
"Carmencita"
1966
Antonio López García
Dicen que un viejo es lo que queda de un niño.. Dicen. No sé. Lo he recordado contemplando a "Carmencita". Viéndola, mi mente se ha quedado "en blanco". Me ha ocurrido lo que cuenta Antonio López que le sucedía cuando pintaba..
"Me cuesta muchísimo pintar. Lo hago con gran lentitud. ¡Percibo tantas sensaciones diferentes!. Y lo que veo es tan extraordinario, me impresiona de tal modo, que no sé muy bien como puedo trasladarlo al lienzo. Me conformaría con ser capaz de mostraros una parte de lo que ven mis ojos."
"El camino que sigo es investigar la realidad. Y retocar una y otra vez; nunca tengo la sensación de que la obra está acabada. Por eso, a veces, tardo años en pintar un cuadro...".
"Procuro tratar el color como una sustancia real y no como un concepto; me esfuerzo en desarrollar un sentido preciso del dibujo. Y, sobre todo, pretendo alcanzar un lenguaje de formas capaz de integrar dibujo y color".
"¡Pero lograrlo es tan difícil!. Notaréis en mi obra cierta dosis de melancolía, de tristeza, por no ser capaz de testimoniar todo lo que siento..."
Contemplad a "Carmencita".. Es una niña... Está en total plenitud..; aún no ha sido desollada por la vida. Su piel es tersa, fina, transparente; su cutis parece que sea piel de melocotón.. Sus ojos miran de frente, francos, con fijeza; su mirada no oculta nada todavía..
Está pendiente de lo que sucede; le resulta atractivo vivir. No llegaron los días del desengaño..
¡Hagamos pues lo mismo!. Olvidemos relumbrones y oropeles. "Carmencita" se basta por si misma. Ya que ella centra su mirada, centremos nosotros su figura y olvidemos los adornos, que sólo sirven para distraer la atención y ocultar las verdades.
Está plantada delante de.., ¿una tapia?. ¿Y qué es una tapia sino un conjunto de manchas de colores?. ¿Lo dudáis?; perderos por el barrio cualquier día de verano y buscar aquella tapia medianera que en vuestro pueblo separaba los frutales de vuestras manos ansiosas.
Cuando la dé el sol, plantaos frente a ella, entrecerrad los ojos y mirad.. Entre vuestras pestañas bailarán pinceladas ocres, amarillas, azul cielo, verdes, lilas,... Suaves, cortas -"cézannianas"-, nada empastadas.
A "Carmencita" le han vestido como vestíamos la mayoría en aquella época. Sin marcas, con ropa de colores sufridos -así las manchas no resaltan- y tejidos consistentes -capaces de aguantar los juegos y el paso del tiempo -, que la familia no tenía dineros..
Son fáciles de trasladar al cuadro; basta algún toque más claro de bermellón, unos blanquecinos, otros negruzcos y jugar con las sombras.
El abrigo carmesí, de grandes botones, y un jersey rojizo que asoma apenas..; basta y sobra para jugar en la calle y no pasar frío, pues tele sólo hay desde el atardecer en ca'Felisa.
¿Qué mirará?. No sé. Me pierdo; hay vida que no necesita palabras y sobran las palabras cuando estalla la vida. ¿Sonríe?; puede. ¿Duda?; quizás. Esperanza, en suma...
Parece que el sol sea su novio.. Resalta su expresión, la engrandece; el gesto es formidable, construido a base de luz -intensa y suave a la vez- y de esos ojos negros... ¡Dios mío, quién pudiera ser deslumbrado por esa mirada!. Y el negro fortalece..; mirad el trazo de sus cejas, la profundidad de su boca -casi un positivado de negro sobre un suave carmín-...
¿Sabéis?, creo que está viendo que llegan los "caballitos".. ¡Si!, los tiovivos, las ferias.. La plaza se llenará de colores, de olores, de música... Por eso tiene la "mente en blanco"; está viva, la calle alegre.. "Carmencita", llena de vida, disfruta....
Cuando en el patio se oyeron los primeros ruidos, su madre no pudo retenerla en casa; apenas pudo hacerle la raya en el pelo, un poco de agua -el "lavao del gato"- y salió a la calle como un "cuhete" -que dice la abuela.
¡Pero cuando vió el caballito gris, de crin y cola blanca..!. ¡El suyo!, al que le gusta subirse, del que nunca se cae, el que acaricia, al que le habla bajito....
