Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

viernes, 14 de marzo de 2008

Elecciones

Desde que el mundo gira, creo que todos los que han querido aprovecharse de los demás han comprendido que estos no les entregarían nada si no creían en algo. Tiene una lógica aplastante. Si yo le digo a alguien que le voy a chulear, es muy probable que me mande a paseo y, además, puede arrearme un cantazo. Así que para alcanzar mi objetivo le convenzo de algo que justifica el chuleo y lo hace posible. Le hago creer en ese algo.
¿Y qué es esto de creer?. Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado; tener fe, tanto en la existencia de ese algo como en el resultado material y extrínseco que produce dicha existencia, sin conocimiento suficiente de su substancia y actividad.

Algunos se han hecho intermediarios ante los hombres de cientos de divinidades, de manera que so pena de evitar hipotéticos castigos divinos a los segundos, los primeros han vivido como obispos. Así, el Vaticano acaba de ampliar el número de pecados capitales, aduciendo que se estaba perdiendo el sentido de culpa (¿cómo puede existir pecado, imputabilidad personal de la ofensa, sin conciencia de ofender?), lo que nos informa más de la incapacidad de la Iglesia Católica de fortalecer la Fe de los creyentes que del pecado en si.
Otros, deseosos de la riqueza ajena, ofrecen rentabilidades futuras, con la misma seguridad que los profetas bíblicos, confiados en la avaricia de su prójimo por un lado y en su ignorancia de la realidad económica por otro.
La mayoría de los hombres.. Mari Pili ¡te adoro! (hasta que te cepille por "tos laos").
Y los políticos.. Déjame gobernarte, que no se si vivirás mejor; pero te aseguro que yo, como dios.

Parece necesario, pertinente, oportuno y prudente analizar someramente el caso, pues creo y afirmo que la preparación intelectual de las personas y la comprensión de los procesos que viven es lo que las hace más libres. Aunque, en ocasiones, saber lo que ocurre entristezca..

Cualquier alumno que haya asimilado lo estudiado en el primer curso de Derecho de mi viejo plan de 1953, sabe que según ha ido creciendo la población y las sociedades han ido rigiéndose por regímenes inexactamente calificados como democráticos, ha sido imprescindible establecer la Institución de la Representación Política (en Derecho, Institución: conjunto de personas, medios y normas puestos coordinadamente a disposición del logro de un fin lícito).
La sociedad en su conjunto no puede desplazarse ni permanecer en el lugar donde se rigen sus asuntos, así que como alguien tiene que cumplir esta función, se escoge y se nombra a unos pocos que representen a todos. Y el resto mantiene viva la sociedad, ejerciendo sus actividades habituales.
El primer asunto a resolver es como ejercen la representación. ¿Trasladan lo que representan (idea, propuesta, norma, ..) sin capacidad alguna de alterarla -sujetos a mandato- o al relacionarse con los demás representantes pueden negociar entre ellos para alcanzar un acuerdo común -sin mandato imperativo-?. La ineficacia de la primera forma ha generalizado la utilización de la segunda.
A continuación, se plantea otra cuestión: ¿Cuantos representantes nombramos?; ¿tantos por cada postura distinta, tantos por cada conjunto humano distinto o tantos por cada territorio distinto?. Aparquemos esta cuestión por ahora...

Porque lo que quiero analizar en principio es lo que lleva a los electores a elegir a sus representantes y las responsabilidades de este acto. Como muchos deben elegir a unos pocos y estos deben representar los deseos y exigencias de muchos, creo que aquí radica el meollo de la Institución. Cuanto más eficiente sea el funcionamiento del sistema electivo, mayor confianza generará su resultado.
Existen varias posibilidades de voto, combinando afinidades y discrepancias, cuando no amores y odios, del elector. Pero hay algo que este debería tener clarísimo y tanto el sistema electoral como los gobernantes deberían promover: Cuanto más representados se sientan los ciudadanos por el resultado, más confianza sentirán. Y a la larga, solo mantenemos aquello en lo que confiamos.

