Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

domingo, 10 de junio de 2007

Un viaje clásico ( I - Acropolis: Propileos y Atenea Nike)

"Pareces ἰδιώτης -idiota-", contestó Osidoro ''El Ibero'' mirándome con fijeza; era este un notable actor de teatro, intérprete habitual de las comedias satíricas que tanto me gustaban. "Sólo lo parezco, respondí; no has vivido lo suficiente en nuestra tierra y como meteco no participas en nuestro demokratos -δημοκρατία-. Atiende...."
En Atenas, el poder reside en la Ekklesía o asamblea de ciudadanos, que delibera sobre lo que a todos nos atañe, vota las propuestas que se le presentan y elige anualmente a nuestros Magistrados. Pero para limitar su poder, se elige cada año por sorteo entre todos sus miembros el Consejo de los Quinientos, al que llamamos Bulé y que se compone de Pritanías, que son grupos de 50 consejeros que dirigen en realidad los asuntos públicos, proponen leyes a la Asamblea y administran a los Magistrados y al Ejército.


A los Magistrados se les confieren poderes judiciales, religiosos y militares. Su labor es tan importante que tienen que pasar una prueba de honradez antes de asumir su cargo y al cesar deben rendir cuentas a la Asamblea. Ya te he hablado antes de algunos de ellos, como los Arcontes -que asumen todo deber y renuncian a su derecho- y los Estrategos.

"Participo en los asuntos públicos, pero pienso, como Gorgias, que la realidad es extraña a lo que conocemos", seguí, "por lo que estoy desengañado del ambiente que me rodea, he perdido mis ilusiones y dejado de creer en quienes nos dirigen, por lo que si, puedo parecer idiota.
Dentro de poco Atenas celebrará las Panateneas. No hay mejor momento para comprender la realidad de los pueblos que cuando pretenden mostrar lo más brillante de si mismos; se exhiben y, a veces, aparecen desnudos. Te explicaré la Procesión del Peplo, pues como meteco sólo puedes ir en su final, y así cuando la vivas, tú, un actor, podrás ser espectador y apreciar la realidad de la obra..".

Después de levantarme al amanecer del día siguiente, como cualquier ateniense, y hacer algunos ejercicios gimnásticos, me encontré con Osidoro junto al pozo de la casa. Nos lavamos, desayunamos como todos los días unos trozos de pan de cebada mojados en vino, a los que añadí unas aceitunas e iniciamos el camino...

Situación de la Acropolis en el área de Atenas

La Acropolis no estaba lejos, pues desde el Ágora había algo menos de dos estadios (*) y medio de distancia y al comenzar el día no hacia calor. Mientras caminábamos, le hablé a Osidoro de los tiempos antiguos..
Ya ves –dije señalándola- que está más alta que Atenas, alrededor de medio estadio, y es una fortaleza natural pues todo su contorno son precipicios, excepto en su extremo oeste donde están los Propileos por los que se accede al recinto.
Esa es posiblemente la razón por la que los primeros soberanos de Atenas establecieron allí su residencia y por la que se erigieron en el mismo lugar los templos de nuestras diosas tutelares, dije. Osidoro sonrió.. Le interrogué con la mirada y comentó como quien no quiere la cosa: Es curioso; le pedís protección a una diosa, a una mujer, mientras mantenéis a las vuestras en el gineceo, dedicadas a trabajar y a parir, y os dedicáis a las hetairas.. Le miré con sorna y contesté: Es que las diosas están en el Olimpo, a lo que están, y aquí en Atenas, cada uno está también a lo que está.

