Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

viernes, 8 de octubre de 2010

Oxígeno IV (Berna y sanseacabó)

Se acaba el viaje.. Por un lado, seguiría en Suiza; pero sería infantil. Por muy a gusto que me encuentre, no es mi mundo; no pertenezco a esta tierra. Aquí, viajero al fin, cato solo lo que elijo, mientras que en mi lugar trago lo que toca, lo haya elegido o no. Y confrontarse con el propio día a día, aunque disguste, es la única manera de vivir.

Berna es la capital de la Confederación Helvética. Según te acercas por la carretera, nuestra mirada contempla su núcleo antiguo sobre una loma alargada envuelta por el río Aare que se desliza a sus pies. Y eso es lo que vamos a recorrer..



Dado que el viajero aquí no pasa de visitante ocasional, voy a atender a lo que le gusta a Silvia y dejaré que contemplen ustedes lo que vieron mis ojos a través de las fotos que conservo. Espero que les guste..


Berner Rathaus - el Ayuntamiento


Kramgasse, larga cual día sin pan y que recibe otros nombres según tramos.
Aunque sea difícil creerlo, vive gente; pero es que era domingo


No solo se vive en las casas .....


... sino en los sótanos. Y muy bien


Y eso que las casas son bonitas ...


La Casa del Sastre
observen detenidamente y descubrirán una vida contada en blanco y negro


La catedral - Pórtico
policromado, como eran todas las iglesias,
dentro y fuera, arriba y abajo
hasta que el Miedo a la Vida se impuso


El Parlamento
que siempre debiera ser casa de todos
y no
abrevadero de pocos




Aunque parezcan tristones, no lo son tanto


Multitud de estatuas y escudos policromados en fuentes y fachadas
explican su dedicación y su historia




En fin. Que hemos subido por una calle y vuelto por su paralela. En Kramgasse, bajando hacia el río, en la acera de la derecha, encontrarán una placa en un portal.. Un tal Albert Einstein parió allí la Teoría de la Relatividad.

Cerca encontrarán en una esquina el restaurante Rastkeller; la entrada es por el callejón. Los amantes, como yo, de la carne cruda preparada encontrarán en él casi su hogar, generoso hogar, aunque lo preparan en la cocina y no ante nosotros.

lunes, 4 de octubre de 2010

Oxígeno III (Zürich)

¡Ya está bien de excursiones!. ¿Qué les parece acompañarme por alguna de las calles de Zürich?. Siento que viajar no es mirar durante unos pocos minutos monumento tras monumento con la lengua fuera; si por lo menos antes de ir hubiésemos leído lo suficiente sobre lo que íbamos a ver en concreto como para disponer de una base mínima que nos permitiese entender algo.... Pero no; deglutimos piedras y cuadros con la misma insensibilidad que raciones grasientas de patatas bravas.

Para mí viajar es entender sistemas de vida distintos a los nuestros y sumergirte, dentro de lo posible, en sus sociedades. Los españoles tenemos un gravísimo problema para lograrlo: nuestra incapacidad para utilizar otras lenguas, tanto porque nos pasamos años estudiándolas sin resultado como porque, además, tenemos un absurdo sentido del ridículo.

No, tranquilos, que no sermoneo mucho más. Solo les aseguro a quienes quieran a sus hijos y busquen instruirles, no ya para el pasado sino para lo que ellos vivirán, que deberán comunicarse con soltura en cuatro idiomas por lo menos. Y como de comunicarse se trata, olvídense de toda lengua peninsular distinta al castellano; aquella que no permita entender a menos de 40.000.000 de personas y en varios países, queda reducida a cultura. Un sueco me explicaba, cuando le alabé la excelencia de su inglés, que era lógico. ¿Cómo no, si en sueco solo me entienden menos de 10.000.000 y únicamente en este país?. Irrebatible.


