrictamente filantrópica. Incluso hay quienes pueden estar guiados en su vida entera por lo que los antiguos llamaban entusiasmo, una suerte de pasión por lo divino, y tal vez pudiéramos poner en este grupo a aquellos que ven su vida entera dirigida por el deseo de conocer, por la pura pasión por el conocimiento.

Apasionados somos muchos, pero una cosa es serlo y saber vivir la vida apasionadamente y otra es andar por ahí imponiendo a los demás nuestras pasiones, nuestros padeceres. Los que no controlan sus pasiones y sólo actúan a su dictado son gente ruda o excesivamente lábil; los que las controlan tanto que no saben ya que existen son tan fríos y formales que resultan aburridos. Difícil equilibrio ese entre la elegancia del buen gusto y la relación apasionada. Lloremos, riamos, amemos o conozcamos apasionadamente, que si lo hacemos verdaderamente, siempre nos encontraremos con el sentimiento hermoso que habita en un corazón noble, capaz de conmoverse por una lágrima amiga y ofrecerle todas las rosas de la primavera."

¿Comprenden?. Sin integrar absolutamente los comentarios y el artículo, este desaparece; queda reducido a la opinión de uno. Mientras que junto todo, aparece la vida...
¡Vida y pasión!. ¿No creen que es una misma cosa?. Creo y siento que quien está vivo es apasionado y quien se apasiona vive. ¡Qué triste es ver a quienes controlan sus emociones más allá de lo necesario!. La vida y la pasión salen por cada poro de la persona. ¡Risas, llantos, gestos, ..., todo, todo vibra!.
Me encanta contemplar como viven aquellos que se abren a los demás, que procuran descubrir lo que no conocen, que no se limitan ni aun en los detalles accesorios; no por soledad o para compensar complejos o manías sino por puro placer. Por gozar de la existencia; de su cuerpo, de sus ideas, de otras personas. ¡Vida, vida!. Solo una barrera infranqueable: la construida por los derechos de otros y el evitar hacer daño, tanto al prójimo como a uno mismo.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Pasión

Hace unos días, durante la tertulia que mantenemos algunos amigos, se planteó el tema de la pasión; solo dimos unas pocas pinceladas, pues el rato en que nos reunimos no da para mucho, pero algo quedó flotando ya que Oshi publicó luego un breve artículo.
Cuando lo leí dije que, en lugar de dejarle un comentario, escribiría a mi vez. Lo hice a bote pronto y cuando quise discurrir sobre lo que iba a exponer, me quedé en blanco. Sabía que la pasión está en mi vida y supuse, equivocadamente, que la experiencia bastaba para tratar el asunto con un mínimo de claridad, de modo que la lectura pudiera aprovechar.
Craso error. He mantenido desde hace mucho, tras experiencias muy desagradables, que nunca existe diálogo cuando alguna de las partes es solo sentimiento; y debería haber comprendido, en consecuencia, que también es muy difícil concluir algo cuando el diálogo es íntimo y en soledad con uno mismo.
He estado unos días sin saber por donde tirar. Hasta que he caído en la cuenta de algo esencial o así lo creo. Y he sabido, ¡por fin!, cual iba a ser mi línea argumental. Comienzo pues..

Como cada día nos entendemos con más dificultad, pues empleamos las palabras según lo que significan para nosotros, sin reparar en que para los demás pueden significar otra cosa, acudo a la vigésima segunda edición del diccionario de la R.A.E.: pasión; y como estoy dando mi opinión, me quedo con las acepciones 1, 5, 6 y 7. Así que me van a permitir la siguiente inducción:
Pasión es el padecimiento del ánimo originado por la inclinación, apetito o afición vehemente del individuo hacia algo o alguien, resultando perturbado su estado (mental).
Padecer.., padecer; creo que en su correcto entendimiento está la clave del arco emocional que sustenta cualquier vivencia apasionada. Deteneros en la primera acepción.. Sentir daño, experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas.
¿Puede padecer una piedra?. No; creo que estaremos de acuerdo en que solo padecen los seres vivos y que de todos ellos somos nosotros los que tenemos mayor capacidad de padecer. Como también de sentir placer. Cosas de la complejidad estructural del sistema nervioso y de la mente..
Conviene hacer un inciso. Es muy común que se limite la pasión al campo de lo romántico. O más aun, al amor romántico. Creo que no es así. La pasión es mucho, muchísimo más. Creo que para aproximarnos a su sentido debemos pensar en el Amor; en su sentido más comprensivo. Y desde este, entender aquel padecimiento del que hablaba; padecer no tanto por lo que no tengo como por lo que no vivo.
Y desde aquí me puedo perder. Carezco de preparación para desarrollar un asunto que requiere tal profundidad. Así que me van a disculpar y a permitir que exponga a la pata la llana alguna de mis ideas ...

Desde bien pequeño comencé a contemplar con curiosidad lo que me rodeaba. Aún no me hacia preguntas. Esas llegaron después. Antes, la soledad me llevó a la lectura. La lectura alimentó mi imaginación y la soledad, cierta rebeldía.
Y un día cualquiera, uno de tantos, contemplando desde el mirador como pasaba la vida, me vino a la mente una pregunta.. Y dudé; no sabía. Mi mundo chiquito daba para muy poco. Y padecí cierta congoja. La congoja no era solo hija de la ignorancia sino tambien de la tristeza. Pero eso es otra historia... Ahora no hace al caso.
Mi compañía fueron desde ese día las respuestas; no siempre ciertas, pero si estimulantes. Cada una generaba, a su vez, múltiples dudas, para las que procuraba encontrar respuesta. Y vuelta a empezar. Casi sin darme cuenta me aficioné a aprender. Un placer, una sensación deliciosa descubrir que no sabía.

La tienda era alargada. Mesas de mármol, pies forjados de hierro. El anciano dibuja despacio con un lápiz sus recuerdos; un bonito, un tolino, una faneca.. Su sangre, agua salada; su piel, sol curtido por los vientos. Sus dedos, chicotes. Su alimento, un chiquito y una galleta maría.
El niño, a su vera, apoya los dedos en el mármol. Contempla en silencio; sus ojos siguen el lápiz desgastado y cuando se detiene, se sueldan a la cara del marinero.
Poquito a poco se acercan otros marineros. Marea azul bilbao de boina negra. Silencio. El lápiz en el aire, la mano difuminos. ¡Un tomatero!, exclama uno. Admiran. Y otro pregunta: ¿Qué será esa raya del costado?, la tienen todos. Nadie responde, el niño los mira.
Y se atreve.. Con voz aún insegura. Es el oído; está formada por pequeños sensores que sienten la vibración del agua. Silencio. No se mueve el azul. El anciano gira despacio la cabeza, le mira y dice ganando barlovento: La escuela..; nunca pude ir.
Camina el niño despacio hacia su casa, el alma alegre, el ánimo henchido, oliendo marmites y gibiones fritos con cebolla que guisan en casas de colores. Siente que es uno más, que le aceptan.