Las inscripciones en las numerosas ofrendas hechas en los santuarios -como las Korai , otras figurillas y floreros- indican que el culto a la diosa Atenea, como patrona de la ciudad, fue establecido en la Acrópolis desde el Periodo Arcaico (650-480 a.C.), construyéndose un gran templo dedicado a Atenea Polias, sobre un primer templo dórico más antiguo, en los tiempos de Solón, Pisístrato y Clístenes.
Los persas destruyeron la Acrópolis (~ 480 a.C.) durante la 2ª Guerra Médica, lo que obligó a reconstruirla durante el Período Clásico (450-330 a.C.). En concreto, se erigieron sobre las ruinas tres templos, dedicados a Atenea Partenos -el Partenón, construido entre 447 y 438 a.C.-, a Atenea Polias -levantado hacia el 529 a.C. cerca del Erecteíon, construido cuando muere Pericles en 429 a.C. y finalizado hacia 406 a.C.- y a Atenea Apteros -el de la Niké, entre 449 y 424 a.C, aunque sus relieves suelen datarse en 410 a.C.-. Los Propileos fueron construidos entre 437 y 431 a.C., momento en que se interrumpieron las obras al haberse declarado las Guerras del Peloponeso, por lo que quedaron inacabados.
Los monumentos de la Acropolis reflejan las fases sucesivas de la historia de Atenas. Los que vemos hoy fueron erigidos a instancias de Pericles, aprovechando el genio de arquitectos como Iktinos, Mnesikles y Kalikrates, y el arte maravilloso del escultor Fidias, inspirador del conjunto.

Mira Osidoro, ya estamos cerca, le dije mientras señalaba al frente, hacia la los Propileos en la entrada ..

Litografía que recrea el aspecto general de la Acrópolis

Después de superar la Puerta de la Beulé -descubierta por el arqueólogo francés Ernest Beulé en 1852, está compuesta por dos torres de 9 metros de altura que flanquean la puerta fortificada, construidas en el siglo II por orden de Flavio Septimio en la ladera de la meseta-, ascendimos despacio por una imponente rampa, que superaba un desnivel de 84 pies (venticinco metros) en una distancia de 270 (ochenta metros), que terminaba en los Propíleos y tenía la misma pendiente que la parte más empinada de la Vía Panatenaica.
¿Te parece que admiremos el paisaje?, dije mientras me detenía y volvía la vista hacia la ciudad. Osidoro se situó junto a mí y mirando hacia el horizonte musitó: Esta cuesta es incompatible con tu apetito; te gustan demasiado los higos… ¿Insinúas algo?, respondí. Un actor nunca insinúa, dijo, sólo traduce al personaje; además, estaba acordándome de las dos hetairas con las que estuvimos ayer. Durante unos instantes guardé silencio, recordando las miradas profundas, intensas, de ambas mujeres. ¡Qué ojos!, suspiré..
Luego, me volví hacia los Propíleos y reanudé la marcha. La rampa tenía casi 68 pies de anchura (20 metros) y estaba escalonada para facilitar el tránsito de los animales destinados al sacrificio. Pasaba, finalmente, entre las columnas centrales del edificio, que estaban más separadas entre sí que las restantes, para permitir un cómodo acceso.

Los Propíleos -nombre que significa antepuertas- estaban al final de la cuesta de la Vía Panatenaica que penetraba en la Acrópolis, por la que discurría la procesión anual que honraba a Atenea. Esta construcción, de carácter monumental, se encuentra en el extremo oeste de la meseta, lugar donde Pericles encargó al arquitecto Mnesiklés que realizase un nuevo acceso sobre los restos de los edificios que fueron levantados en época de Pisístrato.
Mnesiklés tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades, entre las que destacaba el fuerte declive de la entrada a la ciudadela micénica y los numerosos santuarios que existían: el de Atenea Higia, el de Artemisa Brauronia y el más famoso, el de la Niké Apteros. El proyecto los englobaba a todos, integrándolos en la entrada o presentándolos como pequeños templos aislados, de modo que no rompieran el conjunto.
El arquitecto supo resolver magistralmente el problema de la topografía. Dos terrazas superpuestas, divididas por un corredor transversal con columnas jónicas, daban lugar a cuatro estancias rectangulares, de las que la del norte corresponde a la famosa Pinacoteca, lugar donde se guardaban las obras de arte que no se empleaban en los templos.
La idea de disponer de un edificio de acceso a la Acrópolis tiene un precedente en el Templo de Aphaia en Egina, aunque a una escala más modesta. Mnesiklés hubo de salvar tanto los problemas topográficos citados como la necesidad de respetar el muro sagrado de la Acrópolis, conocido como el Pelárgikon.
Cumplían simultáneamente las funciones de pórtico y vestíbulo, y se concibieron como un espacio estratégico-defensivo, lo que era lógico al ser el único punto del perímetro donde existía una solución de continuidad en la fortaleza natural.


