Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

jueves, 14 de junio de 2007

Un viaje clásico ( II - Acropolis: Erecteion y Partenon)

-Vayamos a la Pinacoteca Osidoro. Deseo reposar unos momentos y es un buen lugar; esta meteorología tan variable parece que hincha mis huesos y eso dificulta mis pasos.
-Te sigo, respondió. ¿Habrá alguna hetaira que atienda mi sed?.
-¡Los actores sólo pensáis en bebedizos o en hetairas!; ¡estás hecho un crápula!.
-¿Yo?; tú sabes como me cuido, como ejercito mis músculos, como cuido mis relaciones..
-Ya, ya...
A todo esto, habíamos llegado a la Pinacoteca. Una vez en su interior, nos sentamos en el banco corrido adosado a sus muros y nos mantuvimos en silencio, mientras contemplábamos las pinturas de sus paredes.

-¿Qué es para tí la belleza, Osidoro?.
Se mantuvo unos instantes en silencio, con la mirada perdida..
-¿Una adecuada proporción?, dijo. Algo he oído sobre vuestro concepto de belleza, aunque no creo que nadie pueda responder completamente a esa pregunta. Es posible que haya tantas maneras de entenderla como seres vivos.
-Es verdad, contesté. Creo que la belleza se siente y cada ser lo hace de manera distinta; por eso nunca algo, o alguien, podrá parecer bello a todos.
-¿La mujer puede ser bella?.
-¿Una mujer?. No se me había ocurrido.. Deseable si, pero bella.. No es un ser pleno y, en consecuencia, no reúne las características de la belleza.
Osidoro sonrió. Me había desconcertado. Para salir del trance, aducí:
-En el Hombre, creo que la belleza se basa en el agrado de la percepción ajena. No se trata de que nos veamos bellos; eso es indiferente, sí los demás nos ven feos. Lo esencial es la impresión que producimos en otros. En consecuencia, es preciso transmitir belleza y no lo es ser bello.
Pero sólo transmitimos lo que puede percibirse; un sordo nunca oirá mi palabra, luego lo que le diga carece de importancia.
Así que la gran cuestión es ¿qué agrada percibir?, ¿qué nos gusta sentir?. Quien sepa responder adecuadamente, será considerado bello. Y como para el común de los mortales lo que importa es la belleza física, creo que esta reside en el equilibrio de lo imperfecto.
Osidoro escuchaba con atención. Me animó a continuar con la mirada.
-Creo que todos tenemos imperfecciones físicas desde que nacemos. Grandes narices u orejas, brazos largos en exceso, piernas muy delgadas, ojos pequeños, poca o mucha estatura, ... ¡Y no hablemos de la evolución del cuerpo con los años!.
Vistas una a una, aisladas, no agrada contemplar esos despropósitos de la naturaleza. Pero forman parte del cuerpo y cabe la posibilidad de que esas irregularidades se integren unas con otras, constituyendo un conjunto armónico. Algo así como ese juego infantil, en el que juntando como es debido pedazos de algo logramos recomponerlo y contemplar el objeto en su conjunto.
En realidad, cualquier cuerpo tiene muchos defectos. Quien los oculta será descubierto más temprano que tarde, pero quien los aprovecha para su beneficio, acaba serenándose y disfrutando de la vida. Y es que no cabe enfrentarse a la Naturaleza sino que hay que colaborar con ella para vivir.

Me había recuperado. Y quería volver a tratar sobre la mujer. Así que le pregunté:
-Osidoro ¿qué es una mujer?.
Me miró como sí le hubiese preguntado que era el agua.
-¿Una entelequia, quizá?, martilleé.
-Conozco a una meteco, de una tierra montañosa hacia el Sol, que, aunque te cueste creerlo, piensa, me respondió. Dice que la Mujer es Materia y el Hombre, Idea. La Mujer desarrolla vida en su interior, como la Naturaleza; es estable, real y se dedica a si misma, a sentirse. Es equilibrio, porque es emoción y la emoción expulsa sus tensiones, como hace la Naturaleza mediante la lluvia, los truenos y los rayos.
Por contra, el Hombre mira en derredor, buscando donde dirigirse. Nunca acepta algo, se rebela contra todo y en especial contra si mismo. Busca saber, desentrañar los porqués y se vuelca en el pensamiento, no en el sentimiento. El resultado es que se dedica no tanto a vivir como a idear como vivir.
Por eso, amigo mío, ellas son sólidas y nosotros fugaces... En especial cuando...
-Calla, no sigas, le interrumpí. Ya es hora de que conozcas el Erecteion...

Recreación de la Acropolis, a vista de pájaro

Estado actual

Noté su mano sobre mi antebrazo. Durante unos segundos mi espíritu estuvo perdido, sin conciencia de donde me hallaba. Cuando conseguí ver lo que me rodeaba, contemplé frente a mi la estatua de Atenea Promacos, “la que combate en la primera línea”.
-Has hecho un largo viaje, musitó Osidoro.
Guardé silencio, mientras giraba la cabeza hacia él y le contestaba con la mirada.. Sentí como apretaba mi brazo, con suavidad y, a la vez, con firmeza.
Dirigió la vista hacia la estatua y dijo:
-Sí algún enemigo de Atenas consigue llegar hasta aquí quedará detenido por su presencia.

Realmente imponía. Fidias había realizado, entre el 450 y el 448 a.C, una estatua en bronce de algo más de 30 pies (nueve metros), que se elevaba sobre un pedestal de cinco pies (metro y medio).
Estaba armada con una lanza, apoyada junto a su pie y sujeta por su mano diestra, y embrazaba un gran escudo en la izquierda, sobre cuya cara había esculpido Mys -hijo de Hermias- imágenes de la lucha entre Centauros y Lapitas, pueblo de Tesalia y prototipo para los griegos de los ciudadanos civilizados en lucha contra la barbarie.

Dirigí la vista en derredor... Mira Osidoro, al frente y a nuestra derecha, el Partenón, y a nuestra izquierda, el Erecteíon. A nuestra derecha, allá atrás, el templo de Artemisa Brauronia y a continuación y en dirección al Partenón, a nuestra altura, la Calcoteca. Y este templo pequeño, ahí a la derecha, es el de Atenea Ergane, diosa de los artesanos.
El primero es un templo donde la diosa está representada en forma de osa, pues ese es el culto de Brauron; en él, las jóvenes tienen que danzar imitando a un oso antes de casarse, pues así lo establece el ritual, sí es que quieren disponer de las cualidades necesarias para ser una buena esposa y madre. En el interior de este santuario se encuentra el arcaico Xoanon de la divinidad y una estatua realizada por Praxíteles (siglo IV a.C.).
La Calcoteca es un almacén donde se guardan y exhiben los trofeos y máquinas de guerra, como ofrendas para Atenea, así como las piezas de bronce de la vajilla utilizada en el culto.

-Vayamos hacia el Erecteíon y dejemos para el final el templo de Atenea Partenos, la diosa virgen, propuse.
-Curioso, dijo Osidoro a media voz.
-¿Curioso?; ¿qué es curioso?, respondí.
-Que para ser diosa haya que ser virgen.
Guardé silencio durante unos instantes. Detuve mis pasos y le pregunté: ¿Crees que ser virgen no tiene mérito?.
-Para un mortal creo que ninguno; es más, renunciar por propia voluntad a algo tan natural y esencial como aquello que permite que todo lo creado se reproduzca, creo que es anular un aspecto básico de nuestro ser. Y sí es en contra de nuestra voluntad, bien porque no podemos o no tenemos ocasión, debe ser algo lesivo para el equilibrio del espíritu, además de ir contra la tendencia del cuerpo.
Pienso que en ningún caso la virginidad aumenta la calidad de quien la mantiene, pues el Hombre puede superarse y ser más digno sin tener que renunciar a lo que formó en él Quien le creó. Creo, continuó, que es algo que tiene su origen en el miedo; pero no en el que podemos sentir ante algo visible que nos asusta sino ante el desconocimiento profundo de quienes somos. En realidad, ser virgen es un problema de soberbia.
-¿Y quienes, o qué, somos, Osidoro?. ¿Seres soberbios?.
-Es más fácil saber que no somos. No soy una piedra, ní un olivo, ní un buey. Somos algo distinto, un ser que no se entiende como un trozo de carne, sin más, o que haya nacido sin responder a un plan superior, que desconozco -lo que no demuestra su inexistencia, que no me creo tan listo-, pero que de algún modo rige el kosmos. Creo, dijo mirando a su alrededor, que me rodea algo muy complejo; algo que no puede funcionar sin un orden. Y algún origen tiene que tener...
En resumen, como dijo Sócrates, sólo se que no se nada. Como todos. Y eso nos asusta. Porque lo que se y de lo que estoy seguro, es que soy mortal; y como tal debo de ser humilde. Y para ser humilde no debo valorar lo que ha sido creado, estableciendo categorías, purezas o dignidades.
Se mantuvo en silencio unos momentos y continuó..
-Y cuando estamos asustados, nuestra primera reacción suele ser intentar ignorar lo incomprensible. Luego lo interpretamos, como hago en el teatro, de modo que podamos entenderlo. Y lo que resulta tiene poco que ver con lo que verdaderamente era.
-¿Así que la virginidad nos asusta?, le pregunté
-Claro, como las mujeres; por eso las adulamos, buscando conquistarlas y luego las atacamos. Pero rara vez fundimos nuestro espíritu con el suyo, completando el ser único. Eso exige un acto de fe, creador, de plena entrega, confiando ciegamente en el futuro, propio de un ser humilde que sabe de sus pocas fuerzas y acepta las consecuencias vitales de su existencia.
Por contra, un soberbio pretende imponerse. Califica que es válido y que perverso. Cree que sabe y, paradójicamente, se desconoce a si mismo. En realidad, la soberbia es la reacción del cobarde ante la Vida.

Reanudamos la marcha y pasamos por el lugar, inmediato al Erecteíon, donde estuvo el templo dedicado a Atenea Polías -patrona de la ciudad- y cuyo culto acoge aquel, pues del antiguo apenas quedan sus cimientos -levantados directamente sobre roca-, ya que fue destruido por los persas. Es el templo jónico griego más grandioso, edificado para reconstruir el destruido por los persas en los años 480 y 479 a.C; fue dedicado al culto de Poseidón y Atenea, asociados a Erecteo.

-Dicen, comenté, que el Erecteíon es una copia de la casa de Erecteo, según la describe Homero.
-¿Erecteo?, contestó Osidoro; ¿quién es ese?.
-Un héroe antiguo, fundador de Atenas, que algunos identifican con Poseidón y que fue uno de nuestros primeros reyes; introdujo el culto a Atenea y puso en marcha las Panateneas. Se dice que fue fulminado por Poseidón y enterrado en el lugar de la Acrópolis donde se alza el Erecteion.

