Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

martes, 25 de marzo de 2008

Es gratis

Ayer se me rompió uno de las tres gafas que uso para leer. Así que me he acercado a una óptica para que las reparen. He tenido que hacer algo de cola, experiencia a la que me voy poco a poco acostumbrando, tras muchos años de no saber ni que existían.
Las colas permiten escuchar y explorar a nuestros congéneres. Con que les prestemos un poquito de atención, podemos aprender muchísimo. Otro lugar donde es posible alcanzar el mismo resultado son las concurridas terrazas de verano; en ellas, bien sea por el calor, la cerveza, el efecto euforizante del hispánico café con leche o cortaillo, o por todo a la vez, se desatan las lenguas y uno descubre que este país funciona gracias a la pericia del bigotudo barrigón que vocifera unas mesas más allá.

A lo que iba. Inmediatamente delante de mí, se ha acercado un señor al mostrador. Jubilado, sin duda; de economía modesta, evidentemente; de comportamiento respetuoso, en consonancia con lo soportado durante su vida.
"Buenos días", ha saludado, ante todo. "Es que no estaba en casa cuando han llamado y lo ha cogido mi señora. He venido porque me ha dicho que revisan gratis la vista..".
"Sin duda caballero; ¿tiene usted cita?", le ha respondido un joven dependiente.
"Pues no", ha contestado mohíno el buen hombre, sintiendo que se alejaba la ocasión.
"¡No se preocupe, caballero; le abro una ficha y le daré cita!", ha contestado aquella promesa del comercio, mientras el abuelo se recogía dentro de su gabardina, sin saber a que venía aquello y si la prenda sería refugio suficiente.
El empleado del mes comenzó a teclear en el ordenador, mientras me parecía ver como iba apareciendo entre sus labios un colmillo brillante y astifino. "¿Nombre?", preguntó directo..; "¿apellidos?", prosiguió sin tregua. "Jubilado, claro", sentenció casi sin mirarle. "¿Dirección..?". A estas alturas yo elucubraba si llegaría a preguntarle si aún se le levantaba ....
Después de sonsacarle, a quien ya era un anciano, cuanta información podría ser comercialmente interesante, el encorbatado joven le ha dicho con una sonrisa: "jueves, a las 7; no falte". Y el cliente, vencido, ha inquirido con un hilillo de voz: "¿Pero será gratis verdad?".
El empleado de brillante futuro y curtidas maneras le ha contestado, al tiempo que poniéndole una mano en la espalda le achuchaba hacia la puerta: "Sin duda, sin duda; la revisión es gratis y luego podrá comprobar nuestras soluciones en cadmio-cromo pulido ultrafino".
Ahora si. Del colmillo goteaban ....

8 comentarios:

Silvia dijo...

No sé, hay algo que me da escalofríos en lo que has escrito. Quizás el colmillo o quizás que he sentido que a ese dependiente le importa un pito si el señor tiene mal la vista o si realmente necesita gafas y puede pagarlas...
Quizás me tenga que replantear lo dedicarme a esto del comercio.
Un beso

MABANA dijo...

Siempre he crecido con la premisa "nadie te regala nada en esta vida"...y este es un clarísimo ejemplo de esto!!

Lo que mas me engorila, es que con esto de que es "gratis", te sampan no se que marinolas, si te dejas...es como ahora (que me imagino es lo mismo alla) que con tal de darte un Tarjeta de Crédito te prometen el oro y el moro, con tal de que te vuelvas el esclavo de sus intereses...

Y a esto?, te hicieste de nuevos lentes?? , si ya seeee, lentes para ustedes son los de sol, pero para miguelita, son los de ver tambien!!...aclarado esto, mejor termino que pa´variar te he puesto demasiado...

Besos muy pero muuuuuy cariñosos!!

(x cierto no me has visitado en mi blog, ahora que x primera vez subi algo no tan banal!!

Oshidori dijo...

En este país de nuestros pecados, hasta si dieran boñigas de vaca gratis habría filas de a kilómetro.

mer dijo...

Qué razón tiene Oshi!! No hay más que ver las filas quilométricas para conseguir un trozo de longaniza y pan en el jueves lardero,ó en San Valero de roscón reseco...etc ,etc.

Marian dijo...

Debe ser una estrategia de venta muy rentable viendo la manera en que han proliferado tantas franquicias de la salud, el ocio o la imagen que usan el gancho de “gratis”.No digo yo que no tengan su puntín filantrópico, por aquello de la concienciación que tan aséptico suena en las campañas publicitarias, pero hace falta tener vista de lince para encontrárselo…y de lo que fuera una prótesis necesaria para corregir problemas de visión, resulta que las gafas se han convertido en un complemento de moda, un objeto de consumo, una seña de identidad y un filón para el mercadeo de la exclusividad.
Tu descripción es tan gráfica que casi puede adivinarse el desprecio que el astifino tiene por esa persona a la que estafa su tiempo como si por ser jubilado tuviera la obligación de hacer vida contemplativa en una cola previa cita; calcula que una vez fichado, malo será que se le resista encajarle un plan renove o un dos por una que luego resulta que nunca es de patilla y ante la insistencia del hombre sobre la gratuidad de la consulta, se guarda una baza en el caso de que sea un cliente conservador a la fuerza; es decir con una pensión de risa… “Pues nada, hombre… y ya que está usted aquí ¿ Que tal marcha del oído? Y con un poco de visión de futuro malo será que no salga con un sonotone.

Kalia dijo...

Ayer me recordaron la costumbre que había hace unos años (no sé si esas cosas todavía pasan) en muchos bares diseminados a lo largo de la geografía española: para animar a los clientes a consumir cerveza, se anunciaba en grandes carteles: “El cuarto litro gratis al que se beba tres”. Muchos eran los que lo intentaban. ¿Era por conseguir algo gratis? Pues si gratis viene de gracia …

Tha dijo...

Pobre hombre... el del colmillo digo... en algún lugar perdió algo que no acierto a adivinar ahora ¿qué será?... hmmm pobre hombre...
Beso, señor observador

SOMMER dijo...

Yo hace tiempo que hice mío un proverbio de mi abuela que rezaba:
"Lo regalado hace tiempo que murió".

Besos a todos