Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

jueves, 14 de junio de 2007

Un viaje clásico ( II - Acropolis: Erecteion y Partenon)

-Vayamos a la Pinacoteca Osidoro. Deseo reposar unos momentos y es un buen lugar; esta meteorología tan variable parece que hincha mis huesos y eso dificulta mis pasos.
-Te sigo, respondió. ¿Habrá alguna hetaira que atienda mi sed?.
-¡Los actores sólo pensáis en bebedizos o en hetairas!; ¡estás hecho un crápula!.
-¿Yo?; tú sabes como me cuido, como ejercito mis músculos, como cuido mis relaciones..
-Ya, ya...
A todo esto, habíamos llegado a la Pinacoteca. Una vez en su interior, nos sentamos en el banco corrido adosado a sus muros y nos mantuvimos en silencio, mientras contemplábamos las pinturas de sus paredes.

-¿Qué es para tí la belleza, Osidoro?.
Se mantuvo unos instantes en silencio, con la mirada perdida..
-¿Una adecuada proporción?, dijo. Algo he oído sobre vuestro concepto de belleza, aunque no creo que nadie pueda responder completamente a esa pregunta. Es posible que haya tantas maneras de entenderla como seres vivos.
-Es verdad, contesté. Creo que la belleza se siente y cada ser lo hace de manera distinta; por eso nunca algo, o alguien, podrá parecer bello a todos.
-¿La mujer puede ser bella?.
-¿Una mujer?. No se me había ocurrido.. Deseable si, pero bella.. No es un ser pleno y, en consecuencia, no reúne las características de la belleza.
Osidoro sonrió. Me había desconcertado. Para salir del trance, aducí:
-En el Hombre, creo que la belleza se basa en el agrado de la percepción ajena. No se trata de que nos veamos bellos; eso es indiferente, sí los demás nos ven feos. Lo esencial es la impresión que producimos en otros. En consecuencia, es preciso transmitir belleza y no lo es ser bello.
Pero sólo transmitimos lo que puede percibirse; un sordo nunca oirá mi palabra, luego lo que le diga carece de importancia.
Así que la gran cuestión es ¿qué agrada percibir?, ¿qué nos gusta sentir?. Quien sepa responder adecuadamente, será considerado bello. Y como para el común de los mortales lo que importa es la belleza física, creo que esta reside en el equilibrio de lo imperfecto.
Osidoro escuchaba con atención. Me animó a continuar con la mirada.
-Creo que todos tenemos imperfecciones físicas desde que nacemos. Grandes narices u orejas, brazos largos en exceso, piernas muy delgadas, ojos pequeños, poca o mucha estatura, ... ¡Y no hablemos de la evolución del cuerpo con los años!.
Vistas una a una, aisladas, no agrada contemplar esos despropósitos de la naturaleza. Pero forman parte del cuerpo y cabe la posibilidad de que esas irregularidades se integren unas con otras, constituyendo un conjunto armónico. Algo así como ese juego infantil, en el que juntando como es debido pedazos de algo logramos recomponerlo y contemplar el objeto en su conjunto.
En realidad, cualquier cuerpo tiene muchos defectos. Quien los oculta será descubierto más temprano que tarde, pero quien los aprovecha para su beneficio, acaba serenándose y disfrutando de la vida. Y es que no cabe enfrentarse a la Naturaleza sino que hay que colaborar con ella para vivir.

Me había recuperado. Y quería volver a tratar sobre la mujer. Así que le pregunté:
-Osidoro ¿qué es una mujer?.
Me miró como sí le hubiese preguntado que era el agua.
-¿Una entelequia, quizá?, martilleé.
-Conozco a una meteco, de una tierra montañosa hacia el Sol, que, aunque te cueste creerlo, piensa, me respondió. Dice que la Mujer es Materia y el Hombre, Idea. La Mujer desarrolla vida en su interior, como la Naturaleza; es estable, real y se dedica a si misma, a sentirse. Es equilibrio, porque es emoción y la emoción expulsa sus tensiones, como hace la Naturaleza mediante la lluvia, los truenos y los rayos.
Por contra, el Hombre mira en derredor, buscando donde dirigirse. Nunca acepta algo, se rebela contra todo y en especial contra si mismo. Busca saber, desentrañar los porqués y se vuelca en el pensamiento, no en el sentimiento. El resultado es que se dedica no tanto a vivir como a idear como vivir.
Por eso, amigo mío, ellas son sólidas y nosotros fugaces... En especial cuando...
-Calla, no sigas, le interrumpí. Ya es hora de que conozcas el Erecteion...

Recreación de la Acropolis, a vista de pájaro

Estado actual

Noté su mano sobre mi antebrazo. Durante unos segundos mi espíritu estuvo perdido, sin conciencia de donde me hallaba. Cuando conseguí ver lo que me rodeaba, contemplé frente a mi la estatua de Atenea Promacos, “la que combate en la primera línea”.
-Has hecho un largo viaje, musitó Osidoro.
Guardé silencio, mientras giraba la cabeza hacia él y le contestaba con la mirada.. Sentí como apretaba mi brazo, con suavidad y, a la vez, con firmeza.
Dirigió la vista hacia la estatua y dijo:
-Sí algún enemigo de Atenas consigue llegar hasta aquí quedará detenido por su presencia.

Realmente imponía. Fidias había realizado, entre el 450 y el 448 a.C, una estatua en bronce de algo más de 30 pies (nueve metros), que se elevaba sobre un pedestal de cinco pies (metro y medio).
Estaba armada con una lanza, apoyada junto a su pie y sujeta por su mano diestra, y embrazaba un gran escudo en la izquierda, sobre cuya cara había esculpido Mys -hijo de Hermias- imágenes de la lucha entre Centauros y Lapitas, pueblo de Tesalia y prototipo para los griegos de los ciudadanos civilizados en lucha contra la barbarie.

Dirigí la vista en derredor... Mira Osidoro, al frente y a nuestra derecha, el Partenón, y a nuestra izquierda, el Erecteíon. A nuestra derecha, allá atrás, el templo de Artemisa Brauronia y a continuación y en dirección al Partenón, a nuestra altura, la Calcoteca. Y este templo pequeño, ahí a la derecha, es el de Atenea Ergane, diosa de los artesanos.
El primero es un templo donde la diosa está representada en forma de osa, pues ese es el culto de Brauron; en él, las jóvenes tienen que danzar imitando a un oso antes de casarse, pues así lo establece el ritual, sí es que quieren disponer de las cualidades necesarias para ser una buena esposa y madre. En el interior de este santuario se encuentra el arcaico Xoanon de la divinidad y una estatua realizada por Praxíteles (siglo IV a.C.).
La Calcoteca es un almacén donde se guardan y exhiben los trofeos y máquinas de guerra, como ofrendas para Atenea, así como las piezas de bronce de la vajilla utilizada en el culto.