Vista actual del Erecteíon con el Pórtico de las Cariátides en primer plano

-Observa que su pórtico principal está orientado hacia el camino sagrado de Eleusis y que al construirlo se respetaron los signos de la controversia que libraron Poseidón y Atenea por el Ática, expliqué.
Zeus prometió el Ática a aquel dios que otorgase a la ciudad algo que la beneficiase en mayor medida. En el lado izquierdo del propileo puedes ver tres orificios en la roca que son las huellas que dejó el tridente de Poseidón cuando lo clavó en ella para hacer brotar un manantial de agua marina y junto a la pequeña entrada que hay más allá puedes ver el olivo que plantó Atenea.
Poseidón estaba solo cuando lo hizo y no pudo probar que el agua había brotado gracias a él, mientras que Cécrope testificó ante el tribunal de los dioses en favor de Atenea, manifestando que el olivo crecía porque ella lo dispuso. Los dioses creyeron a Atenea y dictaminaron, además, que el olivo resultaba más beneficioso, ya que el agua salada ní podía beberse ní usarse para regar los campos, por lo que otorgaron el Ática a Atenea, en cuyo gobierno sería ayudada por Cécrope, como premio a su testimonio.

Fue la última construcción realizada en la Acrópolis. El Erecteíon es un unicum, un templó jónico de modelo especial, cuyo arquitecto, Mnesiklés, vuelve a encontrarse con graves dificultades impuestas por la topografía y por los vestigios de viejos santuarios relacionados con los genios de la Acrópolis, como los de Cécrope, Erecteo y el de la diosa Atenea; es el sucesor del antiguo templo de Atenea Polias erigido por los Pisistrátidas, cuyas anomalías en planta evoca y repite.
Mnesiklés da otra lección sobre la composición de un complejo arquitectónico al integrar varios cuerpos en distintos planos y con dificultades mayores, sí cabe, que en los Propíleos. El núcleo o parte principal está precedido por un pronaos hexástilo que incluye el recinto de culto de Atenea Polias, incomunicado de otros tres colocados a su espalda y dedicados a Poseidón-Erecteo, a Hefaistos y a los ancestros míticos.
A un nivel inferior se le adosa un pórtico tetrástilo, por el lado opuesto una fachada plana con columnata incrustada en el muro a gran altura y por el costado el famoso Pórtico de Las Cariátides, relacionadas con el taller de Alkamenes.
Se trata, en conclusión, de un edificio construido sin axialidad ni simetría, con cambios permanentes en el sistema de proporciones y en el lenguaje formal, lo que hace que su carácter sea aún más atrevido y evolucionado que el de los Propíleos. A una fábrica arquitectónica tan bien resuelta se añadió la decoración plástica más fina, primorosa, rica y elegante de la arquitectura griega.
Así, por ejemplo, dinteles y marcos de las puertas están labrados en mármol imitando el trabajo de carpintería, las molduras y cenefas con motivos vegetales evocan la técnica del marfil y las figuras de mármol blanco esculpidas en el friso resaltan sobre el fondo de piedra oscura de Eleusis.

Plano de planta del Erecteíon

El Erecteión es un templo hexástilo cuya cella está dividida en tres partes: una dedicada a Atenea y la Serpiente de la Acrópolis, en recuerdo de Cécrope, a quien se consideraba un hombre serpiente; otra a Poseidón, en la que tal vez existió una cisterna para la sal marina de este dios; y la tercera en la que se veneraba a Erecteo.
En la principal se custodiaba la vieja estatua de Atenea, la Xóana, hecha con madera de olivo; ante la diosa ardía la famosa Llama Eterna en la lámpara obra del escultor Calímaco. La cella, de forma rectangular, mide 20,03 x 11,21 metros y cuenta con esbeltas columnas jónicas.
Como continuación natural de esta, pero sin comunicación -como se explicó-, se abren tres vestíbulos que contienen los altares de Poseidón, del legendario Erecteo, de Hefaistos y de Butos, un héroe local.
La pequeña entrada junto a ellos conducía al témenos -palabra griega que significa campo consagrado a una divinidad- de la ninfa Pandroso - hija de Cécrope-, el Pandroseio, donde crecía el olivo sagrado de la diosa Atenea (el árbol que podemos observar actualmente fue plantado en 1917). Desde aquí, una escalera lleva a la tumba de Cécrope, el mítico rey de Atenas, situada justo bajo el límite del Erecteíon.
Anexo a esta construcción, pero situado en un plano inferior para adaptarse a un desnivel del terreno de aproximadamente tres metros, se abre un pórtico con cuatro columnas jónicas en la fachada y dos en los laterales. Aquí se encuentra la bóveda que, con probabilidad, alojaba a la serpiente tutelar: la Serpiente Sacra de Erecteo, a la que los atenienses ofrecían cada mes tortas de miel.

-¿No crees Osidoro que con unas proporciones tan estilizadas, la esbeltez de sus columnas y la delicadeza de sus esculturas, tiene algo de femenino?; por contra, el Partenón, que vemos desde aquí, da una impresión de robusta solidez que, en cierto sentido, podría tomarse como prototipo de masculinidad.

Fíjate en la decoración jónica de la puerta, a través de la que se accede desde el pórtico al templo principal; ¡es espléndida!. Y en la decoración esculpida del friso que rodea el edificio principal y el pórtico más al norte..; ¡lástima que el de las Cariátides no la tenga!. ¡Y qué decir del mármol que decora el techo!; por cierto, ¿ves esa abertura que hay en él?.. Nadie se ha atrevido a cerrarla, ya que se dice que la causó un rayo que Zeus dirigió a Erecteo.

Pórtico del Erecteíon, con techo de placas de mármol

-Vayamos hacia la entrada que está junto al Pórtico de las Cariátides, propuse; es la más famosa, por lo que es donde se muestran los objetos sagrados cuando la ocasión lo merece. Así podemos contemplar alguna estatua o vestido de los dioses.
Está dedicado a Pandrosia, hija de Cécrope, y es obra de Calimacos, discípulo de Fidias y guarda la tumba de Cécrope. Observa, continué, que en lugar de columnas presenta seis figuras femeninas de casi 8 pies de altura (unos 2,30 metros).

Vista general; a nuestra derecha, el Pórtico de las Cariátides

Vitrubio les dio el nombre de Cariátides porque las jóvenes que posaron como modelos provenían de Carie, una ciudad cercana a Esparta. Visten túnicas jónicas y llevan sobre la cabeza un cesto que actúa como capitel.
La segunda koré (muchacha) de la izquierda fue substraida por Lord Elgin y en su lugar se ha colocado una copia de yeso. En la actualidad, las cinco Cariátides restantes son también copias; sus originales se conservan en el Museo de la Acrópolis para protegerlos de la contaminación atmosférica.
Faltan las manos de las Cariátides, por lo que sólo cabe suponer que la izquierda sujetaría probablemente la vestimenta y la derecha algún objeto de los usados en el culto. La cabeza no soporta directamente la cornisa, sino que entre ambas se sitúa un "cesto" esculpido que distribuye eficazmente las cargas arquitectónicas.



La Tribuna-Pórtico de las Cariátides es una de las obras de la Edad de Oro griega, tanto arquitectónicas como escultóricas, más comúnmente reconocidas por su exquisitez formal. Seis jóvenes doncellas, talladas en mármol pentélico a mayor tamaño que el natural, vestidas con vaporosos peplos, cuyos sinuosos pliegues realzan sus formas anatómicas, sostienen sobre sus cabezas la cornisa de la “próstasis” o porche, que sobresale del ala meridional del templo.
Perfectamente integradas en la estructura arquitectónica del edificio y respondiendo al cien por cien a su estilo jónico, orientan su mirada hacia el Partenón y hacia el camino procesional que conducía al mismo: la Vía Sacra.

El perfil del
Erecteíon, y el de los templos jónicos en general, supera en verticalidad al de los templos de estilo dórico. Su canon de proporciones es totalmente distinto. Las columnas son más delgadas y están provistas de basas trabajadas con molduras que se apoyan en un estilóbato, confiriendo al alzado del edificio un aspecto más etéreo.
Las estrías de los fustes no moldean las cortantes aristas características de las columnas dóricas, sino que consisten en finas acanaladuras enmarcadas por cantos romos. Los capiteles son fácilmente discernibles por sus típicos pares de volutas en espiral y están enriquecidos con otros adornos, como el astrágalo y un delicado equino de ovas y dardos. El ábaco es más plano. Los capiteles jónicos de doble voluta que rematan las columnas del Erecteíon están considerados como los más bellos entre los producidos en Grecia.

Capitel jónico de doble voluta del Erecteíon

El entablamento se divide, al igual que en el dórico, en arquitrabe, friso y cornisa, pero todos estos elementos son mucho más ligeros en conjunto y detalles. El friso, en lugar de estar entrecortado con triglifos y metopas, corre a todo lo ancho del frontispicio y se adorna con una sucesión ininterrumpida de relieves figurativos describiendo temas de la mitología helénica.

Cuando estaba a medio acabar, su construcción fue súbitamente interrumpida, a causa quizá de la desastrosa expedición ateniense a Sicilia (415 - 413 a.C.), pero fue reemprendida en 409 y el templo se completó en 406 a C. La reconstrucción de la Acrópolis llegó a su término dos años más tarde, aunque fue entonces cuando se produjo la derrota definitiva de Atenas en la Guerra del Peloponeso, y en años posteriores sólo se añadieron edificios secundarios.
El templo sufrió varios incendios y fue restaurado antes de ser transformado en una iglesia cristiana en el siglo VI d. C. Cuando la Acrópolis se convirtió en manos de los turcos en una fortaleza, el Erecteíon sirvió para alojar el harem del jefe militar.

-Bien amigo, creo que es hora de que nos acerquemos a la gran maravilla.. Como ves, está a dos pasos. Vayamos en silencio, inmersos en nuestros pensamientos, preparándonos para comprobar que, aún siendo pequeños -muy pequeños-, realizamos grandes obras.
Recorrimos el corto espacio que separa el Erecteíon del Partenon. El sol mediterráneo iluminaba el lugar, realzando lo que los hombres habían construido y, a la vez, empequeñeciéndolo ante la maravilla de la Luz.
-Ante ti, Osidoro, el Partenón, hoy está considerado como la obra maestra del arte griego el templo de Atenea Partenos; ¿sabes?, en este mismo lugar se alzó en tiempos el Hecatómpedon, dedicado también a Atenea Virginal. Estamos en un lugar que los atenienses han sentido sagrado siempre.

Vista aérea del Heraion de Samos, primer hecatompedón

Conocemos las fechas en que se construyó el Partenón por inscripciones en la propia obra que fijan su comienzo en el año 448-447 a.C. y el final en el 438-432 a.C., lapso de tiempo brevísimo cuando se piensa en la magnitud de lo realizado. Las fuentes que están a nuestra disposición mencionan como arquitectos a Iktinos y Kallíkrates, aunque Vitrubio cita también a Karpion, quien se desvanece en la Historia. Las ideas básicas del proyecto las aporta Iktinos, un arquitecto genial que escribió un libro, desgraciadamente perdido, sobre las teorías desarrolladas en la construcción del Partenón. Posiblemente fueron supervisados e influidos por Fidias, pues en realidad el templo no es otra cosa que la morada de una obra de este.
Su idea de lo que es un templo dórico y de cómo se modela el espacio se aprecia cuando comparamos el Partenón con el
Templo de Zeus en Olimpia y con el llamado Prepartenón, un templo dórico hexástilo que los persas arrasaron durante la 2ª Guerra Médica y del que sabemos que estaba en construcción en 480 a.C.