Para conseguir que los representantes reflejen lo mejor posible a la sociedad, los electores deberían elegir según lo que desean y no en función de lo que no desean, pues esto último podrá darnos una imagen del camino que no se quiere recorrer pero nunca definirá lo que quiere hacer la sociedad. Y la que no se define, la que no se sabe (a si misma), pierde su perspectiva histórica y corre un gran riesgo de desaparecer.
Vale, ¿pero cómo conseguir que el elector disfrute manifestando su deseo y no se decante por elegir aquello que no le convence tanto, por pura utilidad y alejándose de lo que realmente desea?. Pues educando generaciones durante años. ¿Y cómo se educa?. Haciendo comprender a la persona las consecuencias de sus actos. Creando responsabilidad; de manera que cada uno de nosotros sintamos que nuestra decisión electoral no solo tiene un resultado sino que, también, genera obligaciones exigibles sobre dicho resultado.

¿Qué hacer?. Hay que explicar a las personas que si su voto es un acto personalísimo (en Derecho, no delegable en nadie, bajo circunstancia u ocasión alguna) y secreto, esas características no pueden limitarse a su ejercicio sino que deben extenderse a su contenido. Es decir; para que el sistema sea eficiente, funcione y nos satisfaga a todos, es esencial que mi voto refleje fielmente lo que creo y no lo que creen otros.

Así, si la ley electoral o el sistema en su conjunto me parecen un despropósito, debo abstenerme. Recordemos... Institución de la Representación, que tiene por finalidad recoger lo que opinan los ciudadanos y trasladarlo en su nombre al foro correspondiente. Luego su legitimidad se deriva de que los ciudadanos puedan opinar en libertad, sea cual sea lo que manifiesten, y sus representantes lo sean de dichas opiniones (otra cosa es que antes y mediante la aplicación del mismo sistema, la Sociedad haya decidido excluir la representación de ciertas opiniones que atacan a la propia Sociedad, es decir a su supervivencia, ya que lo contrario sería un puro dislate; algo así que como para defender la vida, promuevo la muerte).

Mi voto es mi opinión y la legitimidad democrática nace de la libre opinión de todos y cada uno de los ciudadanos. Así que nadie venda motos estropeadas; propagar el infundio de que abstenerse no es de demócratas y agrede al sistema es, en si misma, la postura más antidemocrática que existe, pues parte de la concepción de que no todas las opiniones son válidas.
Todas las opiniones son siempre válidas, pues opinar es un acto humano íntimo, fruto de la conciencia. Limitarlo es asesinar la Libertad antes de nacer. Otra cosa es que lo sea su propaganda y/o su ejercicio, ya que esto puede afectar al derecho de otros a ser libres, lo que ocasiona un conflicto que se resuelve primando la supervivencia social, como ya dije.

Y la opinión primaria y básica es elegir entre el todo o nada, entre el si y el no, entre el quiero o no quiero, entre acepto participar o no lo hago. Así que abstenerse de votar es absolutamente legítimo y materializa el deseo de cambio radical del sistema (aunque es cierto que haya quien no vota por pura desidia, lo que también muestra el nulo atractivo de dicho sistema). Lo que ocurre es que hace daño a los representantes y a sus organizaciones, los partidos, pues mi postura resta fuerza a las suyas, ya que el resultado electoral traslada la opinión de menos personas.
Por eso, en Derecho Comparado, hay estados que exigen unos mínimos de participación para que la elección sea válida e, incluso, hay alguno que exige el certificado de voto para cobrar el jornal, sueldo o salario.. Abstenerse es rechazar tanto el sistema como a la totalidad de los elegibles.. ¿Y por qué esa acción es tan criticada?. Pues porque es la que más daño hace a la credibilidad de los poderes e intereses establecidos. Y recordemos que ellos están vendiéndonos su moto...

Si no encuentro quien me represente, bien porque no se presenta o porque la ley electoral no me deja elegirle -o me obliga a elegir a quien no quiero (listas cerradas)- debo participar, pues acepto el sistema, pero solo el voto en blanco -sobre vacío- recoge mi opinión.
Y por supuesto mis votos no están encadenados; no es pecado votar a unos para una cámara y a otros para otra. Lo que se requiere es información sobre las competencias de una y otra, ya que parece sensato pensar que lo que quiero es que se produzca determinado resultado, favorable a mi manera de entender la sociedad, y no algo que se va extendiendo como el aceite..: con independencia de su función, todo igual.
Así, se nombran cargos sanitarios por ser de mi color, aunque sea un becerro inútil; responsables económicos que no saben sumar; o sometemos nuestras disputas, en busca de una solución equitativa, a quien está dominado por una escandalosa parcialidad.