-Vayamos hacia el Erecteíon y dejemos para el final el templo de Atenea Partenos, la diosa virgen, propuse.
-Curioso, dijo Osidoro a media voz.
-¿Curioso?; ¿qué es curioso?, respondí.
-Que para ser diosa haya que ser virgen.
Guardé silencio durante unos instantes. Detuve mis pasos y le pregunté: ¿Crees que ser virgen no tiene mérito?.
-Para un mortal creo que ninguno; es más, renunciar por propia voluntad a algo tan natural y esencial como aquello que permite que todo lo creado se reproduzca, creo que es anular un aspecto básico de nuestro ser. Y sí es en contra de nuestra voluntad, bien porque no podemos o no tenemos ocasión, debe ser algo lesivo para el equilibrio del espíritu, además de ir contra la tendencia del cuerpo.
Pienso que en ningún caso la virginidad aumenta la calidad de quien la mantiene, pues el Hombre puede superarse y ser más digno sin tener que renunciar a lo que formó en él Quien le creó. Creo, continuó, que es algo que tiene su origen en el miedo; pero no en el que podemos sentir ante algo visible que nos asusta sino ante el desconocimiento profundo de quienes somos. En realidad, ser virgen es un problema de soberbia.
-¿Y quienes, o qué, somos, Osidoro?. ¿Seres soberbios?.
-Es más fácil saber que no somos. No soy una piedra, ní un olivo, ní un buey. Somos algo distinto, un ser que no se entiende como un trozo de carne, sin más, o que haya nacido sin responder a un plan superior, que desconozco -lo que no demuestra su inexistencia, que no me creo tan listo-, pero que de algún modo rige el kosmos. Creo, dijo mirando a su alrededor, que me rodea algo muy complejo; algo que no puede funcionar sin un orden. Y algún origen tiene que tener...
En resumen, como dijo Sócrates, sólo se que no se nada. Como todos. Y eso nos asusta. Porque lo que se y de lo que estoy seguro, es que soy mortal; y como tal debo de ser humilde. Y para ser humilde no debo valorar lo que ha sido creado, estableciendo categorías, purezas o dignidades.
Se mantuvo en silencio unos momentos y continuó..
-Y cuando estamos asustados, nuestra primera reacción suele ser intentar ignorar lo incomprensible. Luego lo interpretamos, como hago en el teatro, de modo que podamos entenderlo. Y lo que resulta tiene poco que ver con lo que verdaderamente era.
-¿Así que la virginidad nos asusta?, le pregunté
-Claro, como las mujeres; por eso las adulamos, buscando conquistarlas y luego las atacamos. Pero rara vez fundimos nuestro espíritu con el suyo, completando el ser único. Eso exige un acto de fe, creador, de plena entrega, confiando ciegamente en el futuro, propio de un ser humilde que sabe de sus pocas fuerzas y acepta las consecuencias vitales de su existencia.
Por contra, un soberbio pretende imponerse. Califica que es válido y que perverso. Cree que sabe y, paradójicamente, se desconoce a si mismo. En realidad, la soberbia es la reacción del cobarde ante la Vida.

Reanudamos la marcha y pasamos por el lugar, inmediato al Erecteíon, donde estuvo el templo dedicado a Atenea Polías -patrona de la ciudad- y cuyo culto acoge aquel, pues del antiguo apenas quedan sus cimientos -levantados directamente sobre roca-, ya que fue destruido por los persas. Es el templo jónico griego más grandioso, edificado para reconstruir el destruido por los persas en los años 480 y 479 a.C; fue dedicado al culto de Poseidón y Atenea, asociados a Erecteo.

-Dicen, comenté, que el Erecteíon es una copia de la casa de Erecteo, según la describe Homero.
-¿Erecteo?, contestó Osidoro; ¿quién es ese?.
-Un héroe antiguo, fundador de Atenas, que algunos identifican con Poseidón y que fue uno de nuestros primeros reyes; introdujo el culto a Atenea y puso en marcha las Panateneas. Se dice que fue fulminado por Poseidón y enterrado en el lugar de la Acrópolis donde se alza el Erecteion.

Vista actual del Erecteíon con el Pórtico de las Cariátides en primer plano

-Observa que su pórtico principal está orientado hacia el camino sagrado de Eleusis y que al construirlo se respetaron los signos de la controversia que libraron Poseidón y Atenea por el Ática, expliqué.
Zeus prometió el Ática a aquel dios que otorgase a la ciudad algo que la beneficiase en mayor medida. En el lado izquierdo del propileo puedes ver tres orificios en la roca que son las huellas que dejó el tridente de Poseidón cuando lo clavó en ella para hacer brotar un manantial de agua marina y junto a la pequeña entrada que hay más allá puedes ver el olivo que plantó Atenea.
Poseidón estaba solo cuando lo hizo y no pudo probar que el agua había brotado gracias a él, mientras que Cécrope testificó ante el tribunal de los dioses en favor de Atenea, manifestando que el olivo crecía porque ella lo dispuso. Los dioses creyeron a Atenea y dictaminaron, además, que el olivo resultaba más beneficioso, ya que el agua salada ní podía beberse ní usarse para regar los campos, por lo que otorgaron el Ática a Atenea, en cuyo gobierno sería ayudada por Cécrope, como premio a su testimonio.