Un buen día, aquel niño del caballito gris que sabía como oían los bocartes, descubrió a la niña rubia debajo de un platanero en la alameda. Se acercó tanto que se bañó en oro y verde jade. Hablaron, caminaron. Y una noche de final de agosto les acarició un beso; solo uno, que luego escucharon como la luna susurraba a la pleamar un bolero.
Y después de tantos años el niño supo, ¡por fin!, como viven quienes aman. Comprendió que crecer y criar es amar. Supo algo que nunca olvidó.., que hay ojos cálidos que templan las noches frías. Y abrió alma, corazón y vida. Con tanta fuerza que quedaron abiertos para siempre. Lo sabe. Por eso, porque lo sabe, procura encerrarlos bajo siete llaves....

Pero los cierres solo funcionan de puertas afuera. Por dentro, carne viva. O mejor, pura borrachera. Porque el cóctel había sido colosal. Como aquel viejo marino cuyos ojos contemplaban el Elcano en El Callao mientras declaraba con fiereza a las velas y los vientos que por sus venas corría agua marina.
Y ahora ya, este hombre de pelo blanco y no tanta fuerza que os cuenta, es pasión. Solo eso. El resto, ¡qué más da!. Ama aquello que siempre le acompañó, lo que le ahuyentó soledades y tristezas y le buscó respuestas a su vida, que es solo pregunta y duda. Amo saber. Soy un ignorante.
Y amo a la mujer. No hijos míos, a todas no, que sería desmesura. Amar solo se puede a una; por lo menos yo. Pero admiro a muchas. Y disfruto como un "becerrico" en su compañía. La mujer es un placer. Y es vida. Y da vida. Y va en camino de convencerme de que puede hacer todo lo que hace un hombre y, además, tener hijos. Y lo más importante.. Ellas me enseñaron a vivir, me mostraron lo que es amar. Lo poco o mucho que tengo de hombre lo aprendí junto a alguna.
¿Qué que aprendí?; cosas. Que la pasión estalla en la risa, resplandece en la mirada y baila con los gestos. Algo que le oí también a un hombre, a Vicente Ferrer: Amar..; si, es sentir en lo más profundo; pero el amor necesita obrar, lo exige. Altera el ánimo de tal forma que solo haya la íntima paz en la entrega.
Y a ello me dedico. Con poca habilidad y mucha torpeza. A buscar alguna respuesta a todas mis dudas. Y a ir aprendiendo a amar, cuestión en la que soy un desastre. Esa es mi borrachera, mi afán y mi pasión.

Acabo. Y aún no os he dicho que es, de verdad, la pasión. Pues la pasión de vida es perder el control cuando lo que intentamos es domeñar los fuegos del alma. Cuando lógicas y raciocinios rinden sus banderas ante una lágrima. Cuando muestras, demuestras y vives, que gobierna el sentimiento y puede el corazón. Cuando reina en ti la humanidad.

Lágrimas de mujer
flores de ternura
que calmen tu llanto
rosas de primavera

Si yo fuese alguna vez capaz de sentir algo tan hermoso......

martes, 20 de noviembre de 2007

Planteando un problema

Lo primero que he hecho es etiquetar el artículo. Puede que sea lo único que tengo claro sobre aquello que voy a escribir. Y para empezar, recordaré que si cada artículo de este blog es ininteligible si no se fusiona lo que escribo con los comentarios de quienes lo leen, este exige atender en mayor medida a la opinión de los lectores antes que al artículo en si.
Y así debe ser pues lo que voy a exponer son situaciones y dudas, pero no respuestas. Creo que no existen soluciones mágicas, excepto las que suministra el azar, y la vida me ha demostrado que solo se llega a conclusiones válidas cuando se trabaja en equipo y se coordinan inteligencias y experiencias.
¡A ello pues!. Esta mañana comencé a tratar con unas amigas sobre una de las situaciones que me han alterado en mayor medida y que, más tarde o temprano, nos afectan a todos: Los años finales de la vida durante los que la persona requiere asistencia.
No voy a teorizar; he vivido ese tiempo de familiares muy directos. Nadie queda ya que me anteceda. Y he experimentado cuantos errores se pueden cometer; creo. Y no he salido bien parado. Así que quien busque ejemplo en lo que sigue, va listo; aquí solo encontrará dudas, preguntas y tristeza, mucha amargura.
Quiero comenzar con alguna de las ideas que tengo claras. Los que desde ahora llamaré ancianos no cambian su personalidad; somos los demás quienes disimulamos la nuestra y al llegar al final de la existencia nos manifestamos tal cual, mostrando las cualidades, defectos, usos y costumbres que hemos acumulado con los años.
Lo que más necesita el anciano es sosiego. A quien no le queda mucho tiempo para reaccionar frente a los avatares de la vida, no se le pueden plantear problemas; ni peleas familiares -máxime cuando provienen del vano intento de establecer quien le ayuda y cuida más cariñosamente-, ni asustarle diciéndole que el ayuntamiento le va a arruinar con la contribución, ni contándole que hay problema con las pensiones... No se si me siguen.
¡Ah!; y a pesar de que los españoles consideramos que la mejor manera de que nos entiendan es dar alaridos, este sistema no ofrece buenos resultados con los ancianos. Y con los perros, tampoco.
También precisan distraerse. ¡Cómo daña el aburrimiento!. Y no digo compañía, que estoy harto de "hacer la visita" y pretender que con eso se ha hecho lo necesario. O lo debido, socialmente; que es un comportamiento que suele bastar a muchos.
Y no se como distraer a un anciano. No es fácil. La mayoría viven de, y en, sus recuerdos. Y se relacionan en función de sus intereses y conocimientos; intereses no les quedan muchos, que las limitaciones propias de la edad no lo permiten, y conocimientos solo los que acumularon, que lo de la ciencia infusa es demasiado espiritual para mis cortas entendederas.
Me dediqué a escuchar a los míos.. Una y otra vez.. Hasta que me sentía agotado..; además, en mi familia, solemos terminar con la cabeza perdida. Una y otra vez.. Y a veces no pude más; estallaba. Todo lo que he conseguido progresar intelectualmente es lo que me separaba de ellos..; ¡cruel ironía!. Y es que conversar largo y tendido requiere cierta proximidad, no solo emocional sino de conocimiento.
Y todo aquello de lo que puedo hablar, les reducía al silencio; y aquello de lo que hablaban, no originaba en mi respuesta alguna. Te sientes vacío; incapaz. Insensible.

