Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

sábado, 20 de mayo de 2006

Soy algo marujo. Breve descripción del proceso

Érase que se era.. (No, no cuadra). ¡En un pais multicolooooor!.. (Más apropiado al escenario, pero tampoco). En una lejana galaxia... (Si, antes llamada España; pero no). En Pedralbes, Barcelona, al final del invierno de uno de los últimos años del siglo pasado...

Mi despacho era rectangular, de algo más de 80 metros cuadrados, y disponía de la correspondiente mesa de trabajo, junto a dos mesitas auxiliares -una, para unos cuantos teléfonos de colores y otra para los trastos electrónicos-. Frente la mesa, otra alargada para reuniones de consejo y a la izquierda un tresillo para negocios distendidos.
A la derecha de mi mesa, hacia el fondo del despacho, se abría una ventana que daba a una balconada sobre los jardines y la Diagonal. En el otro lado, frente a la balconada, existía una puertecita, bien disimulada en la pared enmaderada, que daba paso a un pequeño espacio por el que podía acceder a una pequeña barra de bar privada, pero excelentemente surtida, y a mi vestidor, que era una pequeña habitación con armarios empotrados y un riel continuo que recorría el techo, y del que colgaban múltiples perchas; me bastaba situarme en el centro y activar el mando eléctrico del sistema para que las perchas se deslizasen, hasta que la chaqueta, o la prenda que deseaba, llegaba a mi altura..
En fín, un poco antes del mío se encontraba el de la secretaría y un amplio salón biblioteca. Y más allá un gimnasio y un comedor privado, para no perder tiempo. Ese era mi ambiente....

"¡Estoy hasta las tetas!". Me voy a mi casa; ¡qué les den bola!. Y fuime... Y encontreme sin obligación alguna, excepto contemplar lo maravillosamente bien que vuelan las moscas...
¿Hobbys?. Algo que hacer, sí nos atrae con intensidad, no debe ser un hobby -¿"hobit"?- sino la profesión de nuestro oficio y sí no es así es que hemos fracasado en vivir lo que queríamos. Así que, anonadado, dediqueme a contemplar los programas culturales de TVE2... Al segundo elefante, ¿o era un rinoceronte?, quedábame "frito", roncando de manera atronadora..
Un profesional de la organización como yo, capaz de organizar hasta una boda, al que pagaban por pensar e imaginar, tenía que reaccionar. Y la mejor manera de comenzar algo es "frenar en seco" y quieto, bien quieto, observar el entorno hasta comprender lo que ocurre a tu alrededor...
Y, con gran sorpresa, comencé a comprender una cosa... Hay unas personas muy especiales, que denominamos peyorativamente Marujas, que habían resuelto el problema, mi problema.
Una Maruja parece no hacer nada importante...{¡Qué babión eres lector sí piensas así!. Demos gracias al Cielo de que nunca se han puesto en huelga -quizá por falta de un lider que les coordine (¡ojo al poder de convocatoria de los celulares!)-, porque sí les da por ahí.. ¡A más de uno se le iban a poner los "cataplines de corbata"!}.
Pero no trato ahora de analizar el "Valor Añadido del Producto Marujil", sino de explicar como encontré mi camino. Observé que una Maruja suele hacer gimnasia de mantenimiento; que con una facilidad sorprendente se sienta a tomar un café con sus amigas, o lo que sean; que se desahoga charlando sobre sus cosas, incluso íntimas; que se apunta a cursillos para que le hablen de lo que le gusta y no pudo aprender; que procura salir a la calle y no se queda en casa, "mirándose el ombligo" por sus pocos o muchos problemas y dificultades; que no les pide a los demás grandes cosas, por lo que no exige a nadie que sea la persona ideal sino que se conforma con tratar a seres de carne y hueso, tolerando esos fallos habituales que todos tenemos, por lo que, con facilidad y "en un plis plas", consigue hacer amigas...
¡"Estas tías son geniales"!, me dije. La solución es muy sencilla, pensé: ¡"Actua como una Maruja, conviértete en marujo"!. Una sonrisa complacida inundó mi faz...; aunque me quedaba una duda: ¿Pagaría la Seguridad Social la operación?. Quizá domiciliándome en Andalucía...

Me apunté a un gimnasio; me matriculé en Historia del Arte; aprendí a hacer cola, sin que me molestase; comencé, poco a poco, a hablar tranquilamente con cualquier persona; disfruto tomando un cafelito, mientras charlo de "todo lo divino y humano"; soy capaz de contarles a los amigos mis problemas... El efecto ha sido espectacular.
Mi hijo se ha cambiado de gimnasio, pues no soporta que "to er mundo" haya dejado de llamarle por su nombre y ahora le conozcan por "el hijo de..". Tengo un grupo variado de amigos que, excepto dos de mi edad, son bastante más jóvenes y entre quienes destacan las mujeres, que son auténticas bellezas, por lo que algún que otro homínido me "mira de través".
Una de ellas, poseedora de una sonrisa radiante, fué la fotógrafa de mis piernas. Además, junto con Cristina, es la única persona que sabe quien es Turulato.

