Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

viernes, 1 de julio de 2005

Sexo

No, no quería hablar de sexo, pero he leido los artículos "Más sexo" y "Método anticonceptivo" en el "blog" de Maruja y voy a "entrar al trapo" -como se dice coloquiálmente-.
Sí soy sincero, comenzaré reconociendo que no sé que decir. Por un lado, no quiero herir sensibilidad alguna y, por otro, me gustaría hablar de mi sexualidad, pero me puede el pudor.
Maruja expone la cuestión con una serie de afirmaciones y preguntas, cuya respuesta deja a cada uno de sus lectores, sobre algunos aspectos de la sexualidad. Es una técnica muy buena de planteamiento, pero soslaya los comportamientos que solucionarían los problemas de relación que "pone sobre la mesa", aunque insinúa cuales podrían ser.
No voy a contestar a sus preguntas; son las mismas que haría yo y sospecho que sus respuestas coincidirían con las mías. Y lo que afirma es tan evidente que no incidiré sobre ello.
Creo que todo se reduce a dos... ¿facetas? vitales: Ambiente y Amor. Me explicaré.
Cuando nacemos estamos emocionálmente por formar. Sonreimos y ronroneamos rápidamente cuando tenemos la panza llena de leche, no nos escuece el culo y nuestro entorno habitual está tranquilo. Pero no sabemos amar; sólo disponemos de ciertos mecanismos de conducta que nos ayudan a sobrevivir.
Más tarde nuestro cerebro se desarrolla y con él nuestra curiosidad. Comenzamos a reconocer el entorno y a recordar lo ya experimentado. Damos muestras de placer sí nos sentimos confortables y de disgusto cuando no logramos lo que intentamos alcanzar. Pero aún no sabemos amar.
Hay un refrán español que dice: "Por el interés te quiero Andrés". Los bebés son un ejemplo; son incapaces de sobrevivir por si mismos y todo su instinto está conformado a "parasitar" a los mayores. De ahí que la primera emoción altruista que nace en su mente sea, muy posíblemente, el agradecimiento.
¿Y como aprendemos a amar?. Como muchas criaturas, creo que por observación e imitación. E, indudáblemente, por educación. Nuestra mente está predispuesta al amor y basta cualquier pequeño estímulo para activar ese sentimiento. Ahora bien; dudo mucho que una persona aislada de otras fuese capaz de amar.
Por lo tanto, he aquí mi primera respuesta: Sí los padres se quieren, sí se desean, sí se acaricían, sí se respetan, sí se miran, sí son cómplices, sí se apoyan, sí se ríen, sí se ......., esa persona chiquita se sentirá a gusto y comenzará rapidísimamente a necesitar y a considerar que la manera normal de vivir es amando.
(Y que conste que no hablo de acaramelamientos irreales sino de que el comportamiento esté basado en lo anterior. Leer "Verdadero amor" en el "blog" de Gisel).
Y más ambiente.. Ante un niño que mira y escucha, sin más, es una barbaridad: Dar un alarido y taparse inmediátamente, sí nos descubre desnudos o medio o algo; dejar de besarse; comentar que "esa" es una guarra porque le gustan los hombres; afirmar que se quedará enano sí se toca la colita; ... y tantas memeces tristes.
Es imprescindible que se "grabe a fuego" en la mente del niño que el sexo entre una mujer y un hombre es algo limpísimo, que el placer lo creo Dios y que de Él nacemos.
Ní siquiera menciono la violencia, el odio... en la familia. ¡Cuantas "Casas de Bernarda Alba" existen!.
Decía que aprendemos por observación e imitación. Luego el ejemplo es esencial. Y sí fundimos todo es inexcusable que los padres establezcan responsáblemente las pautas de conducta. Quién se está formando, quién está madurando, debe ser orientado y encauzado. Y para ello los padres deben ejercer la precisa y necesaria autoridad. Otro refrán español lo ilustra: "Quién quiera peces que se moje el culo".
Y sí todo ha funcionado razonáblemente bien tendremos un adolescente lleno de granos, con las hormonas desquiciadas e inaguantable.., pero con un imprescindible "primer hervor".
En ese momento hay que "vivir amores"... ¿O es que hay algún insensato que crea que a los trece años -por decir algo- y al primer golpe de vista, vas a encontrar al amor de tu vida?... Pudiera ser, pero les auguro más posibilidades de "éxito" sí se reencuentran unos 10 ó 15 años después, más "cociditos"....
Y "vivir amores" es sufrir como un gorrino (cerdo, jalufo, marrano, tocino, gocho,...) porque no te miran, o porque dijo, o porque no dijo, o porque entendió,...; y disfrutar con un roce, o con un paseo -cuasi mudos, eso si-, o con sentarse junto a.., o con.. ¿te fijaste?, ¡me miró!................
Y un día, dos manos se encuentran, y otro, se rozan unos labios.... Se huele el cabello, se ahuyenta la soledad.
Y luego, se abrazan los cuerpos, se "sienten" los pechos o algo más durito. Y decimos: ¡Es verdad; que bonito y que limpio!.
(Hay veces que veo una chica, que me mira al pasar, mientras se abraza a un "pulpo" modorro que resopla y no mira a nadie. No tiene nada que ver con lo que digo. Hablo de pura intimidad, incompatible con cualquier otra actividad -como mascar chicle o contemplar la tele-).
Y van pasando amores...; cada vez más profundos, cada vez más vividos..... Y se van perdiendo; se aprende de los fracasos..., se aceptan como parte del juego de la vida, del continuo morir y renacer....
Y las personas crecen, aprenden muchas cosas, se hacen cada vez más sólidas, comienzan a tener su mundo.. Y sienten que el sexo es imprescindible, pero tambien que esa puta que te "pone a mil" es una mujer, una persona, y -de golpe- percibes su necesidad, su humillación,.. y se te "arruga", y te vas....
Y sabes que lo que necesitas, y quieres, y buscas, son aquellos "amores".. Pero sólidos, íntimos. Ya no valen sólo manos y roces. Necesitas sentir en lo más profundo que te has sumergido en su deseo, que te entregas, que te reciben, que te pierdes....
Y un día cualquiera, cuando estás más tonto... Aparece. Y charlas, y te tratas, y te descubres, y te muestras, y conoces su mundo..., y charlas, y te tratas, y te descubres, y te muestras, y conoces su mundo..., y charlas, y te tratas, y .... Conseguís ser cómplices.
Y en algún instante notas que te falta el aire.., que necesitas su presencia... Pero no un rato, no. Quieres que esa persona sea tu "objetivo vital".
Con todo esto, sí sabes disculpar muchísimas veces, sí tienes imaginación, sí disponéis de un mínimo material, sí sabes recuperarte de los "guantazos" de la vida, sí tienes sentido del humor -mucho- y suerte "a espuertas"..... ¡A lo mejor lo consigues!.
¡A vivir, que son dos días!.
(Sí encontráis un suspiro de belleza y de ternura en este artículo, es que la brisa susurra su nombre: Cristina)