"Nosotros nos vamos al hospital. Mamá ya no puede estar sola en su casa. Alguien tiene que ir y convencerla para que venga a la mía...
Iré yo.."
La casa es muy grande; muchas habitaciones, hoy vacías de personas y sonidos, que no de muebles, olores y recuerdos. Está sentada en su sillón orejero, en la habitación que hay al final del largo pasillo.
Era fuerte y sólida, como yo hoy. Un carácter. La veo menuda y frágil. Sonríe suavemente, con sus ojos muy abiertos. Sus cabellos, peinados belle époque..
Sonríe.. "Hola hijo, ¿qué tal?; ¿y mi hermana, está bien?". "Si; ya sabes, el hospital". No se como decírselo..; al cabo, le digo: "Aquí sola ya no puedes vivir; tendrás que ir a casa ...".
"Pero esta es mi casa hijo". Esta es mi casa, hijo......
Razoné, sonreí, camelé, me puse nervioso, irritado,... No sabía que hacer. Me sentía impotente, torpe, inútil.. Se alteró; amenacé... Si...
Al cabo.., se levantó. Se puso el abrigo.. Cogió su bolso.. Salió de su casa. Para siempre, para no volver jamás. Dejando atrás su vida, sus cosas, su cesto de costura...
En cada uno de sus pasos fui perdiendo el alma. Tanto como ella iba quedándose vacía. En silencio, ambas. Murió en silencio un año después. Sonriendo suavemente. Con los ojos abiertos y mirando hacia sus hijos.
Tengo 59 años. Y estoy llorando... Dios mío, Dios mío...

Y este animal les va a seguir contando. Creo que como no sabemos muy bien que hacer, nos dedicamos a proporcionarles toda una serie de cuidados materiales. Y a ella que aborrecía la verdura, le plantamos delante, día tras día, un plato de acelgas. "Lo ha dicho el médico".
Y un día me preguntó: "¿Quién es ese insensato?"; ¿por qué no me deja comer un bocadillo de chorizo?, ¡con lo que me gustan!". Entre verduras y paseos agotadores, amargaron sus últimos días. Y se me ocurre preguntarte doctor..: ¿Acaso tus medidas higiénico sanitarias y nutricias van a evitar que muera?. Tiene 92 años tío.. Respóndeme..: ¿Por qué no la dejamos ser dichosa?. Y si vive menos, ¿qué más da?. ¿Se estudia en la facultad la importancia de la sonrisa?. ¿O es que simplemente, tanto tú como yo, no tenemos ni idea y a falta de humana ternura proporcionamos ciencia?.

Por otro lado, recuerdo la casa familiar del pueblo. Allí nacían y morían generaciones. Sin vivir y trabajar en otro lugar. Juntos. Daba igual ser joven que viejo. Nacías donde morirías. Nadie te asistía pues todos lo hacían mutuamente. Había espacio. Y servicio que ayudaba. Y todos trabajaban juntos o muy próximos.
Pero esa sociedad ya no existe. Hoy cada persona se labra el futuro donde puede. Las familias y las generaciones están dispersas. Las costumbres dejaron de parecerse y cada hogar es un mundo diferente.
Esta sociedad nuestra tiende a ser de "maricón el último y sálvese el que pueda". Y en España el Estado, porque la sociedad así lo quiere y tolera, soluciona mucho a base de familia. Imaginad muchas situaciones sin el apoyo de las familias.., hospitales por ejemplo. Funciona todo como el hogar; porque tanto en aquellos como en estos hay pringadas que solucionan gratis el problema.
De modo que se saca al anciano de su ambiente y se le embute en un lugar desconocido. Por ejemplo, si nació y vivió siempre en Alconera, provincia de Badajoz, se le lleva a Baracaldo, provincia de Vizcaya, y allí, para facilitar el asunto, se le cambia cada tres meses de casa y familia.
O se le consigue plaza en una residencia. De lujo. Hasta tiene rejas en todas las ventanas y puerta metálica a la entrada, que está siempre cerrada y con guarda. Propia de nuestra economía. 3000 € al mes. Aunque las hay más baratas.. Entré en alguna en que a poco me hago pis del miedo que sentí, según una gordagrasientabigotudacarcelera abrió la puerta.

Termino. Tal como están las cosas, viviendas y economías, trabajo y sociedad, atender al anciano implica el sacrificio durante el tiempo preciso de otra vida y esto conlleva, habitualmente, que se sacrifiquen los miembros de una familia. Y esto, guste o no, bueno o malo, es una bomba de relojería. Y las bombas no solucionan nunca cosa alguna.
¿Alguna idea?

