Terminaba mi artículo anterior sobre este asunto con dos ejemplos, uno del mobiliario paleocristiano-bizantino, donde el marfil fué el material más usado para los muebles de importancia, y otro del románico.
Los muebles, debido en parte al gran desarrollo que alcanzó la seda en el siglo VI, se fueron haciendo más mullidos y cómodos. Prosiguió la aplicación sobre ellos de chapas de metales preciosos y esmaltes, llegando a cubrirlos con mosaicos; se utilizaron arquerías de medio punto como solución formal para las patas, que se tallaron a veces en forma de columnas estriadas.
El cristianismo impregna la sociedad y la cultura de las que vamos a hablar. Aporta todo lo bueno que Jesucristo nos dejó y todo lo malo que fue imponiendo el miedo de sus seguidores, tanto en lo espiritual como en lo social y en las costumbres, de las que el mueble es un mero exponente .
El mobiliario era en aquellos tiempos un objeto exclusivamente utilitario -no olvidemos que el cristianismo se difunde esenciálmente entre las clases más desfavorecidas- y su ornamentación estaba inspirada en la decoración romana.
El material más utilizado fue la madera -aunque hubo muebles metálicos-, que se enriquecía con aplicaciones de materiales más nobles en los muebles elegantes y que se cubría en ocasiones con ricas tapicerias.
Las sillas solían ser rígidas, adornadas profusamente con tallas, y diseñadas en forma de arcos enlazados, como consecuencia lógica de las influencias que nutren el arte románico, que se deriva de la tradición artística romana y se enriquece con aportaciones germánicas, bizantinas e islámicas.
Las sillas más habituales tienen montantes torneados, que se acoplan mediante arquerías de medio punto, y respaldos tallados y policromados.
Existen para la nobleza y eclesiásticos sitiales
y faldistorios, que son asientos de honor tallados y policromados construidos en forma de tijera, generálmente en pino o nogal, cuya decoración está influida en España por el estilo islámico.
Demos un salto adelante.. Conozcamos algo sobre el estilo gótico tardío.
En este periodo hay dos tipos de muebles, aquellos a los que se les da un uso simple y funcional, sin mayor interés estético, y los que se destinan a lugares en que se realizan ceremonias con gran aparato y ostentación, cuya decoración deriva de la arquitectura y escultura gótica.
Los materiales más usados para su construcción son las maderas de nogal, roble y pino; se utiliza el hierro para los herrajes y guarniciones, y se recubren de cuero o tejido.
Los acabados mantienen la pátina natural, excepto las piezas más ricas que van doradas y plateadas, o se cubren con tejidos -ensayolado- o con cuero -encorado- y se refuerzan con barras de hierro.
Las sillas son las denominadas de caderas, con incrustaciones geométricas en la madera y terminadas en tela o cuero. En este tiempo es muy escaso el mobiliario de asiento en España, dada la costumbre -especiálmente de las damas- de sentarse a la morisca, que consiste en hacerlo sobre ricos almohadones dispuestos encima de una tarima alfombrada.
Ahora, más que un salto, demos un paso para conocer algo del Renacimiento..
Las técnicas empleadas en estos años para decorar los muebles recurren al relieve de tipo medio y bajo sobre madera generálmente de nogal.
En el siglo XVI, las maderas se pueden dejar "en blanco", es decir en su color natural, o enriquecerlas mediante estucado, policromado, dorado o estofado.
Esta última comporta mayor trabajo y un resultado más rico, pues requiere la combinación de todas las demás; para llevarla a cabo, se pinta al óleo sobre una superficie de madera estucada y dorada, de forma que la pintura oculte los panes de oro y a continuación se raspa la policromía en las zonas que exija el dibujo a representar, haciendo reaparecer el dorado.
Alcanza gran perfección la taracea -palabra que deriva de la voz árabe "tarsi", incrustación- o marquetería -que proviene del término catalán "marquet", con el que se designa tanto la pieza a incrustar como el martillo utilizado a tal fin-; la técnica más antigua se elabora incrustando piezas muy pequeñas de nogal, boj y hueso, con las que se realizan figuras geométricas ornamentales.
La estructura de las sillas evoluciona con el fin de lograr mayor resistencia a las cargas y, en consecuencia, poder construirlas más ligeras. Tres modelos de sillas destacan en el Renacimiento europeo : La Dantesca , la Savonarola y la de Tenaglia.
La modificación realizada sobre el diseño anterior no es muy grande, pero el resultado sí lo es. Consiste en unir los brazos laterales por un atirantado, que proporciona mayor resistencia y, en consecuencia, permite aumentar la capacidad de carga sobre el asiento.
Al no ser necesaria la resistencia que antes se exigía a las piezas, la madera puede tener una sección menor, lo que lleva a obtener una silla más ligera.
Dicho atirantado sirve de asiento, proporcionando una mayor comodidad al ser más rígido y horizontal.