Fue la última construcción realizada en la Acrópolis. El Erecteíon es un unicum, un templó jónico de modelo especial, cuyo arquitecto, Mnesiklés, vuelve a encontrarse con graves dificultades impuestas por la topografía y por los vestigios de viejos santuarios relacionados con los genios de la Acrópolis, como los de Cécrope, Erecteo y el de la diosa Atenea; es el sucesor del antiguo templo de Atenea Polias erigido por los Pisistrátidas, cuyas anomalías en planta evoca y repite.
Mnesiklés da otra lección sobre la composición de un complejo arquitectónico al integrar varios cuerpos en distintos planos y con dificultades mayores, sí cabe, que en los Propíleos. El núcleo o parte principal está precedido por un pronaos hexástilo que incluye el recinto de culto de Atenea Polias, incomunicado de otros tres colocados a su espalda y dedicados a Poseidón-Erecteo, a Hefaistos y a los ancestros míticos.
A un nivel inferior se le adosa un pórtico tetrástilo, por el lado opuesto una fachada plana con columnata incrustada en el muro a gran altura y por el costado el famoso Pórtico de Las Cariátides, relacionadas con el taller de Alkamenes.
Se trata, en conclusión, de un edificio construido sin axialidad ni simetría, con cambios permanentes en el sistema de proporciones y en el lenguaje formal, lo que hace que su carácter sea aún más atrevido y evolucionado que el de los Propíleos. A una fábrica arquitectónica tan bien resuelta se añadió la decoración plástica más fina, primorosa, rica y elegante de la arquitectura griega.
Así, por ejemplo, dinteles y marcos de las puertas están labrados en mármol imitando el trabajo de carpintería, las molduras y cenefas con motivos vegetales evocan la técnica del marfil y las figuras de mármol blanco esculpidas en el friso resaltan sobre el fondo de piedra oscura de Eleusis.

Plano de planta del Erecteíon

El Erecteión es un templo hexástilo cuya cella está dividida en tres partes: una dedicada a Atenea y la Serpiente de la Acrópolis, en recuerdo de Cécrope, a quien se consideraba un hombre serpiente; otra a Poseidón, en la que tal vez existió una cisterna para la sal marina de este dios; y la tercera en la que se veneraba a Erecteo.
En la principal se custodiaba la vieja estatua de Atenea, la Xóana, hecha con madera de olivo; ante la diosa ardía la famosa Llama Eterna en la lámpara obra del escultor Calímaco. La cella, de forma rectangular, mide 20,03 x 11,21 metros y cuenta con esbeltas columnas jónicas.
Como continuación natural de esta, pero sin comunicación -como se explicó-, se abren tres vestíbulos que contienen los altares de Poseidón, del legendario Erecteo, de Hefaistos y de Butos, un héroe local.
La pequeña entrada junto a ellos conducía al témenos -palabra griega que significa campo consagrado a una divinidad- de la ninfa Pandroso - hija de Cécrope-, el Pandroseio, donde crecía el olivo sagrado de la diosa Atenea (el árbol que podemos observar actualmente fue plantado en 1917). Desde aquí, una escalera lleva a la tumba de Cécrope, el mítico rey de Atenas, situada justo bajo el límite del Erecteíon.
Anexo a esta construcción, pero situado en un plano inferior para adaptarse a un desnivel del terreno de aproximadamente tres metros, se abre un pórtico con cuatro columnas jónicas en la fachada y dos en los laterales. Aquí se encuentra la bóveda que, con probabilidad, alojaba a la serpiente tutelar: la Serpiente Sacra de Erecteo, a la que los atenienses ofrecían cada mes tortas de miel.

-¿No crees Osidoro que con unas proporciones tan estilizadas, la esbeltez de sus columnas y la delicadeza de sus esculturas, tiene algo de femenino?; por contra, el Partenón, que vemos desde aquí, da una impresión de robusta solidez que, en cierto sentido, podría tomarse como prototipo de masculinidad.

Fíjate en la decoración jónica de la puerta, a través de la que se accede desde el pórtico al templo principal; ¡es espléndida!. Y en la decoración esculpida del friso que rodea el edificio principal y el pórtico más al norte..; ¡lástima que el de las Cariátides no la tenga!. ¡Y qué decir del mármol que decora el techo!; por cierto, ¿ves esa abertura que hay en él?.. Nadie se ha atrevido a cerrarla, ya que se dice que la causó un rayo que Zeus dirigió a Erecteo.

Pórtico del Erecteíon, con techo de placas de mármol

-Vayamos hacia la entrada que está junto al Pórtico de las Cariátides, propuse; es la más famosa, por lo que es donde se muestran los objetos sagrados cuando la ocasión lo merece. Así podemos contemplar alguna estatua o vestido de los dioses.
Está dedicado a Pandrosia, hija de Cécrope, y es obra de Calimacos, discípulo de Fidias y guarda la tumba de Cécrope. Observa, continué, que en lugar de columnas presenta seis figuras femeninas de casi 8 pies de altura (unos 2,30 metros).

Vista general; a nuestra derecha, el Pórtico de las Cariátides

Vitrubio les dio el nombre de Cariátides porque las jóvenes que posaron como modelos provenían de Carie, una ciudad cercana a Esparta. Visten túnicas jónicas y llevan sobre la cabeza un cesto que actúa como capitel.
La segunda koré (muchacha) de la izquierda fue substraida por Lord Elgin y en su lugar se ha colocado una copia de yeso. En la actualidad, las cinco Cariátides restantes son también copias; sus originales se conservan en el Museo de la Acrópolis para protegerlos de la contaminación atmosférica.
Faltan las manos de las Cariátides, por lo que sólo cabe suponer que la izquierda sujetaría probablemente la vestimenta y la derecha algún objeto de los usados en el culto. La cabeza no soporta directamente la cornisa, sino que entre ambas se sitúa un "cesto" esculpido que distribuye eficazmente las cargas arquitectónicas.



La Tribuna-Pórtico de las Cariátides es una de las obras de la Edad de Oro griega, tanto arquitectónicas como escultóricas, más comúnmente reconocidas por su exquisitez formal. Seis jóvenes doncellas, talladas en mármol pentélico a mayor tamaño que el natural, vestidas con vaporosos peplos, cuyos sinuosos pliegues realzan sus formas anatómicas, sostienen sobre sus cabezas la cornisa de la “próstasis” o porche, que sobresale del ala meridional del templo.
Perfectamente integradas en la estructura arquitectónica del edificio y respondiendo al cien por cien a su estilo jónico, orientan su mirada hacia el Partenón y hacia el camino procesional que conducía al mismo: la Vía Sacra.

El perfil del
Erecteíon, y el de los templos jónicos en general, supera en verticalidad al de los templos de estilo dórico. Su canon de proporciones es totalmente distinto. Las columnas son más delgadas y están provistas de basas trabajadas con molduras que se apoyan en un estilóbato, confiriendo al alzado del edificio un aspecto más etéreo.
Las estrías de los fustes no moldean las cortantes aristas características de las columnas dóricas, sino que consisten en finas acanaladuras enmarcadas por cantos romos. Los capiteles son fácilmente discernibles por sus típicos pares de volutas en espiral y están enriquecidos con otros adornos, como el astrágalo y un delicado equino de ovas y dardos. El ábaco es más plano. Los capiteles jónicos de doble voluta que rematan las columnas del Erecteíon están considerados como los más bellos entre los producidos en Grecia.

