¡ Y yo qué seeeeé.. !

Palabras, palabras, que cual trenes me llevan a conocer nuevos paisajes
martes 14 de febrero de 2012
Tres miradas
Todo Hombre es una combinación de realidad e ilusiones; puede desarrollar su día a día administrando su realidad y planear su futuro procurando satisfacer sus ilusiones, pero debe asumir que solo logrará ser dichoso a través de lo real. Nada permanece inmutable, todo cambia, estamos destinados a evolucionar. Cuando despierta nuestra consciencia no hay más alternativa que crecer o involucionar....
Me ha llamado la atención la definición de cierta lujuria (acepción 2 de la RAE) íntima hecha por Claudio Naranjo que he leído en El Mundo: "Lucha en solitario para conseguir el propio placer justiciero, sin esperar nada de nadie". Expone el articulista -Javier Esteban- que los lujuriosos, enfermos del alma, son rebeldes que ejercen la autoridad con determinación. Entre sus rasgos destacan la rebelión, la dominación, el protagonismo, la necesidad de triunfo ante lo que consideran el mal.... Y la soberbia, añadiría yo. Continúa.. Muchos rebeldes y revolucionarios exhiben en su personalidad un rasgo de contrapoder, caracterizado por la pérdida de afecto durante su infancia, que se procura compensar ejerciendo el deseo de arreglar el mundo, para tratar de llenar el vacío que dejó aquella. Por eso resultan tan combativos.
Voy a escribir sobre un artista, a raíz de una exposición. Ya ha fallecido y contamos con la cronología de su obra, lo que nos permite observar su evolución. Su arte le convirtió en el figurativo más importante del siglo XX, tras el fallecimiento de su gran amigo Francis Bacon. Y voy a basarme en tres miradas inmisericordes, propias de aquellos lujuriosos de los que hablábamos, que, aunque anhelan y esperan de todos algo de felicidad -se diga lo que se diga-, centran su pensamiento en si mismos con extrema crueldad. Dos de ellos ya los he citado y el tercero es don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Publiqué un artículo sobre el poder de las miradas de don Diego y sir Francis, cuyas imágenes recomiendo tener presentes, pues vamos a charlar sobre la falta de misericordia cuando se contempla .. a alguien.
Contemplen despacio, con calma, la reflexión que Freud realiza sobre si mismo. No la hace con palabras; no es ese su oficio. Acude a lo que sabe, a lo que ha puesto en práctica cada día en su trabajo. Trabajo, si, que aunque los pinceles sean su vocación y la pintura el lenguaje con el que se siente capaz de trasladar con más eficacia lo que siente, también son trabajo. Podremos tener facilidad para hacer algo, pero si no se enriquece con trabajo nuestra obra quedará muy lejos de lo que podría ser.
Así, si han entrado en los enlaces que incluí antes, Freud recurre a una clase de pintura que resulta mucho más matérica sobre el lienzo que el óleo clásico. Y es que el trabajo perfecciona la obra y todo creador se encuentra ante un muro que debe superar: ¿qué técnica me permite expresar con claridad lo que quiero decir?. Por ejemplo, todos somos capaces de pronunciar palabras y los loros, también. Pero eso no garantiza que comuniquemos a los demás ideas, conceptos, sentimientos,.. Solo quien maneja bien su lenguaje lo logra y eso no nace de la nada.
Me ha llamado la atención la definición de cierta lujuria (acepción 2 de la RAE) íntima hecha por Claudio Naranjo que he leído en El Mundo: "Lucha en solitario para conseguir el propio placer justiciero, sin esperar nada de nadie". Expone el articulista -Javier Esteban- que los lujuriosos, enfermos del alma, son rebeldes que ejercen la autoridad con determinación. Entre sus rasgos destacan la rebelión, la dominación, el protagonismo, la necesidad de triunfo ante lo que consideran el mal.... Y la soberbia, añadiría yo. Continúa.. Muchos rebeldes y revolucionarios exhiben en su personalidad un rasgo de contrapoder, caracterizado por la pérdida de afecto durante su infancia, que se procura compensar ejerciendo el deseo de arreglar el mundo, para tratar de llenar el vacío que dejó aquella. Por eso resultan tan combativos.