Planta de Los Propíleos

Los Propíleos aparecían frontalmente como un templo próstilo y hexástilo, dispuesto en dos niveles y constituido por un edificio central de forma rectangular, dividido en su interior en dos Stoas -pórticos- por muros transversales en los que se abrían cinco puertas. En la extremidad Sur del Pórtico Oriental se alzaba una estatua de Atenea Higia, protectora de la salud, mandada realizar por Pericles para agradecer la curación del mejor de los artesanos que trabajaban allí, que había resultado herido.
Los dos Pórticos, que desarrollaban las alas del conjunto en los laterales norte y sur, estaban concebidos para permitir el acceso a dos estancias, de las cuales solamente se llegaría a construir la correspondiente a la del norte, que cumplía las funciones de Pinacoteca, aunque ignoramos sí contenía frescos o cuadros colgados en las paredes y tampoco conocemos a los autores, ya que Pausanias sólo menciona una obra de
Polignoto de Tasos: “Aquiles en Escira”. En esta sala existen restos de bancos, quizá para el descanso de los visitantes o quizá para contemplar las obras con más comodidad.
Finalmente, tampoco fueron erigidas las otras dos estancias proyectadas en el ala este. Fue muy novedosa la solución constructiva de estas alas, situadas más bajas que la fachada principal, pues era la primera vez que un edificio rompía el concepto de volumen único del dórico clásico. Además, a través del ala sur se podía acceder al templo de la Niké Apteros o de Atenea Niké.
El arquitecto tuvo muy en cuenta la lección magistral del Partenón, ya acabado, pues construyó las fachadas y los pórticos laterales en orden dórico, con un cuerpo central de seis columnas, y el corredor interior, que constituye el acceso propiamente dicho, en orden jónico.
La calzada de entrada discurría entre dos columnatas jónicas de tres columnas a cada lado, antes de llegar a la fachada trasera, donde se dividía en tres naves separadas mediante columnas, lo que permitía distribuir ágilmente el flujo de entrada. Los visitantes que subían por los escalones de la calzada se encontraban con cinco peldaños para llegar a la columnata interna y otros cinco más para salir al pórtico trasero.
Sus muros son de sillares almohadillados y su paramento, en especial en la esquina suroeste, presenta un acabado imperfecto. Los arquitrabes estaban reforzados con vigas de hierro, que era una solución constructiva que se adelantaba muchísimo a su tiempo. Fueron construidos, como todas las edificaciones a las que nos referiremos, en mármol blanco pentélico extraído de la cantera del Pentelikón. El frontón estaba pintado en azul y con estrellas de oro. El techo y el artesonado estaban construidos totalmente en mármol.

Vista aérea actual de los Propíleos

Acceso a los Propíleos; estado actual

Vayamos primero al templo de Atenea Niké; es ese pequeño que ves junto a la Stoa sur. Se supone que está en el lugar donde el padre de Teseo, el rey Egeo, se arrojó al vacío al ver un barco de vela negra aproximarse al puerto; Teseo había prometido colocar una vela blanca en su viaje de regreso sí había logrado derrotar al Minotauro de Creta, pero se le olvidó.
Sígueme Osidoro, por aquí, a la derecha. ¿Ves el paso a través de las columnas?. Además, rodeándolo hacia el sureste, tendremos una hermosa vista tanto sobre los Odeones de Dionisios y de Herodes Atico, que tan bien conoces, como sobre el Pórtico de Eumenes.