Réplica a tamaño real en Nashville USA

El parangón demuestra que el Partenón es más monumental, más cerrado y más compacto, aunque extreme la finura y la delicadeza de sus elementos constructivos. Respecto al canon dórico de Olimpia se observa que la ampliación de la perístasis (8 x 17) y la considerable ampliación de la cella, van en detrimento de la anchura del pasillo existente entre ambas y denotan un nuevo sentido del espacio, pues el conjunto resulta más grandioso y unitario. De hecho, la amplitud y la espaciosidad del Partenón se perciben desde fuera y desde dentro, dada la perfecta conjunción e interdependencia de exterior e interior.

Plano de planta

La planta es la de un templo octástilo y anfipróstilo, cuyas columnas se encuentran más próximas entre sí y hacia la cella, con la natural repercusión en los espacios interiores. Por su parte, el nuevo sentido del espacio, que modifica sensiblemente las proporciones de la cella, es una novedad importantísima, cuya causa primordial es la colosalidad de la estatua en oro y marfil de Atenea Partenos -forjada con las armas fundidas de los persas derrotados, armada con casco dorado y pectoral, con espada y con escudo-, que tiene absorto a Fidias durante el proceso constructivo.

Vista del interior de la reconstrucción del Partenón en Nashville

El basamento de la estatua, que se conserva in situ, es monumental; exigía una anchura enorme, de ahí la necesidad de ampliar la cella. Se trata, pues, de una solicitud de Fidias a Iktinos, ante la necesidad de un escenario adecuado para el coloso de casi 12 m que fue la Atenea Partenos. Fue llevada a Constantinopla en algún momento y allí desapareció.

Corte transversal

Por idéntico motivo, en lugar de una cella de tres naves con doble columnata paralela, las columnas se curvan en forma de U por la parte posterior de la nave central para ubicar la estatua de Atenea, como sí se tratara de un nicho. Fue una solución revolucionaria, cuya influencia se dejó sentir inmediatamente.

Estructura general

Está asentado sobre un basamento de tres peldaños rodeado por una columnata exterior con ocho columnas dóricas en las fachadas este y oeste y 17 columnas a lo largo. El templo ocupa una superficie de 69,54 metros por 30,87 metros y las columnas alcanzan una altura de 10,43 metros, estando ensanchadas en el centro para corregir el efecto óptico de las líneas horizontales.

Frente a estas novedades inesperadas existen en el Partenón peculiaridades que no son originalidad del proyecto arquitectónico, sino consecuencia o adaptación de tradiciones ancestrales. Así, por ejemplo, la división de la cella en dos espacios desiguales y la introducción de rasgos jónicos en un templo dórico -el friso que recorre los muros de la cella y las cuatro columnas jónicas de la menor de las dos estancias en que queda dividida la cella- deben considerarse rasgos heredados del Prepartenón e incluso del llamado Templo Dörpfeld de época Pisistrátida.

Hay en el Partenón refinamientos casi imperceptibles, pero de extraordinaria eficacia a la hora de darle ese carácter vital de músculo activo tantas veces señalado. Son las llamadas correcciones ópticas, que en sí mismas no son novedad, aunque la tiene en grado sumo la manera de interpretarlas o hacerlas valer.
Se persigue con ellas una estudiada contraposición en los miembros del orden arquitectónico según la función ejercida, a partir de la que se obtiene una perfecta compensación de efectos visuales; algo así como la versión arquitectónica del contraposto escultórico, dice Gruben. Como sobresalientes hay que citar el mayor grosor de las columnas laterales respecto al de las centrales, para neutralizar la impresión de adelgazamiento provocada por la intensidad de la luz en las esquinas, así como la inclinación hacia dentro de todas las columnas.

Percepción visual

Realidad construida

Percepción visual, sin corrección

En segundo lugar, la contracción de las metopas propagada desde el centro; es decir, la anchura de las metopas disminuye progresiva e imperceptiblemente a partir del centro, de manera que se evita el cambio brusco de dimensiones, siendo más anchas sólo las dos últimas metopas de cada lado.

Por último y principalísimo, la curvatura de todos los elementos horizontales, desde las gradas del estilobato al entablamento. A consecuencia de la curvatura y de las líneas de fuga, siempre verticales, los bloques de mármol no son rectangulares sino trapezoidales; cada uno de ellos hubo de ser cortado y tallado individualmente, detalle que merece ser tenido en cuenta para aquilatar la dificultad y calidad del trabajo. El ensamblaje tan cuidado como armonioso de todos estos pormenores es lo que hace distinto al Partenón.

Las columnas sustentan el arquitrabe y el friso, que está decorado con 92 metopas; las exteriores estaban parcialmente forradas de piezas de hierro pulido, lo que producía un intenso reflejo dorado al ser iluminadas por el sol, visible a mucha distancia mar adentro.

Realizado en su totalidad en mármol pentélico, que carece de vetas y proporciona cierto tono rosado, consigue unos efectos cromáticos sorprendentes, debidos a su calidad inigualable, ya que su transparencia y blancura definen el núcleo de la obra. Triglifos, mútulos y reglas iban pintados de azul, como es frecuente en los elementos verticales, mientras la taenia o moldura lisa, la banda que corre por debajo de los triglifos y el listel superpuesto a ellos, iban decorados con un meandro datado sobre fondo rojo, como si fuera el motivo tejido en una cinta o en un galón.

Recreación informática de la decoración interior

El acasetonado del techo quedaba enmarcado por motivos vegetales, ocupado el centro por una palmeta exquisitamente dibujada sobre fondo azul. La decoración escultórica iba lógicamente policromada, tanto en las metopas del friso dórico, como el friso jónico y los frontones.

Su decoración, en sus días de gloria sumaba noventa y dos metopas (catorce en los frentes occidental y oriental, y treinta y dos en cada uno de los lados largos), ciento cincuenta y nueve metros de friso ininterrumpido y cincuenta esculturas de bulto redondo en los frontones.

Metopa con la representación de un centauro y un lapita
Museo Británico

Las metopas estaban ubicadas alrededor del edificio, sobre la fila exterior de columnas y representaban varias batallas míticas. Describían en el lado norte la Toma de Troya o Iliupersis, referencia mítica al doble saqueo de Atenas por los persas; la Centauromaquia, estaba situada al sur de Partenón y simbolizaba la victoria de los griegos y los atenienses contra los bárbaros, de la civilización frente al caos, tras terribles esfuerzos y sacrificios; la Amazonomaquia, en la parte oeste, insistía en el mismo tema de la victoria del helenismo liderado por Atenas frente a los bárbaros; y la Centauromaquia, al este, relataba en imágenes la mayor de las batallas libradas entre las fuerzas del orden y la justicia contra la oscuridad y el caos.
Las metopas mostraban a Atenas campeona del Helenismo y la Civilización, como el poder benéfico que se opone al caos y a la barbarie. Eran esculturas individuales en altorrelieve y había 92 metopas, 32 en cada lado y 14 en cada extremo; cada una estaba separada de su vecina por un simple adorno arquitectónico llamado tríglifo.

Las mejor conservadas pertenecen al lado sur y las del norte han podido ser reconstruidas gracias a los dibujos de Carrei. Se pueden apreciar algunas diferencias entre ellas, pues algunas uniones están mejor conseguidas que otras, quizás por ser de distintas personas o tal vez por el simple paso del tiempo. Pero todas las figuras son de un canon alargado, muy dinámicas y casi de bulto redondo. Se piensa que podría haber plantillas, posiblemente dibujadas por Fidias, que servían de modelo para después plasmarlas en la piedra, ya que todas son composiciones muy parecidas.


El friso, un elemento jónico incluido en un templo dórico, permite, a diferencia de las metopas, el desarrollo pleno de la libertad en el espacio y en la expresión. El friso sintetiza la gran Procesión de las Grandes Panateneas que tenía lugar cada cuatro años. Aquí es el propio pueblo ateniense el sujeto de la obra artística, sin distinción de ricos o pobres; el demos en su conjunto, al lado de los metecos, en pleno y gozoso movimiento, en la alegría de la fiesta. El friso plasmaba la plenitud ateniense y proclamaba la fe en su diosa y en el destino de su ciudad. Representaba el triunfo de la democracia, el único régimen político capaz de desplegar la inteligencia y las virtudes que residen en todo hombre.

Alma-Tadema nos presenta -tomando como fuente las "Vidas" de Plutarco- el momento de la exhibición del recién concluido friso de las Panateneas del Partenón por parte del escultor Fidias a Pericles y su amante, amor y amada, la hetaira Aspasia

Los frontones fueron realizados entre el 438/437 y el 434/433 a.C. En ellos Atenas y Atenea se funden. El occidental representaba la disputa entre Atenea y Poseidón, un mito que había tenido lugar en la propia acrópolis, en el Erecteo. La composición exaltaba a Atenea y mostraba las bases de la misma Atenas: el poder marítimo y la riqueza del Ática. El frontón oriental narraba el nacimiento de Atenea en el Olimpo; en él, del mismo modo que el surgimiento de Atenea provocaba la admiración de los demás dioses, así la emergencia de Atenas movía la admiración en toda Grecia.

Nacimiento de Atenea

Su ejecución es parecida a la de las metopas, pues parecen esculturas de bulto redondo; rompen con la típica representación de los frontones, donde el ángulo superior del triángulo coincidía con la figura principal -la cima del frontón- pues su composición es simétrica, con dos figuras en formas de V (como en Atenea y Marsias). Además, las figuras aparecen ahora vestidas y antes estaban desnudas.

Disputa entre Atenea y Poseidón

Finalmente, Fidias depositó en la cella del Partenón la estatua crisoelefantina de Atenea de 12 metros de altura y 1.140 kg de oro y marfil. Construirlo había costado 469 talentos (1 talento era lo que costaba una trirreme arranchada, que era el barco de guerra más avanzado de la época y, también, el importe del salario mensual de toda su tripulación. El P.I.B. anual de la ciudad de Atenas se estima que ascendía a 1000 talentos). Y para terminar, el conjunto se desarrolla matemáticamente sobre el número 8, que se aplica a ciertas dimensiones para obtener las restantes; así, la altura de las columnas es ocho veces el diámetro de su base. Pero esto es otra historia…

-Impresiona, comentó Osidoro.
-Es cierto, contesté. Ante la diosa, dentro del Partenon, se siente uno pequeño; aunque.., templo y estatua no dejan de ser sólo una obra humana.
Vayamos hacia el norte de la Acrópolis, continué; desde allí veremos Atenas y te explicaré las Panateneas.....

(Continúa en "Un viaje clásico " (y III - Panateneas)

domingo, 10 de junio de 2007

Un viaje clásico ( I - Acropolis: Propileos y Atenea Nike)

"Pareces ἰδιώτης -idiota-", contestó Osidoro ''El Ibero'' mirándome con fijeza; era este un notable actor de teatro, intérprete habitual de las comedias satíricas que tanto me gustaban. "Sólo lo parezco, respondí; no has vivido lo suficiente en nuestra tierra y como meteco no participas en nuestro demokratos -δημοκρατία-. Atiende...."
En Atenas, el poder reside en la Ekklesía o asamblea de ciudadanos, que delibera sobre lo que a todos nos atañe, vota las propuestas que se le presentan y elige anualmente a nuestros Magistrados. Pero para limitar su poder, se elige cada año por sorteo entre todos sus miembros el Consejo de los Quinientos, al que llamamos Bulé y que se compone de Pritanías, que son grupos de 50 consejeros que dirigen en realidad los asuntos públicos, proponen leyes a la Asamblea y administran a los Magistrados y al Ejército.