Voy a escribir sobre un artista, a raíz de una exposición. Ya ha fallecido y contamos con la cronología de su obra, lo que nos permite observar su evolución. Su arte le convirtió en el figurativo más importante del siglo XX, tras el fallecimiento de su gran amigo Francis Bacon. Y voy a basarme en tres miradas inmisericordes, propias de aquellos lujuriosos de los que hablábamos, que, aunque anhelan y esperan de todos algo de felicidad -se diga lo que se diga-, centran su pensamiento en si mismos con extrema crueldad. Dos de ellos ya los he citado y el tercero es don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Publiqué un artículo sobre el poder de las miradas de don Diego y sir Francis, cuyas imágenes recomiendo tener presentes, pues vamos a charlar sobre la falta de misericordia cuando se contempla .. a alguien.
Contemplen despacio, con calma, la reflexión que Freud realiza sobre si mismo. No la hace con palabras; no es ese su oficio. Acude a lo que sabe, a lo que ha puesto en práctica cada día en su trabajo. Trabajo, si, que aunque los pinceles sean su vocación y la pintura el lenguaje con el que se siente capaz de trasladar con más eficacia lo que siente, también son trabajo. Podremos tener facilidad para hacer algo, pero si no se enriquece con trabajo nuestra obra quedará muy lejos de lo que podría ser.
Así, si han entrado en los enlaces que incluí antes, Freud recurre a una clase de pintura que resulta mucho más matérica sobre el lienzo que el óleo clásico. Y es que el trabajo perfecciona la obra y todo creador se encuentra ante un muro que debe superar: ¿qué técnica me permite expresar con claridad lo que quiero decir?. Por ejemplo, todos somos capaces de pronunciar palabras y los loros, también. Pero eso no garantiza que comuniquemos a los demás ideas, conceptos, sentimientos,.. Solo quien maneja bien su lenguaje lo logra y eso no nace de la nada.
El pintor es mirada y si es un genio, su mirada penetra profundamente en el alma. Contemplar, contemplar, .... Sentir lo que alimenta la mirada. Y luego plasmar desesperadamente lo que nos ha emocionado. Freud lo hace con fuerza, me atrevería a decir que en algún caso con rabia. Le puede la pasión. Deslicen los ojos por la obra.. Se aprecia con claridad la pincelada, el trazo, la anchura, la dirección y el sentido..
Fíjense en el fondo...; ¡es que se siente hasta el movimiento de la muñeca y del brazo barriendo la tela en vertical!. Y luego, mediante pinceladas ligeramente más claras, que cruza oblicuamente, realza y da volumen a un fondo plano. Entréguense al cuerpo... Dialoga consigo mismo y nos lo cuenta mediante pinceladas que son un conjunto de estocadas, fintas y paradas de esgrima, en que el arma es un pincel y la sangre, colores y tonalidades en marrones, grises y blancos. El pincel se lanza a fondo y deposita aquí el color de la carne, allí la palidez rugosa de los años; unas veces se alza, como si fuese a parar un tajo, y otras cruza la tela como si barriese el aire. Al final del combate, contemplamos a un hombre. Desnudo..
Desnudo.. Como desnudo está Inocencio X ante las miradas de Velázquez y de Bacon. Abran los enlaces, contemplen.. El de don Diego se reviste de púrpuras y armiños; ¿y qué?. De nada sirve aquello que la Sociedad otorga. El Hombre es mucho más y desborda los oropeles que usa para enmascararse. Velázquez desnuda y ofrece la realidad; posiblemente no juzga, solo disecciona y expone fielmente lo que ve. Bacon, que vive torturado íntimamente, da un paso más y basándose en dicha desnudez no puede controlar un alarido, muestra del horror de la existencia papal sentida en el alma del artista, que buscando justificar su desesperanza no ha dejado de mirarse a si mismo desde niño con crueldad.
Desnudo.. Freud sabe y siente que para comprenderse hay que desnudarse, pues solo desprendiéndonos de nuestros tapujos aparecemos tal cual somos en realidad. Y solo nuestra realidad es comprensible. Nada de ilusiones. Realidad cambiante, pues todo evoluciona, y el artista no solo recoge la del tiempo en que se pinta sino que traslada al lienzo, arruga a arruga, sombra a sombra, agotados los ojos que ya no pueden más, la obra de lo vivido. Porque Freud, aunque no niega la Esperanza como Bacon, se ahoga en su necesidad de comprender, que es de tal magnitud que se torna obsesiva.
