Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

jueves, 21 de febrero de 2013

El adiós

Mira, gira la cabeza. Su mirada recorre el entorno. Vacío. No hay nadie más. Siente como lo vivido invade su alma en un instante, expulsando bruscamente toda esperanza. Vacío. La soledad se abre paso hasta su corazón. Sabe que nunca más volverá a verlos. Vacío. Le falta el aire, el pecho se hunde, la carne se desgarra. Aúlla. 

Su mirada desciende a la tierra. Su espalda se dobla, sus hombros se derrumban. Paso a paso se aleja pesadamente de si mismo

5 comentarios:

Begoña dijo...

Se desvanece...
El dolor puede ser tan intenso que el alma decide abandonar el cuerpo. Y ahí lo deja, desatado... Un montón de carne desperdigada, nada más.

Anderea dijo...

No lo entiendo, pero parece tener que ver con la muerte.

Es desolador.

Lo siento.

Turulato dijo...

Interesante percepción Anderea.. Está escrito no para entenderlo, sino para sentirlo, como te ha sucedido. Y más interesante aún porque citas la muerte..

¿Abandonar es morir?. ¿Quién a fuerza de voluntad se aleja de todo aquello que le sustenta anímicamente porque esto último perece, muere también aun siguiendo vivo?. ¿Morir es dejar atrás la vida o dejar atrás lo que somos?

Manolo dijo...

Este comentario me recuerda a uno hace años en mi blog de Nuala , en donde decía que para que los muertos vivan en nosotros, tenemos que morir un poco y terminamos siendo extras en una película de Romero (el de La noche de los muertos vivientes)

La otra opción es olvidar para evitar el dolor del recuerdo.

Saludos

Anderea dijo...

No lo sé, Turulato. Morir es dejar de vivir. Del todo.

No soy capaz de responder tus preguntas.

La muerte me ofusca.

Que sea una semana llena de vida. Plena.