A los Magistrados se les confieren poderes judiciales, religiosos y militares. Su labor es tan importante que tienen que pasar una prueba de honradez antes de asumir su cargo y al cesar deben rendir cuentas a la Asamblea. Ya te he hablado antes de algunos de ellos, como los Arcontes -que asumen todo deber y renuncian a su derecho- y los Estrategos.

"Participo en los asuntos públicos, pero pienso, como Gorgias, que la realidad es extraña a lo que conocemos", seguí, "por lo que estoy desengañado del ambiente que me rodea, he perdido mis ilusiones y dejado de creer en quienes nos dirigen, por lo que si, puedo parecer idiota.
Dentro de poco Atenas celebrará las Panateneas. No hay mejor momento para comprender la realidad de los pueblos que cuando pretenden mostrar lo más brillante de si mismos; se exhiben y, a veces, aparecen desnudos. Te explicaré la Procesión del Peplo, pues como meteco sólo puedes ir en su final, y así cuando la vivas, tú, un actor, podrás ser espectador y apreciar la realidad de la obra..".

Después de levantarme al amanecer del día siguiente, como cualquier ateniense, y hacer algunos ejercicios gimnásticos, me encontré con Osidoro junto al pozo de la casa. Nos lavamos, desayunamos como todos los días unos trozos de pan de cebada mojados en vino, a los que añadí unas aceitunas e iniciamos el camino...

Situación de la Acropolis en el área de Atenas

La Acropolis no estaba lejos, pues desde el Ágora había algo menos de dos estadios (*) y medio de distancia y al comenzar el día no hacia calor. Mientras caminábamos, le hablé a Osidoro de los tiempos antiguos..
Ya ves –dije señalándola- que está más alta que Atenas, alrededor de medio estadio, y es una fortaleza natural pues todo su contorno son precipicios, excepto en su extremo oeste donde están los Propileos por los que se accede al recinto.
Esa es posiblemente la razón por la que los primeros soberanos de Atenas establecieron allí su residencia y por la que se erigieron en el mismo lugar los templos de nuestras diosas tutelares, dije. Osidoro sonrió.. Le interrogué con la mirada y comentó como quien no quiere la cosa: Es curioso; le pedís protección a una diosa, a una mujer, mientras mantenéis a las vuestras en el gineceo, dedicadas a trabajar y a parir, y os dedicáis a las hetairas.. Le miré con sorna y contesté: Es que las diosas están en el Olimpo, a lo que están, y aquí en Atenas, cada uno está también a lo que está.

Las inscripciones en las numerosas ofrendas hechas en los santuarios -como las Korai , otras figurillas y floreros- indican que el culto a la diosa Atenea, como patrona de la ciudad, fue establecido en la Acrópolis desde el Periodo Arcaico (650-480 a.C.), construyéndose un gran templo dedicado a Atenea Polias, sobre un primer templo dórico más antiguo, en los tiempos de Solón, Pisístrato y Clístenes.
Los persas destruyeron la Acrópolis (~ 480 a.C.) durante la 2ª Guerra Médica, lo que obligó a reconstruirla durante el Período Clásico (450-330 a.C.). En concreto, se erigieron sobre las ruinas tres templos, dedicados a Atenea Partenos -el Partenón, construido entre 447 y 438 a.C.-, a Atenea Polias -levantado hacia el 529 a.C. cerca del Erecteíon, construido cuando muere Pericles en 429 a.C. y finalizado hacia 406 a.C.- y a Atenea Apteros -el de la Niké, entre 449 y 424 a.C, aunque sus relieves suelen datarse en 410 a.C.-. Los Propileos fueron construidos entre 437 y 431 a.C., momento en que se interrumpieron las obras al haberse declarado las Guerras del Peloponeso, por lo que quedaron inacabados.
Los monumentos de la Acropolis reflejan las fases sucesivas de la historia de Atenas. Los que vemos hoy fueron erigidos a instancias de Pericles, aprovechando el genio de arquitectos como Iktinos, Mnesikles y Kalikrates, y el arte maravilloso del escultor Fidias, inspirador del conjunto.

Mira Osidoro, ya estamos cerca, le dije mientras señalaba al frente, hacia la los Propileos en la entrada ..

Litografía que recrea el aspecto general de la Acrópolis

Después de superar la Puerta de la Beulé -descubierta por el arqueólogo francés Ernest Beulé en 1852, está compuesta por dos torres de 9 metros de altura que flanquean la puerta fortificada, construidas en el siglo II por orden de Flavio Septimio en la ladera de la meseta-, ascendimos despacio por una imponente rampa, que superaba un desnivel de 84 pies (venticinco metros) en una distancia de 270 (ochenta metros), que terminaba en los Propíleos y tenía la misma pendiente que la parte más empinada de la Vía Panatenaica.
¿Te parece que admiremos el paisaje?, dije mientras me detenía y volvía la vista hacia la ciudad. Osidoro se situó junto a mí y mirando hacia el horizonte musitó: Esta cuesta es incompatible con tu apetito; te gustan demasiado los higos… ¿Insinúas algo?, respondí. Un actor nunca insinúa, dijo, sólo traduce al personaje; además, estaba acordándome de las dos hetairas con las que estuvimos ayer. Durante unos instantes guardé silencio, recordando las miradas profundas, intensas, de ambas mujeres. ¡Qué ojos!, suspiré..
Luego, me volví hacia los Propíleos y reanudé la marcha. La rampa tenía casi 68 pies de anchura (20 metros) y estaba escalonada para facilitar el tránsito de los animales destinados al sacrificio. Pasaba, finalmente, entre las columnas centrales del edificio, que estaban más separadas entre sí que las restantes, para permitir un cómodo acceso.

Los Propíleos -nombre que significa antepuertas- estaban al final de la cuesta de la Vía Panatenaica que penetraba en la Acrópolis, por la que discurría la procesión anual que honraba a Atenea. Esta construcción, de carácter monumental, se encuentra en el extremo oeste de la meseta, lugar donde Pericles encargó al arquitecto Mnesiklés que realizase un nuevo acceso sobre los restos de los edificios que fueron levantados en época de Pisístrato.
Mnesiklés tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades, entre las que destacaba el fuerte declive de la entrada a la ciudadela micénica y los numerosos santuarios que existían: el de Atenea Higia, el de Artemisa Brauronia y el más famoso, el de la Niké Apteros. El proyecto los englobaba a todos, integrándolos en la entrada o presentándolos como pequeños templos aislados, de modo que no rompieran el conjunto.
El arquitecto supo resolver magistralmente el problema de la topografía. Dos terrazas superpuestas, divididas por un corredor transversal con columnas jónicas, daban lugar a cuatro estancias rectangulares, de las que la del norte corresponde a la famosa Pinacoteca, lugar donde se guardaban las obras de arte que no se empleaban en los templos.
La idea de disponer de un edificio de acceso a la Acrópolis tiene un precedente en el Templo de Aphaia en Egina, aunque a una escala más modesta. Mnesiklés hubo de salvar tanto los problemas topográficos citados como la necesidad de respetar el muro sagrado de la Acrópolis, conocido como el Pelárgikon.
Cumplían simultáneamente las funciones de pórtico y vestíbulo, y se concibieron como un espacio estratégico-defensivo, lo que era lógico al ser el único punto del perímetro donde existía una solución de continuidad en la fortaleza natural.


Planta de Los Propíleos

Los Propíleos aparecían frontalmente como un templo próstilo y hexástilo, dispuesto en dos niveles y constituido por un edificio central de forma rectangular, dividido en su interior en dos Stoas -pórticos- por muros transversales en los que se abrían cinco puertas. En la extremidad Sur del Pórtico Oriental se alzaba una estatua de Atenea Higia, protectora de la salud, mandada realizar por Pericles para agradecer la curación del mejor de los artesanos que trabajaban allí, que había resultado herido.
Los dos Pórticos, que desarrollaban las alas del conjunto en los laterales norte y sur, estaban concebidos para permitir el acceso a dos estancias, de las cuales solamente se llegaría a construir la correspondiente a la del norte, que cumplía las funciones de Pinacoteca, aunque ignoramos sí contenía frescos o cuadros colgados en las paredes y tampoco conocemos a los autores, ya que Pausanias sólo menciona una obra de
Polignoto de Tasos: “Aquiles en Escira”. En esta sala existen restos de bancos, quizá para el descanso de los visitantes o quizá para contemplar las obras con más comodidad.
Finalmente, tampoco fueron erigidas las otras dos estancias proyectadas en el ala este. Fue muy novedosa la solución constructiva de estas alas, situadas más bajas que la fachada principal, pues era la primera vez que un edificio rompía el concepto de volumen único del dórico clásico. Además, a través del ala sur se podía acceder al templo de la Niké Apteros o de Atenea Niké.
El arquitecto tuvo muy en cuenta la lección magistral del Partenón, ya acabado, pues construyó las fachadas y los pórticos laterales en orden dórico, con un cuerpo central de seis columnas, y el corredor interior, que constituye el acceso propiamente dicho, en orden jónico.
La calzada de entrada discurría entre dos columnatas jónicas de tres columnas a cada lado, antes de llegar a la fachada trasera, donde se dividía en tres naves separadas mediante columnas, lo que permitía distribuir ágilmente el flujo de entrada. Los visitantes que subían por los escalones de la calzada se encontraban con cinco peldaños para llegar a la columnata interna y otros cinco más para salir al pórtico trasero.
Sus muros son de sillares almohadillados y su paramento, en especial en la esquina suroeste, presenta un acabado imperfecto. Los arquitrabes estaban reforzados con vigas de hierro, que era una solución constructiva que se adelantaba muchísimo a su tiempo. Fueron construidos, como todas las edificaciones a las que nos referiremos, en mármol blanco pentélico extraído de la cantera del Pentelikón. El frontón estaba pintado en azul y con estrellas de oro. El techo y el artesonado estaban construidos totalmente en mármol.

Vista aérea actual de los Propíleos

Acceso a los Propíleos; estado actual

Vayamos primero al templo de Atenea Niké; es ese pequeño que ves junto a la Stoa sur. Se supone que está en el lugar donde el padre de Teseo, el rey Egeo, se arrojó al vacío al ver un barco de vela negra aproximarse al puerto; Teseo había prometido colocar una vela blanca en su viaje de regreso sí había logrado derrotar al Minotauro de Creta, pero se le olvidó.
Sígueme Osidoro, por aquí, a la derecha. ¿Ves el paso a través de las columnas?. Además, rodeándolo hacia el sureste, tendremos una hermosa vista tanto sobre los Odeones de Dionisios y de Herodes Atico, que tan bien conoces, como sobre el Pórtico de Eumenes.

