Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes

viernes, 13 de mayo de 2016

Muerte

He visto muertos; gracias a Dios muchísimos menos de los que vio mi padre. A mi edad, ya presencié en directo como se fueron todos mis mayores. Y alguno de mis iguales. Morir sentado en un sillón, vestido cual caballero inglés, bebiendo su mejor licor durante dos días, sin moverse, esperando que llegase la que tan bien conocía. Morir metiéndose el revólver en la boca y no aguantar más. Morir asesinado por una bomba puesta por un fanático cobarde, que provoca que desaparezca parte del cuerpo, que se desgajen miembros, que la sangre derramada sea oscura, casi negra y pastosa, que los intestinos se arrastren por el suelo. Morir tras fallar las fuerzas y desprenderse del patín del helicóptero de rescate al que se agarran los brazos, con la boca al final desgarrada y tan vertical como la nariz, con la mitad de la barbilla a la altura de uno de los ojos, con el cráneo estallado y los sesos, blanca pasta esparcida. Morir por sorpresa, en cualquier lugar, un tiro. He visto morir.

Escuchaba una tarde a don Julián Marías decir en voz alta y clara que nos pasamos la existencia buscando seguridad, mientras que lo único seguro es que hemos nacido y que algún día, hagamos lo que hagamos -pobres diablos-, moriremos. Morir no es difícil. Físicamente cuestión de casi nada. Lo difícil es transitar de un lado a otro con entereza y, muchísimo más, con tranquilidad; y lo es porque no estamos seguros de que pasa y pasará. Por mucha fe que creamos sentir y quizá en la misma proporción, nos inundan las dudas; quien ha estado cerca por si mismo sabe que antes es gratis mantener lo que sea, pero cuando llega el momento no mantienes más que el miedo. Nadie sabe. Nadie supo nunca. Nadie sabrá.  

Ví al padre, mi amigo y compañero, acompañar a su hijo muerto. Sereno, como siempre fue su estilo; "cuando uno ha gastado toda la munición y no hay otra, solo queda aceptar e ir tranquilo". He visto hace poco, en la habitación del hospital junto a la nuestra, como un compañero se entregaba a la honda soledad y se ausentaba de todos, perdida la mirada en donde solo él sabe. En fin. Ayer acompañé junto con otros a un amigo que se va .......

Me puso un SMS. Quiero verte. Sabía que su estado era terminal. Me comentó que también se lo había pedido a dos amigas comunes. Le contesté que cuando y donde quisiese; no puedo moverme de la cama, ven... Y ayer a la mañana, cuando dijo, llamamos a su puerta. Nos abrió su hermana, la que le acompaña en todos sus instantes, hambrienta de su presencia, consciente de que se agota; sonrió con suavidad, nos miraron uno a uno sus ojos grandes, y en silencio nos abrazó, uno a uno también, para recibirnos en paz, para que le entregásemos la fuerza que ahora necesita.

Él estaba en su dormitorio, en su cama, en el último lugar que ocupará en el mundo. Quieto. Su pelo, ahora ralo, cano; su barba, crecida, blanca; su cara, afilada; su cutis, pálido; sus manos, finas; su pecho, escaso; sus brazos, trazos; sus piernas y pies, enormes, tanto que a la presión se hundía la piel creando un volcán, que luego iba subiendo cual erupción de líquido retenido.

Nos fue abrazando, uno a uno. Fui el último; contemplaba... Nos abrazaba con ganas, que no con fuerza. Algo dijeron las amigas; quizá dije algo, no recuerdo nada. Nos sentamos; cual teatro griego, él, personaje principal de la mayor obra clásica que todos vivimos, ocupaba el centro del Proskenion y los demás, espectadores privilegiados de la tragedia viva, nos sentamos a su alrededor en el Koilon.