Se quedó quieta, casi sin respirar, delante de la tapia, soñando, despierta...
"Me cuesta muchísimo pintar. Lo hago con gran lentitud. ¡Percibo tantas sensaciones diferentes!. Y lo que veo es tan extraordinario, me impresiona de tal modo, que no sé muy bien como puedo trasladarlo al lienzo. Me conformaría con ser capaz de mostraros una parte de lo que ven mis ojos."
"El camino que sigo es investigar la realidad. Y retocar una y otra vez; nunca tengo la sensación de que la obra está acabada. Por eso, a veces, tardo años en pintar un cuadro...".
"Procuro tratar el color como una sustancia real y no como un concepto; me esfuerzo en desarrollar un sentido preciso del dibujo. Y, sobre todo, pretendo alcanzar un lenguaje de formas capaz de integrar dibujo y color".
"¡Pero lograrlo es tan difícil!. Notaréis en mi obra cierta dosis de melancolía, de tristeza, por no ser capaz de testimoniar todo lo que siento..."
Contemplad a "Carmencita".. Es una niña... Está en total plenitud..; aún no ha sido desollada por la vida. Su piel es tersa, fina, transparente; su cutis parece que sea piel de melocotón.. Sus ojos miran de frente, francos, con fijeza; su mirada no oculta nada todavía..
Está pendiente de lo que sucede; le resulta atractivo vivir. No llegaron los días del desengaño..
¡Hagamos pues lo mismo!. Olvidemos relumbrones y oropeles. "Carmencita" se basta por si misma. Ya que ella centra su mirada, centremos nosotros su figura y olvidemos los adornos, que sólo sirven para distraer la atención y ocultar las verdades.
Está plantada delante de.., ¿una tapia?. ¿Y qué es una tapia sino un conjunto de manchas de colores?. ¿Lo dudáis?; perderos por el barrio cualquier día de verano y buscar aquella tapia medianera que en vuestro pueblo separaba los frutales de vuestras manos ansiosas.
Cuando la dé el sol, plantaos frente a ella, entrecerrad los ojos y mirad.. Entre vuestras pestañas bailarán pinceladas ocres, amarillas, azul cielo, verdes, lilas,... Suaves, cortas -"cézannianas"-, nada empastadas.
A "Carmencita" le han vestido como vestíamos la mayoría en aquella época. Sin marcas, con ropa de colores sufridos -así las manchas no resaltan- y tejidos consistentes -capaces de aguantar los juegos y el paso del tiempo -, que la familia no tenía dineros..
Son fáciles de trasladar al cuadro; basta algún toque más claro de bermellón, unos blanquecinos, otros negruzcos y jugar con las sombras.
El abrigo carmesí, de grandes botones, y un jersey rojizo que asoma apenas..; basta y sobra para jugar en la calle y no pasar frío, pues tele sólo hay desde el atardecer en ca'Felisa.
¿Qué mirará?. No sé. Me pierdo; hay vida que no necesita palabras y sobran las palabras cuando estalla la vida. ¿Sonríe?; puede. ¿Duda?; quizás. Esperanza, en suma...
Parece que el sol sea su novio.. Resalta su expresión, la engrandece; el gesto es formidable, construido a base de luz -intensa y suave a la vez- y de esos ojos negros... ¡Dios mío, quién pudiera ser deslumbrado por esa mirada!. Y el negro fortalece..; mirad el trazo de sus cejas, la profundidad de su boca -casi un positivado de negro sobre un suave carmín-...
¿Sabéis?, creo que está viendo que llegan los "caballitos".. ¡Si!, los tiovivos, las ferias.. La plaza se llenará de colores, de olores, de música... Por eso tiene la "mente en blanco"; está viva, la calle alegre.. "Carmencita", llena de vida, disfruta....
Cuando en el patio se oyeron los primeros ruidos, su madre no pudo retenerla en casa; apenas pudo hacerle la raya en el pelo, un poco de agua -el "lavao del gato"- y salió a la calle como un "cuhete" -que dice la abuela.
¡Pero cuando vió el caballito gris, de crin y cola blanca..!. ¡El suyo!, al que le gusta subirse, del que nunca se cae, el que acaricia, al que le habla bajito....
Se quedó quieta, casi sin respirar, delante de la tapia, soñando, despierta...
(Dedicado a todas las mujeres que recuerdan su niñez de vez en cuando)