Plano general de la Acropolis

-¡Si que es pequeñico maño!, dijo Osidoro dirigiendo su mirada hacia el templo.
-Le miré, algo molesto ante su falta de aprecio y contesté: Quizá en tu aldea tenéis uno más grande..
Penetramos en su interior y Osidoro me preguntó mirando la estatua de la diosa: La diosa Atenea Niké tiene alas que le permiten acudir rauda al combate y empentar con violencia a sus enemigos hasta alcanzar la victoria y aquí no las tiene..
-Es cierto respondí. Niké es Victoria; por eso el templo que está situado aquí, en el único acceso a la Acropolis, se encuentra bajo su advocación, pues los atenienses confían en que la diosa les protegerá y ayudará a que derrotemos a nuestros enemigos, sí es que osan asaltar los Propíleos. Cabe la posibilidad de que su situación, dominando el camino que sube desde la ciudad, se debiese a que en él se veneraba en el Periodo Arcaico a una diosa guerrera que aseguraba la victoria a los que defendían el paso. Poco a poco, con el transcurso de los siglos, el culto de esta diosa fue fusionándose con el de Atenea, que era venerada un poco más allá, en la parte alta de la meseta, por lo que finalmente se decidió que existiese un sólo templo, dedicado a una sola diosa.
-Economía de medios lo llamaría yo, comentó Osidoro
-Pero somos mortales e ignoramos los designios del Olimpo, continué; pudiera ser que Niké hubiese volado a otro lugar y no estuviese vigilante cuando la necesitásemos, por lo que los ciudadanos decidimos cortarle las alas, para que permaneciese siempre a nuestro lado. Esta es la razón de que denominemos a la diosa Atenea, Niké Apteros, la Victoria sin Alas.
-Ya, contestó Osidoro. En mi tierra actuamos más o menos igual.. Lo sacamos del templo sí hay seca y sí no trae la lluvia, ¡capucete!, p'animálo.

El templo de Atenea Niké Apteros, de orden jónico, presenta una datación problemática, aunque la mayoría de las tesis tienden a aceptar que se realizó en conmemoración de la Paz de Nicias. Estaba construido sobre un espacio considerado sagrado desde el Periodo Micénico y en el que ya se había erigido un templete y varios altares durante el Periodo Arcaico en el lugar que hoy ocupan sus restos.
El templo que conocemos dedicado a la diosa Atenea Niké fue concebido, como ya se expuso, en el año 449 a.C. por el prestigioso arquitecto Kalíkrates, uno de los constructores del Partenón, pero no pudo terminarse hasta el 424 a.C., aunque los relieves que lo adornaban suelen datarse sobre el 410 a.C.
La lentitud de su construcción podría explicarse tanto por la prioridad que se concedió al Partenón, como, una vez terminado éste, por la pérdida de poder de Pericles, que supuso relegar a un segundo plano su plan de edificación, lo que explicaría que se empleasen más de veinte años en levantarlo a pesar de sus reducidas dimensiones.
Su situación daba lugar a un paso demasiado estrecho, por lo que hubo que adaptar el diseño a las condiciones del lugar. El resultado final fue en templo de pequeñas dimensiones, que no afectó ní a la armonía clásica ní a la gracia espacial. En función de sus características, es uno de los ejemplos emblemáticos del orden jónico.

Planta templo Atenea Niké Apteros

Por su estructura, es un templo tetrástilo y anfipróstilo, con columnas de fuste monolítico. Sus pequeñas dimensiones obligaron a fundir la naos y la pronaos, cerrando el acceso al templo mediante una verja, lo que le da un aspecto de falso templo in antis; la verja lo adapta, visualmente, a la estrechez del lugar.
Tanto el vestíbulo delantero (Pronaos) como el trasero (Opistodomos) se convierten en pequeños pórticos. La Cella o sala de la diosa, es casi cuadrada (4 x 4 metros). Es, por tanto, un templo muy pequeño, de "tamaño" humano y muy armonioso en sus proporciones, en el que todas las medidas están estudiadas matemáticamente para dar sensación de esbeltez, a pesar de su escaso tamaño.
Se realizó en mármol pentélico y tiene unas dimensiones de 8 m de alto, sobre una plataforma escalonada o krepidoma, por 8,2 de largo, y sus columnas, compuestas de basa, fuste monolítico con acanaladuras de ángulos matados y capitel con volutas, tienen 4 m. de altura.

Recreación

Las paredes de la cella no tienen decoración, excepto el muro este, que presenta dos pilares rectangulares. El entablamento, que se apoya en los pórticos y en las paredes de la cella, consta de un arquitrabe jónico con tres bandas, un friso corrido que tuvo una decoración mitológica alusiva a las Guerras Médicas y una cornisa, sobre la que se encuentran los frontones dedicados a Atenea.
El parapeto del bastión sobre el que se alza el edificio fue decorado con relieves que intentaban expresar la determinación de los atenienses a obtener una victoria que nunca llegó. Este paramento, obra de la Escuela de Fidias, muestra las principales características del artísta, como la técnica de los paños mojados (esculpidos ya al
trépano) o figuras divinas (como la propia Atenea) en acciones "cotidianas" como atarse una sandalia, que demuestran el alejamiento del idealismo del primer clasicismo.

Atenea Niké atándose una sandalia

La autoría de los relieves sigue estando en discusión, pues se aprecia la intervención de varios artistas desconocidos. El friso del templo, que representa a Atenea, Zeus y Poseidón ayudando a los atenienses, es sin duda un intento de elevar la moral de la ciudad, que en aquellos años estaba sumida en otra contienda que acabaría perdiendo, la Guerra del Peloponeso.


Restos del friso

Sin embargo, se atribuye a Calímaco la balaustrada de tres de los cuatro lados del templo, realizada a finales del s. V a.C. Es preciso recordar que una leyenda le designa como el “padre” del capitel corintio. Según la misma, un día deseó esculpir la imagen de una muchacha muy bella que paseaba con un cesto de verdura en la cabeza, pero sólo tuvo tiempo de esbozar el cesto antes de perderla de vista… Realizó, así, un capitel en forma de cesto o campana invertida, con una doble fila de hojas de acanto y caulículos (hélices) en las esquinas.

Estado actual


Continúa en "Un viaje clásico ( II )"

(*) Estadio:(Stádion) Representa una medida de longitud, o más propiamente de carrera. Equivale a 600 pies áticos, que son 177,6 metros (cada pie, 0,296 m). Correspondería a la longitud que se puede resistir corriendo equipado y a toda velocidad, sin pararse a descansar.

sábado, 9 de junio de 2007

¡Música, música!


Nairi Grigorian


Interpretando a Bach, en su estudio, hace unos días..


Medtner, Sonata Reminiszenza opus 38
Italia, 2005

jueves, 31 de mayo de 2007

Sin palabras

La terraza del bulevar tiene pocas mesas ocupadas cuando me siento. La gente va y viene por el centro del paseo, entre las dos hileras de veladores. La tarde está algo fresquita. Al otro lado, un hombre ocupa distraídamente una mesa; está extremadamente delgado, usa gafas de miope, su pelo es abundante y canoso, viste de gris. Su mirada se pierde en la distancia, vagando en sus recuerdos.
Ella llega tranquila. Dobló la mitad de la existencia. Viste algo ad lib, con cierto desenfado, cuidando que la holgura de su ropa no descubra las curvas sabrosas de su cuerpo. Pelirroja, con abundante cabello rizado; de ojos grandes, su cara muestra ese atractivo profundo que sólo posee la mujer madura que ha vivido.
Se sienta a su lado; él apenas la mira y sonríe levemente. No se hablan. Ella le contempla un instante y se quita el fular malva de los hombros. Se inclina hacia él y despacio, con suma delicadeza, rodea con la seda el delgado cuello del hombre, protegiéndole. Luego, con sus dedos, acaricia la mejilla masculina, en un roce eterno...
Él agacha un poco la cabeza, sonríe...., borracho de tristeza.

Ella camina delante; con cierta torpeza, pues su pierna izquierda describe un amplio arco, producto quizá de alguna rotura mal curada. Él anda detrás, con el brazo extendido, enlazados los dedos con la mano de su esposa, que sirve de cabo guía de aquel navegante perdido que es su marido. La cara de este y su comportamiento, muestran con claridad que de su mente huyeron recuerdos e inteligencia.
Son mayores, muy mayores. Su apariencia es buena, limpia, cuidada, aunque no lujosa. Él marcha con los ojos cerrados, la boca chasqueante a ratos, el ceño fruncido, recorriendo un universo extraño y desconocido.
Ella tiene los ojos grandes, castaños, muy abiertos. Lloraron todo lo que tenían que llorar. No se queja. Mira con serenidad el entorno, con una paciencia incomprensible. Asume la vida, que hace tiempo dejó de intentar comprender.
Ella le lleva hacia una mesa; le sienta y se coloca a su lado. Levanta la cabeza y mira tranquila. Él se balancea. Sus manos, entrelazados los dedos, no muestran tensión; simplemente están juntas. Siempre las veo juntas, cordón umbilical de la vida.

Ella viene presurosa, sin mirar atrás; él la sigue, a pasitos cortos, todo lo rápido que permite un cuerpo que consumieron los años. Ropa clásica y de calidad. Jubilado él; ella no parece haber pasado del café con las amigas.
Ocupan una mesa frente a mí. No se hablan. Él reposa del derby que ha corrido hasta llegar a la mesa. Ella mira a cualquier sitio, menos hacia donde está su marido, próxima a sorprenderse sí descubre su presencia.
La mujer alza la barbilla, altiva, creyéndose bella. Leo el gesto.. No soy vieja, él no me roza, no tengo años, le soporto por caridad... ¡Quiero vivir!. Que mayor es...; sus arrugas, su estilo decadente, su orgullo. Pena.

viernes, 18 de mayo de 2007

Amigos y retratos

A la entrada del gimnasio hay un lugar pequeño donde es posible sentarse a tomar algo y charlar un rato. Algunos días estamos allí Oshi y yo -Kosmos suele aparecer en ocasiones- comentando lo que nos llama la atención de nuestro pequeño mundo.
Ocupo el rincón del fondo, pues me gusta mirar y desde allí poco se me escapa. Se aprende mucho observando a los demás. Y para disimular suelo tomar una especie de chocolate -de esos de máquina-; Oshi es más cafetero y Kosmos se decanta por un marroccino, ese café con polvos de cacao sobre su espuma, que considero milanés y que en otras partes de Italia suelen desconocer -o eso dicen-.
Comentábamos hoy la llegada del papa Benedicto XVI a Brasil, tierra de Hélder Câmara y de Leonardo Boff, cuna de la teología de la Liberación -uno de cuyos representantes, Jon Sobrino, fue sancionado este año por la Congregación vaticana para la Doctrina de la Fe-. Oshi ha traído a colación un cuadro de Francis Bacon sobre el papa Inocencio X y cuando le he comentado que es un estudio sobre otro de igual temática de Velázquez, me ha sugerido que escriba algo sobre ellos.
Y la amistad tiene estas cosas; cuando no se sabe que decir, vienen los amigos en tu ayuda.. Te miran con mucha seriedad y te proponen que escribas cualquier cosa, algo así como un divertimento.. ¡Tranquilo, no te esfuerces!. Sólo es un retrato...