Estoy tranquilo, en paz. La Unción me ha serenado. Habíamos hablado muchas veces de lo que creíamos ambos; que nadie piense que ni él ni yo flotábamos cual San Juan de la Cruz. Somos carnales y débiles, flojitos y sin seguridad en nada. Pero, ¡sobre todo!, que nadie niegue nada ni afirme soberbio lo que nadie puede saber, estableciendo certezas conejiles desde la lejanía de la muerte. A la muerte, socios, hay que mirarla cara a cara, sentir como se acerca mientras niegas que viene a ti, oler a podrido, saborear la dulzura de la sangre, la mierda y la meada que escaparon, sentir el miedo intenso, profundo e íntimo, a ser tú el que muera un instante después, y entonces ¡callaros JODER!, que os aseguro que con coraje solo logras silencio y sin  él, niegas hasta la madre que te parió. Que estamos demasiado acostumbrados a que todo sea palabra, ideas sin completa crítica y a que el papel lo soporte todo. Y la vida es pura obra, nunca postureo ni imagen, ni mucho menos satisfacción de frustraciones.

Conversamos de como se encontraba; él ya no oía bien y se "perdía". Comentó, mirando a la ventana, lo mucho que le gustaba el sol, la luz; la luz..., casi el único placer que le llegaba de fuera. Nos dijo que comía, aunque poquito. Y que dormía bien, a pesar de que se adormilaba por el día de vez en cuando. Paciencia y paz, es lo que me queda vivo, comentó. Alguna insinuación le hice de otro momentos, que jugamos juntos hace tiempo; respondió pícaro, recordando, aunque su fuerza estaba ausente. Yo, de vez en cuando, contemplaba a los demás; sentí que todos íbamos más tarde a comprobar que, en realidad, el presente no se vive, pues vivimos recordando lo que pasamos e imaginando lo que nos espera.

Fui el primero en levantarme. Su hermana me llevó aparte; abrázame.., lo único que desconoce es el plazo que creen los médicos que le queda, alrededor de una semana. Será verdad, pensé, pero sabe ciertamente que su vida se extingue. Ella siguió..: le pregunté que donde quería estar. Me contestó que donde diese menos trabajo. Entonces respondí: estarás hasta el fin en tu cama, en tu casa, con todo aquello que te ha acompañado en cada instante. Me acompañó hacia la salida, pero antes me enseñó su despacho; contemplé el lugar en silencio, paladeando los detalles, la disposición, sintiendo que allí se habían vivido sueños y sentido ilusiones. La casa estaba viva, allí donde llegaba la muerte.

Todo llega. Y esto acaba. Adios amigo. No sé que es lo que vas a vivir. No sé que es después. No sé nada. Pero échame una mano, que si no voy jodido.

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Una amiga con bellos ojos de mirada lejana ha leído a Turulato. "Descarnado, duro.." dice de lo escrito. Le he contestado....: Hace años acompañaba al viejo veterinario del Regimiento cuando tuvimos a la vista una cierva que estaba pariendo; nos tumbamos en la hierba y procurando no hacer ruido ni movernos, contemplamos la escena. No hacen ruido, pero sé que parir no es tan fácil para un animal como presumimos. Al cabo, el cervato cayó al suelo; la cierva volvió la cabeza, lo miró durante unos momentos y, sin más, se alejó. Con toda claridad no quería saber nada de aquel.

Me sorprendió; como todos las personas cuyo ambiente es urbano mi mentalidad está formada por una serie de ideas tópicas cuya única finalidad es facilitar que la sociedad urbana funcione, que aceptamos sin más y que nos acompañan a todas horas. Así que le pregunté a aquel hombre mayor, cuya piel mostraba en su color y arrugas las muchas horas vividas en el monte: "No lo entiendo, ¿y el instinto maternal de la cierva?".

El veterinario me contempló como el maestro al parvulito recién llegado y contestó: "Acabas de comprobar que existe. Sabes apreciar la bondad porque has conocido la maldad; si todo en tu vida hubiese sido maravilloso y bueno, sin contraste con lo malo, su contrario, serías incapaz de reconocer lo bueno. Es como la Belleza, que solo adquiere valor cuando sentimos la Fealdad. Cuando has visto que la cierva, que seguramente es primeriza y no lo ha pasado bien, se alejaba del dolor, has sentido la ausencia del instinto maternal y así sabes que existe".