5 comentarios:

Una maruja en internet dijo...

¡Dios mío! ¡Que final más bonito!
Seguro que Cristina opina igual.

Un abrazo.

Turulato dijo...

No creo que Cristina lo lea...

Una maruja en internet dijo...

No sé exactamente lo que quieres decir, espero no haberte molestado

Turulato dijo...

Maruja, ¿como se te puede "pasar por la cabeza" que molestas?. Te expresas, normálmente, con una claridad apabullante (que ya me gustaría alcanzar)y en tus artículos dices "verdades como puños". Sólo en tus comentarios, alguna vez, te "puede" el corazón y sale a la luz tu gran sensibilidad; cede razón y sentido común, y creo ver a la auténtica Maruja, una persona llena de belleza.
Así que el fallo ha sido mío. No supe explicarme.
Cristina es la única persona que conoce el "blog" y sabe quien soy. Pero.., como ella dice, nuestro momento pasó. Para evitar sufrimientos, ella no aparece en mi vida y yo...., ¿qué quieres que te diga?, escribo una especie de diario...
Sí quieres, lee:
"http://lamontalbana.blogspot.com/2004/12/la-primera-mujer-la-que-am.html"
"http://lamontalbana.blogspot.com/2004/12/mi-gran-amor.html"
"http://lamontalbana.blogspot.com/2005/01/mi-compaera-mi-amiga.html"
"http://lamontalbana.blogspot.com/2004/11/cristina.html"
"http://lamontalbana.blogspot.com/2005/01/mujer-embriagadora.html"
Un beso, amiga

Una maruja en internet dijo...

Menos mal, me había preocupado.
La imaginación está muy presente en este mundo de las bitácoras, y la mía hay veces que me juega malas pasadas, hubo un momento que pensé que Cristina había desaparecido, vamos... creía que quizá había muerto y me dije, ¡maruja, has metido la pata hasta el fondo, Turulato no merece el sufrimiento que le puedes causar con el comentario!

Y gracias por escribir una especie de diario:)

Besos dulces.