Si no te convence lo que he dicho hasta ahora, prueba algo.. Date el lujazo de hacer lo que te de la real gana: vota a quien deseas, aunque sea el "Partido de los que Botan con el Culo" (existió), sin elucubraciones ni apuestas, que no dejan de ser una muestra de soberbia, derivadas de creer que tu voto vas a resolver las elecciones. Verás que bien sienta.

Pasemos ahora a aquello que dejamos pendiente. ¿Cuantos nos van a representar y según que sistema?. Recordemos que podemos representar una opción política, una etnia o grupo humano, o un territorio.
Las dos primeras acaban siendo la misma cosa, pues un grupo humano diferenciado no dejará de disponer de su propia opción, por lo que para un análisis tan elemental como este podemos considerar ambas como una sola. Aunque tengamos en la mente que pudiera ser conveniente reservar determinados representantes para un grupo étnico, religioso, .., determinado y minoritario, pues puede ser la única manera de que sean capaces de hacerse oír y evitar su desaparición. Y lo mismo sucede con un territorio, así que trataré solo de como representar las diversas opciones políticas en un territorio dado.

A bote pronto, parece lógico y sensato que para elegir quien representa a las diversas opciones apliquemos la regla de tres.., el Sistema Proporcional. "Si somos cien personas y nos representan cuatro, y en las elecciones los partidarios del arroz con leche han sacado la mitad de los votos.., pues disponen de dos asientos en la cámara".
El problema viene luego. Quedan por asignar otros dos asientos, pero nadie ha conseguido el 25% de los votos que necesita obtener quien quiera ocupar uno. ¿Qué hacemos?. Pues de entrada, algo imprescindible: reconocer, por mucho que nos joda, que no existe solución perfecta y que ocurra lo que ocurra, alguien se sentirá descontento.
A continuación, habrá que elegir un procedimiento. Para no cansaros, os aclararé que, a igualdad de norma, cuantos más asientos tenga el Parlamento, estos irán "llegando" a los grupos que progresivamente hayan obtenido menos votos.
Y también, que un sistema proporcional puro, sin correcciones, como el italiano en algún momento, produce tal fragmentación parlamentaria que resulta dificilísimo gobernar el estado.

Así que se aplican formulas matemáticas que reparten de manera imperfecta los escaños-asientos que sobran después de asignar los que llamé del "arroz con leche". Y de paso se aprovecha la formula para alguna que otra cosa más, que con matemáticas se hace hasta música. Por ejemplo, fortalecer a determinados partidos.. Veamos los resultados de las últimas elecciones..

Fuente: Diario "El Mundo" (Como no incluía los votos de UPyD, aunque si su escaño y el de Nafarroa Bai, he tenido que incluirlos como mejor he podido)

Fijaros en que UPyD y el PNV tienen, en la práctica, los mismo votos, pero la diferencia en escaños es bestial. Injusto. Como que CC y BNG tengan el doble de escaños que UPyD con menos votos, concretamente un 85% menos CC y un 45% menos BNG. O la clamorosa injusticia que sufre IU, que con casi un 25% más de votos que CIU tiene un 82% de escaños menos. Puro despropósito. Nuestra ley electoral es radicalmente injusta y políticamente perversa.

Y responde a un sistema proporcional, que según los puristas -esos que siempre terminan ocasionando un baño de sangre después de dejar todo empantanado- es el sistema que hay que propugnar. Alguno me dirá que corregido por la ley D'Hont, pero es que como hemos visto todos tienen necesidad de correcciones.

Como consecuencia del poco mundo que he visto tengo cierta atracción por las soluciones británicas. Muchísimos problemas a lo largo de su historia, cierto. Pero tienen una rara tendencia a ser eficaces. Y eso me pone.
Matemáticamente, una ley electoral que establezca la elección de un solo representante por mayoría simple -el que más chifla, capador que dicen en La Rioja-, aunque sea por un voto, en circunscripciones pequeñas ofrece curiosamente unos resultados cercanos a los que resultarían de utilizar un sistema proporcional. O sea, los hijos de la Gran Bretaña.