La muerte es siempre descarnada. No hay muerte amable. Gracias a eso y al dolor que sentimos, podemos apreciar la maravilla de la Vida. Al igual que la cierva, lo que nos pide el cuerpo es huir, rechazar el dolor, negar la dureza, lo que nos agrede. Es lo mismo que nos susurra el Miedo: "niega la verdad, acepta solo lo fácil; en el momento que algo te moleste o te tuerza la oreja, recházalo, desprécialo y niega su valor.." Y así se frustra la Vida.

Vivir es duro. Por eso merece la pena, porque siempre merece la pena ir jodido preparando una prueba, para poder luego saborear el placer íntimo de haberla superado. Es duro morir, no creo que sea un trago de gusto para nadie; ¿pero cabrearse, rechazar la enfermedad terminal, ayudaría?. No nos damos cuenta de que nuestra amargura, airarse por el dolor, negar la realidad, ..., no aporta nada y solo contribuye a nuestro hundimiento y a esparcir amargura y tristeza en nuestro entorno. Vivir es recorrer un trayecto entre el día que nos parieron y nuestro último suspiro. A lo largo de él nos encontraremos pruebas, obstáculos, problemas, dificultades,.. Un niño rechaza la pérdida de un juguete; llora. Un adulto afronta la existencia. Una persona madura siente que lo es gracias a que lo que ha ido pasando va logrando hacerle, a la vez, más resistente ante el esfuerzo y más comprensivo ante las debilidades ajenas de quienes no logran superar algún obstáculo.

Madurez..; sentido comprensivo de la vida, asunción del mérito por el esfuerzo, de avanzar superando obstáculos, de saber que el dolor es útil, que nos permite comprender a otros y ser más sensibles y tiernos de verdad, y no como quien proclama frases huecas desde el rechazo y el miedo. He fracasado mucho; en aspectos vitales esenciales. Pero también tengo clarísimo a estas alturas que lo que aporto a la vida deriva de lo que he aprendido tropezando y volviéndome a levantar para avanzar a trompicones. Así se logra algo magnífico, convertir una derrota o una pérdida pública en una victoria íntima

Un beso

sábado, 20 de febrero de 2016

Re



''Untitled (Yellow, Orange, Yellow, Light Orange)'' 

Intensidad



''The Blow'' 
 Michaël Borremans

viernes, 19 de febrero de 2016

Expresión lírica


''Interchange'' 



''No. 17A''

sábado, 23 de enero de 2016

Cerezas y esperanza

Escribí un artículo sobre la hija de un compañero mío. Supo que iba a morir; tenía un hijo pequeño. Y sabía amar. Ignoro los vientos que recorrerían su intimidad al amparo de soledades, pero conozco a que dedicó sus momentos: dejó a su hijo un libro sobre las estrellas. Quiso que su muerte no vaciase de ternura y llenase de soledad a quien tanto amaba, así que le regaló esperanza. En aquel libro le explicaba al niño que Dios la iba a convertir en una estrella, para que siempre estuviese viva, tan bella. Pero nunca dejaría de estar a su lado y cada vez que la necesitase podría levantar la mirada. Vería palpitar su estrella. Era ella, su madre, atendiéndole, acompañándole; podría contarle sus cosas y nunca se sentiría solo .....

Ayer comí con el abuelo del niño, con el padre de la mujer que escribió el libro y que hoy luce en el Cielo. Somos ya algo mayores y tan pronto reímos, como perdemos la mirada. Me pidió que le fotografiase con su móvil y al hacerlo pude ver imágenes de algunas de sus pinturas. Recogí dos. Hace tiempo que no siento necesidad de escribir; aunque levemente, ayer sentí que debería compartir algo con quien abriese esta página.




¿Saben cómo lograr que palpiten las cerezas?. Entrecierren los ojos y dejen que sueñe en rojo la mirada; añadan ligeros chorros del tono del café oscuro recién hecho, aún humeante. Y terminen de matizar suavemente con algo de amarillo, casándolo con azul para que nazca el verde. El rojo no deja de ser rastro de vida, de pasión, mientras que un buen café, sabroso y ceñido por pequeñas burbujas doradas, tonifica las noches frías. Amarilla o si lo prefieren, dorada es la luz del sol que nos templa la mañana. Y Dios es Azul, que cantaba el poeta, lo mismo que la hondura del mar es azul humo. Vida, pasión, calor, Espíritu, la profundidad de todo misterio.