Plano general de la Acropolis

-¡Si que es pequeñico maño!, dijo Osidoro dirigiendo su mirada hacia el templo.
-Le miré, algo molesto ante su falta de aprecio y contesté: Quizá en tu aldea tenéis uno más grande..
Penetramos en su interior y Osidoro me preguntó mirando la estatua de la diosa: La diosa Atenea Niké tiene alas que le permiten acudir rauda al combate y empentar con violencia a sus enemigos hasta alcanzar la victoria y aquí no las tiene..
-Es cierto respondí. Niké es Victoria; por eso el templo que está situado aquí, en el único acceso a la Acropolis, se encuentra bajo su advocación, pues los atenienses confían en que la diosa les protegerá y ayudará a que derrotemos a nuestros enemigos, sí es que osan asaltar los Propíleos. Cabe la posibilidad de que su situación, dominando el camino que sube desde la ciudad, se debiese a que en él se veneraba en el Periodo Arcaico a una diosa guerrera que aseguraba la victoria a los que defendían el paso. Poco a poco, con el transcurso de los siglos, el culto de esta diosa fue fusionándose con el de Atenea, que era venerada un poco más allá, en la parte alta de la meseta, por lo que finalmente se decidió que existiese un sólo templo, dedicado a una sola diosa.
-Economía de medios lo llamaría yo, comentó Osidoro
-Pero somos mortales e ignoramos los designios del Olimpo, continué; pudiera ser que Niké hubiese volado a otro lugar y no estuviese vigilante cuando la necesitásemos, por lo que los ciudadanos decidimos cortarle las alas, para que permaneciese siempre a nuestro lado. Esta es la razón de que denominemos a la diosa Atenea, Niké Apteros, la Victoria sin Alas.
-Ya, contestó Osidoro. En mi tierra actuamos más o menos igual.. Lo sacamos del templo sí hay seca y sí no trae la lluvia, ¡capucete!, p'animálo.

El templo de Atenea Niké Apteros, de orden jónico, presenta una datación problemática, aunque la mayoría de las tesis tienden a aceptar que se realizó en conmemoración de la Paz de Nicias. Estaba construido sobre un espacio considerado sagrado desde el Periodo Micénico y en el que ya se había erigido un templete y varios altares durante el Periodo Arcaico en el lugar que hoy ocupan sus restos.
El templo que conocemos dedicado a la diosa Atenea Niké fue concebido, como ya se expuso, en el año 449 a.C. por el prestigioso arquitecto Kalíkrates, uno de los constructores del Partenón, pero no pudo terminarse hasta el 424 a.C., aunque los relieves que lo adornaban suelen datarse sobre el 410 a.C.
La lentitud de su construcción podría explicarse tanto por la prioridad que se concedió al Partenón, como, una vez terminado éste, por la pérdida de poder de Pericles, que supuso relegar a un segundo plano su plan de edificación, lo que explicaría que se empleasen más de veinte años en levantarlo a pesar de sus reducidas dimensiones.
Su situación daba lugar a un paso demasiado estrecho, por lo que hubo que adaptar el diseño a las condiciones del lugar. El resultado final fue en templo de pequeñas dimensiones, que no afectó ní a la armonía clásica ní a la gracia espacial. En función de sus características, es uno de los ejemplos emblemáticos del orden jónico.

Planta templo Atenea Niké Apteros

Por su estructura, es un templo tetrástilo y anfipróstilo, con columnas de fuste monolítico. Sus pequeñas dimensiones obligaron a fundir la naos y la pronaos, cerrando el acceso al templo mediante una verja, lo que le da un aspecto de falso templo in antis; la verja lo adapta, visualmente, a la estrechez del lugar.
Tanto el vestíbulo delantero (Pronaos) como el trasero (Opistodomos) se convierten en pequeños pórticos. La Cella o sala de la diosa, es casi cuadrada (4 x 4 metros). Es, por tanto, un templo muy pequeño, de "tamaño" humano y muy armonioso en sus proporciones, en el que todas las medidas están estudiadas matemáticamente para dar sensación de esbeltez, a pesar de su escaso tamaño.
Se realizó en mármol pentélico y tiene unas dimensiones de 8 m de alto, sobre una plataforma escalonada o krepidoma, por 8,2 de largo, y sus columnas, compuestas de basa, fuste monolítico con acanaladuras de ángulos matados y capitel con volutas, tienen 4 m. de altura.

Recreación

Las paredes de la cella no tienen decoración, excepto el muro este, que presenta dos pilares rectangulares. El entablamento, que se apoya en los pórticos y en las paredes de la cella, consta de un arquitrabe jónico con tres bandas, un friso corrido que tuvo una decoración mitológica alusiva a las Guerras Médicas y una cornisa, sobre la que se encuentran los frontones dedicados a Atenea.
El parapeto del bastión sobre el que se alza el edificio fue decorado con relieves que intentaban expresar la determinación de los atenienses a obtener una victoria que nunca llegó. Este paramento, obra de la Escuela de Fidias, muestra las principales características del artísta, como la técnica de los paños mojados (esculpidos ya al
trépano) o figuras divinas (como la propia Atenea) en acciones "cotidianas" como atarse una sandalia, que demuestran el alejamiento del idealismo del primer clasicismo.