¿Recuerdan el Quaibrücke, donde el lago de Zürich desagua en el Limmat?. Va a ser nuestra referencia.. Miren esa cubierta de hormigón claro a la derecha de la foto: Bellevue; ahí pueden tomar el tranvía que nos llevará a la Bahnhofstrasse, final de nuestra ida y comienzo del retorno de nuestro recorrido de vuelta hasta Bellavista. Hemos llegado caminando por Utoquai desde nuestro hotel, que está a cuatro pasos, dejando la Ópera a nuestra derecha. Algo más allá del hotel está Frascati, en cuya terraza junto al paseo del lago cenamos en un ambiente delicioso, aprovechando que se acaba de iniciar la temporada de setas.

Si consideramos que Bellevue es el centro de un reloj, donde estaría la una pueden encontrar Kronenhalle, lo más de lo más in de lo in. A las 12, el Odeón, lugar sugerente si usted entiende y le gusta lo alternativo. A menos cinco, Terrasse, uno de mis lugares preferidos; una rotonda acristalada en la planta baja y con jardín donde es posible cenar al aire libre. En el edificio en el que está, los apartamentos, no pisos, se alquilan por unos 13.000 CHF al mes en este momento. Si gustan..


Sigamos. Giremos hacia la calle de la estación, pues eso es lo que significa Bahnhofstrasse, dejando a nuestra derecha esa especie de jardín lleno de toldos, que no es otra cosa que el mercadillo, el zoco o como quieran llamarlo. Sobre él, el Banco Nacional Suizo.. ¡Oiga, da cosa!. Que bajo nuestros pies están sus cámaras acorazadas. Dinero no tendremos, pero lo pisamos. Y a la izquierda, entre el canal y Talstrasse, el Baur au Lac; posiblemente el hotel más lujoso de esta ciudad que lleva años siendo la de mayor nivel del mundo. Y con menos de 400.000 habitantes.


¡Adelante hacia la estación!. Hasta Paradeplatz, otro núcleo tranviario -como Zárágózá, maño-. ¡Quietos paraos, se sienten coño!. ¡Qué la cosa es mu seria!. Échenle un ojo a los letrericos.. Credit Suisse, HSBC, Tommy Hilfiger, UBS -que no lo pone, pero se lo digo yo-. Davidoff, Gucci, .. Y no son simples sucursales o tiendas. Y muchismas otras de la misma catadura.

Les decía que se quedasen donde están porque frente al Credit se encuentra Sprüngli. ¿Les gusta el chocolate?. Da lo mismo.. Dulce, salado.. ¡Qué presentación, qué ...!. Olvídense de toda precaución, del puñetero colesterol, de los quilos, de la gula, de la biblia en pasta.. Por una vez en su vida: ¡¡¡entréguense al placer!!!. Una sonrisa inundará su rostro.

Pero a mí me puede el vicio, la pasión, la... A la derecha de nuestra calle, esa que seguimos, pueden ver saliendo de la plaza Zeughauskeller. No está exactamente donde el letrerico de la imagen, sino en un ancho callejón un poco más adelante. Pueden comer fuera, si el tempero lo permite. Comida típica germánica. Y no se dejen engañar por su web en español, aunque si tienen carta en nuestro idioma; como mucho, con suerte, podrán entenderse en Portuñol.

El lugar es curiosísimo, pues no es otra cosa que el salón de la antigua armería de la ciudad. Así que está decorada con armas, desde la ballesta de Guillermo Tell hasta un montaje antiaéreo doble de 20/120 de Oërlikon situado sobre la entrada. ¡Ay, mis años jóvenes!.


En fin.. Siguiendo la borrachera de tiendas de la calle encontrarán Globus, en una calle lateral, y Jelmolí. Son dos "cortes inglés", de los que les enlazo las páginas del supermercado. El resto de las plantas y especialidades, muy bien, pero a mí me tiran los barcos, los coches, los trenes, la comida, la bebida y las mujeres. Las suizas, y en general las mujeres de todos los países en que he estado, no tienen nada que hacer ante las españolas; de transportes no quiero hablar, que tienen media Zárágózá joía con el puñetero tranvía que quitaron en mi juventud porque era un atraso. Así que hablemos de la gula...