viernes, 16 de noviembre de 2007

Orgullo vs. humildad

Una de las mejores maneras de aprender es atendiendo a los demás. En realidad, creo que todo lo que hacemos en la vida lo motivan las personas con las que convivimos o las aspiraciones que tenemos con respecto a otras.
Y dicho esto, y tras lo anterior, también opino que no hay nada mejor que mostrarse a los demás, de manera que puedan tener elementos de juicio para establecer quien es aquel con el que se juegan los cuartos.
Así que pensemos un poco sobre el orgullo y la humildad. Es muy interesante, pues ambos son características básicas de nuestro comportamiento y este es el vehículo sobre el que nos relacionamos.
¿Soy orgulloso?. Pues si; o pues no. En fin, no lo se; aunque creo que si.
En suma; conozco algo de lo que valgo y algo de lo que valen otros. Estimo mis méritos, que algunos tengo y ciertos dolores me costó adquirirlos. Y si los tengo y los gané ¿a qué ocultarlos?.
Trato con otras personas. Considero evidentes ciertos despropósitos en su manera de obrar y de pensar; si en igual situación fui más sensato y práctico, ¿no falto a la verdad si lo niego?.
¿Soy humilde?. Pues si; o pues no. En fin, no lo se; aunque creo que la conducta y cualidades de otros me facilitan serlo. Aunque otras veces...
En suma; conozco algo de lo que valgo y algo de lo que valen otros. Admiro y paladeo los conocimientos de aquel y la nobleza del carácter del otro. Aprecio y reconozco sus evidentes cualidades, que poseen y ejercen en mayor grado que yo. Pero, ¿reconocer lo evidente es ser humilde?. ¿O lo es solo cuando no se está seguro sobre la relación entre lo mío y lo ajeno?.
¿O ser orgulloso es pregonar lo que soy y humilde disminuir lo propio?. ¿Qué es entonces ser sincero?.
Creo que hay que cambiar de plano.. A un eminente teólogo y filósofo español renacentista, que participó en el Concilio de Trento, el padre Suárez, de la Compañía de Jesús -inevitable-, le plantearon una paradoja clásica..
"Una balsa, dos supervivientes a punto de morir, un pedazo minúsculo de comida que solo puede salvar la vida de uno.. Ambos deben mantenerse vivos y esforzarse en ello, pues solo Dios puede disponer el momento de nuestra muerte; pero hacerlo presupone quitarle el sustento al otro, al prójimo, quien morirá sin remedio, por lo que quien así actúe quebranta la ley de Dios. ¿Qué hacer?; ¿que es lo justo?....".
Suárez resolvió la paradoja estableciendo que estaba mal planteada, que había que cambiar de plano la pregunta, pues no se trataba de establecer la Justicia sino la Caridad.. Quien más amase a su prójimo debería, por Amor, entregarle el último alimento..".
Y creo que aquí ocurre algo parecido. No se es orgulloso o humilde por el contenido de lo dicho sino por el sentimiento.
Se puede establecer la propia valía y ser a la vez humilde. Y puede mostrarse uno prudente ante sus cualidades mientras ofende y maltrata salvajemente a los demás.
Porque el problema es que la mentalidad judeocatólica en que se ha formado nuestra sociedad concede importancia al fondo en la palabra y a la forma en la realidad. De manera que aquí lo importante no es ser sino parecer.
Quizá convenga que cada uno muestre a los demás lo que cree que es. ¡Aparecer en pelota picada!. Y que sean los demás quienes establezcan como somos.
Pues creo que no hay mayor orgullo y soberbia que convertirse en el propio juez, decidiendo que es lo que está bien y mal en nuestros actos y pensamientos. ¿O eso es la conciencia?.
Porque .... ¡Y qué se yo!.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Miseria

En ocasiones contemplamos las vidas ajenas con deleite e incluso las analizamos y criticamos con igual ánimo. Hoy en día la televisión y otros medios de comunicación, nos ofrecen espacios más que suficientes para satisfacer nuestra pasión por la alteridad.
Creo que es un ejercicio de compensación. Unas veces necesitamos comprobar que alguien lo pasa peor, lo que nos ayuda a soportar nuestra miseria, y otras procuramos creer que hay príncipes azules que buscan a su Cenicienta.
Hoy he vivido en directo algo de una vida ajena. Había ido a la sucursal bancaria donde opero habitualmente y como consecuencia de la directiva MIFID he tenido que esperar a que pudiera atenderme el director; durante la espera ha habido un rato en que estábamos solos en la oficina el interventor, una empleada y este servidor de ustedes.
Dicha empleada, con muchos años de atención al público, ha recibido a una pareja.. A primera vista, tenían unos 50 años; su ropa, usada y mucho; su aspecto, cansado, muy cansado. Al principio no les he prestado atención, pero él ha elevado, nervioso, un poco la voz: "¡Yo sólo avalé; era una empleada; ese préstamo no es mío..!".
Y luego, cada vez más nervioso, proseguía: "¡La cuenta, la cuenta, ¿quién está pagando los recibos?". Y la mujer, cenceña, inquiría: "¡Las cuentas; ¿cuantas cuentas tiene este?". La empleada respondía: "Usted figura en nuestra base de datos como titular del préstamo; pero leyendo la póliza y la escritura puede aclararse". Él respondía, abotargándose: "Es que no tengo los papeles; se los quedó ella". Y ella, la esposa, se inclinaba hacia la empleada y le preguntaba conteniendo la cólera: "Ella, ¿cómo se llama ella?".
La empleada (que solo puede proporcionar información a quien figure como titular o autorizado en el contrato de apertura bancaria) miraba al hombre, como preguntándole ¿qué hago?... El marido, en un tris de comenzar a llorar, rubicundo e inflado como un pez globo, la miraba pasmado, mostrando palpablemente que deseaba que se lo tragase la tierra. Al cabo, ha hecho un gesto que podía entenderse como una autorización...
"Pues la beneficiaría del préstamo, junto con su marido, se llama Svetlana Tetatxovna"... La esposa se ha repanchingado en la silla, silenciosa, gélida la mirada... Les puedo prometer y prometo que se podía cortar el silencio bancario con un cuchillo.. Y que nadie se movía; ni un milímetro.
Les ha vencido la tensión. Él, de pronto, se ha levantado de golpe y ha murmurado: "¿nos vamos?"; la esposa se ha arrebujado el gastado chaquetón y ha salido tras él....
No se que impresión les causará a ustedes esta pequeña historia, pero a mi me ha dejado un sabor de boca muy amargo. Y es que si no me compensa de nada el oropel ajeno, contemplar en vivo las miserias de los demás es doloroso. Y muy triste.

lunes, 12 de noviembre de 2007

El caballo gris

Todo crece. En especial, el dolor. El niño se dio cuenta de que dolía; le pasó cuando sintió que había crecido. Dolía pensar. Por eso conoció que era Hombre.
Recuperó sueños e ilusiones; un hijo. Sonrió. Soñó. Y supo para siempre como sufre la ternura. Descubrió que el silencio interpreta el amor. Dar, así suena.
Entendió la vida, mientras crecía el hijo. Aprendió lo que no sabía, a abrazar. Miró sus brazos y comprendió lo poco que vale la fuerza ante una lágrima, fruta de tristeza. Hijo, se Hombre, llora; que calmarán tu llanto rosas de primavera, mis manos.
Espera en silencio. Sabe que ser adulto es arriesgar; sabe que maduran las cicatrices. Vivir; no puedo hacerlo por ti. Que duro es ser libre.
Mirada. Si silencias la palabra, clama la mirada. Poco tengo, mucho deseo. Tu dicha. Es hora; tu hora. El espejo. Era gris, soy gris.

