Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

jueves, 11 de abril de 2013

Torna la mirada hacia el Azul

Deslumbrante. Pocas, muy pocas personas, tienen la capacidad de condensar muchos años de la vida de alguien con la finura que lo ha hecho una amiga mía... Me transmitía la sensación de que estaba ante un animal herido. Un animal rabioso antes, que miraba al mundo con mirada excepcionalmente penetrante no exenta de cierta agresividad, pero que, afortunadamente, en los últimos tiempos se había trasformado en un animal sosegado, con una sonrisa menos gris, azulada incluso. Su nieto...

Descubrí a Pascual Blanco a través de uno de sus hijos. Nos invitó una tarde a su casa y recorrerla fue ir comprendiendo que sencilla es la Belleza. Una casa humilde, de pueblo, distribuida en dos plantas, pero decorada por la mano de un artista tras bañarla con su mirada. Arte en estado puro, desde cabeceros que fueron antes  vieja madera carcomida, desechada y cuasi podrida, hasta pintura abstracta sobre tabla que convertía el hueco de una escalera en vuelo anímico hacia lo alto. Y de postre, antifonarios del XVI y XVII...

Pascual Blanco ha muerto de repente. Ahora su mirada torna suavemente hacia el Azul, como cantó Rubén Dario; antes tornó hacia gris acero, cuando falleció su mujer, pintora como él y que formó parte de "Tierra", y desde hace un tiempo se asedaba, inundándose tranquilamente de esperanza, regalo diario de un niño, su nieto.

Reposa en Paz

1 comentario:

Anderea dijo...

Y a pesar de la belleza, morimos.

"... se asedaba, inundándose tranquilamente de esperanza, regalo diario de un niño, su nieto".

"Asedarse, inundándose tranquilamente de esperanza". Qué deseable, Turulato.

Gracias por compartir, también, la belleza.