Capitel jónico de doble voluta del Erecteíon

El entablamento se divide, al igual que en el dórico, en arquitrabe, friso y cornisa, pero todos estos elementos son mucho más ligeros en conjunto y detalles. El friso, en lugar de estar entrecortado con triglifos y metopas, corre a todo lo ancho del frontispicio y se adorna con una sucesión ininterrumpida de relieves figurativos describiendo temas de la mitología helénica.

Cuando estaba a medio acabar, su construcción fue súbitamente interrumpida, a causa quizá de la desastrosa expedición ateniense a Sicilia (415 - 413 a.C.), pero fue reemprendida en 409 y el templo se completó en 406 a C. La reconstrucción de la Acrópolis llegó a su término dos años más tarde, aunque fue entonces cuando se produjo la derrota definitiva de Atenas en la Guerra del Peloponeso, y en años posteriores sólo se añadieron edificios secundarios.
El templo sufrió varios incendios y fue restaurado antes de ser transformado en una iglesia cristiana en el siglo VI d. C. Cuando la Acrópolis se convirtió en manos de los turcos en una fortaleza, el Erecteíon sirvió para alojar el harem del jefe militar.

-Bien amigo, creo que es hora de que nos acerquemos a la gran maravilla.. Como ves, está a dos pasos. Vayamos en silencio, inmersos en nuestros pensamientos, preparándonos para comprobar que, aún siendo pequeños -muy pequeños-, realizamos grandes obras.
Recorrimos el corto espacio que separa el Erecteíon del Partenon. El sol mediterráneo iluminaba el lugar, realzando lo que los hombres habían construido y, a la vez, empequeñeciéndolo ante la maravilla de la Luz.
-Ante ti, Osidoro, el Partenón, hoy está considerado como la obra maestra del arte griego el templo de Atenea Partenos; ¿sabes?, en este mismo lugar se alzó en tiempos el Hecatómpedon, dedicado también a Atenea Virginal. Estamos en un lugar que los atenienses han sentido sagrado siempre.

Vista aérea del Heraion de Samos, primer hecatompedón

Conocemos las fechas en que se construyó el Partenón por inscripciones en la propia obra que fijan su comienzo en el año 448-447 a.C. y el final en el 438-432 a.C., lapso de tiempo brevísimo cuando se piensa en la magnitud de lo realizado. Las fuentes que están a nuestra disposición mencionan como arquitectos a Iktinos y Kallíkrates, aunque Vitrubio cita también a Karpion, quien se desvanece en la Historia. Las ideas básicas del proyecto las aporta Iktinos, un arquitecto genial que escribió un libro, desgraciadamente perdido, sobre las teorías desarrolladas en la construcción del Partenón. Posiblemente fueron supervisados e influidos por Fidias, pues en realidad el templo no es otra cosa que la morada de una obra de este.
Su idea de lo que es un templo dórico y de cómo se modela el espacio se aprecia cuando comparamos el Partenón con el
Templo de Zeus en Olimpia y con el llamado Prepartenón, un templo dórico hexástilo que los persas arrasaron durante la 2ª Guerra Médica y del que sabemos que estaba en construcción en 480 a.C.

Réplica a tamaño real en Nashville USA

El parangón demuestra que el Partenón es más monumental, más cerrado y más compacto, aunque extreme la finura y la delicadeza de sus elementos constructivos. Respecto al canon dórico de Olimpia se observa que la ampliación de la perístasis (8 x 17) y la considerable ampliación de la cella, van en detrimento de la anchura del pasillo existente entre ambas y denotan un nuevo sentido del espacio, pues el conjunto resulta más grandioso y unitario. De hecho, la amplitud y la espaciosidad del Partenón se perciben desde fuera y desde dentro, dada la perfecta conjunción e interdependencia de exterior e interior.

Plano de planta

La planta es la de un templo octástilo y anfipróstilo, cuyas columnas se encuentran más próximas entre sí y hacia la cella, con la natural repercusión en los espacios interiores. Por su parte, el nuevo sentido del espacio, que modifica sensiblemente las proporciones de la cella, es una novedad importantísima, cuya causa primordial es la colosalidad de la estatua en oro y marfil de Atenea Partenos -forjada con las armas fundidas de los persas derrotados, armada con casco dorado y pectoral, con espada y con escudo-, que tiene absorto a Fidias durante el proceso constructivo.

Vista del interior de la reconstrucción del Partenón en Nashville

El basamento de la estatua, que se conserva in situ, es monumental; exigía una anchura enorme, de ahí la necesidad de ampliar la cella. Se trata, pues, de una solicitud de Fidias a Iktinos, ante la necesidad de un escenario adecuado para el coloso de casi 12 m que fue la Atenea Partenos. Fue llevada a Constantinopla en algún momento y allí desapareció.

Corte transversal

Por idéntico motivo, en lugar de una cella de tres naves con doble columnata paralela, las columnas se curvan en forma de U por la parte posterior de la nave central para ubicar la estatua de Atenea, como sí se tratara de un nicho. Fue una solución revolucionaria, cuya influencia se dejó sentir inmediatamente.

Estructura general

Está asentado sobre un basamento de tres peldaños rodeado por una columnata exterior con ocho columnas dóricas en las fachadas este y oeste y 17 columnas a lo largo. El templo ocupa una superficie de 69,54 metros por 30,87 metros y las columnas alcanzan una altura de 10,43 metros, estando ensanchadas en el centro para corregir el efecto óptico de las líneas horizontales.

Frente a estas novedades inesperadas existen en el Partenón peculiaridades que no son originalidad del proyecto arquitectónico, sino consecuencia o adaptación de tradiciones ancestrales. Así, por ejemplo, la división de la cella en dos espacios desiguales y la introducción de rasgos jónicos en un templo dórico -el friso que recorre los muros de la cella y las cuatro columnas jónicas de la menor de las dos estancias en que queda dividida la cella- deben considerarse rasgos heredados del Prepartenón e incluso del llamado Templo Dörpfeld de época Pisistrátida.

Hay en el Partenón refinamientos casi imperceptibles, pero de extraordinaria eficacia a la hora de darle ese carácter vital de músculo activo tantas veces señalado. Son las llamadas correcciones ópticas, que en sí mismas no son novedad, aunque la tiene en grado sumo la manera de interpretarlas o hacerlas valer.
Se persigue con ellas una estudiada contraposición en los miembros del orden arquitectónico según la función ejercida, a partir de la que se obtiene una perfecta compensación de efectos visuales; algo así como la versión arquitectónica del contraposto escultórico, dice Gruben. Como sobresalientes hay que citar el mayor grosor de las columnas laterales respecto al de las centrales, para neutralizar la impresión de adelgazamiento provocada por la intensidad de la luz en las esquinas, así como la inclinación hacia dentro de todas las columnas.