sábado, 10 de noviembre de 2007

El caballito gris

Llueve. Desde el mirador se domina la plaza. Allí se montan las atracciones durante las fiestas. El niño, quieto, pone toda su atención en percibir su llegada. "Aguado"; sabe de memoria el nombre de los feriantes y distingue su camión en la distancia.
Obscurece. Un día más. Esperará. Siempre espera. Y lee. O mira, tras el cristal, los juegos de la calle.
Se levanta cuando las ruedas del carro del lechero cantan con los adoquines. La cocina es aroma de tahona candeal. Silencio; ruido de cacharros. Sale de prisa hacia el mirador.
Sol de agosto. Compran de mañana en el mercado las mujeres. Nada. La tarde, imaginando. Fajándose con el tiempo. Tras el cristal, ve pasar a la niña rubia.
El niño se funde con el mirador. Oye un motor, unas voces, gira la cabeza; el viejo camión rojo. Huye el hambre, desaparece el sueño. Llegó su sueño.
Cual director de orquesta, se anticipa un segundo a todo movimiento, soñado de tan vivido. ¡Allí está!. Entrega la mirada al caballito gris. Su caballito. No es feliz, pero tiene un amigo.
Cuando hay poca gente, baja a hablarle. El caballito gris escucha en silencio. Sueños. A veces, con unas perras, sube y monta un viaje. Se agarra, firme, a su amigo. Nada dice. Siente.
Otras veces suben otros niños. A su caballito. No se enfada; comprende. Su mirada, triste y más tierna. Dulce y amarga.
Acabó la feria. Donde había vida, vacío. Reina lo normal. El año que viene....
Será mayor. Ya será .....

martes, 6 de noviembre de 2007

Culturas orales

Cada vez que en África muere un anciano, desaparece una biblioteca

domingo, 4 de noviembre de 2007

A buen tino

¡Qué delicia si supiera que es lo que voy a decir a continuación!. Pero no lo se. Ni siquiera he sido capaz de discurrir un título. Pero necesito soltar lastre. ¿Para eso creé a Turulato, no?. No, para escribir no, que no tengo mucha idea de como se hace, sino para desahogarme.
Mi familia no me deja ver las noticias de la tele, que me sofoco. Aunque pienso que lo que me sucede en realidad es que me ruborizo. La diferencia es grande; aquello tiene causa interna, muy comprensible dada mi andropausia galopante, mientras que el rubor lo provocan causas externas.
-Veo a todo un presidente de Francia, heredero del gran Napoleón Bonaparte y del rutilante Luís XIV, acudir presto al rescate, seguro de su éxito. Alcanza gallardo el África y allí, galante, recobra las flores de la inocencia, periodistas y españolas. Mientras, el nuestro, con gran tino, confía en el destino, pues comprende, ante el realce de su nombre en todas las naciones, que solo el sino puede deshacer el desatino-.
¡Estoy ya muy mayor para estos trotes..!. Que son además harto cochineros. Que nadie parece reparar en mis canas, el aturdimiento de mis entendederas y la mucha fatiga del cuerpo.

Y esto me hace pensar de nuevo, como tantas otras veces, en que el único cuidado de la Sociedad debe ser la Educación y la Enseñanza de sus gentes. Si las personas se comportan con urbanidad -¡que cosa, oiga!: cortesanía, comedimiento, atención y buen modo- hacen de suyo fácil la convivencia y si disfrutan de la mejor preparación intelectual posible no es fácil aborregarlas, lo que las conduce inevitablemente a ser cada día más libres. El resto de las cuestiones son importantes, no lo niego, pero considero que aquellas son esenciales y que la sociedad que no las promueve marcha indefectiblemente hacia el fracaso.
Libre..: que tiene facultad para obrar o no. E indefectiblemente tal libertad requiere la de pensamiento. O sea, que quien es libre, dentro de lo humanamente posible, tiende a no comulgar con ruedas de molino. Es más; deduzco que a alguien así habrá que ofrecerle resultados y no imagen, sin más. ¡Cuanto falta para eso!.
Lo anterior implica que aunque alguno actúe coordinadamente con otros, perteneciendo al tipo de asociación que sea, eso no le obliga a asumir los despropósitos del grupo. Lo que suele hacerse comúnmente en España bajo la justificación de "¡son mi gente; son los míos!".
Y no crean que hablo solo de la cosa pública. ¡Quia!. España ha crecido mucho económicamente en estos años; ¿pero somos los españoles más maduros e instruidos?. Y no me vengan con el jolgorio ese de la tolerancia y la igualdad social.
Tolerar..: sufrir, llevar con paciencia; permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente; resistir, soportar; respetar (tener respeto, veneración, acatamiento) las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
¡Y un huevo!. ¡Y por uebos!. ¿O es que tengo que sufrir al animal ese que veo en la tele golpeando con saña a otra persona?; ¡qué lo resista y soporte quien lo educó!. ¡Ah, ya!, se trata de respetar las ideas ajenas.. ¿Cuales, las de Idi Amín Dada, que consistían en interrogar personalmente a "los presos" (al primero de la fila lo capaba de un machetazo; al segundo le decía con suavidad.."¿hablamos..?").
Eso. Soy un grosero. Vale. ¡Harto, harto estoy de tanta memez!. ¡COBARDÍA!; eso es lo que hay, eso es lo que exhibimos. Nuestra despelotada venta por el más miserable plato de lentejas. Y el prójimo que se joda, que a mí no me toca.
No lector; a quien hay que respetar es a la persona como tal y defender el ejercicio de sus derechos, en especial los humanos -que son idénticos para todos nosotros- y políticos. Lo que me lleva a recordar, y recordarles, que las personas no tenemos los mismos derechos ni las mismas obligaciones. Por ejemplo, la Ley no permite que me sindique ni que puedan elegirme diputado. Y eso es sensato y lógico, y no menoscaba mi ciudadanía. O sea que no somos iguales en muchos aspectos.
Y puestos a recordar, que quede claro que, en razón de las diferentes Teorías del Derecho sobre las que se basa el modelo contemporáneo del Estado, este es la organización que reclama para sí el "monopolio sobre la violencia legítima", a tenor de la definición de Max Weber. Lo que implica que este, y por lo tanto sus responsables, tienen la obligación inexcusable de impedir que ciudadano alguno, solo o en sociedad, ejerza cualquier tipo de violencia, extirpando esta acción privada aun cuando tenga que emplear una violencia mayor.

