Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

lunes, 5 de enero de 2009

Sueños e ilusiones

"¡Ero cataña!". Como Patachunga camina sin muletas -eran azulitas, ¡más monas!-, desde la Nochebuena pasea despacio y va observando lo que se vive a su alrededor. "¡Ero cataña!". El niño va embutido como un salchichón; apenas asoman sus mejillas -modelo Heidi (para los no iniciados, como pompones sonrosados)- pues lo han envuelto a conciencia. A pesar de ello, estira los brazos y, mientras una de sus manos agarra una pernera de quien supongo es su padre -no se lo que dirá su madre-, señala hacia la pequeñísima caseta de madera de la castañera con el mismo entusiasmo con el que Rodrigo de Triana anunció Guanahaní.

Dentro de unos momentos pasará por la plaza donde estamos la Cabalgata de los Reyes Magos. "¡Ero cataña!" es de las pocas frases que he podido entender, pues lo que me rodea es una algarabía infantil de padre y muy señor mío. Sonrío.. Es de los pocos momentos del año durante los que he sido siempre feliz; durante toda mi vida. De niño, ¡ni les cuento!; cuando tuve hijos y les llevaba a la Cabalgata, .... ¡la lecheeeeee!. Y ahora, que soy solo un mero espectador, creo durante un rato que la gente es buena.

Suelo quedarme quieto, observando una cara, un gesto, unos ojos ... ¡Si supiese pintar!. Los mayores viven por y para los niños, los aupan, les indican, les dicen cosas para excitarlos.. "¡Ya vienen, ya vienen ... Mira, es Baltasar... Quizá vaya ahí tu camión...!". Y los niños no dudan, pues mantienen libre al Mundo de la Nada mientras imaginan con pureza que existen los sueños.

Y destapan el mundo mágico de mis recuerdos...

"Obélix, mañana tienes que llevar a los Reyes Magos; tripulaciones de lujo, váis los jefes, que la chusma prefiere ver el espectáculo. Despegáis a las 17:00". Era el 5 de enero de hace años.. El alcalde de la ciudad en cuya proximidad estaba la base había solicitado que Sus Majestades de Oriente llegasen volando... Lógico; desde tan lejos y con tanto trabajo...

Así que a la hora convenida, transformado en un ser atractivo, gracias a mis arreos de vuelo, recibí con gran reverencia a S.M. Baltasar, que ya desde niño fue mi preferido. Simpático y señorial, me dio un suave tirón en la mejilla y me regaló un caramelo de violeta antes de entrar en la cabina. Cuando me dijeron por el intercomunicador interno que habían conseguido acomodar a S.M., a su plumero y a sus pajes .... "Torre Eco Tango buenas tardes, permiso turbinas...".

Y allí nos fuimos.. ¡Piloto real, nada menos!. Nuestro destino era el campo de fútbol de la ciudad, donde seguro que el agudo de turno había mantenido muy seriamente que aquello era muy grande y allí cabía lo que fuese.. ¡La madre..!. ¡Qué no se pueden hacer las cosas sin profesionales!. Pero bueno, un día es un día. Quizá por eso "Larry" -el oficial de Operaciones- había designado las tripulaciones como lo hizo..

Cuando tuvimos a la vista el estadio, del tamaño de un sello de correos, visto desde el aire, descendimos y puestos uno tras otro los tres helicópteros hicimos una pasada a baja altura y poca velocidad... No te da tiempo a ver mucho, pero si lo suficiente como para darnos cuenta de que la tribuna era una masa efervescente....

A la hierba, llegar, lo que se dice llegar, llegamos bien. Los mecánicos abrieron las puertas y los Reyes bajaron con la cabeza gacha, embistiendo con el plumero p'alante, pues no tenían otra manera de bajar con aquello puesto. Y se armó, ¡vaya que si se armó...!. Según los críos vieron a Sus Majestades de Oriente se desmandaron..

Cuando me quise dar cuenta corría hacía mí la marabunta.. ¡Niños y niños, de todos los pelajes y tamaños, en desbandada incontenible!. Delante, con los brazos en cruz y dándome la espalda, corría marcha atrás un municipal -con porra y eso-, tal cual defensor de rugby que retrocede hacia la línea de touchdown, mientras se le viene encima una locomotora..

Le grité por el intercomunicador al mecánico que lanzase a Baltasar y a sus negritos hacia la estampida, que se subiese como un "cuguete" -raudo y veloz-, que nos largábamos de allí a toa .., antes de que alguno de aquellos tiernos angelitos se diese de morros contra los rotores o se nos enredase en ellos el plumero...

¿Saben?. Patachunga, con muletas y to, daría lo que fuese por volverlo a vivir. ¡Qué caras, qué ilusión en aquellos niños!. No oía nada, con el casco puesto y cinco equipos de comunicaciones conectados simultáneamente en mis auriculares, pero ¡veía..!. Contemplé la belleza de la vida, la inocencia, la imaginación, los sueños, .... en su estado más puro, una y mil veces.

¡Gracias Baltasar!. Me voy a la cama, que son las dos de la mañana. ¡A ver cómo te portas!.

6 comentarios:

MABANA dijo...

Que se te llegará algo maravilloso de Oriente, aunque pensándolo bien, ya te llegó al volver a vivir aquello maravilloso que es la sensacion de ver las sonrisas, los ojitos de los chicos que parecen que se les van a salir de tanto relucir...

Gracias por recordarme algun momento maravilloso de mis encuentros con los Reyes Magos...

Besisimosss

idéfix dijo...

Yo ya cesé en mi empleo de ayudante de Epifanós, pero ver la cabalgata y las caras de los nanos...
Con toda seguridad, Baltasar te habrá hecho regalos estupendos, porque eres bueno. Fíjate, te dió un aperitivo en forma de buen momento durante la cabalgata...
¿Pusiste los zapatos bien limpios? ¿Y la botella de vino y los pinchos? (es que con tanta leche y galletas los pajes acabamos con unas lorzas...)

Caboblanco dijo...

O sea...¡Que tienes enchufe!

Ya me explicaba la tardanza y la racanería de este año para conmigo...

¡País!

Anónimo dijo...

A mí de pequeña lo que me extrañaba muchísimo es que los camellos volaran ,ya que yo vivía en un tercer piso ,y no me explicaba como llegaban hasta allí.Tampoco entendia por qué no traían exactamente lo que les pedía,siempre fallaba algo.Pero echo mucho de menos la inocencia y la ilusión de entonces.
Curri.liscoupi

MalditosTacones dijo...

A mí lo que me extraña es que, tal y como está el panorama en Oriente, hayan tenido lo que hay que tener para salir de allí, mantener la sonrisa y seguir llenando de regalos a nuestros pequeños soñadores capitalistas.
Que ya tiene guasa el asunto.

Turulato, como siempre: un placer leerle.

Besos, muchos.

Cu dijo...

Jo Turu, q asco, ¿pq tienes esta puñetera facilidad para emocionarme con tus palabras???.
Siempre me ha encantado el día de reyes, lo vivo con tantísima ilusión... como si fuese todavía una niña (ya me gustaría a mi!), pero creo q nunca lo había "visto" de este modo.

Espero q te trajera un montón de cosas, y sino un montón por lo menos unas poquitas pero buenas buenas de verdad. Y sabes a q tipo de regalos me refiero.

Besazos, precioso!