Volved al cuadro de resultados. Tenían derecho a voto casi 34.000.000 de españoles. Imaginaros que dividimos España en trocicos que contengan, pito más pito menos, 100.000 posibles votantes, de manera que, al elegir cada trocico un representante por mayoría simple, tendríamos unos 350 parlamentarios. Coger otros 50 parlamentarios, por aquello de redondear a 400, y asignárselos a los territorios menos poblados, para que no queden sin defensa.
El resultado final, elegidos, repito, por mayoría simple, sería próximo al proporcional.
Pero, pero, ..., demos un paso más. No utilicemos listas abiertas puras, pues los partidos políticos son útiles y cumplen una importantísima función de canalización de ideas, propuestas y actividades. Que sean ellos los que propongan una lista de nombres; por ejemplo, con el triple de los que pueden resultar elegidos en cada circunscripción, o sea tres; para que no se hernien con el esfuerzo ..
Y en cada una de aquellas circunscripciones de 100.000 personas, los votantes ponen una crucecica junto al nombre de quien quieren que les represente y quien más votos saque.., ¡para él escaño!. ¡Ah!, y si año y medio más tarde le da un parabien al elegido y hay que sustituirlo, ¡nada del siguiente!. Nueva elección en su barrio.
¡Ya se andarían con más cuidado partidos y parlamentarios!. Que si; el partido te propone pero, por muchos bigotes que tengas, si no les gustas a los votantes importa un carajo que seas el primero o el último de la lista. ¡Viva el lápiz y la goma de borrar!.
¡Y cuídate muy mucho de defender a las personas que representas y no tanto los intereses de partido!. Que si no, a la próxima, te van a dar p'al pelo y te vas a dedicar al cultivo de gambusinos....

De verdad. O cambia la ley electoral o volveremos a ser regidos por dictadores, aunque cambiemos a sus súbditos cada cuatro años, más o menos.
Porque la democracia no reside tanto en votar como en ejercer el control sobre quienes nos representan y obligarles a cumplir sus responsabilidades. Si no, vana y simple palabra...

13 comentarios:

alelo dijo...

Joder, creo que tienes razón en casi todo, pero lo tengo que imprimir y leer mucho más despacio para asimilarlo bien. Vuelvo el lunes.

Silvia dijo...

De los partidos de ámbito nacional, sólo Izquierda Unida y Unión, progreso y democracia hacían mención a la reforma de la ley electoral en sus programas y es ésta última formación la que da propuestas más concretas. Las demás, ni pío. Rajoy dijo algo hace tiempo, pero en sus propuestas no aparece nada.
Ahora mismo, con este sistema, el Congreso, que debería ser el lugar dónde se defendieran los intereses generales de todos los españoles, beneficia claramente más a unos españoles que a otros. ¿No se debería dar más importancia al Senado como cámara de representación dónde se defendieran los intereses de las Comunidades?
Un beso

Ferolitíca dijo...

Yo también lo he leído todo ,y me has dejado impactá!! Donde hay que votarte?Jesús,que claridad de ideas
y que bien las expresas!

SOMMER dijo...

Esto de la política querido Turu, es como el fútbol. Siempre ganan el Madrid o el Barça, y el resto, a veces empatan algún partido.

Gracias por ilustrarnos con tanta sabiduría parlamentria. Yo también te voto.

Kalía dijo...

Es complicado eso de gobernarnos. A veces pienso que los mejores gobernantes no son precisamente los más inteligentes (que la inteligencia a veces hace estragos).

Yo también creo que es necesario cambiar el sistema de asignación de escaños y que cada uno debería reflejar más exactamente el número de votantes. El parlamento no es una Cámara Territorial. Si todos los españoles somos iguales, el peso del voto de cada uno debería ser el mismo, con independencia de la zona geográfica en la que viva. También estaría de acuerdo en asignar al Senado una función representativa del territorio.

Y por pedir, a mí me gustaría que muchas decisiones se tomaran mediante consultas inmediatas a los electores, con independencia de los partidos, como tengo entendido que hacen en muchas zonas de Estados Unidos. Que en una ciudad, por ejemplo, no hay que ser de éste u otro grupo para opinar si se pone un tranvía o un metro.

Cobre dijo...