Puede que esté equivocado. Os aseguro que que me encantaría. Entre otras cosas porque siento que he ayudado a que sea así parte de lo que critico. No estoy libre de culpa. De manera que ahora aprovecho cualquier consulta que me hacen para plantear una manera de ver las cosas y de comportarse que considero más madura.

A estas alturas, muchos pensarán que soy inaguantable. Puede..; hay veces que no me aguanto ni yo. En realidad, callo mucho de lo que pienso. No se puede ir pregonando las propias verdades, pues quizá no sean ciertas y en algún caso hagan más daño que beneficio. Con todo, conviene en determinadas ocasiones decir a los más jóvenes alguna de las cosas que ha enseñado la experiencia.
Me contaba estos días una amiga lo mucho que le ha costado comprarse una vivienda; tanto en el aspecto económico como en el personal, pues ha ido a hacerlo en plena crisis del mercado hipotecario y ha necesitado apoyo de las personas de su entorno. En el primer aspecto no creo necesario describirles los problemas que ha tenido que superar y en el segundo se ha dado de bruces con el verdadero carácter de aquellas.
Ha llevado a término la compra, pero ha terminado disgustada y con mal sabor de boca. Además, ha comprado la vivienda que podía adquirir y no la que le hubiese gustado poseer. Al final, en lugar de sentir alegría cuando abrió la puerta de su casa, me contaba que primaba cierto desengaño. ¡Vamos; como si se hubiese casado!.
Lo primero que he hecho es felicitarla. La he comentado que me encanta que la gente se esfuerce y me siento bien cuando logra obtener algo gracias a sus afanes.
Y esa palabra, algo, es muy importante. Tendemos a enlazar la satisfacción con las características de las cosas, lo que en parte está bien -pues si quiero un plátano me deja frío tener una llave inglesa-, pero es una manera de sentir que no me gusta.
Con el tiempo, me he dado cuenta de que las cosas que tengo significan mucho para mi, pero no tanto por ellas sino por ser mías. Y profundizando un poco más, lo que hace que las sienta propias es el grado de esfuerzo que tuve que desarrollar para que lo fuesen.
Un regalo es muy agradable, pero siento que lo es por provenir de quien proviene, por el afecto con el que lo entrega y no por su valor intrínseco. Con lo que llegamos al extremo..; lo que no cuesta nada recibir, nada vale. Y no confundamos ilusión con valor; aquella se apaga poco a poco con el paso de los días, mientras que lo valioso se aprecia. Así que su casa es un premio; uno de los recibidos. Porque no debe dudar de que esa casa, quizá hoy no muy de su gusto, vacía y algo fría, irá siendo más su hogar cada día según cada rincón vaya recordándole su esfuerzo, una lágrima, una presencia, una alegría.... Sentirá que crear hogar es un premio en si mismo.
Otro pasito más.. Vivir es aprender. Quien existe sin asimilar algo cada día se animaliza, reduciendo su ámbito a la menor o mayor satisfacción de sus funciones. Y aprender cuesta; ¡y mucho!.
(Qué tristeza tan inmensa me produce contemplar como se facilita el paso de un curso escolar a otro a quienes más debiera exigírseles, dada su carencia de conocimientos. Se confunde preparación con la posesión de un simple e inútil título)
¿O alguien se atreve a decir que puede aprender algo de bóbilis bóbilis?. Ciencia infusa lo llaman... ¡Seamos serios!.
Y siempre que se aprende quedan atrás ciertos "entenderes" vitales que creíamos ciertos sobre como nos sentimos y relacionamos las personas, y cuya aceptación facilitaba mucho nuestras relaciones. Pero resulta que son erróneos, no tanto por si mismos como por el afán de pretender que todos lo individuos los viven de igual forma. Así que aprender nos obliga a pensar; en nosotros, en los demás y en el verdadero sentido de la vida y sus quehaceres. ¡Tela!. Otro premio... Abrir los ojos, en la medida que sea, a la realidad de nuestro comportamiento. ¡Cuantos sinsabores futuros evita el conocimiento!.
En fin. Aprender a vivir es algo que hay que hacer solo. Es duro. Pero poco a poco va uno resolviendo las situaciones que le tocan en la lotería de la existencia. Y algún día se mira uno despacio en el espejo y cae en la cuenta de lo que ha logrado con su esfuerzo. Y sonríe. Mi pequeño mundo... Mi vida...

lunes, 29 de octubre de 2007

It

Un día me dijiste que había que poner música en este blog. No soy precisamente la oreja pedrusquera más adecuada, pero lo intentaré. Para celebrar que te se. Para tí ...

Feist
When I Was a Young Girl

domingo, 21 de octubre de 2007

Mirada

Es madrugada. Mi mente salta de una idea a un recuerdo y de cualquiera de ellos a la nada. Miro los cuadros de la pared; luego la lámpara. Oigo el zumbido de la torre del ordenador... Laxitud.
Quiero narrarlo. O quizá..., guardarlo para mí, como uno de esos pequeños detalles escondidos que templan las noches frías; como alguna mirada profunda, entregada e intensa de una mujer morena.
Suspiro. Miro la pantalla; sólo unas pocas palabras escritas.. ¿Seguiré?.

Anochecía. Gente desconocida en la amplia acera del paseo. Oigo detrás de mí una voz anciana.. "¡Mira, mira, el tío Andrés!". Responden rápido unos pasos de niño chico, que parecen perseguirme pero que sólo buscan conservar el equilibrio.
Andrés tiene algo más de veinte años y una viola dentro de su funda cuelga a su espalda. Se agacha algo y sonríe mientras separa las manos, mirando al niño que no veo. Lo provoca con el gesto, buscando que se acune entre sus brazos.
Ella está apartada, un si es no pudorosa ante la familia ajena hoy, que espera suya mañana. También pasó los veinte años, vistiendo ese jersey azul sin marca y pantalón vaquero. Mira también hacia el niño, inclinando un poco la cabeza.
Andrés está ya a pocos pasos; el niño, en mi estela, me imagino. Voy distraído. Y sucede...
Ella se empapa de sonrisa..; está contemplando al niño y sintiendo la ternura de su chico. La enamora el sentimiento. Su boca se llena de luz y su mirada de brillo. Luz, brillo, esperanza, cual un pequeño arco iris que la une al niño y al hombre.
Me absorbe en silencio, mientras mis pasos me deslizan por su espalda, incapaz de romper la magia de una sonrisa, un niño que no habla, una viola silenciosa y un hombre que sabe jugar a niño.