¿Recuerdan la cara del tío Mariano, el ruso, cuando entró en el súper de "El Corte Inglés" con la boina hasta las cejas y con hambre de autarquía?. Pues así se me queda a mí cada vez que bajo a los sótanos lujuriantes del Globus y Jemolí. Disfruto especialmente en la bodega de grandes reservas, donde se me quedó la mucha cara que tengo a cuadros cuando tuve en mis manos una botella de Petrus que vendían por 24.000 €.

Pero les voy a desviar por el casco antiguo.. Volvamos a Paradeplatz y vayamos a la derecha por el callejón anterior a la Armería. Contemplemos algo de la arquitectura de Zürich desde el siglo XIV, que nos muestra la vida de sus gentes. Notarán que no comento donde se sitúan, pero soy un viejo ya y chocheo lleno de manías, y creo que vivir es dejarse llevar, seguir el camino que atrae nuestra mirada, perdiéndose poco a poco...









Bueno, bueno, tranquilos, que estoy aquí. Vayamos hasta la estación, que es muy interesante, pues está construida pensando en la gente y no para epatar, a mayor gloria del pobre hombre que la imaginó, como el monumento al frío, al calor y a la incomodidad de la zaragozana de Delicias. Imagínense los andenes y cubiertas clásicos, los de toda la vida, pero abiertos por ambos lados a la calle, de tal manera que andén y acera son la misma cosa. ¡Comodísima!. Y con una capacidad de gestión de tráfico de viajeros asombrosa.



A estas alturas, ya habrán deducido que Bahnhofbrücke es el puente de la estación.. ¡si es que son ustedes muy agudos..!. Lo que no se si recordarán es que Die Brücke es el nombre de un grupo de pintores; que aunque hace mucho que no escribo sobre Arte... Bueno. Crucemos el Limmat por die brücke y entremos en la Niederdorfstrasse, que nos llevará de vuelta en paralelo al río pasando por la Grossmünster; o sea, por la catedral.

¿Ven en la foto de Google Maps el símbolo del funicular -el Central Polybahn- tras pasar el puente?. Ahí se inicia la calle. Desde ahí, putiferio puro junto a tiendas fantásticas. El funicular sube hacia la universidad, que quedará en el paseo a nuestra izquierda y más arriba. Sigamos y veamos lo que nos encontramos...

¡Con un par!

En el cabaret Voltaire, queridos míos, dicen que nació el Dadaismo


El agua de todas las fuentes es potable. Y limpia


Siempre se encuentra un rincón tranquilo donde la Mère Catherine
nos hará soñar con la mirada y la sonrisa de Aguamarina


Y ahora toca descubrirse. Estamos ante la puerta del Café Schober. Nada más entrar encontramos el mostrador de la confitería; les recomiendo el Gelée de Champagne, en especial si es para un regalo. Luego entren por la puerta de su derecha y, si tienen suerte, podrán sentarse a tomar algo en alguno de sus cuatro salones -el Colonial, el Rojo, el Decó y el Vienés- aunque el nombre en español de los dos últimos es personal e intransferible, pues no coincide ni de coña con su traducción, pero los muebles de uno me recuerdan el Art Decó y las sillas del otro son Thonet, así que..


El café, como siempre, se sirve acompañado de un vaso de agua, como Dios manda y la Santa Madre Iglesia nos enseña; costumbre perdida aquí, al igual que en el chocolate, ante la zafiedad española imperante, que más parece que nos pongamos ante un pesebre que ante una mesa dispuesta. Es excelente y lo sirven en más preparaciones que el 1-X-2 hispano (solo, cortado y con leche); ¡cómo se nota lo humildes que fuimos y somos!.