Dicen los que entienden de esto, de pintura, que la calidad de un retrato la determinan tres aspectos: Físico, social y psicológico. El primero se refiere a la semejanza entre el retratado y su imagen pictórica, de manera que será mejor cuanto más fielmente se representen en el cuadro las gráciles carnecillas del sujeto pasivo -discúlpenme, es la época; Hacienda.., ya saben-.
El segundo tiene que ver con la impresión que recibe sobre el estatus del retratado quien contempla el cuadro, que viene determinada normalmente por su modo de vestir, entorno, actividad, objetos o cualquier detalle material que aparezca en la pintura.
Y el tercero, ¡ay el tercero!; la calidad de los dos primeros aspectos identifica la mano de los buenos pintores y la del tercero, la de los maestros. Sólo un maestro de la pintura es capaz de reflejar en una sola imagen el alma del retratado.

¿Saben que me viene a la mente?; Italia. Para la mayoría de los artistas del pasado, Italia fue trascendental. Les ilustró sobre la luminosidad, la soltura en la pincelada, la perfección del dibujo, el cromatismo y la tonalidad, etc. Apreciaron de primera mano las obras clásicas y el estallido artístico del Renacimiento. Y, quizá.., ¡no, seguro!, descubrieron algo esencial, la vitalidad de la vida y la alegría que produce disfrutarla. Y no conozco mejor manera de hacer bien las cosas que catar la alegría de vivir, que para amustiarse siempre hay tiempo.
Pues bien. En uno de sus viajes artístico-diplomáticos a España, Peter Paul Rubens se encuentra en Madrid con Velázquez, aconsejándole que sí quiere progresar adecuadamente viaje a Italia y aprenda de lo que vea. Viajar, espíritu abierto, mirada atenta, inmersión en lo que se desconoce,.. ¡Buen camino para vivir!.
Y Velázquez seguirá el consejo. Viajará a Italia en dos ocasiones, 1629 y 1649. Ambas estancias fueron esenciales tanto en la formación como en la evolución de la pintura velazqueña. Modifica su estilo pictórico, iluminándolo, lo que evita el tenebrismo de sus principios, suelta la mano al dar la pincelada -sin miedo al resultado-, pinta alla prima -aplicando directamente la pintura, sin necesidad de dibujo previo- y desarrolla la perspectiva de sus obras de manera que llega a conseguir profundidad espacial no ya por el tamaño, la situación o tonalidad de los elementos que figuran en el cuadro, sino al ser capaz de reflejar la sutileza de la atmósfera que los envuelve. Es lo que se llama perspectiva aérea.

Me explicaré.. Viajen a mi tierra, a Santander, en un día de verano; tranquilos, hace buen tiempo y sí llueve, comerán bien. El aire está sucio, tiene muchas partículas en suspensión. Sí dirigen la vista hacia el fondo de la bahía, a la lejanía, verán que el paisaje está difuminado y no se aprecian bien ní colores ní formas. Quizá, sea el atardecer de un día cualquiera..; viento sur.. Quizá ante sus ojos, en la lejanía, naveguen dos pataches, como en el cuadro de Turner que mostré en El poder de la mirada.. O quizá recuerden el atardecer de la Villa Medicis...
Y ¡de pronto!, un buen chaparrón.. Cuando escampe, siéntense en un noray, al borde mismo de la mar, y miren lejos -como hay que hacerlo siempre en la vida-. Apreciarán que la lluvia ha arrastrado la suciedad del aire y que la atmósfera está limpia; ¡qué claridad!. Distinguirán bien ahora lo que antes era difuso, sus colores y contornos. Lo que parecía lejano, creerán tenerlo ahora a su alcance. La calidad del aire condiciona nuestras sensaciones visuales, de manera que según cual sea aquella veremos los objetos más o menos próximos.

Sigamos.. Don Diego se convierte en un maestro de las veladuras, de la pintura por transparencias, dando sucesivas capas, tenues y muy fluidas, que van siempre del claro al obscuro. Como mantenía Tiziano, svelature, trenta o quaranta!.

Aunque, en honor a la verdad, no todos son de esta opinión. Como suele suceder cuando se habla de personajes importantes, el paso de Velázquez por Roma despertó la polémica sobre la influencia que aquella estancia originó, desde los que como Karl Justi sostenían que "pocas veces ha salido un artista más incólume de los influjos italianos", a quienes consideran a Velázquez fuertemente impregnado del pensamiento y del conjunto de valores de la Italia de aquel tiempo.

El hecho es que Velázquez, ya en la cumbre de su oficio, en 1649, por encargo de Felipe IV vuelve a Italia, a Roma, para “comprar pinturas originales y estatuas antiguas y vaciar algunas de las más celebradas”. Hemos de imaginar a Velázquez recorriendo galerías, tratantes, coleccionistas con estrecheces económicas, buscando joyas que hubieran escapado a los agentes del Papa y de la nobleza. El embajador español le puso en contacto en Venecia con el mundillo del arte; en otras ocasiones utilizaba su privilegiada posición para influir en las transacciones o conseguir más fácilmente las obras -"tráfico de influencias" lo llamaríamos hoy-. Al mercado del arte italiano había llegado un sagaz y exquisito comprador...
Recibió la protección de las más altas personalidades, como el duque de Toscana, que le invitó a la Villa Medicis, en cuyo jardín pintó las dos bellísimas vistas -impresionistas "avant la lettre"- que conserva el Prado, una de las cuales se mostraba en un artículo anterior.
Se sentía tan a gusto, ¡y tan libre!, en Roma que Felipe IV, a pesar de ser muy paciente con su pintor, hubo de mandarle aviso de que volviese a Madrid en varias ocasiones, pues el entusiasmo de Velázquez, que quería aprender y aprovechar al máximo sus contactos con el riquísimo ambiente artístico italiano, retardaba una y otra vez el día de su regreso.
Pero tanta demora se debía a algo más; posiblemente una mujer… ¿“La Venus del espejo”?. El hijo nacido de aquella relación aparece documentado en Roma en 1652. La identidad de la mujer que amó a don Diego sigue siendo una incógnita, oculta en el tiempo de la intrahistoria.

Velázquez no sólo cumple el encargo real; aprovecha el tiempo tanto para estudiar el Arte que le rodea como para vivir y, deseoso de aumentar su fama, procura realizar algún trabajo de prestigio, que, ¿por qué no?, contribuya a incrementar su bolsa.
Se ofrece al Papa para pintarle un retrato; pero la Curia y el pontífice desconfían, pues no les basta la fama del pintor. Velázquez tiene que conquistar su ánimo y para ello retrata -parece ser que no sin cierto enfado- a su esclavo "Juan de Pareja", mestizo sevillano de origen árabe que le atendía como ayudante en su taller y que llegará a ser, a su vez, un buen pintor. Debió causar una excelente impresión -la obra le valdría el ingreso en la Academia Romana de San Lucca-, pues no sólo pintó a Su Santidad sino que llegó a retratar a su barbero -hoy en una colección privada neoyorquina-.
Actualmente conocemos cuatro de los numerosos retratos realizados durante su segunda estancia en Italia, pues los cita el tratadista Palomino en su biografía, entre los que sobresale el del Papa -Galería Doria Pamphili en Roma, con una salita dedicada sólo a él, Giovanni Battista Pamphili-, realizado en 1649 o en 1650, cuando Inocencio X tenía 73 años.
El pontífice tenía cierta relación con España ya que en 1625 el entonces papa Urbano VIII le había enviado a España y Francia, acompañando en calidad de datario a Francesco Barberini, quien, como sobrino del papa, había sido nombrado nuncio ante Su Majestad.
Cuando le retrató Velázquez dicen que se conservaba muy bien... Inocencio X era famoso por su vitalidad y, mucho más, por su fealdad, que algunos pensaban que, incluso, le descalificaba para ser papa. Por lo que podemos apreciar, la fealdad fue suavizada por el pintor, .. aunque yo de hombres no entiendo y de papas, menos.

Inocencio X
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
1649-1650. Óleo sobre lienzo. 140 x 120 cm. Galería Doria-Pamphili. Roma.

El artista sigue el modelo establecido por Rafael, situando al papa de media figura, sentado y girado hacia su derecha, con bonete y mantelete rojos, y el roquete blanco. Los ropajes están captados con el mayor realismo, obteniendo una increíble calidad en las telas mediante una pincelada suelta, que ofrece toda la gama de rojos existente.
El Papa, que había logrado un gran ascenso social, nos mira de través con cierto desdén -como Juan de Pareja en su retrato-, con soberbia; muestra en su mano derecha, bien visible, el Anillo del Pescador, símbolo de su poder, para que todo el mundo sepa quien es y le guarde el respeto debido.

Cabeza Inocencio X
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
1649-1650. Óleo sobre lienzo. 49,2 x 41,3 cm. The National Gallery of Art. Washington

Pero sin duda lo mejor es el rostro, donde Velázquez pinta el sentir del retratado; lo fascinante es como capta su psicología, el magnetismo de la mirada de Inocencio X. Su cara muestra el carácter de quien no busca el afecto; ní siquiera el respeto que genera un gran profesional. No; ante nosotros aparece un hombre que desconfía de todo y de todos, que se mantiene siempre alerta, infatigable en el desempeño de su cargo y que pretende que su mera presencia enerve con intensidad a quienes le rodean. En la mano izquierda lleva un papel donde el pintor se identifica como el autor de esta excelente obra.
El retrato es de una portentosa sencillez, sobre un fondo neutro, para que nada distraiga la atención del espectador de lo esencial, el rostro del retratado. Velázquez le representa con una sinceridad abrumadora; la expresión nos transporta. A través de sus ojos podemos hacer un viaje en el tiempo e introducirnos de la mano de Velázquez en la Roma de aquel tiempo. Troppo vero! -demasiado real-, cuentan que dijo el pontífice cuando vio el cuadro acabado.
Destaca el uso de finísimas veladuras y de una pincelada muy suelta, propia de la etapa final de Velázquez, ejecutadas con un control admirable; deténganse en el detalle del roquete, en sus múltiples golpes de pincel, mostrando la agilidad de la muñeca, jugando con blancuras, grises y azules desvaídos, mostrando un color excelente, con una gama de matices insuperables. Pinta soltando la muñeca, de una forma menos detallista que en los cuadros de su primera época, pero sin perder calidad en la representación de los objetos que aparecen en la obra, de un realismo cuasi fotográfico, anticipándose al impresionismo.
La profundidad también le interesa; el sillón adelanta la figura del Papa, alejándola del fondo, mientras que trazando líneas desde su cabeza, en vertical a lo largo del tronco y hacia adelante, buscando sus manos, se genera una pirámide que inscribe la figura y resalta el volumen del cuerpo.
Puede considerarse modelo no sólo de una técnica y una creación geniales, sino de una mentalidad moderna, que se adelanta a su tiempo, que aflorará en la vida y en el pensamiento europeos, y de la que Velázquez es un exponente característico.
En 1660 Marco Boschini escribió:
..Retrato veramente de valor, fato col vero colpo venetian.
Al finalizar la obra, el Papa concedió al artista la Medalla del Pontificado y le regaló una cadena de oro.