Lucian Freud no se concede una sola posibilidad de disculpa. Se trata con crueldad, lo que no es malo ya que es el único camino que nos permite conocernos; "enfermos del alma, son rebeldes que ejercen la autoridad con determinación".. Solo así, cuando duele el alma, desnudando la existencia, mostrando nuestra carne, somos reales y tenemos una posibilidad de ser felices.
Fíjense en el fondo...; ¡es que se siente hasta el movimiento de la muñeca y del brazo barriendo la tela en vertical!. Y luego, mediante pinceladas ligeramente más claras, que cruza oblicuamente, realza y da volumen a un fondo plano. Entréguense al cuerpo... Dialoga consigo mismo y nos lo cuenta mediante pinceladas que son un conjunto de estocadas, fintas y paradas de esgrima, en que el arma es un pincel y la sangre, colores y tonalidades en marrones, grises y blancos. El pincel se lanza a fondo y deposita aquí el color de la carne, allí la palidez rugosa de los años; unas veces se alza, como si fuese a parar un tajo, y otras cruza la tela como si barriese el aire. Al final del combate, contemplamos a un hombre. Desnudo..
Desnudo.. Como desnudo está Inocencio X ante las miradas de Velázquez y de Bacon. Abran los enlaces, contemplen.. El de don Diego se reviste de púrpuras y armiños; ¿y qué?. De nada sirve aquello que la Sociedad otorga. El Hombre es mucho más y desborda los oropeles que usa para enmascararse. Velázquez desnuda y ofrece la realidad; posiblemente no juzga, solo disecciona y expone fielmente lo que ve. Bacon, que vive torturado íntimamente, da un paso más y basándose en dicha desnudez no puede controlar un alarido, muestra del horror de la existencia papal sentida en el alma del artista, que buscando justificar su desesperanza no ha dejado de mirarse a si mismo desde niño con crueldad.
Desnudo.. Freud sabe y siente que para comprenderse hay que desnudarse, pues solo desprendiéndonos de nuestros tapujos aparecemos tal cual somos en realidad. Y solo nuestra realidad es comprensible. Nada de ilusiones. Realidad cambiante, pues todo evoluciona, y el artista no solo recoge la del tiempo en que se pinta sino que traslada al lienzo, arruga a arruga, sombra a sombra, agotados los ojos que ya no pueden más, la obra de lo vivido. Porque Freud, aunque no niega la Esperanza como Bacon, se ahoga en su necesidad de comprender, que es de tal magnitud que se torna obsesiva.
Lucian Freud no se concede una sola posibilidad de disculpa. Se trata con crueldad, lo que no es malo ya que es el único camino que nos permite conocernos; "enfermos del alma, son rebeldes que ejercen la autoridad con determinación".. Solo así, cuando duele el alma, desnudando la existencia, mostrando nuestra carne, somos reales y tenemos una posibilidad de ser felices.
Les invito a mirar. Y a desnudarse..
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Arte
lunes 23 de enero de 2012
Transcurre la existencia..
Estoy tranquilo. La época en la que el blog me servía para desfogarme quedó atrás. Se nota en que escribo poquísimo. Es más, creo que muchos de quienes compartieron hace años conmigo este blog han vivido el mismo proceso, pues los suyos están hibernados, o casi. No tiene importancia. Estados vitales que pasamos todos, de un modo u otro. Solo de vez en cuando, si algo me afecta mucho, vuelvo a exponer lo que pienso o siento. Pero no es el caso; me han sugerido -¡toma ya!- que comente alguna pintura y como soy disciplinado, van a soportarme de nuevo.
Lo que más me atrajo de la Historia del Arte Occidental -que hay otros, no lo olviden- fue la arquitectura románica, gótica e islámica, pero requiere unos conocimientos técnicos y una exposición de planos que posiblemente agostarían al lector, así que recurro a la pintura, que es para mí camino del alma y que puede mostrarse con más facilidad.