En cuanto a dulces y similares, ni les cuento. Apabullan. No solo es tierra húmeda, donde las gentes precisan de sitios amplios, cálidos y confortables donde estar fuera de casa compartiendo un rato cuando llueve, sino que además en clima tan gris la vida necesita inyectarle alegría y una buena manera de hacerlo es comiendo, bebiendo y ...

Bueno, va siendo hora de cenar. ¿Se vienen conmigo al restaurante de la F.I.F.A.?. Está en la parte alta y tiene una vista magnífica sobre la ciudad. Si van solos, cojan un taxi; llegar es complicado, pues hay que callejear bastante. Restaurante Sonnenberg. La crema de langosta me gustó mucho, pero no hagan caso a los platos recomendados "de Jacky" -así aparecen en la carta-; sus carnes no están preparadas a nuestro gusto, jugoso y sangrante...


Para terminar les muestro el carro de licores. Un buen espirituoso no deja de ser una manera excelente de desearles las buenas noches. Otro día les contaré algo sobre Berna...

domingo, 3 de octubre de 2010

Oxígeno II (Ascona)

Me despierto lloviendo.. En Galicia, y siento que en España toda, se podría recordar aquel pensamiento tan descriptivo: "Meixan por enriba denos..., e temos que decir que chove", que me permitirán que no traduzca pues está clarísimo.

Así que alquilamos un coche -automático y con cuanto sistema puede concebirse para comodidad del conductor, don Luis- y nos vamos de excursión hacia el Ticino. Inicialmente pensamos visitar Locarno y Lugano, cruzando el San Gotardo, pero los Alpes están ya blancos y la cota de nieve suficientemente baja, por lo que el paso puede no estar limpio y decidimos sobre la marcha cruzar por el túnel.

Por si alguno de ustedes decide cruzarlo algún día, es conveniente que sepan antes de entrar que durante años fue el más largo del mundo y que sus 17 quilómetros se hacen pesados a ciertas personas. El trayecto no se realiza como aquí, pues desde el accidente se utiliza un sistema de cuentagotas. De entrada, los camiones son desviados antes por una carretera de servicio y se les da acceso alternando cada vehículo pesado entre caravanas de ligeros; además, un primer semáforo situado unos quilómetros antes de la boca de acceso y otro a poco distancia de esta, van soltando paquetes de vehículos, impidiendo que entren de manera continua y pegados unos a otros. Con todo, la circulación interna es densa.

Y si es viernes, como fue nuestro caso, la retención causada por los semáforos llegó a los cinco quilómetros. Así que al volver lo hicimos por el paso de San Bernardino, que se encuentra en el valle situado al este, con poco tráfico y bajo unas paredes que imponen. El valle pirenaico al que estoy acostumbrado suele estar menos separado de sus cimas, pero aquí levantas la cabeza y sientes ... Una noche de niebla tuve una sensación parecida al levantar la vista al cielo bajo las torres de la catedral de Colonia.

Nada más cruzar los Alpes y alcanzar los valles situados al sur, el cielo se aclara y dado el tiempo que hemos perdido por la retención decidimos dirigirnos a Ascona. Llegamos hambrientos y nos dirigimos a la terraza del Seven Easy, para disfrutar de una pasta fresca deliciosa con marisco, cocida apenas un minuto, que se deshace en la boca. Y como vale más una imagen que mil palabras...


Y ya más tranquilos, tras contemplar una colección de coches aparcados absolutamente deslumbrante, acompáñenme por el paseo de la villa junto al lago Maggiore..














Bueno.. Ha sido un día muy agradable, tomando el sol mientras contemplamos a la gente pasear con tranquilidad y disfrutar de cosas sencillas. También pueden alquilar una pequeña motora y dar una vuelta por el lago; bañarse en agua dulce y fresca, limpia y aclara. Pero mis frágiles carnecillas no merecen que perdamos el tiempo, así que tomemos un Rivella rojo o un expresso en la terraza junto al aparcamiento donde dejamos el coche y volvamos a Zürich.