Francis Bacon es, posiblemente, el mayor pintor figurativo del siglo XX. Como todas las personas que dominan su oficio, tuvo muy presente lo realizado por los grandes maestros que le precedieron. Tanto que hay una obra que le obsesionó durante más de veinte años -entre 1949 y 1971- y sobre la que pintará algo más de 40 cuadros (44 es lo más probable): El retrato de Inocencio X realizado por Velázquez.
Consideraba que era, por su belleza y poderío, una de las obras más grandes del arte occidental. Para Bacon, la imagen papal presentaba una serie de posibilidades casi infinitas para la asociación y la metamorfosis. Su gran ambición como artista era crear secuencias de imágenes que revelasen los más profundos y ocultos sentimientos que la contemplación de otras obras hubiesen generado en nuestro subconsciente, abriendo así lo que le gustaba llamar las válvulas de la imaginación.
Al pasar de una versión del Papa a otra, Bacon daba rienda suelta a sus impulsos, permitiendo que, desde el gran pozo de sensaciones que había en su interior, manasen formas pictóricas que materializaban nuevas implicaciones.


Study after Velazquez's Portrait of Pope Innocent X -Head VI-
Francis Bacon
1949. Óleo sobre lienzo. 93,2 x 76,5 cm. Arts Council of Great Britain. Londres

He elegido dos de los estudios realizados por Bacon para que comprueben el resultado de las válvulas de la imaginación sobre las que escribí antes. El de 1949, es el que inicia la secuencia; al nominarlo "Cabeza VI", su autor está confesando que había trabajado con anterioridad sobre la misma idea. El de 1953 lo he elegido por tener una composición semejante a la obra de Velázquez conservada en la Galería Doria-Pamphili, mientras que el primero se correspondería con la obra existente en The National Gallery of Art.
Para entenderlos creo que es imprescindible contemplar primero, y despacio, el retrato velazqueño. Miren cara a cara a Inocencio X; sostengan su mirada.. Luego intenten sumergirse en los pasillos vaticanos.. No, no es tan difícil; ¿cuantas veces no han sentido en su trabajo la misma soledad, aquella opresión, la obscuridad de aquel lugar..?. Libérense.. Así, bien..

Cada uno de nosotros es una pequeña pieza de un enorme engranaje vital. Tendemos a pensar, cuando la vida nos aprieta, que sí se es poderoso se sufre menos, o nada; creemos que los grandes no se asustan. Craso error. Sufren. Tanto más cuanto mayor es su poder. El Poder aísla. El Poder no genera afecto ní ternura; pare soledad y miedo. Y desconfianza, mucha desconfianza. Lo refleja bien TolKien en el sentimiento de quien pierde el Anillo..


Study After Velazquez's Portrait of Pope Inocent X
1953. Óleo sobre lienzo. 153 x 118,1 cm. Des Moines Art Center. Iowa

Las pinceladas con las que Bacon plasma el ambiente, largas, verticales, negras, dejando caer su mano, como sí no pudiese soportar el peso de la púrpura, agobian, ahogan como una lluvia espesa de desesperanza, de ausencia de amor, de falta de caridad, de comprensión..
En la obra de 1949 van anulando, obscureciendo por momentos, el brillo dorado de la luz, de la inteligencia, de la humanidad, mientras que en la de 1953 han vencido.. La luz huye despavorida por donde puede, humillada, desparramándose por el suelo.

Lo esencial aquí es mascar el terror del poderoso.. Apresado en su trono -cual urna acristalada en 1949 y jaula dorada en 1953-, obligado a vivir, luchando siempre, entre las cuerdas de un cuadrilatero imaginario -1953-, allá arriba, en lo alto, a la vista de todos, del público, de la Humanidad que le observa, le critica y le analiza. De gentes de toda condición que le animan y le gritan, sin darse cuenta de que llegará a ser poco más que un viejo púgil sonado... ¡Solo, se siente solo!. ¡Desconfía!. Su Poder es su cárcel. ¡Aúuuuulla!. Su decisión es Ley, su Palabra Verdad. Pero no está seguro, duda.... La incredulidad acecha, aupada por tanto Poder. Sabe que sólo es un hombre. Necesita Fé. Porque nadie asegura al Papa que ... ¿Y sí Él no hubiese sido más que....?.
Terror
Horror vacui
Les dejo solos. Mediten mientras contemplan

Me alegro, me alegro, me alegro

No sabe Economía -bien es cierto que no es su especialidad, cuestión que a quien le nombró le importaba mismamente un carajo- y es uno de los tres neo-conservadores que en los primeros años 90 del siglo pasado concibieron un desarrollo geoestrátegico en Oriente Medio que está costando miles de vidas y que sólo Dios sabe como evolucionará. ¡Y eso que sólo pusieron en marcha la primera fase del plan!.
Quizá piensen que una dimisión así es poca cosa... Pues no; en absoluto. Intenten comprender los gigantescos intereses en juego. La dimisión de Paul Wolfowitz es una buena noticia que nos muestra que, a pesar de todo y por poderoso que se sea, nadie es inmune a las consecuencias de sus actos (bueno, en España no se). Y que este individuo recibe las bofetadas que no le pueden dar a quien le nombró.
(¡Y además con tomateras en los calcetines!. ¡Impresentable!)

miércoles, 2 de mayo de 2007

Orgullo de amigo

Os presento a mi amiga Nairi Grigorian interpretando, durante su gira italiana de 2005, el tercer movimiento del Concierto para Piano número 1 de Tchaikovsky. ¡Un placer para los sentidos!.


Inicio



Continuación

martes, 1 de mayo de 2007

Primer día de Mayo

Siempre que se dedica un día a una causa concreta hay que echarse a temblar por esa causa... Me temo que, incapaces de ajustar a lo debido el asunto en si, compensamos nuestra mala conciencia mediante una conmemoración.
Nos ciscamos en amores, padres, madres y trabajadores -entre otros- y somos felices dedicándoles un día. ¡Corta conciencia!.
Por cierto.. Debe ser jodido sentirse progresista de izquierdas y contemplar como los habitantes de los países que pusieron en práctica esa teoría sociopolítica-económica han tenido que emigrar de su tierra empobrecida para poder vivir.

sábado, 28 de abril de 2007

El poder de la mirada

Vista del jardín de la Villa Médicis en Roma
También conocida como "La Tarde"
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
1649-1650. Óleo sobre lienzo. 48 x 42 cm. Museo del Prado

¡Vaya por delante que yo no tengo la culpa!. Provocador si soy, especialmente con las mujeres, que tienen un no se que que ní yo se como me alteran.. ¡En fin!. El caso es que Oshidori me ha dicho que sería buena cosa el publicar, así como al descuido, algún cuadro sin detallar su autoría u otros datos, e invitarles a jugar...

Barcos en el mar
Joseph Mallord William Turner
1835-1840. Colores para acuarela. 22.2 x 27.9 cm. The Tate Gallery. Londres.

No sabía que hacer, hasta que el muy astuto me invitó a chocolate calentito sí lo hacía. ¡Perdido soy, exclamé!. Uno ama muchas cosas en la vida, pero algunas más que otras y un chocolate, mientras charlas relajadamente con los amigos y no se te despista moza alguna de buen ver, les aseguro que es uno de los grandes placeres de la existencia.

Aquí muestro dos. No están escogidas al azar, pues publicaré a continuación otro artículo -que me ha solicitado Oshi- sobre otra obra del autor de una de las anteriores y hay algo en ellas que las hermana, por lo que estas me permitirán tratar de explicar mejor aquella.

Hay engaño; ¿qué juego no lo tiene?. Hechizar la mente de otro, sin mala fe, ayuda a pasar buenos ratos.. Y también asoma una de mis muchas manías; sobre como prejuzgamos el Arte..

¡Ánimo!. Opinen.. Y admitan mi consejo: Comenten todo anónimamente, que es una manera como otra cualquiera de expresarse en libertad.

Como salgo de viaje y no quiero que se queden sin conocer mi opinión, y los datos de los cuadros mostrados, pues el retraso excesivo enfría el ánimo, les diré que busqué unas obras que no fuesen evidentes en su identificación y que tuviesen aspectos engañosos.

Así, La Tarde es una obra que se adelanta doscientos años.. Una pintura a plein air en la que Velázquez parece impresionista, reflejando con sutileza la atmósfera de la tarde romana. Eso ha hecho que algún comentarista, que cree no entender -pero que tiene bien abiertos sus sentidos-, escribiese que le parecía triste y que le agobiaba.. Bien; imagínense en una cálida tarde del ferragosto romano.., ha descargado una tormenta.., se encuentran en medio de un amplio y umbroso jardín.., se sienten solos -pues únicamente hay dos personas, allá al fondo, ajenas a usted-.. ¿No les embargaría cierta tristeza y se sentirían agobiados?.
Buscaba esta reacción, la de quien cree que no entiende, pues le enseñaron que saber es archivar datos en la mente. ¡No, por favor!. Saber es captar lo que va transcurriendo a nuestro alrededor, para lo que necesitaremos determinados conocimientos, pero que, en si mismos, no son el Saber.
Un buen ejemplo lo proporciona otro comentarista, cuando expone: ..me recordó esa sensibilidad paisajística del Romanticismo que gustaba de idealizar la Naturaleza como sí de una puesta en escena se tratara, imbricándola con la arquitectura clásica, las ruinas etc….
Y es que, aunque Velázquez es un pintor del Barroco, pinta al aire libre, un paisaje, algo decadente, ruinoso, melancólico, evocador..., Y no olvidemos que Romanticismo e Impresionismo son hijos del mismo siglo, hermanados en la pintura europea de paisaje, que los enlaza.

Razón para mostrar a continuación una obra de un artista fundamental en la pintura romántica de paisaje: Turner. Y hacerlo con un cuadro que pudiera engañar al espectador, pues su falta de dibujo y poca figuración, quizá den la sensación, a quien no quiera detenerse a contemplarlo, de modernidad de hoy en día.
Y no. Turner pinta la atmósfera, la luz. ¿No han estado ustedes nunca en la mar, en un amanecer intenso, cuando un sol enérgico de verano patina sobre las aguas frente a sus ojos..?. Entrecerrarán los ojos, cuasi cegados.. Y entonces verán el cuadro.. Un ambiente dorado que les deslumbra y unas manchas de colores que bailan en su retina..
...una simplicidad tan atrevida que trasmite lo que alguien siente cuando mira, no lo que sabe que está viendo. Hechiza su evanescencia, como se disuelve todo en un resplandor sin estridencias, en una atmósfera luminosa y etérea . Esa luz es tremendamente poética (no bucólica), estimula una percepción de serenidad muy parecida a la de un velero en aguas tranquilas cuando el cielo de un atardecer dorado se confunde la mar

Cada día me gustan más sus comentarios.

lunes, 9 de abril de 2007

Y un poco más, para terminar.