Sí os dáis cuenta, el modelo "Tenaglia" es el tatarabuelo de esas sillas de tijera que encontramos en todos los lugares donde se requiere un asiento resistente y
plegable.
¡Otro pasito!. "Entramos en el Barroco.. Sus comienzos están marcados por una crisis general en Europa: empobrecimiento, hambre, miseria, peste, caza de brujas y conflictividad politica, social y religiosa.
La situación española se agrava por el hostigamiento que sufre la metrópoli en los territorios americanos, la expulsión de los moriscos y el posterior pirateo de estos en las costas del levante español, las guerras politicas, ...
Frente a esto cabe destacar la brillantez y la espectacularidad del arte barroco que nace como expresión artistico-propagandística de la monarquía, impulsada tanto por autoridades civiles como eclesiásticas.
Hoy en día nos hemos hecho a la idea de que los muebles de esta época eran de una rusticidad generalizada, lo que está lejos de la realidad. Quizás sea debida esta percepción a que pocos ejemplares han llegado hasta nosotros y no hayamos podido apreciar la suntuosidad que los caracterizaba. La razón de esta escasez no se debe a falta de conservación, sino que muchos muebles fueron desmontados para reutilizar sus riquísimos materiales.
La silla apenas cambia en España, tanto en diseño como en decoración, manteniéndose la de brazos por ser un mueble funcional y económico. Abundan las llamadas sillas de estrado, de pequeño tamaño, y los taburetes de tijera, derivados de las jamugas o sillas de cadera, y las sillas torneadas con asiento de enea.
En el resto de Europa los asientos más comunes son las banquetas de estilo rústico y gótico. En las sillas se distinguen dos modelos: las de gala y las de uso común; las primeras conservan la forma en X -que se utilizaba en el trono para el soberano- y las segundas son altas y rígidas, de madera de nogal, con varias fajas horizontales talladas, tanto en el respaldo como en las patas delanteras.
Este tipo de sillas van cambiando de forma hacia un ensanchamiento del asiento, una mayor inclinación del respaldo y una suavidad en las tallas. Buscando mayor comodidad, en suma.
Aparecen también los primeros asientos tapizados como los conocemos hoy, técnica que más tarde se extenderá al respaldo.
Otra nota típica barroca viene dada por el laqueado o el dorado parcial de las sillas, como ocurre en los canapés tapizados.
Pero empiezo a necesitar algo mejor que una silla.. ¿No os apetecería sentaros en un sillón?. Más cómodo, ¿verdad?. A ello pues. Además nos permitirá seguir recorriendo nuestra pequeña historia..
Con Luís XIII de Francia aparece otro tipo de asiento: El sillón con respaldo, con orejas y confesional, que va a ser continuado por el estilo Luís XIV. En la corte de Versalles se les permite a los cortesanos utilizar los taburetes, mientras las sillas están reservadas a los señores y a los príncipes de sangre; por lo tanto a esta silla se le llama silla de “usage”.
La evolución de los sillones agranda su base, inclina el respaldo -que se hará más alto que ancho- y las patas -que se unen por travesaños en forma de X o H y se recubren con tallas doradas-, y se curvan sinuosamente los brazos. Todos los asientos se tapizan con terciopelo, brocados, satén o damasco.
Los modelos ingleses del XVIII eran algo más sencillos que los franceses de la misma época..
Pero estos muebles ya nos van "sonando".. Posíblemente los hayáis visto en algún sitio, aunque sean imitaciones, e incluso puede que os hayáis sentado en ellos.
Así que creo que os he traído hasta un lugar conocido desde el que podéis viajar sin mi ayuda..
Permitidme que os muestre como despedida dos sillas, simples y sencillas. Las pintaron dos amigos que acabaron "como el perro y el gato".. Paul Gauguin y Vincent Van Gogh. No es ahora momento de comentarlas, pero sí de apreciar su color y su textura, que permiten casi el contacto físico.....