Mañana callejearemos...

viernes, 1 de octubre de 2010

Oxígeno I (Eden au Lac y Lago de Zürich)

Me he ido otra vez a Suiza. Necesitaba respirar. ¿...?. No se a ustedes, pero a mí me está ahogando el ambiente bajuno, mendaz, fanático y carente de nobleza que me rodea. Mire a donde mire, nada encuentro; solo prejuicios, odios que ni quien los siente sabe las verdaderas razones que los mueven, agresividad, trato bronco. Fanáticos, fanáticos.....

El viaje

España está llena de aeropuertos; alguno casi sin estrenar y cuya construcción ha llevado a la ruina, en parte, a una Caja de Ahorros castellana. El de aquí tiene rutas flamantes, subvencionadas por los políticos y que ni aun así pueden mantenerse; hubo día en el que a Santiago volaron tres pasajeros...

Procuro evitar volar a lo pedorro con Ryanair -acabo de enterarme en la tele de que en Palma han tenido al pasaje cuatro horas encerrados en el avión, sin moverse del aparcamiento y sin aire acondicionado, hasta que se han amotinado y ha intervenido la Guardia Civil-, para llegar a un aeropuerto de 3ª desde donde tengo que coger no se cuantos enlaces para acabar molido en mi destino. Y pagar además de un billete barato no se cuantas cosas más que lo hacen caro.

He cogido el AVE hasta Barcelona. Esta vez he ido en Club, pero excepto el cuero de los asientos sigo sin encontrar diferencia con Preferente, salvo que el maletero del inicio del coche es pequeño en aquella y correcto en esta. Cuando me he querido dar cuenta, había llegado.

Inmediatamente al Prat, a disfrutar de su terminal mastodóntica. Si ahora parece ser que hasta el tamaño del pito no importa, ¿a qué vienen estos lugares que resultan faraónicos antes que sitios pensados para dar servicio al viajero?. ¿Es un aeropuerto o un hipermercado?.

En el camino dejé perdida la mirada en una mujer de pequeña minifalda, de pie junto al arcén de la autovía, que esperaba cuanto hiciese falta que algún fracaso la subiese a su coche y comprobase una vez más que el sexo desconocido, puro y duro, solo genera soledad. Cuando volví, días más tarde, todo seguía igual excepto el color de la minifalda.

Volé con Swiss, que ofrece algo más de espacio para las piernas y cuyos asientos son de cuero en todas las clases. Y como soy original, cuando en Francia había huelga general. Por ahí arriba hay más semáforos, regulaciones y señales de tráfico que en el centro de una gran ciudad. Esto es lo que seguimos los pilotos..; obligatoriamente. Así que en lugar de ir por la aerovía a Marsella, bordeamos el Macizo Central por el oeste y entramos en Suiza como nuestros Tercios Viejos, desde Borgoña y el Franco Condado, pasando al norte de Basilea para alcanzar Kloten. Si quieren seguir en vivo el tráfico aéreo en el área suizo- alemana pueden hacerlo desde aquí.

Suiza

Nunca me cansaré de decir que me encuentro en ella a gusto. Su gran problema es la hora y el clima. Miren.. Una cosa es la hora oficial y otra la geográfica. Toda España tiene la misma hora oficial -si quieren conocerla con absoluta exactitud pueden entrar en la página del R.O.A. y comprobar la hora U.T.C.-. Pero en realidad cuando anochece en Barcelona aún queda en La Coruña una hora de luz. En esta página pueden observar en tiempo real el avance y fuga de la luz sobre la superficie terrestre.

