Hace ya años, más de los que siento que han pasado, uno de sus protagonistas me contaba en privado como había transcurrido su encuentro con otra persona de su edad. Aquel era un viejo falangista de pura cepa. Sin negar que haya otros en cualquier ideología o sin ella, ha sido al único a quien he visto arriesgar todo defendiendo aquello en lo que creía. En mis silenciosas guardias en palacio fue el único que se plantó ante Franco y le expuso con total claridad y energía sus errores y ciertas tropelías que se cometían.
Les aseguro que había que tener personalidad y valor para hacer eso. Ministro hubo que se hizo sus necesidades y se sentó en el suelo de un rellano de la escalera tras una llamada de atención sin alterar el tono de voz. Hubo que ayudarle a regresar a su casa. Tras la muerte de Franco fue un ferviente demócrata y protomártir de toda libertad, lo que le valió fama y alta recompensa. Y más allá de las ideas, tanta virtud sin mérito y esfuerzo, me asquea.
Nuestro personaje, en cambio, se ganó el respeto del anterior Jefe del Estado. Créanme; las paredes siempre escuchan. Solo cuando Franco agonizaba, aquellos que criticó se atrevieron ... Física y anímicamente; le destrozaron.
El otro personaje fue campesino, sastre y panadero. Comunista. Puro y duro. Y con responsabilidad. Solo se de él lo que he leído, pero con las canas que tengo pienso que ambos eran caras de una misma moneda. Hoy descansan en paz.
Pues bien.. En aquel encuentro una de las cosas que admitieron ambos fue que si tras la Guerra Civil Franco hubiese abierto cualquier tipo de proceso de normalización y recuperación democrática, el resultado hubiese sido otra matanza. Demasiados muertos, demasiada sangre derramada en todas las familias, odios, deseos de venganza...
En un momento concreto uno le preguntó al otro: Si hubiese habido elecciones abiertas y nos hubiesen elegido diputados, ¿cómo habrías ido a las Cortes?. La respuesta fue contundente: Con la pistola en el bolsillo, para liquidar lo que representas; ¿y tú?. Igual...
Ambos se callaron. Y uno comentó: la única manera de superar aquello es que desaparezcamos los que lo vivimos o, como mínimo, que no podamos con los calzones cuando España se abra.. Estuvieron de acuerdo.
Creo que nos han "vendido muchas motos". Una guerra civil es tal fracaso de una sociedad que a esta le cuesta muchas generaciones aclarar la realidad. Inocentes, ninguno. Salvajes, todos. Pío Moa y quien esto escribe, incluidos. En algún momento estuvimos a la greña y deseé que estuviese frente a aquel pelotón de ejecución..
Les aseguro que había que tener personalidad y valor para hacer eso. Ministro hubo que se hizo sus necesidades y se sentó en el suelo de un rellano de la escalera tras una llamada de atención sin alterar el tono de voz. Hubo que ayudarle a regresar a su casa. Tras la muerte de Franco fue un ferviente demócrata y protomártir de toda libertad, lo que le valió fama y alta recompensa. Y más allá de las ideas, tanta virtud sin mérito y esfuerzo, me asquea.
Nuestro personaje, en cambio, se ganó el respeto del anterior Jefe del Estado. Créanme; las paredes siempre escuchan. Solo cuando Franco agonizaba, aquellos que criticó se atrevieron ... Física y anímicamente; le destrozaron.
El otro personaje fue campesino, sastre y panadero. Comunista. Puro y duro. Y con responsabilidad. Solo se de él lo que he leído, pero con las canas que tengo pienso que ambos eran caras de una misma moneda. Hoy descansan en paz.
Pues bien.. En aquel encuentro una de las cosas que admitieron ambos fue que si tras la Guerra Civil Franco hubiese abierto cualquier tipo de proceso de normalización y recuperación democrática, el resultado hubiese sido otra matanza. Demasiados muertos, demasiada sangre derramada en todas las familias, odios, deseos de venganza...
En un momento concreto uno le preguntó al otro: Si hubiese habido elecciones abiertas y nos hubiesen elegido diputados, ¿cómo habrías ido a las Cortes?. La respuesta fue contundente: Con la pistola en el bolsillo, para liquidar lo que representas; ¿y tú?. Igual...
Ambos se callaron. Y uno comentó: la única manera de superar aquello es que desaparezcamos los que lo vivimos o, como mínimo, que no podamos con los calzones cuando España se abra.. Estuvieron de acuerdo.
Creo que nos han "vendido muchas motos". Una guerra civil es tal fracaso de una sociedad que a esta le cuesta muchas generaciones aclarar la realidad. Inocentes, ninguno. Salvajes, todos. Pío Moa y quien esto escribe, incluidos. En algún momento estuvimos a la greña y deseé que estuviese frente a aquel pelotón de ejecución..