Nuestro lenguaje de hoy en día no es el del siglo XVI; tampoco el del XIX, que aunque nos parezca igual empleaba expresiones que han quedado en desuso. Todo evoluciona y el Hombre incorpora a su acervo lo que vive, a resultas de lo cual se comunica de manera diferente según transcurre el tiempo, aunque siempre le preocupe y diga lo mismo. Pues bien; si nuestro lenguaje hablado y escrito es hoy distinto al de tiempos pasados, ¿por qué muchos desdeñan el lenguaje artístico actual?.
Así que les voy a mostrar pintura de hoy en día. Voy a acompañar su mirada... Les susurraré lo que me cuentan las obras que van a aparecer a continuación. No esperen esos míseros comentarios que escucho a los guías, aclarando en cuanto dinero está tasada, donde está expuesta, cuanto mide y cosas así, todos intrascendentes. ¡¡¡ SENTIR !!!. Solo hay que manifestar sentires...
Lo que más me atrajo de la Historia del Arte Occidental -que hay otros, no lo olviden- fue la arquitectura románica, gótica e islámica, pero requiere unos conocimientos técnicos y una exposición de planos que posiblemente agostarían al lector, así que recurro a la pintura, que es para mí camino del alma y que puede mostrarse con más facilidad.
Nuestro lenguaje de hoy en día no es el del siglo XVI; tampoco el del XIX, que aunque nos parezca igual empleaba expresiones que han quedado en desuso. Todo evoluciona y el Hombre incorpora a su acervo lo que vive, a resultas de lo cual se comunica de manera diferente según transcurre el tiempo, aunque siempre le preocupe y diga lo mismo. Pues bien; si nuestro lenguaje hablado y escrito es hoy distinto al de tiempos pasados, ¿por qué muchos desdeñan el lenguaje artístico actual?.
Así que les voy a mostrar pintura de hoy en día. Voy a acompañar su mirada... Les susurraré lo que me cuentan las obras que van a aparecer a continuación. No esperen esos míseros comentarios que escucho a los guías, aclarando en cuanto dinero está tasada, donde está expuesta, cuanto mide y cosas así, todos intrascendentes. ¡¡¡ SENTIR !!!. Solo hay que manifestar sentires...
-Yorkshire woodland-
Cuando la contemplé me inundó el color. Luego me perdí en su profundidad. Noté que ese horizonte, a unos 2/3 de la altura del cuadro, logra hacerme sentir la lejanía y a la vez no perder de vista los detalles de lo próximo. Me atrajo esa meta desconocida al final del camino, donde todo confluye. Supe que algo quiere decir la oposición entre el campo de tonos rosas de la izquierda y los verdes de la derecha del observador. Me percaté de la retícula en primer plano, de aquel camino que se desvía a la izquierda, de los árboles que enmarcan el paso, de las rodadas embarradas originadas por quienes recorrieron primero estos andurriales, de la vegetación descuidada, de la amplitud de la campiña y de que veo cada cosa en conjunto, sin llegar a apreciar la finura de sus detalles, cual si la mano del pintor no le preocupase más que el trazo.
Así he vivido. Limitado por las rejas de mi educación, de los usos y costumbres sociales, de mis ideas religiosas, del derecho de otros, de mi capacidad y facultades, ... Todos contemplamos lo que nos aguarda tras rejas imaginarias, pero que son tan eficaces como las forjadas por el mejor de los herreros.. Y vamos hacia una meta que no sabemos exactamente donde está, ni que hallaremos en ella, por un camino que otros recorrieron antes, pues caminante no hay camino, se hace camino al andar...
Camino carretero o traza de vieja vía férrea desmontada, donde la tierra cubre con su manto al hierro, por duro que quiera ser, y lo envuelve hasta disolverlo en ella, de modo que el hierro vuelve a acogerse donde nació, donde desea, en el vientre de la tierra. Avanzar no es fácil; tropezamos, resbalamos, caemos a veces en el barro, pero hay que levantarse y seguir. Podemos desviarnos a cualquiera de los campos de ambos lados, retrasando nuestro avance y quien sabe si quedándonos allí para siempre, atraídos por el ácido sabor a fresa de nuestra izquierda, a pesar de que sabemos donde termina, cuando podíamos seguir más allá del horizonte manteniendo el verde de la esperanza.