Y Suiza usa la hora oficial europea, pero estando situada más al este que nosotros. Así que amanece mucho antes, pero también se hace de noche muchísimo antes que aquí. Vamos, que les falta luz. Unan a eso que las borrascas atlánticas desfilan placenteramente apoyándose en los Pirineos y en los Alpes hacia Centroeuropa, de modo que en Zürich llueve.... Pero uno pastó en Santander y aunque me gusta como a todo hijo de vecino el sol, disfruto de la suavidad de los días nublados. Y si llueve ...., ¡a comer y a ...!.

Alojamiento

En el artículo sobre mi viaje anterior les recomendaba un hotel, aunque me alojé entonces en el Ambassador por razones de cercanía a la casa de mis hijos. Es un hotel excelente, que les recomiendo, situado frente al teatro de la ópera y junto al lago de Zürich, como pueden ver en alguna foto que publiqué en aquel artículo. Me gusta la amplitud de sus habitaciones y que en todas ellas el cliente disponga de su propia máquina de café y té, cuyo consumo es gratuito.

En este viaje he seguido la recomendación que les hice entonces y me he ido dos manzanas más allá, por el Utoquai. Me he alojado en el Eden au Lac. Pueden bloquearse por la factura que pagarán y que no es tan elevada, pero les aseguro que eso sería un gran error. Disfrutar no ya de sus instalaciones sino de su servicio es un placer. Y lo intangible, aquello que no se toca, pero que alimenta el espíritu, que nos refina, es valiosísimo.



Se hizo famoso porque en él estableció su residencia durante la Segunda Guerra Mundial el Aga Khan. Al hombre le gustaba, como a mí, el buen comer e impuso ya en aquellos años lo que en el último cuarto del siglo veinte se conoció como menú corto y estrecho. Aún pueden degustarlo en el restaurante del hotel, que, por otra parte, tiene 15 sobre 20 en la guía Gault Millau.

(lamentablemente la fotocopia no reproduce el suave color perla ni el diseño de fondo de la hoja)


Aunque alojar a tanto directivo impone ciertas costumbres. Y el buen comer y mejor beber quieren compensarlo corriendo como si les persiguiese un toro miura, de modo que el hotel ha situado a la entrada una grácil columna de madera donde puedes encontrar un pequeño díptico con varios recorridos de cross country por la orilla del lago, y surtirte de toalla y botellín de agua mineral cuando sales en calzorras a hacer el indio. Junto a ella y a ambos lados de la entrada, hay dos paragüeros en los que el cliente tiene a su disposición unos paraguas blancos, tamaño golf, que, dicho sea de paso, me han prestado excelentes servicios.


¿Qué ofrece el Eden au Lac?. Pues, a mi modo de ver, principalmente cierto estilo de trato que me gusta, que se ha perdido en la mayor parte de los lugares en los que se presta servicio al cliente y que creo que facilita muchísimo la convivencia. Te tratan como a un sultán, aunque solo seas tú. La cortesía es constante y exquisita, mientras que están pendientes de atender todos tus deseos.

El hotel dispone de Conciergerie (enlace solo cultural) separada de la Recepción. Sus empleados se dedican a solucionar tus problemas, tanto dentro del hotel como fuera, encontrando la manera de hacer posible aquello que quieres. Por ejemplo... A un cliente español, alguien le ha regalado un paraguas cuando visitaba el despacho de Joseph Blatter; está usado, aunque su valor simbólico es enorme y quiere traérselo a España, pero sabe que el control de seguridad aeroportuario nunca le dejará embarcar con él. Así que se lo cuenta al Concierge.. Pas probleme!. Te ofrece entregártelo en tu casa, aquí en España, encargándose ellos del envío, o contactar con Swiss y Kloten para buscar una solución.. Al cabo decides que quieres que "la pieza" te acompañe y el día que te vas te entregan el paraguas dentro de un embalaje a medida que ha diseñado y construido el hotel, que es recogido por Swiss y que recibes en un mostrador especial del Prat a tu llegada a España. ¡Y sin coste alguno, lo que es inconcebible para una mente hispana!. Simplemente, eres un cliente.

