Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

jueves, 6 de mayo de 2010

Voy a ver que hay ahí...

Me han pedido que trate sobre el la muerte de Tolo Calafat. Inicialmente, unos amigos la comentaron entre ellos en Caralibro; no quise escribir nada. Suelo entrar en asuntos que me interesan, pero procuro no hacerlo en aquellos que se relacionan con lo que he desarrollado profesionalmente, pues me exigen una profundidad que no cabe en estas páginas y unos contertulios que hayan vivido los sinsabores y experiencias del oficio como yo lo he hecho. Lo contrario es perderse en banalidades.

Les he dicho a mis amigos cara a cara lo que pienso. Pero tras escucharme, alguno insiste con más fuerza para que escriba sobre la alta montaña y su relación con los hombres que quieren conquistar sus cimas. Bien.. Lo haré. Pero dejo claro desde el comienzo que nada diré sobre la muerte de Calafat, como tampoco opinaría sobre un accidente aéreo. Por experiencia.

Y otra prevención.. Voy a escribir este artículo para profanos y de una manera elemental. Así que nadie espere encontrar aquí algo más que una idea básica sobre el comienzo y desarrollo de la ... actividad del hombre en la alta montaña.

Primero, aclaremos los términos. ¿Qué es la alta montaña?. Cuando tras 10 años practicando montañismo como afición comenzó mi formación como profesional me enseñaron que la baja montaña acaba en los 800 metros de altura, la media comprende desde ahí hasta los 2.500 ó 3.000 metros, y por encima tendríamos la zona de alta montaña.

En realidad, da lo mismo aceptar estos datos u otros similares; lo que importa es comprender que el hombre ha vivido y vive mayoritariamente hasta cierta altura con normalidad, y que según el terreno tiene mayor altura crece la dificultad para la vida humana, hasta llegar a zonas en que se hace imposible permanecer de modo estable.

Las grandes civilizaciones se desarrollaron en áreas de poca altitud y en torno a grandes ríos. Es simple; la vida es más fácil. Mientras que según nos adentramos en lo que popularmente conocemos como la montaña, la población es menor y más dispersa. Es lógico; el clima es más duro y ganar el sustento más difícil.

Retrocedamos ahora hasta la segunda mitad del XVIII y el XIX, momento en que se desarrolla la ascensión a las montañas "porque si"... Los montañeses no tenían mayor interés en llegar a no se que cumbre; bastante tenían con pastorear sus rebaños y cultivar la tierra con dificultad. La poca preparación intelectual hizo el resto; es fácil que un rústico ignaro, habitante de tierras altas, sumergido entre brumas, vientos, nieves, lobos y osos, desarrollase ideas peregrinas.

Por contra, siempre han existido personas que no ha podido resistir la fascinación de lo desconocido y han sentido un impulso irresistible por descubrir que hay más allá.... Pero incluso hoy en día investigar no deja de ser una manía; exige renunciar al beneficio inmediato y esto ha supuesto que el investigador tenga que tener resuelta la manduca. ¡Y no digamos si en lugar de buscar la piedra filosofal se aleja en busca de no se que territorio!. O sea, quien investiga necesita dinero y quien explora, también.

De modo que, por contarles algo, imaginen a esos viajeros británicos que tras finalizar sus estudios realizaban durante un año su gran viaje a fin de conocer lo suficiente para vivir.. Con su preceptor y bien cubiertas sus necesidades, conocían la Grecia, los canales venecianos, Roma, el Mundo Clásico... Y como la tía Beth y el primo Charles estaban en Suiza curando los chifletes del liviano se acercaban a tomar con ellos el té de las cinco.

Y claro; contemplaban aquella mole entre la bruma o brillando al sol añejo de la tarde y sentían el gusanillo... Preguntaban y escuchaban viejas leyendas.. Curiosidad, deseo de saber... Motores del Hombre. Porque, queridos míos, reconoceréis conmigo que se necesita estar algo chiflado para que te interese, ayer, averiguar cuales son las Fuentes del Nilo u, hoy, ver de cerca el Lucero del Alba, quizá el único de los planetas inmediatos en que la Humanidad pueda vivir en un futuro.