Atenea Niké atándose una sandalia

La autoría de los relieves sigue estando en discusión, pues se aprecia la intervención de varios artistas desconocidos. El friso del templo, que representa a Atenea, Zeus y Poseidón ayudando a los atenienses, es sin duda un intento de elevar la moral de la ciudad, que en aquellos años estaba sumida en otra contienda que acabaría perdiendo, la Guerra del Peloponeso.


Restos del friso

Sin embargo, se atribuye a Calímaco la balaustrada de tres de los cuatro lados del templo, realizada a finales del s. V a.C. Es preciso recordar que una leyenda le designa como el “padre” del capitel corintio. Según la misma, un día deseó esculpir la imagen de una muchacha muy bella que paseaba con un cesto de verdura en la cabeza, pero sólo tuvo tiempo de esbozar el cesto antes de perderla de vista… Realizó, así, un capitel en forma de cesto o campana invertida, con una doble fila de hojas de acanto y caulículos (hélices) en las esquinas.

Estado actual


Continúa en "Un viaje clásico ( II )"

(*) Estadio:(Stádion) Representa una medida de longitud, o más propiamente de carrera. Equivale a 600 pies áticos, que son 177,6 metros (cada pie, 0,296 m). Correspondería a la longitud que se puede resistir corriendo equipado y a toda velocidad, sin pararse a descansar.

6 comentarios:

eloryn dijo...

¿Admiten acompañantes en su paseo?
Le prometo no molestar mucho, escuchar atenta y aprender lo que pueda.

Thalatta dijo...

:) ¡ande andarán! (miedo me dan...)

Anónimo dijo...

Barrunto, que de camino, no habrá respuestas que sanen… pero no puedo evitar ir bastantes pasos por detrás, escuchando.Esto… si nos cruzamos con Platón, avísenme, que guardo la lira :o)
Espero entusiasmada,mayéutica pura, para quien está instruida pero no educada

Cobre dijo...

¡¡Precioso, precioso!!!.
Yo, sin pedir permiso, hago algo q me encanta, acompañarte a tí y en este caso a Oshidoro, abrir mucho los ojos y agudizar al oído para aprender de los grades.
Me da q este viaje va a ser muy interesante!.
Besazos

kosmos dijo...

Complicado este viaje por los arcanos de nuestra cultura. Y no digo civilización porque, como dice algún insigne filósofo bastante heterodoxo que anda por ahí, civilización no hay más que una. Los que nos sentimos ciudadanos, te saludamos y deseamos que nos vayas guiando por el escabroso camino iniciático hasta la acrópolis de la sabiduría.

Marian dijo...

Observo que entre “idiota” y “actor”existe una asociación espontánea y libre para referirse a los lazos sociales que no son políticos pero que sí tienen relación con la política y la construcción de lo público. (No sé yo, si no se les estará viniendo una “Expo” encima…)

Lo interesante de este viaje clásico es que la reproducción a escala de la”polis”desde varios ángulos, incluido el eje vertebrador y simbólico que las Panateneas implicaban como exhibición patriótica de la suprerioridad cultural y política de su ciudad, revela que había en la vida ateniense un cabal sentido del interés común. Si uno lee a Aristóteles o a Pericles, la exaltación de ese comportamiento como sociedad aunaba razón y sentimiento elevados a la categoría de mito… y supongo que el mito del ciudadano ideal, inspirador de los distintos modelos de democracia, funcionó (como cualquier utopía) mejor en los textos que como realidad…
Volviendo al eje que es el recorrido topográfico y simbólico de la entrega del peplo, me asombra la división funcional su aspecto racional y afectivo, la “polis” es el marco vital de la fiesta, pero la topografía no está al servicio del evento sino de la ciudad y sus necesidades. El espacio común se jalona por los hitos fundamentales no sólo del urbanismo sino de la conciencia ciudadana… La ciudad educadora… y como la realidad no se deja acercar siempre por el mismo lado: al norte, la zona cultural ; al sur el área cívica (lúdica) y paso ineludible por el Ágora.( Lástima que lo más parecido a un centro cívico que tengan muchas ciudades hoy en día sea un centro comercial ).