No ha sido "cosa de un día"; me ha costado. Pero ha merecido la pena. He perdido algo de orgullo y soberbia -¡qué falta hacia!-. Sólo me resta una pena: Cuanto dolor me hubiese ahorrado sí, en lugar de afrontar la vida como un hombre exigente, hubiese sabido vivirla con la sensatez de una Maruja.

15 comentarios:

Saf dijo...

Adorado Turu: Tienes el don de ennoblecer lo pequeño, de saber mirar el detalle, lo que nos es tan corriente que se hace invisible a los ojos.
Se han inventado, a lo largo de la historia (de las mujeres) muchas palabras rebajantes que cumplían su función social: relegar a un segundo y dependiente término a mi género, el femenino.
Y muchas mujeres anteriores a nosotras -las de hoy- vivieron tranquilamente, haciendo lo que les decía el corazón y la intuición, musitando su particular "noli me tangere" a esas palabras.....
Tenemos mucho que aprender unos de otros. Y yo, por ejemplo (mira tú por dónde!!), aprendo de tí.

Un beso,

Saf ;-))

Caboblanco dijo...

Celebró que tu "evolución" haya sido acertada Turu. Cada cosa tiene su momento y su lugar, y no hay mejores cambios que los deseados. Lo "marujil" tiene además el plus de quien está a gusto consigo mismo por más que hablen los demás, da tranquilidad y confianza, y permite ver pasar la vida como aquel que se permite el lujo de observar un rio sin pretender modificar su cauce... ¡Es un estado casi Zen!

Lo siento más por tu hijo...

Marian dijo...

¡Óle tus... tetas, Turulato! No es fácil disociar a la Maruja de la depresión, el fracaso y el Prozac.Afortunadamente sin gritar, se nos oye.
Un abrazo

Consumidor irritado dijo...

Me temo que has encontrado la fuente de la felicidad, disfrutar de todo. ¡Enhorabuena!

Cobre dijo...

El perder orgullo y soberbia siempre viene bien, y si tu dices q te hacía falta... no seré yo quien te lleve la contraria.

Esa expresión de "estar hasta las tetas" creía q solo la utilizábamos las jovenzuelas de manos finas y plenas de ternura..., las manos, q no las tetas, claro está.

Un saludo y q usted tenga un buen y tranquilo día, tómese ese cafelillo por mí

eloryn dijo...

¿y dónde dice que hay que firmar para convertirse en maruja?
Porque veo a algunas de mi entorno y os leo a tí y a Maruja y me estáis poniendo los dientes largos...
Un beso :-)

Manolo dijo...

Mmm. No veo claro que el trabajar de ama de casa (o en otra cosa) sea una especie de paraíso en la tierra de por sí. Cada estado tiene ventajas y desventajas.

Saludos

Dianora dijo...

Esto... ha llegado el momento de "Un Turulato en Internet"? [Maru, disculpa la licencia :-)]
Aprender a adaptarse a las circunstancias, supongo que en eso consiste vivir, ¿no? Lo has hecho maravillosamente bien.
Sólo una cosa... ¿ese despacho maravilloso de 80 metros está libre? Necesito una casita :-PP

Besos

Turulato dijo...

"Doc", aunque cocino bastante bien, no he escrito que trabaje.. Pienso, imagino...; pero trabajar...

unjubilado dijo...

Oye y el despacho ¿sigue vacante? Podíamos dividirlo en dos y tener dos apartamentos de "solteros", con dos secretarias por supuesto. Claro que si ya lo han ocupado haremos bien en camuflarnos de marujas e ir cotilleando por la vida, aunque no se lo contemos a nadie.
Bienvenido a lo que se suele llamar "la gente de a pie".
Un saludo

muralla dijo...

Así que tenías el despacho en el castillo de cuento de hadas con vistas a la Rosaleda...!!!
Te entiendo perfectamente, porque yo también me estoy sintiendo, por primera vez, una maruja, y reconozco que es algo genial, aunque tendría que añadir el gimnasio...Te enviaré ahora mismo por email unas rosas de esas que veías desde tu despacho hechas a primeros de este mes...
Bicos, gran hombre...

Turulato dijo...

Si, "Muralla", ese es.

Una maruja en internet dijo...

Me alegro mucho que se haya habituado a su nueva situación, que imagino que es de lo que se trata.
Disfruta de la vida, es lo que intenta esta maruja :).

nina dijo...

El otr día senti las campanas de la catedralque las habían echado al vuelo, dije ¡ tate habemus marujus! bienvenido al mundo de la ilusión y de la vida.abrazos Nina

Julia dijo...

No está mal la vida que llevas Señor....

Durante unos meses, justo después de mi último embarazo, disfrute de esa vida y siempre he pensado que la próxima vez:

Yo también quiero ser Maruja...

De momento sigo en mi despacho (más pequeño, eso sí) con las secretarias al otro lado, y aguantando el tirón hasta que me quite las hipotecas o encuentre a un millonario que me retire como tu.

Me alegro de sentirte feliz

Besiños...