A cada paso los árboles, ents que nos acompañan, hacen que levantemos la mirada y el pensamiento al cielo.. Y no importa tanto el detalle menudo de nuestra existencia, como el trazo vigoroso de nuestra intención. Contemplando la obra entendí la existencia. Debemos volcarnos en caminar y no preocuparnos demasiado por la meta que podamos alcanzar. Así sentiremos los colores del arco iris de la vida, lleno de matices. Y esperar, esperar siempre...
Camino carretero o traza de vieja vía férrea desmontada, donde la tierra cubre con su manto al hierro, por duro que quiera ser, y lo envuelve hasta disolverlo en ella, de modo que el hierro vuelve a acogerse donde nació, donde desea, en el vientre de la tierra. Avanzar no es fácil; tropezamos, resbalamos, caemos a veces en el barro, pero hay que levantarse y seguir. Podemos desviarnos a cualquiera de los campos de ambos lados, retrasando nuestro avance y quien sabe si quedándonos allí para siempre, atraídos por el ácido sabor a fresa de nuestra izquierda, a pesar de que sabemos donde termina, cuando podíamos seguir más allá del horizonte manteniendo el verde de la esperanza.
A cada paso los árboles, ents que nos acompañan, hacen que levantemos la mirada y el pensamiento al cielo.. Y no importa tanto el detalle menudo de nuestra existencia, como el trazo vigoroso de nuestra intención. Contemplando la obra entendí la existencia. Debemos volcarnos en caminar y no preocuparnos demasiado por la meta que podamos alcanzar. Así sentiremos los colores del arco iris de la vida, lleno de matices. Y esperar, esperar siempre...

Kissed by the sun
Xi-Chen
Abstract Still Life
Helene Goldberg
Vayamos ahora algo más adelante en el lenguaje de hoy en día. Aparecen medios que permiten comunicarnos de una manera que no conocíamos y que muchos de ustedes poseerán: iPad's o iPhones. ¿Saben lo que es una App?. Algo que permite mostrarnos como besa el sol.. De nuevo, la vida nos muestra y demuestra sus colores. Cuentan que Van Gogh enseñó a un conocido una obra que estaba pintando; era un conjunto de trazos amarillos, verdes y azules, sin forma definida. ¿Esto qué es?; el artista no contestó y le dijo que le acompañase al campo. Cuando llegaron a un trigal, Van Gogh le pidió que entrecerrase los ojos y que le dijese que veía.... ¡El cuadro!, exclamó sorprendido el otro al contemplar como la brisa hacía oscilar el trigo bajo la inmensidad del Azul en un baile interminable.
En pintura, la diagonal es expresión dinámica, movimiento. La obra es eso, movimiento en estado puro que se derrama en avalancha incontenible de izquierda a derecha y de arriba abajo, resaltado por otra potente diagonal que corta a todas las anteriores y que, sin más, describe el terreno. Dos matas, predominantemente marrones, y dos árboles, compendio de color, completan un conjunto inundado de amarillo limón y verde trigo.
¿Saben?. Así es para mí la existencia. Pura avalancha. Luz y colores, ácido sabor del fracaso verde limón y esperanza de madurar como el trigo verde. Hechos pequeños y oscuros, como esas matas, tristezas enraizadas en mis recuerdos. Y sueños preñados de colores que elevo al Infinito como se alzan al cielo las ramas de los árboles floridos.
En pintura, la diagonal es expresión dinámica, movimiento. La obra es eso, movimiento en estado puro que se derrama en avalancha incontenible de izquierda a derecha y de arriba abajo, resaltado por otra potente diagonal que corta a todas las anteriores y que, sin más, describe el terreno. Dos matas, predominantemente marrones, y dos árboles, compendio de color, completan un conjunto inundado de amarillo limón y verde trigo.
¿Saben?. Así es para mí la existencia. Pura avalancha. Luz y colores, ácido sabor del fracaso verde limón y esperanza de madurar como el trigo verde. Hechos pequeños y oscuros, como esas matas, tristezas enraizadas en mis recuerdos. Y sueños preñados de colores que elevo al Infinito como se alzan al cielo las ramas de los árboles floridos.