Y eso es todo. Espero no haberos aburrido.
Los muebles, debido en parte al gran desarrollo que alcanzó la seda en el siglo VI, se fueron haciendo más mullidos y cómodos. Prosiguió la aplicación sobre ellos de chapas de metales preciosos y esmaltes, llegando a cubrirlos con mosaicos; se utilizaron arquerías de medio punto como solución formal para las patas, que se tallaron a veces en forma de columnas estriadas.
El cristianismo impregna la sociedad y la cultura de las que vamos a hablar. Aporta todo lo bueno que Jesucristo nos dejó y todo lo malo que fue imponiendo el miedo de sus seguidores, tanto en lo espiritual como en lo social y en las costumbres, de las que el mueble es un mero exponente .
El mobiliario era en aquellos tiempos un objeto exclusivamente utilitario -no olvidemos que el cristianismo se difunde esenciálmente entre las clases más desfavorecidas- y su ornamentación estaba inspirada en la decoración romana.
El material más utilizado fue la madera -aunque hubo muebles metálicos-, que se enriquecía con aplicaciones de materiales más nobles en los muebles elegantes y que se cubría en ocasiones con ricas tapicerias.

Las sillas más habituales tienen montantes torneados, que se acoplan mediante arquerías de medio punto, y respaldos tallados y policromados.
Existen para la nobleza y eclesiásticos sitiales


Demos un salto adelante.. Conozcamos algo sobre el estilo gótico tardío.
En este periodo hay dos tipos de muebles, aquellos a los que se les da un uso simple y funcional, sin mayor interés estético, y los que se destinan a lugares en que se realizan ceremonias con gran aparato y ostentación, cuya decoración deriva de la arquitectura y escultura gótica.
Los materiales más usados para su construcción son las maderas de nogal, roble y pino; se utiliza el hierro para los herrajes y guarniciones, y se recubren de cuero o tejido.
Los acabados mantienen la pátina natural, excepto las piezas más ricas que van doradas y plateadas, o se cubren con tejidos -ensayolado- o con cuero -encorado- y se refuerzan con barras de hierro.
Las sillas son las denominadas de caderas, con incrustaciones geométricas en la madera y terminadas en tela o cuero. En este tiempo es muy escaso el mobiliario de asiento en España, dada la costumbre -especiálmente de las damas- de sentarse a la morisca, que consiste en hacerlo sobre ricos almohadones dispuestos encima de una tarima alfombrada.
Ahora, más que un salto, demos un paso para conocer algo del Renacimiento..
Las técnicas empleadas en estos años para decorar los muebles recurren al relieve de tipo medio y bajo sobre madera generálmente de nogal.
En el siglo XVI, las maderas se pueden dejar "en blanco", es decir en su color natural, o enriquecerlas mediante estucado, policromado, dorado o estofado.
Esta última comporta mayor trabajo y un resultado más rico, pues requiere la combinación de todas las demás; para llevarla a cabo, se pinta al óleo sobre una superficie de madera estucada y dorada, de forma que la pintura oculte los panes de oro y a continuación se raspa la policromía en las zonas que exija el dibujo a representar, haciendo reaparecer el dorado.
Alcanza gran perfección la taracea -palabra que deriva de la voz árabe "tarsi", incrustación- o marquetería -que proviene del término catalán "marquet", con el que se designa tanto la pieza a incrustar como el martillo utilizado a tal fin-; la técnica más antigua se elabora incrustando piezas muy pequeñas de nogal, boj y hueso, con las que se realizan figuras geométricas ornamentales.
La estructura de las sillas evoluciona con el fin de lograr mayor resistencia a las cargas y, en consecuencia, poder construirlas más ligeras. Tres modelos de sillas destacan en el Renacimiento europeo : La Dantesca , la Savonarola y la de Tenaglia.