Oshi y yo charlábamos esta mañana sobre la pareja; o más bien sobre las parejas jóvenes. Es hombre leído y que ya ha vivido sus cosas, así que sus opiniones dan para mucho discurrir. Le he propuesto que escriba sobre ello, pero, con esa gentileza tan habitual en él, me ha ofrecido el uso de su derecho de propiedad intelectual y me ha dicho que lo haga yo.
Hemos hablado de amor, de renovación, de actualidad, de fracaso y frustración, de... De tantas y tantas cosas, como cuando el asunto del que se trata es esencial para vivir.
Quizá podría concretarse todo lo dicho en como renuevan hoy las gentes sus ..; no, su pequeñísimo mundo.
Y dado que me han cedido el uso y disfrute de la idea, y quiero dejar de marear la perdiz -actitud desastrosa en asuntos importantes-, al grano...
Había escrito unos párrafos sobre los años durante los que él y yo crecimos. Los he borrado. En parte porque daba cierto protagonismo a aquella época y a sus costumbres, y quiero exponer mis ideas de forma intemporal; en parte porque me desviaba del asunto -cosa habitual en mí- y no quiero extenderme -más habitual, aun-.
Me ha venido bien el comentario de "Cobre" -No creo q haya fórmulas .. Pero sí creo q hay "cosas" básicas.. Las ganas y el amor no son suficientes.. saber estar solo/a, no buscar a alguien pq necesitas la compañía..-. ¡Cuanto sentido común!.
Luego no cifremos el éxito de la pareja en su enamoramiento; posiblemente, ní siquiera es necesario para que funcione, como nos demuestra la historia, refleja la literatura y se manifiesta en determinadas sociedades. ¡Vaya roto!; ¡con lo que nos gusta a las personas disponer de una fórmula mágica, o pildorilla, que solucione nuestros males, sin necesidad de esforzarnos!.
Además de lo dicho, comenta que no debe uno emparejarse para vencer sus soledad; creo que, en la medida que corresponda a cada caso, es uno de los errores más comunes. ¡Nunca, nunca!. No se trata de atraer a quien deseo sino de ir al encuentro de quien quiero.
En español -aunque no lo parezca, aún existe- recuerdo un refrán: "Sí te aburres, cómprate un mono". Más claro, el agua.
Pero como dice mi amiga, si hay algo básico para que perviva la pareja. En mi opinión, el quid de nuestro análisis debe ser el tiempo.. ¡Si, el tiempo!. Todo tiene su compás.. Y según cual sea el que creamos que le corresponde a una vivencia, así ajustaremos nuestra conducta al experimentarla.
Cuando me casé -así se llamaba en aquellos tiempos- tuve claro que prometía solemne y públicamente vivir para mi mujer, tanto sí venían mal dadas como sí comíamos perdices. Y que era para siempre me marcó.. ¡Joder, que sí me marcó!. Ella y yo hemos pasado buenos y malos momentos; nos hemos confesado que alguna vez hemos estado a punto de tirar la toalla..
Pero, era para siempre.. Había que esforzarse, luchar, ceder, disculpar, tolerar, apoyar, hablar, convivir,.. Una y otra vez, lo mismo.
Porque, aquel día, hice algo más que una promesa; aquel día decidí que Ella era mi objetivo vital como mujer y confié en que para Ella yo lo era como hombre. Vital, necesario para vivir, para dar sentido a la existencia.
¿El divorcio?. No sólo lo admito, sino que lo defiendo y lo considero imprescindible. Pero no es una institución jurídica "mondadientes", de usar y tirar. Pésimo entendimiento y ejercicio de la convivencia demuestra una sociedad que maneja su Derecho cual arma arrojadiza y acomodaticia. "Sí me sirves, existes; sí me exiges, te ignoro".
No, creo que en la vida primero hay que esforzarse sin medida. Y sólo cuando nuestro esfuerzo no resulta, acudir al remedio. Pero sabiendo que este proclama nuestro estrepitoso fracaso.
Fracaso.. Yo soy un fracasado.., ¡en tantas y tantas cosas!. Quien a mis años no sienta el peso terrible de múltiples fracasos es o tonto o bobochorras -feliz expresión de La Rioja- (en Santander, mi tierra, se traduce por babión). ¡Coño, qué bien sabemos insultar en España! -si, aún existe-.
Pero no os preocupéis. Mis fracasos son, a manera de cicatrices, mi orgullo; me demuestran que he vivido. Porque sólo fracasa quien se atreve, mientras que quien no se arriesga, cierto, no fracasa. Pero se frustra. Y mantengo que no hay mayor tristeza que frustrar la vida, anular la esperanza y rehuir el futuro.

viernes, 6 de abril de 2007

Divagando sobre la pareja

"La pareja" podría ser la de la Benemérita, porque es la primera que me viene a la mente -que no la que tengo in mente-. Parece, y podría ser, que se organizó así no sólo para que se apoyasen mutuamente cuando fuese menester, sino para que cada uno de sus miembros fuese testigo del comportamiento de su compañero. Sutil.
¿Pero qué tiene que ver con la clásica pareja amorosa?. Uhmm... Pues oiga, ¿que quiere que le diga?; que según lo pienso..., se me ocurre que mucho.
Pasemos, aquí y ahora, por alto el que nuestra pareja esté enamorada, pues es cuestión que deben resolver entre ambos y, además, merece ser tratada con independencia. De manera que aproximémonos a ellos, comencemos a observarles y a sacar alguna que otra consecuencia.

Comencemos por el apoyo mutuo. Protección, auxilio, favor...; así define el término la R.A.E. y dado que conviene pensar metódicamente, tratemos en primer lugar de como se protegen y auxilian entre si los miembros de una pareja, pues proteger y auxiliar no es otra cosa que amparar, y conviene tratar ambas acciones como un solo asunto.
Pasaron los tiempos en que se protegía espada en mano, "uno para todos y todos para uno..". Hoy día nos protegemos y auxiliamos mediante una sucesión de pequeños actos, de actividades diarias. Pero para que surtan el efecto deseado deben tener el mismo significado y la misma finalidad para ambos miembros de la pareja, pues no hay cosa más dañina que los malentendidos.
Diría que todo debe tender al equilibrio. En el planeamiento de las Órdenes de Operaciones militares hay un apartado que los norteamericanos denominan timing y los españoles calendario. Como su nombre indica, refleja la sucesión de acontecimientos previsibles y el momento en que se estima que ocurrirán.
Creo que la existencia de cada individuo ofrece un calendario... posible. Cada persona suele vivir una serie de experiencias a edades determinadas; uno de los factores que maduran eficazmente al individuo es que las viva en el momento preciso y de manera que pueda asimilarlas con eficiencia. Y tan malo es dejar vacío el calendario como cumplirlo con premura.
En tanto en cuanto los calendarios de cada uno de los miembros de la pareja estén suficientemente vividos, en especial en aquellos aspectos esenciales para nuestro desarrollo emocional, será más fácil que ambos acoplen sus ritmos vitales. Pero sí uno de los calendarios está bien cumplido y el otro falto de vida, el desequilibrio de la pareja está servido.
Aquí me veo en la necesidad de recordar algo. La pareja en la que pienso no es aquella que se constituye para mantenerse mientras la convivencia sea fácil, sino aquella cuyos miembros se reconocen distintos, saben que discreparán antes que tarde, y que deberán esforzarse para modular sus personalidades y caracteres hasta conseguir convivir en suficiente armonía.
Volvamos pues a nuestro asunto. ¿Qué ocurre cuando los calendarios están en desequilibrio o en equilibrio inestable, sí lo prefieren (que es en desequilibrio, pero sin reconocerlo u ocultándolo, por temor)?.
La vida no tiene marcha atrás. Aunque un sinnúmero de personas se empeñen en negarlo. Lo que quedó atrás, murió, que decía mi tía. Podría suceder que quien vivió "cojitranco", bien quiera recuperar el tiempo perdido o bien quede deslumbrado, dadas sus carencias, ante lo por vivir; para lo primero le sobra su pareja, pues aquel tiempo es privativo y maldita la falta que le hace una "carabina", y sí sucede lo segundo, algo parecido, pues su pareja -sin deslumbrarse ante las posibilidades del día a día- no entenderá sus motivaciones.
Resumiendo. S'esmorrarán, que dicen por estas tierras. Pero..., ¡el apoyo mutuo también incluía actuar mediante el favor!. ¿Quedará esperanza?. Hombre, paisano, eso es lo último que se pierde... Dicen.

Volvamos a la R.A.E.: "Ayuda, socorro que se concede a alguien; honra, beneficio, gracia". Parece que quien favorece pierde, pues entrega sin contrapartida; por lo menos inicialmente. Para empezar, aquí y ahora, sin que nadie nos escuche, les diré que me gusta más hablar de amor; pero bueno.. Así que recurriré a la palabra gracia. Me gusta; me gusta la gracia de un dicho inteligente, la gracia de una mujer, la gracia de quien perdona, las gracias que entrega quien recibe, ...
Y en pareja hay que proceder con inteligencia, hay que eludir el aburrimiento, hay que disculparse a cada momento, hay que agradecer cada gesto por pequeño que sea, ...
Tan importante es la gracia que puede compensar, con su gran peso, el desequilibrio de la balanza de calendarios. O, quizá, dar tiempo a que el paso del tiempo reestructure el peso de lo vivido.
¡Pero la vida está llena de modorros!. De personas que aún no se dieron cuenta de como funciona esto del vivir. Mis padres, protagonistas de una guerra, vivieron pendientes de sus carencias; sus hijos jodimos nuestras ilusiones dando una importancia que no tienen al trabajo, al dinero y al prestigio; y nuestros hijos me da que la han reducido al consumo novedoso y a su posición económica. ¡Redios, que gran cagada!.
Así que no. Presiento que creen que la boda o el momento del "arrejunte" apoya y consolida el porvenir. No hijos, no.
Amores se van marchando
como las olas del mar
amores los tienen todos
pero quien los sabe cuidar

El amor es una barca
con dos remos en el mar
un remo aprietan mis manos
el otro lo mueve el azar

Quien no escribió poemas
huyendo de la soledad
quien a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar

Y quien, cuando la vida se apaga
y las manos tiemblan ya,
quien no buscó ese recuerdo
de una barca naufragar

Amores se vuelven viejos
antes de empezar a amar
porque el amor es un niño
que hay que enseñar a andar

El amor es como tierra
que hay que arar y sembrar
míralo al caer la tarde
que no lo vengan a pisar

Quien no escribió...

Amores se van marchando.
(Mari Trini, "Amores)

¿Por que, qué es vivir en pareja?. Una tautología; vivir como viven las parejas. No, que no es una repetición inútil. Fijémonos en lo que hacen las parejas que mantienen durante años su convivencia y se siguen mirando con un mínimo de decencia. Pues eso; eso es vivir en pareja.
¡Contemplarse, órdigas!. O sí les va la marcha, ¡"se contemplen, coño"!.
Otra vez la R.A.E.: "Complacer a alguien, ser condescendiente con él, por afecto,..". Estar pendiente de ti, sin agobiarte, necesitando tu existencia, sintiendo tu aroma, caminando en tu palabra, alegrándome cuando siento tus pisadas,...
Que no, que hablar de amor se me da mal....

Así que la visión de la pareja del benemérito Instituto me lleva a pensar que va a entrar en escena el primer actor: El sufrimiento. Cuando unos no les hemos preparado lo suficiente, otros, sí no son vivos y despiertos, deberán aprender como hemos hecho todos, sufriendo. Aprender a no mirarse, tanto, el propio ombligo...