Percepción visual

Realidad construida

Percepción visual, sin corrección

En segundo lugar, la contracción de las metopas propagada desde el centro; es decir, la anchura de las metopas disminuye progresiva e imperceptiblemente a partir del centro, de manera que se evita el cambio brusco de dimensiones, siendo más anchas sólo las dos últimas metopas de cada lado.

Por último y principalísimo, la curvatura de todos los elementos horizontales, desde las gradas del estilobato al entablamento. A consecuencia de la curvatura y de las líneas de fuga, siempre verticales, los bloques de mármol no son rectangulares sino trapezoidales; cada uno de ellos hubo de ser cortado y tallado individualmente, detalle que merece ser tenido en cuenta para aquilatar la dificultad y calidad del trabajo. El ensamblaje tan cuidado como armonioso de todos estos pormenores es lo que hace distinto al Partenón.

Las columnas sustentan el arquitrabe y el friso, que está decorado con 92 metopas; las exteriores estaban parcialmente forradas de piezas de hierro pulido, lo que producía un intenso reflejo dorado al ser iluminadas por el sol, visible a mucha distancia mar adentro.

Realizado en su totalidad en mármol pentélico, que carece de vetas y proporciona cierto tono rosado, consigue unos efectos cromáticos sorprendentes, debidos a su calidad inigualable, ya que su transparencia y blancura definen el núcleo de la obra. Triglifos, mútulos y reglas iban pintados de azul, como es frecuente en los elementos verticales, mientras la taenia o moldura lisa, la banda que corre por debajo de los triglifos y el listel superpuesto a ellos, iban decorados con un meandro datado sobre fondo rojo, como si fuera el motivo tejido en una cinta o en un galón.

Recreación informática de la decoración interior

El acasetonado del techo quedaba enmarcado por motivos vegetales, ocupado el centro por una palmeta exquisitamente dibujada sobre fondo azul. La decoración escultórica iba lógicamente policromada, tanto en las metopas del friso dórico, como el friso jónico y los frontones.

Su decoración, en sus días de gloria sumaba noventa y dos metopas (catorce en los frentes occidental y oriental, y treinta y dos en cada uno de los lados largos), ciento cincuenta y nueve metros de friso ininterrumpido y cincuenta esculturas de bulto redondo en los frontones.

Metopa con la representación de un centauro y un lapita
Museo Británico

Las metopas estaban ubicadas alrededor del edificio, sobre la fila exterior de columnas y representaban varias batallas míticas. Describían en el lado norte la Toma de Troya o Iliupersis, referencia mítica al doble saqueo de Atenas por los persas; la Centauromaquia, estaba situada al sur de Partenón y simbolizaba la victoria de los griegos y los atenienses contra los bárbaros, de la civilización frente al caos, tras terribles esfuerzos y sacrificios; la Amazonomaquia, en la parte oeste, insistía en el mismo tema de la victoria del helenismo liderado por Atenas frente a los bárbaros; y la Centauromaquia, al este, relataba en imágenes la mayor de las batallas libradas entre las fuerzas del orden y la justicia contra la oscuridad y el caos.
Las metopas mostraban a Atenas campeona del Helenismo y la Civilización, como el poder benéfico que se opone al caos y a la barbarie. Eran esculturas individuales en altorrelieve y había 92 metopas, 32 en cada lado y 14 en cada extremo; cada una estaba separada de su vecina por un simple adorno arquitectónico llamado tríglifo.

Las mejor conservadas pertenecen al lado sur y las del norte han podido ser reconstruidas gracias a los dibujos de Carrei. Se pueden apreciar algunas diferencias entre ellas, pues algunas uniones están mejor conseguidas que otras, quizás por ser de distintas personas o tal vez por el simple paso del tiempo. Pero todas las figuras son de un canon alargado, muy dinámicas y casi de bulto redondo. Se piensa que podría haber plantillas, posiblemente dibujadas por Fidias, que servían de modelo para después plasmarlas en la piedra, ya que todas son composiciones muy parecidas.


El friso, un elemento jónico incluido en un templo dórico, permite, a diferencia de las metopas, el desarrollo pleno de la libertad en el espacio y en la expresión. El friso sintetiza la gran Procesión de las Grandes Panateneas que tenía lugar cada cuatro años. Aquí es el propio pueblo ateniense el sujeto de la obra artística, sin distinción de ricos o pobres; el demos en su conjunto, al lado de los metecos, en pleno y gozoso movimiento, en la alegría de la fiesta. El friso plasmaba la plenitud ateniense y proclamaba la fe en su diosa y en el destino de su ciudad. Representaba el triunfo de la democracia, el único régimen político capaz de desplegar la inteligencia y las virtudes que residen en todo hombre.

Alma-Tadema nos presenta -tomando como fuente las "Vidas" de Plutarco- el momento de la exhibición del recién concluido friso de las Panateneas del Partenón por parte del escultor Fidias a Pericles y su amante, amor y amada, la hetaira Aspasia

Los frontones fueron realizados entre el 438/437 y el 434/433 a.C. En ellos Atenas y Atenea se funden. El occidental representaba la disputa entre Atenea y Poseidón, un mito que había tenido lugar en la propia acrópolis, en el Erecteo. La composición exaltaba a Atenea y mostraba las bases de la misma Atenas: el poder marítimo y la riqueza del Ática. El frontón oriental narraba el nacimiento de Atenea en el Olimpo; en él, del mismo modo que el surgimiento de Atenea provocaba la admiración de los demás dioses, así la emergencia de Atenas movía la admiración en toda Grecia.

Nacimiento de Atenea

Su ejecución es parecida a la de las metopas, pues parecen esculturas de bulto redondo; rompen con la típica representación de los frontones, donde el ángulo superior del triángulo coincidía con la figura principal -la cima del frontón- pues su composición es simétrica, con dos figuras en formas de V (como en Atenea y Marsias). Además, las figuras aparecen ahora vestidas y antes estaban desnudas.