Así que un buen día les daba la ventolera y allí que se iban monte arriba... Y no solo señorones con su pipa, su bastón y su abrigo, ¡no se crean!; que también hubo mujeres, de esas que me gustan, bravas y decididas a mandar al mismísimo carajo las convenciones sociales. Y doctores en Geología, como Schulze, apasionados de los pedruscos. O montañeses, como "El Cainejo", que descubren que pueden ganar unos duros acompañando por las trochas a aquella gente y descalzándose las alpargatas para trepar a pie desnudo, que agarra mejor -hoy tenemos para lo mismo "pies de gato" (la traducción automática es repugnantemente cochambrosa, pero ya se harán una idea..)-.

Poco a poco se va haciendo cima en todas las existentes en esta vieja Europa. Y como aquí lo más alto son los Alpes, esta cordillera da nombre a lo que hacen estos exploradores sportmen: Alpinismo. Y entre explorar y hacer deporte la cosa va decantándose hacia lo segundo. Y como un deportista procura hacer realidad el lema olímpico, cada vez procura superar un desafío mayor. Así que ya no se trata de hacer cima, sino de lograrlo en invierno o por tal vía, que es más difícil..

En fin. Llegado aquí, alguno de ustedes se preguntará: ¿Y qué sacan con eso?. Y le contestaré: ¿recuerda aquel examen de matemáticas que, por una vez en su vida, llevaba bien preparado?; ¿recuerda la enorme satisfacción que sintió cuando al ver los problemas se dijo: lo se, lo se, lo se..?. Esfuerzo y superación. Eso. Sentir que uno ha superado un obstáculo; cuanto más nos exige, más satisfechos nos encontraremos luego. Podemos.. Lo sabemos... ¡Por fin!. Y si no solo se trata de una cuestión mental, sino que además hay que rendir físicamente...

Me vas a perdonar Curri.. Se que eres buena conmigo y lo haces siempre. Así que a mi estilo. Cuando salten de un avión y entren en caída libre... ¡¡Aaaaaaaaassshhhh!!. Mejor que un polvo, se lo aseguro. Adrenalina pura y dura. Y cuando tras hacer cima y descender -que es más duro que subir-, entren en el primer baño decente, con su agüica bien caliente y su tacica de retrete, y to'eso..., ¡mejor que lo del avión!.

Pero llegó un momento en que no solo se habían conquistado todas las cimas, sino también las paredes de los Alpes, incluso por los sitios más raros, tanto en invierno como en verano, y los montañeros buscaron nuevos retos....

Darjeeling, Servicio Cartográfico de la India. Buen té, my God!. The British van a descubrir al cartografiar el territorio que hay unas montañas, muy montañas. Y que según vas subiendo la cosa se pone chunga. Cosa de los eritrocitos, de la disminución de la densidad del aire con la altura y, en consecuencia, de la presión parcial del oxígeno que respiramos.

Viene a resultar que necesitamos respirar oxígeno. En la sangre tenemos unos a modo de camiones, los eritrocitos, que lo transportan por nuestro cuerpo para que estemos tan ricamente. Imagínense que van pasando sin detenerse bajo una toma gorda -vamos a llamarla nariz- que les echa un chorro a cada uno con una frecuencia determinada. Si subimos una montaña alta que te vas por la pata'bajo, al disminuir la densidad del aire el volumen de oxígeno del chorrico disminuye y cada camión-eritrocito transporta menos oxígeno, por lo que recibo menos de lo que necesito consumir. En la economía de hoy en día, estás gastando más de lo que tienes.

Y te pones malico. La solución, si quieres estar en altura, es aclimatarte. Quienes viven allí'rriba tienen una sangre más espesa, con más eritrocitos camioneros que la gente del llano. Y es que el organismo responde y si necesitas más hemoglobina, la fabrica; eso si, hay que darle tiempo.. La mejor manera es ir subiendo poco a poco, caminando, con la mochila a la espalda, de modo que nuestro cuerpo va respondiendo progresivamente a lo que se le pide. Al cabo, aunque cada eritrocito-camión transporta menos oxígeno, como tenemos más camiones transitando por el cuerpo, volvemos a recibir el oxígeno necesario.

Aunque todo tiene un límite. Y todos nosotros uno distinto. He conocido atletas fantásticos que según alcanzaban los 7.500 metros se hundían. Siempre. Hay un momento en que el cuerpo es como un asalariado cualquiera; primero, como expliqué en el párrafo anterior, se pluriemplea para ganar más, pero si sigue aumentando el gasto es incapaz de dar más de si. Entonces, como la Naturaleza está programada para sobrevivir, comienza automáticamente a ahorrar, eliminando funciones. Y cada vez, según ingresa menos, suprime el funcionamiento de más cosas.. Hasta que al final, apaga la luz.....