Pero volvamos donde estábamos.. Acabamos de llegar. Nada de taxis. El hotel nos ha recogido, previa petición, en el aeropuerto. Chófer de apariencia límpisima, vestido con traje oscuro y conduciendo un Mercedes clase S, siempre de color negro; el minibar de la zona trasera del vehículo, abierto, nos ofrece bebidas... Al volver a España, lo mismo.

Nuestras maletas desaparecen.. No es ya que las transportan ellos, no; es que no las ves, hasta que las encuentras en tu habitación al abrir la puerta, junto a los armarios del vestidor y sobre las encimeras para maletas y el zapatero. Y es que, mientras tanto, tras los trámites de recepción, rapidísimos, aparece un efebo rubio y treintañero, perfumado y trajeado, que te acompaña por el hotel mientras te explica sus instalaciones, bien en inglés, francés, alemán o italiano; a tu elección. No se hace pesado, pues aprovecha el trayecto desde el hall a la habitación, en la que te explica sus botoncitos y cuanta posibilidad está a tu alcance, como descubrirte que la licorera está separada del minibar y en que lugar se encuentra la Biblia.

Rincón del piano bar


Llegada al caer la tarde

Al cruzar el Utoquai, en la orilla del lago y casi frente al hotel hay una piscina; así denominan allí a una especie de pantalán flotante de madera sobre el que se ha instalado un balneario para quien desee aprovechar las aguas del lago para bañarse y tomar el sol. Como todo en aquella tierra es de pago; nada te dan, ni pensiones ni sanidad, so pena que quieras algo tan básico que de poco sirve por si solo.

Pueden ver a un ser bañándose... Cual cisne
Según un cartel a la entrada, el agua estaba a 17º



El lago

¿Qué les parece si aprovechando que hace buen tiempo nos damos un paseo en barco?. El lago tiene unos 70 quilómetros de largo, y una anchura constante, más o menos. Eso hace que sea más práctico y rápido establecer líneas de transbordadores entre los pueblos de sus orillas que de autobuses, pues así la gente llega antes a sus destinos.

La foto que sigue está tomada desde el Quaibrücke, donde el lago desemboca en el Limmat. Si, el lago desagua en el río y no al revés.

Así que embarcamos en un barco como este que vemos debajo. Tienen servicios, bar y sirven comidas. Y en los más grandes hasta restaurante en toda regla

Dejamos la ciudad por la popa.. La cúpula verdosa, a la derecha, la universidad;
las dos torres gemelas, la catedral
y ese edificio de tejado negro, macizo, el banco nacional suizo



Surtidor cerca de la orilla oeste, a poco de navegar

Pueblo típico del lago


El trampolín de saltos de esquí en la orilla oeste
traen nieve de los Alpes y ¡hala!


Fábrica de los chocolates Lindt

Bueno. Habrá que descansar. Seguiré en el artículo siguiente hablándoles de Ascona ...

Para ellas..

Para ellas, si. Para las mujeres que han inundado mi vida de miradas, de sonrisas, de atenciones, de caricias, de cuidados, de ternura, de tantos pequeños detalles escondidos.... En silencio, sin otra razón que el amor.




Je ne vous oublie pas

Celine Dion

sábado, 17 de julio de 2010

El balcón

Es un piso patera. Frente al mío, al otro lado de la calle. Por él han desfilado razas, naciones, vidas, personas al fin y al cabo. Desde mis ventanas domino con la mirada dos de sus habitaciones; a una de ellas se accede a través de la otra, por lo que los ocupantes de ambas tienen su existencia condicionada mutuamente.

En una, la que tiene ventana, vive desde hace unos dos años un anciano. Extremadamente flaco, de tal modo que sus costillas parecen salir en busca de su nuez, que quiere escapar hambrienta de su cuello. En estas noches en que el calor apresa cuerpos y mentes, se asoma a la ventana sin vestir otra ropa que unos calzoncillos vetustos, tan arrugados como la piel de su frente.