¡¡¡CHAPÓ, TURURÚ!!!

Un besazo en los morros!

alelo dijo...

Ya es lunes.

En principio parece cierto que cuanto más representados se sientan los ciudadanos por el resultado, más confianza sentirán. Y también parece más cierto que en las últimas elecciones se ha votado contra algo más que a favor de algo: Para que no gane el Pepé, para que no se quede Zapatero, etc. Sé que no hay soluciones perfectas pero sí existen soluciones mucho mejores que la que actualmente recogen nuestras intenciones.

Uno de los problemas del sufragio en la Democracia española radica en que no recoge de manera fiel lo que el pueblo quiere. Si el pueblo, por ejemplo, elige para alcalde a un señor de una formación determinada, ese señor tendría obligatoriamente que ser el alcalde al día siguiente. Sin pactos ni arreglos extraños. Y si no tiene mayoría suficiente que gobierne en minoría y se las apañe para convencer a los demás grupos políticos parcela a parcela, paso a paso. No pasaría nada y el pueblo, cuatro años después, dictaría de nuevo sentencia apoyándole de manera más fuerte si lo hizo bien o retirándole su confianza si lo hizo mal. De esta forma se evitarían negociaciones innecesarias o los chantajes políticos y, sobre todo, que ocuparan sillones municipales aquellos que no han sido designados por el pueblo para ello. La ley D´hont más que ayudar a solucionar ese problema lo agrava con sus repartos y otorga escaños y concejales a grupos que en votos no los han merecido.

Otro problema (para mí principal) es el Senado. No vale para nada porque no es una Cámara auténtica de representación territorial. Su reforma se hace absolutamente necesaria porque no tiene funciones determinadas ni determinantes. Ibarra, el ex presidente extremeño, propuso un 5% como cuota necesaria para los partidos políticos para entrar a formar parte del Congreso. Lo malo es que al día siguiente retiró su propuesta. No parece mala idea. No sé cuál tendría que ser ese tanto por ciento, pero parece claro que evitaría que las minorías, cuando menos, chantajearan a las mayorías. Propuso que esos señores defendieran sus territorios (no hay voto más territorial que el nacionalista) en el Senado. Entonces ¿cuál es el problema? Que ese Senado, en su configuración actual, no vale para nada y por eso no quieren ir allí.

En mi blog pedí, como ilusión y no como posible voto del que suscribe, quince diputados para un centro nacional que hiciera de visagra real entre la derecha y la izquierda y evitara sus extremismos. Y veo que con la actual ley electoral tampoco valdría para nada porque la presencia nacionalista en el Congreso reventaría de una manera u otra lo que propongo.

Lo de la lista triple que propones parece una idea excelente. Ellos proponen, nosotros disponemos. Lo de volver a votar cada año parece excesivo. Claro que si la gente juega a las quinielas o a la lotería primitiva todas las semanas ¿por qué no votar cada año y medio? Ya lo estoy viendo: Fulanito Pérez, equis; Pepito García, uno; Juan Rodríguez, un dos y para el pleno al quince el debate entre Fabian y Rodolfo, una equis.

Tu análisis de “chapó”.

alelo dijo...

Se me olvidaba. Mientras sigamos teniendo una Constitución que diferencia entre ciudadanos de primera, segunda o tercera clase... esto no tendrá solución nunca.

Aquí, o jugamos todos o se rompe la baraja.

Oshidori dijo...

La ley electoral debería cambiarse por higiene política. Y, quizá, el sistema anglosajón sería el menos malo. Pero... No alcanzo a imaginar cómo podría resultar una idea anglosajona aplicada por españoles.
Izquierda Unida tuvo la oportunidad de presionar al gobierno socialista al que ha estado apoyando con un cheque en blanco durante los cuatro años de la pasada legislatura, -amén de llevar a cabo una política errática y difusa- y “Gaspi” podría haber exigido el cambio de la ley electoral como contrapartida a su apoyo al gobierno, pero no lo hizo.
De suyo, acabamos de asistir prácticamente a las exequias de las ideologías políticas. Dos partidos que aglutinan la mayoría de los escaños y que tienen escasas diferencias entre sí, han hecho casi desaparecer las posibilidades de “partidos-bisagra” que frenaran el rodillo de las mayorías absolutas y la instauración del “caudillismo” (¡Vaya querencia tienen los españoles por los caudillos!).
Mucho me temo que estos lentes que se ha de comer la tierra no verán esa ansiada reforma de la ley electoral.