Disputa entre Atenea y Poseidón

Finalmente, Fidias depositó en la cella del Partenón la estatua crisoelefantina de Atenea de 12 metros de altura y 1.140 kg de oro y marfil. Construirlo había costado 469 talentos (1 talento era lo que costaba una trirreme arranchada, que era el barco de guerra más avanzado de la época y, también, el importe del salario mensual de toda su tripulación. El P.I.B. anual de la ciudad de Atenas se estima que ascendía a 1000 talentos). Y para terminar, el conjunto se desarrolla matemáticamente sobre el número 8, que se aplica a ciertas dimensiones para obtener las restantes; así, la altura de las columnas es ocho veces el diámetro de su base. Pero esto es otra historia…

-Impresiona, comentó Osidoro.
-Es cierto, contesté. Ante la diosa, dentro del Partenon, se siente uno pequeño; aunque.., templo y estatua no dejan de ser sólo una obra humana.
Vayamos hacia el norte de la Acrópolis, continué; desde allí veremos Atenas y te explicaré las Panateneas.....

(Continúa en "Un viaje clásico " (y III - Panateneas)

domingo, 10 de junio de 2007

Un viaje clásico ( I - Acropolis: Propileos y Atenea Nike)

"Pareces ἰδιώτης -idiota-", contestó Osidoro ''El Ibero'' mirándome con fijeza; era este un notable actor de teatro, intérprete habitual de las comedias satíricas que tanto me gustaban. "Sólo lo parezco, respondí; no has vivido lo suficiente en nuestra tierra y como meteco no participas en nuestro demokratos -δημοκρατία-. Atiende...."
En Atenas, el poder reside en la Ekklesía o asamblea de ciudadanos, que delibera sobre lo que a todos nos atañe, vota las propuestas que se le presentan y elige anualmente a nuestros Magistrados. Pero para limitar su poder, se elige cada año por sorteo entre todos sus miembros el Consejo de los Quinientos, al que llamamos Bulé y que se compone de Pritanías, que son grupos de 50 consejeros que dirigen en realidad los asuntos públicos, proponen leyes a la Asamblea y administran a los Magistrados y al Ejército.


A los Magistrados se les confieren poderes judiciales, religiosos y militares. Su labor es tan importante que tienen que pasar una prueba de honradez antes de asumir su cargo y al cesar deben rendir cuentas a la Asamblea. Ya te he hablado antes de algunos de ellos, como los Arcontes -que asumen todo deber y renuncian a su derecho- y los Estrategos.

"Participo en los asuntos públicos, pero pienso, como Gorgias, que la realidad es extraña a lo que conocemos", seguí, "por lo que estoy desengañado del ambiente que me rodea, he perdido mis ilusiones y dejado de creer en quienes nos dirigen, por lo que si, puedo parecer idiota.
Dentro de poco Atenas celebrará las Panateneas. No hay mejor momento para comprender la realidad de los pueblos que cuando pretenden mostrar lo más brillante de si mismos; se exhiben y, a veces, aparecen desnudos. Te explicaré la Procesión del Peplo, pues como meteco sólo puedes ir en su final, y así cuando la vivas, tú, un actor, podrás ser espectador y apreciar la realidad de la obra..".

Después de levantarme al amanecer del día siguiente, como cualquier ateniense, y hacer algunos ejercicios gimnásticos, me encontré con Osidoro junto al pozo de la casa. Nos lavamos, desayunamos como todos los días unos trozos de pan de cebada mojados en vino, a los que añadí unas aceitunas e iniciamos el camino...

Situación de la Acropolis en el área de Atenas

La Acropolis no estaba lejos, pues desde el Ágora había algo menos de dos estadios (*) y medio de distancia y al comenzar el día no hacia calor. Mientras caminábamos, le hablé a Osidoro de los tiempos antiguos..
Ya ves –dije señalándola- que está más alta que Atenas, alrededor de medio estadio, y es una fortaleza natural pues todo su contorno son precipicios, excepto en su extremo oeste donde están los Propileos por los que se accede al recinto.
Esa es posiblemente la razón por la que los primeros soberanos de Atenas establecieron allí su residencia y por la que se erigieron en el mismo lugar los templos de nuestras diosas tutelares, dije. Osidoro sonrió.. Le interrogué con la mirada y comentó como quien no quiere la cosa: Es curioso; le pedís protección a una diosa, a una mujer, mientras mantenéis a las vuestras en el gineceo, dedicadas a trabajar y a parir, y os dedicáis a las hetairas.. Le miré con sorna y contesté: Es que las diosas están en el Olimpo, a lo que están, y aquí en Atenas, cada uno está también a lo que está.

Las inscripciones en las numerosas ofrendas hechas en los santuarios -como las Korai , otras figurillas y floreros- indican que el culto a la diosa Atenea, como patrona de la ciudad, fue establecido en la Acrópolis desde el Periodo Arcaico (650-480 a.C.), construyéndose un gran templo dedicado a Atenea Polias, sobre un primer templo dórico más antiguo, en los tiempos de Solón, Pisístrato y Clístenes.
Los persas destruyeron la Acrópolis (~ 480 a.C.) durante la 2ª Guerra Médica, lo que obligó a reconstruirla durante el Período Clásico (450-330 a.C.). En concreto, se erigieron sobre las ruinas tres templos, dedicados a Atenea Partenos -el Partenón, construido entre 447 y 438 a.C.-, a Atenea Polias -levantado hacia el 529 a.C. cerca del Erecteíon, construido cuando muere Pericles en 429 a.C. y finalizado hacia 406 a.C.- y a Atenea Apteros -el de la Niké, entre 449 y 424 a.C, aunque sus relieves suelen datarse en 410 a.C.-. Los Propileos fueron construidos entre 437 y 431 a.C., momento en que se interrumpieron las obras al haberse declarado las Guerras del Peloponeso, por lo que quedaron inacabados.
Los monumentos de la Acropolis reflejan las fases sucesivas de la historia de Atenas. Los que vemos hoy fueron erigidos a instancias de Pericles, aprovechando el genio de arquitectos como Iktinos, Mnesikles y Kalikrates, y el arte maravilloso del escultor Fidias, inspirador del conjunto.

Mira Osidoro, ya estamos cerca, le dije mientras señalaba al frente, hacia la los Propileos en la entrada ..

