Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

viernes, 14 de mayo de 2010

El Libro de la Felicidad


El Libro de la Felicidad -Matali’ al-sa’adet-, códice miniado encargado por el sultán otomano Murad III en 1582 y que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia, muestra en uno sus folios la sabiduría que los orientales -para nosotros- acumularon observando a las gentes y su comportamiento.

Algo parecido sucede con el Ananga Ranga o el Kama Sutra -más conocidos-, que brotan de lo observado durante muchísimo tiempo y se detienen en algo necesario: aconsejar sensatamente a las personas sobre que hacer para ser algo más dichosos día a día. Por estos lares hemos preferido aplazar la cuestión....

El sultán Murad III contempla maravillado el códice Libro de la Felicidad - f 7v


Sobre la Ciencia de la Fisonomía de las mujeres y los hombres
Traducción - f 65

Y bien. ¿Qué les parece?. ¿Ya se han contemplado a gusto?. ¿Alguna conclusión?.

(Imágenes: M. Moleiro )

10 comentarios:

Oshidori dijo...

Los cojos siempre han tenido muy mala leche. Fíjese en el conde de Romanones...

Lady dijo...

yo tengo una duda...porque en las mujeres solo habla o de su vagina o de sexo y en cambio en los hombres habla mas de su caracter?
jajaja

PD: Muy interesante el post

MABANA dijo...

Busco y rebusco y nada de nada!!....hahaha, bueno en mas de una llamemosles "coincidencias", lo acepto y la neta del planeta, me gustó la manifestación correspondiente!!

Coincido con Lady, nosotras puro sex, (lo mejor) y a ustedes ¿carácter?, será que pa´lo otro no hay coincidencias....haha

bss

currinche dijo...

Que manía con la vagina ,parece que tiene un pene en el cerebro !!

Turulato dijo...

Copio y pego aquí un comentario de un lector, por creer que es evidente que corresponde a este artículo, aunque el lo haya publicado en el inmediatamente anterior.
Manuel dijo...

Murad III, contemporáneo de Felipe II, llevo al Imperio otomano a su máximo esplendor. De hecho en la miniatura, incluida en esta página, aparece como padishah o "señor del universo" y es la miniatura que encabeza el Libro de la Felicidad, ya que Murad III se sentía tan feliz con este tesoro del arte y la ciencia que mandó hacer para su hija Fátima, que ordenó incluir su retrato.

Es una lástima que Vd. no ponga un link a la página de M. Moleiro porque así podrían ver otras imágenes de este libro concebido para hacer feliz a su segunda hija, y tuvo 103 en vida y 7 después de muerto.Al menos ese fue el número de sus concubinas que parieron con éxito.

El Libro de la Felicidad debería ser de lectura obligatoria en todos los colegios ya que incluye varios tratados científicos que brindan la posibilidad de la consecución de la felicidad.

Murad III fue, además de sultán y califa de los sunnitas, un poeta vocacional, era lo que más le gustaba, tanto así que para escribir sus versos organizaba grandes orgías, ya que para él eran los momentos de máxima creatividad. Murió en una de estas orgías cuando corría desnudo para escribir, lo que la inspiración le estaba dictando, antes de que esta le abandonase. Su sangre estaba demasiado abajo y murió de un infarto. Que Alá lo tenga en la gloria.
Titulante
16/5/10 7:39 PM

Turulato dijo...

Respondiendo al deseo de Manuel de contar con un enlace a otras imágenes del códice, aclaro que haciendo clic sobre las palabras "El Libro de la felicidad" que encabezan el artículo, se abre la página correspondiente de M. Moleiro. En ella, centrado y sobre los pequeños iconos de correo e impresora, aparece en negrita "Ver imágenes"; haciendo clic sobre estas palabras ...

Silvia dijo...

Acabo de llegar de Estambul, de visitar, entre otras cosas, Topkapi (una maravilla el edificio del Harem), de soñar con los ojos abiertos y me encuentro con esto.
¡Qué delicia! Yo quiero leerlo y aprender (porque seguro que algo aprendo).
Curioso el resumen de la fisonomía aplicada. Según eso, me dice algo que ya sabía, que me encanta el sexo.

Anderea dijo...

Lo que he pensado al revisar la tabla ha sido que estaba escrita por un hombre para satisfacer sus necesidades de relación, y que no parece que en los hombres se busque sexo ni que en las mujeres se vea enemigo o aliado potencial ninguno.

Mi segunda conclusión ha sido que es difícil que yo pueda opinar sobre la validez de lo que se afirma: ni soy ginecóloga ni conozco el suficiente número de mujeres para saber qué es una vagina larga, estrecha, ancha... o qué es una lujuria intensa o una mujer ardorosa... En cuanto a lo de los hombres... hace tiempo que renuncié a conocerlos de esa manera. Ja, ja, ja...

De cualquier modo, apreciaría el que usted, Turulato, compartiera sus propias conclusiones.

Una suerte para mí el haber llegado a leer esta entrada: desconocía esta joya. Gracias.

Turulato dijo...

Mi señora Anderea:¡Y yo qué se!. Soy solo un viejecito inofensivo que nada sabe de estas cosas. Pero, en fin, sus deseos me obligan..

Ha habido mujeres que han escrito páginas bellísimas sobre el sexo. Desde japonesas del siglo XI hasta otras de países musulmanes durante la Edad Media. Y hombres, durante la misma época y territorios. Creo que desde entonces, pasando por lady Chaterly, hemos tendido poco a poco más a la expresión pornográfica que a la erótica.

No dude que la tabla fue escrita por alguien muy observador del comportamiento de su época y lugar. Y que para las personas es esencial relacionarse sexualmente con quien las complemente.

Nuestro problema se cuece en la mentalidad occidental, desde los pensadores helénicos hasta la ideología judeocristiana. Nada que ver con Oriente, donde la sexualidad es Naturaleza. Nuestro sexo está hoy oculto bajo capas y capas de temores, absurdos pudores, intereses sociales y animalidad confusa.

Anderea dijo...

Muchas gracias, Turulato.