He escrito muchas veces en estas páginas que la pintura es un lenguaje, la herramienta que permite a ciertas personas abrir su intimidad e impulsarla hacia nosotros para que nos susurre sentimientos, sueños, alegrías y dolores. Hay quien nos habla con música, otros con palabras, algunos con imágenes; necesitamos que salga el alma, como cuando el hombre primitivo convivía con un mundo misterioso y lanzaba al aire sus temores. Hoy pensamos que comprendemos, cuando solo nos hemos acostumbrado. Seguimos envueltos en misterios.

Me confesó el artista que la imagen no es suya. El solo la pintó, copiando lo que veía, e interpretó como aparecen los objetos, componiendo con sensibilidad. Cerezas vivas, que se desprenden y caen. Cerezas en el agua, que se alza cuando se sumergen y parece acoger en un abrazo a las que llegan luego. Es un bodegón, sencillo, en que todo es movimiento, cuando estamos acostumbrados a que sean estáticos. El frutero donde se recogen las cerezas, frescas y jugosas, es cristal de agua, que es espejo. Todo el sabor de la vida, la pasión y la esperanza, verde hoja florecida, se bautiza en agua limpia y fresca. Parábola de vida. Y de muerte, cuando se desprende el aliento y caemos al olvido.




Me contaba que había disfrutado  con este cuadro, depositando la pintura para luego extenderla y diluirla, con fuerza, quizá con rabia. Acuarela, pura y dura. Dos colores, verde y negro, sobre una base clara. El artista juega con tonalidades, que no con la paleta. Derrama, extiende, concentra. Recuerda la representación oriental del paisaje; por eso me parece Zen, aunque no lo sea. Y siempre que es así estamos ante la materialización del sentimiento.

¿Qué toda obra está revestida de sentimiento, responden?; si creer eso les hace felices.. Es como si me dicen que hoy la gente busca encontrar lo que le gusta para luego trabajar en ello, cuando en realidad buscan lo que llaman curro -uno cualquiera-, que no es otra cosa que sacar alguna perra -que eso si gusta- haciendo algo mal, en especial si comprende servicio a otros. Pero no divagaré, que me excita y eso a mis años, enloquece.

Decía que esta pintura es sentimiento. La mano se desliza; ¡zas, fschss!. El color se extiende, sin forma deseada, hacia donde en principio no se sabe. De pronto nace la necesidad de abandonar el verde esperanza y bañar de negro el cuadro de la vida. Me atrevería a decir que estamos ante una Abstracción Lírica. Y cuando sucede esto no se trata solo de contemplar sino de intuir. ¿Qué tensión íntima ha llevado la mano a lanzarse donde la voluntad no decide?.

Nadie puede decirlo; ni el propio autor. Ha habido quien al contemplar esta obra ha visto el desembarco de los Marines en Iwo Jima, aunque con helicópteros, tanques y todo eso. ¿Y por qué no?. Si es Abstacción Lírica, es ensoñación y esta no es más que lanzar a vivir los sueños. Que cada uno, contemplando el Arte, vea lo que quiera. Y que cada artista, vuelque en la obra lo que le pida el alma.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Pequeñas cosas sujetan grandes pesos

La calidad técnica de la imagen deja todo que desear, pero puede que por ello centremos nuestra atención en la imaginación y creatividad de quien abandonó en la calle, allí y así precisamente, algo tan simple y sencillo como una pinza de madera para la ropa. Y es que la vida da respuestas sencillas a grandes cargas... 



jueves, 17 de septiembre de 2015

Como se ha originado

Haber estudiado durante toda mi vida es lo que me ha hecho sentir soledad en mayor medida. Y que mis estudios hayan sido multidisciplinares ha aumentado el dolor que produce siempre aquella. Hace más de 25 años era profesor en último curso de carrera de una materia que entonces ni se tocaba en la universidad española, mientras que las anglosajonas se volcaban en impartirla. "No corráis que es peor, dijo el cojo cuando se arrancó el toro"; España, siempre.