Abstract Still Life
Helene Goldberg
Esto se acaba. Seguimos charlando con un lenguaje bien actual, que, al fin y al cabo, es solo una manera más mediante la que el Hombre sigue buscando transmitir lo que siempre necesitó compartir: ¿Quién soy, por qué nací, para qué vivo, qué me espera?. El Hombre es solo, al fin y al cabo, un Pensador, como recoge geométricamente esta obra mediante planos superpuestos. Y siempre, siempre, para desahogarse en Amor.....
No hace falta conocer a Van Gogh para abandonar la mirada en el otoño y recordar... Fueron cayendo suavemente los días pasados, tapizando la memoria de este maduro carbayo con aquello que viví. Se superponen los hechos, amontonándose aparentemente sin orden ni concierto, pero llenando mi corazón de cálidos bronces y oros viejos, bermellones, verdes que parió la esperanza, beiges y rosas de hoy en día.
No hace falta conocer a Van Gogh para abandonar la mirada en el otoño y recordar... Fueron cayendo suavemente los días pasados, tapizando la memoria de este maduro carbayo con aquello que viví. Se superponen los hechos, amontonándose aparentemente sin orden ni concierto, pero llenando mi corazón de cálidos bronces y oros viejos, bermellones, verdes que parió la esperanza, beiges y rosas de hoy en día.
Porque, ¿saben?, como dijo el poeta, confieso que he vivido
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Arte
martes 3 de enero de 2012
La universidad española se precipita
La Gaceta publica hoy en su página 28, en la sección Sociedad_Educación, un artículo de Sergio Larraín: del título en Bellas Artes al Máster en Sexualidad. Creo que, aunque trate sobre la enseñanza universitaria, es aplicable a buena parte de nuestra sociedad, pues opino que la eficiencia de esta es directamente proporcional a que cada una de sus partes se sitúe en el ámbito que le es propio. Así, por ejemplo, lo castrense -mi oficio- tiene aspectos y características que son muy valiosos, pero que resultarían absolutamente perjudiciales si se aplicasen fuera de las unidades militares.
Y siento a cada instante que estamos creando, manteniendo y viviendo un despropósito, del que no podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos, a todos y cada uno. Resulta que se elige a no se quien para trabajar en un hospital y lo único que se considera de él es si es o no suficientemente demócrata -o sea si comulga bastante o poco con quien opina-. ¡Por Dios bendito!. ¿No será mejor analizar si es un profesional competente?.
Recuerdo un sucedido en un gran hospital aragonés y que me contó el Chafardero. Tras la enésima huelga por no se sabe bien que, un celador que iba en el mismo ascensor que el responsable de cirugía digestiva le dijo sonriente a este: ¡Ya somos iguales!. A lo que contestó el médico: Claro. Por eso la próxima vez que haya que operar a tu madre lo hará el cocinero.
En fin. La Universidad debe estar, como todo, a lo que le es propio. Innovación si, pero parida por las exigencias de la Investigación puntera. Enseñanza derivada de esta, que muestre a los discentes el camino de la duda, única manera de hacerse preguntas y generar deseo de conocer lo que ignoramos. Gran exigencia, tanto en conocimientos como en el esfuerzo necesario para adquirirlos y departamentos que no trabajen siguiendo las modas que marcan el poder y los ignaros que lo componen, sino tanto para ofrecer soluciones a las necesidades como para responder a las grandes preguntas que atenazan la vida del Hombre.
(Lamento que mis conocimientos informáticos no me hayan permitido ofrecer una compaginación mejor. Tendrán que leer una parte del artículo en la primera imagen y el resto en la siguiente; para su comodidad, les sugiero que los abran en una ventana independiente)
Y siento a cada instante que estamos creando, manteniendo y viviendo un despropósito, del que no podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos, a todos y cada uno. Resulta que se elige a no se quien para trabajar en un hospital y lo único que se considera de él es si es o no suficientemente demócrata -o sea si comulga bastante o poco con quien opina-. ¡Por Dios bendito!. ¿No será mejor analizar si es un profesional competente?.
Recuerdo un sucedido en un gran hospital aragonés y que me contó el Chafardero. Tras la enésima huelga por no se sabe bien que, un celador que iba en el mismo ascensor que el responsable de cirugía digestiva le dijo sonriente a este: ¡Ya somos iguales!. A lo que contestó el médico: Claro. Por eso la próxima vez que haya que operar a tu madre lo hará el cocinero.