lunes, 8 de octubre de 2007

Cuerpos y comportamientos

Como ya he contado en Turulato, he pasado unos días de vacaciones. En la playa, en un pueblo turístico mediterráneo. La idea básica de mis vacaciones suele ser siempre la misma: levantarme lo más tarde posible, tomar un breaklunch, instalarme en una hamaca en la playa y bajo un toldo que impida que el sol roce mi cutis suave y delicado cual culito de bebé, y seguir durmiendo unos ratos y mirando otros, hasta que llegue la hora razonable de arreglarme para ir a probar alguno de los restaurantes de la zona; anticipo de lo verdaderamente interesante, que no es otra cosa que tomar café y algún cóctel en buena compañía antes de dormir.
Aunque..., para ser sincero, confesaré que lo que verdaderamente me apasiona es observar e intentar comprender, dentro de lo posible, a la fauna humana que se pone a tiro de mi mirada. Para abrir boca, viví una de esas anécdotas que marcan la existencia; suelo conducir con suavidad y relativamente despacio, como corresponde a mis canas, a mi apariencia senatorial y al tamaño del "haiga" que me transporta, pues -entre nosotros- ¿que necesidad hay de correr cuando no hay complejos que desfogar?.
A lo que iba. Callejeaba despacito hacia el paseo marítimo cuando por el retrovisor veo aparecer, desde una calle lateral, un vehículo que se coloca tras de mí. Si, vehículo, pues era una silla de invalido motorizada con una señora recién salida de la peluquería encima. ¡Elegante, sin duda!; en especial, porque conducía y fumaba a la vez con exquisita naturalidad.
Según me seguía, sin adelantarme, notaba por su gesto que la exasperaba mi temerario estilo al volante. Al fin, giré hacía la entrada del hotel y pasó por mi lado. ¡Qué mirada!; retumbaron en mi cerebro sus palabras silenciosas..: Pringao, paralítico,..
Porque si; ¿quién de los dos tenía más vitalidad y más enérgico obrar?. ¿Yo?, ¿por qué?. ¿Porque ella necesitaba una silla de ruedas para desplazarse?. Temo que quien capte así a los demás, quedándose en la superficie del individuo sin intuir su potencial como persona, se equivoca y se empobrece. Les recomiendo que sean algo más cotillas y procuren sumergirse un poquito en aquellos que pasan por su lado. Un placer, se lo aseguro...

Ya en el hotel, me llama la atención, siempre y mucho, la variedad de personas mayores que viajan desde sus países al nuestro. Solos, autónomos, sin familia protectora. Se les nota que están acostumbrados a vivir lo que les toca y no lo que les toca a sus hijos; o a sus nueras o yernos, que puede ser horrible.
Creo que pertenecen a sociedades que han superado la mentalidad familiar agraria, tan típica de los países por desarrollar, en la que la familia siente que tiene que actuar -Intuitu Personæ- como una sociedad colectiva, pues sólo son capaces de sobrevivir unidos, como un todo, de manera que la individualidad y la alteridad se minusvaloran.
La mayoría muestran un aspecto físico deprimente; ¿qué fue de las rubias y espléndidas walkirias de mis años mozos?, ¿estarán tan escaralladas como yo?. Pero ahí están; uno ayudándose de un andador con asiento, otro utilizando su silla de ruedas como andador y aquel, del que luego hablaré, con su brazo y pierna derecha aherrojados como consecuencia de algún ictus. Su capacidad de vivir no la alteran cuestiones tan españolas como ¿quien me cuidará?, ¿a qué médico iré?, ¿sí tengo problemas, donde está mi hija?,... Creo que se achantan menos ante la existencia y son más capaces de vivir su propia vida. Vivir la propia vida... ¡Qué gran cosa!.

Sigamos. En la playa. Toldo, 5 € y tumbona, 4 €; todo el día. Me sitúo en el centro de la línea, cuatro toldos más allá de un matrimonio guiri. Han procedido como yo y ocupan sendas tumbonas rígidas, de las de playa. Él, panza arriba y ajeno a todo; ella, en biquini, tiene buen aspecto y evidentemente desea ponerse morena.
Me relajo.. Entre mis ojos el mar se platea, acariciado por el sol.. Olor a yodo y no a pino; una especie de milagro en el Mediterráneo.. El breaklunch ha sido de mi gusto.. ¡Puñetera artrosis!..
¡¡Coño!!. Un rugido monstruoso llega a mis oídos.. Algo así como UUUGGGGGHHHRRRKOF. Salto de la tumbona dispuesto a defender mi doncellez, pero la playa parece en calma... UUUGGGGGHHHRRRKOF. Ahora si; ahora se que monstruo emite tan pavoroso alarido. El guiri. Ronca como sí le fuese la vida en cada resoplido. ¡Redios qué potencia!.
Su santa, al notar mi sorpresa, se sienta lateralmente, del lado donde reposa su héroe. Me mira y luego contempla a su marido; después, tranquilamente, sin variar el gesto, dirige la vista a un montoncito cochambroso de algas semi podridas que hay en el suelo...

Llego a la playa. Me instalo. No está el roncador del otro día, pero en su lugar aparecen dos matrimonios holandeses. Ellas, en topless, no consiguen que destaquen sus tetas entre la tripa y las "tripotas". Ellos, espectaculares. Uno va en silla de ruedas, está vestido, tiene cubierta la cabeza con una gorra inglesa y paralizado el lado derecho de su cuerpo.
Es curioso; está de espaldas a los demás. Sobre los hombros le han echado un pareo azul, que han anudado a su cuello. Parece Superman, aunque con barba de chivo y los colores al revés. Los observo. Al cabo, el fulano gruñe y manotea; me doy cuenta de que no puede hablar, aunque entiende perfectamente lo que se le dice. El problema es que las mujeres no le comprenden..; porque lo que es el otro, ní se inmuta; parece que el de la silla es invisible a sus ojos.
Por fin se dan cuenta de lo que ocurre. La economía neerlandesa debe ir mal, porque han alquilado las tumbonas, pero no un toldo. Como no puede moverse, hay que girarlo cada cierto tiempo para que el sol no le abrase la cara; por eso les daba la espalda. Lo del pareo de dicho color sigo sin cogerlo..
El otro se levanta. Trinca una banana -así entiendo- y comienza a comerla.. Talmente un orangután. Sus brazos y piernas, desmesuradamente largos, parecen obra de Alberto Giacometti. No hay duda; está de nueve meses y fuera de cuentas. Y tiene unas tetas hermosas, redondas, sobresalientes, ante las que las de su mujer y la otra parecen simples forúnculos. Lo que no acaba de convencerme es que sean peludas.... Tampoco me "pone" la gorra blanca de béisbol que se ha encasquetado furiosamente hasta las orejas. ¡Lástima!; porque hace ya mucho que no cato unas tetas tan monumentales.
Cae la tarde. Al de la silla lo han asado vuelta y vuelta, lado a lado. Se lo llevan. El tetudo ní los mira. Se queda allí, solo, mustio al no disponer de árboles entre los que balancearse..