Litografía que recrea el aspecto general de la Acrópolis

Después de superar la Puerta de la Beulé -descubierta por el arqueólogo francés Ernest Beulé en 1852, está compuesta por dos torres de 9 metros de altura que flanquean la puerta fortificada, construidas en el siglo II por orden de Flavio Septimio en la ladera de la meseta-, ascendimos despacio por una imponente rampa, que superaba un desnivel de 84 pies (venticinco metros) en una distancia de 270 (ochenta metros), que terminaba en los Propíleos y tenía la misma pendiente que la parte más empinada de la Vía Panatenaica.
¿Te parece que admiremos el paisaje?, dije mientras me detenía y volvía la vista hacia la ciudad. Osidoro se situó junto a mí y mirando hacia el horizonte musitó: Esta cuesta es incompatible con tu apetito; te gustan demasiado los higos… ¿Insinúas algo?, respondí. Un actor nunca insinúa, dijo, sólo traduce al personaje; además, estaba acordándome de las dos hetairas con las que estuvimos ayer. Durante unos instantes guardé silencio, recordando las miradas profundas, intensas, de ambas mujeres. ¡Qué ojos!, suspiré..
Luego, me volví hacia los Propíleos y reanudé la marcha. La rampa tenía casi 68 pies de anchura (20 metros) y estaba escalonada para facilitar el tránsito de los animales destinados al sacrificio. Pasaba, finalmente, entre las columnas centrales del edificio, que estaban más separadas entre sí que las restantes, para permitir un cómodo acceso.

Los Propíleos -nombre que significa antepuertas- estaban al final de la cuesta de la Vía Panatenaica que penetraba en la Acrópolis, por la que discurría la procesión anual que honraba a Atenea. Esta construcción, de carácter monumental, se encuentra en el extremo oeste de la meseta, lugar donde Pericles encargó al arquitecto Mnesiklés que realizase un nuevo acceso sobre los restos de los edificios que fueron levantados en época de Pisístrato.
Mnesiklés tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades, entre las que destacaba el fuerte declive de la entrada a la ciudadela micénica y los numerosos santuarios que existían: el de Atenea Higia, el de Artemisa Brauronia y el más famoso, el de la Niké Apteros. El proyecto los englobaba a todos, integrándolos en la entrada o presentándolos como pequeños templos aislados, de modo que no rompieran el conjunto.
El arquitecto supo resolver magistralmente el problema de la topografía. Dos terrazas superpuestas, divididas por un corredor transversal con columnas jónicas, daban lugar a cuatro estancias rectangulares, de las que la del norte corresponde a la famosa Pinacoteca, lugar donde se guardaban las obras de arte que no se empleaban en los templos.
La idea de disponer de un edificio de acceso a la Acrópolis tiene un precedente en el Templo de Aphaia en Egina, aunque a una escala más modesta. Mnesiklés hubo de salvar tanto los problemas topográficos citados como la necesidad de respetar el muro sagrado de la Acrópolis, conocido como el Pelárgikon.
Cumplían simultáneamente las funciones de pórtico y vestíbulo, y se concibieron como un espacio estratégico-defensivo, lo que era lógico al ser el único punto del perímetro donde existía una solución de continuidad en la fortaleza natural.


Planta de Los Propíleos

Los Propíleos aparecían frontalmente como un templo próstilo y hexástilo, dispuesto en dos niveles y constituido por un edificio central de forma rectangular, dividido en su interior en dos Stoas -pórticos- por muros transversales en los que se abrían cinco puertas. En la extremidad Sur del Pórtico Oriental se alzaba una estatua de Atenea Higia, protectora de la salud, mandada realizar por Pericles para agradecer la curación del mejor de los artesanos que trabajaban allí, que había resultado herido.
Los dos Pórticos, que desarrollaban las alas del conjunto en los laterales norte y sur, estaban concebidos para permitir el acceso a dos estancias, de las cuales solamente se llegaría a construir la correspondiente a la del norte, que cumplía las funciones de Pinacoteca, aunque ignoramos sí contenía frescos o cuadros colgados en las paredes y tampoco conocemos a los autores, ya que Pausanias sólo menciona una obra de
Polignoto de Tasos: “Aquiles en Escira”. En esta sala existen restos de bancos, quizá para el descanso de los visitantes o quizá para contemplar las obras con más comodidad.
Finalmente, tampoco fueron erigidas las otras dos estancias proyectadas en el ala este. Fue muy novedosa la solución constructiva de estas alas, situadas más bajas que la fachada principal, pues era la primera vez que un edificio rompía el concepto de volumen único del dórico clásico. Además, a través del ala sur se podía acceder al templo de la Niké Apteros o de Atenea Niké.
El arquitecto tuvo muy en cuenta la lección magistral del Partenón, ya acabado, pues construyó las fachadas y los pórticos laterales en orden dórico, con un cuerpo central de seis columnas, y el corredor interior, que constituye el acceso propiamente dicho, en orden jónico.
La calzada de entrada discurría entre dos columnatas jónicas de tres columnas a cada lado, antes de llegar a la fachada trasera, donde se dividía en tres naves separadas mediante columnas, lo que permitía distribuir ágilmente el flujo de entrada. Los visitantes que subían por los escalones de la calzada se encontraban con cinco peldaños para llegar a la columnata interna y otros cinco más para salir al pórtico trasero.
Sus muros son de sillares almohadillados y su paramento, en especial en la esquina suroeste, presenta un acabado imperfecto. Los arquitrabes estaban reforzados con vigas de hierro, que era una solución constructiva que se adelantaba muchísimo a su tiempo. Fueron construidos, como todas las edificaciones a las que nos referiremos, en mármol blanco pentélico extraído de la cantera del Pentelikón. El frontón estaba pintado en azul y con estrellas de oro. El techo y el artesonado estaban construidos totalmente en mármol.

Vista aérea actual de los Propíleos

Acceso a los Propíleos; estado actual

Vayamos primero al templo de Atenea Niké; es ese pequeño que ves junto a la Stoa sur. Se supone que está en el lugar donde el padre de Teseo, el rey Egeo, se arrojó al vacío al ver un barco de vela negra aproximarse al puerto; Teseo había prometido colocar una vela blanca en su viaje de regreso sí había logrado derrotar al Minotauro de Creta, pero se le olvidó.
Sígueme Osidoro, por aquí, a la derecha. ¿Ves el paso a través de las columnas?. Además, rodeándolo hacia el sureste, tendremos una hermosa vista tanto sobre los Odeones de Dionisios y de Herodes Atico, que tan bien conoces, como sobre el Pórtico de Eumenes.

