Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

martes, 22 de diciembre de 2009

Sucedió una mañana..

El patio estaba casi vacío; solo ocupaba un cacho la helada. Mañana de panza de burro, con nubes bajas preñadas de nieve polvo. Venía hacia mí, con su mirada serena y cansa, curtida por mil dolores, pasto de soledades. Espeso bigote negro, piel tostada, cuerpo de poca alzada, fibra pura, olor denso de varón.

Saludo firme, necesito hablar con usted, tú dirás ... Me dan permiso, es tu derecho, no lo quiero, pues no lo entiendo .... Se cruzan las miradas, dudan, chascan los silencios. Ojo a ojo .... Aquí tengo cama y techo, algo caliente en las tripas, noche sin miedo; de permiso, tu casa, la familia .. Ojo a ojo.. No, de permiso, la calle, de alimento la basura, la noche hielo en los huesos, miedo en las entrañas. De familia nunca supe, a lo más hospicio. Silencio.

Nochebuena. Queda la gente de Servicio, guardan la noche, sueñan distancias. Y en un dormitorio para muchos hombres solos reposa su cuerpo gastado un hombre joven, de alma vieja, al que nadie quiso nunca, que no durmió de niño en la cuna de un beso.

2 comentarios:

Kalia dijo...

Es un bonito cuento de Navidad. Como los que mi abuela meleía, mientras yo dejaba que mi corazón se hiciera grande. Pudiera ser que fueran verdaderos también los cuentos de miabuela.

Lo que es triste, triste, es que tu cuento sea la historia de un ser humano, la dura y amarga historia de un ser humano.

La realidad es siempre el mejor cuento. Sobre todo si hay alguien que sabe contarla así.

Anderea dijo...

Sí que es triste.