Todo se acaba. También las vacaciones. Atardece. El individuo con pinta mugrienta que durante todo el día ha controlado el negocio playero de toldos y tumbonas, se despereza. Se dispone a irse.. Me extraña. ¿No recogerán el material?.
Pero en esta vida todo tiene explicación. Y es que aún hay clases. Se acerca un morito..; renegrío, arrugado, mayor, obra no de Giacometti sino del hambre. El catalán hace un gesto con la cabeza y mutis por las escaleras. Queda el moro. Serio. Trabajador. ¿No ti hase falta; puido...?.

Como enseña abrir los ojos. ¿Seré capaz de abrir el corazón?.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Y yo añadiría...


Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que el adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el valor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados

Pedro Calderón de la Barca, soldado de Infantería Española

Y, en estos momentos, añadiría yo .... "Dulce et decorum est pro patria mori". Especialmente cuando ella parece compadecernos y nosotros anhelamos sólo su orgullo y su cariño.

*Fotografía diario "El País"

viernes, 21 de septiembre de 2007

Vagancia ............

Estoy vago; ¿o soy vago?. Uhm ... ¿Es lo mismo o expresan aspectos diferentes?. No lo se. Lo que ocurre es que no tengo ganas de escribir. ¡No!; si se me ocurren asuntos que podría plantear, pero cuando abro "Nueva entrada" .. ¡Qué galbana!. Y claro, me riñen. Es injusto; porque son ellos, los que me riñen, quienes logran que me sienta como les cuento.
Vean sino .. Poco antes de comer, mientras quienes mantienen con su frenética actividad el pulso de nuestra nación de nacionalidades, autonomías de segunda -y alguna de tercera, a la antigua-, y soberanías varias ... ¡Coño!, ¿por donde iba?; que tanta sutiliza me abruma y descentra ..
Ya caigo ... Decía que mientras algunos trabajan, otros los contemplan y muchos cuentan lo que hacen, paladeaba un bebedizo mientras acompañaba embelesado a dos espléndidas señoras, que, con apasionamiento, dialogaban, a la vez, sobre algo importantísimo, esencial diría ..: Los hombres.
¡Es divertidísimo! (ya que me riñen, o llaman la atención, demos motivos). De entrada, en lugar de argumentar, se desahogan. O sea; no plantean con claridad una proposición y luego argumentan a su favor. Noooo .. Cuentan, en un orden expositivo cuya regla no alcanzo a comprender, ciertas vivencias propias con los hombres, en las que estos no dan una a derechas y las tratan con absoluta incomprensión y falta de generosidad.
Las contemplo ..; a la una .., a la otra .. ¡Y de pronto ..!. Una pronuncia la palabra mágica: ¡Machistas!. Otra plantea: ¿Misóginos?. Y servidor de ustedes, inmóvil; no sea que les de por darse cuenta de que existo y me pidan opinión .. ¡Qué ha mucho que aprendí a no hablar con sentimientos!.
Y digo yo ... ¿Quién nos educa?. Y lanzado, inquiero .. ¿Quién es el mayor enemigo de la condición femenina?. En esto, una da un quiebro maestro y con su bello dedito señala a la otra .. "Se te ve el sujetador.." .
Me gustan; no las entiendo, pero me gustan.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Una manera de ver las cosas

Cuando la experiencia no es mucha, tendemos a creer que es muy difícil "salir del pozo". Sin embargo, con independencia de lo que hagamos, salimos...., para volver a entrar..., para volver a salir... Y así.
Sí viviésemos solos en una isla desierta, dependeríamos en exclusiva de nuestros actos; pero vivimos en masa, en manada. Con múltiples y profundas interrelaciones; independientemente de que nos gusten y de que las cultivemos.
Así que la vida va .... Nos lleva. Por eso es esencial no dar importancia a lo puntual, sea bueno o malo, y basarnos en el balance global de lo vivido. En todos y cada uno de sus aspectos.
La vida es algo así como una Libreta de Ahorros. Algunos se entusiasman cuando ven el saldo del instante en que les ingresan el sueldo; irreal. Al poco, asientan recibos, deudas, ... Y lo que parecía maravilloso, tórnase obscuro...
No. Repasemos despacio todos los apuntes, todos los asientos.. Sus importes y sus conceptos ... Veremos en que hemos invertido la existencia, nuestros vicios y virtudes .... Y al cerrar la Libreta nos quedará el regusto de lo que somos ... No durante un instante, no; lo que somos de verdad, nuestra personalidad vital.
Y suele ocurrir que ní tanto ní tan poco; que "menos humos"...; en los agobios y en las alegrías. Nos puede el miedo. Tanto cuando se nos pone a prueba -y deseamos huir, como sea- como cuando la existencia se acomoda a nuestro gusto -y querríamos congelar el tiempo-. Pero no. Vivir es un puro ejercicio de Esperanza; vivir es basarse en lo experimentado y moverse hacia lo desconocido. Como escribió César González Ruano, cuando se despidió de la vida en la Tercera de ABC, vivimos recordando lo que hicimos y soñando lo que haremos.
Así que tranquilidad. Habrá momentos en que lo veas todo negro y unos pocos te parecerán de color de rosa. Caerás cada cierto tiempo en crisis -dicen que cada diez años, más o menos-. Sentirás importantísimo todo aquello que deseaste vivir y no probaste..
No te agobies. Eso es el presente.. (y ya es pasado). Recuerda...; deduce de los fracasos el modo de afrontar los problemas, guarda tus tesoros en lo más profundo del alma y paladéalos despacio, y ....¡no dejes nunca de sumergirte en los sueños del día de mañana!.
Y no me hagas mucho caso, que estoy tan perdido como tú ...