Al no ser necesaria la resistencia que antes se exigía a las piezas, la madera puede tener una sección menor, lo que lleva a obtener una silla más ligera.
Dicho atirantado sirve de asiento, proporcionando una mayor comodidad al ser más rígido y horizontal.

Sí os dáis cuenta, el modelo "Tenaglia" es el tatarabuelo de esas sillas de tijera que encontramos en todos los lugares donde se requiere un asiento resistente y

¡Otro pasito!. "Entramos en el Barroco.. Sus comienzos están marcados por una crisis general en Europa: empobrecimiento, hambre, miseria, peste, caza de brujas y conflictividad politica, social y religiosa.
La situación española se agrava por el hostigamiento que sufre la metrópoli en los territorios americanos, la expulsión de los moriscos y el posterior pirateo de estos en las costas del levante español, las guerras politicas, ...
Frente a esto cabe destacar la brillantez y la espectacularidad del arte barroco que nace como expresión artistico-propagandística de la monarquía, impulsada tanto por autoridades civiles como eclesiásticas.

Hoy en día nos hemos hecho a la idea de que los muebles de esta época eran de una rusticidad generalizada, lo que está lejos de la realidad. Quizás sea debida esta percepción a que pocos ejemplares han llegado hasta nosotros y no hayamos podido apreciar la suntuosidad que los caracterizaba. La razón de esta escasez no se debe a falta de conservación, sino que muchos muebles fueron desmontados para reutilizar sus riquísimos materiales.
La silla apenas cambia en España, tanto en diseño como en decoración, manteniéndose la de brazos por ser un mueble funcional y económico. Abundan las llamadas sillas de estrado, de pequeño tamaño, y los taburetes de tijera, derivados de las jamugas o sillas de cadera, y las sillas torneadas con asiento de enea.
En el resto de Europa los asientos más comunes son las banquetas de estilo rústico y gótico. En las sillas se distinguen dos modelos: las de gala y las de uso común; las primeras conservan la forma en X -que se utilizaba en el trono para el soberano- y las segundas son altas y rígidas, de madera de nogal, con varias fajas horizontales talladas, tanto en el respaldo como en las patas delanteras.
Este tipo de sillas van cambiando de forma hacia un ensanchamiento del asiento, una mayor inclinación del respaldo y una suavidad en las tallas. Buscando mayor comodidad, en suma.
Aparecen también los primeros asientos tapizados como los conocemos hoy, técnica que más tarde se extenderá al respaldo.

Pero empiezo a necesitar algo mejor que una silla.. ¿No os apetecería sentaros en un sillón?. Más cómodo, ¿verdad?. A ello pues. Además nos permitirá seguir recorriendo nuestra pequeña historia..
Con Luís XIII de Francia aparece otro tipo de asiento: El sillón con respaldo, con orejas y confesional, que va a ser continuado por el estilo Luís XIV. En la corte de Versalles se les permite a los cortesanos utilizar los taburetes, mientras las sillas están reservadas a los señores y a los príncipes de sangre; por lo tanto a esta silla se le llama silla de “usage”.
La evolución de los sillones agranda su base, inclina el respaldo -que se hará más alto que ancho- y las patas -que se unen por travesaños en forma de X o H y se recubren con tallas doradas-, y se curvan sinuosamente los brazos. Todos los asientos se tapizan con terciopelo, brocados, satén o damasco.

Los modelos ingleses del XVIII eran algo más sencillos que los franceses de la misma época..
Pero estos muebles ya nos van "sonando".. Posíblemente los hayáis visto en algún sitio, aunque sean imitaciones, e incluso puede que os hayáis sentado en ellos.

Así que creo que os he traído hasta un lugar conocido desde el que podéis viajar sin mi ayuda..
Permitidme que os muestre como despedida dos sillas, simples y sencillas. Las pintaron dos amigos que acabaron "como el perro y el gato".. Paul Gauguin y Vincent Van Gogh. No es ahora momento de comentarlas, pero sí de apreciar su color y su textura, que permiten casi el contacto físico.....


Y eso es todo. Espero no haberos aburrido.