Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

domingo, 27 de enero de 2008

Marmiando

En mi tierra, marmiar es refunfuñar, rezongar, hablar entre dientes en son de protesta, enojo o desagrado. Y suele ser uso mujeril. Y cuando oigo a alguien marmiando, se me sube toda la bilirrubina...
La otra tarde me crucé con un pequeño grupo femenino: Una mujer mayor y dos chicas jóvenes, que posiblemente fuesen sus nietas. Aquella avanzaba a paso de carga, sosteniendo con fiereza el bolso, mientras las otras la seguían en silencio.
Marmiaba... "Sufriendo, toda la vida sufriendo". Al instante pensé que para llevar tantos años sufriendo tampoco tenía tan mala pinta.. Lo que tenía, a primera vista, era una mala leche de aquí no te menees.
Gente normal. Iban de compras. Vestidas, así, como la masa. No se apreciaban apuros económicos; solo amargura en la marmiadora y un apunte de cansancio en las oyentes.
Y caminando nos fuimos alejando uno de otras.. Me dejó mal sabor de boca aquel marmiar. O yo ya no se como me llamo o su enojo no provenía de nada concreto, sino del simple hecho de vivir. Su pelo, su ropa, su ausencia de cualquier cuidado estético, denotaban rabia, especialmente hacia ella misma.

Y es que hay muchas personas, especialmente mujeres, que han sido educadas para joderlas en el sentido de la tercera acepción del diccionario. Las han crecido en un valle de lágrimas, pero no real sino imaginado por creído.
Y es que se puede vivir, a grandes rasgos, de dos maneras: Sintiendo que la vida es un regalo en si misma y que, a pesar de sus muchas "cosas", merece la pena sumergirse en ella o partiendo de que nacemos para que nos forren a hostias -es que acabo de leer a APR- y el único modo de pasar los días es sentir amargura, por todo y hacia todos.
Curiosamente, a estos últimos les suelo plantear que se escogorcien de una puta vez -¡Arturito...!- y resulta que se aferran con fiereza a lo que tanto detestan. Curioso.. Y repito que describo a personas que no tienen objetivamente mala vida.

Por contra, conozco a quien ama la vida. Pueden tener grandes problemas. Y sufren. Y necesitan luchar para salir adelante. ¡Pero cómo saben reír!. Y que sabor tan cálido provocan en mí. Son personas que sin pretenderlo cambian el mundo; van pasito a paso, esforzándose en lo suyo, queriendo sentir lo que viven y por que ocurre.
Y su trato te retuerce y te mejora. Y así, gota a gota, avanzan nuestras vidas, suma de pequeñas vivencias, pura intrahistoria unamuniana, que conforman el futuro.

¿Y tú lector, a qué bando te apuntas?. No, no lo pienses, que es fácil saberlo. Ponte frente al espejo y mírate... Ese que ves es el único responsable de todo lo que te sucede.

6 comentarios:

Silvia dijo...

Yo tengo clarísimo a que grupo pertenezco, aunque a veces marmie.
Además, todos los valles, hasta los del lágrimas, tienen una salida.
Besos

Marian dijo...

Que digo yo, que la necesidad de consuelo es insaciable… pero ni valle de lágrimas ni camino de rosas que valga. No me cuadra que estemos en el mundo por haber de todo y con la única posibilidad de rumiar pesadumbres. A esa afirmación “toda la vida sufriendo”, le falta un añadido habitual “¡Que he hecho yo, para merecer esto!” y el miedo se encarga del resto, escatimando los aspectos positivos de la existencia. ¡Y claro que la vida es un ratico! Y que en nuestras manifestaciones más superficiales, a pesar de su apariencia jovial, todavía nos arrastra es vieja concepción afligida del mundo. ¿No le estaremos pidiendo a la vida cosas equivocadas? No lo sé, pero me da que la vida es lo que es e incluso menos, no la valoramos en su gratuidad, por eso hay quien la contempla como una concatenación vulgar de miserias proclives a aguarnos la fiesta a nosotros mismos y a los demás, en lugar de asumirla como una oportunidad irrepetible de ser, estar y parecer vivos.

Kalía dijo...

Hay personas que han nacido para ser “seres sufrientes” y solamente se sienten plenamente felices si algún sufrimiento dota de sentido a su vida. No sé si el resultado de una educación culpabilizadora, en la que todo placer queda asociado a pecado, si se trata de un problema mental (me parece que hasta tienen una palabra reservada, “ahedonia”), o si es simplemente una incapacidad radical para vivir. Pero lo cierto es que son pesados, pesados, pesados…

La vida tiene, como dice Marian, de todo.Y más o menos a casi todos nos toca en la lotería de la vida un promedio parecido de felicidad y amargura. Pero es necesario tener el pulso y el coraje para encontrar la llave mágica que permita salir de los valles cuando son de lágrimas, o, mejor, para transformar las lágrimas en preciosos diamantes de luz infinita. Y también para comprender que la otra cara, la de la felicidad, es una suerte de camino que nos tenemos que ir ganando a pulso cada día.

Pero también es verdad que todos, incluso los mejor dispuestos para la risa y el deleite, tenemos días horrorosos en los que no hay quien nos aguante y nos transformamos en seres marmiantes (chicas) o rezongadores (chicos).

Oshidori dijo...

La vida puede ser un camino negro con motas blancas o un camino blanco con motas negras. Hay quien prefiere caminar lamentándose de las motas y quien elige disfrutar el paisaje a sabiendas de que hay motas.
Afortunadamente, querido Turu, usted y yo tenemos en nuestro entorno personas a las que les encanta vivir y mirar el paisaje, que a pesar de sus "motas" de sufrimiento siempre tienen una sonrisa, una risa y un sentimiento noble para iluminarnos el camino.
Por cierto, me he comprado un espejo que es una preciosidad.

Cobre dijo...

Por aquí, o por lo menos en mi familia, se le llama rezar. Yo rezo de vez en cuando... pero cuando has crecido con una persona q se pasa la vida rezando, o marmiando, q da igual, algo se pega, ¿no?.
No sé, yo soy quejica por naturaleza, ¿es lo mismo?, creo q no, pero vete tu a saber, q igual soy una mujer gris de estas q tu describes y no había caído en ello hasta ahora. Joder q triste si lo soy, no?.
Que no, Tururú, q no, q yo me apunto al otro bando por mucho q me queje!. Vamos, hombrepordios!

Besazos en los morros; y abrazos y achuchones!

Anónimo dijo...

Conozco a muchos seres "marmiantes"
solo que yo no les llamo así,les llamo personas negativas,y si te caen cerca te suelen amargar la vida.Por eso he desarrollado una antena para detectarlos a tiempo y procurar que no te afecten demasiado.Lo malo es cuando te vienen incluidos en el paquete familiar de esos es más difícil desentenderte.
En cuanto a lo de la educación culpabilizadora,estoy completamente de acuerdo con Kalía
parece que cuando te lo pasas bien
en el fondo es como si no tuvieras
derecho a ello,enseguida te vienen los marmiantes con eso del hambre en el mundo ó el cambio climático ó las guerras en Africa.YO QUE SE.