Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

sábado, 21 de noviembre de 2009

Feriarte

La página en Internet de Feriarte adolece, en el claro sentido mental de la palabra, de esa obsesión comercial que siempre ha existido en torno a la Cultura en general y al Arte en particular. Busca cobrar la entrada al asistente, olvidándose de apasionar a quien no tiene intención de ir y que, si se le enamora mediante una muestra plena y abierta a distancia, pudiera contribuir en el futuro al crecimiento de la propia feria. Parece como si el Conocimiento y la Belleza tuviesen necesidad de tener un propietario que controle su difusión.

Y quizá sea eso lo que se ha pretendido siempre. Controlar su difusión.. Unos se esfuerzan en lograrlo para que las gentes, poco instruidas, no lleguen nunca a poder disponer de su vida y destino, permitiéndoles así seguir ordeñando hasta la extenuación la burra del poder que tienen esclavizada en el aprisco de la demagogia.

Otros, Manolitos Garbanceros como el que contempláis más arriba, drogados con dinero -poco o mucho, es indiferente-, se lanzan como buitres hambrientos sobre todo aquello que consideran que puede generarles beneficio, convirtiendo en muladar lo que debiera ser oasis.

¡Claro que soy partidario de premiar materialmente el esfuerzo y la creatividad del artista o del científico mediante la comercialización de su trabajo!. ¡Qué ganas de vivir tenemos todos y para eso es preciso dinero!. ¡Y claro que resultan necesarias muchas actividades anejas a la puramente artística o científica para que estas gocen de buena salud y eso exige retribuirlas!. Seres humanos, si, pero nuestro desarrollo precisa de la Economía, que lo impulsa y engrandece cuando se orienta por donde debe ser y no por donde es.

Pero no se pueden poner puertas al campo... El Conocimiento y la Contemplación son Patrimonio Humano. Nunca podré poseer La Tempestad del gran Giorgione -padre del paisaje veneciano renacentista y que tiene en su taller, tras salir ambos del de Giovanni Bellini, a Tiziano, con quien competirá para pintar la fachada del Gran Canal del Fondaco dei Tedeschi, limitándose Tiziano a la decoración de uno de los laterales del almacén de los alemanes-. Pero la Sociedad debe facilitar al máximo su contemplación. ¿La razón?. Clara. El Conocimiento de cualquier área humaniza a quien lo recibe y satisface a quien lo regala. Dignidad, en suma; un buen objetivo.

Acabo. A través de este enlace podéis contemplar alguna de las obras de la feria y haceros una idea de su contenido (fijaros en la expresividad de ese Niño Jesús gamberrete y en la gracia natural de su Madre). Y si podéis, acercaros a la feria. No hace falta comprar nada. Y además os divertiréis mucho si os fijáis en las gentes... Ignorantes procurando disimular y pobres presumiendo de lo que ansían y no tienen.

4 comentarios:

Marian dijo...

No sé… nunca he visitado un evento de esta naturaleza, pero tengo la sensación ( o quizá sea un prejuicio) de que se puede vivir el Arte del otro lado de la industria del arte. Si antes me he referido a un evento es porque considerar que una feria de arte es un acontecimiento cultural me parece una tomadura de pelo… marketing y negocio ¿se compra por metros el espacio de cada feriante como antaño se vendían las enciclopedias, por metros y encuadernadas a juego con los muebles? Entiendo que si el objetivo es vender y cuanto más mejor ¿qué diferencia hay entre una de esas ferias en las que se vuelve a un uso tradicional del arte como decoración de los espacios de poder y el salón del automóvil, por ejemplo?

Kalia dijo...

¡Es curiosa el afán de poseer que tenemos los humanos! No buscamos la contemplación sino la posesión de aquello que nos gusta. Nos gusta poseer lo que consideramos bello en lugar de cultivarlo, compartirlo y dejarlo crecer. Y, lo que es más extraño, queremos poseer, de forma privativa a ser posible, incluso aquello que nos han dicho que nos tiene que gustar: así damos muestras de un exquisito refinamiento y de un alto conocimiento, con lo que nuestra posición social queda bien establecida.

Aunque los hay, lo sabemos, que ni siquiera pretenden poseer; sólo les gusta mercadear. Con lo que sea, con el arte o con las salchichas, da igual.

No tengo obras de arte en mi casa. Y no porque no me gustaría tenerlas, sino porque, aún suponiendo que tuviese una casa apropiada y el suficiente dinero para adquirirlas, me parece que si son verdaderamente “obras del arte” su presencia sería excesiva e invadiría la pequeña intimidad de mi vida cotidiana. Me agobiaría mucho convivir con un cuadro tan magnífico como esa Tempestad.

Así que me conformo con ver las fotografías de cuadros o esculturas que suelo poner como salvapantallas.

Anónimo dijo...

Ay Kalía!! Que humilde y conformada, quién te ha visto y quién te ve....Como todos los Leo
tan modosita !!
Besitos: la Moringa .
Seguro que no quieres croquetear?

Anónimo dijo...

He visitado Feriarte en tres ocasiones, me encanta ver cosas bellas y no necesito poseerlas, me basta con admirarlas.
Siempre habrá gente que mercadee con algo,se hace hasta con personas!! Pero estamos hablando de Arte y de gente que disfruta contemplando toda esa belleza y eso es lo que importa en mi opinión.
MER.