Cobre dijo...

Pero Chafarderillo por dios, tu crees q le habían hecho el mínimo caso si lo hubiera propuesto siquiera???, venga por favor, seamos serios!, q a ninguno de los dos grandes les conviene q se modifique la puñetera ley electoral, y dicha propuesta se la habrían pasado por las narices, y hubiera sido criticado por haberlo mentado, propuesto o exigido!.
Si está visto q el caso es dejar al pobre Llamazares por gilipollas y hacer chascarrillos facilones, cuando es de lo más válido q ha pasado por IU!.
Y dicho también de paso estoy hasta las tetas de q a los votantes de dicho partido se nos tome por imbéciles y q nuestros votos cuenten lo mismo q si nos hubiéramos quedado en casa rascándonos las narices en lugar de ir a votar; aunq esto ya lo he dicho no me canso de repetirlo

Silvia dijo...

Cobre, es que su obligación es presentar la propuesta y negociar para intentar que salga adelante. Pero es que si ni siquiera lo intentas...¿para qué está?
Saludos

Anónimo dijo...

Si Llamazares es lo más válido, cómo será lo demás!!!
Dicho sea sin ánimo de ofender a nadie ý si es así pido disculpas ,es sólo una
opinión.Saludos desde la derecha!!

Turulato dijo...

Kalia, en los Estados (nombre que dan a los U.S.A. sus nacionales), muchos de ellos han legislado el uso del referéndum -de carácter estatal o local- para sus decisiones sobre todo tipo de temas.

Es una consecuencia de una doble característica: Tienen estructura federal y se organizaron políticamente desde sus inicios como estado sin el control de un poder único, basándose en los deseos de sus ciudadanos.

Recordemos que un estado federal es el que se constituye al unirse libre y legítimamente un conjunto de estados soberanos e independientes, que ceden su soberanía e independencia en beneficio de aquel. La consecuencia es clara: sus poderes no son otorgados sino originarios y únicamente se articulan en beneficio del resto de los estados de la federación cuando esta se constituye. Así que, en ciertas competencias, cada uno hace de su capa un sayo.

Y esto se combina con algo esencial. Mientras que en Europa los estados "descienden" de unos regímenes monárquicos que pierden sus poderes, es decir que la estructura política se origina en el poder y se asume por las organizaciones políticas mediante el procedimiento que sea, en el territorio de lo que hoy conocemos como U.S.A. no existía poder alguno cuando llegaron los "Pilgrims", por lo que estos se organizaron políticamente desde el comienzo según su voluntad, sin que nadie les otorgase nada. Y esa mentalidad permanece en su sociedad. Así que para ellos nada más consustancial que la opinión del ciudadano (aunque según aumenta la importancia del asunto, "les vendan la moto", como a todos..).

Con todo, tenemos un ejemplo más próximo a nuestro Derecho y más cercano geográficamente: La Confederación Helvética.
Se asemeja a los U.S.A. en cuanto a su estructura política. Para no extenderme, podéis leer este artículo.
Hay cantones en que, exagerando algo, podría decirse que votan cada fin de semana sobre diferentes propuestas.
El resultado es, muchas veces, una elevada abstención como consecuencia del cansancio del votante.

Creo que el régimen político del estado debe tener en cuenta la opinión del ciudadano, pero una cosa es eso y otra perder de vista lo que expliqué en el artículo sobre el porqué de la Institución de Representación Política. Cada uno está para lo que está, pues si no es mejor no tenerlo ni costearlo, y al ciudadano hay que consultarle solo aquello que convenga por su trascendencia.

Finalmente, no hay que olvidar la institución española del Concejo Abierto, viva y eficiente.

Alelo, no propongo volver a votar cada año. Lo que quiero decir es que, si durante una legislatura hay que substituir a algún diputado concreto, no debe acudirse al siguiente en número de votos en las elecciones, pues no olvidemos que la enjundia de mi propuesta reside en elegir personas y no partidos.
En ese caso, y exclusivamente en la circunscripción de la que se trate, se repite la elección.