Contempla la noche, la cabeza gacha, la memoria solo Dios sabe donde. De rato en rato pasan grupos de gente joven, que hablan en voz bien alta para oírse y reducir así sus dudas sobre si existen. El anciano saca entonces fuerzas de flaqueza y grita con voz débil: "¡Cabrones, joputas, si bajo..!"; antes le respondían, ahora la mayoría solo se ríe.

Luego se retira despacio a su cueva. Y pasa la noche mirando al suelo, sentado en un sillón, hecho a la medida de sus esperanzas gastadas, mientras la televisión vomita anuncios, imágenes que nada dicen, anuncios, películas de cultura extraña, anuncios...

En la otra habitación, tras dos mujeres eslavas dueñas de sus tangas, acaba de entrar a vivir una familia. El hombre, grande; la mujer, delgada peliteñida de platino; la niña, menuda sonrisa morena que no cumplió aún diez años.

La mujer baña por la noche el cuerpo flaco de la niña en un barreño de plástico azul que coloca en el poco espacio que queda entre las camas. La niña ríe. Mientras, el hombre, a quien le oí decir cuando hablaba por el móvil que le habían quitado el piso, se sienta en una silla de formica que hay en el balcón; se recoge físicamente sobre si mismo, apoya la cabeza entre las manos y se pierde..

Madrugada. Me levanto a beber agua. El anciano sigue con la luz a todo trapo, la televisión por toda compañera, mirando un suelo que no ve. La mujer y la niña duermen en la habitación. El hombre, echado en el suelo del balcón cuan largo es, revuelve sueños que nadie sabe.

martes, 13 de julio de 2010

El revisor

Abro la puerta. Silencio y penumbra. Susurro de coches, murmullo lejano de personas. De pie, quieto en mitad del espacio. Hace calor; sudo. Por instinto, me desnudo; total, absolutamente. Voy a sumergirme en otra vida; la de un muerto.

La mirada se desliza; localiza objetos, lugares, detalles. Nada debe escapar. Violación. La verdad la exige; no caben deducciones. Y eso implica tener cerca el cubo de la basura; leer, contemplar, escuchar, comprobar, desechar, romper, tirar. Y guardar lo que fue íntimo.

Agota. Mente en blanco. Guardamos mientras vivimos pensamientos, deseos, amarguras, pasiones; tantas cosas.. Hasta que llega el censor. Creemos que nada será conocido, pero la existencia es pura suma de rastros. Ropas, comidas, maletas, archivos, carteras, cuentas, bancos, dineros, ... Todo sale, todo se muestra, impúdico y desvergonzado.

Tristeza. "Te quiero tanto". Ilusiones. "No me dejes, te entregué mi amor". Silencio y distancia. Sangra el alma. Miradas desde lejos, que nada comprenden. "Olvidará; nunca me entregué". Solo necesidad de alimentarse de corazones cálidos. Vacío.

Ordenador. Bloqueado; huella dactilar. Necesitamos creernos seguros. Solo es seguro que nacimos, solo aseguro que morimos. El resto..; el resto, un atajo. Lo abro... Experiencia. Grabaciones. Voces, imágenes.. Nos contemplamos.. No suponía que estaríamos así, ambos desnudos, frente a frente. Escucho; no pienso, duele. Amargo baño el de desesperanza.

Medicinas. Si las piedras hablasen.. Las paredes cobran vida, cual pantallas de aquel viejo cine.. El pasado se hace hoy. Solo un espectador. Me siento muy viejo. No duele. La Nada acecha en esa historia interminable de la existencia humana. Es negra. No tiene futuro, no concibe la esperanza, aborto de toda inteligencia. El pavor se reviste inmisericorde de amores horrorosos.

Cierro la puerta. Guardo en mí lo que nadie sabe. La calle. Ruido. Gente. Hablan. Se mueven. ¿Difieren los vivos de los muertos?.