En fin. La Universidad debe estar, como todo, a lo que le es propio. Innovación si, pero parida por las exigencias de la Investigación puntera. Enseñanza derivada de esta, que muestre a los discentes el camino de la duda, única manera de hacerse preguntas y generar deseo de conocer lo que ignoramos. Gran exigencia, tanto en conocimientos como en el esfuerzo necesario para adquirirlos y departamentos que no trabajen siguiendo las modas que marcan el poder y los ignaros que lo componen, sino tanto para ofrecer soluciones a las necesidades como para responder a las grandes preguntas que atenazan la vida del Hombre.
(Lamento que mis conocimientos informáticos no me hayan permitido ofrecer una compaginación mejor. Tendrán que leer una parte del artículo en la primera imagen y el resto en la siguiente; para su comodidad, les sugiero que los abran en una ventana independiente)
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Sociedad / Economía
miércoles 21 de diciembre de 2011
viernes 16 de diciembre de 2011
El Mirador
Un niño, ocho grandes ventanales, cuatro calles, una plaza. Llueve. Al fondo, la mar, horizonte en gris. Cierra despacio, con suavidad, un libro. Y sueña; tanto que su vida serán sueños incumplidos. Sueña descubrir lo que no conoce, sueña sobre las páginas de un atlas el color de tierras extrañas, sueña ser piloto de una goleta ganando barlovento.
Cuando en fiestas montan los caballitos, sueña con subirse al de capa gris y crin blanca. Cuando ve que queda libre, salta del sillón de mimbre, vuela sobre el tramo de escaleras y es feliz sobre el lomo de Ceniza. El tiovivo gira, suena la música, las gentes se deslizan, el niño alza el vuelo y desciende suavemente, una y otra vuelta...
Un día cualquiera, charcos y katiuskas, huele el aire a hierba fresca recién segada y llega cálido el aroma del pan tierno. El cielo está gris, manta húmeda sobre el cuerpo verde de su tierra. El niño grande sueña; tanto que cree que ella es un sueño. Camina hacia la plaza. La contempla, la recorre, mientras ella le prende en el vuelo de su falda cuando bailan sus caderas.
Cuando en fiestas montan los caballitos, sueña con subirse al de capa gris y crin blanca. Cuando ve que queda libre, salta del sillón de mimbre, vuela sobre el tramo de escaleras y es feliz sobre el lomo de Ceniza. El tiovivo gira, suena la música, las gentes se deslizan, el niño alza el vuelo y desciende suavemente, una y otra vuelta...
Un día cualquiera, charcos y katiuskas, huele el aire a hierba fresca recién segada y llega cálido el aroma del pan tierno. El cielo está gris, manta húmeda sobre el cuerpo verde de su tierra. El niño grande sueña; tanto que cree que ella es un sueño. Camina hacia la plaza. La contempla, la recorre, mientras ella le prende en el vuelo de su falda cuando bailan sus caderas.
Y él percibe con nitidez que el sueño de su vida es enamorarse.
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Vida
sábado 26 de noviembre de 2011
Habla la ausencia
Entre tamarindos. Fue lugar de vida, juegos, risas y esperanzas. Vida joven, sueños en busca de mañanas. En él sigo oyendo, viendo a quienes eran mis compañeros y hoy parte de un rincón del alma. Silencio. Abandono. Soledad. Están ahí, a mi lado, siguen vivos. Y seguirán estándolo mientras alimenten mis recuerdos y construyan mi memoria. Aletean sus vidas para secar mis lágrimas, para que nadie oiga mi llanto. Entre tamarindos, un lugar que nadie cuida, que nadie vive, olvidando que hoy nació de su ayer.
La puerta golpea con suavidad, sin que a nadie le preocupe lo más mínimo. Entro despacio en el viejo pabellón. Grita el silencio, el aire vibra con mudas palabras, se deslizan años en segundos. Está igual, con sus caobas, sus barras elegantes, cálidos terciopelos. Entro en la biblioteca que ocupó tantas de mis tardes de estudio..; ahí sigue el viejo sillón donde descansaba mi mente escuchando risas veraniegas.