Plano general de la Acropolis

-¡Si que es pequeñico maño!, dijo Osidoro dirigiendo su mirada hacia el templo.
-Le miré, algo molesto ante su falta de aprecio y contesté: Quizá en tu aldea tenéis uno más grande..
Penetramos en su interior y Osidoro me preguntó mirando la estatua de la diosa: La diosa Atenea Niké tiene alas que le permiten acudir rauda al combate y empentar con violencia a sus enemigos hasta alcanzar la victoria y aquí no las tiene..
-Es cierto respondí. Niké es Victoria; por eso el templo que está situado aquí, en el único acceso a la Acropolis, se encuentra bajo su advocación, pues los atenienses confían en que la diosa les protegerá y ayudará a que derrotemos a nuestros enemigos, sí es que osan asaltar los Propíleos. Cabe la posibilidad de que su situación, dominando el camino que sube desde la ciudad, se debiese a que en él se veneraba en el Periodo Arcaico a una diosa guerrera que aseguraba la victoria a los que defendían el paso. Poco a poco, con el transcurso de los siglos, el culto de esta diosa fue fusionándose con el de Atenea, que era venerada un poco más allá, en la parte alta de la meseta, por lo que finalmente se decidió que existiese un sólo templo, dedicado a una sola diosa.
-Economía de medios lo llamaría yo, comentó Osidoro
-Pero somos mortales e ignoramos los designios del Olimpo, continué; pudiera ser que Niké hubiese volado a otro lugar y no estuviese vigilante cuando la necesitásemos, por lo que los ciudadanos decidimos cortarle las alas, para que permaneciese siempre a nuestro lado. Esta es la razón de que denominemos a la diosa Atenea, Niké Apteros, la Victoria sin Alas.
-Ya, contestó Osidoro. En mi tierra actuamos más o menos igual.. Lo sacamos del templo sí hay seca y sí no trae la lluvia, ¡capucete!, p'animálo.

El templo de Atenea Niké Apteros, de orden jónico, presenta una datación problemática, aunque la mayoría de las tesis tienden a aceptar que se realizó en conmemoración de la Paz de Nicias. Estaba construido sobre un espacio considerado sagrado desde el Periodo Micénico y en el que ya se había erigido un templete y varios altares durante el Periodo Arcaico en el lugar que hoy ocupan sus restos.
El templo que conocemos dedicado a la diosa Atenea Niké fue concebido, como ya se expuso, en el año 449 a.C. por el prestigioso arquitecto Kalíkrates, uno de los constructores del Partenón, pero no pudo terminarse hasta el 424 a.C., aunque los relieves que lo adornaban suelen datarse sobre el 410 a.C.
La lentitud de su construcción podría explicarse tanto por la prioridad que se concedió al Partenón, como, una vez terminado éste, por la pérdida de poder de Pericles, que supuso relegar a un segundo plano su plan de edificación, lo que explicaría que se empleasen más de veinte años en levantarlo a pesar de sus reducidas dimensiones.
Su situación daba lugar a un paso demasiado estrecho, por lo que hubo que adaptar el diseño a las condiciones del lugar. El resultado final fue en templo de pequeñas dimensiones, que no afectó ní a la armonía clásica ní a la gracia espacial. En función de sus características, es uno de los ejemplos emblemáticos del orden jónico.

Planta templo Atenea Niké Apteros

Por su estructura, es un templo tetrástilo y anfipróstilo, con columnas de fuste monolítico. Sus pequeñas dimensiones obligaron a fundir la naos y la pronaos, cerrando el acceso al templo mediante una verja, lo que le da un aspecto de falso templo in antis; la verja lo adapta, visualmente, a la estrechez del lugar.
Tanto el vestíbulo delantero (Pronaos) como el trasero (Opistodomos) se convierten en pequeños pórticos. La Cella o sala de la diosa, es casi cuadrada (4 x 4 metros). Es, por tanto, un templo muy pequeño, de "tamaño" humano y muy armonioso en sus proporciones, en el que todas las medidas están estudiadas matemáticamente para dar sensación de esbeltez, a pesar de su escaso tamaño.
Se realizó en mármol pentélico y tiene unas dimensiones de 8 m de alto, sobre una plataforma escalonada o krepidoma, por 8,2 de largo, y sus columnas, compuestas de basa, fuste monolítico con acanaladuras de ángulos matados y capitel con volutas, tienen 4 m. de altura.

Recreación

Las paredes de la cella no tienen decoración, excepto el muro este, que presenta dos pilares rectangulares. El entablamento, que se apoya en los pórticos y en las paredes de la cella, consta de un arquitrabe jónico con tres bandas, un friso corrido que tuvo una decoración mitológica alusiva a las Guerras Médicas y una cornisa, sobre la que se encuentran los frontones dedicados a Atenea.
El parapeto del bastión sobre el que se alza el edificio fue decorado con relieves que intentaban expresar la determinación de los atenienses a obtener una victoria que nunca llegó. Este paramento, obra de la Escuela de Fidias, muestra las principales características del artísta, como la técnica de los paños mojados (esculpidos ya al
trépano) o figuras divinas (como la propia Atenea) en acciones "cotidianas" como atarse una sandalia, que demuestran el alejamiento del idealismo del primer clasicismo.

Atenea Niké atándose una sandalia

La autoría de los relieves sigue estando en discusión, pues se aprecia la intervención de varios artistas desconocidos. El friso del templo, que representa a Atenea, Zeus y Poseidón ayudando a los atenienses, es sin duda un intento de elevar la moral de la ciudad, que en aquellos años estaba sumida en otra contienda que acabaría perdiendo, la Guerra del Peloponeso.


Restos del friso

Sin embargo, se atribuye a Calímaco la balaustrada de tres de los cuatro lados del templo, realizada a finales del s. V a.C. Es preciso recordar que una leyenda le designa como el “padre” del capitel corintio. Según la misma, un día deseó esculpir la imagen de una muchacha muy bella que paseaba con un cesto de verdura en la cabeza, pero sólo tuvo tiempo de esbozar el cesto antes de perderla de vista… Realizó, así, un capitel en forma de cesto o campana invertida, con una doble fila de hojas de acanto y caulículos (hélices) en las esquinas.

Estado actual


Continúa en "Un viaje clásico ( II )"

(*) Estadio:(Stádion) Representa una medida de longitud, o más propiamente de carrera. Equivale a 600 pies áticos, que son 177,6 metros (cada pie, 0,296 m). Correspondería a la longitud que se puede resistir corriendo equipado y a toda velocidad, sin pararse a descansar.

sábado, 9 de junio de 2007

¡Música, música!


Nairi Grigorian


Interpretando a Bach, en su estudio, hace unos días..


Medtner, Sonata Reminiszenza opus 38
Italia, 2005