Esta mañana alguien me pedía que le citase uno de mis escasos límites a no sobrepasar, tan escasos que casi sobran los cinco dedos de una mano. He contestado que el dolor ajeno, no hacer daño en la medida de lo posible; estoy tan harto del dolor que constantemente provoca la ignorancia, origen primario de todo desmán, que aun a sabiendas de que mis palabras llegarán a muy pocos, si llegan, no aguanto sin recordar algunas cosas. En este artículo no voy a revelar más que lo que es del dominio público desde hace muchos años. No puedo ir más allá. Muchas veces enseñar no es otra cosa que ofrecer caminos por si a alguien le resulta atractivo seguirlos.

A ello. Documentaba en aquellos días -hace más de 25 años- un análisis preparatorio académico en un informe norteamericano que había llegado a mis manos. Sus autores, Paul Dundes Wolfowitz y Richard Norman Perle. Desarrollaban una doctrina sobre los intereses geopolíticos de los Estados Unidos en el siglo XXI. Como siempre, faltaban imaginación y creatividad; salvo extrañísimas excepciones el pensamiento se apoya en lo conocido, en lo que ya ha existido, pero si tratamos de aventurar lo que sucederá "mañana" la Historia demuestra que siempre aparecen nuevas técnicas y las sociedades evolucionan constantemente, dando lugar a realidades insospechadas. Solo el Hombre se repite.

Los americanos topan con un gran obstáculo en todos los aspectos de sus asuntos exteriores. Mientras que los españoles tendemos naturalmente a considerar que lo nuestro no vale nada y quizá por ello somos poco dados a la verdadera autocrítica creativa, los norteamericanos contemplan todo bajo el prisma de que su sistema es bueno y que defender sus intereses lo justifica todo. La consecuencia es evidente: si lo mío es bueno resolverá los problemas de otros lugares y en caso de duda nos dedicaremos a defender nuestros intereses por encima de todo. Y no, las culturas y las sociedades son distintas, y si se intenta uniformar las reglas que las rigen el resultado es desastroso.

Esquemáticamente, aquel informe planteaba una afirmación de partida: aproximadamente en 2050 se agotarían las reservas petrolíferas existentes en los Estados Unidos, lo que tendría como consecuencia la dependencia total de estos del suministro de otros estados que siguiesen manteniendo en producción sus reservas petrolíferas, Es decir, que perderían en la práctica su Libertad de Acción y parte de su independencia económica. Inadmisible, intolerable (como tantas veces, solo se ponderaba lo ya existente y conocido, despreciando el futuro a través de la innovación: el fracking).

¿Donde podrían obtener los Estados Unidos el suministro de petróleo necesario para mantener su supremacía y defender sus intereses?. En el área del Golfo Pérsico, donde se encontraban algo más de la mitad de las reservas mundiales y en palabras de los autores "Iraq flotaba sobre un mar de petróleo". Para que más..



Mantenían los autores que la supervivencia de los Estados Unidos exigía controlar la totalidad de los estados del entorno del Golfo Pérsico, dejando para el final Arabía Saudí e Irán; el primero porque era un aliado y el segundo por todo lo contrario, y a la vista del coste que supondría intervenir en él. El resto es casi conocido. Se trabaja a Iraq para que piense que puede ofrecer a su población la recuperación de su antiguo territorio del sur sin que vaya a haber otra respuesta occidental que palabras... Pero la respuesta fue una guerra de liberación de Kuwait, seguida de la ocupación en fuerza del territorio iaquí. Y se inició el despropósito..

Pensaban que los iraquíes les recibirían con flores y música, cual parisinos liberados de los nazis, pero no; a quienes formaban parte del régimen Baaz la invasión les habían jodido vivos y para la mayoría de la población -una sociedad oriental estructurada en tribus y dividida entre chiíes y suníes- la experiencia fue la contraria, la de entrada en París de la Wehrchmat. Como sucede siempre en todo régimen dictatorial, sufre quien se opone y discute al dictador, pero no tanto quien asume la situación y vive su vida; el resultado de esto en Iraq era que buena parte de la población vivía tranquila y suficientemente bien, desconocedora de la imagen que se trasladaba de ellos en Occidente, basada en que hasta los pastores de cabras eran perseguidos sistemáticamente.