Bien. Estamos en las cordilleras del Himalaya y del Karakórum. Aquí ya no se trata de subir en invierno y por la vía más complicada. Bastante lograremos si hacemos cima. La gran dificultad es la altura en si. ¿Alpinismo, Himalayismo?. ¡Y qué más da!. Superación del Hombre mediante el esfuerzo de su voluntad.

Y como ha ocurrido siempre en la Historia los grandes retos son carne de cañón de la publicidad. Y esta herramienta del poder. Así que, sea verdad o mentira, que en esta vida todo es del color con que se mira, las grandes cimas pasaron a ser objetivo de ciertos países, pues aunque los intentos para ser el primero en conquistarlas eran variados algunos volcaron su esfuerzo en montañas concretas.

Así, el K2 podríamos calificarla como la montaña de los italianos; eso si, impregnada por quien dio nombre a su espolón de más fácil acceso, un madrileño. El Nanga y el Dhaulagiri, de montañeros de lengua alemana. El Annapurna, primer ocho mil conquistado, la de los franceses. Y el Chomolungma, la más alta, la de los británicos.

Como podemos comprender con facilidad, trasladarse hasta allí con todo el material necesario para la expedición, que hay que adquirir por el procedimiento que sea, contratar porteadores y montañeros de altura locales -los sherpas en el Himalaya o gentes del Hunza y del Baltistan en el área del Karakorum- y cosas así, cuesta un patrimonio, que decía un italiano mientras contemplaba extasiado los pies de un porteador Hunza, que parecía llevar unas botas de glaciar claritas, que no eran tales pues caminaba descalzo sobre el hielo gracias a unas callosidades de un grosor extraordinario en las plantas de sus pies.

Los gobiernos pueden sufragar ciertas expediciones. Una cadena de televisión ... Pero llega un momento que se entra en una dinámica peligrosísima. Hacer lo que sea para que genere publicidad y gracias a ella alguien pague los gastos. Voy a ser el primero que suba de espaldas.. ; o que suba siguiendo el orden alfabético de la montaña ..., o .... Y eso implica siempre asumir unas dosis de riesgo que pueden alcanzar la temeridad. El más difícil todavía.. Un circo.

O se aprovecha esa perversión, a veces, conocida como turismo, que ha sustituido la experiencia enriquecedora de viajar por algo que no se que nombre darle. Y como hay que ofrecer cada día cosas nuevas, pues ¡hala, tira p'arriba!. Y así se convierte una montaña, digna y bella en si misma, en algo innoble. ¡Qué tristeza!.

Eso tristeza. Lo que siento al ver donde ha llegado cierta práctica de montaña. Ser montañero fue la ilusión de mi juventud.....

3 comentarios:

currinche dijo...

Así que mejor que un polvo, por eso hay tantos muertos en la montaña ?
Algunos están locos ...

marian dijo...

Yo no entiendo casi nada, pero tengo la impresión que esa idea romántica de la aventura casa mal con los deseos de record y competición a cualquier precio que son tan mediáticos en estos tiempos. No debe ser lo mismo vivir la montaña que vivir de la montaña. Circo… o romería ( otro tanto se puede decir, salvando las distancias, de la fórmula 1, del ciclismo profesional, etc. ). Al límite de lo absurdo, de alguna manera cargarse la esencia.

Kalia dijo...

Bueno, es verdad que vivimos en lo que llaman la "sociedad de masas". Todo parece accesible a todo el mundo. Predomina lo cuantitativo sobre lo cualitativo; lo superficial y de la apariencia sobre lo profundo y de la esencia. Pasa con la montaña, con los viajes, con el conocimiento en general. Antes pocos conocían mucho; ahora muchos no saben nada. Petrarca era de los primeros que se animaron a mirar la Naturaleza de cara. No había diferencia entre el hombre de acción y el hombre de ciencia. Ahora...fascículos que lo explican todo en pocas palabras, para "el gran público". Los viajes organizados permiten llegar a los lugares más exóticos; los museos están abarrotados; el Himalaya parece la Gran Vía...

Aparentemente todos podemos acceder a cosas que antes estaban reservadas a minorías que por su esfuerzo y por su dedicación (algunos también por sus posibilidades económicas) conseguían algo excepcional. Pero no es verdad: solo accedemos a un fantasma.

Pero es así nuestro mundo...¡Qué susto!