Salgo. Me sobrevuelan tres Cougar en formación. Ante mí la nueva base. Hasta tiene tejados, que no tuvimos al comienzo. Pasan cerca tripulaciones que salen a cumplir sus misiones. No les conozco. Ellos a mí, si. Saben que hoy venían siete Fundadores, los antiguos que han estado en la presidencia durante la ceremonia de aniversario. Aquellos locos en sus viejos cacharros..
La puerta golpea con suavidad, sin que a nadie le preocupe lo más mínimo. Entro despacio en el viejo pabellón. Grita el silencio, el aire vibra con mudas palabras, se deslizan años en segundos. Está igual, con sus caobas, sus barras elegantes, cálidos terciopelos. Entro en la biblioteca que ocupó tantas de mis tardes de estudio..; ahí sigue el viejo sillón donde descansaba mi mente escuchando risas veraniegas.
Salgo. Me sobrevuelan tres Cougar en formación. Ante mí la nueva base. Hasta tiene tejados, que no tuvimos al comienzo. Pasan cerca tripulaciones que salen a cumplir sus misiones. No les conozco. Ellos a mí, si. Saben que hoy venían siete Fundadores, los antiguos que han estado en la presidencia durante la ceremonia de aniversario. Aquellos locos en sus viejos cacharros..
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Sentimientos,
Vida
domingo 30 de octubre de 2011
Una mañana, un lugar
Cementerio de pueblo. Mañana de domingo. Gentes que descienden de coches grandes. Ropas lucidas. Se reconocen: ¿qué tal Nicasio?; ¡buenos días Encarnación!; soy la veterinaria; ¡uy, no te había conocido!; ese me pretendió..; ¡que vieja está, cuanto ha perdido..!
Lápidas negras. Mármol. "No te olvidan, tus hijos, su esposa, 78 años, diciembre de 1969". De vez en cuando, en lugar de lápida, una ventana de cristal y tras ella, pequeños floreros, un marco, una foto. Muchas flores en el cementerio. De plástico, que así duran más.
Hola, ¿no te acuerdas de mí?. Leoncia, la del churrero. ¡Ah ya!. Viejas que se escrutan, sayas grises, chaquetas de punto con pelotillas. La pastelera no ha venido, ¡con lo que la cuidaron los tíos!
El cristal está tan guarro, años sin recuerdos, que solo es posible imaginar que dejó tras él el amor, quizá la desesperación. "El niño..., 18 de julio de 1943, a los diez meses, tus padres". ¿Tanto dolió que sangra hoy la ausencia? Otra lápida blanca, dos hermanos, ocho y diez años. No hay flores. Los niños olvidados.
Una puerta metálica oxidada en un murete. No es alta. Miro.. Un trozo de tierra sin cuidar entre tapias. Cardos, hierbas altas. Y un montón de huesos, muchos rotos, de color bermellón, sucios. Pudridero final.
Lápidas negras. Mármol. "No te olvidan, tus hijos, su esposa, 78 años, diciembre de 1969". De vez en cuando, en lugar de lápida, una ventana de cristal y tras ella, pequeños floreros, un marco, una foto. Muchas flores en el cementerio. De plástico, que así duran más.
Hola, ¿no te acuerdas de mí?. Leoncia, la del churrero. ¡Ah ya!. Viejas que se escrutan, sayas grises, chaquetas de punto con pelotillas. La pastelera no ha venido, ¡con lo que la cuidaron los tíos!
El cristal está tan guarro, años sin recuerdos, que solo es posible imaginar que dejó tras él el amor, quizá la desesperación. "El niño..., 18 de julio de 1943, a los diez meses, tus padres". ¿Tanto dolió que sangra hoy la ausencia? Otra lápida blanca, dos hermanos, ocho y diez años. No hay flores. Los niños olvidados.
Una puerta metálica oxidada en un murete. No es alta. Miro.. Un trozo de tierra sin cuidar entre tapias. Cardos, hierbas altas. Y un montón de huesos, muchos rotos, de color bermellón, sucios. Pudridero final.
Nuestra existencia. Principio y fin. Máximo legal, 99 años
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Estilo de vida,
Sociedad / Economía
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