El resultado fue que los ocupantes norteamericanos se encontraron aislados socialmente, sin contacto con la gente e ignorantes de lo que implica convivir con población musulmana, que los veía como sus opresores. Los políticos, que desconocen realidades fuera de sus despachos, ignoran que sus órdenes carecen de efectividad más allá de lo que pueden comprar y eso si no les engañan, y sobre todo.., que es muy fácil entrar en un problema, pero extremadamente difícil salir de él con bien (los europeos de toda condición parecen ignorar también esto en el momento en que escribo).

Tras la ocupación, el Mando Militar de Ocupación mandó al paro a la totalidad de las fuerzas armadas y policiales iraquíes, sin pararse a pensar que eso dejaba internamente inerme al país y que aunque sus mandos -tanto más según tuviesen un empleo más alto- formaban parte del régimen derribado, la gran masa de soldados y policías, junto a sus mandos intermedios, lo único que hacían era tener algo que les permitía, a ellos y a sus familias, comer todos los días. ¡¡No seas memo, controla lo que quieras y como quieras, pero mantén las organizaciones que permiten estructurar el estado!!. Para más inri, facilitó que la minoría chií controlase el gobierno, dejando a su aire a la mayoría suní de la población. Si querían montar una bomba con espoleta a tiempos era imposible hacerlo mejor...




Imaginemos que el mapa que vemos es una galleta, que con la mano izquierda la cogemos por la Península Arábiga y con la derecha por Irán; luego giramos las manos para partir la galleta. ¿Por donde se romperá?. Si, lo sabe, la línea de ruptura irá desde Kuwait City a Alepo; por cierto, quizá este último nombre les suene en estos días... Sí, los dos lumbreras que citaba al comienzo proponían que tras el control de Iraq había que orientar el esfuerzo contra Siria, de manera que se mataban -¡órdigas, qué expresión!- dos pájaros de un tiro: se proseguía aumentando el control norteamericano sobre el área petrolífera vertebrada por el Tigris y el Eúfrates, al norte del Golfo Pérsico, y se neutralizaba la presión sobre la frontera norte de Israel, a quien se consideraba no ya aliado sino parte espiritual de los Estados Unidos. En fin, para que cansarles; tras Iraq y Siria, había que ir a por los estados menores de la península Arábiga (por cierto, si a ustedes les interesa lo que sucede en el mundo, habrán oído que hay guerra en Yemen.. Suníes y chiíes dándose de lo lindo).

¿Cual ha sido la realidad?. Esta. Los norteamericanos están dentro de un avispero del que no saben como salir. El poder chií que gobierna en Iraq lo ostenta gente implicada en casos de corrupción antes de la invasión y que desde entonces parecen haber ido a peor. La población suní, sin mayor representación en el poder y bajo la bota de una fuerza de ocupación, se ha ido rebelando cada vez más y sin nada que perder va apoyando a grupos violentos formados y dirigidos en parte por algunos de los militares y policías del antiguo régimen depurados a la brava por los norteamericanos, que hoy tienen un papel importante en el Daesh (nombre que por cierto no les gusta a sus miembros, dado que si en lugar de un acrónimo se considera una palabra su significado no es halagador)

Por otro lado, no cometan el error de pensar, tanto de Iraq como del resto del área, que aquello es humanamente un todo homogéneo; eso solo sucede en los mapas políticos resultantes de la descolonización de las potencias occidentales. Los clanes y tribus tienen un papel esencial y no digamos la división entre suníes y chiíes. ¿Recuedan una guerra entre el Iraq Baaz suní y el Irán chií de los ayatollah que fue toda una carnicería sin otro resultado que esta? Pues más de lo mismo..

¿Se extrañan de que tras todo esto, posiblemente puesto en marcha por tales inteligencias -Wolfowitz fue aquel presidente del Banco Mundial conocido por los tomates en los calcetines-, la población de la zona emigre como alma que persigue el diablo?. No, por el Daesh no tanto, que aunque son unos asesinos están organizando y estabilizando las zonas que controlan; por Bashar Hafez al-Asad, que en su afán tiránico aplasta a su propia población, de lo que sin duda se aprovecha el Daesh.

No sé si gozamos en vida de nuestros aciertos, pero sí sé que pagamos todos nuestros errores.

jueves, 3 de septiembre de 2015

El anillo

El hombre está quieto a fie firme en la acera de la calleja del casco viejo frente a la iglesia románica de Santiago. Como siempre observa para distraerse la vida de la gente; normalidad, aburrida existencia. Bajo las arquivoltas de la entrada al templo aguanta y espera un pobre a que salgan de misa los fieles, que ni ellos saben si creyentes. Silencio.. Se abre una puerta, se inicia la salida. Desparrame de carne, carencia de felicidad. Al final, aparece una silla de ruedas que empuja con esfuerzo una mujer; está sentada en ella una mujer que el hombre sabe que cumplirá cuarenta años, de grandes ojos verdes bien abiertos, aunque de mirada perdida. Su boca babea, abierta. Su cuerpo pequeño pesará lo que un niño grande. Su cabeza está sujeta por un arnés y su cuerpo atado a la silla mediante cinchas, para que ni se caigan ni se doblen. Sus pies torcidos, en postura incomprensible. Nadie sabe si su mente vive...

Cuesta subir la silla del nivel del atrio al de la acera, superando la estructura de madera de las puertas de Santiago. El pobre espera,... Ya nadie dejará alguna moneda en su mano, que parece resguardarse en el bolsillo, acabada la jornada. El pobre contempla... Sale la mano de su bolsillo y el mendigo se inclina suavemente al paso de la silla, coge con delicadeza la mano de la inválida y coloca en su dedo un anillo ancho, como de plata.

Y aquellos ojos verdes miran el anillo y se llenan de luz
Y aquella boca se distiende aún más en una sonrisa 

En silencio, amanece el otoño

El hombre está sentado en un velador de una de las cafeterías del plaza. No hay mucha gente. Tarde soleada de agosto. Frente a él, cedros del Libano y abetos. Su mirada flota a la deriva en el ambiente. El tiempo pasa, la vida sigue, sin que atraigan su atención. Mira a su izquierda..; se queda inmóvil. Todo desaparece, excepto una tamizada luz dorada que baña su corazón; el sol se desliza a través del vello del brazo y del muslo de una mujer muy joven, sentada pocos metros más allá. Si no fuese por la luz solo se apreciaría su piel caliente. Pero la luz, la luz... Finísimos hilos dorados que el sol besa suavemente. Y el hombre revive al instante, intensamente, como nació al amor...; quieto, sin aire, desaparecen los años y siente la fuerza pura de la existencia. Amanece la vida....

La tarde es espléndida, el sol se aleja, da gusto estar al aire libre. El hombre observa distraído como la vida pasa, como las gentes se repiten, uniformes los gestos y palabras. Unos pretenden decir a los demás que ellos son alguien, otros pasean impávidos sus tosquedades, todos procuran ocultar fracasos y tristezas, intentando olvidar lo que duele todo lo que no se vivió. Abruma y aburre no poder distinguir con claridad unas personas de otras. Su mirada vaga de un lugar a otro, hasta que contempla algo que brilla con luz propia: bajo los soportales se acerca caminando lentamente una pareja. Son mayores, bastante mayores, alguno diría que ancianos. Él marcha un pasito por delante, empujando con su mano izquierda una silla de ruedas vacía, mientras toma con su mano derecha la izquierda de ella, que le sigue dócilmente. La expresión del hombre es serena, tranquila; no está agobiado, aunque si se intuye lo mucho que ha entregado. La de ella no existe; sus ojos se pierden en el infinito, alimentados por una mente vacía que ya no late. Se acercan pasito a paso, con mimo, recorriendo el otoño de la vida, prendidos en su amor...